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sábado, 14 de enero de 2017

La visita





La visita.
(The visit)
(2015)
Director: M. Night Shyamalan.
Guión   : M. Night Shyamalan.



Olivia DeJonge.
Ed Oxenbould.
Deanna Dunagan.
Peter McRobbie.


Unos niños vana a visitar a sus abuelos los que no conocen. Muy pronto el comportamiento d los adultos resulta muy sospechoso...



Todos adoramos a nuestros abuelos, ¿verdad? La historia del cine y de la tele nos han dado abuelos candorosos a patadas: el de Heidy, el que salía en los Fraggel, Abraham Simpson, el de la familia Monster, Papá Pitufo (este era padre, abuelo, tatarabuelo...) Bueno, pues esta peli nos viene a echar por tierra esa idea y, de paso, a su modo, intentar asustarte lo más posible. No hay que olvidar una cosa: el director y guionista es M. Night Shyamalan, el mismo tipo que rompió esquemas con El sexto sentido y al que le mola eso de tener a la gente en vilo.


Vale, esto os puedo decir...



La película comienza presentando a los personajes desde la primera escena. Hay una madre y dos niños que me resultan vomitivos. Tyler es el menor, egocéntrico e idiota que no hace más que llamar la atención y Becca la hermana mayor repelente que no tiene otra cosa que hacer que grabar todo con una cámara. La premisa viene sola: van a ver a sus abuelos a los que no conocen porque la madre de ambos se fue de casa a los diecinueve años. Ya está la trama de la peli porque, como es evidente, algo raro pasa con los yayos.


Los conocemos. Parecen unos vejetes normales y corrientes y todo parece genial: hacen bollos, desayunos a lo bestia... todo va estupendamente hasta que la abuela, que se ve que no tiene sueño, se dedica a pasearse por la casa en mitad de la noche soltando unas arcadas bestiales. Nada. ¿Quién no ha visto algo así alguna vez?


Los niños, que a cada escena son más repelentes, siguen con la camarita y graban todo, incluso cuando se meten en la parte baja de la casa. La abuela, muy maja ella, les pega un susto de muerte. ¿Qué abuela no hace eso con sus nietos? Es lo más normal, claro.


Tyler, que me cae fatal, sigue grabando. Si ves los pañales de tu abuelo amontonados en un granero, o sales pitando o te da el patatus. Desgraciadamente, Tyler hace lo primero. Vaya, el pobre hombre tiene incontinencia. Y del tamaño del Titanic como poco.


Ya a estas alturas de la peli, sabes que algo raro vasa con los
abuelos. Por eso, el guión se va a dedicar a presentarte un especial de "festival de los yayos" en los que van a hacer cosas muy esperpénticas y que te confirman que, si esto sigue así, algo gordo se prepara. Por eso, el abuelo se lía a tortas con uno en la calle, la abuela araña paredes desnuda por la noche, pide a su nieta que se meta en el horno o le dan espasmos cuando habla de la madre. Algunos de estos momentos están muy conseguidos y se ve que el dire sabe lo que hace y tiene experiencia con la cámara. Sin duda, me quedo con el primer plano de la abuela cuando se levanta en mitad de la noche y ve la cámara de los espabilados de los nietos. Lo ves venir y sabes que va a pasar pero, aún así, a mi me ha producido esa sensación que se puede llamar "bote en el sofá" que es producto de la tensión (muy bien llevada) que se respira desde que los mocosos llegan a la granja de los abuelos.

Y todo esto... ¿qué significa? Pues, cuando pase como una hora y catorce minutos lo podrás entender. Porque, si conoces ya las pelis del amigo Shyamalan sabes que este hombre tiene una especie de obsesión rara con eso de dar sorpresas que le den la vuelta a todo el asunto, cosa que le salió redonda con El sexto sentido. En esta cinta, el tipo se esfuerza por hacer que vayas por un derrotero y luego hacerte ver que estabas equivocado. Bueno, la verdad es que el giro de los acontecimientos me ha parecido curioso. Supongo que eso ya depende del gusto personal de cada uno.

