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sábado, 5 de agosto de 2017

Spider-man: Homecoming

Spider-Man: Homecoming póster final España


Spider-man: Homecoming.
(Spider-man: Homecoming)
(2017)
Director: Jon Watts.
Guión: Jonathan Goldstein, John Francis Daley, Jon Watts, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers.

Tom Holland.
Michael Keaton.
Jacob Batalon.
Laura Harrier.
Zendaya.
Robert Downey, Jr.


La ciudad se ve amenazada por el Buitre, que vende a criminales armas extraídas de las batallas de Los Vengadores...



¡Saludos!

Hoy le toca el turno a otro e los taquillazos veraniegos y una película muy, pero que muy esperada por muchos por varias razones: nuevo actor, nuevo traje, nuevo arranque de la saga y, en fin, nuevo intento con un personaje con el que ya se han hecho varios, cuatro en total. La verdad es que ya empezaba a estar un poquito cansado de Spiderman en el cine porque parece que han llegado a un tope en el cual no queda otra que volver a empezar de nuevo una y otra vez pero, por supuesto, he ido a verla.

¿Listos?

A favor puedo decir varias cosas...

Resultado de imagen de spiderman homecoming vultureLa primera la historia. Digamos historias, que aquí hay tres fundamentales. La primera es la más clara y evidente, es decir, la del Buitre. La verdad es que me ha gustado mucho el modo que han tenido de enfocar al personaje y mostrarlo en pantalla, uniéndolo a una historia bastante realista dentro de la irrealidad de todo el universo Marvel: una especie de obrero de la construcción, harto de ser vapuleado, recolecta deshechos de las batallas de Los Vengadores, los convierte en armas y los vende al mejor postor... construyéndose él mismo una armadura. Me parece un planteamiento muy original y, como ya he dicho, realista. Siempre tuve curiosidad por ver cómo iban a tratar al personaje del Buitre (que en los cómics es muy... de cómic) e insertarlo en las historias que pululan en el género. En mi humilde opinión lo han hecho muy bien con él y su trama, con alguna que otra sorpresita (que no voy a decir), me parece muy bien llevada.

Resultado de imagen de spiderman homecoming tony starkLa segunda es el afán que se tiene de entrelazar todo para que todo tenga un por qué. Me refiero a la conexión de Spiderman con Los Vengadores. Me ha parecido acertado y el vínculo con Tony Stark cumple porque, además de aportar el detalle tecnológico del nuevo traje (o armadura, ya explicaré esto), es la excusa para algún momento cómico obra y gracia de Happy o el propio Tony Stark. Vale, si quieren unirlo todo, es que no les queda otra, así que ahí queda.

Resultado de imagen de spiderman homecoming peter parkerY la tercera, de la que luego hablaré, es la trama del propio Parker, pero adolescente. Esto, desde cierto punto de vista (repito, luego lo enfocaré de otro modo) me ha parecido muy acertado. Y es que mucha, pero que mucha gente tiene en mente las aproximaciones que se han hecho del personaje en el cine y, ojo, que no tiene por qué ser así. En los primeros números, dibujados con maestría gozosa por Steve Diko, Peter Parker era un pringadillo adolescente de mucho cuidado. Con las versiones de Raimi esto se vio muy poco; solo en la primera peli, ya que luego se fueron por otros derroteros. En las dos entregas de Webb también se vio pero poco, algo así como una nueva versión de las del colega Raimi. En esta versión que comento hoy Peter Parker es un adolescente pringado y pardillo con mayúsculas y mucho del guión se va en demostrárnoslo. Esto, lo digo de nuevo, me ha parecido bien porque, quizás, es la aproximación más ajustada al Parker original solo que,  por supuesto, adaptado a los nuevos tiempos (en el comic de los sesenta hacer virguerías con un juego de química era el colmo de la chulada. Hoy día se tiene Internet de por medio...) Además, es un modo estupendo para atraer a los espectadores de esa franja de edad. No, si son muy listos en Hollywood...

Como podéis ver, tres velas guiando un mismo barco (horterada tan espectacular como el propio Spiderman) que han hecho que la peli se me pase en un suspiro. Un guión original, ameno, con sus puntitos de humor y romanticismo (adolescente) pero, a fin de cuentas, con Spiderman a la cabeza, que es lo que importa. Y todo muy bien llevado y narrado.

Los personajes no pueden ser más arquetípicos y, por eso, cumplen a la primera. Aquí están lo de toda la vida: el héroe novato que será mucho más (Peter), el compañero chistoso (Ned), la chica (Liz), el mentor (Stark) y el malo (el Buitre) No más, no menos. A fin de cuentas, este esquema lo hemos visto millones de veces y lo seguiremos viendo.


Resultado de imagen de spiderman homecoming peter parker
Flipado integral.


Resultado de imagen de spiderman homecoming keatonY ahora los actores. La gran revelación, sin duda, y el mayor atractivo, es Tom Holland como Peter Parker/Spiderman. El chico ha dado la talla y ha cumplido y se ha mostrado muy convincente en ambos papeles. Otro gran factor es Michael Keaton, que luce y demuestra tablas con una facilidad aplastante. Mirad la escena del coche y me decís. El resto, es decir, los chavales en su mayoría me parecen que cumplen sin más ni más porque, supongo, esa es su función en la peli. Ah, Marisa Tomei me parece una muy buena tía May que rompe los esquemas de los que leímos cómics y veíamos en ella a una tierna y adorable anciana (que, por otra parte, siempre me pareció muy anciana para la edad de Peter)

Los efectos están muy bien y aquí vemos a Spiderman en todo su esplendor, lo mismo que al buitre. La escena del ferry es tremenda y, en general, las peleas, golpes y explosiones, también. Spiderman está muy conseguido y se muestra muy ágil y saltarín. Lo malo es que, como suele ocurrir en estas pelis, mucho ocurre de noche y se pierden ciertos detalles, más aún, cuando se trata de un tipo que se mueve tan rápido como Spidey.



