Mostrando entradas con la etiqueta Ciarán Hinds. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciarán Hinds. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de noviembre de 2017

Liga de la Justicia



Liga de la Justicia.
(Justice League)
(2017)
Director: Zack Snyder.
Guión: Chris Terrio, Joss Whedon, Zack Snyder.

Henry Cavill.
Been Affleck.
Gal Gadot.
Jason Momoa. 
Ezra Miller.
Ray Fisher.
Ciarán Hinds.
Amy Adams.


Steppenwolf quiere reunir las tres Cajas Madre para conquistar la Tierra. Bruce Wayne decide reclutar a todos los héroes para enfrentarse a la amenaza.



¡Hola!


Vamos allá con otro de los bombazos del año, una película que, al menos para mí, ha sido largamente esperada. Si cuando era niño me hubieran dicho "van a hacer una peli de La Liga de la Justicia", hubiera alucinado en colores. Y hoy, por fin, ese sueño se ha hecho realidad.

Antes de leer, esta entrada contiene spoilers, así que es responsabilidad tuya seguir. No muchos, claro, pero es que, de otro modo, sería imposible opinar acerca de nada. 

Dicho esto, vayamos, como siempre, por partes.

Para empezar, me ha encantado el modo que tiene la cinta de presentar a los futuros héroes. Cada uno a lo suyo a través de pequeñas introducciones independientes para caldear el ambiente. Y ya, desde la presentación de Batman, sabemos por dónde pueden ir los tiros: hay unos extraterrestres pululando por la Tierra y, casi con toda seguridad, van a ser una amenaza de las gordas. Hombre, ¿alguien lo dudaba?

Resultado de imagen de justice league filmA partir de este momento, la historia central va a desarrollarse a saber: hay una amenaza global por obra, gracia y mala leche de un ser llamado Steppenwolf que, además, es un cornudo integral.  ¿Su objetivo? Juntar las tres cajas Madre para dominar el planeta. Batman, que es un tipo que es experto en ver lo agorero de la vida, sabe que algo va a ir mal y se propone reclutar a los superhéroes que ya vimos en Batman contra Superman para paliar la amenaza. Más sencillo, imposible pero lo bueno es cómo se nos cuenta la historia para que no haya ni un espacio vacío y, además, se haga con un total, absoluto y completo sentido del cine como pura diversión porque, desde que empieza, hasta que acaba, la cinta te va a mantener con el interés sin que despejes los ojos de la pantalla.

Resultado de imagen de justice league superman posterPero, sin duda, otro de los elementos fuertes, y mucho además, es la incorporación del superhéroe por excelencia: Superman. Pero, ¿no moría en Batman contra Superman? Evidentemente no. Siempre (y, ojo, que aquí va un spolier considerable) pensé que, a juzgar por la última escena dela anterior peli (esa en loa que la tierra se eleva sobre el ataúd de Clark), Superman surgiría en toda su gloria y esplendor por sí mismo. Craso error el mío. Lo que el guión nos propone es mucho más interesante y efectivo, algo con lo que, al menos yo, no contaba: la Liga, sabiendo que Superman es vital, decide resucitarlo, lo mismo que Lex Luthor hizo con Zod. Y resucita. ¡Y de qué forma! Me ha encantado ver a Superman malote (Cavill clava estos momentos) y rindiendo cuentas a Batman. ¡Qué gozada ver cómo el de Kripton se quita de encima al de Gotham de un sopapo y le pregunta eso de "¿Sangras"? Genial. Este es uno de los momentos que más me han gustado de la peli y, por supuesto, uno de sus puntos fuertes, que ya sabemos que Superman es quien manda.


Resultado de imagen de La liga de la justicia



El guión avanza sin respiro para, por supuesto, recrearse en una brutal escena final con batalla de por medio. Aquí podemos ver a los componentes de La Liga en todo su esplendor, esforzándose al máximo y dando palos a diestro y siniestro de manera espectacular. No podía ser de otra forma, claro porque, no lo olvidemos, en esta peli la idea es muy sencilla: buenos contra malos, el bien contra el mal... solo que el bien, este caso, se ramifica de manera soberbia en seis vertientes tremendas. Todo esto ha hecho que la historia, para mí, haya sido la perfecta para el grupo, avanzando sin problemas a lo largo del metraje añadiendo, además, sus puntitos de humor, ternura y, por supuesto, aventura de la buena.

Los personajes no pueden estar más clavados y todos cumplen a la perfección. Superman es Superman; con eso lo digo todo. Batman sigue igual de amargado pero me ha gustado que el personaje haya reculado y admitido que lo que hizo en la peli anterior fue propio de un bat-payaso. Vamos, si yo fuera Superman, le quitaba la tontería nada más resucitar. Aquí Batman sigue igual de tenebroso pero un poquito menos y, por suerte, no nos han aburrido otra vez con lo de la muerte de sus padres. Wonder Woman es tan wonder como woman y verla en pantalla sigue siendo una gozada (en todos los aspectos, no seas mal pensado ni te vayas por otros derroteros) Gran punto con Flash, el novatillo del equipo y, por eso, el graciosito. Cyborg queda muy bien con ese punto de amargura. Aquaman me ha encantado porque tenía muchísima curiosidad por ver cómo lo mostraban en pantalla, es decir, heroico con su puntito bestia y macho man a partes iguales.

