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lunes, 30 de abril de 2012

Los Vengadores

Los vengadores (The Avengers)
(2012)
Director: Joss Whedon
Guión   : Joss Whedon
Chris Evans
Robert Downey Jr.
Chris Hemsworth
Scarlett Johansson
Mark Ruffalo
Jeremy Renner
Samuel L. Jackson
Tom Hiddleston


La tierra se ve amenazada por el asgardiano Loki, que planea conquistarla con la ayuda de un ejército extraterrestre. Los Vengadores tratarán de impedírselo…

¡Al fin!

Lo reconozco: jamás creí que pudiera llegar a ver este cómic adaptado a la pantalla. Pero, cuando se empezaron a estrenar las pelis de los distintos personajes y vi esa escena sorpresa al terminar Iron Man, una luz muy lejana se hizo en mitad del túnel. La cosa se fue poniendo bien, los medios hablaban de la posibilidad de convertir el título en realidad y, encima, desde Marvel, parecían estar encantados con la idea hasta tal punto que la cosa siguió sugiriéndose en Iron Man 2. Cuando Thor y El Capitán América se hicieron realidad ya no había ningún tipo de duda: los Vengadores serían el próximo gran proyecto de Marvel en el cine para gozo y alborozo de este que escribe.
Ahora bien, fue obvio que en las adaptaciones de los súper-héroes de la Casa de las Ideas hubo un progreso en forma de crescendo más que evidente: desde Iron Man hasta el capitán América el tema se puso cada vez más interesante; las historias parecían entrelazadas (al igual que sucede en los cómics de Marvel) y todas con vistas al cenit de la cuestión: reunir a todos los personajes en una sola película a modo de orgasmo súper-heroico como nunca se conoció.
¿Objetivo cumplido?
¡NI DUDARLO!