Resultado de imagen de spiderman homecoming

Pero no todo es fabuloso (o asombroso) y ahora paso a las cosas que no me han hecho mucha gracia.


Resultado de imagen de spiderman homecomingLa principal: el tema del traje. Veamos, una de las gracias del personaje es que es un chico con poderes arácnidos y la fuerza de diez hombres. Y viste un traje que él diseñó. En muchos de los cómics (me viene a la memoria varios dibujados por John Romita), después de las peleas, Peter tenía que coser el traje a oscuras en su cuarto. La charla viene a decir que era un tipo con poderes y un traje normal y corriente (más o menos) Pues bien, que en esta nueva peli el traje de Spiderman sea como la armadura de Iron Man no me ha gustado nada. Aquí lo que vemos es un traje inteligente con modos de combate, voz interna a lo Siri (Karen) y un montón de trucos. Quedará chulísimo en pantalla y será un modo genial de actualizar el personaje pero a mí no me ha hecho nada de gracia. Spiderman, desde esta perspectiva, me ha parecido un Iron Man junior.

Otra cosa: cero sentido arácnido. Sí, ese que a Spidey le avisaba del peligro, aquí se ha esfumado. Tiene su lógica porque, con un traje así, quién necesita sentido que le avise de nada. Lo siento pero me parece cargarse un poco la esencia del personaje. Es como si Superman necesitase de propulsores para volar (puestos a cambiar...) Pero, claro, si el traje te dice y avisa de todo, ¿quién necesita sentido arácnido?

Resultado de imagen de spiderman homecoming nedSigo. Debo admitir que, más o menos, la primera media hora de peli, me temí lo peor. Cuando empecé a ver tonterías de niñatos de instituto, concursos de preguntas/respuestas estatales, preparación de fiesta para el insti... Todo eso me hizo pensar en un término: peli para niñatos. Por suerte, ese tono se fue apagando poco a poco, cosa que, de verdad, he agradecido. 

Y ahora, algo que puede sonar mal pero, vaya esto por delante, no es ni mucho menos, mi intención. Me refiero a la manía de cambiar raza o color de piel de muchos personajes que no son así. Me ha dado la impresión de que el tema de abarcar todo está demasiado forzado. ¿Por qué Flash es indio? ¿Por qué Michelle (o M.J.) es mulata? Si Liz es blanca y rubia en los cómics, ¿por qué aquí no? Ojo, que no voy por el tema racista porque, de igual modo, lo aplico al tema de la tía May. Lo que quiero decir es que, si ciertos personajes son de un modo, ¿por qué cambiarlos? Y esto lo extrapolo a Nick Furia (que no se parece en nada al original), a Jarvis (ha pasado de mayordomo tipo Alfred a máquina) o a varios que ahora no recuerdo. Repito: no se me interprete mal; es solo una impresión.

Hasta aquí he llegado. En conjunto, una película muy divertida que se me ha pasado volando. Detallitos a parte, me ha parecido un buen tanto a favor de Marvel que, espero, podamos volver a ver en distintas entregas (y, por favor, señores de Marvel, dejad de reiniciar el personaje)

Vigilad el cielo.



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sábado, 1 de marzo de 2014

Robocop (2014)


Robocop (RoboCop)
Director: José Padilha
Guión   : Joshua Zetumer

Joel Kinnaman
Gary Oldman
Michael Keaton
Jackie Earle Haley
Abbie Cornish
Samuel L. Jackson






