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sábado, 1 de marzo de 2014

Robocop (2014)


Robocop (RoboCop)
Director: José Padilha
Guión   : Joshua Zetumer

Joel Kinnaman
Gary Oldman
Michael Keaton
Jackie Earle Haley
Abbie Cornish
Samuel L. Jackson






Alex Murphy, un policía, es víctima de un atentado y renacido como un cíborg…

Muy buenas, vigilantes del cielo.  Vamos allá con un remake. OTRO remake…

Recuerdo que, hace un par de años, cuando se comentaba de manera muy general la posibilidad de hacer un remake de Robocop, el autor del blog decía algo así como que esa era “la idea de algún ejecutivo borracho” La verdad, yo creí lo mismo y jamás creí que alguna vez estuviera escribiendo esta reseña. En fin, el tiempo ha pasado, el aluvión de remakes es tremendo y, sí, le ha tocado el turno a ese tipo que era “mitad robot, mitad hombre, todo policía” Muy bien, os puedo decir esto:
La película, desde la primera escena, plantea la premisa de lo que se va a desarrollar a lo largo de todo el metraje, es decir, la posibilidad de incluir robots guardianes de la ley en Estados Unidos. Más que nada, porque en otros países los han colocado y parece que va bien.  Aquí, para empezar, ya te lanzan la primera en la frente: esta película no solo va  a ser un mero remake que se va a limitar a seguir las trazas de la peli anterior; por un lado, se van a cambiar cosas y, por otro, van a añadir otras muy diferentes. Hombre, ya que revisas algo, intenta ser un poco original. 
 Ya, de primeras, viene otra gran diferencia con respecto a la peli de Verhoeven: aquí Murphy no es un mero policía; es un inspector que lleva a cabo una actividad policial mucho más intensa y que, de hecho, es el motor de arranque de la trama principal. Por eso, le vemos trabajar, investigar y sufrir las consecuencias. En definitiva, un policía normal y corriente. Y marido. Y papi.
Esto me lleva a la principal contraste que he notado (hay más, pero creo que este es el más destacable) con respecto a la peli original. Y es que el tema familiar y, en consecuencia, el emocional, están muy presentes en esta cinta. Esto, al menos en este apartado, no lo veo del todo mal (luego comentaré esto desde otro punto de vista) Siempre pensé que dichos aspectos, si bien se tratan en la otra peli, se dejan un poquito de lado, desarrollándose un poco más en la segunda entrega. Aquí van a ser pero que muy importantes y podemos descubrir y tratar de comprender lo que le puede pasar por la cabeza a un hombre que ha convertido en un robot. Por eso, la mujer de Murphy y su hijo, si bien son secundarios, sí son bastante importantes en el impacto global de la trama y un condicionante de peso a cada paso que Robocop da en esta peli.
Y esto me condice a otro detalle que sí me ha gustado: la relación de Murphy con el hombre que le devuelve al mundo de los vivos… con ligeros cambios. Norton es un pilar fundamental en esta historia, ya que es un personaje clave no solo en el renacimiento del policía, sino en la aceptación por parte del mismo de su nuevo estatus. Aquí tenemos otra gran diferencia: en la peli de mil novecientos ochenta y siete, todas y cada una de las personas implicadas en la construcción del cíborg son frías, distantes y, a su modo, inhumanas (aparte de un poco asesinas. Al menos, algunas.) Aquí es todo lo contrario, conectando con ese valor emocional que decía antes. Dicho de otra forma: el factor humano es muy, pero que muy importante en esta peli. Si esperas ver tiros, tiros y más tiros, lo mismo te llevas una sorpresa (ojo, a mí me ha sucedido esto, pero lo dejo para unas cuantas líneas más abajo)
Sigo. Por supuesto, hay que abordar la gran diferencia (guión aparte) que muchos (entre los cuales estaba yo) querían comprobar con sus propios ojos. A ver, Robocop, en su época, fue un punto bastante marcado en el tema de los efectos especiales. Si bien recuerdo que se alabó mucho la actuación de Peter Weller (que trabajó con un mimo profesional para sus movimientos), el tema de la espectacularidad dio mucho que hablar. Así, ahora mismo, recuerdo la escena del tiroteo de Murphy, las del 209 o ese momento en el que se desatornilla el casco. La cuestión era: ¿se podrá igualar o superar esto con los efectos de ahora? Aquí te puedo decir que los movimientos y las escenas de acción son muy rápidas y que, en algunos momentos, vemos que Robocop hacer cosas que no creímos ver jamás. Ahí quedan los saltos que pega el amigo, al menos, en determinados momentos o los movimientos que hace. Creo que, en su conjunto, quedan bien.
