sábado, 28 de marzo de 2026

Viaje al centro de la Tierra



Julio Verne siempre será un filón para las adaptaciones al cine de sus obras. Esta vez, de la mano de Juan Piquer Simón, vamos allá con otra de las adaptaciones de Viaje al centro de la Tierra.

La película comienza de golpe (no es un decir) y nos va a contar la historia de un profesor que, encandilado con un misterioso libro que un personaje no menos misterioso le da en una librería, se anima a ir al centro de la Tierra.

A partir de este momento, preparativos a parte y la presentación de los personajes principales, lo que vamos a tener por delante es una película de aventuras muy correcta que navega entre la adaptación fiel y la perigrullada más alucinante. Por eso, esta (y esto sí está basado en el libro) es la típica historia de un viaje alucinante lleno de peligros que hay que afrontar, en este caso, por el bien de la ciencia.

La película, desde cierto punto de vista, y salvo licencias, se mantiene bastante fiel en cuanto al espíritu del libro y eso es muy de admirar. También, claro, se toma libertades que, depende de si eres o no fan de la obra, te pueden gustar o no. Por ejemplo, como no podía ser de otra forma, el personaje femenino se mete pelín a calzador cuando todos los aficionados a Verne (entre los que me incluyo), sabemos que al escritor meter una mujer le traía al pairo y no lo disimulaba. Aquí el personaje de Graüben no es más que el contrapunto amoroso a Axel. Y, sí, la inclusión de Olsen es puro añadido y uno de los puntos, para mí, más conflictivos de la película ya que da al conjunto un tono alucinógeno considerable (luego hablaré de esto)

Sin duda, uno de los puntos fuertes viene dado por los parajes naturales que vemos a lo largo de toda la cinta. Aquí no había croma ni efectos digitales (ni mucho presupuesto, digo yo) y esto le da al producto un toque de realismo considerable. Las localizaciones sin duda, están muy conseguidas, tanto las de los exteriores como la de los interiores de la Tierra.

¿Peros?  A patadas. 

Para empezar, fijaos el viaje que hacen pero los personajes se mantienen limpios, aseados, peinados, afeitados y sin manchas, salvo las escenas finales. Vamos, que no dan la impresión de pasarlas canutas en un viaje así.

¿Los efectos? Pues algunos cantan mucho. Los dinosaurios, por ejemplo, los vas a recordar, lo mismo que las tortugas gigantes o, a veces, las miniaturas. Esto no lo veo como fallo; solo cosa de la época y el presupuesto.

Pero, sin duda, lo que más me ha chocado es el tono de la película. Empieza como un viaje aventurero pero, desde que desembarcan en el islote del final, la cosa se va un poco de las manos. Así, porque sí, vemos sucedáneos de King Kong, reptiles cutres que salen por que sí y, el añadido brutal: clones y viajes en el tiempo que dan lugar a sinsentidos porque no se explican, de dónde salen, por qué están ahí o, si me apuráis, qué es lo que pretende Olsen Por ejemplo, ¿cómo hace el susodicho para causar la explosión que desencadena el final? ¿Para qué sirve la caja metálica y qué es? Nada. Nos quedamos con las ganas. Esto hace que la cosa empezase regularcita y acabe más bien rara.

En resumen, una obra muy de la época y del director cuyas intenciones parece que bailan un poco. Aún con sus limitaciones tiene momentos muy interesantes pero, en conjunto, le falta empuje y, sobre todo, muchas explicaciones. Con todo, entretiene, que no es poco.





domingo, 8 de febrero de 2026

La orgía de los muertos


Siempre lo digo: Amazon Prime esconde joyas que es necesario rescatar. Y una de ellas es, sin duda, esta orgía de muertos.

La película tiene una premisa de lo más sencilla: un viejo conde muere y un sobrino pardillo hereda sus posesiones que, cosa lógica, esconden cosas muy oscuras. A partir de este argumento tan sencillo, que hemos visto hasta hartarnos, el guión de la película se las apaña para poner detallitos aquí y allí que, sin duda, enriquecen la trama y hace que el interés aunmente.

Muy recomendable es que, desde la escena inicial, no se pierde tiempo y se va al grano. Por eso, en cuanto Serge llega, tiene qe atravesar el cementerio y se encuentra con la pobre chica ahoracada, sabes sin problema cual va a ser el espíritu de la cinta: mosrar sin reparo y tratar de sorprender al espectador. Y lo consigue, debo admitirlo. Grillada más, grillada menos, la película consigue atrapar de manera muy efectiva y hace que la hora y media más o menos larga pase rápido. Por eso, el cóctel que nos encontramos aquí es muy variad: magia negra, espiritistas, científicos chiflados, pasajes cavernosos, cemenerios enormes y zombis, muchos zombis. ¿El resultado? Una película tan directa como divertida.