Alex Murphy, un policía, es víctima de un atentado y renacido como un cíborg…

Muy buenas, vigilantes del cielo.  Vamos allá con un remake. OTRO remake…

Recuerdo que, hace un par de años, cuando se comentaba de manera muy general la posibilidad de hacer un remake de Robocop, el autor del blog decía algo así como que esa era “la idea de algún ejecutivo borracho” La verdad, yo creí lo mismo y jamás creí que alguna vez estuviera escribiendo esta reseña. En fin, el tiempo ha pasado, el aluvión de remakes es tremendo y, sí, le ha tocado el turno a ese tipo que era “mitad robot, mitad hombre, todo policía” Muy bien, os puedo decir esto:
La película, desde la primera escena, plantea la premisa de lo que se va a desarrollar a lo largo de todo el metraje, es decir, la posibilidad de incluir robots guardianes de la ley en Estados Unidos. Más que nada, porque en otros países los han colocado y parece que va bien.  Aquí, para empezar, ya te lanzan la primera en la frente: esta película no solo va  a ser un mero remake que se va a limitar a seguir las trazas de la peli anterior; por un lado, se van a cambiar cosas y, por otro, van a añadir otras muy diferentes. Hombre, ya que revisas algo, intenta ser un poco original. 
 Ya, de primeras, viene otra gran diferencia con respecto a la peli de Verhoeven: aquí Murphy no es un mero policía; es un inspector que lleva a cabo una actividad policial mucho más intensa y que, de hecho, es el motor de arranque de la trama principal. Por eso, le vemos trabajar, investigar y sufrir las consecuencias. En definitiva, un policía normal y corriente. Y marido. Y papi.
Esto me lleva a la principal contraste que he notado (hay más, pero creo que este es el más destacable) con respecto a la peli original. Y es que el tema familiar y, en consecuencia, el emocional, están muy presentes en esta cinta. Esto, al menos en este apartado, no lo veo del todo mal (luego comentaré esto desde otro punto de vista) Siempre pensé que dichos aspectos, si bien se tratan en la otra peli, se dejan un poquito de lado, desarrollándose un poco más en la segunda entrega. Aquí van a ser pero que muy importantes y podemos descubrir y tratar de comprender lo que le puede pasar por la cabeza a un hombre que ha convertido en un robot. Por eso, la mujer de Murphy y su hijo, si bien son secundarios, sí son bastante importantes en el impacto global de la trama y un condicionante de peso a cada paso que Robocop da en esta peli.
Y esto me condice a otro detalle que sí me ha gustado: la relación de Murphy con el hombre que le devuelve al mundo de los vivos… con ligeros cambios. Norton es un pilar fundamental en esta historia, ya que es un personaje clave no solo en el renacimiento del policía, sino en la aceptación por parte del mismo de su nuevo estatus. Aquí tenemos otra gran diferencia: en la peli de mil novecientos ochenta y siete, todas y cada una de las personas implicadas en la construcción del cíborg son frías, distantes y, a su modo, inhumanas (aparte de un poco asesinas. Al menos, algunas.) Aquí es todo lo contrario, conectando con ese valor emocional que decía antes. Dicho de otra forma: el factor humano es muy, pero que muy importante en esta peli. Si esperas ver tiros, tiros y más tiros, lo mismo te llevas una sorpresa (ojo, a mí me ha sucedido esto, pero lo dejo para unas cuantas líneas más abajo)
Sigo. Por supuesto, hay que abordar la gran diferencia (guión aparte) que muchos (entre los cuales estaba yo) querían comprobar con sus propios ojos. A ver, Robocop, en su época, fue un punto bastante marcado en el tema de los efectos especiales. Si bien recuerdo que se alabó mucho la actuación de Peter Weller (que trabajó con un mimo profesional para sus movimientos), el tema de la espectacularidad dio mucho que hablar. Así, ahora mismo, recuerdo la escena del tiroteo de Murphy, las del 209 o ese momento en el que se desatornilla el casco. La cuestión era: ¿se podrá igualar o superar esto con los efectos de ahora? Aquí te puedo decir que los movimientos y las escenas de acción son muy rápidas y que, en algunos momentos, vemos que Robocop hacer cosas que no creímos ver jamás. Ahí quedan los saltos que pega el amigo, al menos, en determinados momentos o los movimientos que hace. Creo que, en su conjunto, quedan bien.
Pero, sin duda, la escena que más me ha gustado, la que creo que está muy bien llevada y mejor pensada, es esa en la que, al fin, vemos a Murphy tal cual es después de su atentado. No es que le contemplemos en la camilla de un hospital o hecho una pena después de la bomba que le ponen (sí, aquí, nada de tiros), no. Me refiero a ese momento en el que vemos LO QUE QUEDA de Murphy tras la operación, es decir, una cabeza, una tráquea, unos pulmones y un corazón. La escena es muy fuerte y, sin duda, creo que han clavado ese momento, algo que sí extrañé en la otra peli. Vimos algo muy parecido en la segunda peli pero, sin duda, aquí se han lucido a base de bien. Y es que, el amigo Robocop es, a fin de cuentas, una máquina con un par de componentes humanos.
¿Y lo que no me ha gustado?
Varias cosas, para qué negarlo.
Para empezar, todas y cada una de las escenas protagonizadas por Samuel L. Jackson me parecen una chorrada. Cosa curiosa, he leído por ahí que, precisamente, es de lo mejorcito de la peli. Bueno, sobre gustos, los colores y yo doy mi humilde opinión. Esos momentos me parecen ridículos, horteras y, puestos en plan tiquismiquis, un intento bastante vano de emular o sustituir aquellos momentos en forma de anuncios estrambóticos que plagaron la primera versión. Repito: es la impresión que a mí me ha dado. Y, de paso, tanto patriotismo en los discursitos del locutor lo único que hacen es que me reafirme en esta impresión.
Continúo. Otra cosa que he echado en falta es la inclusión de un malo en condiciones. Si has visto la versión con Weller sabrás que Clarence Boddicker fue clave en el éxito de la peli. Resultó despiadado, sanguinario, capullo y, en definitiva, malvado. Pues bien, aquí le han buscado un sustituto en plan mafioso, Vallon, que pasa sin pena ni gloria por la peli y se han centrado más en la figura de Sellars que, al menos para mí, no es un malo como se puede esperar; solo un tío que trata de hacerse rico y defender su negocio. Una pena porque, de veras, he extrañado mucho un antagonista en condiciones. Robocop, sin duda, lo merece.
Por esto, tengo que saltar a otro gran vacío que he notado en la peli. Y es que, si no hay un malo que meta caña, el bueno no se luce bien. Dicho de otra forma: para mí, a la peli le hace falta acción, mucha acción. Y aquí me remito a lo que he dicho antes: como dije antes, creo que se han centrado muchísimo en el factor emocional y se han olvidado de que, a fin de cuentas, esto es la historia de un tío que se convierte en robot, pero no uno cualquiera; uno que, además, ejerce de policía. Por eso, toda la violencia, los tiros, las explosiones y demás cosas en la misma línea, a l menos yo, las he extrañado pero que mucho. Haber tiros los hay, claro (de lo contrario, menudo timo) pero, repito, poquitos. Mucha moto, eso sí. Y mucha visera que baja y sube pero, para mí, poco lucimiento. Y, ya puestos, en las escenas de acción, mucha toma con la cámara pegada a los actores moviéndose en plan documental. A veces, no se ven bien los detalles las escenas más movidas.
Y ahora voy al cetro de todo el cotarro: el propio Robocop. El traje lo han cambiado un poquito y la visera se sube y baja a gusto del consumidor. Ok. A mí me ha parecido que mucha cara de Murphy y poca de Robocop. El traje gris me ha gustado; negro no luce nada. Y, cosa curiosa, al principio, Robocop pega unos saltos de miedo; luego, parece que se le olvida hacerlo... Y, ¿recordáis lo robótico que parecía Peter Weller? Esos movimientos mecánicos tan buenos que me gustaban tanto y que recordaban que, debajo del disfraz, había un hombre, aquí parecen haberse diluido. Robocop tiene movimientos muy humanos y rápidos. A mí me ha recordado mucho más a Iron Man que a su ancestro. ¿Esto es malo? No, claro que no; solo digo que a mí no me ha gustado mucho esa diferencia. Si a ti te mola, genial.
Y, en este apartado, debo comentar otra cosa que, definitivamente, me ha faltado y que hace que la primera peli se ponga por encima de esta. Me refiero a la escena que es la responsable de que todo ocurra, es decir, el momento crucial en el que Murphy queda destrozado para ser una antesala a Robocop. En la versión de Verhoeven el momento es tremendo: le cosen a tiros (lo de “le cosen”, si no la has visto, es literal) En esta todo sucede debido a una bomba en el coche. La diferencia, al menos para mí, es abismal. Quizás debieron pensar que poner una escena como la original con sus consecuencias (Murphy en coma en el hospital, la intervención de los médicos…) hubiera supuesto colocar este nueva aproximación en la barrera del público de los dieciocho años y no poder llenar las salas con los más jóvenes o lo han querido hacer así porque les ha dado la gana. Yo creo que este momento tan importante se lo han quitado de encima demasiado rápido.

