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miércoles, 4 de abril de 2012

Hércules

Hércules (Hercules)
(1983)
Director: Lewis Cohates

Guión   : Lewis Cohates


 
Lou Ferrigno
Sybil Danning
Brad Harris
Ingrid Anderson
William Berger








 
Hércules debe pasar por muchas aventuras para rescatar a su amada Casiopea de las garras de un tiránico rey...

Vamos allá con una de esas películas que me recuerdan los tiernos días de infancia, vídeos VHS , un montón de amiguitos vecinos viéndola un viernes por la tarde y, lo que es más, un sano sentimiento de claro y simple alucine en colores ante la “espectacularidad” de las imágenes que desfilaban ante nosotros. ¡Ay, qué tiempos…!
Tratamos esta vez con nada menos que el héroe griego más forzudo de todos. A ver, ¿qué se puede necesitar para interpretar a Hércules? Los productores de Hollywood lo tuvieron que tener pero que muy claro: músculos, muchos músculos. Y allá por los años ochenta, si de músculos se hablaba, había dos opciones: el amigo Schwarzenegger o su paralelo Stallone. Pero aquí la cruda realidad se hacía patente cual bofetada propinada por cualquier dios del Olimpo: los dos eran actores de prestigio mundial, lo cual, en la meca del cine, es lo mismo que decir muy caros y acostumbrados sólo a superproducciones. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué otro actor plagado de músculos, no tan conocido, pero sí lo suficientemente familiar, podría ponerse bajo en taparrabos del hijo de Zeus? La respuesta vino en forma de gruñidos y camisas desgarradas:




Sí, amigos, sí. Es él. La Masa (eso de Hulk ha venido luego. Siempre me ha gustado mucho más el primer nombre) más famosa de todos los tiempos; el individuo que, junto con Bill Bixby, allá a principios de los ochenta, hizo que muchos se plantaran ante el televisor los domingos por la tarde y vieran las aventuras del gigante verde mientras daba caña a quien se le ponía por delante: Lou Ferrigno, el forzudo tercero en discordia y que, por físico (lo de las dotes interpretativas lo dejamos a un lado) era perfecto para ser un Hércules como los dioses mandan.
Lo que digo abajo de las caras no es broma...
Ahora bien, la productora detrás de la cinta no fue otra que Golan-Globus. ¿Te suena? Si no es así, muchos te recordarían las pelis de Chuck Norris para hacerte una idea del tipo de cine al que se dedicaban. Yo, por aquello de variar y no ser tan picajoso, te diré dos de las perlas más famosas que parieron: Superman 4 o Masters del universo.  Dicho de otra forma: la escasez de presupuesto era una constante en sus producciones y, como en el caso de los dos últimos ejemplos, allí donde el presupuesto era más o menos holgado, a mitad del rodaje lo cortaban de golpe y terminaban el proyecto deprisa y mal. Por supuesto, Hércules ni es Superman ni He-Man; ni tan siquiera cualquier personaje que Chuck Norris pudiera interpretar asestando una patada voladora. Por eso, la falta de recursos se hace más que evidente. Lo malo es que, en producciones de corte fantástico eso canta aún más, sobre todo en las escenas donde hay efectos especiales de por medio.Ferrigno otorga  rostro, bíceps y sus derivados al héroe griego mientras se acompaña de toda clase de reyes malvados y mujeres hermosas o brujas que acaban siéndolo pero eso no es suficiente para sacar adelante una cinta que, en general, está cogida por los pelos.
La película no es ninguna maravilla y, en mi opinión, no ha envejecido muy bien que digamos. La escasez de medios no sólo afecta a los efectos especiales, sino también a la creación de escenarios (el cartón piedra canta, y mucho) o el vestuario de los actores que, a veces, recuerdan más a un rey mago de cabalgata que a uno griego. La historia, normalita, muy predecible, es una mezcla de otras tan famosas como la de Moisés (niño encontrado en río) o incluso Conan (los padres del prota son asesinados) Todo esto podría resultar pasable si, al menos, estuviéramos ante actores que pudieran sacar el proyecto adelante, pero no es así. De todos, evidentemente, destaca el musculoso pero también muy acartonado Ferrigno cuyo físico viene muy bien al personaje pero las caras que pone (atento a los planos en los que lucha), pasan de cero a Hulk en cuestión de segundos. El resto, dentro de sus posibilidades, hacen lo que pueden (que no es mucho) Por suerte, hay mucho músculo, pero también curvas. Sybil Dannin o Ingrid Anderson se ocupan de eso porque no sólo de bicps viven  ni los hombres ni las historias de aventuras.
A ver, ¿esto qué es?
Mención a parte tienen los efectos especiales, muy artesanales y que, como dije antes, más acusan la falta de medios. Y es que, ¿qué monstruos se pueden mandar para acabar con Hércules? ¿Dinosaurios, dragones, cualquier bestia mitológica que hubiera venido muy bien a la peli? No. ¿Qué se puede hacer entonces? Pues utilizaron unos mecánicos, que parecen sacados de un juego de mecano de andar por casa. Un poquito de animación stop-motion por aquí, otro de efectos a cámara lenta por allá y ya tenemos el producto apañado.
En resumen, una peliculita que había quedado perdida en algún rincón de la memoria y que se ve con cierta nostalgia; esa que te hace sonreír sin que te des cuenta cuando te paras a verla, aunque sólo sea un ratito. Por lo demás, cumple lo que promete y es lo que es: un producto de lucimiento para Lou Ferrigno lleno de lucecitas, sonidos de espadas al luchar y mucho, mucho músculo (y caras de furia también) Eso sí, yo me he divertido al recordarla y con eso me vale.
Como anécdota, señalar que, desapercibida, no pasó. Por eso, estuvo nominada a varios premios: peor actor, peor guión, peor actriz de reparto, peor nueva estrella y peor película. Ahí es nada. Se llevó el de peor actriz de reparto (Sybil Danning) y peor nueva estrella (pobre Lou...) Aún así, tan mal no pintó la cosa y algo tuvieron que ver en ella porque tuvo una secuela en 1985, Las aventuras de Hércules. Una prueba más de que, las críticas importan un comino y, si hay filón que explotar, se explota y punto, como debe ser.
Pues hala... ¡Sacad las pesas y a pasar el rato!
Y, lo repito… ¡Ay, qué tiempos!

Hércules se gana su puesto en el firmamento. Y sin camiseta,
como tiene que ser.

2 comentarios:

  1. Sí es verdad que hay recuerdos que nos hacen esbozar una sonrisa, como cuando olemos una goma de nata Milán o vemos cómo un hombre se pone verde y se hincha de manera dramática cuando se enfada. Recuerdos de la infancia... Sigue vigilando el cielo...

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    1. Muy buenos recuerdos todos ellos, sin duda. Gracias a ti por ayudarme a vigilar...

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