sábado, 2 de mayo de 2026

Drácula

 




Uf.

Eso es lo único que se me ocurre tras acabar de ver (literal) esta peli, porque el batiburrillo de cosas es tremendo.

Vamos por partes.

A favor puedo decir que la película, en general, entretiene, aunque esto dependa del aguante que tu paciencia tenga o del estado de ánimo con el que te pille. Si estás bien, posiblemente aguantes. Si estás algo torcido, la mandarás a la mierda.

Otro punto a favor es el tema de la ambientación. Muy conseguido, la verdad, en todas y cada una de las etapas históricas que vamos a ver en la cinta (que son unas pocas) Quizás la más floja, desde este punto de vista, haya sido la del origen del conde. Se lo perdono por el casco tan alucinante que lleva el susodicho. El momento de Francia está muy conseguido y la época "actual" en la que sucede la historia, también. Supongo que tenían dinero para ambientación y no han escatimado.

Destaco aquí lo descarada que ha sido la cinta con la de Coppola, cuya sombra es enorme. Han sabido coger lo mejor, como la historia de amor, el cabreo del príncipe Vlad o, con menor intensidad, ese aspecto rompedor con respecto a la castidad de los personajes que desarrolló Coppola en el 92. Como dijo Francis Ford, siguiendo el ejemplo de su padre, «roba lo mejor». Y esto es lo que ha hecho Luc Besson, solo que allí donde el maestro cogía, cambiaba y hacía suyo, Besson se ha limitado a coger y punto. 

¿Peros?

A toneladas.

Voy a ser bueno y señalar el primero, que va a ser el que más te llame la atención. Mira que ha habido Dráculas en el cine. Unos mejores, otros normales y otros mierdosos, como el de Luke Evans. Pues aquí se han limitado a copiar el aspecto de Gary Oldman en la película de Coppola. Pero sin ningún tipo de disimulo, sin aportar nada. Le han copiado la cara, el pelo, la ropa... Todo. Pero si el de Coppola es Premiun, el aspecto de este es de Temu. La imitación es tan evidente que da risa. Palabra.

Y luego está el montón de chorradas que han metido al guión que hacen que, por encima de todo, este Drácula no de miedo ni siquiera una sombra muy suavecita del mismo. Podría contaros detalles a patadas pero voy a señalar unos pocos. 

Para empezar, Drácula tiene gárgolas como súbditos. Pero no monstruos pétreos impresionantes; pensad en los personajes estúpidos que acompañaban a Quasimodo en la película de los asquerosos de Disney y os haréis una idea. Luego, al menos yo lo he interpretado así, son niños. Sí, no hagáis preguntas.

Sigo. La peli copia el personaje de Elisabeta pero, allí donde la versión de Coppola era una amor más puro, aquí los dos, Drácula y Elisabeta, están más salidos que un puñado de puntas de lanza de forma que, cuando ella recuerda, lo que hace es rememorar los episodios de sexo e incluso, en un primer aviso de lo que te espera, en la primera escena los hombres de Drácula le hacen al pobre un coitus interruptus en toda regla. Si yo soy el conde, los empalo allí mismo. Es la primera gran chorrada de la peli.

¿Más? Claro. El conde, en lugar de dar miedo, te inspira simpatía. Con eso os digo todo.

Otra. La música, en determinados momentos iniciales, es una copia de la partitura de Wojciech Kilar. Aquí Danny Elfman se ha lucido. Pero para mal.

Una cosa que me ha llamado la atención con determinadas escenas es que parecen de risa. Por ejemplo, Harker (aquí Rendfield se fue de vacaciones) llega al castillo, le parece casi divertido y no se inmuta al ver el aspecto del conde. Es más, está más ocupado en comer y disfrutar de la comida que otra cosa. Ah, y aquí el conde es como los Jedi: puede mover cosas a su antojo y se queda tan pancho. ¿Otro ejemplo? Drácula quiere suicidarse y el pobre se tira de una ventana. Como no muere, coge otra más alta. Como sigue sin morir, elige otra más alta. ¿Qué no ha entendido de la frase "Eres inmortal"? Es como un momento sacado de Mortadelo y Filemón.