Los actores me han parecido correctos; alguno más que otros, claro. Joel Kinnaman me ha resultado demasiado inexpresivo, algo apático; tanto de Robocop como de Murphy. Gary Oldman y Michael Keaton me han gustado mucho, la verdad. Creo que son los dos platos fuertes de la peli y, frikada mía, lo primero que he pensado al empezar la peli es que tanto Drácula como Batman acompañan a Robocop (…) Jacke Earle Haley resulta lo que se supone es su personaje: idiota y repelente. Yo añado que algo sobrante. Abbie Cornish es una buena Clara, la mujer de Murphy que las pasa bastante canutas durante toda la peli. En cuanto a Samuel L. Jackson, bueno, ahí queda.

En definitiva, un remake que, para mí, cumple los cánones de todos los de su clase en la actualidad: entretenido, curioso en algunos aspectos y, en resumen, completamente evitable. Para mí, le hacen falta muchas cosas: violencia, acción y esa mala leche que destilaba la original. Quizás muchos piensen que el primer Robocop puede haberse quedado un poquito anclado en el tiempo (a mí, desde luego, no me lo parece) pero eso no quiere decir que haya que revisar un personaje solo porque sí. Hombre, si aportas algo nuevo, vaya y pase. A mí, en general, me ha parecido un producto para evocar viejos tiempos y pasar el ratito. Eso sí, si te pones a comparar, esta versión puede perder por puntos y, si me apuras, hasta por KO. También creo que eso de las comparaciones es lo que debe tener revisar un icono como Robocop.
Ah, y que quede claro: espero que, al menos en parte, a ese ejecutivo que se supone estaba borracho, haya tenido una resaca de las gordas. Desde el buen rollito, claro.
Vigilad el cielo.

domingo, 31 de marzo de 2013

Batman vuelve

Batman vuelve (Batman returns)


(1992)
Director: Tim Burton
Guión: Daniel Waters, Sam Hamm
Michael Keaton
Michelle Pfeiffer
Danny DeVito
Christopher Walken
Pan Hingle
John Cough

La ciudad de Gotham tiene un nuevo vecino: el Pingüino. Pero este no trae consigo buenas intenciones, sino deseos de venganza...



Después del éxito de Batman (1989) era más que evidente que habría una segunda parte (como poco) de las aventuras del hombre murciélago. Por eso esta nueva entrega no se hizo mucho de rogar. La cuestión era que la primera película, a pesar del bombazo taquillero y mediático que fue, convenció tanto como defraudó. Batman vuelve sería la prueba de fuego de Burton y su equipo y, de paso, se aseguraría de que aquel fenómeno que se conoció como batmanía, siguiera tan candente como un par de años antes.
La verdad es que, como fan del hombre murciélago, estaba deseando ver más de sus aventuras en la pantalla. Ahora que al Joker se lo habían cargado en la primera parte, tocaba el turno al Pingüino y nada menos que a Catwoman. Con eso, la expectación estaba más que servida. Además, estaba el hecho de comprobar si en esta segunda parte, Burton y compañía podrían mantener el interés que alcanzaron en la primera entrega.

Debo admitir que, por alguna razón que no entiendo (ni tampoco me interesa), el personaje del Pingüino siempre fue uno de mis favoritos. Me parece teatral y, a la vez, amenazante, con ese sombrero de copa y la pipa mientras sujeta la metralleta. Cuando me enteré que Danny DeVito lo iba a interpretar pensé que, desde luego, estaría a la altura (ahí queda el agudo juego de palabras) y el resultado sería pero que muy interesante. De Catwoman haría Michelle Pfeiffer. ¿Qué más se podía pedir? Me imaginé a los dos dando buena caña a Gotham y Batman poniéndose en medio, como debe ser.
Bueno, pues en parte, me equivoqué. Ya sé que decir esto es, como poco, motivo para que muchos me crucifiquen, pero la película no fue lo que yo esperaba, al menos en cuanto a varias cosas. Vayamos, como siempre, por partes…

Veamos, ¿tantos a favor? Muchos y eso es indudable: Gotham se hace más patente (el hecho de que sea en invierno creo que hace que, en cuestión de ambientes, la cosa gane muchos puntos), la ambientación sigue la línea de la anterior (mucho más gótica, eso sí) y no  hay duda de que la caracterización de algunos personajes es tremenda. Los actores están metidos en sus papeles hasta las orejas (o aletas, depende de quién hablemos) y hay que reconocer que Batman, quizás, se luce un poquito más. Y si se niega esto, es que no se quiere admitir la realidad.