En cuanto a mi opinión sobre los actores creo que cumplen. Unos mejor que otros, claro. Los dos chicos, Olivia DeJonge y Ed Oxenbould me parecen los más flojos y forzados. Supongo que es lo que tiene el no tener mucha experiencia. Peter McRobbie queda bastante correcto. Pero, la mejor, sin duda para mí, es Deanna Dunagan, que queda perfecta como anciana psicópata y asquerosa con su toque de bruja. Sus primeros planos son impresionantes.








¿Cosas que no me han gustado? Varias.

Los niños. Forzados en extremo. Cursis, repelentes, relamidos y pedantes. Sobre todo Tyler. Cuando se pone a rapear, sacar la lengua o a hacer el idiota delante de la cámara me dan ganas de que se lo carguen o, en su defecto, que le estampen un pañal en la cara. Con respecto a Becca, sus dotes de hermana mayor sabionda y hortera (cuando se pone en plan dramática) no me convencen. Estos detalles, con el doblaje forzado de las voces, se multiplican por mil. Creo que tanto festival delante de la cámara resulta muy pesado y hasta un pelín ridículo y eso del efecto documental está ya un poquito pasado de moda. Con La bruja de Blair la cosa impactó; ahora ya huele.

Y, hablando de impactar, Shyamalan está obsesionado con el tema
de la sorpresa final en sus películas y, desde que la cosa le salió muy bien en El sexto sentido, parece que cualquier excusa es buena para hacer una peli y colocar el giro inesperado. Esta visita que hoy os comento no es una excepción pero la impresión que me da es que se centra mucho en dicha sorpresa descuidando  un poquito lo demás. Es mi impresión, por supuesto. Repito que en la peli de Bruce Willis la cosa le salió niquelada pero eso no quiere decir que tenga repetir siempre la carambola. Ahí queda eso...

Por otro lado, es cierto que las situaciones de terror quedan bien y, bien mirado, no hay ni maquillaje, ni efectos raros ni nada por el estilo pero, también es verdad que, en su conjunto, la cosa queda un porquito teatral. Dicho de otra forma: puedes estar chiflado pero no por ello ser un teatrero  delante de una cámara (a la abuela me remito)

No me extiendo más. Pasé de ella en el cine y la he visto ya en casita. No creo que sea una peli para pagar una entrada; me ha mantenido entretenido sin más. Cierto que las hay mucho peores pero, sin duda, infinitamente mejores. Si quieres pasar un ratito, ahí la tienes.

Vigilad el cielo.




domingo, 1 de enero de 2017

Rogue One: Una historia de Star Wars




Rogue One: una historia de Star Wars.
(Rogue One)
(2016)
Director: Gareth Edwards.
Guión   : Chris Weitz, Tony Gilroy, John Knoll, Gary Whitta.

Felicity Jones.
Diego Luna.
Ben Mendelssohn.
Mads Mikkelsen.
Alan Tudyk.
Donnie Yen.
Wen Jiang.
Riz Ahmed.


El Imperio está a punto de finalizar un arma definitiva: la Estrella de la Muerte, capaz de destruir planetas enteros. Los rebeldes intentarán robar los planos para buscar un punto débil en la estación de combate...


¡Buenas!


Al fin la he visto. 



Debo reconocer que, tras el amargo sabor de boca que me dejó el Episodio VII, la idea de ver un spin-off de La guerra de las galaxias era algo que, en primer lugar, me dejaba frío y, en segundo, no me atraía demasiado. No obstante, poco a poco, la ganas y, sobre todo, la curiosidad, han ido volviendo y, por fin, he decidido dar el paso.


Antes de empezar, vamos a ver si dejamos las cosas claras: EN ESTA ENTRADA HAY SPOLIERS. No es por mala idea, en absoluto. Es que creo que es imposible comentar algo si no se incluyen determinadas cosas que pueden destripar ciertas sorpresas si no has visto la peli.


Dicho esto, como siempre hago, vamos allá con las cosas que me han gustado.