Y aquí viene lo mejor de lo peor. Si eres aficionado al conde como yo, sabes que los actores de la gran pantalla han desplegado sus armas con las mujeres a su modo. Lugosi tenía aquella mirada hipnotizante. Christopher Lee hacía crecer sus dientes de manera bastante sexual y las chicas le daban el cuello, el codo y el cuerpo entero. Pues aquí, amigos, Drácula atrae a las mujeres (redoble) CON PERFUME.

Lo habéis oído bien. El colega Drácula, harto de buscar a su Elisabeta, decide usar cientos de años en crear un perfume que, cuando lo huelen las mujeres, se pegan a él (y no es un modo de hablar) como un imán. De este modo, alguna de las que se le pegan, tendrá que ser Elisabeta (no o digo yo, lo dice el conde). Y no veas lo que sucede si le huelen las monjas de un convento. Vamos, como gatas en celo bestial. Esto, a mí por lo menos, me ha sacado mucho de la peli porque ver al conde Drácula ponerse perfume con un dedo para ver quién cae es, como poco, estúpido. Pero es que estamos habpando de una peli estúpida.

¿Y los actores? Feos. Y no me llaméis superficial, pero feos. Caleb Landry Jones tiene una cara muy rara. Ojo, que no lo hace mal pero ese aspecto que tiene no ayuda. Cuando está en la fiesta con la chistera no sé qué le queda peor, si la peluca o la chistera tres tallas más grande. Zoë Bleu como Mina/Elisabeta igual. La moda de las cejas tamaño tiranosaurio hacen que mires a las cejas, no al personaje. El resto, cumple. Por cierto, Christof Waltz es un Anthony Hopkins descafeinado y Matilda de Angelis una Sadie Frost más descafeinada aún. 

¿Veredicto? Floja, muy floja. ¿Entretiene? Bueno, sí... a su modo. Como dije más arriba, depende de cómo te coja. Eso sí, a ver si hacemos de una vez una adaptación en condiciones del libro y nos olvidamos del factor amoroso, que, cualquiera que haya leído a Stoker, sabe que es un añadido de Hollywood.

Señor, con la buena materia prima que tenían y hacen esto...

domingo, 19 de abril de 2026

Weapons




El género de terror es curioso. No termina de morir nunca aunque tiene periodos bastante secos en cartelera pero, de vez en cuando, parece redefinirse a sí mismo.

Weapons es un soplo (suave) de aire fresco por varias razones. Veamos.

Para empezar, otorga protagonismo a un personaje que, en las últimas décadas parece un tanto olvidado pero que, bien llevado, puede dar mucho juego: la bruja. Y eso es justo lo que vamos a tener aquí. Eso sí, olvidaros de la bruja sofisticada, atractica y sexual. Aquí se recupera a la bruja clásica: desagradable, asquerosa y repulsiva. Punto muy importante a favor.

Pero lo que me ha llamado la atención es el modo en el que se cuenta la historia. Si se hubiera hecho de manera convencional, es decir, un planteamiento, nudo y desenlace centrados en un personaje principal, creo que el impacto no hubiera sido el mismo. De hecho, cuando empiezas a verla, crees que todo se va a centrar en la profesora del pueblo. Pues no. Y eso es un gran acierto porque, a través de varias historias cortas, pero enlazadas, la película gana mucho y eso se nota en pantalla. Es decir, vamos a ver determinados hechos desde el punto de vista de personajes distintos. Segundo (y muy buen) punto a favor.

Pero, no lo olvidemos, esto es una historia de terror y el que vemos aquí es muy bueno. Para empezar, a lo largo de los dos primeros tercios de la cinta, no tenemos ni idea de qué está pasando o cuál es el motivo de todo. La premisa no puede ser más atractiva: una profesora ve el sueño cumplido de cualquier desgraciado que se dedica a la docencia: ver su clase casi vacía. Y digo «casi» porque faltan diecisiete niños y solo acude uno. Esos diecisiete, desaparecieron a las dos y diecisiete minutos de la madrugada. ¿A dónde fueron? ¿Por qué se largaron? Las cámaras de seguridad han captado a algunos y el misterio se acentúa.

