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domingo, 14 de abril de 2013

Posesión infernal (2013)


Posesión infernal (Evil dead)
(2013)

Director: Fede Alvarez
Guión    : Fede Alvarez, Rodo Sayagues

Jane Levy
Shiloh Fernandez
Lou Taylor Pucci
Jessica Lucas
Elizabeth Blackmore

 
 
 
 
  
 Unos amigos acuden a una cabaña en el bosque para pasar unos días…



 


 Y aquí estamos otra vez con esa moda que impera en Hollywood y que, para unos es algo curioso y, para otros, un ejemplo claro de que, en cuestión de ideas, la cosa está algo seca. Me refiero, claro, al fenómeno de los remakes. Esta vez, le ha tocado el turno a una película tan de culto que, solo de mencionarlo hace unos cuantos años, hubiera resultado blasfemo: Posesión Infernal, la película de terror de Sam Raimi que inauguró una trilogía de lo más curiosa, terrorífica y divertida. Debo reconocer que, cuando me enteré, creí que era una broma pero, nada, aquí estamos.

A favor puedo decir que…

Por suerte, a pesar de ser un remake, han tenido el suficiente juicio y sentido común de no alterar el espíritu de la historia de la que parte y mantenerse muy fiel a esta, a saber: unos jóvenes en una cabaña son masacrados por un ente demoníaco liberado al leer un libro maldito. Argumento sencillo y ochentero por los cuatro costados pero, justo por eso, atrae tanto. Además, esta historia la hemos visto en cientos de pelis con mayor o menor fortuna, lo que hace que el público la identifique de manera automática y se meta de cabeza en ella. Puede que, cuando veas la escena inicial, creas que hay cambios a patadas (ya que dicha escena no está en la peli original) pero da tiempo al tiempo. Además, me gusta porque crea un poquito de misterio y es una especie de aperitivo a lo que va a suceder.

Pringadillos...
Otro aspecto a destacar es que los personajes, cinco jóvenes, son presentados de forma inmediata y directa. Ellos, guapetes y con el típico aspecto algo descuidados. Ellas, guapas y con buen cuerpo. Y todos jovencitos. Uno, que sabe lo que va a suceder, se frota las manos al ver que, tan monos como están al comienzo, van a acabar algo más sucios y descuidados de los normal (jejejejeje) Me ha gustado que uno de ellos, Mía, tenga el problema de la droga porque, aparte de profundizar en el personaje, lo actualiza a un problema más de ahora (si mal no recuerdo, en la anterior versión tan solo van a pasar unas vacaciones, los muy pardillos)

La acción no tarda mucho en empezar. Esto quiere decir que los sustos no se hacen esperar mucho. Y esto conecta con un detalle que, de veras, me ha gustado mucho: el modo en que se desata el infierno (palabra muy adecuada para lo que les va a suceder) Como ya comenté en la reseña de la cinta de Raimi (que puedes leer aquí), el motivo que hace que todo empiece siempre me resultó curioso: hay que ser idiota para encontrar un magnetofón que contiene palabras tétricas y raras y proyectarlo, por la noche, a un bosque oscuro. Se ve que alguien pensó en eso y aquí, lo que vemos, es más normal o, al menos, más lógico: después de abrir el libro, Eric lee una serie de palabras en voz alta, hablando para sí mismo, mientras las descifra. El resultado, para los pobres protas, es el mismo pero creo que está mostrado de mejor modo, más natural.

¡Genial!
Pero, seamos sinceros: si vas a ver una peli como esta y tienes en mente a la original (cosa lógica e inevitable), quieres ver, y cuanto antes mejor, una cosa: a los demonios. Y esto implica maquillaje, sustos, sangre y sus derivados. Hay que rendirse a la evidencia: todo ello, y mucho más, espectacular. La cara de los demonios son impresionantes, el maquillaje, tremendo. Han sabido respetar la fuente original y, debo decir, que la han mejorado ya que, cosa obvia, el proceso está más refinado y las máscaras cantosas de la primera peli ya no se dan aquí. Las caras de asco, mezclado con furia y locura extremos, los ojos de pesadilla, los pelos enmarañados y la carne podrida están clavados en lo que, al menos a mí, me ha parecido una mezcla de la niña de El exorcista y la de The Ring. Aquí hay para todos los gustos, tanto para ellos como para ellas (supongo que, si te digo esto, no te destripo nada) y no te va a dejar indiferente. Yo me quedo con dos (poseídas): Mía y Natalie. La primera va sobrada. La segunda, si bien sale poco, lo cierto es que se luce lo suyo.
 
 
 

Esto me lleva a un aspecto que me parece fundamental en este remake y que, creo yo, merece la pena comentarse: están vendiendo la peli a bombo y platillo como el colmo del terror, una especie de experiencia increíble que te hará botar en la butaca. Esto es así hasta tal punto que, a servidor le han dado una bolsa anti pánico con publicidad (claro) por aquello del terror. ¿No te lo crees? Mira:

 
 Personalmente creo que la cinta, por supuesto, tiene sus puntos inquietantes y sus sustitos. Las caras demoníacas, los golpes de sonido en plan “¡BANG!” que te pillan por sorpresa aunque los veas venir y demás efectos están conseguidos pero me ha parecido que tira mucho más al terror tipo gore con mucha sangre, muchos miembros amputados y muchas escenas desagradables que, todo hay que decirlo, están pero que muy bien hechas.