Pero si hay una cosa que llama la atención es lo real que resulta. Mirad el año: 1973 Nada de CGI cantoso y hortera. Todo lo que vemos aquí es real: el pueblo lo es, los pasadizos lo son y el cementerio, sin duda alguna, lo es también. Esto dota a la cinta de una magia tan especial y clásica que, en lo que a mí respecta, me encanta. Cine puro y duro donde lo que se vel lo sabemos de sobra, es de verdad.

El terror que impera a lo largo de toda la cinta es muy clásico: muertos descomponiéndose, cvernas oscuras, cementerios que no presagian nada bueno o laboratorios a la antigua usanza. Esto le da un caracter muy de "película clásica de terror" que le viene muy bien.

Y si el ambiente es muy bueno, no tiene que envidiarle nada el maquillaje. Los zombis están muy bien mostrados y la efectividad de los golpes de efecto es más que sobresaliente.

Los actores, como los personajes, varían y van de comedidos a acelerados por igual. Stelvio Rosi, con su aire stetentero total que recuerda a un Chuck Norris venido a menos, pasa de cero a cien en segundos y su personaje lo mismo parece noble (escena a golpes con el criado) como un salido mental sin escrúpulos que no duda en hacer desnudar a la chica de turno para probar su palabra. María Pia Conte haciendo de Nadia muestra una condesa igual de exagerada que dice que hace magia negra lo mismo que comparte la receta de un huevo frito.Dyanik Zurakowska resulta la más normalita porque su personaje lo es. ¿Sale Paul Naschi? Sí, haciendo de Igor. En su línea: teatral y exagerado a partes iguales. Gérard Tichy hace un buen profesor Leon. resulta, quizás, el personaje más clásico de todos.

¿Y el final? Seamos sinceros: si una peli así termina de manera "normal" la cosa quedaría coja, así que el remate que le dan resulta tan absurdo como efectivo.

No hay más que decir. La recomiendo sin duda porque es un producto tan anclado en su tiempo com divertido. Y estas joyitas ay que rescatarlas y disfrutarlas.


sábado, 3 de enero de 2026

Expediente Warren: El último rito




La verdad, después de los episodios dos y tres de la saga de los Warren, no esperaba mucho más y, mucho menos, una cuarta parte. La primera película creo que es una maravilla pero luego la cosa perdió fuelle la dos y la tres, si bien se pueden ver y disfrutar, me resultan más flojas.

Pues bien, me alegra comprobar que me he equivocado.

Esta cuarta parte deja ya claro que es el punto y final (no hay más que ver el título) y a lo largo de todo el metraje nos van a dejar claro que, con respecto a esto, no hay duda.

Me ha parecido muy curioso que, con diferencia, esta cuarta película es la que tiene un desarrollo inicial más lento. De hecho, después de la escena en la que vemos a los Warren jóvenes, la cosa se ralentiza mucho y debo decir que estaba un poquito cansado de la familia beata, hortera y gafotas que va a ser el eje de todo. La cosa tarda en arrancar, la familia Slmurl cae mal pero lo cierto es que, cuando lo hace, lo hace bien.

Y es que, desde que una de las hermanas tiene cierto problemilla con un espejo, los cristales y el desayuno, el conjunto comienza a despegar y recupera lo mejor de la saga, es decir, el espíritu de la primera película. Y esto es porque, en lugar de fenómenos raros (que los hay) esta entrega recupera el terror más básico: el de las caras terroríficas y desagradables que te hacen botar en el sofá. Por ejemplo, es momento de la niña parando la cursi película familiar es buenísima; sabes que va a suceder algo, estás deseando que pase pero no puedes quitar los ojos de la pantalla. Lo mismo sucede con el momento del vestido de novia o con cualquier cara que surge de la oscuridad. El terror está muy bien llevado y, lo que es mejor, la película va de menos a más y eso se nota.

Los actores me parecen muy acertados y llama la atención que aquí los vemos más mayores (según parece, este fue su último caso) y el maquillaje que los representa así está muy bien; nada cantoso, nada llamativo, todo muy natural.