Para empezar, la historia. Sí, todos sabemos que esta cinta iba a ir
de cómo los rebeldes se las apañan para conseguir los planos de la Estrella de la Muerte para destruirla. Es algo que reina a lo largo de todo el Episodio IV, algo que todos conocemos pero que nunca se nos ha dicho cómo demonios sucedió. Muy bien, aquí tenemos la explicación... y muy bien explicada además. Pero aquí se puede decir que la trama se divide en dos partes. Por un lado, está el hecho de la construcción de la estación espacial en sí, mejor dicho, de la finalización de la misma. Por otro, todo lo que sucede para robar los planos. Centrarse en ambos aspectos  ha sido, desde mi punto de vista, un acierto ya que, en conjunto, es uno de los acontecimientos más atractivos de toda la historia de los rebeldes y el Imperio del que no sabíamos mucho, prácticamente nada. Lo que vamos a ver aquí es cómo, desde el mismo principio (salvando detallitos del genial Episodio II) se lleva a cabo la construcción de la Estrella de la Muerte con todo lo que esto acarrea. A esto hay que añadirle que, al fin, conocemos a los responsables que están implicados y por qué. Creo que en cuestiones de trama en general, la película está muy bien llevada y mantiene el interés de manera muy acertada... salvo cierta cosita que luego explicaré en el apartado de cosas que no me han hecho mucha gracia.




Pero, por encima de todo, hay un detallito que me ha encantado de la cinta y que, depende de cómo te afecte todo el tema de la saga, te va a llegar (o no) de distinta forma. Me explico. Si no has visto nada de las anteriores pelis o eres de los que las viste en su momento o en alguna tarde perdida en la tele puede que ni te hayas dado cuenta. Vamos, que hayas visto este Rogue One y aquí paz y
después gloria. Pero si eres un apasionado (como este que escribe) de este universo, te habrás dado cuenta que esta es una peli de guiños. Guiños muy bien puestos, mostrados y que cumplen a la perfección su cometido, a saber: llegar al corazoncito del fan. Y, más que llegar, lo atraviesan. Ahí tenemos a RA-7, el androide que sale un par de segundos en el episodio IV mientras C3-PO y R2-D2 están en el transporte de los jawas (y que aquí ha debido de gustar cantidad porque sale varias veces, creo que diciendo la misma frase), la aparición esporádica de Cornelius Evanzan y su compinche que vimos en e episodio IV en la cantina y que hizo que Obi Wan se luciera con su espada de luz, Mon Mothma, Bail Organa... Pero hay tres cositas que me han encantado. La primera, vemos dónde vive Darth Vader y el (lamentable) estado en el que lo hace, una escena impresionante que me dejó clavado en la butaca. Pensad que, en el resto de los
episodios, Vader está siempre en alguna nave o en algún planeta masacrando a alguien. Aquí, al fin, vemos dónde reside y descansa. ¿Es Mustafar? A saber. La segunda, la inclusión de personajes clásicos como, por ejemplo, el gobernador Tarkin. Impresionante; se me puso la piel de gallina cuando vi a Peter Cushing de nuevo. La tercera, la que más me ha alucinado, ver a los pilotos originales del episodio IV insertados con total naturalidad y con distintos diálogos. Y ahí va una cuarta de regalo: ver, entre los rebeldes, muchos bigotes, ese maravilloso toque setentero que tiene el episodio IV y que en los demás se fue reduciendo.  Como digo, pequeños detallitos pero tan bien colocados que aciertan de lleno al corazón de fan de la saga sin problemas. 

¿Escenas memorables? A patadas. Toda la batalla final lo es. El momento en el que ese anciano (por cierto, ¿quién es?) va a ver a Vader y este está en el tanque es tremenda, lo mismo que la batalla de la playa. Cerca del final, cuando vemos a Darth vader en todo su esplendor, asesinando a los pobres soldados rebeldes, me parece el colmo de los aciertos y, cuando por fin vemos el interior de la Tantive IV, para qué comentaros. Hay más, pero son cosas que hay que ver en el cine y por uno mismo.








Paso a los efectos. Clavados. Es cierto que aquí hay mucho CGI
(no puede ser de otro modo) pero, también, se las han apañado para usar el disfraz de toda la vida, cosa que se agradece. Los planetas, la Estrella de la Muerte en todo su esplendor, tan nuevecita y redondita y tan enorme... todo está perfecto. El tema de las naves y sus vuelos, los rayos láser, las explosiones y las criaturas raras cumplen el nivel que se espera de ellos. Pero, por encima de todo está el tema (por si no lo has leído antes, SPOILER) de la inclusión de personajes clásicos de manera digital. Muy, pero que muy bien hechos. Tarkin da escalofríos y, aunque evidentemente se nota que estamos viendo algo generado en la pantalla de un ordenador, la verdad es que tiene mucha vida y se lo han trabajado muy bien, lo mismo que ocurre con la princesa Leia y que casi hace que se me salten las lágrimas de la emoción por motivos que todos conocemos. Vamos, en general, hablando de efectos, de diez o, mejor, de pura, simple y llana matrícula.

