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sábado, 25 de mayo de 2013

Dylan Dog: los muertos de la noche

Dylan Dog: los muertos de la noche (Dylan Dog: Dead of night)

(2010)

Director: Kevin Munroe
Guión   : Thomad Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer

Brandon Routh
Anita Briem
Sam Huntington
Taye Diggs
Kurt Angle
Peter Stormare
 
 
  
Un detective de los sobrenatural es contratado para un nuevo caso…

Hace unos años, en una publicación especializada en cómics que tuvo escasa vida (creo recordar que se llamaba “Viñetas”) leí un amplio artículo acerca del personaje de Dylan Dog. Una de las cosas que decía es que Umberto Eco (el autor de El nombre de la rosa), afirmaba que podría leer La Biblia y Dylan Dog sin aburrirse.
Dicho esto, me gustaría dejar una cosa clara: no todo en el mundo de las adaptaciones de cómics al cine debe provenir de cómics americanos. Por suerte, en el resto del planeta también se hacen otros cómics y muy buenos, además. Tal es el caso de Dylan Dog, un clásico de la historieta italiana, obra de Tiziano Sclavi y que cuenta con gran cantidad de admiradores. La trama general no puede ser más atractiva: Dylan Dog es una especie de detective de lo sobrenatural y, por ello se enfrenta a toda clase de bichos raros. Con semejante bagaje, era cuestión de tiempo que los olfatos de Hollywood se fijaran en la obra de Sclavi para llevarla al cine. Ahora bien, si una peli de corte fantástico se rueda y, por razones que nadie dice, el estreno comienza a retrasarse más y más, no queda más que pensar que algo huele a podrido (expresión muy propia en esta peli, como vas a leer más abajo)
La película comienza bien y va directa al grano desde la primera escena cuando vemos a la que va a ser la chica protagonista que ve que cae sangre sobre un plato. ¿De dónde viene? La peli acaba de empezar, así que tiempo al tiempo. Si le añadimos que algo mata a su padre y ese algo tiene forma de bicho humanoide peludo y saltarín, hay que admitir que el comienzo promete.
La rapidez sigue su curso cuando el personaje principal, Dylan Dog, es presentado como un detective a la antigua usanza, léase a través de su propia voz en off. Y parece un tío de lo más normal: algo descuidado, derrotado por la vida y con un compañero, Marcus, que es una especie de socio venido a menos que tira a chico para todo. Eso son los que podríamos llamar buenos.
Pero esta es una peli de fantasía. ¿Verdad? Pues bien, una cosa que me ha llamado la atención es que aquí, al menos al principio (luego te acostumbras) se habla de vampiros y hombres lobo como si tal cosa; como si fuese lo más normal del mundo. Y ahí es donde viene el toque fantástico de la peli: el amigo Dylan, al menos en el pasado, trataba con ellos. Si a esto le añadimos que ciertos vampiros están esperando una especie de objeto raro o sagrado llamado El Corazón, la trama está servida. Y, como suele ocurrir en este tipo de películas, todo depende de la maña del personal para que la cosa quede aparente o, en el peor de los casos, todo se tuerza y se vaya al garete.
Sigo. Otra cosa que es destacable de la peli es que, en mitad de ese ambiente fantasioso y sobrenatural (por mucho que hablen de hombres lobo con tanta naturalidad, la cosa destaca por sí misma), es el tufillo a peli de serie negra que, al menos, intentan dar a todo el metraje. Y, como en toda peli de serie negra que se precie, amén de misterios, se supone que tiene que haber cierta labor detectivesca, que viene dada por cortesía de Dylan y nos descubre todo tipo de clanes, mafias vampíricas y lobunas y demás seres por el estilo. Porque, como todos sabemos, cuando se desencadena un conflicto entre bandas, la cosa puede acabar en una guerra sin cuartel. Bueno, pues a esto le sumas que el conflicto conlleva garras, pelo y colmillos. Y, claro está no pueden faltar los asesinatos. Y aquí los hay, empezando por el del socio del prota, Marcus. Lo que pasa es que, mira tú por dónde, aquí muchos se mueren pero vuelven en plan zombi. Sí, lo que has leído. ¿Es todo para la trama? No. Para completarla y, digo yo, tratar de hacerla un poquito más complicada, se añade un venato suelto. Si te preguntas qué es eso, te lo digo yo: un cazador de monstruos que mata a cuantos se les pone por delante, sin control de ningún tipo.
Y esto conecta con otro aspecto que, al menos para mí, no queda mal y que supongo han sacado del cómic: se las han apañado para dar cierta profundidad al personaje de Dylan ya que se nos explica que fue un investigador, una especie de inspector imparcial… de la actividad monstruosa y sobrenatural, claro. Lo malo para el chico es que, en el proceso, perdió a su novia, Casandra. De este modo, tenemos el puntito dramático que le da cierto toque realista al personaje.
Y, cómo no, si hay algo que te va a llamar la atención de esta peli (hay otras cosas, como voy a señalar más adelante) es la incursión de dos elementos que, depende de cómo te pillen, te pueden hacer más o menos gracia: la acción y el humor. De la primera hay a patadas, ya que las ídem y los puñetazos abundan a lo largo de todo el metraje. La segunda, al igual que la anterior, se extiende por muchos minutos de la peli. Debo decir que, ni me he emocionado con la primera ni me he partido de la risa con la segunda. No es que me molesten pero ahí quedan. Que te gusten o no ya depende de ti.
¿Aspectos mejorables de esta cinta? Yo diría que unos pocos.
Para empezar, aparte de todo lo que te he contado, va a haber una cosa que va a destacar desde prácticamente la primera escena y que notarás que, conforme avanza  la peli, se hace cada vez más evidente hasta que canta por sí misma: el bajo (o, si me apuras, escaso. Mira la foto anterior) presupuesto con la que contaron. Ojo que esto no lo digo como algo malo pero sí está claro que hace que algunas escenas cojeen un poco. ¿Un ejemplo? Cualquiera de los bichos raros que salen dejan claro que aquí se trata de maquillaje y disfraz. En este sentido, y repito, no quiero decir que sea un fallo pero está claro que en cuestión de dinero, no anduvieron muy boyantes.
Más. Como dije antes, el humor va a ser algo muy evidente en esta peli. Aquí debo hacer un pequeño alto. Y es que todos sabemos que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pues bien, aquí el supuesto humor se va a centrar en Marcus, el socio zombi de Dylan. Al principio, vaya y pase; el tipo resulta graciosito y parece aliviar un poco la tensión de la trama. Lo malo es que, desde que se convierte en muerto viviente, no hay escena en la que no haga o diga una excentricidad/tontería o que cualquiera de estas esté relacionada con él (por ejemplo, que pidan un ambientador para el coche porque, a fin de cuentas, está muerto, se descompone y apesta o que la prota lo maquille como una Barbie) Dicho de otra forma, lo han querido forzar de tal modo que, al menos a mí, me ha acabado resultando cargante, estúpido y, de veras, he deseado que se quedara muerto sin necesidad de volver como zombi.

