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domingo, 14 de abril de 2013

Posesión infernal (2013)


Posesión infernal (Evil dead)
(2013)

Director: Fede Alvarez
Guión    : Fede Alvarez, Rodo Sayagues

Jane Levy
Shiloh Fernandez
Lou Taylor Pucci
Jessica Lucas
Elizabeth Blackmore

 
 
 
 
  
 Unos amigos acuden a una cabaña en el bosque para pasar unos días…



 


 Y aquí estamos otra vez con esa moda que impera en Hollywood y que, para unos es algo curioso y, para otros, un ejemplo claro de que, en cuestión de ideas, la cosa está algo seca. Me refiero, claro, al fenómeno de los remakes. Esta vez, le ha tocado el turno a una película tan de culto que, solo de mencionarlo hace unos cuantos años, hubiera resultado blasfemo: Posesión Infernal, la película de terror de Sam Raimi que inauguró una trilogía de lo más curiosa, terrorífica y divertida. Debo reconocer que, cuando me enteré, creí que era una broma pero, nada, aquí estamos.

A favor puedo decir que…

Por suerte, a pesar de ser un remake, han tenido el suficiente juicio y sentido común de no alterar el espíritu de la historia de la que parte y mantenerse muy fiel a esta, a saber: unos jóvenes en una cabaña son masacrados por un ente demoníaco liberado al leer un libro maldito. Argumento sencillo y ochentero por los cuatro costados pero, justo por eso, atrae tanto. Además, esta historia la hemos visto en cientos de pelis con mayor o menor fortuna, lo que hace que el público la identifique de manera automática y se meta de cabeza en ella. Puede que, cuando veas la escena inicial, creas que hay cambios a patadas (ya que dicha escena no está en la peli original) pero da tiempo al tiempo. Además, me gusta porque crea un poquito de misterio y es una especie de aperitivo a lo que va a suceder.

Pringadillos...
Otro aspecto a destacar es que los personajes, cinco jóvenes, son presentados de forma inmediata y directa. Ellos, guapetes y con el típico aspecto algo descuidados. Ellas, guapas y con buen cuerpo. Y todos jovencitos. Uno, que sabe lo que va a suceder, se frota las manos al ver que, tan monos como están al comienzo, van a acabar algo más sucios y descuidados de los normal (jejejejeje) Me ha gustado que uno de ellos, Mía, tenga el problema de la droga porque, aparte de profundizar en el personaje, lo actualiza a un problema más de ahora (si mal no recuerdo, en la anterior versión tan solo van a pasar unas vacaciones, los muy pardillos)

La acción no tarda mucho en empezar. Esto quiere decir que los sustos no se hacen esperar mucho. Y esto conecta con un detalle que, de veras, me ha gustado mucho: el modo en que se desata el infierno (palabra muy adecuada para lo que les va a suceder) Como ya comenté en la reseña de la cinta de Raimi (que puedes leer aquí), el motivo que hace que todo empiece siempre me resultó curioso: hay que ser idiota para encontrar un magnetofón que contiene palabras tétricas y raras y proyectarlo, por la noche, a un bosque oscuro. Se ve que alguien pensó en eso y aquí, lo que vemos, es más normal o, al menos, más lógico: después de abrir el libro, Eric lee una serie de palabras en voz alta, hablando para sí mismo, mientras las descifra. El resultado, para los pobres protas, es el mismo pero creo que está mostrado de mejor modo, más natural.