Los personajes cumplen y, como suele ocurrir con las buenas pelis de Star Wars, están muy bien definidos y sabes perfectamente lo que puedes esperar de ellos. Jyn Erso está claro que va a ser la heroína rebelde, lo mismo que Cassian Andor el compañero perfecto para ella. Orson Krennic es un personaje que me ha encantado y que, dicho de paso, aunque esto importe un comino, con esa capa me recuerda al Magneto de X Men. Chirrut Îmwe, Baze Malbus, Saw Gerrera, K-2SO (el robot enorme) o Bodhi Rook lo que hacen es complementar a esos dos principales y, como tales, se les usa (luego hablaré de ellos) Por su parte, Galen Erso es un buen personaje que, además de ser la clave para explicar muchas cosas, aporta cierto factor humano. Por supuesto, aunque me repita más que un cromo, grandísimo acierto utilizar a Vader, Tarkin, Organa, Monthma o Dodonna para recordarnos que estamos en un episodio intermedio previo a uno mayor.


¿Y los actores? Pues la verdad es que todos me han parecido 

bastante correctos. Reconozco que Ben Mendelsohn me ha gustado mucho como Krinnic, lo mismo que Mads Mikkelsen haciendo de Galen (el tipo, con esa cara que tiene, parece que siempre tiene que ser el malo) Diego Luna queda bien en el papel de Cassian y su indumentaria me recuerda mucho a la de Han Solo en Hoth. Cosa curiosa, la que más simple me ha parecido es la prota, Felicity Jones. Ojo, que no digo que lo haga mal; es que parece la menos expresiva. Esto, claro, es mi opinión...




Y ahora voy al siguiente paso, es decir, las cosas que no me han gustado mucho. Veamos...

La peli se me ha pasado en un suspiro, lo cual es muy buena señal para este que escribe. No obstante, debo reconocer una cosita: la cinta, como ya he comentado más arriba, tiene dos partes. En la primera hay una presentación de personajes e intenciones de la trama y, en la segunda, todo lo referido al robo de los planos. Vale pues, esa primera parte creo que es demasiado larga. No mala, pero sí larga. Todo lo referido a la infancia de Jyn me vale pero, ¿por qué gastar tantísimo tiempo en presentar a unos personajes que, a fin de cuentas, no dejan de ser secundarios? Y, con respecto a estos, ¿de verdad hacían falta tantos? Quiero decir, al final son prescindibles del todo. Vale, Chirrut nos recuerda que hay restos de la Fuerza pero no más. Me da que tantos y de orígenes tan variados son el resultado del ansia de Disney de mostrar una variedad cultural en los personajes que, como siempre, le queda algo forzada (a todo esto, ¿a santo de qué acentos asiáticos y árabes? Por lo menos, en e doblaje español. ¿No estamos en una galaxia muy, muy lejana?) De hecho, la peli se anima y coge velocidad desde el momento en que Galen cae. Por otro lado, y este es un detalle de tiquismiquis galáctico de proporciones planetarias, si os fijáis, creo que es Malbus el que se carga un AT-AT con una especie de bazuca. Vale, la escena es genial pero, ¿nadie pensó en El Imperio contraataca usar ese bazuca en los Speeders para combatir en Hoth? Lo admito de nuevo: comentario friki y puñetero...

Pues bien, cositas a parte, sí, recomiendo, sin duda, ver esta peli. Muy bien hecha, muy bien llevada, mostrando un respeto bestial hacia la saga original que se palpa en cada minuto de metraje y, a fin de cuentas, ofreciendo un espectáculo muy digno que se traduce en diversión de la sana desde que empieza hasta que termina (y qué bien termina) Me parece muy, pero que muy curioso, y esto lo digo como nota personal, que un spinn-off sea tan superior a un "episodio oficial" de la saga (sí me refiero al VII) Ya pueden espabilar para el VIII para que se dejen de tonterías porque este episodio 3.5, como lo llaman algunos, les ha puesto las cosas muy difíciles y el listón muy alto.

