Páginas

jueves, 9 de mayo de 2013

Mazinger Z contra el General Negro


Mazinger Z contra el General Negro (Mazinger Z tai Ankoku Daishougun)
(1974)

Director: Nobutaka Nishizawa
Guión   : Susumu Takasisa

Hiroya Ishimaru
Kiyoshi Kobayashi
Saiko Egawa
Ryouichi Tanaka
Kazuko Sawada
Jouji Yanami



 

 
Las huestes del General negro se proponen conquistar la Tierra. Mazinger Z deberá pararle…


¿Quién no ha oído hablar de Mazinger Z? Sí, ese robot gigantesco hecho de aleación Z que puede con todo. Cuando este vigilante del cielo era un mico, ver la serie era algo festivo, un momento mágico para ponerme delante de la tele (la ponían después de un programa que se llamaba Arenas y Cal) y, desde que comenzaba hasta que terminaba, simplemente me dejaba llevar de la mano de Koji Kabuto y su espectacular, bestial, poderoso robot durante veintitantos minutos de puro gozo y éxtasis.
Pues bien, lo años han pasado y me sigue encantando. Aquella serie tuvo (y tiene) una magia especial para mí que hace que siga disfrutando de todo lo relacionado con el robot hecho de aleación foto-atómica más famoso de la historia.
Pero lo que no todo el mundo sabes es que el éxito de la serie fue tal que tuvo una secuela: Súper Mazinger Z. Como lo habéis oído. También, claro está, salida de la imaginación del dibujante Go Nagai, creador de la obra original. Ok, este capítulo de apenas cuarenta y dos minutos de duración (muy intenso, eso sí) puede considerarse como el momento intermedio entre ambas series.
Como ya he dicho, el metraje que tenemos por delante no es para tirar cohetes así que no hay mucho tiempo para andarse por las ramas. Por eso, mientras vemos que Boss y sus amigos están dándose un baño, nos metemos de lleno en la trama cuando en esa primera escena aparece un nuevo monstruo mecánico cuya silueta puede parecernos extrañamente familiar. Acto seguido, la cosa se pone más interesante aún si vemos que un misterioso profeta del fin del mundo habla de algo llamado Demonio de las Tinieblas y pide la ayuda del robot Mazinger Z. Aquí, si has visto algo de la serie original, ya te puedes hacer una idea de lo que va a pasar: va a venir algún monstruo mecánico bestial y lo va a arrasar todo. Y no te equivocas, ya que es la excusa perfecta para que Mazinger entre en acción. Dicho de otra forma, puedes frotarte las manos porque los golpes, puñetazos, fuegos de pecho y puños fuera están asegurados.
 
Después de presentar a los personajes principales del modo más japonés que te puedas imaginar (léase Sayaka abofeteando a Koji por entrar en la ducha sin llamar…) comprobamos que los buenos se lo pasan de miedo descansando y tomando el sol. Lo bueno de esta escena es que, mientras los
los chicos se marcan un baile setentero como él solo al ritmo de una radio todavía más setentera aún, vemos, a modo de escena paralela, que unas huestes de robots mecánicos, gigantescos y feos como ellos solos están masacrando Nueva York, Moscú o París, recordándonos el motivo por el cual los padres de nuestra época (mira tú, que simpáticos. Hoy día, decir esto resulta risible), pusieron el grito en el cielo a consecuencia de la violencia de la serie y la acabaron cancelando por ello (destaco aquí que, de los noventa y dos capítulos, se emitieron sólo unos trece o quince… ¡pero qué trece o quince capítulos!) Me refiero, claro está, a la violencia que impera en las aventuras de Mazinger. Aquí, como en la serie, los monstruos destrozan edificios, monumentos y se cargan al personal sin ningún tipo de miramientos en secuencias que se recrean en mostrarnos las bestialidades mecánicas de los amigos. En este caso, monstruos hay para todos los gustos y, lo que es a mí, me encantan: unos en forma de pájaros, otros de tiburón, uno que tiene pinta de gladiador, otro de rinoceronte, otro que recuerda a la muerte… Y todos ellos espectaculares y cada uno masacra de un modo, como tiene que ser.