Resultado de imagen de justice league filmY si los personajes lo clavan, qué decir de los actores. Henry Cavill ha demostrado ser un Superman muy digno y, desde luego, un gran acierto para el personaje y la saga. Aquí no solo muestra la nobleza y grandeza del personaje, sino, también, un lado oscuro que dura muy poquito pero que lo borda. Sublime ese momento en que, maligno, ve de reojo a flash correr hacia él. Gal Gadot es a Wonder Woman lo que Cavill a Superman: imposible pensar en otra actriz para el papel y, aquí, se ríe un poco más. Ben Affleck me sigue pareciendo un excelente Batman digan lo que digan ya que se muestra serio, dinámico y heroico y traspasa con esa mirada a través de la máscara. Además, sus trajes me parecen los mejores hasta la fecha, de eso no tengo duda. Jason Momoa queda estupendo como Aquaman. Atentos a la escenita en la que se sienta en el lazo de Wonder Woman. Ezra Miller ha sido todo un descubrimiento al verle tan saleroso como Flash, más aún, después de lo sieso de su papel en Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Ray Fisher es, quizás, el que más soso me parece pero, claro, interpreta a un hombre mitad máquina que está un poco deprimido. Con todo, me parece muy buena elección.



Imagen relacionada







Resultado de imagen de justice league steppenwolf¿Los efectos especiales? Espectaculares. Los vuelos, las peleas, los trompicones y los aparatos que desfilan por la pantalla se ven muy reales. Destaco al malo, Steppenwolf, creado, creo de manera digital por completo. En los primeros planos del mismo se advierte una expresividad y emoción considerables. Muchos, es cierto, atacan la peli justo por este derrotero, argumentando que es un malo muy flojo. Para opiniones, los colores y yo doy la mía. A mí me ha parecido perfecto porque no ha sido un villano serio y sieso al que todo le sale bien salvo en el final. Todo lo contrario: recibe los suyo y, claro, también da. 



Resultado de imagen de justice league pelicula


Esto es todo. La película me ha entusiasmado, he gozado como un crío y, no cabe duda, he alucinado en colores. Una peli de acción y aventuras puras y duras, un vehículo de diversión perfecta para ir al cine, ver y olvidar las penas. Además, claro, de la gozada de ver en un mismo plano a esos pedazos de personajes pero en carne y hueso. Si al señor Joss Whedon (por si no lo sabes, el directo de Los Vengadores) no le ha gustado, allá él. Yo la he disfrutado de principio a fin y, por supuesto, os la recomiendo.

Un pequeño consejo: no os mováis dela butaca del cine hasta el final. Suena raro decir esto en una peli de DC pero...

PD: si algún ejecutivo del estudio lee esto, cosa que dudo, por favor, como fan del cómic y las pelis: mantened a Affleck como Batman.



Resultado de imagen de justice league imdb


Vigilad el cielo.



sábado, 9 de junio de 2012

Ghost rider 2: espíritu de venganza

Ghost Rider 2. Espíritu de venganza (Ghost Rider: spirit of vengance)(2011)
Director: Mark Neveldine, Brian Taylor.
Guión   :Scott M. Gimple, Seth Hoffman, David S. Goyer.
Nicholas Cage
Ciarán Hinds
Idris Elba
Violante Placido
Johnny Whitworth
Christopher Lambert



El motorista se ve en mitad de una extraña misión: localizar a un niño que es la encarnación del mal…