Y, hablando de escenas, tengo que destacar unas cuantas. Para empezar, la de la violación de los árboles sigue tan efectiva como en la versión anterior (y yo diría que muy bien hecha). La escenita de la pistola de clavos me parece genial, lo mismo que la de la enfermera a la que le da por hacerse un recorte facial a lo bestia. ¿Más? Sí,  la de la pobre rubia y lo que hace con su brazo, por no hablar de Mia, el dichoso cutter y su lengua demoníaca y asquerosa (esto me encantó). Son solo ejemplos (hay más, claro) pero me todos ellos me han recordado ese espíritu del terror de las pelis de los años ochenta, donde se veía todo, por truculento que fuese y la sangre salpicaba hasta al pobre apuntador. Ah, y aunque no entre en esta categoría, me sigue provocando cierto repelús el momento en que Mia, con esos ojos, trata de salir del sótano.
 
 
 
 
 
 
 
Los actores me han parecido bien. Algunos, claro está, se lucen mucho más que otros. La mejor, sin duda, creo que es Jane Levy como Mia que pasa de yonqui  a poseída en menos que canta un gallo sin olvidar que, también tiene su faceta heroica. Una duda que no me queda clara: ¿hace papel doble como demonio/cosa/bicho que sale del bosque? (en el reparto figura una tal Randal Wilson cuyas fotos, a su vez, son las de Levy) Con todo, digo yo, tuvo que sufrir unas sesiones de maquillaje tremendas. Lou Taylor Pucci como Eric también hace lo suyo: es el responsable de todo lo que pasa (al menos lo inicia) y, también, tiene su puntito demoníaco. Eso sí, al pobre le machacan, le golpean con una barra de hierro, le disparan clavos y demás perrerías demoníacas para que, al final, luzca palmito. Jessica Lucas y Elizabeth Blackmore son más secundarias que otra cosa pero cada una tiene su momento gore. Me quedo con el de la segunda porque, entre los puñeteros clavos y los miembros amputados, la chica da pena. Y Shiloh Frenandez, que te sonará si has visto Caperucita Roja, es el héroe de turno y, al menos para mí, el más sosainas de todos.

¿Aspectos mejorables? Pues alguno, cómo no.

Para empezar, y como ya he dicho, he echado en falta el miedo como tal. Vale, la peli tiene sus sustos, eso es innegable, pero creo que esa vertiente gore es demasiado evidente.  Esto, claro, es justificable ya que no han contado con un efecto que con el que la original sí contó: el factor sorpresa. Aquí sabes a lo que vas y más aún si has visto la primera peli.

Otra cosa muy curiosa me ha parecido la aparición de los demonios en sí: en la otra, surgían de golpe. Aquí, más que nada, se transforman al morir si es por causa de mordedura o contacto con vómito demoníaco, como salidos de The walking Dead. Con respecto a esto, un efecto que he extrañado un poco es esa predilección que tiene Raimi de mostrar a los demonios con el cuello roto, colgados, como si estuvieran descoyuntados. Supongo, cosa normal, que aquí no han querido esclavizarse del todo a la obra original. El que guste o no, ya depende de cada uno.

Sigo. Las comparaciones son siempre odiosas pero, también, inevitables. Y creo que si bien esta nueva versión tiene momentos muy logrados, también es cierto que, al menos para mí, algunos pierden un poquito, aún sin dejar de resultar efectivos. Y aquí tengo que hacer referencia a dos escenas en concreto. La primera, la de Mia tratando de escaparse del desván. Repito: está muy bien hecho y, con esos ojos y esa mirada, el tono de terror está logrado pero le falta la gracia que tenía en la otra con aquellos planos de visión en plan subjetiva y el sonidito de esa respiración. La otra, la primera vez que vemos a un demonio propiamente dicho. Así, en la versión de Raimi aparece de golpe, mientras está contando unas cartas, mira por una ventana y se vuelve. En esta nueva versión, la transformación es progresiva. Tanto que, al menos a mí, me dieron ganas de gritarle para que se transformara de una vez. Y hablando de demonios, debo decir que aquí hablan poco; en la anterior hablaban, reían (quién no recuerda la escena de Linda con sus “Jijijijijijijijijiji” y esa cara de pesadilla) gemían y gruñían más y las voces distorsionadas les venían muy bien.
¿Más? Algún que otro detallito. Por ejemplo, el personaje de Natalie me parece que está por estar y para la dichosa escena de los clavos y su mano endemoniada. Por lo demás, se le supone la novia de David pero se dirigen la palabra bien poco y ni un “te quiero” o un mal besito salvo al final (más vale tarde que nunca) Y, ya puestos, sabiendo que si mueren pasa lo que pasa, ¿cómo es posible que David se olvide de Eric? Y, sí; yo, al menos, he extrañado la presencia de eso que anda en el bosque y que corre tras los personajes. En fin, ahí queda y, repito, meros detallitos.
En resumen, un remake más. No la considero una mala película pero, como suele ocurrir con los remakes ni aporta, ni quita ni pone. No es una maravilla del género pero sí le reconozco un mérito fundamental: te tiene entretenido durante dos horas y, si bien es cierto que (personalmente, claro) no considero que tenga ni mucho menos la fuerza de la otra, cumple su misión. Quizás se ha centrado mucho en el tema sangriento y gore pero, como siempre digo, ahí entran los gustos de cada uno. Por lo menos, se han atrevido a cambiar el final y, cosa rara, no lo han dejado abierto. Si vas con la predisposición de ser asustado, es posible que te pase lo que le sucedió a la que tenía al lado: que botarás de susto en susto. Si no, más que asustarte, arrugarás el morro ante ciertas escenas con una peli que tiene el tono gore de los ochenta (con todo, en esto, no creo que supere a la otra) pero hecha en el siglo XXI. A mí,  en general, me ha gustado. ¿Las hay mejores? Sí. ¿Peores? A patadas.
Y aquí termino con la pregunta de siempre: ¿era necesario hacer una nueva versión? La polémica está, desde hace años, servida. Ojo, que, en breve, nos vienen los remakes de Carrie y el de Poltergeist. Por cierto, detalle friki: mirad la inicial de cada personaje: David, Eric, Mía, Olivia y Natalie: DEMON.
Ahí queda eso.
Un consejo: espérate a que terminen los títulos de crédito. ¡Dichosa moda…!

