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sábado, 1 de marzo de 2014

Robocop (2014)


Robocop (RoboCop)
Director: José Padilha
Guión   : Joshua Zetumer

Joel Kinnaman
Gary Oldman
Michael Keaton
Jackie Earle Haley
Abbie Cornish
Samuel L. Jackson






Alex Murphy, un policía, es víctima de un atentado y renacido como un cíborg…

Muy buenas, vigilantes del cielo.  Vamos allá con un remake. OTRO remake…

Recuerdo que, hace un par de años, cuando se comentaba de manera muy general la posibilidad de hacer un remake de Robocop, el autor del blog decía algo así como que esa era “la idea de algún ejecutivo borracho” La verdad, yo creí lo mismo y jamás creí que alguna vez estuviera escribiendo esta reseña. En fin, el tiempo ha pasado, el aluvión de remakes es tremendo y, sí, le ha tocado el turno a ese tipo que era “mitad robot, mitad hombre, todo policía” Muy bien, os puedo decir esto:
La película, desde la primera escena, plantea la premisa de lo que se va a desarrollar a lo largo de todo el metraje, es decir, la posibilidad de incluir robots guardianes de la ley en Estados Unidos. Más que nada, porque en otros países los han colocado y parece que va bien.  Aquí, para empezar, ya te lanzan la primera en la frente: esta película no solo va  a ser un mero remake que se va a limitar a seguir las trazas de la peli anterior; por un lado, se van a cambiar cosas y, por otro, van a añadir otras muy diferentes. Hombre, ya que revisas algo, intenta ser un poco original. 
 Ya, de primeras, viene otra gran diferencia con respecto a la peli de Verhoeven: aquí Murphy no es un mero policía; es un inspector que lleva a cabo una actividad policial mucho más intensa y que, de hecho, es el motor de arranque de la trama principal. Por eso, le vemos trabajar, investigar y sufrir las consecuencias. En definitiva, un policía normal y corriente. Y marido. Y papi.
Esto me lleva a la principal contraste que he notado (hay más, pero creo que este es el más destacable) con respecto a la peli original. Y es que el tema familiar y, en consecuencia, el emocional, están muy presentes en esta cinta. Esto, al menos en este apartado, no lo veo del todo mal (luego comentaré esto desde otro punto de vista) Siempre pensé que dichos aspectos, si bien se tratan en la otra peli, se dejan un poquito de lado, desarrollándose un poco más en la segunda entrega. Aquí van a ser pero que muy importantes y podemos descubrir y tratar de comprender lo que le puede pasar por la cabeza a un hombre que ha convertido en un robot. Por eso, la mujer de Murphy y su hijo, si bien son secundarios, sí son bastante importantes en el impacto global de la trama y un condicionante de peso a cada paso que Robocop da en esta peli.
Y esto me condice a otro detalle que sí me ha gustado: la relación de Murphy con el hombre que le devuelve al mundo de los vivos… con ligeros cambios. Norton es un pilar fundamental en esta historia, ya que es un personaje clave no solo en el renacimiento del policía, sino en la aceptación por parte del mismo de su nuevo estatus. Aquí tenemos otra gran diferencia: en la peli de mil novecientos ochenta y siete, todas y cada una de las personas implicadas en la construcción del cíborg son frías, distantes y, a su modo, inhumanas (aparte de un poco asesinas. Al menos, algunas.) Aquí es todo lo contrario, conectando con ese valor emocional que decía antes. Dicho de otra forma: el factor humano es muy, pero que muy importante en esta peli. Si esperas ver tiros, tiros y más tiros, lo mismo te llevas una sorpresa (ojo, a mí me ha sucedido esto, pero lo dejo para unas cuantas líneas más abajo)
Sigo. Por supuesto, hay que abordar la gran diferencia (guión aparte) que muchos (entre los cuales estaba yo) querían comprobar con sus propios ojos. A ver, Robocop, en su época, fue un punto bastante marcado en el tema de los efectos especiales. Si bien recuerdo que se alabó mucho la actuación de Peter Weller (que trabajó con un mimo profesional para sus movimientos), el tema de la espectacularidad dio mucho que hablar. Así, ahora mismo, recuerdo la escena del tiroteo de Murphy, las del 209 o ese momento en el que se desatornilla el casco. La cuestión era: ¿se podrá igualar o superar esto con los efectos de ahora? Aquí te puedo decir que los movimientos y las escenas de acción son muy rápidas y que, en algunos momentos, vemos que Robocop hacer cosas que no creímos ver jamás. Ahí quedan los saltos que pega el amigo, al menos, en determinados momentos o los movimientos que hace. Creo que, en su conjunto, quedan bien.