Además, el terror está potenciado de dos formas. Por un lado, esas escenas en las que no vemos mucho pero distinguimos a algún personaje moverse de manera MUY mosqueante en la oscuridad (a la escena del corte del mechón de pelo de la profe me remito) Por otro, el recurso del que las películas de terror se han valido toda la vida que, si está bien hecho, triunfa: el maquillaje. No voy a decir más por el tema de los spoilers pero aquí me refiero a todas las escenas de la repugnante tía Gladys. Sí, da asco pero no puedes apartar los ojos de ella.

Y, por si fuera poco, destaco otro aspecto que, desde luego yo, lo califico de muy bueno: el por qué de todo. Una vez que termina la peli te das cuenta de que, en realidad, no se explica nada. ¿Cómo es que la madre de Alex tiene esa familiar tan asquerosa? ¿Qué pretendía en realidad Gladys con los niños? ¿Qué pasa con estos después de la escena final? ¿Qué narices era Gladys en realidad? 

Si veis la peli, descubriréis que, en realidad, no se explica nada pero el gran lo gro de la cinta es que ni falta que hace. Eso le da un aire extraño y terrorífico que viene muy bien al conjunto.

Pues dicho queda. Por supuesto, recomiendo verla. Te lo vas a pasar bien (o mal, según te pille) pero, al menos, es una prueba de que, todavía, cuando los guionistas se exprimen el cerebro, pueden pensar en cosas originales. Y, claro, es una prueba de que el cine de terror, aún, tiene esperanza.

ACTUALIZACIÓN: ya he oido en varios sitios que, creyendo haber encontrado una gallina de huevos de oro, van a hacer lo de siempre: exprimirla. Por eso, ya hay planes de una secuela centrada en Gladis. Vamos, que se marcarán algo así como las pelis de Anabelle o la monja y se cargarán el espíritu de todo.


sábado, 28 de marzo de 2026

Viaje al centro de la Tierra



Julio Verne siempre será un filón para las adaptaciones al cine de sus obras. Esta vez, de la mano de Juan Piquer Simón, vamos allá con otra de las adaptaciones de Viaje al centro de la Tierra.

La película comienza de golpe (no es un decir) y nos va a contar la historia de un profesor que, encandilado con un misterioso libro que un personaje no menos misterioso le da en una librería, se anima a ir al centro de la Tierra.

A partir de este momento, preparativos a parte y la presentación de los personajes principales, lo que vamos a tener por delante es una película de aventuras muy correcta que navega entre la adaptación fiel y la perigrullada más alucinante. Por eso, esta (y esto sí está basado en el libro) es la típica historia de un viaje alucinante lleno de peligros que hay que afrontar, en este caso, por el bien de la ciencia.

La película, desde cierto punto de vista, y salvo licencias, se mantiene bastante fiel en cuanto al espíritu del libro y eso es muy de admirar. También, claro, se toma libertades que, depende de si eres o no fan de la obra, te pueden gustar o no. Por ejemplo, como no podía ser de otra forma, el personaje femenino se mete pelín a calzador cuando todos los aficionados a Verne (entre los que me incluyo), sabemos que al escritor meter una mujer le traía al pairo y no lo disimulaba. Aquí el personaje de Graüben no es más que el contrapunto amoroso a Axel. Y, sí, la inclusión de Olsen es puro añadido y uno de los puntos, para mí, más conflictivos de la película ya que da al conjunto un tono alucinógeno considerable (luego hablaré de esto)

Sin duda, uno de los puntos fuertes viene dado por los parajes naturales que vemos a lo largo de toda la cinta. Aquí no había croma ni efectos digitales (ni mucho presupuesto, digo yo) y esto le da al producto un toque de realismo considerable. Las localizaciones sin duda, están muy conseguidas, tanto las de los exteriores como la de los interiores de la Tierra.

