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sábado, 26 de mayo de 2012

El hombre lobo

El hombre lobo (The Wolfman)

(2010)
Director: Joe Johnston
Guión   : Andrew Kevin Walker, David Self

Benicio del Toro
Anthony Hopkins
Emily Blunt
Hugo Weaving









El actor Lawrence Talbot recibe una noticia: su hermano ha desaparecido. Decide volver a su casa a investigar...

Y vamos allá con otro remake.

En una época en la que el asunto de las nuevas versiones está a la orden del día, el que le toque a una película es cuestión de tiempo. Por eso mismo, cuando me enteré de que iban a hacer lo propio con nada menos que El hombre Lobo (clasicazo de la Universal donde los haya y, dicho sea de paso, película que me encanta), la verdad es que no me sorprendí mucho. Sí me puse un poquito a la defensiva, más que nada por ver cómo enfocaban la trama y al personaje en sí. Todos sabemos que los remakes están por todas partes y, a pesar de poner medios espectaculares para contar una historia ya conocida, los resultados no suelen ser muy acertados. ¿Qué harían esta vez? ¿Situarían la historia en un contexto moderno? ¿Respetarían el original (u originales) por encima de todo o se dedicarían a poner cambios aquí y allí? Terreno peligroso, ya que versionar la cinta más famosa de hombres lobo de todos los tiempos tenía que ser, como poco, peliagudo. Pues bien, aquí tenemos el resultado. Veamos…

Antes de nada, hay que comentar que el tema de los remakes, aunque parezca lo contrario, no es nuevo en absoluto. Todo depende, como muchas cosas en la vida, de la gracia con que se hagan y si respeta más o menos las raíces de las que surgen. Y digo esto porque, aunque muchos piensan en El hombre lobo (1941) cuando se habla de licántropos, es cierto que, antes de la famosa versión con
El lobo humano
Lon Chaney Jr. a la cabeza y listo para ser inmortalizado (en un efecto más o menos tipo Bela Lugosi, pero eso es otra historia…), hubo otra versión unos años antes que no tiene desperdicio y que a mí me gusta mucho, El lobo humano, 1935. Por cierto, reseñado en este blog no hace mucho tiempo) De hecho, el hombre que se pone a aullar y masacrar a la luz de la luna es uno de los personajes que más han vivido en sus carnes y zarpas el fenómeno del remake, ya que son muchas las versiones que lo han revisitado (y las que quedan por delante) Por eso, que con los medios de los que se disponen ahora le escogiesen para hacer una nueva aproximación al mismo era cuestión de saber esperar.

Las premisas no eran nada malas. Es más, pintaban muy bien. ¿Motivos? Joe Johnston (pupilo de George Lucas en La guerra de las galaxias) dirigiría. Benicio Del Toro sería Talbot (motivo de alegría porque, al menos, el personaje principal quedaba intacto) y el mago del maquillaje Rick Baker se encargaría de la visión externa del hombre lobo. Y, de remate, Anthony Hopkins en la piel de John Talbot, papel que ya interpretara Claude Rains. Muy bien…

