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domingo, 5 de noviembre de 2017

Thor: Ragnarok

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Thor: Ragnarok.
(Thor: Ragnarok)
(2018)
Director: Taika Waititi.
Guión: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost.

Chris Hemsworth.
Tom Hiddleston.
Cate Blanchett.
Mark Ruffalo.
Jeff Goldblum.
Tessa Thompson.
Karl Urban.
Idris Elba.
Anthony Hopkins.


Thor debe enfrentarse a su hermana Hela, la diosa de la guerra, que está dispuesta a destruir Asgard...


¡Muy buenas!


Hoy traigo conmigo otro bombazo, una de esas películas llenas de espectáculo y buen humor, ideal para ser acompañadas de un buen bol de palomitas y muchas chuches. Y, por supuesto, otro ejemplo de lo bien que se hacen las películas de superhéroes y que demuestra que, en efecto, este es el momento de hacerlas.


Vamos allá.


Si hay algo que me ha llamado la atención de este Thor, es que, cosa curiosa, nos plantea la película en la primera escena, esa en la que el amigo melenas está colgado de una red y habla con un ser con cuernos, Surtur. Ahí ya sale una palabra: Ragnarok, y es clave porque, aparte de formar parte del título de la cinta, se nos explica lo que es: la devastación total de Asgard sea quien sea el que trate de evitarlo, algo así como una profecía en plan Apocalipsis solo que más espectacular y divertida.


Resultado de imagen de thor : ragnarokY es aquí donde comienza la historia principal, que se puede decir que tiene dos ramas cual afluentes de un río. Por un lado está el eje principal, esto es, la toma del poder por parte de Hela, la hermana con muy mala leche de Thor. Y cornuda, por cierto. Esta vertiente de la historia me encanta porque, cosa rara, es la más cortita pero es que no hace falta más: Hela quiere destrozar Argard, tomar el poder y matar a todo el imbécil que se le ponga por delante (que los hay. Es lo que tiene ser noble) Y es eso justo lo que vemos en pantalla ya que la amiga Hela no se corta ni un pelo de su morena cabellera en hacer dos cosas: matar y mostrar a los espectadores que Asgard no es tan bonito como lo imaginamos. De hecho, hasta se puede decir que no es que sea tan mala, ya que Odín fue un pelín mentiroso al ocultar los orígenes de su poder y, sobre todo, cómo se convirtió en el padre de todos los asgardianos. Esta parte, lo repito, se centra, sobretodo, en el aspecto destructivo de Hela y lo hace de manera soberbia, ya que el espectador está ansioso porque la señora (o señorita) muestre más cosas acerca de las mentiras de Asgard.


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La otra vertiente, parte, o como quieras llamarla, es la más larga y, por esto mismo, la que más matices tiene y la que la hace más disfrutable aún que la otra: las andanzas de Thor y Loki por esos mundos perdidos de Dios (o de Odín, aquí va en cuestión de gustos) y que van a ocupar buena parte del metraje. Y debo decir que esta parte me ha encantado y tiene escenas antológicas. Aquí podemos ver y disfrutar del binomio Thor-Loki hasta sus últimas consecuencias. Las peripecias de los dos hermanos son alucinantes en todos los sentidos y, por suerte, el guión se las apaña para explotar al máximo y de manera soberbia los momentos en que los dos (que son muchos) comparten escena. Aquí es evidente que la química entre personajes (y actores) se palpa sin dificultad y la historia no solo se enriquece con ella si no que le saca un partido espectacular. Y es en este apartado donde la cinta, al contrario que muchas otras, incluye un aspecto que suele dejarse un pelín de lado en las películas de superhéroes (ojo, descarto aquí al borde de Deadpool): el humor. O, mejor dicho, el cachondeo. Las situaciones humorísticas están muy bien llevadas y colocadas y sirven de manera excepcional para liberar tensiones. Ahí quedan casi todos los momentos en los que Loki y Thor comparten escena, por no hablar de las de Hulk/Banner o de todo lo que sucede cada vez que el personaje de El gran maestro abre la boca. El equilibrio entre aventuras, carácter superheroico y humor es tan perfecto que hace que no te enteres de que los minutos pasan y la peli sigue su curso. Y, por supuesto, a ello hay que añadir la acción y espectacularidad que toda película de esta naturaleza debe tener. 


Resultado de imagen de thor : ragnarokLos efectos especiales son tremendos y se nota que la Industrial Light and Magic anda detrás de ellos. Thor aquí se muestra en toda su gloria y lo poquito que sale el martillo es espectacular, viendo en toda su gloria ese movimiento que consiste en hacerlo girar mientras reparte caña entre el personal. A Hulk te lo crees en todas y cada una de sus escenas y se luce más que en todas las otras donde participa. Y, por supuesto, hay que añadir monstruos de todas clases, peleas donde los golpes que se dan y reciben resultan tremendos y toda clase de parafernalia propia de Marvel que aquí está tan bien hecha que no queda más remedio que creerla.  Por eso, escenas para el recuerdo hay a patadas. El combate entre Hulk y Thor es una buena muestra de ello. Todo lo que hace Hela, también. Ahí queda cómo lanza espadas o el modo en que cambia su pelo por ese casco tan alucinante. Y no hay que olvidar el momento estelar de Surtur que, a su modo, me recuerda un poco a la parte final de Ira de titanes.