¿Peros?  A patadas. 

Para empezar, fijaos el viaje que hacen pero los personajes se mantienen limpios, aseados, peinados, afeitados y sin manchas, salvo las escenas finales. Vamos, que no dan la impresión de pasarlas canutas en un viaje así.

¿Los efectos? Pues algunos cantan mucho. Los dinosaurios, por ejemplo, los vas a recordar, lo mismo que las tortugas gigantes o, a veces, las miniaturas. Esto no lo veo como fallo; solo cosa de la época y el presupuesto.

Pero, sin duda, lo que más me ha chocado es el tono de la película. Empieza como un viaje aventurero pero, desde que desembarcan en el islote del final, la cosa se va un poco de las manos. Así, porque sí, vemos sucedáneos de King Kong, reptiles cutres que salen por que sí y, el añadido brutal: clones y viajes en el tiempo que dan lugar a sinsentidos porque no se explican, de dónde salen, por qué están ahí o, si me apuráis, qué es lo que pretende Olsen Por ejemplo, ¿cómo hace el susodicho para causar la explosión que desencadena el final? ¿Para qué sirve la caja metálica y qué es? Nada. Nos quedamos con las ganas. Esto hace que la cosa empezase regularcita y acabe más bien rara.

En resumen, una obra muy de la época y del director cuyas intenciones parece que bailan un poco. Aún con sus limitaciones tiene momentos muy interesantes pero, en conjunto, le falta empuje y, sobre todo, muchas explicaciones. Con todo, entretiene, que no es poco.





domingo, 8 de febrero de 2026

La orgía de los muertos


Siempre lo digo: Amazon Prime esconde joyas que es necesario rescatar. Y una de ellas es, sin duda, esta orgía de muertos.

La película tiene una premisa de lo más sencilla: un viejo conde muere y un sobrino pardillo hereda sus posesiones que, cosa lógica, esconden cosas muy oscuras. A partir de este argumento tan sencillo, que hemos visto hasta hartarnos, el guión de la película se las apaña para poner detallitos aquí y allí que, sin duda, enriquecen la trama y hace que el interés aunmente.

Muy recomendable es que, desde la escena inicial, no se pierde tiempo y se va al grano. Por eso, en cuanto Serge llega, tiene qe atravesar el cementerio y se encuentra con la pobre chica ahoracada, sabes sin problema cual va a ser el espíritu de la cinta: mosrar sin reparo y tratar de sorprender al espectador. Y lo consigue, debo admitirlo. Grillada más, grillada menos, la película consigue atrapar de manera muy efectiva y hace que la hora y media más o menos larga pase rápido. Por eso, el cóctel que nos encontramos aquí es muy variado: magia negra, espiritistas, científicos chiflados, pasajes cavernosos, cementerios enormes y zombis, muchos zombis. ¿El resultado? Una película tan directa como divertida.

Pero si hay una cosa que llama la atención es lo real que resulta. Mirad el año: 1973 Nada de CGI cantoso y hortera. Todo lo que vemos aquí es real: el pueblo lo es, los pasadizos lo son y el cementerio, sin duda alguna, lo es también. Esto dota a la cinta de una magia tan especial y clásica que, en lo que a mí respecta, me encanta. Cine puro y duro donde lo que se ve, y lo sabemos de sobra, es de verdad.

El terror que impera a lo largo de toda la cinta es muy clásico: muertos descomponiéndose, cvernas oscuras, cementerios que no presagian nada bueno o laboratorios a la antigua usanza. Esto le da un carácter muy de "película clásica de terror" que le viene muy bien.

Y si el ambiente es muy bueno, no tiene que envidiarle nada el maquillaje. Los zombis están muy bien mostrados y la efectividad de los golpes de efecto es más que sobresaliente.