El aspecto del  monstruo se mantuvo en secreto un tiempo. Eso hizo que las expectativas se dispararan. Luego, poco a poco, se fueron filtrando imágenes: parte de un rostro, una garra… hasta que, al fin, vimos la imagen de la criatura, como a continuación podéis ver:
 Eso hizo que, al menos yo, respirara un poco aliviado; estaba claro que habían respetado no sólo al personaje de Talbot, sino a su alter ego lobuno, ya que, era evidente, se habían basado en el maquillaje creado por Jack Pierce en 1941. Y, encima, parecía que la presencia de las tomas CGI no iban a ser la clave de todo porque, a juzgar por las fotos, ahí había actor y maquillaje. Nada; que la cosa se ponía interesante.
Chaney y Del Toro.
Metámonos en la peli. Nada más empezar, la teoría del respeto al espíritu de la original deja fuera de lugar cualquier duda. Cuando oímos una poesía acerca del hombre lobo los temores se disipan del todo. Es algo distinta a la de la peli del cuarenta y uno pero está claro que los tiros apuntan al mismo sitio. Si, encima, las letras del reparto y equipo están en color rojo sangre al son de una música con mucho aire de misterio cortesía de Danny Elfman, sólo es cuestión de dejarse llevar.
La primera escena ya te mete en situación: un bosque tétrico (la referencia al bosque lleno de neblina es algo que entenderán los aficionados a la peli de la Universal, toda una marca de fábrica) y un desgraciado caminando por él. Pobre; es atacado por algo que apenas se ve (alguna zarpa por aquí, una garra con unas uñas que tumban por allá, al go que pasa muy rápido por la pantalla…) pero está bien claro que es un hombre lobo. Además, nada de casquería gratuita. Muy buen comienzo.
Seguimos. Asistimos a la primera variación. No molesta en absoluto pero ahí queda: Larry Talbot es actor. Y shakesperiano nada menos. Eso sí, ya, cuando recibe la visita de la que debería ser su cuñada, vemos que el hombre, feliz, feliz, no es. Ahí se nos presenta el hilo de la trama cuando Gwen Conliffe (Blunt) le dice que su hermano (que no es otro que el desgraciado de la escena anterior), ha desaparecido.
Y ahora acudimos a una serie de detallitos que me han gustado mucho: el bastón con cabeza de plata en la escena del tren (y con Max Von Sydow, ahí es nada) y que, cualquiera que haya visto la peli clásica, identifica; el toque de efecto del cadáver de Ben (hermano de Larry) o la charla en plan misterio de la taberna, donde ya se habla de hombres lobo y balas de plata, todo en plan misterioso y tétrico.
Y, si de misterio y ambiente tétrico hablamos, pasamos al colmo de todo ello con la mansión Talbot y su tenebroso dueño, nada menos que Anthony Hopkins haciendo de John Talbot, amo  del señorial recinto y que ya, desde el principio, luce tan enigmático y oscuro como el que más. Por eso, el espectador ve que la relación con su hijo no es el colmo de la dicha. Ese ambiente oscuro y descuidado de la mansión me ha gustado bastante y creo que da el puntito justo de misterio a la cinta (aspecto que en la peli antigua pasaba por completo por alto); el hogar de los Talbot se presenta descuidado, casi en ruinas, como la familia que lo habita.
Dicen los expertos que un buen personaje no sólo se rebela en lo que hace o el aspecto que luce, sino, también, en sus frases. Y si como muestra vale un botón, las del amigo Hopkins no tienen desperdicio:
“Nunca mires atrás; el pasado es un páramo de horrores”
“Solo un hombre es capaz de infligir heridas de tal malevolencia” 
Ahí es nada. Hay más, pero tendrás que ver la peli para oírlas.
Continuamos. Destaco la escena del campamento de los gitanos, lugar en el que se produce el primer gran ataque de la bestia. Ahí conocemos al personaje de Maleva (Geraldine Chaplin) que ya fue clave en la versión anterior y que, en este caso, hace algo más que soltar poesías tétricas. Atención al ataque propiamente dicho en el que se ve poco de la bestia pero mucho de sus actos (ojo al momento del pobre policía y su muerte. Por cierto, el actor que lo interpreta es David Schofield, que ya tuvo un escarceo en Un hombre lobo americano en Londres, otro peliculón de hombres lobo)
Aquí ya estamos metidos en situación, sobre todo cuando Talbot es herido (más que nada porque, sin esta escena, no habría película, claro) Pero no todo puede ser vísceras o desgarrones sangrientos ya que, mientras se recupera, somos testigos de una subtrama dentro de la historia principal que da dramatismo al protagonista (detalle este que no ocurría en la versión de Chaney): la de la madre Lawrence, que nos llevará a cierta sorpresa más adelante y aportará profundidad a los personajes, sobre todo a Talbot padre.
Pero esta es una cinta de hombres lobo, ¿verdad? Y, ¿qué se espera de una peli así? La cosa está clara: sí, sangre, vísceras, muertes bestiales y demás pero, sobre todo, algo fundamental: transformaciones. Y son estas, desde mi opinión de mero aficionado, el segundo gran reto de cualquier peli de licántropos (el otro es una historia en condiciones) Hay que decir, que en estos lares, el listón, por unas o por otras, está muy alto. Son muchas las cintas de hombres lobo y en todas ellas el tema de la mutación a la bestia está tratado de manera diferente pero, admitámoslo, hay momentos históricos (véanse aquí la de Aullidos, la ya mencionada El hombre lobo o, la que es la mejor para mí, Un hombre lobo americano en Londres) Pues el amigo Johnston y su equipo lo tenían complicado por dos cosas: en primer lugar, por el bagaje anterior. En segundo lugar, porque a ver qué iban a hacer con los medios CGI de los que se disponen hoy día. Pues bien, amigos, el resultado lo podéis ver aquí:

Para mí, muy buena; todo un logro. Me encantó ver como se muestra muy poco pero, aún así, lo que se ve, está muy bien. Y, además, está claro que, aparte de ordenador, también hay toneladas de maquillaje y, debajo del mismo, es obvio que está el amigo Del Toro.  ¿Que sabe a poco? No pasa nada, a ver esta otra:

Esta me encantó. Valiente, como debe ser: a plena luz, bien enfocado el rostro. Y me encanta eso que le hacen los dedos. Si las CGI sirven para algo, que sea para esto.
Y esto me lleva a otra cuestión que para mí sin duda, es otro punto a favor. Después de varios años (muchos, creo) en que la imagen del hombre lobo se ha animalizado (lo admito, no pensé que esta palabra existiese pero, mira tú por dónde…) demasiado (ahí están los casos de Harry Potter, la saga Crepúsculo y alguno que se me escapará), volvemos a la imagen clásica y tradicional de la bestia, esa que todo el mundo conoce: la criatura de rasgos animales y pose humana. Me entusiasmé al ver la primera imagen de Del Toro como bestia. Sin duda, han respetado la imagen de la original, modernizándola un poco, vale, pero está claro que es la misma, toda una lección de buen maquillaje a cargo de Rick Baker que rinde un claro homenaje al trabajo de Pierce allá por los cuarenta. Y es este es otro gran logro de la cinta: CGI, sí, pero también mucho maquillaje. Me parece estupendo ver que, tras esas toneladas de buen maquillaje, se ven los ojos del actor. Y eso, hoy día, al menos para este vigilante del cielo, es una gozada. Y, si de hombres lobo bien hechos en todo su esplendor se trata, ved la escena de la pelea final. Impresionante.
Los actores me han gustado mucho. Benicio del Toro es un perfecto Larry Talbot: oscuro, amargado y roto por dentro, presa de mil conflictos internos. No es para nada el protagonista simpático y dicharachero que interpretó Chaney en el cuarenta y uno pero, justo por eso, me gusta bastante, ya que, de otra forma, no pegaría en el espíritu de la peli. Y, si de actores hablamos, cómo no, mencionar al gran Anthony Hopkins. Aquí se mueve como pez en el agua metido hasta las garras en un papel que le viene que ni pintado: John Talbot es misterioso, amargado, cínico como el solo y, por encima de todo, cruel y malvado, desposeído de cualquier sentimiento humano (fijaos en esa escena en la que se cruza con Gwenn y se le queda mirando mientras come una manzana: resulta inhumano, distante) Vamos, todo un lujo. Emily Blunt como Gwenn Conliffe está bien y, creo yo, no desmerece para nada ante los otros dos, protagonistas absolutos de todo. Y, a modo de lazo final, nada menos que Hugo Weaving como el detective Abberline solo que, claro está, en un personaje que no pasa de ser secundario.
¿Aspectos mejorables? Alguno, claro, pero tampoco muchos. Si veis la versión extendida (o desclasificada, como más gustéis) hay una escena en el vagón de un tren en la que se nos presenta el famoso bastón. Como guiño al aficionado, estupendo. De lo contrario, si no has visto la versión del cuarenta y uno, la escena en cuestión no te dirá nada y te preguntarás a qué viene. Bueno, cuestión de gustos…
Otra cosa. Los flash backs de la infancia de Talbot están bien pero, debo admitir, que dan demasiadas pistas acerca de lo que en realidad significan. Lo mismo me parecen esas escenas en las que Hopkins va a esconderse en mitad de la noche. Vamos, que es cuestión de sumar dos y dos. Claro que también puede ser que los responsables hicieran esto a posta sin intención clara de dar la sorpresa al final. Quién sabe…
¿Algo más? Bueno, como dije antes, el personaje de Abberline me parece demasiado secundario y creo que, en la historia, no pone ni quita mucho: sólo pasa sin más a modo de refuerzo. Quizás se le podría haber dado un poquito más de protagonismo pero esto es una opinión mía. Por cierto, si te preguntas qué pasa con él al final de la peli o de quién demonios es el aullido que se escucha de fondo, tranquilo, que no has sido el único. Me ha dado que, o bien lo han dejado a medio hacer o, tan sólo, ha sido un golpecito de efecto acerca del que no hay que cuestionarse mucho.
¿Más? Que muchas escenas sean de noche es algo inevitable en el mundo de la tecnología digital y, sí, la historia de amor Talbot/Conliffe me queda pelín forzada pero, debo admitir, que en este aspecto aún estoy anclado a la película de Chaney, donde el tío era un ligón de campeonato. En fin…
La película, por aquello de las rarezas de Hollywood, no fue ni mucho menos el gran éxito que esperaban. De hecho, según he leído, perdió dinero. Una pena. Parece ser que mucho del presupuesto se fue en algo fundamental: la ambientación histórica de la cinta. Y, fijaos qué cosas, este es uno de los detalles que, aparte de todo lo dicho, más destaca de toda la cinta, ya que esa ambientación victoriana está más que conseguida pero, a efectos de ingresos, se ve que fue demasiado el coste de tanto traje, tanta casa y tanto carruaje con respecto a lo ingresado en taquilla. Lo dicho, una lástima pero es lo que tiene este negocio.
A mí me gustó, y mucho, cuando la vi en el cine y me sigue gustando ahora que la revisito en formato doméstico. Una película, desde mi punto de vista, muy bien llevada, que entretiene sin problemas y que, además, me resulta muy respetuosa para con las raíces de las cuales parte. ¿Recomiendo verla? Sin duda.
Pues eso es todo. Afilad las garras, sacada los colmillos y… ¡a vigilar el cielo!
Ahí van unas cuantas curiosidades lobunas:

-En la película de 1941, el hombre lobo (Chaney) ve una marca en forma de estrella en la mano de la que será su próxima víctima. Aquí no se nombra pero, cuando Talbot se convierte por primera vez, se ve dicha marca en su mano izquierda (puedes ver el video de antes. Sutil, pero ahí queda)
-El famoso bastón es clavadito al de la peli original.
-La historia de Hopkins cuando es mordido por primera vez enlaza de manera más que sospechosa con la de la historia de El lobo humano.
-La peli comienza con el logotipo original de la Universal en los cuarenta.
-Rick Baker, responsable del maquillaje, es un obsesionado de Jack Pierce, autor de los maquillajes de Frankenstein, El hombre lobo o La momia. Por eso, lo de trabajar en esta peli fue un sueño para él. Además, el tipo aparece en los documentales de los extras en DVD de las pelis anteriores. Oírle hablar de Pierce (además de la cara de alucine que pone), no tiene desperdicio.
-Durante el rodaje, Benicio del Toro, maquillado de hombre lobo hasta las cejas, calzaba zapatillas de deporte. No era un problema ya que, durante la post-producción, serían eliminadass de manera digital para ser sustituídas por las patas correspondientes.
-Debido a la prótesis de la boca (léase colmillos), Del Toro no podía hablar, sólo rugir.
-Seguimos con el actor: necesitaba unas tres horas de maquillaje todos los días.