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Resultado de imagen de thor : ragnarokLe toca el turno a los actores. Clavados todos ellos. Chris Hemsworth amplia registros con Thor porque se muestra muy heroico (y cachas) pero, a la vez, gracioso y ocurrente. Tom Hiddleston lo clava con su Loki y, a pesar de ser un traicionero considerable, cae fenomenal hasta el punto que puede ser que robe muchos momentos al rubio guaperas. Cate Blanchett está tremenda en su papel de Hela y ese aspecto de malísima que le han dado con ese pelo negro y esos ojos pintados le vienen de perlas al personaje. Mark Ruffalo, por su parte, ha demostrado ser un Hulk/Banner idóneo hasta tal punto que hace que te olvides de los demas actores que se hicieron con el papel (a excepción, claro está, de Bill Bixby y Lou Ferrigno, que son intocables)  Tessa Thompson como Valkiria me resulta correcta, aunque algo sosita en comparación con los monstruos que tiene alrededor. Jeff Goldblum, por su parte, borda el personaje de El Gran maestro y se le nota pero que muy a gusto con él. Karl Urban, como suele hacer, es un buen secundario en un papel que se le ve venir desde el principio.


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Y aquí debo hacer mención a varios cameos que hay en la cinta y que, como te dejes llevar, ni los ves. Ahí están Matt Damon y Sam Neill, que hacen la obra de teatro. Luke Hemsworth, hermano del prota en la vida real, interpreta a Thor en dicha obra. El director Taika Waititi es Korg (el ser de piedra) y Surtur (el ser de fuego) Y, sí, sale Stan Lee porque, de lo contrario, no sería una película de Marvel.


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Un detalle que me ha llamado la atención: la utilización de la música. Aquí no hay lo que podemos considerar como una banda sonora convencional. y esto se multiplica en las escenas de lucha. Es más, cada vez que Thor ataca (y no veas cómo lo hace) la musiquita que suena de fondo me recuerda de manera más que sospechosa a la de Wonder Woman en su peli o en Batman contra Superman.

Y poco más puedo decir. La peli me ha encantado y creo que eso se ha notado en la charla que acabas de leer. Muy bien llevada, respetando los personajes y la esencia de los mismos, con unos actores que se mueven como pez en el agua con los papeles que interpretan y con una historia que no tiene un solo punto flaco. Es un equilibrio perfecto entre fantasía, aventura y humor que han sabido mantener de principio a fin y eso se nota en cada minuto de la cinta. en mi opinión, además, es la película más marvelita hasta la fecha.

Detalle final: Sí, Thor se corta la melena.

Vedla, pero en el cine, que merece mucho la pena.

Vigilad el cielo.


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sábado, 2 de noviembre de 2013

Thor: El mundo oscuro

Thor: El mundo oscuro (Thor: The Dark World)
(2013)
Director: Alan Taylor
Guión   : Christopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely, Don Payne, Robert Rodat.
Chris Hemsworth.
Natalie Portman.
Tom Hiddleston
Christopher Eccleston
Anthony Hopkins
Idris Elba
Rene Russo
Kat Dennings
Stellan Skargard
 
Los elfos oscuros al mando de Malekith buscan un arma llamado Éter que está oculta en la Tierra…

 Después de ver las andanzas del asgardiano más famoso en  Los Vengadores, vamos allá con su segunda aventura en solitario. La verdad es que tenía muchas ganas de ver esta peli. Primero, porque la anterior me gustó mucho. Segundo, porque, después de ver el tráiler, parecía que iba a ser una historia mucho más oscura.
Muy bien. Pues la vi ayer mismo, el día de su estreno. Estas son mis impresiones…
Para empezar, me gusta mucho que la trama empiece de golpe, justo desde la primera escena en la que la voz de Odín nos explica la guerra que hubo entre Asgard y los elfos oscuros y cómo estos, al mando del pérfido y feo Malekith, trataban de usar un arma de destrucción llamada el éter. Muy bien, me parece una escena muy conseguida que, aparte de recordarme un poco a la breve introducción de El señor de los Anillos, capta la atención del espectador y te deja muy claro cuál va a ser uno de los ejes principales de la peli porque, claro está, el susodicho éter va a dar mucho juego y, de paso, hacer la vida del personal algo difícil.
Tras esto, la cinta no da tregua y conocemos cuál es la situación en Asgard: los nueve reinos están en guerra y, gracias a Thor, las cosas vuelven a su sitio. Así, conocemos la situación actual de Asgard, el devenir de los personajes y las relaciones que hay entre ellos.
Esta presentación de personajes y situaciones se va a prolongar un poquito más cuando pasamos a la Tierra y vemos a la doctora Jane Foster y compañía en forma de becarios de primera o segunda división. También recordamos al doctor Selvic, ese científico que fue poseído en Los Vengadores por un dios chiflado y que, cosa lógica, tiene algo de secuelas. Nada, tranquilos; no hay nada que no se solucione quedándose en pelotas o, al menos, con los pantalones fuera. Por tanto, creo que la peli se merece un sobresaliente tanto en la presentación de personajes como en el planteamiento de situaciones.
A partir de aquí, tenemos todo lo que queda de cinta para que la trama se explaye a gusto y sin prisas en el argumento principal que, estoy seguro, no va a coger por sorpresa a nadie: el mencionado éter es buscado y, por supuesto, encontrado por parte de Malekith y sus hordas para ir a Asgard y dar caña a todo asgardiano o asgardiana que se ponga por delante. No más, pero tampoco menos, claro.
Con respecto a la trama en sí debo mencionar varias cosas que me han gustado bastante. Para empezar, me ha encantado que no se hayan encasillado en películas anteriores y hayan ofrecido más de lo mismo, es decir, una amenaza para la Tierra y el héroe de turno que va al rescate. Vale, aquí hay de esto pero hay que reconocer que mucho del metraje que vamos a encontrarnos se desarrolla en Asgard, en mitad de intrigas, personajes y batallas variadas que, al menos a mí, me han gustado mucho, tanto por espectacularidad como por cómo las han mostrado y su importancia en el eje de la peli.
Sigo. Debo de decir que otro punto a favor que me gustaría señalar es que no todo se reduce a peleas y batallas (que las hay) Los conflictos nos son nuevos, ya que parten de un bagaje que sucedió en el pasado (de nuevo, me ha recordado bastante a El señor de los anillos) y el drama que se respira entre personajes de lo más variados enriquece la trama de manera bastante notable. Y, hablando de personajes, aquí va otro punto a favor: no se han estancado. Todo lo contrario, porque los han hecho evolucionar y, por lo tanto, cambiar. Así, Odín está más calmado y tranquilo (quizás, también, mayor), Thor ya no es el bocazas orgulloso de la primer parte. De hecho, y quizás esto sea lo que salta más a la vista, el pobre hombre está hecho polvo. Y es que puedes ser dios, fuerte y tener un martillo con el que haces unas cosas de lo más molonas pero, si tu corazoncito suspira por una humana muy guapa, no hay batalla ni banquete que valga. Y aquí, el rubito musculín, está enamorado hasta las alas del casco (que, por cierto, no lo ha lucido, con lo que a mí me gusta) de Jane Foster, la científico que en la primera parte desencadenó todo. Y sobre ella debo hacer referencia a otro gran acierto: aquí se sale más, se luce mucho más y, de paso, cobra mucha más importancia de lo que vimos en la otra (y que, al menos yo, extrañé mucho en Los Vengadores) De hecho, la amiga es el desencadenante de algo muy importante de la trama (que no te voy a decir) e incluso viaja a Asgard para conocer a los suegros. Ya era hora, repito, de dar mayor protagonismo y chicha al personaje. Odín, por su parte, sigue igual de guerrero y aquí se demuestra que, aparte de ser el padre de todos, sufre como cualquier hijo de vecino. Es lo que debe tener (entre otras cosas) un hijo adoptivo que ha intentado conquistar la Tierra, traicionado todos los valores de Asgard y, a fin de cuentas, ser malo con ganas. Y es que, quizás, Loki es el que menos ha cambiado, salvo que aquí está más chistosito (atención a la escena en la que usa distintos cuerpos, entre ellos, el del Capitán América) y, a su modo, más capullín.
 