Cualquier aficionado a los súper héroes sabe que, como todo en la vida, suele haber tres niveles: los que están en los más alto (léase Superman, Capitán América, Thor…), los de en medio, que cumplen muy bien su cometido (Linterna verde, Flecha verde, Flash) y luego los que, sin desmerecer en nada, están abajo, en el montón (Power man, Iron Fist, Hawkman…) Pues bien, el Motorista fantasma es un personaje que, sin dejar de ser curioso, bien puede formar parte del último grupo. Como personaje de cómic es más que interesante, nada menos que un hombre atormentado por una maldición que le convierte en una especie de demonio vengador. Ahora bien, sus aventuras impresas pueden ser muy buenas (y servidor puede dar fe de ello) pero las cosas pueden complicarse cuando se traducen a la gran pantalla. Y esto lleva a la siguiente cuestión: ¿todos los súper héroes deben adaptarse al cine?
La respuesta a esta pregunta es más complicada de lo que parece. Bien es cierto que el género ha dado obras maestras, como Superman (la de Christopher Reeve, claro), otras muy buenas, como Los vengadores, Capitán América, la nueva saga de Batman… y otras, por completo, olvidables. ¿Ejemplo de estas? Ahí están Daredevil, Electra, Superman returns o, para mí, las dos entregas de este Motorista fantasma, ejemplos de super-héroes que se vuelven de carne y hueso e intentan seguir la estela de algún que otro colega pero que, por muy variadas razones, no acaban de cuajar en la pantalla.
Veamos, la  primera, Ghost Rider, ya me pareció bastante decepcionante (por no decir mala) Ni me gustó el modo de tratar al personaje, ni el argumento, ni la dirección y mucho menos el modo de actuación Nicholas Cage, que me resultó totalmente fuera de órbita. Cuando me enteré de que harían una segunda entrega creí que la cosa era de broma pero, vistos los problemas que tiene el pobre Cage con Hacienda, se ve que necesita dinero urgente para saldar su deuda. Pobre hombre. En fin, por unas o por otras, la segunda entrega ya está aquí, para bien, o para mal. Veamos…
Vaya esto por delante: no me ha gustado. Pero para nada. No obstante, sí puedo decir que tiene alguna que otra cosita que me ha llamado la atención. Sí, la moto está bien, es verdad, con ese efecto infernal y tétrico, derrochando fuego y azufre. El arranque es bastante trepidante con monjes, niño y sicarios incluidos. Vale. Luego, a modo de recordatorio, la voz de Cage nos refresca la memoria y nos dice qué pasó en la primera entrega. Ok, así te ahorras verla. Esta vez, el motorista hace menos eso de chupar el alma del desdichado que cae en sus manos (cosa que en la primera peli se repetía demasiado) pero lo sustituye por unas cadenas (infernales, claro) con las que masacra a todo el que se pone por delante. El efecto, creo yo, está conseguido y no deja de resultar curioso. Lo mismo ocurre con el del rostro del motorista que, sin ser para tirar cohetes (yo creo que se podría hacer mucho mejor, me sigue pareciendo que  la calavera baila en encima del cuerpo), ahí queda.


Pero, como puede suponerse, estos aspectos no dejan  de ser, a fin de cuentas, meros detalles que no pueden sostener una película. Puedes poner las escenas de acción que quieras, las muertes más espectaculares o las caras infernales del personal en las tomas que te dé la gana pero, si te falla el argumento, todo se desploma. Y es esa la principal (entre muchas) cosas que no me han gustado de esta cinta. La trama hace aguas por todos lados y, al menos eso me ha parecido a mí, se deja cosas y muchas de las que muestra no lo hace como debiera. Seamos sinceros: eso de que un niño nace y está condenado a ser el hijo del mal está más visto que el tebeo solo que aquí la cosa, encima, se lleva adelante a trancas y barrancas. ¿Cómo sabe el personaje de Moreau que Cage es el motorista? Según el guión, cuando se lía a tiros en la primera escena, se cae por un precipicio y aterriza en un árbol, es por “intervención divina” (por cierto, el sonido tipo “pio-pio” de los pajaritos a modo de dibujo animado sobra se mire por donde se mire) ¿Dónde andan los protas cuando el niño va a ser sacrificado? Porque, cuando la cosa acaba, salen como Pedro por su casa del monasterio. Ah, y si uno de los malos, que parece medio idiota, se convierte porque sí en una especie de sucedáneo de un morlock, no hay que buscarle tres pies al gato. Eso sí, como el amigo tiene el don de descomponer lo que toca y, por eso, no puede comer, se zampa los bollos con plástico incluido (sí, habéis leído bien)
Pero lo que no tiene precio son las caras del personal. Las de Nicholas Cage darían para un blog ellas solas y, más que tratar de retener al monstruo, parece que tiene el mono. Pues, para que Cage no se quede solo, a ellas se les une las de Ciarán Heinds cuyo rostro refleja el mal que lleva dentro sólo en una mitad del mismo.
Otro aspecto que no me ha gustado nada es la manía que tienen los directores de insertar escenas de acción con el fondo completamente negro. Esto no sé si es por dar espectacularidad al tema, porque no hubo  mucho presupuesto (me da que, desde luego, boyante no ha sido) para generar fondos o porque les ha dado la gana hacerlo así ya que, al menos eso es lo que me ha parecido, en lugar de aportar el toque espectacular, lo que le da es un aspecto cutre y a medio terminar bastante considerable, algo así como una escena de transición propia de un video juego. Eso por no hablar de las tomas del motorista de espaldas al espectador rociando quién sabe qué con fuego que me da la imagen de que está orinando (fuego, pero orinando) En fin…


Los actores me han parecido de lo más normalitos. Cage no me gusta en el papel, ni en la anterior, ni en esta. Le veo que está mayor para el personaje o, lo que es peor, muy estropeado. Violante Placido, hace lo que puede como sufrida madre del niñ. Ciarán Hinds cumple en su justita medida pero, desde luego, no es de sus mejores papeles. Idris Elba como Moreau pasa sin más por la peli y Christopher Lambert tiene un papel de difícil categorización. Y, sin ánimo de ser picajoso, no entiendo cómo, con los adelantos en el cine de hoy día, no pueden solventar de mejor forma el asunto del pelo de Cage o ponerle de una vez una peluca en condiciones.

En resumen, amigos, no sé que tiene el personaje que no dan con el punto del mismo. Para mí, la cosa está clara: le hace falta un guión mucho mejor, una dirección más competente y unos actores que se crean lo que hacen. O, quizás, sea cierto eso de que no todos los personajes de cómic son adaptables a la pantalla. Como siempre digo, cuestión de gustos. Y, por favor, si hay una tercera (cosa que me da que no), que se la trabajen un poquito más o, en el mejor de los casos, que hagan un reinicio de la saga, que esta moda está muy de moda en Hollywood.
Vigilad el cielo… y a los motoristas infernales.
Aquí les dejo el tráiler por si se animan a abrir boca:




sábado, 14 de abril de 2012

El rito

El rito (The rite)
(2011)

Director: Mikael Håfström

Guión   : Michael Petroni

Anthony Hopkins
Colin O'Donoghue
Alice Braga
Rutger Hauer
Ciarán Hinds








Un joven sacerdote siente dudas acerca de su fe. Conocerá al padre Lucas, que está llevando a cabo un exorcismo, para que le ayude en su camino…

Antes de nada, echa un vistazo a esto:

La cosa promete y parece más que obvio los derroteros por dónde  va a ir esta cinta, ¿verdad?

Pues vamos a aclarar una cosa aún a riesgo de fastidiar el asunto a quien no haya visto la película: esta no es una cinta de terror. No al menos como lo que uno espera al ver un cartel semejante o al leer el título (por no hablar del tráiler). Y es que, más que una película de miedo (que repito, no es), es más una historia de intriga con algún que otro momento curioso (sobre todo al final)
Hauer a lo suyo...
La película empieza bien y se nos da una lección magistral de cómo preparar un cadáver para su posterior velatorio (qué grima me da ese momento en que a la pobre mujer le llenan la boca de paja y se la cosen) Asistimos entonces a la presentación de los protagonistas es un entorno de lo más triste: un padre (Hauer, siniestro total) y su hijo (O'Donoghue, cara de pena absoluta) como encargados de una funeraria. Vamos, más tétrico imposible. Aquí uno se frota las manos porque la cosa mal no pinta. Luego vemos que el chico crece y, a pesar de sus dudas, parece que opta por el sacerdocio. Muy bien, aquí el interés se mantiene pero es en forma de accidente con víctima en forma de ciclista de por medio cuando asistimos al meollo de la cuestión: las dudas de Michael se disparan y, para ello, le aconsejan ver a un sacerdote, el padre Lucas, interpretado por Anthony Hopkins.  
Una vez dicho esto, tengo que destacar que, si bien es una historia con exorcismo de por medio y todo lo que ello implica (contorsiones, voces raras y mucho latín (e italiano)), el verdadero protagonista de la trama no es el exorcismo en sí, sino las dudas que tiene Michael con respecto a la tarea que tiene por delante. Buen punto a favor porque, de otro modo, la película no hubiera sido otra cosa más que lo mismo de siempre. Y es que hay que admitir que, dentro del género de terror, el subgénero de los exorcismos no deja de ser curioso pero también es cierto que las posibilidades de acción son pocas y se suele caer en los tópicos de siempre (de nuevo, contorsiones, voces raras e idiomas desfasados). Por eso, mucho metraje de la cinta se va precisamente en dichas dudas (pese a quien le pese, ya que esto ha sido el motivo principal por el que muchos han atacado esta peli) y no en escenas truculentas o desagradables. Debo decir con respecto a estas que, las que más me han gustado, son esa inquietante llamada de teléfono que Michael recibe de su padre o la dichosa escena de los clavos. No obstante, si lo que esperáis es ver caras demoníacas en todo su esplendor, hay que esperar un poquito al final a que el amigo  Hopkins se suelte la melena y se meta pero que muy hondo en su lado oscuro…
¿Y los actores? Pues bien, al menos, para mí. Anthony Hopkins, como siempre, derrocha tablas por los cuatro costados y hay que admitir que es el principal reclamo de la película. ¿Sin él hubiera suscitado igual interés? Quién sabe pero ahí queda y, lo que hace, está muy bien. El chico protagonista, Colin O'Donoghue, tiene cara de estar muriéndose lentamente pero no termina de hacerlo aunque, debo admitir que eso le va bien al papel. Alice Braga aporta cara bonita sin más ni más en un papel que ni pincha ni corta pero supongo que en Hollywood eso de poner a una chica es casi un mandamiento. Por lo demás, destacar a Rutger Hauer o Ciarán Hinds que, si bien no hacen mucho, sí aportan cierto caché al resultado final y, sin duda, sirven de respaldo a los anteriores.
El exorcismo en la sombra...
¿Es mejorable esta cinta? Sí, sin duda. De hecho, fueron muchas las voces que se alzaron contra ella nada más estrenarse y que hicieron que el boca a boca se encargase del resto. ¿El principal motivo? La gente la tachaba de floja, de ofrecer mucho y acabar dando poco. ¿Tenían razón? Bueno, en parte… Para empezar, es cierto que se espera algo más de sustos y sus derivados (por otra parte, tan habituales en estas historias pero, también es cierto, tan difíciles de conseguir. Y es que la sombra de El exorcista es alargada), sobre todo después de ver el tráiler. Es comprensible que si uno tiene las expectativas algo altas (por los actores, el tráiler, la trama y el género en sí) puede ocurrir que,  una vez metido en faena y comprenda por dónde van a ir los tiros, es posible sentirse un poquito defraudado y creas que sobra tanta duda y tanto diálogo y hace falta más emoción.  Yo creo que todo esto es verdad pero, por otra parte, también hay que admitir que, precisamente por ello, se diferencia de otras cintas de la misma naturaleza.
Admitámoslo: hacer una película de terror con la temática del exorcismo de por medio es, hoy día, muy difícil porque es casi imposible no caer en los tópicos que todo el mundo conoce desde que vimos a Linda Blair retorciéndose en la cama a la vez que soltaba tacos a diestro y siniestro. Esta, al menos, y aun manteniendo el exorcismo, intenta aportar cierto toque de originalidad con el joven cura y sus dudas acerca de todo. ¿Quedó bien? ¿Fue buena idea?  Bueno, a mí, personalmente, aunque esperaba un poquito más, sí me ha gustado. Con todo, para gustos, los colores.
¿Os atrevéis con este rito?
¡Pues a por ello!
Por cierto, si tienes un móvil y te lo dejas encendido, es posible que te suene; ya sea en el cine, en la consulta del  médico o en mitad de un exorcismo.


 

sábado, 7 de abril de 2012

John Carter

John Carter (John Carter)
(2012)
Director: Andrew Stanton
Guión   : Andrew Stanton, Mark Andrews, Michael Chabon
Taylor Kitsch
Lynn Collins
Samantha Morton
Willem Dafoe
Thomas Haden Church
Mark Strong
Ciarán Hinds
Dominic West





El capitán John Carter se ve traslado al planeta Marte donde tendrá que pasar muchas aventuras…

John Carter es un personaje curioso. Para todo aquel que no lo conozca, hay que decir que es obra de la (prodigiosa) imaginación de Edgar Rice Burroughs (el creador de Tarzán) cuya creación se remonta allá por los años veinte. Es un héroe intergaláctico (al que muchos ven como una especie de antecedente de Flash Gordon) que viaja a Marte cuando su cuerpo entra en un extraño trance. Las historias de Burroughs son las más representativas del género pulp mostrando a unos personajes arquetípicos en un universo lleno de monstruos, extraterrestres, bellas princesas y mucha, mucha aventura. Digo lo de personaje curioso porque, con semejante bagage, resulta muy extraño no tener varias interpretaciones del mismo en el cine ¿Motivos? Variados. Para empezar, es un clásico de la space opera, muy venerado y respetado. Por otro, los medios para traducir toda la fantasía nacida de la pluma del escritor has supuesto siempre una traba más que destacable. No obstante, allá por 1930, se intentó llevar al personaje al cine en una versión animada de la mano de Bob Clampett que no llegó (por desgracia) a materializarse. ¿La razón? Las historias del amigo Carter están llenas de imaginación, sí, pero también violencia y cierto erotismo. Todo hizo que los responsables creyeran que no era una buena opción de cara a hacer una película. No obstante, fijaos en la calidad de la animación: soberbia. 

 Pues bien, han hecho falta el paso de los años y que la tecnología digital se desarrolle para que el capitán Carter tome forma de película con actores reales. Y ya era hora, que se ha hecho esperar de lo lindo. La noticia tomó forma cuando la Disney hizo oficial que produciría la película. ¡Un momento! ¿Disney? ¿La compañía y las películas familiares no son una sola cosa? ¿Una princesa de Marte (título del libro original en el que está basada) una película para toda la familia? Pues bien, después de noticias, dudas y expectativas variadas, ya la tenemos aquí. Veamos…
Destaco que, ante todo, estamos ante una película de aventuras. Sí, hay monstruos, seres raros, naves más raras aún y perritos alienígenas que dan ganas de sacrificar de lo feos que son, pero aventuras a fin de cuentas. Y donde hoy día se dice peli de aventuras situada en un planeta que no es el nuestro (léase Marte) hay que hacer referencia obligada a los efectos especiales. Y aquí, sin duda, están pero que muy bien hechos. Las naves, los decorados… todo da gusto verlo pero, por encima de todo ello, destaco los marcianos que ya sean verdes o en forma de simio blanco gigantesco, están tan bien creados e integrados en la cinta junto con actores de carne y hueso que uno lo ve y ya no repara en que, en realidad, son personajes creados por gráficos de ordenador. La ambientación está muy conseguida, logrando captar lo que Burroughs quiso reflejar en sus libros y, desde cierto punto de vista, se nota la influencia de las obras de los diferentes ilustradores que se han atrevido con el personaje y su entorno, una hábil y curiosa mezcla de guerreros antiguos con cierto toque de época, con esas capas, armaduras y espadas, mezclados con tecnología en forma de naves raras que surcan los cielos de Barsoom (léase, de nuevo, Marte)
Los actores se manejan como pueden porque, todo hay que decirlo, esta no es una película donde el despliegue interpretativo sea el quid de la cuestión ni el elemento clave que salve la cinta y que te la haga recordar. Taylor Kitsch es un John Carter correcto. Quizás, para mí, demasiado joven para el papel y con demasiados músculos por delante. Hay quien dice que el muchacho es algo inexpresivo. Vale, puede que tengan razón. Kitsch luce gesto de duro en casi todo el metraje salvo cuando se le van los ojos detrás de alguna princesa de Marte o cuando casi se le salen de las órbitas al ver el personal marciano que le rodea. Lynn Collins es Dejah Thoris, la princesa del planeta rojo y futura soberana de los hombres rojos de Marte y, cómo no, contrapunto femenino obligado en una historia así, aportando belleza, curvas y poderío guerrero a partes iguales. No menos, pero tampoco más. El resto de los actores, como Mark Strong, Ciarán Hinds o Dominic West hacen lo que pueden (o deben): secundar a la pareja protagonista y (algunos, como West), lucir horas de gimnasio. Por supuesto, hemos de tener en cuenta que las voces de los marcianos son las de Willen Dafoe (Tars Tarkas) o Thomas Haden Church (Tal Hajus)
En cuanto a los aspectos que, desde mi opinión, podrían haberse trabajado un poco más y mejor, tengo que destacar unos cuantos. En primer lugar está la historia. Si te has leído el libro, ya nada más empezar te saltan las alarmas cuando oyes esa historia de la guerra civil entre dos ciudades y esa
ciudad rara que parece que va conquistando todo. ¿Por qué? Porque la historia en la que está basada, 



Una princesa de Marte, se centra sobre todo en las aventuras y desventuras por las que tiene que pasar Carter para adaptarse (por las buenas o por las malas) en un planeta nuevo del todo para él. El hecho de meter esta historia de las dos ciudades enemigas hace que el empuje de esa historia original básica (pero muy efectiva) se pierda y parece que se le vaya el fuelle por otros derroteros. En el libro 
Mark Strong, añadido total de la peli...
hay disputas entre las ciudades de Helium y Zodanga, pero eso queda como una especie de argumento secundario que, sobre todo al final del libro, acaba afectando a los personajes. ¿Es esto todo lo que cambian? No. De hecho, si de cambios hablamos, no paramos. En la historia impresa, Carter y Powell son amigos que buscan oro; aquí Powell es un miembro del ejército que amarga al prota los primeros minutos del metraje. Los simios blancos se lucen poco y muy rápido, siendo algo que yo, desde luego, deseaba ver con muchas ganas en la pantalla sólo por comprobar cómo se las habían arreglado. Y si nos metemos en los personajes, podemos hablar largo y tendido. Para empezar, los de Sola y Sarkoja me han parecido un pelín desaprovechados, sobre todo el último, que es una especie de arpía marciana con muy mala leche verde y que, en el libro, no para de hacer la vida imposible a Carter. La historia de Sola, que en la novela tiene una importancia destacable, aquí la descubre el amigo John en un plis-plas. Debe ser que, cuando viajas con tu mente a otro planeta, amén de dar saltos como un poseso, se te agudiza el ingenio y la percepción porque, determinar la relación de su amiga con Tars Tarkas así porque sí, es digna de hacerle la ola. Y si de saltos hablamos, vale, en el libro, Carter salta al principio por aquello de la gravedad pero, poco a poco, se va adaptando. Aquí utiliza el recurso tanto que hasta me recuerda a Superman en sus inicios. Otro personaje a tener en cuenta es la guapa Dejah Thoris que, en el libro, hace gala a su nombre y rasgo por los cuatro costados: es una princesa de Marte que derrocha sensualidad y sexualidad (ya sea como esclava, princesa, cautiva o fugada) por los cuatro costados. Aquí me recuerda a Xena, la princesa guerrera. Ah y, encima, profesora e intelectual. Lo admito, esto me descolocó que dio gusto. Y eso de que Carter aprenda el idioma de Barsoom bebiendo un brebaje raro, o la presencia de Mark Satrong (Matai Shang) y sus amigos calvos acosando al protagonista y engañando a otros, vamos a dejarlo estar...

