domingo, 28 de junio de 2026

Matar o no matar, ese es el problema

 



Todo un descubrimiento.

La película es la típica historia de venganza donde un personaje, que en principio no es malo, decide tomar venganza y convertirse en una especie de asesino ens serie. La gracia del guión es que, en este caso, se trata de un actor shakespirirano que se ensaña con un montón de críticos horteras, imbéciles y engreídos que le han destrozado su carrera y reputación.

A partir de esta premisa, lo que tenemos por delante es un auténtico festín (y no es una palabra al azar) criminal por parte de Lionheart, el personaje de Vincent Price, que va cargándose uno a uno a los críticos que le hundieron. Dicho así puede ser muy lineal pero la gracia del conjunto reside en que las muertes están relacionadas con obras shakespirianas de forma que los hechos en sí son pistas para la policía. Aquí hay de todo: apuñalamientos a lo César, lanzadas a lo Héctor, decapitaciones nocturnas, ahogamientos es vino... De todo y para todos. Pero, lejos se ser cruentas y desagradables, resultan teatrales y divertidas. Y esto es así de manera por completo intencional. Yo me quedo con el momento en que al crítico le hacen comer sus propios perros cocinados. Admitámoslo, ver a Vincent Price hacer tragar los animalitos con un embudo al dueño tiene gracia. Por eso, el guión se luce haciendo que sepas con claridad qué va a pasar pero esperes más o menos divertido la barbaridad sanguinaria que Lionheart prepara para su siguiente víctima.

Y es justo esta la característica que más vas a recordar de la peli: el festival que de Vincent Price vamos a ver a lo largo de todo el metraje. Hazte a la idea de que es una especie de doctor Phibes pero más gracioso. En cada muerte, el amigo se disfraza de un personaje que va desde lo dramático al peluquero amanerado. Price se mueve aquí como pez en el agua, resulta dramático, exagerado y cómico a la vez y se come con patatas al resto del elenco que, por cierto, lo hace también muy bien. Cosa curiosa, empatizas mucho más con el asesino que con las víctimas y esto es culpa de Price.

¿Cosas en contra? Bueno, como ya he dicho, la peli no ofrece sorpresas al margen de la bestialidad de turno que se le ocurra a Lionheart. Esto hace que la película resulte muy lineal y se reduzca, a fin de cuentas, a una sucesión de asesinatos. Divertidos, claro que sí

Por otro lado, sorprende lo apáticos que resultan los críticos viendo que está claro que hay alguien que va a por ellos porque, además de no inmutarse demasiado, siguen haciendo sus vidas de manera normal, como el que va a la cata de vinos o la de la peluquería. Es como si el guión se centrase más en los asesinatos y dejase de lado todo lo demás. Eso sí, debo admitiro que las sorpresa relacionada con la hija de Lionheart me ha gustado mucho. 

Pues eso es todo. Una película muy predecible pero, cosa curiosa, resulta muy amena de ver. Vincent Price en su salsa y eso se nota en cada fotograma. 




domingo, 7 de junio de 2026

Masters del Universo.

 



Al fin.

Hemos tenido que esperar la friolera de 40 años para tener una película como Eternia manda de Los Masters del Universo (ojo, que la de 1987 me encanta. Por cutre, pero me encanta)

La cinta empieza de manera muy original. Oímos la voz de Adam presentando Eternia y su propio origen. Esto podría haber quedado muy báisco hasta que nos damos cuenta de que el amigo está en una cita contándole todo a una chica que, por supuesto cree que está chiflado y se larga. Esto nos adelanta una cosa: aquí va a haber cierto sentido del humor muy comedido que va a complementar a la aventura que tenemos por delante.

Me ha gustado mucho que la película vacile a todos los que nos quejamos de qu ela acción iba a ocurrir de nuevo en la Tierra (tal como ocurría en la peli de Cannon) Sí, hay escenas en la Tierra pero muy pocas, hasta que vemos en su total esplendor a Beast Man y, a partir de ahí... Rumbo a Eternia.