Una trama, en definitiva, bastante sencilla que, por eso, capta de manera automática la atención del espectador y que, junto con unos personajes muy bien definidos de los que sabes perfectamente qué van a darte y el toquecito de humor adecuado (sin llegar a la estupidez o el absurdo forzado), cumple a la perfección el objetivo de esta cinta que, claro está es el de entretener.
Pero si hay algo que me ha gustado mucho por encima de todo, además de toda la charla que llevo hasta ahora, es que se las han apañado para hacer tres cosas que creo que merecen la pena comentarse. En primer lugar, han centrado gran parte de la trama en Asgard. De este modo, hemos profundizado más en los personajes que se nos presentaron en la primera entrega y, de este modo, conocemos más de sus personalidades, sus deseos y sus modos de actuar. Creo que volver a centrar toda la atención en la Tierra evitando una invasión alienígena o algo por el estilo no solo hubiera sido poco original, sino, también repetitivo en exceso (no olvidemos que Thor, Los Vengadores y El hombre de Acero, aunque sea de otra franquicia, tratan de los mismo) A mí, en particular, lo que vimos de Asgard en la otra peli me supo a poco y la oportunidad de ver y conocer más de este mundo, me ha encantado. La segunda, que esta nueva entrega de Thor se va a diferenciar de la otra en un aspecto fundamental: esta peli, bien mirada, no es una historia de súper héroes. No, al menos, del modo en que solemos pensar en ellas. De hecho, nada más comenzar, con esa explicación acerca del éter, los elfos oscuros, que no dejan de recordar a los elfos que últimamente pululan por las pantallas y el carácter épico que reina a lo largo de todo el metraje, con sus luchas, batallas, ejércitos y demás, más parece una película de fantasía al estilo de la trilogía de Tolkien que el típico producto salido de la Marvel. Y la tercera, que le han dado a la historia un aire bastante oscuro y tétrico que se aleja mucho de lo que vimos en la primera parte, donde todo era más brillante y colorido. Y, en lo que a mí respecta, me ha parecido todo un logro.
 
 
 
¿Y los efectos especiales? Pues tremendos. Aquí hay de todo y para todos los gustos: seres extraños, monstruos más extraños aún, batallas muy épicas y naves espaciales que, invisibles o no, destrozan todo lo que haya que destrozar. Y atentos a toda la escena final donde los personajes saltan de un mundo a otro como si tal cosa. Eso sí, dándose de palos, como está mandado.
Los actores me parecen muy correctos y convincentes. Chris Hemsworth me sigue pareciendo el Thor perfecto. No solo por su aspecto (que es clavado), sino porque aporta el carácter noble, valiente y un poquito tierno que tiene el personaje. Natalie Portman, por suerte, se luce más que en la anterior peli y despliega la naturalidad a la que nos tiene acostumbrados. Christopher Eccleston es un Malekith perfecto: malo, feo y despiadado, como tiene que ser. Tom Hiddleston vuelve a demostrar que el personaje de Loki le viene como un guante y, además, se siente cómodo haciendo lo que hace. Anthony Hopkins (Odín), Jaimie Alexander (Sif), Zachary Levi (Fandral), Ray Stevenson (Volstagg) Rene Russo (Frigga) o Idris Elba (Heimdall) refuerzan muy bien, desde su puesto secundario, a los principales. Debo decir que el papel de Heimdall me ha sorprendido porque en la otra peli el colega parecía una mezcla de Terminator y Robocop; aquí, en cambio, parece más humano. Y que no se nos olviden Kat Dennings (Darcy) y Stella Skasggard (Selvig) aportando un poquito de humor al asunto.
 
