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sábado, 25 de febrero de 2012

Aullidos

Aullidos (The howling)
(1981)
Director: Joe Dante
Guión   : John Sayles

Dee Wallace
Patrick MacNee
Dennis Dugan
Christopher Stone
Belinda Balaski
Slim Pickens
Robert Picardo
John Carradine




Una locutora de televisión investiga a un asesino que resultar ser mucho más de lo que parece...

Lon Chaney Jr.
Veamos; hagámonos esta pregunta: “¿cuántas películas de hombres lobo (y aquí incluyo las series de tv) se han hecho a lo largo de los años?” La respuesta puede ser más o menos variable pero se resume utilizando una palabra: muchas. Ahora bien, si empezamos a pensar cuántas de ellas se nos han quedado en la memoria hasta tal punto de usarlas como modelos para juzgar los nuevos productos, descubriremos que nos quedamos con muy poquitos títulos. Vamos, que los dedos de una mano (o garra) nos sirven y de sobra: está, claro, El hombre lobo, con Lon Chaney masacrando al personal, Un hombre lobo americano en Londres, usando el cachondeo y el terror a partes iguales, alguna que otra versión con Oliver Reed a la cabeza y curiosidades más que recomendables como El lobo humano. Se me escapará alguna (léase las de Paul Naschy) pero no mucho más. Y, cómo no, la película que nos ocupa, que ha llegado a obtener por sus propios medios (y zarpas) el título de película de culto.
El tiempo pasa y nada ni nadie se libra de eso. Y esto afecta a personas y, por supuesto, a películas. Lo que sucede es que, a veces, el paso de los años se lleva mal y otras bien. Pues bien, puedo decir sin ninguna duda que estamos ante una cinta que está dentro del segundo grupo y hace que se vea con el mismo agrado que años atrás… e incluso un poco más. ¿La razón? De lo más sencilla: cuando una película se hace bien desde todos los frentes, sale un producto atemporal. Y es que Aullidos es una cinta del año 1981, lo cual quiere decir que ha llovido y mucho además. Estupendo, pero cuando las cosas se bordan, da igual el paso del tiempo, los avances que se produzcan en el campo del que hablemos o las novedades que vengan. Lo que es bueno siempre prevalece y creo, desde mi opinión, que Aullidos no es sólo un buen producto, sino que rebasa esa frontera y va incluso más allá.
Caer en el topicazo del monstruo de turno rebanando cuellos puede llegar a ser fácil y peligroso a la vez. Y es precisamente ahí donde radica la originalidad de esta cinta. No estamos ante la historia del hombre atormentado que se convierte en monstruo y, hala, que salpique la sangre alritmo de rugidos variados y gritos descontrolados tan típicos (y divertidos) de las pelis de terror. De hecho, la presencia física del licántropo no hace su aparición hasta bien entrada la película e incluso se puede decir que hasta el desenlace no le vemos como tal y, dicho sea de paso, aquí, el que es licántropo no es que esté muy atormentado que se diga. Es más, si no fuese porque el título la delata, pensaríamos que estamos ante una historia de intriga y misterio más que ante una de terror. Luego, por supuesto, salta la sorpresa y surge lo evidente.
Y es que, como ya he apuntado, la originalidad en esta historia (que, no olvidemos, viene de un libro obra de Gary Brandner) radica en que huye del tópico al que estamos acostumbrados siempre que hay hombres lobo de por medio. La trama transcurre lenta, de manera progresiva, yendo de la mano de la protagonista y sus (supuestas) ralladuras mentales hasta que la acompañamos hasta cierto lugar de descanso llamado La colonia donde todo el mundo es deliciosamente (esto, por si no se nota, va con segundas) encantador… hasta que empezamos a ver que, entre doctores que lucen sonrisas, vejetes que dicen cosas raras (véase el señor Carradine) o morenazas fatales y sexuales en extremo, algo raro huele a podrido (y poco hecho) en el lugar.
Dante, responsable de
todo el cotarro.
