Siempre lo he dicho y lo mantengo: si tienes tiempo y paciencia, puedes encontrar unas joyitas de muchos quilates en Prime como esta que te traigo hoy.
La cinta, obra y gracia de Jesús Franco, tiene un aroma a peli clásica de Hollywood que tumba y no escatima en demostrarlo en cada escena y en cada plano, cosa que hace que el valor aumente a cada minuto de proyección.
La historia está muy lograda: se producen cinco asesinatos de mujeres de dudosa reputación. A simple vista, es un caso imposible pero, poco a poco, el guión se va por un derrotero que le viene muy bien: el policial/detectivesco. Así, la trama digamos que se divide en dos vertientes muy bien marcadas. Por un lado, está la vena de investigación policial y, por otro, la terrorífica... por llamarle de alguna manera.
La parte de investigación policial está muy bien llevada. Destaco todas las intervenciones de Rousseau (muy bien interpretado por Venancio Muro) y el momento en el que el guión se detiene en la escena del dibujante de la policía haciendo un retrato robot y cómo los testigos empiezan a dar datos de dos personas distintas.
En cuanto a la parte terrorífica, aquí nos encontramos con una trama muy socorrida: la de un científico que trata de justificar los crímenes para curar a un ser querido, en este caso, a su hija. Pero aquí tenemos que añadir el aliciente de la presencia de Morpho, que es una especie de sicario monstruoso. De este modo el guión se las ingenia para aportar un poco de luz al motivo del doctor Orloff.
Pero, sin duda, un aspecto que llama mucho la atención de esta joya es la ambientación tan bien llevada que predomina a lo largo de toda la cinta. Vestuario, lugares, objetos... Todo está a la perfección y me ha recordado mucho a El hombre y el monstruo.
En cuanto a los actores, muy bien todos ellos. Para empezar, estupendo Venancio Muro (un secundario español que merece mucho más crédito). Howard Vernon es un fantástico Orloff. Lo mismo digo de Conrado San Martín como el inspector Tanner. Y mención especial a Ricardo Valle como Morpho. No solo no habla, si no que es evidente que el hombre trabajó a ciegas por la máscara que lleva toda la película. Y, ojo, que en los secundarios están nombres como el propio Jesús Franco, Marisa Paredes o el mísmísimo Vázquez, el dibujante de Las hermanas Gilda. Eso por nombrar unos pocos...
En definitiva, una maravilla. Una película muy bien llevada que se devora sin problemas y que hay que rescatar para que el personal se de cuenta de los tesoros que nos perdemos.