-Anthony Hopkins aceptó comenzar a someterse a pruebas de maquillaje antes de firmar contrato. Esto no le hizo gracia ninguna a su agente.
-Del Toro tenía en su casa un cartel de El hombre Lobo, de Chaney. Su representante lo vio y le preguntó “¿Te gustaría hacer un remake de El hombre Lobo?”
-Una de las condicones del actor fue no calcar la película original.
-Mark Romanek era la primera opción para dirigirla. Según parece, se pasó pidiendo más presupuesto. Cosas del cine…
-Al principio, Del toro se sentía tan intimidado por trabajar con Hopkins que no disfrutaba nada del rodaje. Cuando el veterano actor le hacía sugerencias, Del Toro comenzó a sentirse mejor y a pasarlo bien.
-Rick Baker tiene seis Oscars.
-Se encargó del maquillaje de Un hombre lobo Americano en Londres.
-Siguiendo con Baker, probó en sus carnes las prótesis para minimizar al máximo el tiempo de colocación de las mismas.
-El aullido del hombre lobo lo hace un cantante de ópera, un bajo en concreto.

-El BluRay (y digo yo que también el DVD) contiene varios finales alternativos.
-El detective Abberline existió en la realidad y, como se dice en la cinta, investigó los asesinatos de Jack el Destripador.

-Curiosidad: no hace mucho, navegando por Internet, leí que estaba preparando otra versión del personaje pero que, esta vez, tendría menso presupuesto y la historia estaría más cercana a la cinta de Lon Chaney Jr.

"... Has hecho cosas malas, Lawrence..."

sábado, 10 de diciembre de 2011

Capitán América. El primer vengador

Capitán América. El primer vengador (Captain America. The first Avenger)

(2011)

Director: Joe Johnston

Guión   : Christopher Markus, Stephen McFeely

Chris Evans
Hugo Weaving
Hayley Atwell
Dominic Cooper
Sebastian Stan
Tommy Lee Jones
Samuel L. Jackson




En plena guerra mundial, un muchacho llamdo Steve Rogers es sometido a un experimento secreto para convertirse en el primer súper-soldado...


