Uf.
Eso es lo único que se me ocurre tras acabar de ver (literal) esta peli, porque el batiburrillo de cosas es tremendo.
Vamos por partes.
A favor puedo decir que la película, en general, entretiene, aunque esto dependa del aguante que tu paciencia tenga o del estado de ánimo con el que te pille. Si estás bien, posiblemente aguantes. Si estás algo torcido, la mandarás a la mierda.
Otro punto a favor es el tema de la ambientación. Muy conseguido, la verdad, en todas y cada una de las etapas históricas que vamos a ver en la cinta (que son unas pocas) Quizás la más floja, desde este punto de vista, haya sido la del origen del conde. Se lo perdono por el casco tan alucinante que lleva el susodicho. El momento de Francia está muy conseguido y la época "actual" en la que sucede la historia, también. Supongo que tenían dinero para ambientación y no han escatimado.
Destaco aquí lo descarada que ha sido la cinta con la de Coppola, cuya sombra es enorme. Han sabido coger lo mejor, como la historia de amor, el cabreo del príncipe Vlad o, con menor intensidad, ese aspecto rompedor con respecto a la castidad de los personajes que desarrolló Coppola en el 92. Como dijo Francis Ford, siguiendo el ejemplo de su padre, «roba lo mejor». Y esto es lo que ha hecho Luc Besson, solo que allí donde el maestro cogía, cambiaba y hacía suyo, Besson se ha limitado a coger y punto.
¿Peros?
A toneladas.
Voy a ser bueno y señalar el primero, que va a ser el que más te llame la atención. Mira que ha habido Dráculas en el cine. Unos mejores, otros normales y otros mierdosos, como el de Luke Evans. Pues aquí se han limitado a copiar el aspecto de Gary Oldman en la película de Coppola. Pero sin ningún tipo de disimulo, sin aportar nada. Le han copiado la cara, el pelo, la ropa... Todo. Pero si el de Coppola es Premiun, el aspecto de este es de Temu. La imitación es tan evidente que da risa. Palabra.
Y luego está el montón de chorradas que han metido al guión que hacen que, por encima de todo, este Drácula no de miedo ni siquiera una sombra muy suavecita del mismo. Podría contaros detalles a patadas pero voy a señalar unos pocos.
Para empezar, Drácula tiene gárgolas como súbditos. Pero no monstruos pétreos impresionantes; pensad en los personajes estúpidos que acompañaban a Quasimodo en la película de los asquerosos de Disney y os haréis una idea. Luego, al menos yo lo he interpretado así, son niños. Sí, no hagáis preguntas.
Sigo. La peli copia el personaje de Elisabeta pero, allí donde la versión de Coppola era una amor más puro, aquí los dos, Drácula y Elisabeta, están más salidos que un puñado de puntas de lanza de forma que, cuando ella recuerda, lo que hace es rememorar los episodios de sexo e incluso, en un primer aviso de lo que te espera, en la primera escena los hombres de Drácula le hacen al pobre un coitus interruptus en toda regla. Si yo soy el conde, los empalo allí mismo. Es la primera gran chorrada de la peli.
¿Más? Claro. El conde, en lugar de dar miedo, te inspira simpatía. Con eso os digo todo.
Otra. La música, en determinados momentos iniciales, es una copia de la partitura de Wojciech Kilar. Aquí Danny Elfman se ha lucido. Pero para mal.
Una cosa que me ha llamado la atención con determinadas escenas es que parecen de risa. Por ejemplo, Harker (aquí Rendfield se fue de vacaciones) llega al castillo, le parece casi divertido y no se inmuta al ver el aspecto del conde. Es más, está más ocupado en comer y disfrutar de la comida que otra cosa. Ah, y aquí el conde es como los Jedi: puede mover cosas a su antojo y se queda tan pancho. ¿Otro ejemplo? Drácula quiere suicidarse y el pobre se tira de una ventana. Como no muere, coge otra más alta. Como sigue sin morir, elige otra más alta. ¿Qué no ha entendido de la frase "Eres inmortal"? Es como un momento sacado de Mortadelo y Filemón.
Y aquí viene lo mejor de lo peor. Si eres aficionado al conde como yo, sabes que los actores de la gran pantalla han desplegado sus armas con las mujeres a su modo. Lugosi tenía aquella mirada hipnotizante. Christopher Lee hacía crecer sus dientes de manera bastante sexual y las chicas le daban el cuello, el codo y el cuerpo entero. Pues aquí, amigos, Drácula atrae a las mujeres (redoble) CON PERFUME.
Lo habéis oído bien. El colega Drácula, harto de buscar a su Elisabeta, decide usar cientos de años en crear un perfume que, cuando lo huelen las mujeres, se pegan a él (y no es un modo de hablar) como un imán. De este modo, alguna de las que se le pegan, tendrá que ser Elisabeta (no o digo yo, lo dice el conde). Y no veas lo que sucede si le huelen las monjas de un convento. Vamos, como gatas en celo bestial. Esto, a mí por lo menos, me ha sacado mucho de la peli porque ver al conde Drácula ponerse perfume con un dedo para ver quién cae es, como poco, estúpido. Pero es que estamos habpando de una peli estúpida.
¿Y los actores? Feos. Y no me llaméis superficial, pero feos. Caleb Landry Jones tiene una cara muy rara. Ojo, que no lo hace mal pero ese aspecto que tiene no ayuda. Cuando está en la fiesta con la chistera no sé qué le queda peor, si la peluca o la chistera tres tallas más grande. Zoë Bleu como Mina/Elisabeta igual. La moda de las cejas tamaño tiranosaurio hacen que mires a las cejas, no al personaje. El resto, cumple. Por cierto, Christof Waltz es un Anthony Hopkins descafeinado y Matilda de Angelis una Sadie Frost más descafeinada aún.
¿Veredicto? Floja, muy floja. ¿Entretiene? Bueno, sí... a su modo. Como dije más arriba, depende de cómo te coja. Eso sí, a ver si hacemos de una vez una adaptación en condiciones del libro y nos olvidamos del factor amoroso, que, cualquiera que haya leído a Stoker, sabe que es un añadido de Hollywood.
Señor, con la buena materia prima que tenían y hacen esto...