Vigilad el cielo.


 

sábado, 9 de marzo de 2013

Oz, un mundo de fantasía


Oz, un mundo de Fantasía
 
Oz, un mundo de fantasía (Oz the great and Powerful)
(2013)

Director: Sam Raimi
Guión   : Mitchell Kapner, David Lindasy-Abaire


James Franco
Mila Kunis
Rachel Weisz
Michelle Williams






El mago Oz es transportado a un mundo mágico donde debe cumplir una profecía… 

Y vamos allá con una película que, de veras, tenía muchas, pero que muchas ganas de ver. Por un lado, soy un gran admirador del libro El Mago de Oz escrito por Frank Baum (petición personal a maestros y maestras: mandadlo como lectura en clase. A veces, lo mejor, lo tenemos delante de nuestras narices) Por otro, me encanta hasta límites desorbitantes la película de 1939 dirigida por Victor Fleming e interpretada, como todos tenemos en nuestra memoria colectiva, por Judy Garland. Además, había varios factores a favor de esta película que la hacían, a priori, muy interesante. Así, tras las cámaras tenemos a Sam Raimi, el individuo responsable de gamberradas varias como la trilogía de Posesión infernal o los paseos por Nueva york red arácnida en mano de la primera Trilogía de Spiderman. Además, su intérprete principal, James Franco me parece un actor más que interesante. Por último (entre otras muchas cosas), esto no es un remake (tan en boga hoy día) sino una precuela (que, vale, también abundan) Personalmente creo que una película en la que se nos narre de dónde viene cada uno de los personajes de la historia que todos conocemos me parece original y, si se hacía bien, muy acertada.

Muy bien, vamos a por ello. A favor puede decir:

Me gustan mucho los título iniciales a modo de lo que me han parecido recortables antiguos al son de una música característica, tarareable y muy pegadiza que define muy bien al hombre detrás de la partitura: Danny Elfman (curioso cuando lo he visto porque Elfman, después de la mala experiencia con Raimi en Spiderman 2, juró y perjuró que no trabajaría más con el director. Por suerte, se ve que han arreglado sus cosas) Dicha musiquita se va a repetir de manera más menos variada a lo largo de toda la película y, sobre todo, cuando aparecen ciertas cajas de música a modo de utensilio para ligar. Con todo, la banda sonora de esta peli me parece más que destacable y tiene momentos muy recomendables.

Oz, un mundo de Fantasía
Nada más terminar los títulos, debo de señalar algo que me ha gustado mucho: los primeros minutos de metraje son en blanco y negro. ¿Es esto un eco de lo que vimos en la peli antigua? NI dudarlo pero creo que, aparte de un sonado homenaje, queda muy bien porque nos hace conectar de firme con la historia clásica. Además, el tono y matiz del blanco y negro queda muy natural y, al menos para mí, muy conseguido. ¿Es eso todo lo que evoca a la anterior peli? No porque, de entrada, vemos un circo y oímos el nombre de una ciudad: Kansas. Lo que viene a continuación es cuestión de dejarse llevar y pasarlo bien.

Oz, un mundo de FantasíaLa peli no se detiene mucho. De hecho, de manera inmediata conocemos al que va a ser el personaje principal, el mago Oz (James Franco) Y, desde ya, sabemos que el amigo es caradura, egocéntrico y, sobre todo, ligón. Tanto que todo lo que tiene faldas y se le pone por delante, a por ello que va. Y para ligar, qué mejor que hacer un buen truco de magia. Aderecémoslo con cajita de música (que tiene esa melodía tan pegadiza de Elfman) y con una historia de tu abuela incluida y ya está: planazo a la vista. Lo malo es que el colega Oz se intenta ligar a la que parece que es la novia del forzudo oficial del circo. Muy bien, si puedes huir, estupendo. Usa un globo que te facilite el asunto. Lo que pasa es que las cosas se pueden complicar cuando se levanta un tornado y vas directo a él. El resto, como suele decirse, es historia.

Oz, un mundo de FantasíaY de la buena. Durante la proyección que tenemos por delante el metraje va a definir a los personajes y explicarnos por qué, en el futuro, las cosas serán como serán. Pero algo que me gustaría destacar es la inmediatez. Y es que nada más poner el pie en Oz (sí, la tierra se llama como el mago), este se lleva otra sorpresa de las buenas con las formas, curvas y rostro de Theodora (Mila Kunis) que nos explica de la manera más simple posible el eje de la trama: hay una profecía que dice que un poderoso mago vendrá para luchar contra el mal. Más simple imposible, ¿verdad? Sí, pero, también, efectivo. Y es que ya lo he dicho  muchas veces: lo de siempre puede ser lo mejor y en una peli así no creo que merezca la pena andarse con zarandajas raras. Y, de nuevo, ese “ir al grano” continúa muy bien su senda cuando conocemos la Ciudad Esmeralda y a otra bruja, Evanora (Rachel Weisz) Aquí uno puede extrañarse y pensar: “¡Un momento!” ¿Tanta bruja y todas tan monas, estilizadas y guapas? Pues sí. Qué le vamos a hacer. Y si Theodora y Evanora te parecen monas, Glinda (Michelle Williams) no lo va a ser menos. Si quieres ver brujas feas y malas y, en concreto, una muy fea y muy mala (amén de muy verde), debes esperar un poquito pero, tranquilo, la habrá.
 