Y es donde empieza la aventura. Somos testigos de toda la magia del planeta y del castillo de Grayskull a través de secuencias de aventuras que se alternan sin problemas con cierto toque de humor (sin pasarse) y drama. Aquí no hay medias tintas: los buenos son muy buenos y los malos, encabezados por Skeletor, malísimos. Eso le da a la cinta un aire de película de aventuras clásica que le viene muy bien al conjunto y que, desde luego, a mí me ha encantado.

Otro aspecto a destacar son los efectos especiales. Muy, pero qu muy buenos. Los mejor, sin duda,  referido a los personajes, sobre todo, Skeletor. La cara de calavera, con esos ojos rojos tiene muchísima expresión y hace que, cada vez que sale, robe mucho del protagonismo. Por le demás, en cuanto a seres raros, monstruos, robots, vehículos voladores y explosiones variadas, de diez. Destaco la primera transformación de Adam en He-Man. Al fin sabemos qué sucede bajo todo ese resplandor cuando grito "¡POR EL PODER DE GRAYSKULL!"

Pero, sin duda, el gran acierto que la película es la fidelidad que tiene hacia los personajes y, sobre todo, que no todo es efecto digital porque es obvio que los actores llevan un disfraz. Skeletor y Trap-Jaw me han encantado. Beast Man es más CGI porque no queda otra, claro. Y el castillo de Grayskull, que es un personaje por sí solo, es un clon del juguete.

Y, por supuesto hay que destacar la cantidad de guiños que van directo al corazón del fan. El que más me ha gustado es cuando los personajes se ponen a reír con las manos en la cintura, muy al estilo de la serie de Filmation o cómo se burlan (de buen modo) de la idea de que es imposible no notar que He-man y Adam son la misma persona, algo que ya era un chiste incluso en los chiste, cuando lazaron la figura de Adam. Y estupendo el enfoque de de Skeletor hacia Filmation, con risa y sorna incluida. Es el malo pero, desde siempre, ha caído fenomenal.

En cuanto a los actores, muy bien todos ellos. Nicholas Galitzine es el perfecto He-Man/Adam y aporta cierto tono pardillo muy apropiado. Camila Mendes como Teela, menos mal, no resulta pedante ni empoderada . Idris Elba genial como Duncan. Jared Leto, con máscara, muy bien como Skeletor. 

¿Cosas que he extrañado? Dos. A Mer-Man y a Stratos. Pero espero que estén ahí en la secuela.

Eso ha sido todo. Por fin, por una vez, se han dejado de hacer cambios (salvo Roboto, que es Robota) y se han ceñido a la fuente original con respeto y fidelidad. Y eso se nota pòrque los resultados, al menos para mí, son muy buenos. Una película de aventuras en toda regla que se deja de tonterías y va a lo que va: que te los pases bien durante dos horas y media. Si se lo curran bien (y me remito a un de las escenas post-créditos), lo mejor está aun por venir.

¡POR EL PODER De GRAYSKULL!


sábado, 2 de mayo de 2026

Drácula

 




Uf.

Eso es lo único que se me ocurre tras acabar de ver (literal) esta peli, porque el batiburrillo de cosas es tremendo.

Vamos por partes.

A favor puedo decir que la película, en general, entretiene, aunque esto dependa del aguante que tu paciencia tenga o del estado de ánimo con el que te pille. Si estás bien, posiblemente aguantes. Si estás algo torcido, la mandarás a la mierda.

Otro punto a favor es el tema de la ambientación. Muy conseguido, la verdad, en todas y cada una de las etapas históricas que vamos a ver en la cinta (que son unas pocas) Quizás la más floja, desde este punto de vista, haya sido la del origen del conde. Se lo perdono por el casco tan alucinante que lleva el susodicho. El momento de Francia está muy conseguido y la época "actual" en la que sucede la historia, también. Supongo que tenían dinero para ambientación y no han escatimado.

Destaco aquí lo descarada que ha sido la cinta con la de Coppola, cuya sombra es enorme. Han sabido coger lo mejor, como la historia de amor, el cabreo del príncipe Vlad o, con menor intensidad, ese aspecto rompedor con respecto a la castidad de los personajes que desarrolló Coppola en el 92. Como dijo Francis Ford, siguiendo el ejemplo de su padre, «roba lo mejor». Y esto es lo que ha hecho Luc Besson, solo que allí donde el maestro cogía, cambiaba y hacía suyo, Besson se ha limitado a coger y punto. 