Esta SÍ es Dejah Thoris
¿Eso es todo? No. Tengo que señalar que, por encima de todo, la película ha pasado por alto algo fundamental en las historias de John Carter: ese carácter pulp que se asocia con ellas hasta tal punto que nombrar a una es referirse al otro. La violencia (¿dónde han quedado los constantes desafíos que, en el libro, Carter tiene que afrontar para hacerse con las armas y armaduras de los desafiados (a veces, desafiantes) marcianos y así ganar prestigio?), el erotismo y la sensualidad aquí han sido sustituidos por un espíritu de “peli para toda la familia” más que evidente. ¿Es una falta? Eso depende de los gustos. Yo no me hubiera decantado ni por uno ni por otro pero, quizás por aquello de una adaptación comercial, hubiera estado bien un término intermedio. No obstante, debo admitir que, a pesar de tanto cambio, sí han respetado detalles importantes, como la narración en forma de diario o la historia del ataúd de Carter. Menos mal…
En resumidas y marcianas cuentas, una película que, desde luego, me ha entretenido. Yo la esperaba como agua de mayo porque, debo admitir, siempre he sentido una inclinación especial hacia el personaje y sus aventuras, que, desde luego, recomiendo leer y disfrutar. Quizás no sean el colmo de la narrativa pero os aseguro que, entretener, entretienen lo suyo y lo que haga falta. Con respecto a la cinta, me ha gustado. ¿Ha podido ser mejor? Sí, sin duda. No en vano se comenta hasta la saciedad que ha sido uno de los batacazos más espectaculares de los últimos tiempos. Posiblemente, si la productora detrás de ella no hubiera sido la Disney, ahora estaríamos hablando de una película muy diferente. ¿Ha podido ser peor? Sí, mucho peor. Así que, sólo por aquello de mirar al lado bueno de la vida, la recomiendo. Sea como fuere, para gustos, los colores… ya sean los verdes o rojos del planeta Marte.
Como curiosidades, deciros que, en 2009, se estrenó una versión de Una princesa de Marte… directamente al mercado del vídeo. No la he visto pero, por Barsoom, que lo haré. Fue dirigida por Mark Atkins.
Muchos han sido los artistas que han visto en el mundo de Barsoom una fuente de inspiración. De entre ellos, hay que destacar al genio de Fran Frazetta, un monstruo con los pinceles que nos dejó maravillas como estas:


Lo admito: esta ilustración siempre ha sido
de mis favoritas.


Impresionante...

domingo, 26 de febrero de 2012

La mujer de negro

La mujer de negro (The woman in black)
(2012)
Director: James Watkins
Guión   : Jane Goldman
Daniel Radcliffe
Ciarán Hinds
Mary Stockley
Lizz White





Un abogado debe acudir a arreglar los papeles de una vieja casa que guarda un terrible secreto...

Y vamos allá con una cinta que está recién salida del horno.

Tengo que reconocer que, a pesar de que me encanta el género de terror (cosa que puede deducirse de las películas que he comentado hasta ahora), también soy prudente a la hora de fijarme expectativas cuando se estrena una nueva peli del género. Por eso, cuando comencé a oír y leer cosas de esta mujer de negro me puse un poquito a la defensiva. Por un lado, el tema de conversación de la peli era que


Dracula, un ejemplo del
buen hacer de la Hammer
Harry Potter era el prota. Mala cosa si un actor es el único reclamo de una película. Pero, cuando empezaron a llegar imágenes y vi que el tema estaba orientado al terror gótico de toda la vida, mi sensación de “a ver qué es esto” dio paso a la de “quiero ver esto” y, cuando las luces se apagaron y vi el emblema de la Hammer en mitad de la pantalla, la cosa se puso más que interesante. Y es que servidor de ustedes es un fan de esas viejas películas de la factoría Hammer que, allá por los años cincuenta y sesenta hicieron las delicias de los aficionados al cine de terror cuyos títulos, algunos en mayor medida (Dracula, la saga Frankenstein, La Gorgona, Hace un millón de años) y otros en menor (Las mujeres prehistóricas, She, la diosa de fuego), se han convertido en joyitas del género.