Pero también hay que aceptar una cosa: en esta entrega, después del éxito de Batman y Eduardo Manostijeras, Tim Burton no sólo era respaldado por la taquilla y la crítica, sino que estaba en posición de hacer lo que quisiera. Por eso, en esta cinta, hace precisamente eso: lo que le da la gana. O mejor dicho, lo que le gusta. ¿Y qué le encanta al amigo Burton por encima de todo? El circo. Por eso, el Pingüino es el líder de un circo. De asesinos, sí, pero de un circo. Y vuelve a pasar lo que con el Joker en la cinta anterior: payasos y caras pintadas por todas partes. Porque aquí, el Pingüino, con su cara blanca (muy propia de una peli de miedo, y esto lo digo como piropo) y su indumentaria de hace varios siglos, no es otra cosa que eso: un payaso. De aspecto asqueroso y repulsivo, pero payaso a fin de cuentas. ¿Y qué más normal que un general payaso tenga un montón de soldados payasos a su servicio? Eso sí, en lugar de tener tanques como los de toda la vida, tienen trenecitos de circo y patos gigantescos, amén de un ejército de pingüinos asesinos.  Luego, como villana, tenemos a Catwoman. La Pfeiffer está muy bien pero a mí me supo a poco. Quiero decir que lo más que hace como tal es enfrentarse a un par de guardias y salvar a la chica (al menos, antes de que todos sepan quién es y caer en rayaduras mentales del tamaño de cualquier estatua de la ciudad) Una pena porque yo creo que el personaje daba para mucho más. Eso sí, el traje me gusta mucho, lleno de remaches y costuras al estilo de lo que será la prota de Pesadilla antes de Navidad.
 
 
 
Y, para rizar el rizo de los villanos chiflados (porque para mí que lo están), se suma al trío Max Schreck, interpretado por Christopher Walken, que es una especie de ciudadano modelo/ganster/millonario/y-no-sé-qué-más vestido como los años veinte que anda metido en todos lados y, en cierto modo, a veces, hasta cae bien (otras, como la charla que da a los periodistas para que dejen al Pingüino en paz, me resulta de lo más hortera). ¡Menudo cóctel! La cuestión es si tres villanos no pueden llegar a ser demasiados para una película y para un solo héroe. En  mi humilde opinión, sí. Soy de los que creen que, con un villano bien planteado, a veces sobra.

Y esto lleva a otra cuestión que ya pasó con el Joker. Seamos sinceros, en esta nueva entrega, el que menos pinta es Batman. En la otra, al menos, contaban el origen, aunque no mucho más porque todo se centraba en el Joker. Pues bien, hay otra cosa que priva a Burton: los malos. Por eso, esta vez, con dos malos (o tres repito, que Walken como Schreck también luce) Burton se mueve como pez en el agua y centra casi todo el material en los villanos: origen del Pingüino y Catwoman, motivos de Screck, demonios internos de Selina Kyle... El protagonismo de Bruce Wayne brilla por su ausencia (escarceos amorosos y reuniones en el ayuntamiento aparte), lo mismo que en la entrega anterior. Y, en medio, Batman. ¿Dónde si no?
 
 

Por lo demás, Alfred y Gordon aquí importan aún menos que en la primera entrega ya que, con tanto villano en la palestra, no había mucho espacio para ellos. Luego están ciertas cosas que o bien te encantan y te parecen una genialidad burtoniana o te parecen una chorrada (a mí me parecen lo segundo, pero bueno...): Catwoman lavándose como un gato o la escena en que Schreck saca una trucha para atraer al Pingüino... y este acude.

Una buena trucha. Irresistible.
 
La hora del baño.
 Y siempre que se habla de Burton se hace referencia a otro nombre: Danny Elfman. Como ya hizo en la anterior entrega, también se hace cargo de la banda sonora y debo decir que es impresionante. Escuchad el inicio en el que se nos cuenta el origen del Pingüino, con esos coros de fondo con voces infantiles; eso sólo para abrir boca. El resto es igual de bueno, como la música que oímos en los momentos finales del Pingüino cuando este se hunde en el agua.
 
 
En resumen, una cinta que de la que creo puedo decir lo mismo de lo que dije de la primera parte: como película tiene unos momentos de calidad indudable pero hay que saber diferenciar si esto es una buena adaptación del personaje o una excusa para un director de jugar con temas y personajes que le atraen. Yo creo que hay poco de lo primero y mucho de lo segundo, claro que es sólo mi opinión. Y aún así, debo reconocerlo: la tengo y, cada cierto tiempo, no me importa perderme entre las grilladas de Tim Burton compañía porque debo reconocer que el conjunto cumple su cometido: entretener. ¡Qué le vamos a hacer...!