 
Lo único que extraño un poco, como dije antes, es la ausencia de cascos, bien sea el de Thor o el cornudo de Loki. En fin, no se puede tener todo…
Esto ha sido todo. Como puedes comprobar, me ha gustado bastante y, sí, recomiendo verla. No es sólo una muy digna sucesora de la anterior entrega, sino todo un espectáculo lleno de aventuras, romanticismo, y mucha, mucha fantasía que asegura que, durante todo su metraje, te olvides de todo, viajes a Asgard y te dejes llevar.
Si puedes, anímate; merece la pena.
¡Vigilad el cielo! 
 

sábado, 26 de mayo de 2012

El hombre lobo

El hombre lobo (The Wolfman)

(2010)
Director: Joe Johnston
Guión   : Andrew Kevin Walker, David Self

Benicio del Toro
Anthony Hopkins
Emily Blunt
Hugo Weaving









El actor Lawrence Talbot recibe una noticia: su hermano ha desaparecido. Decide volver a su casa a investigar...

Y vamos allá con otro remake.

En una época en la que el asunto de las nuevas versiones está a la orden del día, el que le toque a una película es cuestión de tiempo. Por eso mismo, cuando me enteré de que iban a hacer lo propio con nada menos que El hombre Lobo (clasicazo de la Universal donde los haya y, dicho sea de paso, película que me encanta), la verdad es que no me sorprendí mucho. Sí me puse un poquito a la defensiva, más que nada por ver cómo enfocaban la trama y al personaje en sí. Todos sabemos que los remakes están por todas partes y, a pesar de poner medios espectaculares para contar una historia ya conocida, los resultados no suelen ser muy acertados. ¿Qué harían esta vez? ¿Situarían la historia en un contexto moderno? ¿Respetarían el original (u originales) por encima de todo o se dedicarían a poner cambios aquí y allí? Terreno peligroso, ya que versionar la cinta más famosa de hombres lobo de todos los tiempos tenía que ser, como poco, peliagudo. Pues bien, aquí tenemos el resultado. Veamos…

Antes de nada, hay que comentar que el tema de los remakes, aunque parezca lo contrario, no es nuevo en absoluto. Todo depende, como muchas cosas en la vida, de la gracia con que se hagan y si respeta más o menos las raíces de las que surgen. Y digo esto porque, aunque muchos piensan en El hombre lobo (1941) cuando se habla de licántropos, es cierto que, antes de la famosa versión con
El lobo humano
Lon Chaney Jr. a la cabeza y listo para ser inmortalizado (en un efecto más o menos tipo Bela Lugosi, pero eso es otra historia…), hubo otra versión unos años antes que no tiene desperdicio y que a mí me gusta mucho, El lobo humano, 1935. Por cierto, reseñado en este blog no hace mucho tiempo) De hecho, el hombre que se pone a aullar y masacrar a la luz de la luna es uno de los personajes que más han vivido en sus carnes y zarpas el fenómeno del remake, ya que son muchas las versiones que lo han revisitado (y las que quedan por delante) Por eso, que con los medios de los que se disponen ahora le escogiesen para hacer una nueva aproximación al mismo era cuestión de saber esperar.

Las premisas no eran nada malas. Es más, pintaban muy bien. ¿Motivos? Joe Johnston (pupilo de George Lucas en La guerra de las galaxias) dirigiría. Benicio Del Toro sería Talbot (motivo de alegría porque, al menos, el personaje principal quedaba intacto) y el mago del maquillaje Rick Baker se encargaría de la visión externa del hombre lobo. Y, de remate, Anthony Hopkins en la piel de John Talbot, papel que ya interpretara Claude Rains. Muy bien…