Por cierto, una cosita más. ¿No os habéis preguntado por qué en Una nueva esperanza se habla de los robos de los planos pero NO de quién ha hecho ese robo? Bien, aquí tenéis la explicación.

Vigilad el cielo.






lunes, 26 de diciembre de 2016

La hija de Drácula




La hija de Dracula.
(Dracula's daughter)
(1936)
Director: Lambert Hillyer.
Guión   : Garrett Fort.

Gloria Holden.
Otto Kruger.
Margarita Churchill.
Irving Pichel.
Edward Van Sloan.
Nan Grey.


La condesa Zaleska es en realidad la hija de Dracula que, por encima de todo, desea librarse de la maldición que supone su apellido...



¡Hola a todos!


¿A que jamás os habíais planteado que Drácula pudiera ser todo un padre de familia? Pues es así, amigos; resulta que el conde transilvano dejó su marca en este mundo en forma de descendencia. Y es que se puede ser vampiro pero, también, tener un corazoncito que, aunque no lata, sienta la llamada de la naturaleza y se rinda a la evidencia de ser padre. Vampiro, pero padre.


Pues bien, esta el la historia de la hijita de Drácula, una peli que, casi por norma, el público en general suele desconocer y queda relegada, más o menos, al círculo de los frikis buscadores de títulos raros dentro del género. ¿Estáis preparados?


La película, a pesar de o que puede parecer a simple vista (léase peli de serie B tratando de mamar de la teta del éxito que supuso Drácula en 1931) tiene unas cuantas cositas de lo más interesantes que, en su conjunto, hacen que sea mucho más de lo que parece a simple vista.



Para empezar, un buen detalle: esta cinta comienza JUSTO donde acaba el Drácula de Bela Lugosi. Si la habéis visto, sabréis que esta finaliza cuando Van Helsing se carga al vampiro. Pues bien, la peli de hoy empieza ahí, en el momento en el que el buen doctor deja la sala donde Drácula yace después de matarle. Con esto os digo que, desde luego, esta es una secuela en toda regla. Y es en ese momento cuando se nos plantea la primera gran trama: Van Helsing es tachado de loco y de estar como un cencerro (por no decir un viejo senil) y, por eso, necesitará ayuda. No hay problema, la segunda de las tramas, el punto fuerte, es cuando la retoña de Drácula roba el cuerpo de su padre, lo quema (amor de hija) y trata de escapar de la maldición de su apellido.





Así de simple. Tened en cuenta que la cinta dura una hora escasa; tampoco es metraje para andarse con zarandajas. La historia que vamos a tener por delante, muy, pero que muy lejos de ser de terror (más bien es un drama de los gordos) es la de la condesa Zaleska tratando de usar la ciencia de la psiquiatría para huir del instinto natural que, como buena hija de vampiro, le acosa: matar. Eso sí, no busques muertes, colmillos ni escenas truculentas, que no las hay. Y conste que lo digo como piropo ya que esta es una de las cosas buenas de la peli: narrarte los líos mentales de la mencionada condesa y hacer que te olvides de los típicos clichés del género. Añade a la mezcla un poquito de humor en forma de policías idiotas o secretarias insufribles y listos; el plato está preparado.



Pero, por encima de todo, hay un rasgo de la peli que es lo que más va a llamar la atención y una de las cosas por las que, si investigáis acerca de ella, es famosa. Y aquí me refiero al marcado, descarado y evidente toque lésbico que emana la protagonista. Ahí tenéis la escena en la que Lily conoce a Zaleska. El momento se ralentiza de manera absolutamente intencionada, las miradas de la condesa hacen que solo le falte babear (de por sí o en cualquier zona del cuerpo de la pobre rubia) e, incluso, Lily pregunta si quiere que se baje los tirantes, cosas que vemos sin problemas. Repito: para la época, inaudito. Quizás, al ser una peli de terror, no le prestaron mucha atención...