¿Peros?

A toneladas.

Voy a ser bueno y señalar el primero, que va a ser el que más te llame la atención. Mira que ha habido Dráculas en el cine. Unos mejores, otros normales y otros mierdosos, como el de Luke Evans. Pues aquí se han limitado a copiar el aspecto de Gary Oldman en la película de Coppola. Pero sin ningún tipo de disimulo, sin aportar nada. Le han copiado la cara, el pelo, la ropa... Todo. Pero si el de Coppola es Premiun, el aspecto de este es de Temu. La imitación es tan evidente que da risa. Palabra.

Y luego está el montón de chorradas que han metido al guión que hacen que, por encima de todo, este Drácula no de miedo ni siquiera una sombra muy suavecita del mismo. Podría contaros detalles a patadas pero voy a señalar unos pocos. 

Para empezar, Drácula tiene gárgolas como súbditos. Pero no monstruos pétreos impresionantes; pensad en los personajes estúpidos que acompañaban a Quasimodo en la película de los asquerosos de Disney y os haréis una idea. Luego, al menos yo lo he interpretado así, son niños. Sí, no hagáis preguntas.

Sigo. La peli copia el personaje de Elisabeta pero, allí donde la versión de Coppola era una amor más puro, aquí los dos, Drácula y Elisabeta, están más salidos que un puñado de puntas de lanza de forma que, cuando ella recuerda, lo que hace es rememorar los episodios de sexo e incluso, en un primer aviso de lo que te espera, en la primera escena los hombres de Drácula le hacen al pobre un coitus interruptus en toda regla. Si yo soy el conde, los empalo allí mismo. Es la primera gran chorrada de la peli.

¿Más? Claro. El conde, en lugar de dar miedo, te inspira simpatía. Con eso os digo todo.

Otra. La música, en determinados momentos iniciales, es una copia de la partitura de Wojciech Kilar. Aquí Danny Elfman se ha lucido. Pero para mal.

Una cosa que me ha llamado la atención con determinadas escenas es que parecen de risa. Por ejemplo, Harker (aquí Rendfield se fue de vacaciones) llega al castillo, le parece casi divertido y no se inmuta al ver el aspecto del conde. Es más, está más ocupado en comer y disfrutar de la comida que otra cosa. Ah, y aquí el conde es como los Jedi: puede mover cosas a su antojo y se queda tan pancho. ¿Otro ejemplo? Drácula quiere suicidarse y el pobre se tira de una ventana. Como no muere, coge otra más alta. Como sigue sin morir, elige otra más alta. ¿Qué no ha entendido de la frase "Eres inmortal"? Es como un momento sacado de Mortadelo y Filemón.

Y aquí viene lo mejor de lo peor. Si eres aficionado al conde como yo, sabes que los actores de la gran pantalla han desplegado sus armas con las mujeres a su modo. Lugosi tenía aquella mirada hipnotizante. Christopher Lee hacía crecer sus dientes de manera bastante sexual y las chicas le daban el cuello, el codo y el cuerpo entero. Pues aquí, amigos, Drácula atrae a las mujeres (redoble) CON PERFUME.

Lo habéis oído bien. El colega Drácula, harto de buscar a su Elisabeta, decide usar cientos de años en crear un perfume que, cuando lo huelen las mujeres, se pegan a él (y no es un modo de hablar) como un imán. De este modo, alguna de las que se le pegan, tendrá que ser Elisabeta (no o digo yo, lo dice el conde). Y no veas lo que sucede si le huelen las monjas de un convento. Vamos, como gatas en celo bestial. Esto, a mí por lo menos, me ha sacado mucho de la peli porque ver al conde Drácula ponerse perfume con un dedo para ver quién cae es, como poco, estúpido. Pero es que estamos habpando de una peli estúpida.