¡Al fin!
      ¡Por fin, después de años de espera, tenemos al Capitán América en una adaptación como tiene que ser en la gran pantalla!
      Desde que en 1999 Blade irrumpiera en los cines, las adaptaciones de súper-héroes han ido poco a poco ganándose en un buen hueco en las pantallas y, si bien es cierto que hubo momentos buenos (la saga de los X-Men) y otros bastante olvidables (Daredevil, el Hulk de Lee), lo cierto es que los super-héroes de Marvel  han experimentado una especie de crescendo cuyo objetivo siempre fue el perfeccionamiento adaptaciones de personajes que hubieran sido imposibles no hace muchos años. Cuando Iron Man (2008, Jon Favreau) se hizo realidad, hubo una escena final en la que se hablaba de algo llamado proyecto Vengador. Ahí todos los aficionados a los cómics botamos en la butaca del cine. Después, en El increíble Hulk (2008, Louis Leterrier), de nuevo al final, era el mismísimo Tony Stark el que sacaba de nuevo a relucir el proyecto. Ya estaba claro: los Vengadores serían una realidad, ahora bien, quedaban dos: Thor… y el vengador pro excelencia, El capitán América.
            El Capitán era un proyecto bastante deseado pero, a la vez, muy complicado que, dependiendo de quién estuviera al mando del cotarro, podría ser una chapuza patriotera integral o algo bueno. El personaje ha sido objeto de seriales y de una adaptación en 1990 de la mano de Albert Pyun cuyos resultados fueron tan cuestionables que Stan Lee se negó a que se estrenara y fue directamente al video. Ahora bien, los tiempos han cambiado: hay tecnología y las pelis de super tipos se afrontan con seriedad y verosimilitud pero… ¿podría ser que el público aguantase en el cine a un tío que, a fin de cuentas, está disfrazado de la bandera americana?
            Pues sí. Para mí Joe Johnston (un pupilo de George Lucas que trabajó en La guerra de las galaxias y que hace poco nos trajo El hombre lobo) y su equipo lo han conseguido. Y con creces además. Estamos ante una película muy bien lograda que va a caballo entre el tratamiento propio del super-héroe y la película de aventuras de toda la vida.
            ¿Puntos a favor? A toneladas. Para empezar, la cinta comienza en el presente y se narra en forma de Flash-back, situando la historia en la Segunda Guerra Mundial. Muy acertado, ya que si se quiere entender y hacer comprensible un personaje así, hay que enmarcarlo en su contexto original. Aquí, conocemos a Steve Rogers, un tirillas (literalmente hablando) que quiere participar en la guerra aunque es tan poca cosa que no puede. Pero, en el momento en que oímos hablar del suero del super soldado, todo cambia. La película va lenta, tranquila, deteniéndose en personajes y situaciones, recreándose en ellos, sin forzar escenas espectaculares porque sí  (desde esta perspectiva, me recuerda mucho a Superman, de Richard Donner allá por 1978) Y ese es uno del os grandes valores de esta cinta. Si nos fijamos bien, el Capitán América no sale como tal hasta bien entrada la película pero, aún así, funciona. ¿Por qué? Porque estamos tan metidos en la vida de Steve Rogers, en los momentos de Richard Stark o en las ganas de querer ver la cara a Cráneo Rojo (que por cierto, qué bien les ha quedado), que el hecho de que el héroe se haga esperar nos da igual.
            Y, a partir de aquí, los momentos que este lector de cómics del Capitán esperaba con ansiedad: la transformación de Steve, la evolución del traje, el escudo en pleno momento de gloria (me encanta como lo utiliza, ese sonido al golpear, el que no haga que sature al espectador), Bucky Barnes, Cráneo Rojo en todo su esplendor…
            ¿Y los actores? Pues estupendos. Todos. Chris Evans es el Capitán América. Así, sin más ni más: por parecido, por físico, por todo… Hugo Weaving está clavado como Cráneo Rojo y recuerda a esos malos de las películas antiguas: es el villano porque sí y cada movimiento, cosa que hace, palabra que suelta, lo refleja. Eso amén de una caracterización perfecta. Porque esa es otra de  las virtudes de la cinta: aquí se han respetado a los personajes pro encima de todo. El Capi es el Capi y Cráneo Rojo y las tropas de Hydra son fiel reflejo del cómic. Hayley Atwell aporta el toque femenino, muy estirada y con unos buenos labios rojos cual carmín por delante. Dominic Cooper cumple como Howard Stark con una actitud muy parecida a la que tendrá su futuro hijo Tony mientras que Sebastian Stan hace lo propio en el papel de Bucky Barnes que aquí es un soldado más antes que una especie de Robin, como sucedía en  los cómics.