Si el tema cómico terminase ahí no pasaría de ser un mero apunte anecdótico pero el asunto es mucho más grave y va más allá, haciendo que las supuesta comicidad, desde mi humilde opinión, cruce el absurdo y se convierta en ridículo y allí donde debiera haber una sonrisa hay una cara de alucine total. Por eso, los médicos que trabajan en la morgue son zombis (que apestan y se descomponen), hay un taller de recambios para zombis (sí, lo has leído bien, una especie de Norauto pero con brazos, ojos, piernas, cabezas…) o el plan de belleza que, se supone, debe seguir Marcus en su vida de zombi: legía, y friegasuelos y detergente a modo de gel. ¿Y la dieta? Bichos de basurero o gusanos. Eso sí, todos sabemos lo bonito que es, como decían los Beatles, seguir adelante con la ayuda de los amigos. Aquí, si eres zombi, tienes amigos zombis y si necesitas un grupo de ayuda/terapia, lo tienes sin problema, pero es un grupo de ayuda/terapia zombi para aquellos muertos vivientes que no se adaptan a su nueva vida. Si esto te parece chistoso, estupendo; te lo vas a pasar bien. A mí, lo digo desde mi gusto particular, me ha parecido una chorrada. Zombi, pero chorrada.
Sigo, que, como decía Súper Ratón, hay más. La trama tiene alguna cosilla que podría haberse cuidado mejor. Porque, si estás amargado por el recuerdo de tu novia muerta por algún ser de la oscuridad… chico, no te lances a por la `primera que te contrate por muy rubita y mona que sea. Al menos, aguanta el tipo un poco. ¿Es todo? Creo que la escenita de Dylan en plan Schwarzenegger, entrando con pistolas en mano disparando a todo lo que pilla queda pelín sosa y, si me apuras, hasta desfasada. ¿Cómo es posible que Dylan, que recibe golpes y patadas que le hacen volar por los aires fuera de la pantalla, siga vivo después de semejantes mamporros? Vale que el chico fue Superman pero podrían haber dado algo más de realismo. Vamos, un labio o una cejita rotos, algún moratón… Ah, y Marcus será todo lo zombi que quieran y apestará más aún pero, a lo largo de toda la peli, no le vemos descomponerse un ápice. ¿Será que el tema de la corrupción es como la barba, que a unos les sale rápido y a otros no? Es solo una teoría.
Pero, si ha habido un momento donde las alarmas de lo cutre me han sonado, ha sido en la pelea final que la chica tiene contar el monstruo de turno. Fijaos que, cuando es enfocada de frente, es una chica normal y corriente pero, cuando se le enfoca de espaldas, se ven los músculos y espaldas de lo que puede que sea un especialista  muy masculino. Tranquilos; en Red Sonja ocurre lo mismo. Vale, solo era un detalle en plan tiquismiquis pero es que, me hizo gracia.