Pero, sin duda, la escena que más me ha gustado, la que creo que está muy bien llevada y mejor pensada, es esa en la que, al fin, vemos a Murphy tal cual es después de su atentado. No es que le contemplemos en la camilla de un hospital o hecho una pena después de la bomba que le ponen (sí, aquí, nada de tiros), no. Me refiero a ese momento en el que vemos LO QUE QUEDA de Murphy tras la operación, es decir, una cabeza, una tráquea, unos pulmones y un corazón. La escena es muy fuerte y, sin duda, creo que han clavado ese momento, algo que sí extrañé en la otra peli. Vimos algo muy parecido en la segunda peli pero, sin duda, aquí se han lucido a base de bien. Y es que, el amigo Robocop es, a fin de cuentas, una máquina con un par de componentes humanos.
¿Y lo que no me ha gustado?
Varias cosas, para qué negarlo.
Para empezar, todas y cada una de las escenas protagonizadas por Samuel L. Jackson me parecen una chorrada. Cosa curiosa, he leído por ahí que, precisamente, es de lo mejorcito de la peli. Bueno, sobre gustos, los colores y yo doy mi humilde opinión. Esos momentos me parecen ridículos, horteras y, puestos en plan tiquismiquis, un intento bastante vano de emular o sustituir aquellos momentos en forma de anuncios estrambóticos que plagaron la primera versión. Repito: es la impresión que a mí me ha dado. Y, de paso, tanto patriotismo en los discursitos del locutor lo único que hacen es que me reafirme en esta impresión.
Continúo. Otra cosa que he echado en falta es la inclusión de un malo en condiciones. Si has visto la versión con Weller sabrás que Clarence Boddicker fue clave en el éxito de la peli. Resultó despiadado, sanguinario, capullo y, en definitiva, malvado. Pues bien, aquí le han buscado un sustituto en plan mafioso, Vallon, que pasa sin pena ni gloria por la peli y se han centrado más en la figura de Sellars que, al menos para mí, no es un malo como se puede esperar; solo un tío que trata de hacerse rico y defender su negocio. Una pena porque, de veras, he extrañado mucho un antagonista en condiciones. Robocop, sin duda, lo merece.
Por esto, tengo que saltar a otro gran vacío que he notado en la peli. Y es que, si no hay un malo que meta caña, el bueno no se luce bien. Dicho de otra forma: para mí, a la peli le hace falta acción, mucha acción. Y aquí me remito a lo que he dicho antes: como dije antes, creo que se han centrado muchísimo en el factor emocional y se han olvidado de que, a fin de cuentas, esto es la historia de un tío que se convierte en robot, pero no uno cualquiera; uno que, además, ejerce de policía. Por eso, toda la violencia, los tiros, las explosiones y demás cosas en la misma línea, a l menos yo, las he extrañado pero que mucho. Haber tiros los hay, claro (de lo contrario, menudo timo) pero, repito, poquitos. Mucha moto, eso sí. Y mucha visera que baja y sube pero, para mí, poco lucimiento. Y, ya puestos, en las escenas de acción, mucha toma con la cámara pegada a los actores moviéndose en plan documental. A veces, no se ven bien los detalles las escenas más movidas.
Y ahora voy al cetro de todo el cotarro: el propio Robocop. El traje lo han cambiado un poquito y la visera se sube y baja a gusto del consumidor. Ok. A mí me ha parecido que mucha cara de Murphy y poca de Robocop. El traje gris me ha gustado; negro no luce nada. Y, cosa curiosa, al principio, Robocop pega unos saltos de miedo; luego, parece que se le olvida hacerlo... Y, ¿recordáis lo robótico que parecía Peter Weller? Esos movimientos mecánicos tan buenos que me gustaban tanto y que recordaban que, debajo del disfraz, había un hombre, aquí parecen haberse diluido. Robocop tiene movimientos muy humanos y rápidos. A mí me ha recordado mucho más a Iron Man que a su ancestro. ¿Esto es malo? No, claro que no; solo digo que a mí no me ha gustado mucho esa diferencia. Si a ti te mola, genial.
Y, en este apartado, debo comentar otra cosa que, definitivamente, me ha faltado y que hace que la primera peli se ponga por encima de esta. Me refiero a la escena que es la responsable de que todo ocurra, es decir, el momento crucial en el que Murphy queda destrozado para ser una antesala a Robocop. En la versión de Verhoeven el momento es tremendo: le cosen a tiros (lo de “le cosen”, si no la has visto, es literal) En esta todo sucede debido a una bomba en el coche. La diferencia, al menos para mí, es abismal. Quizás debieron pensar que poner una escena como la original con sus consecuencias (Murphy en coma en el hospital, la intervención de los médicos…) hubiera supuesto colocar este nueva aproximación en la barrera del público de los dieciocho años y no poder llenar las salas con los más jóvenes o lo han querido hacer así porque les ha dado la gana. Yo creo que este momento tan importante se lo han quitado de encima demasiado rápido.