Con respecto al tema de los efectos esta entrega es más una película de sustos con maquillaje que otra cosa. Y muy buen maquillaje, además. De hecho, la escena de la muñeca Anabel, puro CGI, es la que más artificial me parece en contraste con el resto. Me ha dado la impresión de que la han puesto por poner algo sin más ni más.

Pero, como suele ocurrir en estas películas, creo que lo mejor de todas está en el final, en los créditos, cuando vemos las fotos del caso original y los audios. Por eso, aguantad un poco, que la cosa lo merece.

Según he leído, esta entrega está muy cambiada, si bien siempre basada en el caso real de la familia Smurl. Al parecer, no solo fue el último caso, si no que la resolución no fue bien y hubo de por medio un exorcismo que acabó mal.

Con todo, creo que ha sido un buen broche final. Toda la saga de los Warren, spin-offs incluidos, han configurado un universo del terror bastante aceptable y, sobre todo, entretenido. Vamos, que te puedes poner las cuatro películas una tarde de invierno mientras te tomas un chocolate y tienes un plan pero que muy guapo,

lunes, 22 de diciembre de 2025

Cementerio de animales




Los remakes están de moda y aquí no se libra nadie, aunque te llames Stephen King. En este caso, se vuelve a rodar la historia del famoso cementerio que trae de vuelta a todo quisque se entierra allí... aunque regresen un poco cambiados.

La película consigue su objetivo, que es tratar de entretener durante todo el metraje. Por eso, no pasa mucho tiempo desde que se produce el primer incidente con el gatito. Moraleja: si tu mascota se muere, déjalo estar (ya lo decían los Beatles. Comentario que no viene a cuento pero me apetecía poner) El caso es que, a partir de aquí, todo se acelera. Cambia gato por niña atropellada por camión y tenemos el drama terrorífico servido. 

A partir de este momento todo se acelera. Aunque el guión entretiene peca de predecible porque sabes sin ninguna duda qué es lo que va a suceder. Ignoro si el libro de Stephen King es así pero tampoco me apetece averiguarlo porque me parece un tío tan aburrido como pedante. Cosa curiosa, aquí la víctima es la niña, mientras que en la película de los ochenta era el niño. 

Uno de los detalles que le viene muy bien a la peli es que, como suele pasar, las cosas suceden por la noche, lo que da al conjunto un ton bastante lúgubre que le viene bien.

¿Cosas, para mí, mejorables?

Pues, quitando lo simple y predecible que es, hay una cosa fundamental: no da miedo. Pero nada de nada. ¿Cómo es posible? Tienes a una niña zombi que regresa de un cementerio indio y ¿no añades nada visual que impacte? No hay sustos, no hay maquillaje que te pegue el bofetón. No hay momentos escabrosos. Sí, sale lo del cortecito en el talón de Aquiles pero es rápido y soso. Creo que el material, desde el punto de vista del terror, hubiera dado para mucho más. Recuerdo que, en la película ochentera, al margen de la historia principal, estaba el momento de la hermana de la madre que salía tres segundos pero se te quedaba en el cerebro. Aquí no consiguen ni eso. Explotan la idea un poco más pero sin chispa. Y es que esa es la impresión que da en general esta cinta: mucha intención, mucho impulso inicial pero luego se queda en agua de borrajas.

En definitiva, una peliculita muy normal, bastante simple incluso que demuestra que los remakes, muchas veces, son innecesarios.

¿Qué versión prefieres, esta o la de 1989?


domingo, 7 de diciembre de 2025

El pantano de los cuervos


El Frankenstein español.

Una película rara que, partiendo de un argumento alucinante (un científico loco puede despertar a los muertos) se deja llevar por un desarrollo tan extraño como confuso, lleno de secuencias raras (el duo musical, los muertos asomando cabezas), una música que no pega ni con cola y un erotismo forzado que es evidente que se pudo explotar de mejor forma. A todo ello hay que añadirle un montaje muy artificial que salta de una escena a otra de manera bastante abrupta lo que le da la impresión de una cinta muy acelerada que, desarrollada de otra forma, hubiera podido ser otra cosa. La sensación que queda después de verla es una especie de quiero y no puedo, algo así como que había una intención evidente pero que se perdió por el camino

Los actores, lo admito, me han gustado, en especial, Ramiro Oliveros, que lo clava en su papel de doctor Frosta.

En definitiva, una película para ver como una rareza que pudo haber sido más pero cuya ejecución la convierte en algo, cuanto menos, extraño. Eso sí, es de agradecer que haya plataformas que nos recuerden este tipo de cintas par que no caigan en el olvido.