Sea como fuere, taquillazo al canto, pero esta fue la última vez que Tim Burton dirigió algo de Batman. La tercera entrega, Batman Forever, fue dirigida por Joel Schumacher con Tim Burton como productor, pero ya sin Michael Keaton. Unos dicen que el actor estaba hasta el gorro de Batman y no quería encasillarse (demasiado tarde, creo yo), otros, que no siguió porque Burton no estaría tras las cámaras y muchos, porque pensó que el guión de Batman Forerver era una tontería.
En fin...
Curiosidades varias:
-Michelle Pfeiffer estaba completamente desnuda bajo el traje. Según se cuenta, la metían con vaselina.
-El primer día de rodaje, manejando el látigo, hirió a uno de los asistentes.
-Antes sonó el nombre (y con mucha fuerza) de Sharon Stone para interpretar al personaje. Annette Bening también pujó, al igual que Sean Young.
-Anton Furst, el diseñador de producción de la primera parte, se suicidó cuando Burton no contó con él en esta. Según se cuenta, el director no se termina de quitar esta idea de la cabeza.
-El traje de Batman es un poco distinto esta vez.
-La Catwoman que aparece al final no es Michelle Pfeiffer. Se la llamó terminado el rodaje para esta toma pero ella se negó alegando que, para eso, no volvía a meterse en ese traje. En unos medios he leído que lo que vemos es un robot; en otros, que es una modelo. A saber...

 
-Se dice hasta la saciedad pero debo ponerlo: Michelle Pfeiffer se mete al pobre pajarito en la boca. 
-Las escenas de acción no gustan mucho a Burton porque (dicen) no se le dan muy bien. No busquéis muchas aquí, que no las hay. Os dejo un ejemplo. ¿Qué os parece?
 
 
-Frase para el recuerdo: «Batman es una mosca en nuestro ungüento...» (Catwoman) cada vez que la oigo, me descoloca.
-Madonna quería interpretar a Catwoman a toda costa. Tanto fue así que un día se presentó en el despacho de Burton vestida como el personaje. Eso, al director, le trajo al pairo. Menos mal...
-El personaje de Christopher Walken, Max Schreck, toma su nombre del actor que dio vida a Nosferatu allá por los años veinte.

Vigilad el cielo.




 

sábado, 14 de julio de 2012

Batman

Batman (Batman)

(1989)

Director: Tim Burton

Guión   : Sam Hamm, Warren Skaaren

Michael Keaton

Jack Nicholson

Kim Basinger

Robert Wuhl

Jack Palance

Michael Cough

Pat Hingle

Billy Dee Williams



La ciudad de Gotham tiene dos problemas: por un lado, el crimen está descontrolado. Por otro, hay un murciélago gigante que impone su ley…


 
Batman fue la cinta responsable de que, a lo largo del verano y navidades de 1989, el mundo se viera en mitad de un torbellino alucinante plagado de merchadasing que se conoció como la batmanía. Efectivamente, no hubo en aquellos días estuches, cuadernos, video-juegos (yo tenía el del Commodore-64 y me parecía una pasada), camisetas, gorras… que no luciesen el símbolo del murciélago.
Debo admitir que, cuando me enteré de que estaban preparando una película en condiciones del hombre murciélago, yo era un tierno infante y casi entro en éxtasis. Y es que ver a Batman en carne y hueso repartir leña era un sueño largamente acariciado por un ávido lector de cómics como este que escribe.

La expectación era muy grande, más que nada porque en torno al proyecto había un secretismo más que cerrado. No hay que olvidar que, por aquellos tiempos, la única información que se podía tener de una peli era la que daban productores o directores  a modo de foto o entrevista. Dicho de otra forma: no había Internet que te destripara la peli en forma de copia del guión, fotos del rodaje o sus derivados. No obstante, la cosa se ponía bien. Kim Basinger, en plenitud de fama y gloria, iba a ser Vicky Vale y nada menos que Jack Nicholson como Joker. Vamos, que ni pintado. Para el papel de Batman se escogió a un actor que, al menos yo, no había oído en mi vida pero, aún así, estaba deseando verle para ver cómo le quedaría el traje de murciélago. Y aquí vino mi primer “¡¡¡OoOOooopps!!!” Recuerdo muy bien la primera vez que, estando en el pueblo de mis abuelos de vacaciones, vi a Michael Keaton en una foto publicitaria de la película. Estaba posando, vestido de traje, junto a Kim Basinger, en la escena en la que ambos se conocen al principio de la peli. Y ahí fue donde pensé: «¿¿Este es Batman??» No se le veía muy atlético pero, lo que más me llamó la atención, fue que era prácticamente de la misma altura de la Basinger... Ok, ok. No era el momento de ponerse a pensar en esas cosas y, al menos a mí, me importaban un ejército de bledos.


No puedo creer que haya encontardo aquella misma
foto...
Y llegó el momento. Después de una campaña publicitaria más que considerable, Batman aterrizó, vio y arrasó... Otra cosa muy distinta fue que convenciese. Aún así, estaba deseando ver cómo sería un Batman en la vida real.  Con todo, la película, una vez que se estrenó, despertó pasiones, fiebres, iras y críticas a partes iguales. Veamos...

Desde mi punto de vista, es obvio que esta cinta tiene muchos tantos a favor. Lo que más me gustó fue, sin duda, el diseño de producción. Anton Furst hizo pleno a la hora de dar vida a la ciudad de Gotham y todo lo que ella conlleva. Se la ve oscura, gótica, con una especie de atmósfera agobiante muy, pero que muy alejada de la simple ciudad que pudimos ver en la serie de Adam West de los años sesenta. Los gadgets que utiliza Batman, como el traje (que, debo admitirlo, me chocó porque no era el traje de los cómics. Muy espectacular, eso sí, a modo de armadura moderna, pero para nada el que yo esperaba ver. Curioso cómo la serie de Adam West ha sido la única que lo ha respetado…), el batmóvil o el bat-plano (no sé si este se llama así, pero ya sabéis a qué me refiero), están muy conseguidos, lo mismo que todo lo referido al Joker.  Hay que destacar que el maquillaje de Jack Nicholson (kilos de más a parte) está muy logrado y no hay más que mirarle a la cara para saber que es el Joker.