Los actores me han parecido correctos; alguno más que otros, claro. Joel Kinnaman me ha resultado demasiado inexpresivo, algo apático; tanto de Robocop como de Murphy. Gary Oldman y Michael Keaton me han gustado mucho, la verdad. Creo que son los dos platos fuertes de la peli y, frikada mía, lo primero que he pensado al empezar la peli es que tanto Drácula como Batman acompañan a Robocop (…) Jacke Earle Haley resulta lo que se supone es su personaje: idiota y repelente. Yo añado que algo sobrante. Abbie Cornish es una buena Clara, la mujer de Murphy que las pasa bastante canutas durante toda la peli. En cuanto a Samuel L. Jackson, bueno, ahí queda.

En definitiva, un remake que, para mí, cumple los cánones de todos los de su clase en la actualidad: entretenido, curioso en algunos aspectos y, en resumen, completamente evitable. Para mí, le hacen falta muchas cosas: violencia, acción y esa mala leche que destilaba la original. Quizás muchos piensen que el primer Robocop puede haberse quedado un poquito anclado en el tiempo (a mí, desde luego, no me lo parece) pero eso no quiere decir que haya que revisar un personaje solo porque sí. Hombre, si aportas algo nuevo, vaya y pase. A mí, en general, me ha parecido un producto para evocar viejos tiempos y pasar el ratito. Eso sí, si te pones a comparar, esta versión puede perder por puntos y, si me apuras, hasta por KO. También creo que eso de las comparaciones es lo que debe tener revisar un icono como Robocop.
Ah, y que quede claro: espero que, al menos en parte, a ese ejecutivo que se supone estaba borracho, haya tenido una resaca de las gordas. Desde el buen rollito, claro.
Vigilad el cielo.

domingo, 2 de junio de 2013

Desafío Total (2012)

Desafío total (Total recall)
(2012)

Director: Len Wiseman
Guión   : Kurt Wimmer, Mark Bomback, Ronald Shusset, Dan O’Bannon, Jon Povill. 
 
 Colin Farrell
Kate Beckinsale
Bryan Cranston
Jessica Biel
Bill Nighy






“Todo el mundo sabe quine soy. Excepto yo. Es Extraño” (Quaid)


Douglas Quaid, harto de su vida, decide implantarse sueños artificiales para vivir aventuras. Lo que no sabe es que su mente esconde un terrible secreto.
 

Y de nuevo… ¡Sí! ¡Otro remake!
Estoy seguro de que no lo esperabais, ¿verdad?
Bueno, ya metidos en faena y yendo a lo que vamos, tengo que admitir que, cuando me enteré de que iban a hacer un remake de la peli de Paul Verhoeven con Arnold Schwarzenegger a la cabeza, es decir, Desafío Total, pensé que era una broma de gusto dudoso. ¿La razón? La peli de 1990 es un clásico moderno y, a fin de cuentas, una peli de Arnold, motivo este más que suficiente para adorarla sin tapujos. Pero todos sabemos que esta es la época del remake y, muchas veces, es cuestión de tiempo que le toque a esta peli o a aquella. Saber que Colin Farrell iba a ser el protagonista no ayudó demasiado, precisamente.
Por unas o por otras, he acabado viéndola. Muy bien, allá vamos…
Lo primero que va a destacar es que, en las primeras escenas, se nos sitúa a finales del siglo XXI y ya acudimos a las primeras variaciones con respecto a la peli original: se habla de una guerra química que casi se carga todo el planeta y que hay dos foros de asentamientos humanos: la Unión Federal británica y la Colonia. Y, ¿sabéis una cosa? Marte ni se nombra…
La peli empieza bien: una escena de acción en la que dos personajes están en mitad de un buen lío y, también de un montón de balas. Pero todo eso no es más que un sueño. Si has visto la otra peli, esto no va a cogerte por sorpresa. Y este despertar es el momento perfecto para presentar a los personajes principales de manera clara y eficaz. Ahí están Douglas Quaid (Farrell), un don nadie, un mierdecilla que vive su vida de manera rutinaria, monótona y aburrida. Este no se dedica a la construcción (cosa que a Arnold le pegaba) pero sí al ensamblaje de una especie de soldados policías llamados los sintéticos. Su mujer Lori (Beckinsale), es una especie de médico, a juzgar por lo que dice. Que un pardillo como ese esté casado con un bombón como ella sí que es ciencia ficción pero no me voy a ir por esos derroteros.
Pero lo mejor es que, en esta escena, mientras ven las noticias, dos palabras nos ponen alerta y nos preparan para lo que debe de venir: resistencia y atentados. Si, además, oímos nombres como Cohaagen (una especie de líder político) y Matthias (su rival, algo así como el héroe del pueblo) y que se odian a muerte, la cosa se pone bien.
La peli sigue lo que vimos en la de 1990 y estamos deseando que el amigo Quaid vaya a cierto sitio, Rekall, para que le empiecen a hurgar en su (¿calenturienta?) mente. El amigo pide que le metan un chute de agente secreto y…
 
 
Lo que viene a continuación es lo que esperas: acción, tiros, persecuciones y demás cosas relacionadas con todo esto. Lo que ocurre es que, desde que Quaid, en Rekall, toma noción de sus habilidades, la cosa se pone muy bien. Y es que la acción, los tiros, las persecuciones y demás me parecen pero que muy bien llevadas y mejor mostradas, dotadas de una espectacularidad más que notable que debe tenerse muy en cuenta a la hora de juzgar esta peli. Por esto, son muchas y muy variadas las escenas que van a hacer que te quedes pegado a la butaca (en mi caso, sofá con taza de café sobre la barriga) con su dosis adecuada de violencia, sangre, tiros y explosiones. Ahí tenemos el momento de los ascensores o cualquiera de las explosiones que, montados en esos coches futuristas (mucho más futuristas y chulos que los de la otra versión. Y, desde mi opinión, mucho menos artificiales. Cosas del ordenador…) o la pelea final con Cohaagen, por no hablar de la espectacular destrucción del edificio que sirve de enlace con la Colonia. Y, ya puestos a hablar de peleas, me gustaría destacar cualquiera en la que Lori está metida. Y es que eso de no pegar a una dama aquí importa un pimiento porque la susodicha en cuestión recibe pero, también las suelta como panes.
Otra cosa que me gustaría destacar es la ambientación general que reina en todo el metraje. Como uno puede suponer, esta historia trascurre en el futuro pero es ese sucio, agorero y agobiante que tan bien se le da al cine mostrar. Por eso, el mundo que vemos aquí es oscuro, apocalíptico y, en definitiva, realista dentro de los márgenes que la ciencia ficción permite desarrollar. A mí, como ya digo, me ha parecido una atmósfera muy adecuada y, tengo que decirlo, los ambientes y pasajes que vemos aquí me parecen una extraña pero efectiva mezcla de la ciudad que vimos en Blade Runner, ciertos toques de Yo, Robot y el aderezo adecuado de los bajos fondos de Coruscant en El ataque de los clones. Dicho de otra forma, si crees que vas a ver ciudades bonitas, tecnológicas y futuristas, vas listo.
Paso a un aspecto fundamental en una peli de esta temática: los efectos especiales. Para mí, muy conseguidos y, sobre todo, ayudan a contar la historia sin necesidad de que estén ahí para apabullar sin ton ni son. Las ciudades están muy bien y resultan muy creíbles. Las naves y coches voladores están aún mejor conseguidos, resultando muy aerodinámicos y futuristas, pero muy ligados a la imagen de los que tenemos hoy día (este detalle también se pudo ver en la versión e Arnold, solo que manera más “material”) Destaco, aparte de tiros y explosiones variados, algo que no vimos en la anterior versión: el uso de lazos láser que no solo aferran, sino que, además, permiten zarandear al pobre desgraciado que pillan sin ningún tipo de compasión. Lo mismo tengo que decir de las escenas sin gravedad en la que una metralleta viene al pelo para cargarte a los malos y, de paso, servir de elemento de propulsión para huir de ellos. ¿Predecible? Puede. ¿Que mola verlo en pantalla? Ni dudarlo. Ah, y muy chulo el detalle de los futuros teléfonos móviles. Ni máquinas ni Iphones ni nada: la palma de la mano y un buen chip bajo la carne y listos. Los sintéticos, los policías robóticos, están muy bien conseguidos y a veces no sabes si son generados por ordenador u hombres disfrazados. 
Como puedes ver, la trama no se aleja demasiado de la que vimos en la versión de 1990 si bien es cierto que hay determinadas diferencias. No muy grandes pero ahí quedan. Para empezar, aquí, como dije al principio, Marte no pinta nada, el tema del aire ni se nombra y los mutantes brillan por su ausencia. Eso sí, en su lugar, tenemos una posible invasión de sintéticos que desplacen a los humanos de la Colonia, un sistema político que roza lo dictatorial y una resistencia urbana que le hace frente. Como puede verse, menos fantasioso pero, en mi humilde opinión, muy válido. Que guste o no, ya entra en el mismo terreno que el de los gustos y los colores. Sí me gustaría destacar que en, esta nueva versión, ahondamos un poquito más en el personaje de Douglas Quaid, resultando más humano y, en definitiva, creíble (salvo cuando le sale la vena agente secreto y puede con todo. Pero esta es la gracia de la historia, ¿no?) Por eso, aquí le vemos más vapuleado por la vida, pasando por situaciones por las que cualquiera podría pasar hoy día: estar descontento con tu vida, tener un trabajo asqueroso, no poder promocionar o incluso que, después de dejarte los cuernos, que te despidan. En la antigua, el personaje de Arnold actuaba más por aburrimiento que por otra cosa. En esta, Quaid está algo más machacado por la vida.
Paso a los actores. La verdad es que me han gustado mucho y me parecen muy metidos en su papel. Yo mismo soy el primer sorprendido al decir que Colin Farrell hace mejor trabajo de lo que esperaba (lo admito, el amigo no es santo de mi devoción pero, ahí queda) y me resulta heroico (claro está) pero también vulnerable y, en determinados momentos hecho polvo, por lo que debo admitir que su trabajo aquí ha sido una sorpresa bastante agradable. Bryan Cranston (yo veo a este, le recuerdo en Malcom in the middle y me da la risa) me parece un buen Cohaagen, mucho más serio y mafioso que el que interpretó Ronny Cox. Jessica Biel, quizás, es la más flojita y la que menos juego, al menos, para mí, da pero es que su papel es así. Pero si debo destacar a alguien en particular es, sin duda, a Kate Beckinsale en el papel de la malvada Lori. Acostumbrado como estoy a verla en plan buena de la peli tras en la saga Underworld, tengo que decir que el papel de mala le viene que ni pintado. Quién iba a decir que la vampirita enfundada en cuero iba a quedar tan malvadamente buena en esta peli. Ese gesto que pone en plan villana total le queda muy bien y, además, demuestra moverse como pez en el agua en escenas de acción. Cosa curiosa, su papel aquí es una mezcla de lo que hicieron en la versión de 1990 Sharon Stone y Michael Ironside. ¿Cuál te gusta más? Ahí lo dejo a tu criterio. A mí, repito, me ha gustado mucho lo que la Beckinsale hace aquí (aunque no lleve cuero)
 