Pero, sin duda, la escena que más me ha gustado, la que creo que está muy bien llevada y mejor pensada, es esa en la que, al fin, vemos a Murphy tal cual es después de su atentado. No es que le contemplemos en la camilla de un hospital o hecho una pena después de la bomba que le ponen (sí, aquí, nada de tiros), no. Me refiero a ese momento en el que vemos LO QUE QUEDA de Murphy tras la operación, es decir, una cabeza, una tráquea, unos pulmones y un corazón. La escena es muy fuerte y, sin duda, creo que han clavado ese momento, algo que sí extrañé en la otra peli. Vimos algo muy parecido en la segunda peli pero, sin duda, aquí se han lucido a base de bien. Y es que, el amigo Robocop es, a fin de cuentas, una máquina con un par de componentes humanos.
¿Y lo que no me ha gustado?
Varias cosas, para qué negarlo.
Para empezar, todas y cada una de las escenas protagonizadas por Samuel L. Jackson me parecen una chorrada. Cosa curiosa, he leído por ahí que, precisamente, es de lo mejorcito de la peli. Bueno, sobre gustos, los colores y yo doy mi humilde opinión. Esos momentos me parecen ridículos, horteras y, puestos en plan tiquismiquis, un intento bastante vano de emular o sustituir aquellos momentos en forma de anuncios estrambóticos que plagaron la primera versión. Repito: es la impresión que a mí me ha dado. Y, de paso, tanto patriotismo en los discursitos del locutor lo único que hacen es que me reafirme en esta impresión.
Continúo. Otra cosa que he echado en falta es la inclusión de un malo en condiciones. Si has visto la versión con Weller sabrás que Clarence Boddicker fue clave en el éxito de la peli. Resultó despiadado, sanguinario, capullo y, en definitiva, malvado. Pues bien, aquí le han buscado un sustituto en plan mafioso, Vallon, que pasa sin pena ni gloria por la peli y se han centrado más en la figura de Sellars que, al menos para mí, no es un malo como se puede esperar; solo un tío que trata de hacerse rico y defender su negocio. Una pena porque, de veras, he extrañado mucho un antagonista en condiciones. Robocop, sin duda, lo merece.
Por esto, tengo que saltar a otro gran vacío que he notado en la peli. Y es que, si no hay un malo que meta caña, el bueno no se luce bien. Dicho de otra forma: para mí, a la peli le hace falta acción, mucha acción. Y aquí me remito a lo que he dicho antes: como dije antes, creo que se han centrado muchísimo en el factor emocional y se han olvidado de que, a fin de cuentas, esto es la historia de un tío que se convierte en robot, pero no uno cualquiera; uno que, además, ejerce de policía. Por eso, toda la violencia, los tiros, las explosiones y demás cosas en la misma línea, a l menos yo, las he extrañado pero que mucho. Haber tiros los hay, claro (de lo contrario, menudo timo) pero, repito, poquitos. Mucha moto, eso sí. Y mucha visera que baja y sube pero, para mí, poco lucimiento. Y, ya puestos, en las escenas de acción, mucha toma con la cámara pegada a los actores moviéndose en plan documental. A veces, no se ven bien los detalles las escenas más movidas.
Y ahora voy al cetro de todo el cotarro: el propio Robocop. El traje lo han cambiado un poquito y la visera se sube y baja a gusto del consumidor. Ok. A mí me ha parecido que mucha cara de Murphy y poca de Robocop. El traje gris me ha gustado; negro no luce nada. Y, cosa curiosa, al principio, Robocop pega unos saltos de miedo; luego, parece que se le olvida hacerlo... Y, ¿recordáis lo robótico que parecía Peter Weller? Esos movimientos mecánicos tan buenos que me gustaban tanto y que recordaban que, debajo del disfraz, había un hombre, aquí parecen haberse diluido. Robocop tiene movimientos muy humanos y rápidos. A mí me ha recordado mucho más a Iron Man que a su ancestro. ¿Esto es malo? No, claro que no; solo digo que a mí no me ha gustado mucho esa diferencia. Si a ti te mola, genial.
Y, en este apartado, debo comentar otra cosa que, definitivamente, me ha faltado y que hace que la primera peli se ponga por encima de esta. Me refiero a la escena que es la responsable de que todo ocurra, es decir, el momento crucial en el que Murphy queda destrozado para ser una antesala a Robocop. En la versión de Verhoeven el momento es tremendo: le cosen a tiros (lo de “le cosen”, si no la has visto, es literal) En esta todo sucede debido a una bomba en el coche. La diferencia, al menos para mí, es abismal. Quizás debieron pensar que poner una escena como la original con sus consecuencias (Murphy en coma en el hospital, la intervención de los médicos…) hubiera supuesto colocar este nueva aproximación en la barrera del público de los dieciocho años y no poder llenar las salas con los más jóvenes o lo han querido hacer así porque les ha dado la gana. Yo creo que este momento tan importante se lo han quitado de encima demasiado rápido.

Los actores me han parecido correctos; alguno más que otros, claro. Joel Kinnaman me ha resultado demasiado inexpresivo, algo apático; tanto de Robocop como de Murphy. Gary Oldman y Michael Keaton me han gustado mucho, la verdad. Creo que son los dos platos fuertes de la peli y, frikada mía, lo primero que he pensado al empezar la peli es que tanto Drácula como Batman acompañan a Robocop (…) Jacke Earle Haley resulta lo que se supone es su personaje: idiota y repelente. Yo añado que algo sobrante. Abbie Cornish es una buena Clara, la mujer de Murphy que las pasa bastante canutas durante toda la peli. En cuanto a Samuel L. Jackson, bueno, ahí queda.

En definitiva, un remake que, para mí, cumple los cánones de todos los de su clase en la actualidad: entretenido, curioso en algunos aspectos y, en resumen, completamente evitable. Para mí, le hacen falta muchas cosas: violencia, acción y esa mala leche que destilaba la original. Quizás muchos piensen que el primer Robocop puede haberse quedado un poquito anclado en el tiempo (a mí, desde luego, no me lo parece) pero eso no quiere decir que haya que revisar un personaje solo porque sí. Hombre, si aportas algo nuevo, vaya y pase. A mí, en general, me ha parecido un producto para evocar viejos tiempos y pasar el ratito. Eso sí, si te pones a comparar, esta versión puede perder por puntos y, si me apuras, hasta por KO. También creo que eso de las comparaciones es lo que debe tener revisar un icono como Robocop.
Ah, y que quede claro: espero que, al menos en parte, a ese ejecutivo que se supone estaba borracho, haya tenido una resaca de las gordas. Desde el buen rollito, claro.
Vigilad el cielo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Sombras tenebrosas

Sombras tenebrosas (Dark Shadows)
(2012)
Director: Tim Burton
Guión    : Seth Grahame-Smith, John August

Johnny Depp
Angelique Bouchard
Bella Heathcote
Helena Bonham Carter
Jackie Earle Haley
Chloë Grace Moretz
Gulliver McGrath


Barnabas es convertido en vampiro por una amante despechada que es una bruja. Además, le encerrará en un ataúd durante doscientos años. Pero, la casualidad, hará que Barnabas regrese en los años setenta…