Los personajes están muy bien definidos y, desde luego, los identificaréis sin problemas. Zaleska tiene un lado bueno (quiere dejar de ser vampira) y otro malo (es hija de su puñetero padre) El doctor Garth se columpia entre galán rompedor (mirad cómo la enfermera trata de hacerle una pajarita y no puede) y héroe venido al caso. Sandor es una especie de leño cuya importancia, a parte de hundir a su señora en la más ruin miseria,se nota al final, cuando se pone en plan Robin Hood (si veis la peli lo entenderéis) y Janet es una cara bonita y el contrapunto humorístico a la seriedad del resto.



Los actores, al menos para mí, cumplen. Gloria Holden es la vampiro ideal: cadavérica, de pestañas kilométricas y draculera como ellas sola. Cuando vi la peli por primera vez no caí en qué era lo que esta mujer tenía de raro. Ahora os lo puedo decir: en todas y cada una de sus escenas como vampira no parpadea. Exigencias del guión, supongo. Eso hace que sus ojos, maquillaje incluido, parezcan bandejas de cocina. Otto Kruger me resulta tan vampírico como la Holden pero es el bueno; me da que es demasiado estirado y mayor para el papel, pero eso es una opinión de servidor. Irving Pichel haciendo de Sandor es el que más cómico me resulta: entre el peinado lamido de vaca, el maquillaje pálido y los labios pintados, como poco, destaca. y no sé por qué pero me recuerda a Benicio del Toro (observación inútil pero lo tenía que escribir) Edward van Soloan sale poco; tanto que menos se puede decir.







¿Cosas que no me han acabado de convencer? Para empezar, se ve que, una vez que Drácula muere, todos los demás personajes de la primera peli pasan de Van Helsing porque, ni se les nombra ni nadie trata de ayudarle. Y es que la historia del doctor parece importar un comino porque, poco a poco, se diluye en la trama de la condesa hasta que desaparece y, al final, ni se nos explica qué le pasa o qué es de su acusación. Yo creo que todo lo referido a él se lo podrían haber ahorrado y no hubiera pasado nada. Como dije antes, es la opinión de un mero aficionado.


Con todo, os animo a verla. Me ha parecido una curiosidad que, desde luego, entretiene sin problemas. No llega a la calidad de su predecesora pero tampoco es que sea un producto del que hay que pasar. Le falta cierto empuje y, sobre todo, más terror. Yo creo que el título le falla y le quita cierta seriedad pero, a pesar de ello, si podéis, creo que puede gustaros.


Por cierto, el mencionado título y la trama arrojan sobre mi calenturienta cabeza una pregunta: si Drácula era el padre y Zaleska la hija, ¿quién fue la madre? Ahí que da eso.


Y otra cosa más. Drácula tuvo que ser un faldero de cuidado porque, años más tarde, nos vendría El hijo de Drácula.



Vigilad el cielo.




sábado, 17 de diciembre de 2016

The Blob. El terror no tiene forma





The Blob. El terror no tiene forma.
(The Blob)
(1985)
Director: Chuck Russel.
Guión: Theodore Simonson, Kay Linaker, Irvine H. Millgate, Frank Darabont.

Kevil Dillon.
Shawnee Smith.
Jeffrey DeMunn.
Joe Seneca.
Candy Clark.
Del Close.



Un ente extraterrestre en forma de masa viscosa cae en la Tierra dispuesto a sembrar el caos en un pueblecito.




¡Saludos!


Se suele decir que eso de los remakes es un fenómeno de hoy día y que, sin duda, son un ejemplo claro de la falta de ideas que predomina en el Hollywood actual. Pues bien, para que veas que la cosa viene de largo, esta peli que hoy te traigo es un remake de un clásico de ciencia ficción de 1958. Bien, hecha esta aclaración, vamos por partes.


Comenzamos muy bien y de manera muy típica, en plan peli americana de toda la vida, es decir, partidito de fútbol americano, animadoras guapas y macizas y jugadores cachitas. Vale, vamos entrando en faena. Nada más ver al niñato del fútbol me cae mal y siento que, si es el prota, no lucirá mucho. Tranquilos...