Por delante.
 
Por detrás.
 
Paso a los actores. Todos sabemos que, en este tipo de pelis, la menos o mayor fortuna de una trama cogidita por los pelos (como esta) y un presupuesto raspadito (como este) pueden verse salvadas (al menos lo justito) por el elenco protagonista. Pues bien, este no es el caso. Siento decirlo pero no es así. Sam Huntington como Marcus acaba resultando cargante y para nada gracioso. Taye Diggs como Vargas el mafioso vampiro ni quita ni pone. Anita Briem aporta cara y cuerpo (cuando es el suyo, claro. Ok, me pasé de malo) pero nada más, resultando poco expresiva. Pero si dé poca expresión hablamos, el amigo protagonista, Brandon Routh, se lleva la palma. Routh demuestra tener, al menos en esta cinta, la personalidad de una baldosa y su mismo carisma y expresión. Le falta carácter y fuerza para interpretar a un héroe (cosa que ya demostró en esa cosa que fue Superman Returns) Hay más pero poco aportan. Creo que unos protagonistas más metidos en faena y que se crean un poquito más lo que hacen y dicen hubieran salvado un poco el cotarro. Eso, claro está, es mi opinión. Ah, como curiosidad, deciros que tanto Routh como Huntington coincidieron en la (para mí) espantosa Superman Returns como Superman y Jimmy Olsen respectivamente.
Y hasta aquí he llegado. En conjunto, una peli muy, pero que muy flojita. Tiene sus puntos originales (ver hombres lobos maquillados sin tanto ordenador, humanos adictos a la sangre de vampiros o balas con puntas de madera) pero le faltan muchas cosas y todas ellas importantes: presupuesto, una trama mejor llevada y unos protagonistas más creíbles. La impresión que me ha dado ha sido la de un quiero y no puedo, buenas intenciones pero resultados muy regulares debido a unos medios que quizás no sean los acertados para el nivel de exigencia del público de hoy día acostumbrados a estas pelis. Si la ves, seguro que te parecerá el primo lejano y cutre de productos muchos mejores como Blade, Buffy, Constantine (sobre todo esta) y, según dicen, True Blood. Con todo, creo que puedes pasar un ratito más o menos curioso viéndola pero, casi de seguro, la olvidarás nada más dar al stop.
Por cierto, en el comic, el personaje de Marcus como tal no existe (lo cual quiere decir que el resbalón es obra del estudio) ¿Quién es el compañero de Dylan? Agárrate: Groucho Marx. Sí, el de los hermanos. Lo que pasa es que, en la dimensión en la que se mueve, es uno más y, como tal, un desconocido absoluto. Chapeau por el cómic…
Y, para terminar, ¿qué habrá pensado el señor Eco si ha visto la peli? SI la ha visto…
Gracias por el ratito y vigilad el cielo.

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