 Y vamos allá con una película recién estrenada. Antes de nada, debo decir que no tenía ni idea de la existencia de la serie en la que está basada, si bien es cierto que, por lo que he oído, en Estados Unidos es una especie de clásico que todo el mundo conoce. Pues bien, de todos sus fans, había un tres jóvenes a los que caló muy hondo: Tim Burton, Johnny Depp y Michelle Pfeiffer. Por suerte para ellos, el destino les tenía reservado la oportunidad de hacer una película a lo grande de la susodicha serie. De hecho, ha sido el actor el que compró los derechos de la serie y convenció al director para que la dirigiera. Pues bien, aquí la tenemos. Veamos…
El Barnabás de la serie y el de la peli...
La película es, por encima de todo, un producto de Tim Burton desde que empieza hasta que termina. Sabido es por todos que al amigo Tim le privan los ambientes góticos, las sombras y lo tenebroso. Eso, además de personajes excéntricos, raros y pálidos como ellos solos. Muy bien, pues, mirad por dónde, estas sombras tan tenebrosas le ofrecen todo eso y, quizás, algo más. Que al resto de la humanidad esto le guste ya es otra cosa…

Me ha gustado mucho el comienzo. Va directa al asunto desde el principio, presentando la historia y familia del niño que se convertirá en el protagonista de la trama, Barnabas Collins. Muy curiosa esa escena en la que, para salvar a su amor, se arroja al mar y, al caer, se da cuenta de que está maldito. Y mejor aún, el momento en que se convierte en un ser de las tinieblas. Muy sutil, pero efectivo. Aquí debo admitir que me sorprendí un poquito: todo parecía muy serio para el tipo de cine al que Burton nos tiene acostumbrados.