Para empezar, asistimos al meollo del problema desde la primera escena: ya sabemos que el dichoso cubo místico va a ser el eje y problema de toda la cinta; está en Shield y parece descontrolado. Pero la cuestión es que, una vez que la cosa se va de las manos, resulta que aparece Loki, el hermanastro de Thor que, con la intención de liderar un ejército extraterrestre, los Chitauri, quiere conquistar la Tierra. Muy bien, ¿a quién vamos a llamar?
Loki en su salsa
Pues, uno a uno, se nos presenta el futuro equipo.
Por un lado, comenzamos con el Capitán América que, si bien ya tiene los pies en el suelo, se nos regala ciertos flash-backs de su aventura en solitario. Me ha gustado que incluyan, aunque se ve poco, ese momento en que aún está congelado. Pasamos a Iron Man. Tony Stark sigue igual de chulo, borde e irónico y es el que arranca más carcajadas a la sala. Turno de Hulk. Bruce Banner está de incógnito y parece que vive feliz hasta que la Viuda Negra le recluta. ¿Es suficiente? No. Falta Thor que, a fin de cuentas, es familia (más o menos) del amigo Loki y regresa a la Tierra para hacer entrar en razón a su hermanastro. Ojo de Halcón, sin la máscara de los cómics (una pena, porque a mí me gustaba mucho), cierra el grupo. Nick Furia, a modo de mandamás, tratará de coordinarlos… aunque eso no quiere decir que ponga todas las cartas sobre la mesa.
Con semejantes personajes, icónicos del universo Marvel donde los haya, cualquier guionista se volvería loco sólo con la ansiedad que puede provocar manejarlos para que se luzcan a la vez en una pantalla de cine evitando que uno o dos destaquen sobre los demás (al ejemplo de Lobezno en los X Men me remito) No obstante, Joss Whedon se las apaña para manejarse muy bien con todos ellos, potenciar cada uno de sus puntos fuertes y dotarles  de un protagonismo que da a la peli un sentimiento de coherencia más que destacable. Eso, aparte de regalar al alucinado espectador (como yo mismo) tres cosas: diversión, acción y toques de humor en su justa cantidad. Todo ello en una película en la que los cánones de siempre se cumplen y, por supuesto, dan buenos resultados: el malo (y los malos con él) es malo con avaricia, los buenos, muy buenos (y nobles, graciosos, prudentes y heroicos). Los malos quieren conquistar la Tierra y los buenos tienen que emplearse a fondo para evitarlo. Sí, amigos, el viejo cliché de siempre, vale, pero también el que da mejores resultados.
Ahora bien, no hay que olvidar que esta película es un cómic adaptado y, para más inri, uno de súper-héroes. Eso quiere decir que, amén de tíos cachas, héroes, heroínas y malos que lo demuestran a cada paso que dan o palabra que dicen, debe de haber algo fundamental: efectos especiales. Por suerte, el campo ha avanzado tanto que, si se llevan bien y se usan para no apabullar la peli y contar la historia como debe ser, la cosa sale redonda. Y es eso justo lo que ha pasado aquí. Los efectos están desde la primera escena y no sé si me paso al decir que rara es la toma que no los lleva. ¿Eso es malo? No, porque, aparte de muy bien hechos y espectaculares se les mire por donde se les mire (qué gozada esa batalla final), ayudan a hacer avanzar la historia, contarla y hacerse destacar cuando se tienen que hacer destacar, que es para lo que se supone que sirven. La transformación de Hulk está muy bien llevada (rápida, al grano. Total, ya sabemos que las camisetas las rompe, ¿no?) El propio Hulk me ha encantado y es, de todas las versiones, el que quizás más me recuerde a los cómics. Y, sí, aquí habla; poco pero lo hace (en un momento muy divertido, debo añadir) No obstante, como podréis comprobar, el tema de la espectacularidad queda relegado, al menos en la primera parte de la peli, al tema e importancia  de cada uno de los personajes en sí (el Capi y su escudo, Thor y su martillo, Iron Man y sus vuelos…) Hay que esperar a la secuencia final del ataque alienígena para sorprendernos con lo que nos tienen preparado, toda un caramelo, en la que se mezcla acción, espectacularidad y mucha aventura. Los momentos de esas serpientes espaciales voladoras destrozando edificios son, sencillamente,  increíbles.
Pero una película no debería alimentarse sólo de efectos o secuencias de acción (que las hay, repito, y muy bien hechas) Hay que destacar también el trabajo de los actores que, al menos para mí, no tiene desperdicio. Robert Downey Jr. es el perfecto Tony Stark: borde y chulesco a partes iguales, irónico como el que más pero aportando ese toque cínico e inteligente que le viene tan bien al personaje y es el responsable de que la gente suelte alguna que otra carcajada en el cine. Chris Evans cumple a la perfección como Capitán América, no sólo con el físico (espectacular, por cierto), sino por carácter, remarcando la nobleza que destila el Capi por los cuatro costados. Chris Hemsworth sigue estando muy bien como Thor. Aquí, al menos esa es mi impresión, le he visto más dios que en la película en solitario pero también es cierto que, cualquiera que haya leído un cómic del grupo sabe que, en realidad, el personaje es así. Una pena que no luzca el casco. Ah, y sí, también muy cachas. Mark Ruffalo es un buen doctor Bruce Banner, transmitiendo cierta sensación de inquietud en sus ademanes y gestos, como si el hombre procurase no estallar (cosa que, al final, por suerte, hace) Scarlett Johansson me ha parecido una muy buena Viuda Negra. Aquí sigue igual de inalterable salvo en cierta escena con cierto dios encerrado y se demuestra que, a fin y al cabo, es letal pero también humana.  