¿Cosas mejorables? Lo único que puedo decir es que muchas de las escenas suceden de noche (cosa que, por otra parte, le viene muy bien a la peli en general para darle ese toque siniestro, oscuro y apocalíptico) y se echa en falta algo de luz del día. La escena de la señora gorda y sus “dos semanas” que me gusta tanto de la otra gana por K.O a la versión que hacen aquí (donde todo sucede muchos más rápido y con menos gracia que la anterior). Cohaagen no  me cae tan bien como en la otra ya que el papel de Ronny Cox desprendía cierto cinismo, mala uva considerable pero, aún así, me caía bien (sobre todo, cuando abroncaba a Richter) Y no busquéis mutantes que salen de la tripa de nadie porque no los vais a encontrar.
Hasta aquí he llegado. Aunque jamás creí que diría esto, debo decir que me ha sorprendido de manera bastante notable y, en su conjunto, me ha gustado bastante; una buena peli de acción que te asegura un entretenimiento de los de evadirte de todo mientras la ves. Si has visto la versión de 1990 y te gusta, posiblemente la tengas en mente y la empieces a comparar con ella. Entiendo que esto es pero que muy tentador pero te recomiendo que le des una oportunidad y la veas (a ser posible, aunque sé que esto es difícil) con la mente fría. De este modo, en opinión de este vigilante del cielo, gana muchos puntos.
Por cierto, ¿tú qué crees? ¿Sueña o no sueña?
Y, sí: la chica de los tres pechos sale. Imposible que se pudieran saltar semejante clásico.
Vigilad el cielo.
 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Desafío total

 

Desafío total (Total recall)
(1990)
Director: Paul Verhoeven
Guión    : Ronald Shusett, Dan O’Bannon, Jon Povill, Gary Goldman 

Arnold Schwarzenegger
Ronny Cox
Michael Ironside
Rachel Ticotin
Sharon Stone
Marsha Bell
 
 
 

 


Un empleado de la construcción acude a un centro para sonar una fantasía donde es un agente secreto…

“¡Tú no eres nada! ¡No eres nadie! ¡Eres un estúpido sueño!”

Desafío total es lo que podemos considerar un clásico moderno dentro del cine de ciencia ficción. También, desde cierta perspectiva, es una de las últimas películas de su especie (decir que es la última quizás sea un poco exagerado) Y es que esta cinta es previa al, a veces, abusivo uso del ordenador que predomina en muchas de las pelis del género de hoy día. Por eso, lo que se ve aquí, en su gran mayoría, estuvo hecho con materiales reales que se podían ver, tocar, ensamblar y, en definitiva, permitían construir cosas con ellos.

La cinta está basada en un relato corto de Phillip K. Dick, We can remember it for you wholesale . No lo he leído pero buen material tuvieron que ver para lanzarse con todo un largometraje. Muy bien, allá vamos…

Para empezar, la película no se anda con muchas florituras. Por eso, conocemos al protagonista, Douglas Quaid, desde la primera escena, bien sea a través de un sueño o despertando en la cruda realidad. Muy bien porque en una peli de Arnold, lo que uno menos espera son rodeos innecesarios. Acto seguido, la rapidez continúa ya que, en seguida, oímos a través de las noticas que Marte está cuajado de problemas. Y es aquí cuando, también, escuchamos una serie de nombres clave: Quato, Cohaagen y las minas de turbinio. De este modo, desde ya, gran parte de la trama está servida.

Seguimos porque, a los nueve minutos de metraje, escuchamos el término Memory Call. El amigo Quaid se decide por aceptar que jueguen con su mente.  De todos los programas que puede coger (o ego-tours), se decanta por uno bien movidito: agente secreto. Pues bien, ya con esto, el resto de la trama viene en bandeja de plata.