El aspecto del  monstruo se mantuvo en secreto un tiempo. Eso hizo que las expectativas se dispararan. Luego, poco a poco, se fueron filtrando imágenes: parte de un rostro, una garra… hasta que, al fin, vimos la imagen de la criatura, como a continuación podéis ver:
 Eso hizo que, al menos yo, respirara un poco aliviado; estaba claro que habían respetado no sólo al personaje de Talbot, sino a su alter ego lobuno, ya que, era evidente, se habían basado en el maquillaje creado por Jack Pierce en 1941. Y, encima, parecía que la presencia de las tomas CGI no iban a ser la clave de todo porque, a juzgar por las fotos, ahí había actor y maquillaje. Nada; que la cosa se ponía interesante.
Chaney y Del Toro.
Metámonos en la peli. Nada más empezar, la teoría del respeto al espíritu de la original deja fuera de lugar cualquier duda. Cuando oímos una poesía acerca del hombre lobo los temores se disipan del todo. Es algo distinta a la de la peli del cuarenta y uno pero está claro que los tiros apuntan al mismo sitio. Si, encima, las letras del reparto y equipo están en color rojo sangre al son de una música con mucho aire de misterio cortesía de Danny Elfman, sólo es cuestión de dejarse llevar.
La primera escena ya te mete en situación: un bosque tétrico (la referencia al bosque lleno de neblina es algo que entenderán los aficionados a la peli de la Universal, toda una marca de fábrica) y un desgraciado caminando por él. Pobre; es atacado por algo que apenas se ve (alguna zarpa por aquí, una garra con unas uñas que tumban por allá, al go que pasa muy rápido por la pantalla…) pero está bien claro que es un hombre lobo. Además, nada de casquería gratuita. Muy buen comienzo.
Seguimos. Asistimos a la primera variación. No molesta en absoluto pero ahí queda: Larry Talbot es actor. Y shakesperiano nada menos. Eso sí, ya, cuando recibe la visita de la que debería ser su cuñada, vemos que el hombre, feliz, feliz, no es. Ahí se nos presenta el hilo de la trama cuando Gwen Conliffe (Blunt) le dice que su hermano (que no es otro que el desgraciado de la escena anterior), ha desaparecido.
Y ahora acudimos a una serie de detallitos que me han gustado mucho: el bastón con cabeza de plata en la escena del tren (y con Max Von Sydow, ahí es nada) y que, cualquiera que haya visto la peli clásica, identifica; el toque de efecto del cadáver de Ben (hermano de Larry) o la charla en plan misterio de la taberna, donde ya se habla de hombres lobo y balas de plata, todo en plan misterioso y tétrico.
Y, si de misterio y ambiente tétrico hablamos, pasamos al colmo de todo ello con la mansión Talbot y su tenebroso dueño, nada menos que Anthony Hopkins haciendo de John Talbot, amo  del señorial recinto y que ya, desde el principio, luce tan enigmático y oscuro como el que más. Por eso, el espectador ve que la relación con su hijo no es el colmo de la dicha. Ese ambiente oscuro y descuidado de la mansión me ha gustado bastante y creo que da el puntito justo de misterio a la cinta (aspecto que en la peli antigua pasaba por completo por alto); el hogar de los Talbot se presenta descuidado, casi en ruinas, como la familia que lo habita.
Dicen los expertos que un buen personaje no sólo se rebela en lo que hace o el aspecto que luce, sino, también, en sus frases. Y si como muestra vale un botón, las del amigo Hopkins no tienen desperdicio:
“Nunca mires atrás; el pasado es un páramo de horrores”
“Solo un hombre es capaz de infligir heridas de tal malevolencia” 
Ahí es nada. Hay más, pero tendrás que ver la peli para oírlas.
Continuamos. Destaco la escena del campamento de los gitanos, lugar en el que se produce el primer gran ataque de la bestia. Ahí conocemos al personaje de Maleva (Geraldine Chaplin) que ya fue clave en la versión anterior y que, en este caso, hace algo más que soltar poesías tétricas. Atención al ataque propiamente dicho en el que se ve poco de la bestia pero mucho de sus actos (ojo al momento del pobre policía y su muerte. Por cierto, el actor que lo interpreta es David Schofield, que ya tuvo un escarceo en Un hombre lobo americano en Londres, otro peliculón de hombres lobo)
Aquí ya estamos metidos en situación, sobre todo cuando Talbot es herido (más que nada porque, sin esta escena, no habría película, claro) Pero no todo puede ser vísceras o desgarrones sangrientos ya que, mientras se recupera, somos testigos de una subtrama dentro de la historia principal que da dramatismo al protagonista (detalle este que no ocurría en la versión de Chaney): la de la madre Lawrence, que nos llevará a cierta sorpresa más adelante y aportará profundidad a los personajes, sobre todo a Talbot padre.
Pero esta es una cinta de hombres lobo, ¿verdad? Y, ¿qué se espera de una peli así? La cosa está clara: sí, sangre, vísceras, muertes bestiales y demás pero, sobre todo, algo fundamental: transformaciones. Y son estas, desde mi opinión de mero aficionado, el segundo gran reto de cualquier peli de licántropos (el otro es una historia en condiciones) Hay que decir, que en estos lares, el listón, por unas o por otras, está muy alto. Son muchas las cintas de hombres lobo y en todas ellas el tema de la mutación a la bestia está tratado de manera diferente pero, admitámoslo, hay momentos históricos (véanse aquí la de Aullidos, la ya mencionada El hombre lobo o, la que es la mejor para mí, Un hombre lobo americano en Londres) Pues el amigo Johnston y su equipo lo tenían complicado por dos cosas: en primer lugar, por el bagaje anterior. En segundo lugar, porque a ver qué iban a hacer con los medios CGI de los que se disponen hoy día. Pues bien, amigos, el resultado lo podéis ver aquí:

Para mí, muy buena; todo un logro. Me encantó ver como se muestra muy poco pero, aún así, lo que se ve, está muy bien. Y, además, está claro que, aparte de ordenador, también hay toneladas de maquillaje y, debajo del mismo, es obvio que está el amigo Del Toro.  ¿Que sabe a poco? No pasa nada, a ver esta otra:

Esta me encantó. Valiente, como debe ser: a plena luz, bien enfocado el rostro. Y me encanta eso que le hacen los dedos. Si las CGI sirven para algo, que sea para esto.
Y esto me lleva a otra cuestión que para mí sin duda, es otro punto a favor. Después de varios años (muchos, creo) en que la imagen del hombre lobo se ha animalizado (lo admito, no pensé que esta palabra existiese pero, mira tú por dónde…) demasiado (ahí están los casos de Harry Potter, la saga Crepúsculo y alguno que se me escapará), volvemos a la imagen clásica y tradicional de la bestia, esa que todo el mundo conoce: la criatura de rasgos animales y pose humana. Me entusiasmé al ver la primera imagen de Del Toro como bestia. Sin duda, han respetado la imagen de la original, modernizándola un poco, vale, pero está claro que es la misma, toda una lección de buen maquillaje a cargo de Rick Baker que rinde un claro homenaje al trabajo de Pierce allá por los cuarenta. Y es este es otro gran logro de la cinta: CGI, sí, pero también mucho maquillaje. Me parece estupendo ver que, tras esas toneladas de buen maquillaje, se ven los ojos del actor. Y eso, hoy día, al menos para este vigilante del cielo, es una gozada. Y, si de hombres lobo bien hechos en todo su esplendor se trata, ved la escena de la pelea final. Impresionante.
Los actores me han gustado mucho. Benicio del Toro es un perfecto Larry Talbot: oscuro, amargado y roto por dentro, presa de mil conflictos internos. No es para nada el protagonista simpático y dicharachero que interpretó Chaney en el cuarenta y uno pero, justo por eso, me gusta bastante, ya que, de otra forma, no pegaría en el espíritu de la peli. Y, si de actores hablamos, cómo no, mencionar al gran Anthony Hopkins. Aquí se mueve como pez en el agua metido hasta las garras en un papel que le viene que ni pintado: John Talbot es misterioso, amargado, cínico como el solo y, por encima de todo, cruel y malvado, desposeído de cualquier sentimiento humano (fijaos en esa escena en la que se cruza con Gwenn y se le queda mirando mientras come una manzana: resulta inhumano, distante) Vamos, todo un lujo. Emily Blunt como Gwenn Conliffe está bien y, creo yo, no desmerece para nada ante los otros dos, protagonistas absolutos de todo. Y, a modo de lazo final, nada menos que Hugo Weaving como el detective Abberline solo que, claro está, en un personaje que no pasa de ser secundario.
¿Aspectos mejorables? Alguno, claro, pero tampoco muchos. Si veis la versión extendida (o desclasificada, como más gustéis) hay una escena en el vagón de un tren en la que se nos presenta el famoso bastón. Como guiño al aficionado, estupendo. De lo contrario, si no has visto la versión del cuarenta y uno, la escena en cuestión no te dirá nada y te preguntarás a qué viene. Bueno, cuestión de gustos…
Otra cosa. Los flash backs de la infancia de Talbot están bien pero, debo admitir, que dan demasiadas pistas acerca de lo que en realidad significan. Lo mismo me parecen esas escenas en las que Hopkins va a esconderse en mitad de la noche. Vamos, que es cuestión de sumar dos y dos. Claro que también puede ser que los responsables hicieran esto a posta sin intención clara de dar la sorpresa al final. Quién sabe…
¿Algo más? Bueno, como dije antes, el personaje de Abberline me parece demasiado secundario y creo que, en la historia, no pone ni quita mucho: sólo pasa sin más a modo de refuerzo. Quizás se le podría haber dado un poquito más de protagonismo pero esto es una opinión mía. Por cierto, si te preguntas qué pasa con él al final de la peli o de quién demonios es el aullido que se escucha de fondo, tranquilo, que no has sido el único. Me ha dado que, o bien lo han dejado a medio hacer o, tan sólo, ha sido un golpecito de efecto acerca del que no hay que cuestionarse mucho.
¿Más? Que muchas escenas sean de noche es algo inevitable en el mundo de la tecnología digital y, sí, la historia de amor Talbot/Conliffe me queda pelín forzada pero, debo admitir, que en este aspecto aún estoy anclado a la película de Chaney, donde el tío era un ligón de campeonato. En fin…
La película, por aquello de las rarezas de Hollywood, no fue ni mucho menos el gran éxito que esperaban. De hecho, según he leído, perdió dinero. Una pena. Parece ser que mucho del presupuesto se fue en algo fundamental: la ambientación histórica de la cinta. Y, fijaos qué cosas, este es uno de los detalles que, aparte de todo lo dicho, más destaca de toda la cinta, ya que esa ambientación victoriana está más que conseguida pero, a efectos de ingresos, se ve que fue demasiado el coste de tanto traje, tanta casa y tanto carruaje con respecto a lo ingresado en taquilla. Lo dicho, una lástima pero es lo que tiene este negocio.
A mí me gustó, y mucho, cuando la vi en el cine y me sigue gustando ahora que la revisito en formato doméstico. Una película, desde mi punto de vista, muy bien llevada, que entretiene sin problemas y que, además, me resulta muy respetuosa para con las raíces de las cuales parte. ¿Recomiendo verla? Sin duda.
Pues eso es todo. Afilad las garras, sacada los colmillos y… ¡a vigilar el cielo!
Ahí van unas cuantas curiosidades lobunas:

-En la película de 1941, el hombre lobo (Chaney) ve una marca en forma de estrella en la mano de la que será su próxima víctima. Aquí no se nombra pero, cuando Talbot se convierte por primera vez, se ve dicha marca en su mano izquierda (puedes ver el video de antes. Sutil, pero ahí queda)
-El famoso bastón es clavadito al de la peli original.
-La historia de Hopkins cuando es mordido por primera vez enlaza de manera más que sospechosa con la de la historia de El lobo humano.
-La peli comienza con el logotipo original de la Universal en los cuarenta.
-Rick Baker, responsable del maquillaje, es un obsesionado de Jack Pierce, autor de los maquillajes de Frankenstein, El hombre lobo o La momia. Por eso, lo de trabajar en esta peli fue un sueño para él. Además, el tipo aparece en los documentales de los extras en DVD de las pelis anteriores. Oírle hablar de Pierce (además de la cara de alucine que pone), no tiene desperdicio.
-Durante el rodaje, Benicio del Toro, maquillado de hombre lobo hasta las cejas, calzaba zapatillas de deporte. No era un problema ya que, durante la post-producción, serían eliminadass de manera digital para ser sustituídas por las patas correspondientes.
-Debido a la prótesis de la boca (léase colmillos), Del Toro no podía hablar, sólo rugir.
-Seguimos con el actor: necesitaba unas tres horas de maquillaje todos los días.


-Anthony Hopkins aceptó comenzar a someterse a pruebas de maquillaje antes de firmar contrato. Esto no le hizo gracia ninguna a su agente.
-Del Toro tenía en su casa un cartel de El hombre Lobo, de Chaney. Su representante lo vio y le preguntó “¿Te gustaría hacer un remake de El hombre Lobo?”
-Una de las condicones del actor fue no calcar la película original.
-Mark Romanek era la primera opción para dirigirla. Según parece, se pasó pidiendo más presupuesto. Cosas del cine…
-Al principio, Del toro se sentía tan intimidado por trabajar con Hopkins que no disfrutaba nada del rodaje. Cuando el veterano actor le hacía sugerencias, Del Toro comenzó a sentirse mejor y a pasarlo bien.
-Rick Baker tiene seis Oscars.
-Se encargó del maquillaje de Un hombre lobo Americano en Londres.
-Siguiendo con Baker, probó en sus carnes las prótesis para minimizar al máximo el tiempo de colocación de las mismas.
-El aullido del hombre lobo lo hace un cantante de ópera, un bajo en concreto.