Antes de nada, debo decir que el comentario de “terror gótico de toda la vida” es literal. Estamos ante una historia de miedo. Pero no es ese miedo que surca (a veces con tanta pena que la gloria brilla por su ausencia) en los últimos tiempos las carteleras y que produce cualquier cosa menos lo que prodiga. Nada de eso. Este miedo es el miedo clásico, el de siempre, ese que hace que botes en el cine y, de paso, tengas cierta sensación desagradable de angustia  que tanto gusta a este que escribe.
Para empezar, la escena inicial no puede ser más simple y, por ello, efectiva: tres niñas monísimas, angelicales, de esas que parecen muñequitas de lo ricas que son, se tiran por la ventana. Genial. Y lo mejor es que no se ve, sino que escuchamos a la pobre madre de turno gritar a modo de voz en off. Buen punto a favor: para mí, una película de miedo donde la sutileza gana a la casquería da más miedo que si fuera al revés. Luego, asistimos al motor de la historia que, en sí, que no puede ser de lo más simple: un abogado (Radcliffe), un desgraciado vapuleado por la vida, debe ir a una casa a resolver unos papeles. Ok, uno ve la ambientación (muy conseguida, por cierto), el vestuario (igual de conseguido que la ambientación) y oye la palabra “casa” y ya no hay lugar a dudas: caserón enorme, encantado y con fantasmas incluidos. Predecible, sí, pero, repito, la cuestión aquí no es deslumbrar con la originalidad pero sí asustar a la antigua usanza. Si a todo esto le sumamos que la susodicha casa está en un pueblo en el que cada vecino parece más siniestro que el de la casa de al  lado (y aquí incluyo a los niños), la atmósfera de peli de miedo de las de antes está más que asegurada. Todo es cuestión de dejarse llevar… y asustar.
Y, entre susto y susto, entre ruidito y ruidito, entre sombras que te acaban por poner los nervios a flor de piel, están unos actores que, para mí, están muy bien metidos en su papel y ofrecen unos personajes creíbles. Ciarán Hinds cumple con su papel de “ayudante del héroe” si bien la aportación de su

personaje es la justa para la historia. Lo mismo sucede con Janet McTeer como su alterada esposa. Pero, si de actores se habla, hay que rendirse a la evidencia y admitir las cosas: aquí la estrella es Daniel Radcliffe o, lo que es lo mismo, Harry Potter, que ya no luce gafitas redondas ni cicatriz en la frente, pero sí una cara de amargado (pobre, el personaje no es que sea el colmo de la felicidad) y aspecto de hecho polvo muy convincente. Este es el comienzo de
la prueba de fuego para este actor, ya que ser el mago más famoso de la literatura (con el permiso de Gandalf el gris, el blanco, o el color que sea) y el cine le han dado el estrellato y los bolsillos llenos de dinero pero, como suele ocurrir, le ha anclado al personaje. Y digo que es el comienzo porque, de tener éxito esta cinta (y parece que la cosa, de momento, funciona) deberá intentar repetirlo en los sucesivos trabajos en los que se meta. Con todo, creo que aquí trabaja bastante bien y ofrece un Arthur Kipps más que digno.

Una imagen (o un grito) vale más que mil palabras
Y de los protagonistas de carne y hueso, pasamos al otro gran protagonista, el que está presente a lo largo de las dos hora más o menos que dura la cinta y que ha hecho que, en muchos y muy variados momentos, el personal de la sala del cine haya dado un bote o, en su defecto, algún que otro grito histérico: el miedo. Esta, como ya dije al principio, es una película de miedo que tiene por objetivo primordial espantar al espectador, hacerle mella y, para ello, no duda en utilizar los recursos de toda la vida, esos que son muy básicos y, por esa razón tan sencilla, efectivos al cien por cien. Por ello, aquí asistimos a un repertorio de lo más extenso de sombras que se mueven, juguetitos siniestros que dan ganas de destrozarlos, fantasmas de todas las edades, rostros que surgen de la nada a grito pelado, partes del mobiliario a la que le da por moverse y muchos, pero que muchos ruiditos y jadeos en todas su formas, intensidades y mala leche. Y es que esa es una de las virtudes de esta cinta: sabes lo que va a pasar, lo ves venir y, aún así, das el respingo en la butaca. ¿Qué más se le puede pedir a una película de miedo? Ah, y destaco ese momento en la que Radcliffe, encerrado en el dichoso caserón él solo (eso es un tío y lo demás, tonterías) pasa por todos los sustos anteriormente nombrados (y alguno más) en una secuencia sin ni una línea de diálogo. Eso sí, ruidos, a patadas.
Pues poco más puedo decir. La impresión que a mí me ha dado es una cinta que tiene el espíritu de las antiguas películas de la Hammer pero con los recursos de hoy día que, a su vez, recuerdan a los de antaño. Si os gusta el terror de siempre y pasar un mal rato de los buenos, vedla. Si tan sólo os ha despertado la curiosidad por aquello de ver a Harry Potter en una historia distinta, vedla también porque, os lo aseguro, la imagen del papel del mago se esfumará en el primer susto que os de la peli. Todo un espectáculo que consigue lo que toda una buena peli de miedo se supone que debe conseguir: amargar al espectador desde el principio, hasta el final (y a ver qué os parece este último)
¡A pasar miedo!