Los actores, como los personajes, varían y van de comedidos a acelerados por igual. Stelvio Rosi, con su aire setentero total que recuerda a un Chuck Norris venido a menos, pasa de cero a cien en segundos y su personaje lo mismo parece noble (escena a golpes con el criado) como un salido mental sin escrúpulos que no duda en hacer desnudar a la chica de turno para probar su palabra. María Pia Conte haciendo de Nadia muestra una condesa igual de exagerada que dice que hace magia negra lo mismo que comparte la receta de un huevo frito.Dyanik Zurakowska resulta la más normalita porque su personaje lo es. ¿Sale Paul Naschi? Sí, haciendo de Igor. En su línea: teatral y exagerado a partes iguales. Gérard Tichy hace un buen profesor Leon. Resulta, quizás, el personaje más clásico de todos.

¿Y el final? Seamos sinceros: si una peli así termina de manera "normal" la cosa quedaría coja, así que el remate que le dan resulta tan absurdo como efectivo.

No hay más que decir. La recomiendo sin duda porque es un producto tan anclado en su tiempo com divertido. Y estas joyitas hay que rescatarlas y disfrutarlas.


sábado, 3 de enero de 2026

Expediente Warren: El último rito




La verdad, después de los episodios dos y tres de la saga de los Warren, no esperaba mucho más y, mucho menos, una cuarta parte. La primera película creo que es una maravilla pero luego la cosa perdió fuelle la dos y la tres, si bien se pueden ver y disfrutar, me resultan más flojas.

Pues bien, me alegra comprobar que me he equivocado.

Esta cuarta parte deja ya claro que es el punto y final (no hay más que ver el título) y a lo largo de todo el metraje nos van a dejar claro que, con respecto a esto, no hay duda.

Me ha parecido muy curioso que, con diferencia, esta cuarta película es la que tiene un desarrollo inicial más lento. De hecho, después de la escena en la que vemos a los Warren jóvenes, la cosa se ralentiza mucho y debo decir que estaba un poquito cansado de la familia beata, hortera y gafotas que va a ser el eje de todo. La cosa tarda en arrancar, la familia Slmurl cae mal pero lo cierto es que, cuando lo hace, lo hace bien.

Y es que, desde que una de las hermanas tiene cierto problemilla con un espejo, los cristales y el desayuno, el conjunto comienza a despegar y recupera lo mejor de la saga, es decir, el espíritu de la primera película. Y esto es porque, en lugar de fenómenos raros (que los hay) esta entrega recupera el terror más básico: el de las caras terroríficas y desagradables que te hacen botar en el sofá. Por ejemplo, es momento de la niña parando la cursi película familiar es buenísima; sabes que va a suceder algo, estás deseando que pase pero no puedes quitar los ojos de la pantalla. Lo mismo sucede con el momento del vestido de novia o con cualquier cara que surge de la oscuridad. El terror está muy bien llevado y, lo que es mejor, la película va de menos a más y eso se nota.

Los actores me parecen muy acertados y llama la atención que aquí los vemos más mayores (según parece, este fue su último caso) y el maquillaje que los representa así está muy bien; nada cantoso, nada llamativo, todo muy natural.

Con respecto al tema de los efectos esta entrega es más una película de sustos con maquillaje que otra cosa. Y muy buen maquillaje, además. De hecho, la escena de la muñeca Anabel, puro CGI, es la que más artificial me parece en contraste con el resto. Me ha dado la impresión de que la han puesto por poner algo sin más ni más.

Pero, como suele ocurrir en estas películas, creo que lo mejor de todas está en el final, en los créditos, cuando vemos las fotos del caso original y los audios. Por eso, aguantad un poco, que la cosa lo merece.

Según he leído, esta entrega está muy cambiada, si bien siempre basada en el caso real de la familia Smurl. Al parecer, no solo fue el último caso, si no que la resolución no fue bien y hubo de por medio un exorcismo que acabó mal.

Con todo, creo que ha sido un buen broche final. Toda la saga de los Warren, spin-offs incluidos, han configurado un universo del terror bastante aceptable y, sobre todo, entretenido. Vamos, que te puedes poner las cuatro películas una tarde de invierno mientras te tomas un chocolate y tienes un plan pero que muy guapo,