Oz, un mundo de Fantasía
 

La película, como puede verse, sigue el patrón clásico de la lucha del bien contra el mal, metiendo el tan usado (ojo, que no lo digo como algo malo) recurso de la profecía de que alguien poderoso debe venir a poner las cosas en orden. Y ese carácter clásico se aplica, claro está, a los personajes. Aquí, amigos vigilantes del cielo, los buenos, a pesar de chulos y arrogantes, son muy buenos y los malos, malos con ganas, avaricia y mala baba. Como debe ser. Y los buenos se rodean de amigos en forma de monos parlantes o niñitas de porcelana y los malos (léase malas) de monos voladores con idéntica mala idea que ellas. Y aquí paz y después gloria. Ah, y me gusta mucho el giro de acontecimientos que se produce en las dos hermanas brujas que hace que, sin duda, el interés del espectador se mantengan de manera bastante correcta. Tranquilo; no diré nada por si te animas a verla.

Otro aspecto que me gustaría destacar de la peli es que, aparte de ser bastante respetuosa con la peli clásica, se esmera bastante por hacernos creer que el tiempo no ha pasado (para el espectador claro; recordad que esto es una precuela) Por eso, el camino de baldosas amarillas sigue estando ahí, la Ciudad Esmeralda luce majestuosa y, además, hay ciertos guiños evidentes a la primera cinta. Ahí están las burbujas de Glinda, el campo de amapolas mortal, referencias a Espantapájaros o cierto momento en el que Oz se enfrenta, con un truco de los suyos, a un león al que, por huir, califica de cobarde. Los monos voladores de la bruja mala, aún algo cambiados, siguen recordando a los anteriores y han sabido añadirles un lado más salvaje. Y, claro está, cierta bruja, al volar, deja estela. Servidor, que ha visto la peli de 1939  un buen montón de veces (y las que me quedan por delante), he agradecido estos detallitos; espero que tú sientas lo mismo.
 
Oz, un mundo de Fantasía
 
Pero esta es una peli de fantasía (gracias, Señor) y eso, en el siglo XXI, con los adelantos que tenemos en el cine, debe notarse. ¿Hay efectos potentes en esta peli? Sí, eso ni lo dudes. Ahora bien, al menos para mí, debo reconocer que sirven para contar la historia y no para apabullar al espectador. Por supuesto, los hay sutiles (los seres que pululan por el país de Oz, la ciudad esmeralda, la escena final o los monos voladores) y luego bastante significativos, como el que muestra a Franco ya como Oz luciéndose antes las brujas malas. Debo decir que este último me ha gustado mucho no por cómo lo han mostrado (que está genial) sino porque es clavadito a lo que el viejo mago Oz hace en la anterior película, es decir, mucho ruido, mucho humo y una cara enorme con voz teatral al frente. Y, claro está, luego están las virguerías que evidencian un presupuesto elevado y que aquí toman forma de niña de porcelana o de mono parlanchín y volador vestido de botones. Con todo, me parecen unos efectos muy bien llevados. Ah, y muy buenos esos “toques made in Raimi” que son la primera aparición de la bruja malvada del Oeste como tal (esa mano en primer plano y luego arañando la mesa) o la bruja en la que se convierte Weisz a modo de demonio colgando y poniendo caras. Raimi (por suerte), no puedes evitarlo.
Oz, un mundo de Fantasía
 


Oz, un mundo de FantasíaPaso a los actores. Para mí, muy bien todos ellos. Me gusta cómo Rachel Weisz se columpia en un personaje que empieza siendo una cosa y acaba siendo otra. No obstante, se la ve venir. Michelle Williams queda muy acertada como Glinda en un papel muy de personaje clásico de hada rubia y encantadora. Con Mila Kunis me ocurre lo que con Weisz: empieza muy bien siendo una cosa y se mueve con bastante desparpajo a lo largo de toda la peli. Pero, para mí, el mejor de todos es, sin duda, James Franco. Como opinión personal, creo que el esfuerzo del actor por quitarse de encima el estigma de “amigo de Spiderman” le está dando unos frutos más que buenos y se está labrando una carrera muy a tener en cuenta. Aquí, Franco se mueve como pez en el agua bordando un personaje que, como ya es dicho, es chulo, engreído, mujeriego y hasta bocazas pero noble y valiente a fin de cuentas, otro ejemplo del viejo cliché de “El viaje del héroe”: un personaje empieza siendo una cosa y termina siendo otra. Creo, desde mi humilde opinión, que escoger a este actor ha sido, sin duda, un gran acierto.
¿Aspectos mejorables?
Bueno, yo sólo diría un par. El principal, sin duda, es la propia bruja malvada del oeste. Vamos a ver, no estoy diciendo en absoluto que la actriz lo haga mal (no te pienso decir quién es) pero el aspecto que le han dado no me ha terminado de convencer; me ha parecido que la cara es demasiado redonda y que se han limitado a ponerle una nariz y barbillas enormes. No es que me moleste pero no me ha terminado de gustar. En mi mente tengo la imagen de la bruja de la peli de Fleming, de andares jorobados y rostro cadavérico de pómulos marcados y expresión malvada. Y es que, con todos los respetos a la señorita, la sombra y recuerdo de Margaret Hamilton, la actriz que interpretó a la bruja en 1939 son y serán (al menos para mí) muy, pero que muy alargados. Además, en esta peli, la intervención de la verdosa bruja del Oeste me ha sabido a poco. Cuestión de gustos (y a mí me encantan que los  malos se luzcan, que por eso son malos)
 