¿Y los actores? Feos. Y no me llaméis superficial, pero feos. Caleb Landry Jones tiene una cara muy rara. Ojo, que no lo hace mal pero ese aspecto que tiene no ayuda. Cuando está en la fiesta con la chistera no sé qué le queda peor, si la peluca o la chistera tres tallas más grande. Zoë Bleu como Mina/Elisabeta igual. La moda de las cejas tamaño tiranosaurio hacen que mires a las cejas, no al personaje. El resto, cumple. Por cierto, Christof Waltz es un Anthony Hopkins descafeinado y Matilda de Angelis una Sadie Frost más descafeinada aún. 

¿Veredicto? Floja, muy floja. ¿Entretiene? Bueno, sí... a su modo. Como dije más arriba, depende de cómo te coja. Eso sí, a ver si hacemos de una vez una adaptación en condiciones del libro y nos olvidamos del factor amoroso, que, cualquiera que haya leído a Stoker, sabe que es un añadido de Hollywood.

Señor, con la buena materia prima que tenían y hacen esto...

domingo, 19 de abril de 2026

Weapons




El género de terror es curioso. No termina de morir nunca aunque tiene periodos bastante secos en cartelera pero, de vez en cuando, parece redefinirse a sí mismo.

Weapons es un soplo (suave) de aire fresco por varias razones. Veamos.

Para empezar, otorga protagonismo a un personaje que, en las últimas décadas parece un tanto olvidado pero que, bien llevado, puede dar mucho juego: la bruja. Y eso es justo lo que vamos a tener aquí. Eso sí, olvidaros de la bruja sofisticada, atractica y sexual. Aquí se recupera a la bruja clásica: desagradable, asquerosa y repulsiva. Punto muy importante a favor.

Pero lo que me ha llamado la atención es el modo en el que se cuenta la historia. Si se hubiera hecho de manera convencional, es decir, un planteamiento, nudo y desenlace centrados en un personaje principal, creo que el impacto no hubiera sido el mismo. De hecho, cuando empiezas a verla, crees que todo se va a centrar en la profesora del pueblo. Pues no. Y eso es un gran acierto porque, a través de varias historias cortas, pero enlazadas, la película gana mucho y eso se nota en pantalla. Es decir, vamos a ver determinados hechos desde el punto de vista de personajes distintos. Segundo (y muy buen) punto a favor.

Pero, no lo olvidemos, esto es una historia de terror y el que vemos aquí es muy bueno. Para empezar, a lo largo de los dos primeros tercios de la cinta, no tenemos ni idea de qué está pasando o cuál es el motivo de todo. La premisa no puede ser más atractiva: una profesora ve el sueño cumplido de cualquier desgraciado que se dedica a la docencia: ver su clase casi vacía. Y digo «casi» porque faltan diecisiete niños y solo acude uno. Esos diecisiete, desaparecieron a las dos y diecisiete minutos de la madrugada. ¿A dónde fueron? ¿Por qué se largaron? Las cámaras de seguridad han captado a algunos y el misterio se acentúa.

Además, el terror está potenciado de dos formas. Por un lado, esas escenas en las que no vemos mucho pero distinguimos a algún personaje moverse de manera MUY mosqueante en la oscuridad (a la escena del corte del mechón de pelo de la profe me remito) Por otro, el recurso del que las películas de terror se han valido toda la vida que, si está bien hecho, triunfa: el maquillaje. No voy a decir más por el tema de los spoilers pero aquí me refiero a todas las escenas de la repugnante tía Gladys. Sí, da asco pero no puedes apartar los ojos de ella.

Y, por si fuera poco, destaco otro aspecto que, desde luego yo, lo califico de muy bueno: el por qué de todo. Una vez que termina la peli te das cuenta de que, en realidad, no se explica nada. ¿Cómo es que la madre de Alex tiene esa familiar tan asquerosa? ¿Qué pretendía en realidad Gladys con los niños? ¿Qué pasa con estos después de la escena final? ¿Qué narices era Gladys en realidad? 

Si veis la peli, descubriréis que, en realidad, no se explica nada pero el gran lo gro de la cinta es que ni falta que hace. Eso le da un aire extraño y terrorífico que viene muy bien al conjunto.

