Páginas

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cuando el destino nos alcance

Cuando el destino nos alcance (Soylent green)

(1973)
Director: Richard Fleischer
Guión    : Stanley R. Greenberg
Charlton Heston
Edward G. Robinson
Leigh Taylor-Young
Joseph Cotten
Chuck Connors
Brock Peters
Paula Kelly           
Stephen Young
Mike Henry

 
Un policía investiga un asesinato. Mientras se va implicanod más y más en el caso, descubre una aterradora realidad…
Y vamos allá con otro clásico...
Ver una película de ciencia ficción en los setenta era poco menos que ir al cine y salir con el corazón compungido. El género era catastrofista, agorero y no presagiaba nada bueno para la humanidad. El optimismo aventurero e ingenuo que alcanzó el género allá por los cincuenta y parte de los sesenta se había esfumado dando lugar a una visión triste de la realidad inminente con la que nos podríamos encontrar en un futuro en absoluto lejano.  Y ahí están los planetas llenos de simios con muy malas pulgas, los hombres que se despiertan y resultan estar solos en el mundo o este destino que nos puede alcanzar y que, como sea así, vamos pero que muy mal. 
Cuando el destino nos alcanceAntes de meternos en faena, hay que decir que si esperas ver mutaciones raras, animales parlantes o naves espaciales variadas pilotadas por monstruos más extraños aún,  no veas esta película porque, de ser así, es posible que te lleves una sorpresa de las amargas (al menos, al principio, claro) Estamos ante un caso de ciencia ficción no muy lejana (está situada en el 2022) en un mundo post apocalíptico en el que, como resultado de que los científicos envenenasen el agua, todo está patas arriba: delincuencia, enfermedades y mucha carencia de comida. Vamos, que todo da un asco que tumba. Pero, sobre todo, al margen de esto, estamos ante una historia de policías que, como todas, tiene investigación incluida para resolver un caso. Y, claro, ello implica mucho diálogo, mucha presentación de personajes variados y, sobre todo, el toquecito adecuado de misterio para que, al final, salte la sorpresa (tranquilos, que no la voy a decir)Cuando el destino nos alcance
Nada más empezar, la película va directa al grano (menos mal): se produce el asesinato que es el motor de la trama. A partir de aquí, si no has oído hablar de esta peli, arrugarás el gesto y te preguntarás “Pero esto no era de ciencia ficción?” Relax, que no entren las prisas; tú déjate llevar y ya veremos qué opinas al final de la cinta.
¿Puntos a favor? Si bien la historia es de lo más normalita dentro de los cánones policiacos (crimen/investigación/solución), debo admitir que, al menos para mí, está bien llevada y se las apaña para mantener el interés del espectador a pesar de que veamos alguna que otra cosa extraña por ahí. Pero, si en algo destaca, son los actores, encabezados por Charlton Heston, que, como siempre, lo borda, aportando ese toque humano y realista que caracterizaba a este actor. Heston nos entrega un policía muy real en una atmósfera extraña y totalmente hostil. Es el protagonista y héroe pero eso no quita que su comportamiento, a veces, no sea tan noble como uno pueda esperarse (bien por el guión) Un anciano pero aún grande Edward G. Robinson le acompaña a modo de compañero del héroe y mentor. De fondo te sonará alguna cara, más que nada porque tenemos a Chuck Connors o Josehp Cotten para apoyarles. La chica, Leigh Taylor-Young cumple sin más, claro que el papel tampoco es para tirar fuegos artificiales porque, como podrás apreciar, el equivalente de las mujeres en la peli es el mismo que el del mobiliario de una habitación (y no es en absoluto un modo de hablar, ya lo verás) Y es que si vas a una casa con muerto incluido y ves algo que te gusta, pues te lo quedas, ya sea un adorno, un filete o una chica que andaba por allí. Menudo futuro…
Heston y Robinson
Heston y Robinson
La historia transcurre lenta, parándose en ciertos aspectos secundarios que no tienen que ver por necesidad con el tema principal en cuestión (repito, el asesinato) Así, asistimos a que el guión se recrea, y mucho, en todo lo referido a la carencia de comida en una sociedad rota o, relacionado con esto, esa escena en la que Robinson enseña a un alucinado Heston la gozada de comer una lechuga o una buena ensalada, por no hablar de esos centros en los que un personal sanitario “se encarga” de los ancianos que se pasan por allí para ser “atendidos” No obstante, lo bueno de esto, al menos para mí, es que, al final, todo está hilvanado y ayuda a la visión de conjunto del argumento.
"¿Cuál es tu color favorito?"
¿En contra? Bueno, se puede decir que cae en el topicazo del futuro caótico y desmoralizador y que se nota el carácter setentero propio de la época en la que se rodó. Quizás lo que más llame la atención es que, como ya dije antes, una vez que la trama empieza y se pone interesante, se puede pensar que hay algún que otro parón, como lo referido a la chica protagonista o la escena final (y famosa) de Robinson que, si bien cumple su cometido, se me ha hecho un poquito larga. Por suerte, luego se retoma la historia y todo vuelve a avanzar hacia un objetivo final. Que guste o no, cuestión de las preferencias del personal…
En resumen, una peliculita que se ha quedado un poco anclada en el tiempo pero que pienso que se ve con agrado. No es de mis favoritas, ni mucho menos, pero sí es cierto que no me importa darle un vistazo si se pone a tiro. Quizás le hiciera falta algún que otro momento de acción o misterio más marcados pero todo se compensa por lo que descubre el amigo Heston al final. Y es que, ¿qué sería de una película de este tipo sin un final impactante?
Y como colofón, y como ya he dicho más de una vez, hay que ver cómo nos inventamos los títulos. La película se llama nada menos que Soylent green, que es uno de los alimentos que se nombra a lo largo de toda la cinta, y aquí la titulamos “Cuando el destino nos alcance” Imaginación, desde luego, no nos falta.
            Cuidado con el futuro…
            … pero seguid vigilando el cielo.

final
Quien busca, encuentra...

No hay comentarios:

Publicar un comentario