Ya hay un nuevo vídeo en el canal de YouTube de Vigilando el cielo.
En esta ocasión, el trailer de Batman contra Superman: El amanecer de la Justicia.
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Vigilad el cielo.
¿Y Batman? Pues mis impresiones para con él son... contradictorias. Conste que esto lo digo desde mi más humilde opinión pero, aquí, el amigo me resulta envidioso, tramposo, agravioso, rencoroso y todos los -osos que se te ocurran, amén de estar tan amargado como siempre. Sus motivaciones son, como poco, curiosas, ya que considera a Superman un peligro sin pararse a pensar que él mismo lo es porque, a fin de cuentas, está como una chota y ya es hora de que alguien le diga que ya podía haber superado lo de sus padres. No parece darse cuenta de que imparte una justicia muy personal basada, a fin de cuentas, en un deseo particular de venganza. Nada, el tipo se considera en el deber de, igual que Luthor, robar kriptonita para usarla cuando sea necesario. Lo admito sin tapujos: yo soy más de Superman y, lo mismo que a este le han hecho evolucionar, veo que con Batman las cosas siguen iguales: muy amargado, muy oscuro y mucha voz cavernosa. Vamos, lo mismo que en los últimos veinte años. Además, como Bruce Wayne se luce poco, porque pasa la mayor parte del tiempo frente a la tumba de sus padres o soñando rayadas mentales. Y, por cierto, ya de remate, está claro que el combate contra Superman siempre lo gana este porque Batman hace trampas evidentes con la kriptonita. Ahí queda eso...
Y es entonces cuando conocemos a la prota. Es tremenda: llega en paracaídas, dispara, pelea, bucea y está igual de tremenda con un top muy sensual y sexual. Al son de la misma música cutre de antes que recuerda a las pelis porno de los setenta, la vemos en acción y sabemos que es millonaria y que, por eso (y porque debe tener mucho tiempo libre, digo yo), lucha contra el crimen. Ah, dos cositas: llava una máscara de Batman y, en el ring, porque es luchadora profesional, usa... el traje de Batman. Toma ya. Por cierto, en esta presentación, cuando deja el paracaídas, avanza hacia la cámara y casi se estrella con ella.
La peli avanza y, tras esa presentación inicial, vemos que el puñetero niño lee un libro que nadie sabía que estaba en casa: Mister Babadook. Y el libro, ya solito, pone los pelos de punta, ya que habla de un ente, ser o cualquier sinónimo que se te ocurra, que se lleva a los niños por la noche. Vamos, una especie de hombre del saco de toda la vida. Aquí se encendió una luz de esperanza, ya que deseé con todas mis fuerzas que el monstruo se llevara a Samuel que, pasados los minutos que han pasado de metraje, me cae aún peor. Nada, Amelia, medio grogui, da con la solución para que el librito no dé (aún) más problemas a Samuel: esconderlo encima de un armario.
Si a esta alturas de la peli te preguntas dónde está el terror con el que vendieron esta cinta a bombo y platillo y te cuestiona si estás viendo un drama, te recomiendo paciencia. Y es que, el libro que Amelia destrozó, vuelve recompuesto de manera algo macabra mostrando imágenes algo dañinas. Nada, si romperlo no fue suficiente, pues se le quema y listos. Tú o yo estaríamos algo asustados pero como ella está en ese estado de embriaguez mental no parece que se le note mucho. Son necesarias unas cucarachas en la pared, la visita de agentes judiciales (no hay que olvidar que Samuel no va al cole) o que ve un ente sobrenatural cuya voz te pone los pelos de punta para que entienda que todo eso va en serio. Es más, ese ente, Babadook, la posee sin problemas. Mira este vídeo: es lo más claro que vas a ver al monstruito.
Una cosa que sí me parece notable de la peli es el tipo de terror con el que juega. Yo, ingenuo de mí, como has podido observar al principio de la entrada (no veas cómo te agradezco que sigas leyendo), creí que la cosa iba a ir de ese tal Babadook que, sombrero de copa y uñas por delante (me recuerda a una mezcla de Nosferatuy Lon Chaney en London after midnight), las haría pasar canutas a los protas y al espectador. Pues no. Aquí la cosa va más de juegos de luces, sombras y penumbras que otra cosa. De hecho, a la criatura solo se le ve una vez y en plan Spiderman por las paredes. Esto lo digo como punto a favor y no deja de ser un detalle que me ha sorprendido. La cinta se las apaña para hacer que claves los ojos en un determinado punto de la pantalla y, cuando crees que va a salir algo, la cosa se va por otros derroteros para uso y disfrute del juego de luces y sombras.