¡Genial!
Pero, seamos sinceros: si vas a ver una peli como esta y tienes en mente a la original (cosa lógica e inevitable), quieres ver, y cuanto antes mejor, una cosa: a los demonios. Y esto implica maquillaje, sustos, sangre y sus derivados. Hay que rendirse a la evidencia: todo ello, y mucho más, espectacular. La cara de los demonios son impresionantes, el maquillaje, tremendo. Han sabido respetar la fuente original y, debo decir, que la han mejorado ya que, cosa obvia, el proceso está más refinado y las máscaras cantosas de la primera peli ya no se dan aquí. Las caras de asco, mezclado con furia y locura extremos, los ojos de pesadilla, los pelos enmarañados y la carne podrida están clavados en lo que, al menos a mí, me ha parecido una mezcla de la niña de El exorcista y la de The Ring. Aquí hay para todos los gustos, tanto para ellos como para ellas (supongo que, si te digo esto, no te destripo nada) y no te va a dejar indiferente. Yo me quedo con dos (poseídas): Mía y Natalie. La primera va sobrada. La segunda, si bien sale poco, lo cierto es que se luce lo suyo.
 
 
 

Esto me lleva a un aspecto que me parece fundamental en este remake y que, creo yo, merece la pena comentarse: están vendiendo la peli a bombo y platillo como el colmo del terror, una especie de experiencia increíble que te hará botar en la butaca. Esto es así hasta tal punto que, a servidor le han dado una bolsa anti pánico con publicidad (claro) por aquello del terror. ¿No te lo crees? Mira:

 
 Personalmente creo que la cinta, por supuesto, tiene sus puntos inquietantes y sus sustitos. Las caras demoníacas, los golpes de sonido en plan “¡BANG!” que te pillan por sorpresa aunque los veas venir y demás efectos están conseguidos pero me ha parecido que tira mucho más al terror tipo gore con mucha sangre, muchos miembros amputados y muchas escenas desagradables que, todo hay que decirlo, están pero que muy bien hechas.

Y, hablando de escenas, tengo que destacar unas cuantas. Para empezar, la de la violación de los árboles sigue tan efectiva como en la versión anterior (y yo diría que muy bien hecha). La escenita de la pistola de clavos me parece genial, lo mismo que la de la enfermera a la que le da por hacerse un recorte facial a lo bestia. ¿Más? Sí,  la de la pobre rubia y lo que hace con su brazo, por no hablar de Mia, el dichoso cutter y su lengua demoníaca y asquerosa (esto me encantó). Son solo ejemplos (hay más, claro) pero me todos ellos me han recordado ese espíritu del terror de las pelis de los años ochenta, donde se veía todo, por truculento que fuese y la sangre salpicaba hasta al pobre apuntador. Ah, y aunque no entre en esta categoría, me sigue provocando cierto repelús el momento en que Mia, con esos ojos, trata de salir del sótano.
 
 
 
 
 
 
 
Los actores me han parecido bien. Algunos, claro está, se lucen mucho más que otros. La mejor, sin duda, creo que es Jane Levy como Mia que pasa de yonqui  a poseída en menos que canta un gallo sin olvidar que, también tiene su faceta heroica. Una duda que no me queda clara: ¿hace papel doble como demonio/cosa/bicho que sale del bosque? (en el reparto figura una tal Randal Wilson cuyas fotos, a su vez, son las de Levy) Con todo, digo yo, tuvo que sufrir unas sesiones de maquillaje tremendas. Lou Taylor Pucci como Eric también hace lo suyo: es el responsable de todo lo que pasa (al menos lo inicia) y, también, tiene su puntito demoníaco. Eso sí, al pobre le machacan, le golpean con una barra de hierro, le disparan clavos y demás perrerías demoníacas para que, al final, luzca palmito. Jessica Lucas y Elizabeth Blackmore son más secundarias que otra cosa pero cada una tiene su momento gore. Me quedo con el de la segunda porque, entre los puñeteros clavos y los miembros amputados, la chica da pena. Y Shiloh Frenandez, que te sonará si has visto Caperucita Roja, es el héroe de turno y, al menos para mí, el más sosainas de todos.

¿Aspectos mejorables? Pues alguno, cómo no.

Para empezar, y como ya he dicho, he echado en falta el miedo como tal. Vale, la peli tiene sus sustos, eso es innegable, pero creo que esa vertiente gore es demasiado evidente.  Esto, claro, es justificable ya que no han contado con un efecto que con el que la original sí contó: el factor sorpresa. Aquí sabes a lo que vas y más aún si has visto la primera peli.