Jeremy Renner me ha gustado como Ojo de halcón si bien, lo repito, he echado en falta algo parecido a la máscara del personaje original pero me ha parecido un buen trabajo. Tom Hiddleston está metido hasta los cuernos en el papel de Loki, ofreciéndonos un malo perfecto: malvado, traicionero, rastrero y, claro está, con cierto toque cínico que tan bien le viene a los malos. Y luego, claro está, Samuel L. Jackson tiene al fin su momento de gloria como Fury. Cobie Smulders como Maria Hill ha estado bien pero su personaje me ha sabido un poquito a poco. Desventajas de acostumbrarte a los cómics, supongo. Estoy seguro de que en las próximas entregas (que las habrá), se lucirá un poquito más.
¿Es todo? No. La película, amén de una historia que está muy bien llevada, tiene la virtud de regalar al espectador unos cuantos momentos muy buenos que me han gustado mucho, auténticos momentazos que yo, como aficionado a los cómics, he agradecido de veras. Sin destripar mucho la peli para quien no la haya visto: todos y cada uno de los momentos de Thor, sobre todo, en su primer encontronazo con Hulk, las broncas que tienen los héroes (al principio), las chorradas de Tony Stark, el momento Hulk/Loki y la cara de este último al final de dicha escena (en cuanto o veáis sabréis a qué me refiero) o los toquecitos de humor que salpica el metraje aliviando así tensiones (y aquí hago especial mención a ese segundo Hulk/Thor después del momento de pelea) Eso sí, no hay que temer tonterías porque sí, sino toquecitos de humor ingenioso y ocurrente que te puede soltar el personaje que menso te esperas y que, precisamente por eso, son bienvenidos.
Whedon, el padre de la criatura
Y no se puede hablar de estos Vengadores adaptados al cine sin hacer mención al hombre que ha tenido el valor de enfrentarse al proyecto y, desde mi opinión, salir más que airoso. Admitámoslo: no son muchos los directores que se han atrevido a llevar esto a la pantalla ya que la tarea por delante ha tenido que ser más que abrumadora. Cosa curiosa, Joss Whedon no estaba en los primeros puestos de cara a colocarse en la silla de director y, como siempre suele ocurrir, las cosas vienen un poco de rebote. Para empezar, la carrera en el cine del director no ha sido, hasta la fecha, muy abundante ya que el amigo venía del mundo de la televisión: no hay que olvidar que Whedon fue el creador, guionista y (en muchos episodios), director de la famosa serie de televisión Buffy cazavampiros o su spin-off Angel. En cine, hasta la fecha, destaco hace unos años sobre todo por la Serenity, pero poco más (fue el guionista de Alien resurrección pero, en m i opinión, algo olviodable) Lo que son las cosas, Whedon iba a dar el salto definitivo al estrellato cinematográfico con otro personaje de cómic, la súper-heroína Wonder Woman. Pero hay que decir que adaptar a la amazona a la pantalla se está convirtiendo en un auténtico calvario ya que todo parece torcerse con ella (serie de televisión incluida) y los retrasos, los cambios de guión, las idas y venidas del proyecto hicieron que Whedon se desmarcara y se olvidase del asunto. Fue entonces cuando la posibilidad de dirigir los Vengadores se le puso en bandeja de plata. Al final, no sólo ha dirigido, sino que también la ha escrito, habiéndose implicado desde el primer momento y coordinando lo que sucedería en las otras películas de los héroes para que en estos Vengadores la cosa tuviera la máxima coherencia. De hecho, mientras preparaba el guión, incluso solicitó que se cambiaran determinadas escenas de El Capitán América para encajarle mejor en la reunión del grupo ¿El resultado? Increíble, todo un acierto se mire por dónde se mire. Whedon se ha mostrado dinámico, seguro de lo que se hace y nos ha regalado esta película que, repito, desde mi opinión, aparte de estar pero que muy bien, se lo ha puesto muy difícil a las futuras adaptaciones de súper-héroes venideras. Lo dicho, diana de pleno.
Pues esto es todo, vigilantes del cielo. ¿Es necesario decir que hay que verla? No pero, por si acaso, lo digo: HACEDLO, merece la pena. Si alguno se excusa en que no ha visto las entregas de los héroes en solitario, os puedo decir que no es problema: se las han apañado tan bien que no hace falta verlas (si podéis, hacerlo, que están muy bien) para saber de dónde vienen estos vengadores. Todo un espectáculo pero de los buenos, des esos que suceden de vez en cuando en los cines y que, cuando llegan, son para disfrutarlos al cien por cien; un cóctel perfecto de acción, espectacularidad, aventuras, emoción y humor muy bien hecho que se digiere sin problemas y consigue que, durante dos horas y media (que se me han pasado en nada), te pegues a la butaca del cine y no quites los ojos de la pantalla. ¿No es eso lo que se supone debe conseguir una película de este tipo? Pues eso…
Ah, y si de momentos hay que hablar, mención especial hay que hacer al MOMENTAZO después de unos segundos de títulos de crédito. Cuando lo he visto, no me lo podía creer, pero lo reconozco: he botado en la butaca cuando ÉL se ha girado y ha mirado al público.
Pues, hala… ¡VENGADORES, REUNIOS!          
(Pero que sea pronto)




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