Oz, un mundo de Fantasía
 

Y por último, una mera reflexión personal más propia del fan que otra cosa pero ahí queda: ¿qué hay de los famosos chapines de rubíes que son el eje principal de lo que ocurrirá años después? Ahí queda eso…
Con todo, recomiendo verla. Me ha parecido la excusa perfecta para ir al cine, comprar una buena bolsa de chuches y pasar un rato divertido de ese que hace que, por un espacio de dos horas largas, te olvides de tus problemas y viajes a un lugar mágico. Si te animas, compra un billete y déjate llevar.
Muchas gracias y recordad: vigilad el cielo.
 
Oz, un mundo de Fantasía
 

sábado, 20 de octubre de 2012

El asombroso Spiderman


El asombroso Spiderman (The amazing Spiderman)
(2012)
Director: Marc Webb
Guión   : James Vaderbilt, Alvin Sargent, Steve Kloves

Andrew Garfield
Emma Stone
Rhys Ifans
Denis Leary
Martin Sheen
Sally Field 
 

 

Peter Parker es mordido por una araña. Esto le da poderes espectaculares…

Vamos allá con otra película de ese género que se ha impuesto con entidad propia en Hollywood y las taquillas de todo el mundo: el de los súper-héroes. Pero la cinta que hoy nos ocupa es especial por otro motivo: es la prueba de que, en Hollywood, eso asociar un personaje a un actor es cosa del pasado. Da igual la fama o el impacto que haya tenido: hoy, la moda es que si algo tiene éxito y acaba, se vuelve a renovar con otras caras y otros responsables. Vamos, eso que viene a llamarse un “reinicio de la saga” De ese modo, lo que es un filón, se puede renovar hasta el infinito y más allá si se lo montan bien.
El asombroso Spiderman llegó no sin cierta polémica. Después del estreno de Spiderman 3 sucedieron dos cosas: la primera, que la peli no convenció a mucha gente porque (y soy de esa opinión) Raimi y equipo se centraron mucho más en Peter Parker, amoríos y problemas personales, antes que en mostrar a Spiderman dando caña, que es lo que se supone que uno espera de una cinta así. Por otro, las negociaciones para Spiderman 4 fueron una sucesión de obstáculos de lo más variado que lo único que hacían era retrasar el proyecto: el estudio iba a tener bien vigilado a Raimi y no iba permitir que en la supuesta cuarta entrega se fuera por las ramas (o telas de araña, toma comentario irónico) Por otro, Tobey Maguire, actor principal, estaba poniendo condiciones como, por ejemplo, finalizar todos los días el rodaje a eso de las cuatro para estar con su hija recién nacida. ¿El resultado? Spiderman 4 al limbo de las producciones y Raimi fuera del proyecto. La cuestión era que el arácnido suponía dinero y era algo que no podía dejarse de lado. La duda era cómo plantear el futuro: ¿empezar de cero o continuar como si nada hubiera ocurrido con otros actores, algo así como se ha hecho durante años con James Bond? Escogieron lo primero…
A favor puedo destacar varias cosas:
En esta película se hace mucho más hincapié en quién es Peter Parker. Por eso, hay ciertos flash-backs en los que le podemos ver como un niño y, sobre todo, con sus padres que, dicho sea de paso, parecen ocultar un secreto más que oscuro e importante. Y, cosa curiosa, las arañas tratadas en laboratorio  andan metidas de por medio. Por eso, me parece muy bien que veamos cómo el pequeño Peter acaba en el hogar de sus tíos y, de esta forma, se convierten en sus padres adoptivos.