A partir de aquí, la película sigue el mismo patrón de las de aventuras de toda la vida: surge un problema, un héroe pasa por varios obstáculos y los malos malísimos tratan de liquidarlo. Lo bueno es que todo ello está guiado por el tema de la ciencia ficción (no olvidemos que la trama sucede en Marte y hay extraterrestres y mutantes incluidos) pero también está atado con el envoltorio de las historias de agentes secretos de toda la vida. Por eso, Quaid/Hauser es uno de ellos, Cohaagen una especie de magnate mafioso y Richter asume el papel del sicario sanguinario (y, depende de cómo lo enfoquemos, ciertamente inútil) Lo adornamos con un par de caras guapas (Melina o Lori) y el producto está listo. Lo de siempre pero con el tono fantástico de rigor.
 
 

Si bien, como acabo de mencionar, el toque fantasioso está asegurado, sí me gustaría destacar que, al menos para mí, la película es, por encima de todo, una de acción de las de toda la vida. Si prestamos atención de manera más calmada, creo que se puede decir que el equilibrio entre fantasía y golpes y sus derivados está pero que muy bien llevado, no dejando que el primero desborde al segundo. Por eso, la acción está muy bien dosificada. Desde que el amigo Arnold tiene su primer encontronazo con los compañeros de trabajo, el momento puñetazo/patada está servido. Y quien dice compañeros de trabajo puede decir liarse a golpes con la mujercita o, lo que es mejor, con Richter. Y es que, desde que este aparece en escena, sabemos que a lo largo del metraje, cada vez que se encuentren, van a saltar chispas.

Pero, con peleas incluidas, esta película tiene un toque fantástico evidente. Por eso, hay que hacer referencia a los efectos especiales. Como dije antes, siempre he pensado que esta cinta tiene el encanto de la época. Es cierto que incluye unos cuantos momentos más que destacables, como los detallitos en forma de tele enorme adosada a la pared, el detector de armas o el uso de las maquetas para mostrar el rojo mundo de Marte pero, en general, quizás se haya quedado un tanto anticuada. ¿Quiere esto decir que los efectos son malos? Claro que no. Lo que pasa es que, algunos, se notan (y aquí me refiero a las maquetas de Marte). Sobre todo, las escenas en la que se utilizaron robots animatrónicos para simular a los seres humanos, como los momentos en los que el personal está a punto de estallar en la superficie marciana y se le salen ojos y lenguas, el momento detector a través de la nariz o la señora alta que resulta ser Quaid. Repito: nada de malos efectos, pero sí se notan. Y, por supuesto, mención especial debo hacer a la aparición estelar (y especial) del mutante Quato. Está claro que es un muñeco pero, hay que admitirlo, ¡qué muñeco tan bien hecho!



Quato. Mutante feo pero bueno

Y, para muestra, un buen botón:



Otra cosa que me gustaría destacar de la película es el ambiente futurista que exhibe y el modo que tiene de reflejarlo. Todo lo que se ve está basado en la realidad: los metros son fácilmente reconocibles y lo mismo les ocurre a las oficinas, los bares, los apartamentos o los despachos. También lo podemos ver en la la ropa de los personajes; no hay nada cantoso ni llamativo pero sí se advierte en algunos casos (los trajes de Cohaagen) que tratan de parecer de un tiempo que está por venir.


Sigo. Algo que me gusta mucho de esta película es su toque claramente “material” ¿Y esto qué es? Pues algo tan simple como que se nota a la legua que todo lo que vemos está construido: las calles, los coches, los bares, las oficinas… Todo está hecho a base de decorado. Hoy día, claro está, muchas cosas serían generadas en la pantalla de un ordenador (la inmensa mayoría) pero, justo por eso, el conjunto tiene un aire tradicional más que destacable.