Y es que la historia me parece más que interesante. Hay que admitirlo: coger un vampiro, encerrarlo en un ataúd y sacarlo dos siglos después me ha resultado muy original (¿Esto es así en la serie? Ni idea), una especie de revisión más o menos cercana del mitro de Drácula. Por supuesto, esto da lugar a una subtrama mejor aún, es decir, ver cómo un ser (llamarlo persona no es lo más adecuado) se tiene que adaptar a una época para la cual está por completo desfasado.
Sigamos. Esto es una opinión del todo personal pero me ha parecido que esta es la película donde Burton se muestra más violento. No hay muchas escenas truculentas, desde luego (y algunas, se insinúan, como la de los hippies) pero hay que reconocer que la masacre que el amigo Barnabas hace con los obreros al comienzo ya lo dice todo. Y me ha llamado la atención que incluya escenas de sexo, ya sean explícitas (con Angie, destrozando todo lo que pillan por delante) o, de nuevo, susurradas al espectador (esa en la que la doctora Hoffman le saca sangre por primera vez… y otras cosas)
La cinta, además, cuenta con varios toquecitos de humor que el guión nos pone aquí y allí centrados, casi siempre, en la figura de Depp y sus reacciones ante la época hostil que le rodea. No son momentos para partirte de la risa (al menos yo, claro. Eso sí, un tipo en el cine soltaba cada carcajada de vez en cuando que crujía la sala) pero ahí quedan. Mirad la foto de la derecha y entenderéis a lo que me refiero. Y eso me lleva a comentar una cosa que me ha parecido, cuanto menos, curiosa: por la razón que sea, están vendiendo la idea de que esta peli es una comedia con tintes fantásticos, al estilo de La familia Adams, por ejemplo; un producto al más puro estilo de "cinta para toda la familia" Ojo que esto no es así. De hecho, la historia que tenemos por delante, quitando el par de momentos light de Barnabas, es de lo más seria, llena de venganzas, crímenes, maldiciones y sus derivados. Lo que ocurre es que esto se da, sobre todo, de la mitad para delante. Y digo esto porque la sala estaba repleta de niños de siete u ocho años…
A destacar los efectos especiales que, si bien en la primera parte de la historia aparecen de manera muy soterrada (caídas por acantilados, despertares en mitad de una obra, entes fantasmales que flotan…), lo cierto es que en la escena final es cuando más se hacen destacar. Bien por esa pelea con Angie y  cómo la piel de esta parece resquebrajarse como la cáscara de un huevo.
¿Y qué tal los actores? Bien, claro pero, a decir verdad, aquí hay una prota: Johnny Depp que, literalmente, eclipsa a los demás desde que empieza la peli hasta que termina. Es la estrella absoluta y, de nuevo, cumple muy bien en un papel que le viene que ni pintado: un tío raro, excéntrico, estilizado y con mucho maquillaje, como mandan los cánones del cine de Burton, que puede resultar cómico al contemplar una lámpara de lava o un brutal asesino en potencia y acto. Que Michelle Pfeiffer o Helena Bonham Carter pululen por la pantalla de vez en cuando (sobre todo esta última. Debe ser lo que tiene ser la mujer del jefe), vale, pero no son más que meros comparsas alrededor de Depp. Sí destaco a Eva Green como Angelique Bouchard haciendo de bruja malvada donde las haya pero que, al menos a mí, me ha caído bien. Chloë Grace Moretz como Carolyn, la hija rara, grosera y lobuna se luce poco y Gulliver McGrath hciendo de David, el niño rarito y amargado cumple sin más ni más.
Bouchard haciendo de las suyas
¿Cosas mejorables? Claro. Para empezar, como ya dije al principio, esto es más de lo de siempre. Si habéis visto alguna peli de Burton (quitando, quizás, El planeta de los simios) sabéis a qué me refiero: personajes raros, maquillados, caras pálidas y toque gótico por todas partes. Si esto te gusta, muy bien. A mí ni me gusta ni me deja de gustar; sí me repite un poquito pero, para gustos, los colores… Otra cosa: me ha dado la impresión de que, en cuestión de intenciones, la película no me ha quedado clara. Me explico y, repito, desde la ignorancia hacia la serie: ¿esta cinta es una comedia negra con toques fantásticos? ¿Al revés? ¿O puede que sea una peli de fantasía/terror con algún momento más o menos graciosillo por aquello de liberar tensiones? No sabría decir. Quizás hubiera quedado mejor si la historia se hubiera decantado del todo por la comedia (motivos y posibilidades había con Barnabas) o, por el contrario, hubiera ido de cabeza hacia un tono serio de pies a cabeza (de nuevo, posibilidades en este aspecto creo que hubiera tenido ya que, a fin de cuentas, hablamos de un vampiro sanguinario) Lo mismo sucede con la estrella del cotarro, Barnabas, que pasa de vampiro que cae (o trata de caer) simpático a demonio sanguinario asesino de una escena a otra (hago mención, de nuevo,  a los pobres hippies) El caso es que han hecho una mezcla de una cosa y de la otra que no me acaba de quedar clara, como si por un lado trataran de atraer a un público de los más variado (otra vez, esos niños de la sala...) pero, por otro, hubieran intentado ponerse serios de verdad. Me ha parecido que, por eso, los golpecitos de humor están metidos un poco con calzador, haciendo que queden un pelín forzados. Lo mismo que los momentos de sexo o violencia están muy de sopentón en comparación con los anteriores. Lo digo de nuevo: es una mera impresión personal. Y, también debo admitir que la acción está tan centrada en Johnny Depp (cosa lógica, ya que es el motor de todo) que los demás personajes o se quedan cortos (como el de Carolyn, que tiene sorpresa final que pasa sin más ni más o el de Victoria, cuya historia se cuenta de manera muy precipitada) o, tan sólo, me sobran. Y aquí hablo de Roger (Jonny  Lee Miller) que pasa sin pena ni gloria. Y que quede claro que no sé cuál ha sido la intención de la escena final bajo el agua. ¿Una segunda parte? No creo porque me parece que el asunto no puede dar tanto de sí. Quizás, como dije antes, ser la mujer del dire es lo que tiene…
Pues eso es todo, amigos. Una Burtonada de pies a cabeza. Si queréis pasar un rato más o menos entretenido, vedla. No es una maravilla (al menos, a mí no me lo ha parecido, claro) pero se puede englobar dentro del grupo de “curiosidades” ¿Esperaba más? Ni sí ni no, ya que Burton hace bastante que ni me apasiona ni me decepciona (bueno, lo de Alicia en el país de las Maravillas me pareció de traca…) pero sí hace que, cuando llega un proyecto suyo, lo espere en plan “...A ver qué tal…”
Gracias por leerme y vigilar en cielo conmigo…


sábado, 28 de enero de 2012

Pesadilla en Elm Street. El comienzo.