Creo que el trabajo de los actores es bastante correcto. Cada cual a lo suyo. Michael Keaton no es que rebose simpatía pero esa cara de sieso va que ni pintada para el personaje tal y como está planteado a lo largo de toda la película. ¿Jack Nicholson? Pues como siempre: estupendo. Su elección para el Joker estaba más que justificada y, desde luego, fue un tanto que, kilos a parte, aportó mucho al resultado final. Kim Basinger está bien y, por supuesto, aporta la típica cara bonita que suele haber en este tipo de producciones. Y, rodeando al elenco protagonista, actores de la talla de Lee Wallace como alcalde, Michael Cough haciendo de Alfred o Jack Palance en el papel de Carl Grissom. Destaco también a Billy Dee Williams como Harvey Dent que, por desgracia para él, no pudo disfrutar de las delicias que este personaje pudo haberle dado en el futuro como Dos Caras. Misterios y reveses de Hollywood, supongo. Por su parte, Robert Wuhl es Alexander Knox, un personaje tan soso como poco importante cuya labor, a priori, se supone que era aportar los toques graciosillos de turno pero que a mí siempre me ha sobrado un poco.

Elfman
Sigamos. Decir Batman implica meter el nombre de Tim Burton en medio, pero también otro. Y es que muy recomendable es la banda sonora de la película a cargo de Danny Elfman.  En ella podemos escuchar desde temas trepidantes (como el del propio Batman), pasando por otros más románticos o nostálgicos. Pero sobre todo, uno que me gusta mucho, es el denominado Waltz to the Dead, que en la película sirve de fondo a una escena muy curiosa entre Nicholson y Basinger en la torre Gotham. A parte de esta música, la cinta contó con la de otro artista: nada menos que Prince, que aportó sus temas eléctricos a muchas escenas. Con él, se inauguró esa moda que hoy es tan habitual: una película tiene la banda sonora normal, la de toda la vida y, luego, la aportación del cantante o grupo de turno. Con todo, hay a quien le encanta el granito de arena de Prince y quien lo detesta. Yo me quedo en medio pero admito que el tema Bat-Dance me pareció muy curioso y se te mete en la cabeza sin que te des cuenta.

Pero no todo puede ser bueno, ¿verdad? ¿Tiene esta cinta detalles que fueron más que mejorables? Para mí, unos cuantos…

Parece que sacarle cosas negativas a este Batman es, como poco, sacrílego. Por un lado, porque se ha convertido en una especie de clásico moderno. Por otro, su director, Tim Burton, se ha alzado como un sucedáneo de director genial y chiflado que todo lo que hace o toca debe ser calificado de maravilloso y, encima, dicha fama, quizás, comenzase con esta cinta. Bueno, quien crea así, estupendo. Yo no soy de esos. Si hay algo que caracterice a este director es su afán de pasar por una especie de filtro todos (o casi todos, considero que El Plantea de los simios es una excepción a esta regla ya que le tuvieron pero que muy vigilado) los proyectos que coge y adaptarlos a lo que le gusta. Ok, a fin de cuentas es el director y eso debe notarse. Es obvio que todo el asunto oscuro y gótico le gustan mucho y así lo ha manifestado. Claro está, Batman le dio la oportunidad de manejar estos elementos con un personaje que, desde hacía unos cuantos años, con la aparición de Batman, el regreso del señor de la noche (Frank Miller), muchos se habían empeñado en reinventar desde un punto de vista oscuro y trágico. Burton se recreó en esta imagen y nos dio un Batman que, en primer lugar, no usa el traje (al menos los colores) del original. Aquí es todo negro y se podría decir (como antes apunté) que lleva una especie de armadura y no el traje del super-héroe de toda la vida. El personaje, como aparece en la película, es una especie de monstruo de Frankenstein: está casi siempre rígido, impasible y casi nunca (¡o nunca!) gesticula. Pelear, pelea poco (dicen los expertos, y no sin cierta razón, que las escenas de acción no son el fuerte de Burton) para luego volver a su estado de rigidez. Burton alegó que lo hizo así porque “...es mi estilo...” Eso tiene cierta lógica, pero también hay que tener en cuenta que hablamos de Batman, y este salta, pega, recibe, hace piruetas y un largo etcétera porque, no hay que olvidarlo, la gracia de este personaje en los cómics se basa en que es un tipo sin poderes pero sumamente fuerte y ágil. Claro que también es estilo del director pintar al personal la cara de blanco y poner ojeras...

Y de Batman pasamos a Michael Keaton. La gran controversia. ¿Fue un buen Batman? Yo diría que cumplió. ¿Fue el actor idóneo para Batman? Ummm... Está claro que sería un tema para debatir. Particularmente creo que Keaton es un buen actor y su interpretación Batman/Bruce Wayne es correcta pero, como se puede ver, está lejos de dar la talla desde el punto de vista de la apariencia del personaje: es un actor muy bajito y su físico no se lo curraron mucho. Recuerdo que en un programa de radio de la época oí un debate acerca de este tema (para que veáis si hubo controversia) en el que el ejemplo a seguir era Superman/Christopher Reeve en comparación con Batman/Keaton. Era obvio que este siempre perdía. En un documental de 1989, Burton salió en su defensa diciendo lo siguiente:

             “... Escogí a Michael porque es un hombre normal y, a parte, muy buen actor. Batman es un hombre normal que se pone un traje. Si fuera como Arnold Schwarzenegger no necesitaría ponerse el traje de Batman...”