Con respecto a la trama, si bien esta es la historia de toda la vida de buenos contra malos, debo admitir que me gusta porque se las apaña para mantener el interés del espectador a fuerza de algo tan “simple” como dar los giros apropiados a la trama en el momento justo. Por eso, sabemos que el tal Hauser no tiene por qué ser de los buenos y que Quato no tiene por qué ser de los malos. Dicho de otro modo: la historia avanza y se enriquece con situaciones y personajes hasta tal punto que entre unas cosas y otras, uno no sabe si Arnold sueña o no. Y eso, al menos para mí, da muchos puntos a la cinta (atentos a la escena en la que intentan hacerle regresar con una píldora)


Los actores me gustan, me parecen bien metidos en sus personajes. Cada uno en su justa medida, claro. Pero no nos engañemos: esta película es por y para el lucimiento de Schwarzenegger en un momento de su carrera en el que estaba en plena cresta de la ola. Arnold, dentro de sus (algunos dirían escasas. Yo no voy a moverme por ahí) posibilidades, nos da un personaje que empieza siendo una cosa (obrero) y termina siendo otra (agente secreto. Ahí es nada) Por supuesto, el amigo se mueve como pez en el agua repartiendo leña, tiros, dando saltos o sacándose un detector por la nariz, además de poner unas caras tremendas cuando recibe (que lo hace, conste. Fijaos cuando Lori le patea sus partes) El resto del elenco le arropa en mayor o menor medida. Debo destacar, por supuesto, a Michael Ironside, que, como Richter, se perfila como el esbirro perfecto. Sus caras de duro y frustrado no tienen precio y es el perfecto súbdito bestia, duro e inútil (no olvidemos que, durante toda la peli, no hace más que fallar cual Pierre Nodoyuna) del malo malísimo Cohaagen, interpretado con bastante solvencia por Ronnie Cox. Entre ambos, hay una relación jefe/lacayo inútil que siempre me ha gustado y que me parece muy de dibujo animado (“¡No pienses! ¡Obedece!”) Sharon Stone, por su parte, hace lo que puede para lo poco que sale: ir de rubia mortal. Rachel Ticotin hace más de lo mismo desplegando acción, dureza y pelo moreno como Melina, la amante de Hauser (a la que no recuerda mucho).
Cox/Cohaagen. Malo con ganas.
 



Ironside/Ritchter. Súbdito que no atina.
 


Desafío Total fue todo un éxito en su momento y, con el paso del tiempo, se ha convertido en todo un clásico moderno, como dije antes. Puede que hoy día haya películas muchos más espectaculares desde el punto de vista de la puesta en escena pero, para este vigilante del cielo, esta tiene un encanto especial que hace que, siempre que la veo, la siga disfrutando. A fin de cuentas, las aventuras de Quaid y compañía tienen como objetivo principal entretener al espectador y creo que, desde luego, es algo que logra con creces.

Por cierto, ¿qué pensáis? ¿Es todo real… o un sueño?

Como curiosidad, os dejo unas cuantas perlas en forma de frases que eran la marca de fábrica de muchas de las pelis de la época:

 “Considérate divorciada”, le dice Arnold a su mujercita… después de volarle la cabeza.
“Es un gran jode-mentes”. Otra perla del forzudo al malo, Cohaagen. Y se lo dice todo duro, que para algo es Arnold.
“Le romperé los huevos” Este es el plan de melina para con Hauser… después de que le hagan un lavado mental.
“Dentro de 5 min te importará una mierda la gente” Motivación exquisita que le suelta Cohaagen a Quaid/Hauser mientras este está atado a la silla que le borrará la memoria.
“Mátalo”, ordena Cohaagen. “Ya iba siendo hora”, responde Richter con cara de criminal sádico en potencia y acto.
“Voy a triturarte. Y a ti, nena, voy a taladrarte” Esto lo dice Benny el mutante… mientras conduce una especie de taladradora gigante y atraviesa una pared.
“¡Ja, ja, ja! ¿Creéis que soy el verdadero Quaid? ¡Lo soy!” Quaid cachondeándose de los malos y luego matándolos.
“En treinta segundos estarás muerto. Volaré este lugar y estaré en casa a la hora de  tomar la leche con galletas” Frase de Cohaagen a Quaid. No me digáis que no suena a malo de dibujo animado.
Pues eso es todo. Vedla y, sobre todo, disfrutadla, que para eso se hizo.

Vigilad el cielo.