Pesadilla en Elm Street. El comienzo
2010
Director: Samuel Bayer
Guión     : Wesley Strick, Eric Heiserer
Jackie Earle Haley   
Rooney Mara
Kyle Gallner
Katie Cassidy
Thomas Dekker
Clancy Brown 





Unos chicos comienzan a tener pesadillas. En todas ellas, aparece el mismo y enigmático personaje ataviado con sombrero y mortíferas cuchillas en sus manos…

         Vamos allá con otro remake. Y es que sabido es por todos que Hollywood debe de andar un poquito escaso de ideas porque entre adaptaciones, remakes y precuelas parece que la cosa en cuestión de imaginación anda algo parada o, lo que es peor, está empezando a secarse.
            Todo remake es un riesgo, más aún si se trata de una película famosa. Hoy nos ocupa nada menos que una revisión de todo un clásico de los ochenta: Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) que, además, es una película de culto. Pocos, si no nadie, serán los que no hayan oído hablar de Freddy Krueger y sus dichosas cuchillas. El personaje ya forma parte de la cultura popular y eso hace que revisarle  pueda llegar a ser muy, pero que muy peligroso y que el riesgo de estrellarse sea demasiado alto. Claro que esto a Hollywood, visto lo visto, le trae al fresco a juzgar por el panorama que últimamente ronda por las pantallas. Con todo, los pobres vecinos de Elm street no son especiales y no se iban a librar de ser sometidos a un remake. De hecho, durante años, se habló de hacer una nueva versión de este clásico. Pues bien, ya la tenemos aquí. Veamos:
             A favor destaco que la película va al grano desde el principio, con esa escena inicial del chico (uno de los vampiros Cullen, por cierto) en la cafetería. A partir de aquí la cosa se pone fea y, sueño, va, pesadilla viene, vemos como Freddy hace de las suyas.
Freddy antes de pasarse al
lado oscuro (y chamuscado)
de los conserjes
Pero si hay una cosa en la que destaca esta versión, diferenciándose de la anterior, es que hay un empeño más que evidente en contarnos la razón de todo y asistimos al origen del asesino de los sueños. Es más, tenemos opción de ver el aspecto del amigo Krueger sin sombrero ni quemaduras de por medio, cosa que no deja de ser curiosa y, desde luego, original, ya que no se limita a calcar la versión anterior. Bien por este detalle.
Por lo demás, los efectos están correctos, si bien no son muy espectaculares. No al menos para el nivel que se está consiguiendo hoy día. Algún que otro Freddy por ordenador puede verse en forma de pared que cobra vida y las muertes (como la de Kris o la madre de Nancy) están bien logradas. No menos, pero tampoco más. 
            ¿Cosas mejorables? Pues muchas.
            Para empezar, hay que preguntarse si era necesario hacer un remake de una película que, como dije, ya forma parte de la cultura popular y que tiene por protagonista a todo un icono del cine. La respuesta, para mí, está clara: no. Y a partir de aquí, se pueden sacar los peros que uno quiera.
            Lo primero que me llamó la atención fueron algunos actores. Y es que se supone que aquí el personal tiene 16 ó 17 años (edad de instituto) El chico, Kyle Gallner, da el pego con su cara de amargue absoluto pero tratar que Katie Cassidy (Kris)  o Rooney Mara (Nancy) los aparenten es ridículo (sobre todo la primera)
El nuevo Freddy
El original. La expresión hecha
terror.