Todo hace que el personaje me resulte muy bien definido: parece mucho más timorato, débil y pánfilo que en las versiones anteriores y aquí se le puede ver como el típico adolescente empollón que no sólo tiene esa fama, sino que también recibe por ello de la mano de los matones del instituto, como, por ejemplo, Flash.
Una vez que es mordido por la dichosa araña, me gusta bastante cómo han reflejado los efectos de la misma. Así, destaco el modo que tiene de descubrir sus poderes en el metro (muy alejado del modo en que lo hace en los comics, por cierto), el hecho de que no controle su propia fuerza a través de las escenas en las que destroza un despertador (en los cómics se repite hasta la saciedad que posee la fuerza de diez hombres) o todos los pomos de cuantas puertas se le ponen a tiro o cómo es capaz de detectar todo lo que sucede a su alrededor (sentido arácnido al fin), por no hablar de su recién adquirida velocidad (atentos a la escena del baloncesto), muy propia del personaje y que es fundamental para entender su modo de lucha. En definitiva, creo que se han recreado mucho más en determinados aspectos del personaje que, quizás, en la saga anterior se dieron demasiado por sabidos. Aquí lo han expuesto todo para que sea bastante entendible y atractivo para todos los espectadores y no sólo para los aficionados al cómic. Por eso, se paran mucho en la etapa pre-Spiderman mostrando bien su personalidad y otros detalles que no tienen que ser sólo el hecho de que el amigo esté colado por alguien, como pudimos ver en las entregas de Raimi.
Sigo con los detalles. Bien por hecho de que veamos que Parker, además de raro y tímido, es listo como el sólo y fabrica los famosos lanza redes que son, en el cómic, la marca de fábrica del personaje y que dan un juego tremendo (A todos los que han leído cómics de Spiderman: ¿cuántas veces, en mitad de una pelea, se le acaba al amigo arácnido el fluido de los cartuchos y debe hacer virguerías para volverlos a cargar?) Si a esto le añadimos que aquí, por fin, vemos cómo demonios se fabrica el traje (buenas escenas con el tema de la licra o las gafas de sol para hacer de ojos) tenemos como resultado, al menos para mí, algo mucho más cercano al cómic de lo que habíamos visto hasta ahora.
El Spiderman que vemos en esta cinta me parece muy correcto, si bien es cierto que han alterado alguna cosita en el traje en forma de pequeños detalles en los guantes y las botas. En lo que a mí respecta, no molestan. Los ojos del súper-héroe me han parecido algo más pequeños y me da que la máscara hace el efecto de ser más redondeada, mucho más pegada a la cabeza. El conjunto me ha parecido que muestra a un Spiderman mucho más flaco y espigado que en las entregas anteriores, muy cercano a la interpretación inicial que del personaje dio el dibujante Steve Dikto. Es una impresión mía pero este disfraz de ha recordado muchísimo (sobe todo la máscara) al que lució Nicholas Hammond allá por 1977 cuando el personaje dio el primer salto a la pantalla con actores reales. Que los tonos rojo y azul sean algo más oscuros no creo que afecten mucho al lanza-redes.
Y, dejando atrás las apariencias, vamos allá con las actitudes. Aquí Spiderman es mucho más charlatán e irritante con su verborrea, algo que está calcado de los comics. Cualquiera que haya leído algo de Spiderman sabe que una de las características del personaje es la capacidad que tiene para, a fuerza de charlar y charlar, harta y cabrea tanto al enemigo de turno que le hace fallar y es cuando el trepa muros puede atacar con toda su fuerza. Pues bien, esa fue una característica que en las otras pelis sí eché un poquito en falta. Aquí se explayan muy bien al respecto. Fijaos en la primera aparición del personaje con el atracador: no para de vacilarle ni de cachondearse de él y, además, no deja de hablar. Ese es Spiderman…
Y si de héroes hablamos, cómo no hablar de súper-villanos. En esta entrega, al fin, hemos podido ver uno que muchos fans (entre ellos este vigilante del cielo) ansiaban ver hacía mucho tiempo y que en las entregas de Raimi iban dejando para más adelante. Me refiero, cómo no, al lagarto. Genial porque debo admitir que, junto con Octopus, es mi villano favorito dentro de la serie. Muy bien cómo lo han reflejado aquí; me parece muy próximo al cómic. El lagarto se muestra brutal, letal y, sobre todo, fiero y espectacular. Siempre tuve curiosidad por ver cómo se las apañarían para mostrarlo en pantalla ya que, en los cómics, en muchas ocasiones, lo han dibujando con cara y boca de un cocodrilo normal y corriente pero es cierto que, en sus primeras apariciones conservaba más sus rasgos humanos. En esta peli se han decantado (por suerte) por esta última opción y han mostrado un lagarto muy de cómic pero, también muy bien hecho. Y estupendo el detalle de que (aunque sea sólo un poco), aparezca con la bata puesta.
Esto nos lleva a otro apartado: los efectos especiales. Para mí, muy conseguidos. Spiderman se muestra ágil y creíble en sus saltos, peleas y derivados. Hay una escena tirando al final de la cinta en la que el personaje, en el suelo, se mueve en su pose arácnida utilizando manos y pies que recuerda, de verdad, al insecto. El tema de la telaraña también está muy logrado y me parece estupendo que, además de tirarla en forma de liana, también la lance en plan pegote. Y si de efectos hablamos, todo lo referido al Lagarto me parece estupendo. Atentos a esa escena en la que su cola es cortada y le crece de nuevo. Impresionante. Y sí, muy acertada la secuencia de presentación del personaje desde un ángulo de cámara en plan visión subjetiva.
Por lo demás, me gustaría destacar que está claro que esta peli, al menos para mí, han intentado seguir la senda que ya ha marcado la nueva saga de Batman con Nolan a la cabeza: la del realismo y la oscuridad dejando de lado el (por otra parte muy difícil de evitar) toque light o aventurero. Por eso, me ha parecido una película muy oscura para tratarse de un personaje tan colorido como el viejo Spidey, entendiendo esto como mucho más seria (se habla de los padres de Peter dando a entender que algo pasó) y, sobre todo, más dramática. Aquí me refiero a la muerte del tío Ben de la que, por cierto, somos testigos. Desde este punto de vista, cualquier vestigio ciertamente humorístico que vimos en la pelis de Raimi aquí ha quedado fuera de lugar, como si hubieran pretendido dar a entender que se pueden trepar muros y luchar con el crimen pero, también, hacerlo de manera realista.
Los actores me han parecido acertados. Vamos por partes. Martin Sheen cumple como tío Ben, dándonos un personaje que me parece más jovial que el anterior. Al menos, sale más y habla más, así que bien por el guión (y gracias al cielo porque no suelta la frasecita del poder y la responsabilidad, algo que ya olía en las entregas anteriores) Me sorprendió la primera vez que vi a Sally Field como tía May; aún se me hace raro verla tan joven pero supongo que han querido actualizar el personaje. Con todo, al menos en esta entrega, se luce poco. Lo mismo me ocurre con Emma Stone haciendo de Gwen Stacy. Digo yo que en posteriores entregas (que las habrá) sacarán más jugo del personaje. También tengo que decir que, tal como está escrito y descrito, se aleja bastante del personaje de comic original (en la época Romita, por ejemplo, es muy fiestera, juerguista y tira los tejos a Peter) pero, repito, digo yo que lo han hecho así a posta. Rhys Ifans como doctor Connors cumple bien, ya que se muestra vulnerable y, a la vez, cuando la cosa se pone mal, bastante fiero. Y he dejado para lo último al elemento principal, motivo de muchas especulaciones, objeto de comparaciones y de muchas cosas que quedan por venir: Andrew Garfield como Peter Parker/Spiderman. Para mí, un acierto. Me ha parecido un buen Spiderman (al menos lo que sale con el traje, ya que muchas serán tomas digitales, claro) pero, sobre todo, un Peter Parker más que digno, ofreciendo un personaje bastante creíble y realista, tanto en su faceta de empollón como en la de adolescente acosado por un montón de problemas. Ahí tenemos las escenas cuando es acosado por Flash o esas en las que, después de la muerte de Ben, está, literalmente, con el ánimo por los suelos. Me ha dado que su papel en esta peli se aproxima mucho más al Peter Parker de Dikto (curioso, se pone gafas) que al de las entregas anteriores que, por edad, me recordaba más al de la época Romita. Con todo, una muy buena elección. ¿Es mejor, peor o igual que su antecesor, Tobey Maguire? Ni me corresponde juzgarlo ni quiero hacerlo; solo puedo decir que distinto. Y, para gustos, los colores. 