 Esta explicación puede pasar aunque, todo hay que admitirlo, está un poquito cogida por los pelos. Desde ese punto de vista, puedes tener un actor excelente con unas dotes interpretativas apabullantes. Pero si es calvo, bajito y regordete es posible que no sea la mejor elección para Batman. (Nota: Keaton tampoco destacaba por su melena al viento, pero eso es otro cantar...) En fin, cuestión de gustos, como siempre digo…

Por lo demás, señalar que algunos personajes me parece que están algo desaprovechados: Alfred se luce poco y Gordon (en las cuatro películas iniciales de Batman) es un mero comparsa. Quizás Vicky Vale y su amigo Knox pudieron haber dado un poquito más de intriga a la trama investigando acerca de Wayne con más intensidad, pero esto es una opinión mía.

Y llegamos a otro tema que siempre llama la atención en las películas de Burton. A parte de caras pálidas, ojeras y pelos alborotados, hay una cosa por la que el director siempre se ha destacado: le gustan los malos. Y con Batman no hay excepción. Si os fijáis, la película tiene por protagonista al súper-héroe (¡faltaba más!) pero se detiene mucho más y presta mucha atención y cuidado a todo lo que se refiere al Joker. De hecho, puestos a ser algo tiquismiquis, si la película se hubiese llamado “Joker”, no hubiera pasado nada. Fijaros bien: sabemos que Bruce es rico pero no se nos dice la razón. Tampoco se nos explica a qué se dedica o qué hace empresas Wayne (el diálogo, cuando Vicky le pregunta al principio de la película, se corta) No sabemos si Bruce tiene o no vida social, amigos, pareja... En cambio, el Joker tiene pero que muchos minutos de metraje a su disposición. Y claro, palicedes y malos a parte, otra cosa que le encanta al amigo Tim son los payasos y el mundo circense. El malo de esta peli le ofrece ambas cosas: maldad y circo. ¿Cómo se presenta el Joker en Gotham? Precedido de payasos y mimos. Vamos, ni hecho a posta.

En fin, como puede verse, para mí esta película tiene tantos a favor y en contra. ¿Es una buena película? Yo diría que sí porque creo que está bien hecha y cumple su objetivo, que es entretener. Ahora bien, ¿me parece una buena adaptación del personaje? Bueno… Opino que se pudo haber hecho mucho mejor. Con todo, opino que es una película que hay que ver. 

Y. de remate, unas cuantas bat-curiosidades: 

-En un principio, Jon Peters y Peter Guber, productores de la película, pensaron en Bill Murray como Batman. ¿Alguien se imagina al cazafantasmas como el hombre murciélago? Yo no.

-Sean Young era Vicky Vale pero un accidente la obligó a pasarle en relevo a Basinger.

-Cuando vi la película me pareció que Batman tiene una cara algo extraña. Según se supo después, Keaton no sólo utilizó prótesis en el cuerpo (amén de alzas en los pies) sino también en el rostro. Comparad algunas tomas cuando está como Batman con otras de Bruce Wayme. Parece que este tiene la cara más delgada.

-Kim Basinger quería lucir cuerpo en algún momento de la película. Por eso, intentó convencer a Burton de salir con poca ropa en alguna escena. Michael Keaton se negó ya que consideraba que era una película sobre todo para niños. Jack Nicholson apoyó entusiasmado a la actriz.

-Se dice que, durante el rodaje, Michael Keaton sufrió un resfriado de los que dejan huella. Por ello, gesto fruncido a parte, lucía aspecto de haber sido bat-aplastado.

-Burton se negó en redondo a incluir a Robin ya que un tipo con traje de colores no pegaba junto al Batman que tenía preparado. Y tenía razón.

-Jack Nicholson se enteró del proyecto cuando John Peters se lo dijo en el rodaje de Las brujas de Eastwick.

-Nicholson demostró ser el más listo y tuvo que oler el negocio por alguna parte. Por eso, firmó el contrato con una cláusula que incluía un porcentaje de los beneficios. Vamos, que se hizo de oro.

-Michael Keaton no oía la mayor parte de los diálogos: se los tapaba la caperuza.

-Mientras se preparaba la película, se recibieron montones de cartas de admiradores pidiendo que Adam West (Batman en la serie de los sesenta) fuese Batman. Las escribió el propio Adam West.

-Un actor hace de Bob Kane, creador de Batman, en el periódico de Knox. El dibujo que se ve lo hizo el propio Kane.

-Si hay algo que me descoloca es la época en la que se supone sucede esta peli. Si uno se fija en Kim Basinger y los modelos que lleva, parece moderna. No obstante, los hombres llevan traje y sombrero como en los años treinta. Por no hablar de los uniformes de la policía.

- En el video “Bat-dance” de Prince hay tipos vestidos de murciélagos a patadas. Uno de ellos es Michael Keaton.

-El maquillaje de Jack Nicholson fue un secreto. Como ya apunté antes, hay que contar que, en aquella época, no se contaba con eso de filtrar fotos por Internet.

-El propio Bob Kane alucinó en bat-colores cuando vio a Michael Keaton por primera vez. «¿Dónde está el tipo de mandíbula cuadrada que yo imagine?», pensó.

-Prácticamente todas las escenas de acción de Batman las hizo un doble.

-Hay una escena un tanto extraña: Joker manda a su número uno a investigar a Knox. Este obedece y, un par de escenas después, viene con unas fotos. Joker coge la de Knox y pregunta “¿Quién es este lelo?” “Un tal Knox”, responde su ayudante. Ahora bien, ¿manda investigarle y luego pregunta por él como si no le conociese?

-Al principio, Michael Keaton estaba abrumado por el peso de interpretar a un personaje de esta magnitud. Nicholson le dio un buen consejo: deja que actúe el traje.

-Batman no mueve el cuello. Para volverse, gira todo el cuerpo. Esto es porque la caperuza era enteriza y no permitía ningún movimiento. ¿Cómo no pensaron en eso? Lo curioso es que esto se dio en las tres películas siguientes…

-Con todo ello, guste o no, un auténtico taquillazo.

Vigilad el cielo...