Y de aquí pasamos al gran “pero”. Y este es Freddy. Vamos a ver, ¿el actor Jackie Earle Haley (Rorscharch en Watchmen) lo hace bien? Bueno, yo creo que sí, dentro de los márgenes bajo los que está escrito el personaje en esta versión. Que este sea el Freddy de la película de los ochenta, es decir, el que todos conocemos, ya otra cosa muy distinta. Para empezar, no me gusta la máscara que le han colocado, que tiene aspecto de careta. Sí, da a entender que al tipo lo quemaron pero, con esos ojos chiquitines y la poca expresión que da al actor, uno no puede evitar recordar lo expresivo que era Robert Englund (¡ya tanto que lo era!) en la cinta de Wes Craven. Y del aspecto pasamos a las actitudes. Y es que, para mí, el mayor error de la cinta no está en los efectos, la sangre o que sea un guión mejorable en mayor o menor medida. Lo peor es que se han cargado toda la gracia de Freddy Krueger. El personaje original, a pesar de ser un asesino y un tío despreciable, estuvo descrito, dirigido e interpretado del tal forma que caía bien. Mataba, pero caía simpático. A diferencia de otros monstruos de tipo Drácula, Nosferatu o Leatherface, Freddy provocaba repulsión y simpatías a partes iguales hasta tal punto que el espectador de la época pasaba de los chicos actores y recordaban a Robert Englund por encima de todo y, desde luego, hoy se le sigue recordando igual. Pues bien, en esta nueva entrega, las bromas, los chistes, las caras de disfrute, el humor y la mala baba en general que irradiaba el Freddy original desaparecen. Una pena porque, al menos así me sucedió a mí, fui a ver la película sólo por ver qué habían hecho con el monstruo casi treinta años después. A todo eso hay que señalar que, en general, Freddy Krueger aquí se luce poco. Sale, claro (si no vaya plan) pero tienen más pesos los “chicos” (lo de las comillas va por el comentario anterior) que él.  Se extraña verle masacrando al personal como antaño. Aquí mata, pero sin esa chispa que todos los que han visto la cinta de Craven recuerdan. Y encima, lo poco que sale, envuelto en sombras que hacen que uno lo disfrute menos aún.
Lo admito. Un buen golpe de efecto.
¿Y la espectacularidad? Vale, estamos en el siglo XXI y este tipo de cosas se suponen ya chupadas para el cine. La cuestión es que la Pesadilla de Wes Craven ya era espectacular de por sí, más aún teniendo en cuenta la época en la que se filmó. Sí, ahora tenemos tomas CGI (como el ya nombrado Freddy que surge de la pared) pero yo, personalmente, sigo echando en falta ese teléfono al que le crece una lengua, la cascada inversa de sangre que surge de la cama y lo empapa todo (¡qué buena escena esa!) o la secuencia de la bañera de la cual surge la garra de Freddy y se lleva a la chica al fondo de quién sabe qué (por cierto, esa escena aquí la cortan. Una pena)
¿Dormido? ¿Pasmado?
En fin, una película que, como ya apunté antes, me parece totalmente innecesaria. Y es que en Hollywood se deberían plantear que, en lugar de hacer remakes sin ton ni son (vale, hay algunos que merecen la pena, como el King Kong de Peter Jackson pero este, al menos, añadió cosas hicieron el producto más atractivo e interesante) lo que deberían hacer es exprimir un poco más a los guionistas o, mejor aún, que los productores y magnates de los estudios se expriman a sí mismos para buscar ideas nuevas y, de paso, buenas. Decir que esta nueva Pesadilla es mala creo que es pasarse pero buena, desde luego no creo que sea. Es más, desde mi opinión, se quedaría muy justa en el escalón de regularcita. Le falta empuje, ideas y, sobre todo, chispa. Y es que, en mi humilde opinión, los causantes de pesadillas en Elm street serán por siempre Wes Craven, Robert Englund y la pandilla que les acompañó en un montón de películas. Las comparaciones son siempre odiosas pero si versionas algo, es un riesgo que debes asumir.
            Am, he oído que en Hollywood  están dispuestos a seguir adelante con las secuelas de turno.  Como alguien dijo: “¿Qué será, será…?