¿Aspectos, para mí, mejorables? Sí, algunos.
Creo que lo de la trama del padre y sus experimentos no me termina de convencer. Lo veo como un recurso para aportar un tono realista y oscuro que, en la película, quizás quede un poquito forzado. Y es que soy de los que piensan que tanta oscuridad y realismo puede venir bien a un personaje como Batman pero Spiderman es jovial, alegre y colorido. Que se quiera hacer de otro modo ya va en gustos.
Hay ciertas cosas que, supongo que por aquello de cambiar con respecto a las pelis anteriores y no hacer un calco de las mismas, me han resultado algo extrañas: ¿se habla de Norman Osborn y su posible muerte? ¿Gwen Stacy trabajando para Oscorp? Supongo que son tramas secundarias que se desarrollarán en entregas posteriores.
Sigo. Casi toda la película sucede de noche. Entiendo que esto facilita mucho la tarea desde el punto de vista de los efectos especiales pero es cierto que he echado en falta las tomas diurnas que tanto lucieron en la anterior entrega. También me da que, quizás, lo han hecho así por dar ese toque oscuro a la película para diferenciarla de las otras, claro que esto es una opinión  mía. Aún así, lo digo de nuevo: Spiderman no es Batman.
Otra cosa que no me gusta mucho, y no solo se puede aplicar a esta cinta, es la perra que tienen los guionistas/productores de estas películas de hacer que la chica de turno, en este caso Gwen, se entere de la identidad secreta del héroe. Fijaos: ocurre en Batman, Linterna verde, Capitán América, Thor, Iron Man… Y digo yo, ¿por qué no mantener el secreto? ¿No daría esto más juego en la historia? Además, el hecho de que esto se repita siempre hace que parezca que todas las pelis de súper-héroes estén cortadas por el mismo patrón pero, en fin, ahí queda.
Pero esta cinta tiene un gran “pero”, que he dejado para el final, el factor que ha hecho que sea motivo de una controversia más que justificada: ¿era necesario hacerla? Esta pregunta, que parece muy tonta, no lo es tanto. La última película de Spiderman es del año 2007 y eso ha  hecho que muchos, entre los que yo me cuento, vean que rodar de nuevo la misma historia ha podido resultar algo precipitado. Y es aquí donde hay dos vertientes: los que consideran que podrían haber hecho un Spiderman 4 con otros actores, tirando para delante y los que creen que nuevos actores implican empezar de cero. Las opiniones, claro está, son libres y yo voy a dar la mía: creo que podrían haber continuado con otros actores sin contar de nuevo lo mismo. Otra vez la picadura de araña, otra vez la muerte del tío Ben, otra vez tengo poderes y  no sé qué hacer y otra vez tengo un deber y una responsabilidad me ha parecido un poquito cargante y pesado. Desde esta perspectiva, podemos tener Spiderman o el héroe que sea para rato: tres pelis mínimo y vuelta a empezar. Entiendo que esto se haga con Superman, ya que vimos su origen en la pantalla en 1978 pero, hacerlo teniendo detrás unas pelis tan recientes, repito, para mí, ha sido algo monótono. Y, atentos, que esto no sólo sucede con Spiderman; ya se habla del reinicio de Batman y de Linterna Verde. ¿Podrán, a fuerza de contar una y otra vez lo mismo, hacer que la gente se canse de este tipo de cine? A saber…
Pues eso es todo. La película a mí me ha entretenido y debo reconocer que ha sido bastante mejor de lo que yo esperaba… y, las partes novedosas, más aún. Eso sí, aportar, aporta poco o nada, depende de cómo te pille cuando la veas. Tranquilos, la segunda parte está en marcha.

Vigilad el cielo.

 

sábado, 11 de febrero de 2012

Terroríficamente muertos

Terroríficamente muertos (Evil Dead 2)

(1987)
Director: Sam Raimi
Guión: Sam Raimi y Scott Spiegel

Bruce Campbell
Sarah Berry
Dan Hicks
Kassie DePaiva
John Peaks




 

Ash va con su novia a una cabaña donde encuentra una grabación que contiene extractos del Libro de los Muertos. A la vez que esto ocurre, dos estudiosos han encontrado páginas del mismo libro y se proponen traducirlas...