La cosa va rápida. En seguida conocemos al prota verdadero,
que es la antítesis de los guapitos de la escena de antes, esto es, sucio, marcarrilla de pelo largo y hace el idiota en moto. La rapidez sigue cuando vemos que algo cae del cielo, que incluye una especie de blandi blub rosado que, sin duda, sirvió de inspiración a los mocos de la segunda peli de los cazafantasmas. Lo bueno es que es agresivo, corrosivo y se pega como una lapa a la mano de un vagabundo. 


Ya sabemos por dónde va a ir la peli: la cosa esa se va a zampar a todo el que pilla. Y no fallamos: se merienda al vagabundo (cuya foto pongo al final del post) y al jugador de fútbol americano de la escena del comienzo. Es una suerte porque el chico cae mal tan pijo y bien peinado. Además, sufre lo suyo porque descubrimos que la masa alienígena y pegajosa deshace a todo el desgraciado que pilla. Genial. Lo bueno es que, como es un peli mezcla de terror y ciencia ficción, tiene que haber un festín sanguinolento que atraiga al espectador. Por eso, la sarta de muertes por obra y magia del pegote del espacio no tiene
desperdicio y es espectacular: a uno se lo merienda a través del fregadero, a otra en una cabina o a un jovencito salido cuando va a sobar a su novia dormida (esta escena es sublime). Incluso cae el sheriff. Pero lo bueno de todo esto es que, al deshacer los cuerpos, los trocitos de estos se quedan cual tropezones en el tejido del bicho pegajoso, dando una sensación de asco muy acertada y, desde luego, efectiva para contar la historia. Por eso, los efectos especiales, a pesar de la época de la que estamos hablando, resultan increíblemente creíbles y, sobre todo, bien hechos. Además, como esta peli es antes de la era del ordenador, damos por supuesto que lo que vemos existía, bien en forma de maniquí, bien en forma de miniatura, otorgando a la peli un realismo más que considerable y una naturalidad sorprendente.


Antes. Atentos a la cara del colega.


Después. Atentos a la cara de la chica.


Se puede ser alien y moco 
pero no por ello no hacer la digestión


Pero no de solo muertes se alimenta una trama, por muy molón que sea el extraterrestre de turno (y este, como dijo alguien que no quiero recordar, mola mazo) y el guión se complica un poquito cuando aparecen los militares. Si te recuerda un poco a E. T no te preocupes, a mí me ha pasado lo mismo pero la cosa no molesta. Y es ahí donde el tema se pone más predecible puesto que está claro que los peces gordos del gobierno quieren hacerse con el alien sin que les importe un comino la población terrestre. No pasa nada. La escena del cine (que me trae un regustillo a los Gremlins) lo soluciona porque es un momento muy bien rodado y espectacular. Quizás una de las razones es que todo ocurre muy rápido y a oscuras, sin que podamos ver con claridad nada.








Lo que sigue a continuación es, como es obvio, el enfrentamiento final con la criatura que, puestos a hacer comparaciones, puede llegar a parecer que inspiró a James Cameron para su Terminator 2. Tu piensa en el frío como medio de defensa y seguro que me entiendes. 


Pero, ¿qué es la criatura en sí? Esto esconde una sorpresa que prefiero no contar para que veas la peli y me cuentes tú luego pero, sin duda, me parece un detalle muy acertado.





Como puedes ver, una trama que, para mí, me parece muy bien llevada, es entretenida como ella sola y no gasta ni un minuto en irse por las ramas y aburrir al personal. Durante hora y media, el entretenimiento está asegurado sin problemas.


Paso a los actores. Para mí, correctos todos ellos. Kevin Dillon queda bien de tipo duro (a veces demasiado) pero siempre me ha dado la impresión de que ese pelazo que luce no es natural, como si fuera peluca. Shawnee Smith como Meg también cumple y, por lo menos, es algo más que la niñita guapa en apuros. Hay más, como puedes imaginar, pero todos ellos son bastante secundarios y, si los menciono, el post sería del tamaño de un rollo de papel de cocina.


Esto ha sido todo. Como dije un poco más arriba, una peliculita ochentera (es una de sus gracias y encantos) que consigue su objetivo desde el primer minuto de metraje a saber: entretener que da gusto y pasarlo muy bien durante hora y media. Para que aprendan los de Hollywood: incluso antes, se hacían mejor los remakes.


Por cierto, atentos a la secuencia final. Grillada mental absoluta pero ahí queda.





Vigilad el cielo.