            El famoso traje del Capitán era toda una incógnita y había cierta ansiedad por ver qué hacían. A fin de cuentas, como dije antes, el capitán América va vestido de bandera, colores, barras y estrellas incluidas. Poco a poco se comenzaron a filtrar imágenes de posibles diseños y la cosa comenzó a tomar forma y tener sentido: el traje no sería calcado al de los cómics pero sí lo tomarían como base. De hecho, no asistimos a las famosas y típicas mallas pero sí a un uniforme militar con formas y adornos que recuerdan al de las viñetas. Por supuesto, rojo, azul y blanco. La máscara aquí es un casco donde las famosas alitas a ambos lados las han dejado pintadas (gran acierto, al menos para mí). Además, asistimos a una evolución se la vestimenta del capitán muy curiosa que pasa de artista a héroe. Con Cráneo Rojo también han acertado de pleno. Me parece muy bien que mantengan el misterio durante un trozo del metraje viendo a Weaving en su “forma humana” para luego desvelar su verdadero rostro. Y este, sin duda, es Cráneo rojo al cien por cien.
            Los efectos están muy conseguidos y son muy sutiles, sin agobiar al espectador. Aparecen cuando tienen que aparecer. Quizás el más impresionante, explosiones, maquillajes y piruetas a parte, sea la representación de Steve Rogers antes de ser el Capitán. Según ha dicho Evans, no hicieron lo que, por ejemplo, realizaron con Brad Pitt en El curioso caso de Benjamin Button, que consistió en insertar el rostro maquillado del actor en el cuerpo de un anciano. Parece ser que lo que vemos aquí es Evans retocado digitalmente. Impresionante. También, como ya dije, la caracterización de Cráneo Rojo, una máscara perfecta en el rostro de Weaving. Por lo demás, lo que podemos esperar en una película de este tipo: explosiones, tiros, algo parecido a rayos láser y hazañas variadas. Y todo esto, y más, muy bien.
            Y, por supuesto, como sucedió en Iron Man, Hulk o Thor, el Capitán América tenía que hacer un guiño a los Vengadores. Y así es: al final de la cinta, vemos a un desorientado Steve Rogers metido a calzador en el siglo XXI. Bueno, lo  mejor está aún por llegar.
            En fin, un película más que recomendable que. Como ya señalé, al menos para mí, apunta más al género de aventuras que al de súper-héroes propiamente dicho. Todo un espectáculo que, estoy seguro, los seguidores del personaje, como este que escribe, agradecieron en el momento de verlo en la pantalla grande. ¿Tiene algún punto en contra? En mi caso yo diría que, después de ver la escena final y el momento Vengador, uno querría seguir delante de la pantalla y ver más.
            Paciencia. 2012. El crescendo será una auténtica eclosión.
Aquí van algunas curiosidades:
-La lista de actores que se tuvieron en cuenta para ser el capitán América fue larga y variada. Algunos fueron Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Matthew McConaughey o Will Smith.
-Brad Pitt siempre quiso interpretar al capitán. De niño, era su personaje favorito de cómics. Gran problema para él: cuando se rodó la película tenía cuarenta y muchos. De hacer más pelis del capitán más las de los Vengadores, Pitt estaría ya mayor para el papel.
-La opción de Will Smith fue tan en serio que incluso se hicieron unos cuantos carteles con la cara del actor bajo la máscara.
-En la película se hace referencia a Thor cuando sale el cubo cósmico o Iggdrasil, el árbol mitológico.
-El traje con el que el Capitán hace sus representaciones es calcado del de los cómics y recuerda al de los seriales que el personaje protagonizó en 1944.
-El actor se probaba un traje nuevo cada dos semanas más o menos.
-Chris Evans ya fue otro súper-héroe: la Antorcha Humana en Los 4 fantásticos.
-El Steve Rogers delgado y poca cosa se intentó insertando la cara de Evans sobre el cuerpo de otro actor y, de hecho, se utilizaron como referencia tomas con otro actor más bajo y delgado. El resultado no convenció porque los movimientos de Evans eran muy particulares y, además, al actor no le hacía gracia que utilizasen a otro en unas escenas tan importantes. Digitalmente, modificaron su cuerpo, rostro, ropas y altura.
-Eso trajo otro problema: al reducirle de estatura, dejaba un vacío a su alrededor. Las pantallas verdes y los rellenos digitales solucionaron el asunto.
-El maquillaje de Hugo Weaving tardaba entre tres horas y media y cuatro en estar listo.
-Durante todo el rodaje, Weaving llevaba al descubierto su nariz maquillada de negro. En post-producción fue eliminada.
-¿Qué pasa con Cráneo Rojo? Su “muerte” parece provocada por él mismo (al menos no parece huir) cuando coge el cubo cósmico y… ¿Se ve Asgard por ahí?
-En Los vengadores, el Capitán lucirá un traje distinto mucho más cercano al de los cómics.
-Dicen que en El increíble Hulk vemos la silueta del Capitán congelado bajo el hielo. Yo he visto esta foto por activa y por pasiva y ya no sé si es así  o no. Muchos afirman que, efectivamente, fue uno de los primeros guiños al personaje.
¿Distinguís cierta silueta y el escudo?
 Algunos parecidos razonables:

Chris Evans como Steve Rogers



Steve Rogers en los cómics



Hugo Weaving

Cráneo Rojo en los cómics