          
Segunda entrega de la trilogía de los demonios con Ash como protagonista. Si uno se pregunta qué pasa después del final de la primera entrega, Posesión Infernal, aquí tenemos la respuesta: Raimi tiró por la tremenda y, en lugar de una continuación como tal, se limitó a empezar de cero con la historia del dichoso Necronomicón. Y todos contentos.
La película, de entrada, cuenta con un factor bastante importante en contra: la sorpresa inicial que pudo causar su predecesora aquí se desvanece. Así que Raimi y compañía debieron decidir que, allí donde no se puede sorprender, se satura al personal con una buena dosis de monstruos, demonios y árboles asesinos. Todo ello aderezado con unas grandes sesiones de humor surrealista sin ningún tipo de freno.
¿Ash?
 Nada más empezar, cuando el desconcertado espectador se da cuenta de que esto no es una segunda parte, sino un reinicio de todo el cotarro, hay una cosa que me gusta en comparación a la otra: aquí, el descubrimiento del magnetófono y lo que ello conlleva es mas “normal” (si se puede utilizar esta palabra en una cinta así) ya que en la primera película es absurdo que enfoque los altavoces a un bosque tenebroso. Aquí lo conecta sólo por curiosidad y el despiporre comienza. ¿Cómo? En forma de novia poseída. Y siguiente diferencia: el maquillaje me resulta más sutil; parece que hay más pintura y menos máscara, lo que no deja de resultar aterrador, cosa que también puede comprobarse el Ash demoníaco. Y atentos a la escena de la resurrección de Linda, todo un ejemplo del buen hacer en stop-motion a pesar de que la cara de la muñeca se nota un montón. A destacar (al menos para mí) también la utilización de más efectos de sonido como lo que podemos oír cuando la fuerza tenebrosa del bosque hace de las suyas (sobre todo, cuando persigue a Ash en la angustiosa escena inicial)
 Y, cuando creemos que Campbell se las va a ver con todo tipo de seres raros, se produce un corte en la historia para presentarnos a Annie (Sarah Berry) y el guaperas de Ed (Richard Domeier) Por cierto, los calcetines hasta las rodillas de la primera más el pelito súper-mega-chachi y la cazadora de hombreras del segundo me dan más pánico que los demonios en sí.
Ash y su mano
A lo largo de toda la película, va a haber otra diferencia más que clara con la anterior y que destaca por encima de todo: el humor. Como ya comenté en la reseña correspondiente, Posesión Infernal era una peli de terror con toques de humor en mitad de las escenas truculentas. Pues bien, aquí el humor se multiplica, y bastante, de forma que, muchas veces, es el motor de las escenas más surrealistas de todas las historias de terror jamás filmadas. Ved si no la que monta el amigo Ash con el mordisco que le da la cabeza de Linda en la mano, las peleas con lo que queda del cuerpo de la susodicha o, la que para mí es la escena más surrealista y extraña dentro de una película de terror: la de las carcajadas. Ahí se ríe todo el mundo. Y porque sí, sin más ni más. Si a todo ello le añadimos las caras de Campbell, que no tienen precio, tenemos un metraje lleno de cosas de lo más raras pero que no puedes dejar de ver sólo por aquello del “a ver qué pasa ahora”
Un inquilino de la cabaña.
Si bien la publicidad del cartel de la película advierte que te va a destrozar los nervios, la impresión que a  mí me ha dado es que estamos más ante una peli que te produce una mayor sensación de angustia que de terror propiamente dicha. Y es que aquí hay, por ejemplo, mucha más sangre (cascadas, propiamente dichas), que golpes de terror puro y duro (que los hay, como la escena de la cara tétrica del padre de Annie, muy buena por cierto y, quizás, de las pocas escenas serias a lo largo de todo el metraje) como se dejaron entrever en la posesión de 1981. Y no digo esto como fallo, ni mucho menos, ya que, de otra forma, dado el planteamiento de “reinicio” de la película, hubiera sido una mera copia de la anterior (copia que, por otra parte, no se corta un pelo en cierta escena de cierta chica arrastrada por cierto árbol) Y es que en esta entrega se trata más de sobrevivir y buscar soluciones que de huir de todos los demonios. Como sean esa soluciones ya es haria de otro costal...
¿Esto es el fin? No. De hecho, Raimi tenía que tener muy claro que habría una tercera entrega porque el final de este episodio conecta de manera directa con el siguiente en un giro de acontecimientos que nadie espera y, de hecho a mitad del metraje ya se deja entrever algo.
Pues la sangre, los demonios y las amenazas infernales están servidos. Tengo que admitir que, de las tres películas que forman la saga, esta es la que me ha parecido más flojita pero ahí queda. La que vendría a continuación no tiene desperdicio.
Como curiosidades, comentaros que la madre poseída de la chica no es otro que el hermano de Sam, Ted Raimi. Y ¿veis las canas que luce Campbell al final de la peli? Pues en la tercera se esfuman. Ventajas de viajar en el tiempo…
 ¿Listos para pasarlo pipa viendo monstruos gritones tratando de comerse el alma del personal?
             Dos advertencias: si encontráis un libro con nombre tétrico, por favor, no lo leáis en voz alta en  mitad de un bosque más tétrico aún. Y, si queréis ir con vuestra chica en plan fin de semana, hotelito de cuatro estrellas y no cabañas tétricas abandonadas en mitad de un bosque.