Pues dicho queda. Por supuesto, recomiendo verla. Te lo vas a pasar bien (o mal, según te pille) pero, al menos, es una prueba de que, todavía, cuando los guionistas se exprimen el cerebro, pueden pensar en cosas originales. Y, claro, es una prueba de que el cine de terror, aún, tiene esperanza.

ACTUALIZACIÓN: ya he oido en varios sitios que, creyendo haber encontrado una gallina de huevos de oro, van a hacer lo de siempre: exprimirla. Por eso, ya hay planes de una secuela centrada en Gladis. Vamos, que se marcarán algo así como las pelis de Anabelle o la monja y se cargarán el espíritu de todo.


sábado, 28 de marzo de 2026

Viaje al centro de la Tierra



Julio Verne siempre será un filón para las adaptaciones al cine de sus obras. Esta vez, de la mano de Juan Piquer Simón, vamos allá con otra de las adaptaciones de Viaje al centro de la Tierra.

La película comienza de golpe (no es un decir) y nos va a contar la historia de un profesor que, encandilado con un misterioso libro que un personaje no menos misterioso le da en una librería, se anima a ir al centro de la Tierra.

A partir de este momento, preparativos a parte y la presentación de los personajes principales, lo que vamos a tener por delante es una película de aventuras muy correcta que navega entre la adaptación fiel y la perigrullada más alucinante. Por eso, esta (y esto sí está basado en el libro) es la típica historia de un viaje alucinante lleno de peligros que hay que afrontar, en este caso, por el bien de la ciencia.

La película, desde cierto punto de vista, y salvo licencias, se mantiene bastante fiel en cuanto al espíritu del libro y eso es muy de admirar. También, claro, se toma libertades que, depende de si eres o no fan de la obra, te pueden gustar o no. Por ejemplo, como no podía ser de otra forma, el personaje femenino se mete pelín a calzador cuando todos los aficionados a Verne (entre los que me incluyo), sabemos que al escritor meter una mujer le traía al pairo y no lo disimulaba. Aquí el personaje de Graüben no es más que el contrapunto amoroso a Axel. Y, sí, la inclusión de Olsen es puro añadido y uno de los puntos, para mí, más conflictivos de la película ya que da al conjunto un tono alucinógeno considerable (luego hablaré de esto)

Sin duda, uno de los puntos fuertes viene dado por los parajes naturales que vemos a lo largo de toda la cinta. Aquí no había croma ni efectos digitales (ni mucho presupuesto, digo yo) y esto le da al producto un toque de realismo considerable. Las localizaciones sin duda, están muy conseguidas, tanto las de los exteriores como la de los interiores de la Tierra.

¿Peros?  A patadas. 

Para empezar, fijaos el viaje que hacen pero los personajes se mantienen limpios, aseados, peinados, afeitados y sin manchas, salvo las escenas finales. Vamos, que no dan la impresión de pasarlas canutas en un viaje así.

¿Los efectos? Pues algunos cantan mucho. Los dinosaurios, por ejemplo, los vas a recordar, lo mismo que las tortugas gigantes o, a veces, las miniaturas. Esto no lo veo como fallo; solo cosa de la época y el presupuesto.

Pero, sin duda, lo que más me ha chocado es el tono de la película. Empieza como un viaje aventurero pero, desde que desembarcan en el islote del final, la cosa se va un poco de las manos. Así, porque sí, vemos sucedáneos de King Kong, reptiles cutres que salen por que sí y, el añadido brutal: clones y viajes en el tiempo que dan lugar a sinsentidos porque no se explican, de dónde salen, por qué están ahí o, si me apuráis, qué es lo que pretende Olsen Por ejemplo, ¿cómo hace el susodicho para causar la explosión que desencadena el final? ¿Para qué sirve la caja metálica y qué es? Nada. Nos quedamos con las ganas. Esto hace que la cosa empezase regularcita y acabe más bien rara.

En resumen, una obra muy de la época y del director cuyas intenciones parece que bailan un poco. Aún con sus limitaciones tiene momentos muy interesantes pero, en conjunto, le falta empuje y, sobre todo, muchas explicaciones. Con todo, entretiene, que no es poco.