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miércoles, 27 de junio de 2012

Ulises

Ulises (Ulisse)
(1954)
Director: Mario Camerini
Guión   : Franco Brusati, Mario Camerini, Ennio De Concini, Hugh Gray, Ben Hetch, Ivo Perilli, Irwin Shaw

Kirk Douglas
Silvana Mangano
Anthony Quinn





 Ulises, rey de Ítaca, despierta en una isla extraña sin recordar nada. Poco a poco, su memoria le devuelve los recuerdos de sus viajes…

Todo el mundo sabe que los años cincuenta fueron los años dorados de las películas de aventuras o, mejor dicho, de las grandes películas de grandes aventuras. Ahí están Las minas de rey Salomón, Los caballeros del rey Arturo, El halcón y la flecha y unos cuantos buenos títulos más que hacen que, aún hoy, cuando las ves, puedas comprobar que la magia está intacta. Pues bien, si uno se pone a pensarlo en frío, resulta que hubo muchas (y, repito, muy buenas) muestras de ese cine aventurero situado en muy diferentes épocas: la Inglaterra del rey Arturo, los tiempos de Ricardo Corazón de león o los dorados años mil ochocientos y pico pero… ¿y qué pasa con los griegos?

Bueno, pues aquí tenemos una muy buena muestra de este tipo de historias. Tratamos, nada menos, con una adaptación del clásico de Homero La odisea. Pero, a pesar de que el protagonista nos pueda hacer pensar que esta es otra súper producción de Hollywood de la época, lo cierto es que no es así. En realidad, este Ulises fue una de las primeras superproducciones europeas de por aquel entonces. Por ello mismo, nada más ver la película, vemos que muchos de los responsables son italianos y no americanos. ¿Es por ello un producto de segunda fila? Ni por asomo.


La película es todo un buen espectáculo tan digno del cine aventurero que ya hoy día parece haberse perdido y que hace que, desde la primera imagen, tu mente e imaginación viajen a la antigua Grecia y, de la mano de Kirk Douglas y compañía, te dejes llevar surcando los mares en pos de aventuras tan deliciosas como espectaculares. A fin de cuentas, ¿no es eso lo que se espera del buen cine de aventuras?

Veamos, la cinta cuenta con unos cuantos buenos puntos a favor. ¿El principal? Para mí, no hay ninguna duda: Kirk Douglas. El actor (que lo admito, me encanta), está metido en el papel hasta las barbas, otra buena muestra de que su puesto en el firmamento de glorias y leyendas cinematográficas está más que ganado. Su interpretación es dinámica, ciertamente dramática en los momentos que lo requiere y heroica cuando es necesario. Aunque creo que hace un trabajo magnífico en toda y cada una de las escenas, destaco el momento en que, de vagabundo, regresa a su casa y da rienda suelta a su venganza.

 Sin duda, contó con un buen presupuesto. Eso no sólo puede verse en el hecho de contratar una estrella como Douglas, sino en lo bien tratado de la ambientación (ahí está el catillo de Ítaca) un vestuario muy digno o el atrezzo que acompaña a los actores. Todo ello da a la película un aire muy cuidado y, dentro de lo que cabe, realista acorde con la época que representa.



Tiene varios momentos interesantes, como toda la estancia de Ulises en el palacio de Circe o la escena del canto de las sirenas. Yo, sin duda, me quedo con la secuencia del gigante Polifemo. Tengo que reconocer que esta es una de mis favoritas de la obra literaria y, aunque cambian alguna que otra cosita (El detalle de Ulises haciéndose pasar por Nadie para engañar al gigante, por ejemplo) creo que está muy bien lograda. Me encanta la labor del actor que hace de Polifemo con ese aire bruto y bestial a parte iguales o cómo Douglas, a pesar de saber que están en un buen lío, trata de mostrarse divertido con el asunto del vino.
Circe
Polifemo. Uno de los momentos más divertidos de toda
la película.
En el palacio de Circe...
Y, si de escenas hay que hablar, por supuesto, tengo que hacer mención especial a la que sucede al final en la que se nos muestra a Ulises vestido de mendigo viendo cómo los usurpadores y supuestos pretendientes de Penélope arrasan con todo. Me encante ese cénit que supone la escena en la que tensa el arco ante la mirada (alucinante) de los otros. Y luego… ¡que no quede ni uno!
Ulises se prepara..
La prueba de fuego: tensar el arco.
Ulises o cómo masacrar a invitados molestos.

¿Hay cosas mejorables? Claro. La Odisea es una obra complicada de adaptar al cine. Para empezar, suceden muchas cosas, casi todas de corte fantástico y aparecen muchos y muy variados personajes. Hablar de una adaptación de una obra de estas características en 1954 (ahí es nada) equivaldría, supongo yo, a encontrarse con más problemas que otra cosa. Con todo, creo que salen bastante airosos de todas estas situaciones repito, con los medios de la época.  Es cierto que se salta alguna cosa, como por ejemplo la escena de Escila y Caribdis. Me parece normal que sea así ya que, en los cincuenta, no creo que hubiera departamento de efectos especiales que pudiera afrontar la tarea de representar esto en pantalla.  Y, si bien hay cosas del libro que la peli elimina, también es cierto que hay otras que cambia ya que, aquí, vemos que Ulises no baja al Hades para buscar a Tiresias y, de paso,  encontrarse con un montón de amigos muertos (aparte de su madre, claro) Aquí vemos esta escena pero conectada con la aventura de Circe y que, según los gustos, puede parecer algo precipitada o que se la quien quitar de encima cuanto antes mejor. Bueno, ahí queda…

Otro detalle. Si bien es cierto que los actores está muy bien y que, por supuesto, Kirk Douglas es el protagonista absoluto de la cinta, hay quien piensa que el resto, salvando a Silvana Mangano que hace papel doble (muy bien ese maquillaje verdoso como Circe), está un poquito desaprovechado, sobre todo dentro del elenco de pretendientes. Yo creo que aquí tienen parte de razón, sobre todo, porque entre el grupo contamos con un Anthony Quinn como Antinoo al que, con toda probabilidad, se le podría haber sacado un poquito más de partido. En fin, cuestión de gustos…

Silvana Mangano como Penélope...

... Y como Circe.
¿Y qué tal los efectos? Porque, claro, esta es una peli de aventuras y también de fantasía. Pues a mí me parece que están muy bien como están. A ver, ¿se nota el aire de la época? Sí, claro. Lo mismo que es evidente que el ojo de Polifemo (que se mueve) es maquillaje puro y duro, que el actor está filmado sobre decorados a escala o que los barcos son maquetas movidas por ventiladores a toda pastilla. Sí, bueno, ¿y qué? ¿No cumplen con su función y ayudan a contar la historia? Pues de eso se trata…

Polifemo. Qué grande...

En resumidas cuentas, una película de aventuras, de las de siempre, con ese toque aventurero directo y simple que marcó toda una generación de películas y que, al menos servidor de ustedes, echa en falta en las producciones de hoy día (al menos, en muchas) Todo un buen ejemplo de ese cine de evasión que ves, disfrutas y, encima, se te queda grabado en la memoria bien en forma de Polifemo borracho, de héroe vestido de mendigo o de un caballo de Troya muy bien hecho. Y decidme, ¿qué más se le puede pedir a una película de aventuras? Pues eso...

Un descanso del rodaje
Como curiosidades:

-Kirk Douglas optó por esta película antes de firmar contrato con la Disney para rodar otro bombazo del cine de aventuras y clásico donde los haya: 20.000 leguas de viaje submarino.

-Silvana Mangano hace papel doble: por un lado es Penélope y, por otro, Circe. ¿Por qué hicieron esto? Lo lógico sería pensar que, al tener producción y responsables italianos, era normal contar con una estrella femenina de allí y, de haber sido sólo Penélope, el papel le hubiera quedado algo escaso. Esto, lo admito, poniéndome en plan teórico. Lo mismo lo hicieron así porque les dio la real gana.

-Uno de los pretendientes en el castillo de Ítaca es Charles McGraw que, seis años después, volvería a coincidir con Kirk Douglas en Espartaco en el papel de Marcelo, el entrenador de Gladiadores (y al que Douglas, en la escena de la pelea, se dejó llevar por la emoción y rompió una costilla, pero eso es otra historia…)
McGraw, Marcelo en Espartaco

-Si queréis ver una adaptación más fiel y larga de La Odisea, hay una producción de 1997 con Armand Assante más que recomendable.

Pues hala, vamos a ofrecer en sacrificio a los dioses un buen bol de palomitas o chuches variadas que, desde luego, la peli lo merece.

¡Vigilad el cielo!

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