-El BluRay (y digo yo que también el DVD) contiene varios finales alternativos.
-El detective Abberline existió en la realidad y, como se dice en la cinta, investigó los asesinatos de Jack el Destripador.

-Curiosidad: no hace mucho, navegando por Internet, leí que estaba preparando otra versión del personaje pero que, esta vez, tendría menso presupuesto y la historia estaría más cercana a la cinta de Lon Chaney Jr.

"... Has hecho cosas malas, Lawrence..."

sábado, 14 de abril de 2012

El rito

El rito (The rite)
(2011)

Director: Mikael Håfström

Guión   : Michael Petroni

Anthony Hopkins
Colin O'Donoghue
Alice Braga
Rutger Hauer
Ciarán Hinds








Un joven sacerdote siente dudas acerca de su fe. Conocerá al padre Lucas, que está llevando a cabo un exorcismo, para que le ayude en su camino…

Antes de nada, echa un vistazo a esto:

La cosa promete y parece más que obvio los derroteros por dónde  va a ir esta cinta, ¿verdad?

Pues vamos a aclarar una cosa aún a riesgo de fastidiar el asunto a quien no haya visto la película: esta no es una cinta de terror. No al menos como lo que uno espera al ver un cartel semejante o al leer el título (por no hablar del tráiler). Y es que, más que una película de miedo (que repito, no es), es más una historia de intriga con algún que otro momento curioso (sobre todo al final)
Hauer a lo suyo...
La película empieza bien y se nos da una lección magistral de cómo preparar un cadáver para su posterior velatorio (qué grima me da ese momento en que a la pobre mujer le llenan la boca de paja y se la cosen) Asistimos entonces a la presentación de los protagonistas es un entorno de lo más triste: un padre (Hauer, siniestro total) y su hijo (O'Donoghue, cara de pena absoluta) como encargados de una funeraria. Vamos, más tétrico imposible. Aquí uno se frota las manos porque la cosa mal no pinta. Luego vemos que el chico crece y, a pesar de sus dudas, parece que opta por el sacerdocio. Muy bien, aquí el interés se mantiene pero es en forma de accidente con víctima en forma de ciclista de por medio cuando asistimos al meollo de la cuestión: las dudas de Michael se disparan y, para ello, le aconsejan ver a un sacerdote, el padre Lucas, interpretado por Anthony Hopkins.  
Una vez dicho esto, tengo que destacar que, si bien es una historia con exorcismo de por medio y todo lo que ello implica (contorsiones, voces raras y mucho latín (e italiano)), el verdadero protagonista de la trama no es el exorcismo en sí, sino las dudas que tiene Michael con respecto a la tarea que tiene por delante. Buen punto a favor porque, de otro modo, la película no hubiera sido otra cosa más que lo mismo de siempre. Y es que hay que admitir que, dentro del género de terror, el subgénero de los exorcismos no deja de ser curioso pero también es cierto que las posibilidades de acción son pocas y se suele caer en los tópicos de siempre (de nuevo, contorsiones, voces raras e idiomas desfasados). Por eso, mucho metraje de la cinta se va precisamente en dichas dudas (pese a quien le pese, ya que esto ha sido el motivo principal por el que muchos han atacado esta peli) y no en escenas truculentas o desagradables. Debo decir con respecto a estas que, las que más me han gustado, son esa inquietante llamada de teléfono que Michael recibe de su padre o la dichosa escena de los clavos. No obstante, si lo que esperáis es ver caras demoníacas en todo su esplendor, hay que esperar un poquito al final a que el amigo  Hopkins se suelte la melena y se meta pero que muy hondo en su lado oscuro…
¿Y los actores? Pues bien, al menos, para mí. Anthony Hopkins, como siempre, derrocha tablas por los cuatro costados y hay que admitir que es el principal reclamo de la película. ¿Sin él hubiera suscitado igual interés? Quién sabe pero ahí queda y, lo que hace, está muy bien. El chico protagonista, Colin O'Donoghue, tiene cara de estar muriéndose lentamente pero no termina de hacerlo aunque, debo admitir que eso le va bien al papel. Alice Braga aporta cara bonita sin más ni más en un papel que ni pincha ni corta pero supongo que en Hollywood eso de poner a una chica es casi un mandamiento. Por lo demás, destacar a Rutger Hauer o Ciarán Hinds que, si bien no hacen mucho, sí aportan cierto caché al resultado final y, sin duda, sirven de respaldo a los anteriores.
El exorcismo en la sombra...
¿Es mejorable esta cinta? Sí, sin duda. De hecho, fueron muchas las voces que se alzaron contra ella nada más estrenarse y que hicieron que el boca a boca se encargase del resto. ¿El principal motivo? La gente la tachaba de floja, de ofrecer mucho y acabar dando poco. ¿Tenían razón? Bueno, en parte… Para empezar, es cierto que se espera algo más de sustos y sus derivados (por otra parte, tan habituales en estas historias pero, también es cierto, tan difíciles de conseguir. Y es que la sombra de El exorcista es alargada), sobre todo después de ver el tráiler. Es comprensible que si uno tiene las expectativas algo altas (por los actores, el tráiler, la trama y el género en sí) puede ocurrir que,  una vez metido en faena y comprenda por dónde van a ir los tiros, es posible sentirse un poquito defraudado y creas que sobra tanta duda y tanto diálogo y hace falta más emoción.  Yo creo que todo esto es verdad pero, por otra parte, también hay que admitir que, precisamente por ello, se diferencia de otras cintas de la misma naturaleza.
Admitámoslo: hacer una película de terror con la temática del exorcismo de por medio es, hoy día, muy difícil porque es casi imposible no caer en los tópicos que todo el mundo conoce desde que vimos a Linda Blair retorciéndose en la cama a la vez que soltaba tacos a diestro y siniestro. Esta, al menos, y aun manteniendo el exorcismo, intenta aportar cierto toque de originalidad con el joven cura y sus dudas acerca de todo. ¿Quedó bien? ¿Fue buena idea?  Bueno, a mí, personalmente, aunque esperaba un poquito más, sí me ha gustado. Con todo, para gustos, los colores.
¿Os atrevéis con este rito?
¡Pues a por ello!
Por cierto, si tienes un móvil y te lo dejas encendido, es posible que te suene; ya sea en el cine, en la consulta del  médico o en mitad de un exorcismo.