Otra cosa muy curiosa me ha parecido la aparición de los demonios en sí: en la otra, surgían de golpe. Aquí, más que nada, se transforman al morir si es por causa de mordedura o contacto con vómito demoníaco, como salidos de The walking Dead. Con respecto a esto, un efecto que he extrañado un poco es esa predilección que tiene Raimi de mostrar a los demonios con el cuello roto, colgados, como si estuvieran descoyuntados. Supongo, cosa normal, que aquí no han querido esclavizarse del todo a la obra original. El que guste o no, ya depende de cada uno.

Sigo. Las comparaciones son siempre odiosas pero, también, inevitables. Y creo que si bien esta nueva versión tiene momentos muy logrados, también es cierto que, al menos para mí, algunos pierden un poquito, aún sin dejar de resultar efectivos. Y aquí tengo que hacer referencia a dos escenas en concreto. La primera, la de Mia tratando de escaparse del desván. Repito: está muy bien hecho y, con esos ojos y esa mirada, el tono de terror está logrado pero le falta la gracia que tenía en la otra con aquellos planos de visión en plan subjetiva y el sonidito de esa respiración. La otra, la primera vez que vemos a un demonio propiamente dicho. Así, en la versión de Raimi aparece de golpe, mientras está contando unas cartas, mira por una ventana y se vuelve. En esta nueva versión, la transformación es progresiva. Tanto que, al menos a mí, me dieron ganas de gritarle para que se transformara de una vez. Y hablando de demonios, debo decir que aquí hablan poco; en la anterior hablaban, reían (quién no recuerda la escena de Linda con sus “Jijijijijijijijijiji” y esa cara de pesadilla) gemían y gruñían más y las voces distorsionadas les venían muy bien.
¿Más? Algún que otro detallito. Por ejemplo, el personaje de Natalie me parece que está por estar y para la dichosa escena de los clavos y su mano endemoniada. Por lo demás, se le supone la novia de David pero se dirigen la palabra bien poco y ni un “te quiero” o un mal besito salvo al final (más vale tarde que nunca) Y, ya puestos, sabiendo que si mueren pasa lo que pasa, ¿cómo es posible que David se olvide de Eric? Y, sí; yo, al menos, he extrañado la presencia de eso que anda en el bosque y que corre tras los personajes. En fin, ahí queda y, repito, meros detallitos.
En resumen, un remake más. No la considero una mala película pero, como suele ocurrir con los remakes ni aporta, ni quita ni pone. No es una maravilla del género pero sí le reconozco un mérito fundamental: te tiene entretenido durante dos horas y, si bien es cierto que (personalmente, claro) no considero que tenga ni mucho menos la fuerza de la otra, cumple su misión. Quizás se ha centrado mucho en el tema sangriento y gore pero, como siempre digo, ahí entran los gustos de cada uno. Por lo menos, se han atrevido a cambiar el final y, cosa rara, no lo han dejado abierto. Si vas con la predisposición de ser asustado, es posible que te pase lo que le sucedió a la que tenía al lado: que botarás de susto en susto. Si no, más que asustarte, arrugarás el morro ante ciertas escenas con una peli que tiene el tono gore de los ochenta (con todo, en esto, no creo que supere a la otra) pero hecha en el siglo XXI. A mí,  en general, me ha gustado. ¿Las hay mejores? Sí. ¿Peores? A patadas.
Y aquí termino con la pregunta de siempre: ¿era necesario hacer una nueva versión? La polémica está, desde hace años, servida. Ojo, que, en breve, nos vienen los remakes de Carrie y el de Poltergeist. Por cierto, detalle friki: mirad la inicial de cada personaje: David, Eric, Mía, Olivia y Natalie: DEMON.
Ahí queda eso.
Un consejo: espérate a que terminen los títulos de crédito. ¡Dichosa moda…!

Vigilad el cielo.


 

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