 Joe Dante, el tipo que un par de años atrás nos demostró lo terrorífico (y divertido) que puede ser que unos bañistas retocen en aguas repletas de pirañas, nos regala una cinta de la cual lleva las riendas de manera firme, acertada y sin dejarse cosas al azar. No cae en la tentación del tópico y, repito, apoyándose en una historia que brinda originalidad al tema, nos hace pasar un rato de los buenos captando nuestra atención desde que empieza (con esa escena inicial de la cabina y la cinta porno que te hace pensar que te has equivocado de peli) hasta que acaba (pedazo de escena en mitad de un telediario y que, por si alguien no la ha visto, no voy a decir nada) Pero, como debe ser, si bien la trama se sale de la norma, aún así, se las apaña para introducir los pequeños guiños a los detallitos que todo el mundo conoce (como ciertas balas de plata que se compran en cierta tienda rara cuyo dependiente, Dick Miller, se paseó por La pequeña tienda de los horrores o, más tarde, también de la mano de Dante, sufrió a Los Gremlins) Lo dicho, genio y figura…
Dee Wala
Los actores cumplen muy bien. Por encima de todos ellos hay que hacer referencia especial a Dee Wallace (Sí, la mamá de ET. ¿Qué habrá sido de esta mujer?), que  lo borda como Karen. Está estupendamente respaldada por Dennis Dugan (Chris), Chistopher Stone (Bill, el marido de Karen) o Patrick Macnee (el doctor Waggner), entre otros. Por supuesto, no hay que olvidar a Elisabeth Brooks como Marsha, que destila sensualidad y sexualidad lobunas a partes iguales, amén de una mala leche licántropa más que destacable. Y, hablando del reparto, sabido es por todos que el amigo Dante es un fan de las películas de ciencia-ficción y terror clásicas. Pues bien, no os perdáis el desfile de estrellas del cine de terror de los cincuenta y sesenta que desfilan por la pantalla los primeros diez minutos de película. Sí, por ahí pululan Roger Corman (el responsable de las adaptaciones de Poe allá por los sesenta y también culpable de ciertas pelis hechas con dos céntimos y muy rápido), Kenneth Tobey (El enigma de otro mundo) o Kevin McCarthy (La invasión de los ladrones de cuerpos) Eso amén de John Carradine como el abuelete que anda por La Colonia soltando extrañezas. En resumen, buen guiño del amigo Dante.
Momento cumbre:
La transformación.
¿Y los efectos especiales? ¿Cómo no hablar de ellos en una película de hombres (y mujeres) lobo? Pues están pero que muy bien. Como puede esperarse, efectos de la época porque, sí, amigos, había vida antes del ordenador y las tomas CGI. Y los profesionales del medio (y en esta película los hay y buenos, como Rob Bottin entre otros, responsable de las películas de la saga de La guerra de las galaxias, ahí es nada) utilizaron todo lo que tenían a mano para sorprender al espectador: maquillaje, muñecos, animación stop-motion, dibujos animados... De todo, vamos. Pero todos ellos al servicio de la historia porque, repito, aquí hay una historia que contar y se utilizan actores, efectos especiales, golpes de efecto y lo que haga falta para hacerlo. Y, cómo no, prestad atención a la escena de la transformación, que se hace esperar pero, de veras, que merece la pena (burbujitas incluidas. Vedla y entenderéis a lo que me refiero) Mira que muchos, aún defendiendo la peli, han atacado opinando que si ves a un tío convertirse en lobo, lo último que harías sería quedarte a mirar. Ok, es razonable pensar así. Lo malo es que, si la prota sale corriendo, no veríamos nada y no habría peli…
¿El resultado, a fin de cuentas? Un producto de los que ahora se echan en falta y que, como los buenos vinos, gana un poquito más cada año que pasa y se impone de manera contundente a muchos de los actuales. Y es que lo que vale, vale.
Disfrutad de esta película. En mi opinión, ella y Un hombre lobo americano en Londres, son las dos mejores películas de hombres lobo de la era moderna junto con sus respectivas transformaciones (burbujas aparte)
            Pues hala, marchando una hamburguesa... pero poco hecha.
Como curiosidades (lobunas) deciros que:
-Joe Dante no iba a dirigirla. Pensaron en John Landis pero la insistencia del autor del libro y la protagonista a favor de Dante vencieron al final.
-No hubo problema para Landis, que luego dirigió Un hombre lobo americano en Londres. Y todos contentos.           
-La peli porno que se ve al principio no es tal: la rodó Dante a posta para esta cinta.
-Dante sale de manera fugaz como técnico de televisión.
-Dicen que la peli se rodó en un mes escaso.
-Curiosidades de Hollywood: el Óscar a los efectos de maquillaje no existía. Al año siguiente, con la peli de Landis, tuvieron que inaugurar esa categoría.
-Dee Wallace y Christopher Stone estuvieron casados en la vida real.
-La peli tuvo varias secuelas. Dante se negó a trabajar ene ellas argumentando que nunca podrían igualar o superar a la original. Tipo listo…


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