 

sábado, 3 de diciembre de 2011

Thor

Thor (Thor)
(2011)
Director: Kenneth Branagh
Guión  : Ashley Edward Miller, Zack Stentz, Don Payne
Chris Hemsworth
Tom Hiddleston
Anthony Hopkins
Stellan Skarsgård
Natalie Portman

Los fans de los súper-héroes estamos de enhorabuena. Después de muchos años de oscuridad, (quitando alguna que otra luz en forma de Superman con el rostro de Christopher Reeve), por fin podemos ver a nuestros forzudos favoritos lucirse en la gran pantalla. Gracias a los avances tecnológicos, ya es posible creerse que un hombre vuela, se transforma en algo o se enfunda un traje (o armadura) y se lía a mamporros con quien se ponga por delante.
            Hay que reconocerlo: hasta hace relativamente pocos años, la factoría Marvel  sí vendía cómics pero, en lo que a adaptaciones a la gran pantalla se refiere, estaba algo gafada. Vale, tuvimos al Increíble Hulk en forma de serie de televisión pero se diluyó en capítulos sin ton ni son. La serie de películas de Spiderman a finales de los setenta y principios de los ochenta con Nicholas Hammond a la cabeza no fueron para tirar cohetes. Ya en 1990, a raíz del bombazo de Batman, vimos al Capitán América en una versión tan mala que el propio Stan Lee se negó a estrenarla. Los 4 fantásticos de Roger Corman en 1994 fue directamente al video de lo cutre que era. Tuvieron que pasar unos cuantos años y que cierto caza vampiros llamado Blade abriera la puerta para que los personajes de Marvel entraran en los cines como realmente se merecen.
            Thor era un proyecto largamente acariciado pero ya el personaje en sí  planteaba problemas en el caso de verlo en el cine. ¿Quedaría bien ver a un tío cachas con un casco con alas a ambos lados y un martillo en la mano derecha? Ya lo intentaron en la película para televisión El regreso del increíble Hulk  allá por 1988 y el resultado no convenció a nadie. Tuvo que venir Iron Man y su correspondiente secuela para comprender que, adaptando aquí, cambiando allá, pero siempre respetando la esencia del héroe de las viñetas, podría salir un buen producto.
            Debo admitir que, cuando me enteré de que Kenneth Branagh iba a dirigirla pensaba que era una broma. Este hombre es buen actor y director pero… ¿un shakesperiano confeso al timón de una película de súper-héroes?  La cosa estaba bien nebulosa hasta que se comenzaron a filtrar las primeras fotos de actores y decorados. Y ahí es donde se pudo ver que Branagh  aportó su toque al producto. Estamos ante una historia con tintes Shakesperianos más que evidentes con reyes, traiciones, paisajes espectaculares y príncipes destronados. Asgard, sus castillos, los vestuarios, incluso el lenguaje y ademanes de los personajes tienen aroma a Shakespeare por los cuatro costados. Y creo que el experimento funciona a la perfección precisamente porque eso hace que la película no caiga en los tópicos de siempre.
            Los actores están muy bien. Chris Hemsworth es un buen Thor, por físico (evidente) y por actitud, no exenta de cierto toque de humor que no le va nada mal. Lo mismo le ocurre a Tom Hiddleston o Anthony Hopkins como Loki y Odín respectivamente. Stellan Skarsgård aporta su toque y da a entender que, quizás, le veamos en otras producciones de la compañía. Y luego, por supuesto, en el papel femenino, Natalie Portman como Jane Foster. Y este es uno de los pocos peros que le podría poner a esta cinta. Portman me encanta y lo que hace aquí, para mí, está muy bien hecho. Lo único es que su personaje se luce poquito. Bueno, he leído por ahí que estará en la secuela. Espero que ahí salga más…
            Por supuesto, en una película de súper-héroes debe haber forzudos y caras guapas por todos lados, pero también efectos especiales. Y Thor no es una excepción. Aquí  los hay y buenos, con el aliciente de que no saturan al espectador durante las dos horas de película: sirven para contar la historia y están cuando deben estar ya sea en forma de martillo volador (qué ilusión verlo en vivo), de villano helado (buen maquillaje por cierto) o de ciudad asgardiana con paisajes increíbles.
            En resumen, una película que yo calificaría más de aventuras que de súper-héroes tal y como solemos entender estas últimas. Todo un espectáculo que cumple a base de bien el viejo (pero delicioso) principio que nos hace ir al cine: estar bien entretenidos durante dos horas de metraje, pasar un buen rato y, de paso, abrir boca para lo que viene en año que viene, ya que, como se despide la cinta:
Thor volverá con Los Vengadores.
            ¡Eso sí que será tremendo!
            ¡A disfrutar... por Asgard!