¿Termina ahí el festival de bichos raros? Ni de broma porque, a fin de cuentas, no tenemos ni idea de quiénes son. No hay que esperar mucho para conocer a otro ser extravagante cuyo diseño me encanta: mitad gladiador y mitad tigre. Como lo habéis oído. Me refiero al Duque Gorgon, súbdito del gigantesco General Negro (me encantan esos nombres) cuyo diseño es espectacular, como podéis ver en la foto que os pongo abajo. ¿Es todo? No ya que, para rizar más el rizo, falta uno que no tiene desperdicio: el general Velba Infernal, que tiene cara de hombre (más o menos), melena de león, mitad del cuerpo con cabeza de cocodrilo, alas y una cabeza de bicho raro por mano derecha. Vamos, alucinantes. Y es que, en cuestión de malos originales y de diseños espectaculares, los japoneses se llevan la palma pero, en lo que se refiere a Mazinger Z, los villanos y sus aspectos darían lugar para toda una enciclopedia.
El general Negro

Velba Infernal
 En cambio, el diseño de los bueno no ofrece sorpresas: Koji sigue siendo Koji, igual que Sayaka, Boss o el Profesor Yumi. Eso sí, siempre he pensado que el aspecto que tiene Koji aquí es bastante más adulto que el que veíamos en la serie, como si tuviera unos añitos más. Una cosa: Afrodita A aquí es distinta a la de la serie. Me gusta más  esta última, la verdad, aunque eso del Rayo Aurora para subir en moto a los controles me parece una chulada.
 

La trama, como puede verse, no puede ser de lo más sencilla: el General Negro se propone hacer de las suyas y Mazinger debe detenerle a toda costa. No más, pero tampoco menos. A fin de cuentas, si te propones ver esta peli, sabes con lo que te vas a encontrar.
Como ocurría con la serie, la cinta posee ese toque humorístico tan propio de los mangas, sobre todo centrado en Boss o en el episodio de la ducha que ya he comentado pero tampoco es que haya muchos motivos para reír. También, cómo no, tenemos el momento dramático que supone el regalo de cumpleaños de Shiro y el hecho de que este salga herido, lo que hace que Koji lo pase muy, pero que muy mal. Y es que ya sabemos que en cuestión de dramatismo, las series japonesas no se cortan un pelo, ¿verdad?
Sí me gustaría destacar una cosa que era una constante en la serie y que hizo, entre otras muchas cosas, que fuese el fenómeno que fue. Y es que Mazinger nunca fue el personaje perfecto al que todo le salía bien, aparecía en pantalla y derrotaba a los malos. Todo lo contrario: el robot fue tratado de forma muy realista (palabra que puede resultar de raro uso en la historia de un robot gigantesco que protege Tokio) y, además, a lo largo de los capítulos, se iba perfeccionando (por ejemplo, al principio, no podía volar y sus enemigos, desde el aire, le machacaban) Por eso, una de las cosas que te hacían no despegar los ojos de la pantalla de la tele era ver cómo tu héroe recibía que daba gusto (y Koji gritaba de dolor dentro de su cabina). Y aquí, en esta cinta, Mazinger, recibir, recibe de lo lindo. De hecho, bien mirado, se pasa toda la peli recibiendo palos hasta tal punto que se queda hecho un asquito de metal (de Aleación Z, eso sí) Y es aquí donde viene la sorpresa: donde hay un Mazinger, también hay un Súper Mazinger. Y el primero puede estar destrozado, pero, juntos, meten una caña tremenda y no hay huestes de Mikene que se les resistan. ¡Cómo tiene que ser! Por eso, me gustaría destacar la espectacular batalla final que hay entre los dos robots buenos y el ejército del General. Cosa curiosa, no se puede decir que el capítulo acabe ya que, si bien las huestes son derrotadas, el General escapa. ¡Señor, cómo me gusta…!

 

Y, ¿quién pilota a Súper Mazinger? Te lo podría decir pero prefiero que te animes a verla y lo veas tu mismo.
El único “pero” que puedo poner es que el doblaje no es el de la serie original. Y es que aquellas voces marcaron época…
Pues esto ha sido todo. ¿Me ha gustado? ¡Claro! Para mí, Mazinger Z es y será la mejor serie manga que ha dado la tele. La disfruté de niño y me sigue encantado el personaje (de hecho, detalle friki, tengo una réplica de las grandes en mi escritorio. Y bien orgulloso de ello) Te animo a que veas esta “peli”. Y lo de las comillas va porque, bien mirado, sería más adecuado decir que es un capítulo hinchado de cuarenta y dos minutos. Y, además, de paso, te recuerda la gozada que ver una peli de animación hecha a mano, con lápiz y tintas, sin ordenadores de por medio.
Vigilad el cielo y…
¡¡¡¡PUÑOS FUERA!!!!

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario