El señor de las bestias.
The Beastmaster.
Director: Don Coscarelli.
Guión: Paul Pepperman.
Marc Singer.
Tanya Roberts.
Rip Torn.
John Amos.
Joshua Milrad.
Dar es un guerrero que tiene el poder de conectar con los animales. Busca vengarse de Maax, el siniestro hechicero que intentó matarle, y de las hordas responsables de la masacre de su pueblo...
Que la sombra de Conan el bárbaro fue alargada no se debió solo al tamaño de los bíceps o los pectorales del amigo Arnold. Hubo una conjunción de muchas que cosas funcionaron como debieron hacerlo: guión, cásting, dirección, música, golpes de efecto... Esto, por supuesto, hizo que los sucedáneos en forma de mala bestia forzuda con espadón en la mano surgieran como moscas a la miel. Los hubo con más o menos fortuna, pasables y auténticos despropósitos.
Pues bien, este Señor de las bestias es un ejemplo de cinta que, aún bebiendo descaradamente de Conan, supo mantener el tipo y ofrecer un producto, al menos, digno.
La película empieza bebiendo de las fuentes de
toda la vida: un niño que en el futuro cumplirá su destino a saber: matar al malo. La razón no se dice pero, la verdad, importa un pito. El
malo lo que hace es cargarse o intentar cargarse al niño cuando es un bebé. Vamos, la historia que
hemos visto 20.000 millones de veces. Lo bueno es que el malo, Maax, tiene una nariz
tipo Filemón y nadie sabe por qué pero es así.
La película avanza rápido (hay que reconocer que las esenas iniciales son muy potentes y te enganchan) y, después de que el niño nace, una bruja de rostro deforme pero con cuerpazo se lo lleva para matarle. Por suerte, el futuro padre adoptivo de la criatura pasa por allí por la noche
con un burro.Y tiene un arma arrojadiza alucinante. Bruja con cuerpazo al hoyo y niño con nuevo papi.
La cosa, como digo, avanza rápido. En la siguiente escena notamos dos cosas. La primera, que el tiempo pasa y Dar crece pero su padre no envejece. La segunda, que después de que un oso mate a un pobre desgraciado comprobamos que Dar tiene algún tipo de poder sobre la mala
bestia. El consejo del padre es oro: cállate esto no sea que la liemos.
Pasan un montón de años. El padre de dar ha
envejecido un poquito y él ha utilizado muchísimas horas de gimnasio. Aquí tienes una revelación alucinante: ¡Anda, si es
el bueno de V! Sí, el que un par de años después masacrará lagartos alienígenas luciendo peinado alucinante. Y entonces asistimos a una escena que esclavadita y calcadita de lo que pudimos ver en Conan el bárbaro: unos bárbaros del norte llegan al
poblado arrasan con todo y solo Dar sobrevive. Vamos a decir que es un homenaje... Muy buena la escena siguiente cuando das despierta y ve que todo el poblado ha sido
sacrificado con los empalados de fondo y rodeándole. Sin música ni nada, el conjunto es muy efectivo y se pone muy adulto.
Por supuesto, Dar jura venganza. Como sea se va del pueblo corriendo y hace jueguecitos malabares
con un tronco. Atentos que los ecos de Conan vuelven a los pocos segundos haciendo
lo mismo con una espada. Pero la alucinante es la escena
inmediatamente posterior cuando vemos a Dar correr como un poseso por un río de nuevo con la
espalda dando mandobles a diestro y siniestro al aire.
Pero no hay héroe sin amigos. Lo saben Luke, Han, Frodo o Astérix. En este caso, Dar conoce a dos hurones (o comadrejas o lo que sean. Yo voy a llamarlos hurones porque he buscado por Internet y cada uno dice una cosa) Codo y Podo, los animalitos, puede que infantilicen un poco la historia pero también es cierto que definen al personaje y dan identidad a la peli. Pero cuantos más, mejor, así que Dar adopta a un halcón y a un tigre negro alucinante y precioso. La frase demoledora: tú eres mis ojos (halcón), vosotros sois mi astucia (hurones) y tú eres mi fuerza (tigre). Olé.
Pero los animales molan pero nada como una tía que se está bañando en un lago en
pelotas para dar intensidad al tema. Dar, que es un tío machote y también gracioso, le dice a uno de sus
hurones que le robe la ropa a la chica así, como si nada. Y de paso ligotea y se
chulea con ella a costa del pobre tigre negro. Y es que en el amor y la guerra, para un bárbaro todo vale.
La siguiente escena es curiosa. Ya de noche, Dar se encuentra con un árbol
extraño donde hay colgado un niño encerrado en una especie de jaula. De nuevo, la copia descarada de Conan: si en esta había una olla con manos dentro aquí hay
una olla con una cabeza. Curioso como el bicho humanoide absorbe al niño como una planta
carnívora y, después de esto, él y Dar se miran y este se va por dónde ha venido.
Dar llega un poblado donde el de la nariz de Filemón sigue sacrificando
niños a diestro y siniestro en nombre de un dios asqueroso. Es el momento ideal
para que Dar se luzca, o más bien su halcón, que rescata una niña de morir en el
fuego lo cual demuestra que tiene una fuerza en las patas considerable
porque se lleva la niña volando por el cielo como si tal cosa.
La película sigue y tampoco da muchas explicaciones: el malo de la nariz da
un anillo a sus brujas que sabe dónde está Dar. Cómo, por qué o de qué forma da
igual porque no lo dice. Es el momento ideal para conocer un amigo que era el
guardia del rey de la primera escena, Seth, y cosa curiosa, no ha
envejecido nada. Por supuesto, hay que rescatar a Kiri, la prota femenina.
La película se precipita al final y se introducen en la pirámide del
enemigo. Allí asistimos a una otra escena alucinante que, la veas cuando la veas, te descuadra. Y es que Kiri (sí, la chica) se va, los deja solos y vuelve con otra ropa. La explicación es alucinante: se ha vestido de guerrera. Vamos, que antes muerta que sencilla.
Ahí rescatan a un rey mientras una mala bestia andante con máscara que
recuerda a Bane, el malo de Batman y Robin persigue gesticulando a los hurones. Por
cierto el halcón de antes vuelve a demostrar que tiene unas patas bastante
poderosas cuando coge al malo encapuchado por la cabeza y lo tira por una
ventana.
Cosa curiosa, después de rescatar al rey este es un mierdecilla desagradecido y pasa de Dar olímpicamente.. Aquí vemos que el personaje es mucho más humano
puesto que suelta la lagrimita. Conan le hubiera cortado la cabeza al otro para seguir tan tranquilo. Y es donde descubrimos que el reyezuelo al que
han liberado es el papito natural de Dar. ¿A que no os lo imaginabais?
Todo se precipita porque ya no queda mucha peli. Maax trata de sacrificar a Kiri pero Dar, como no puede ser de otra forma, va al rescate. Por supuesto hay un enfrentamiento donde se carga todos.
Los actores cumplen bastante, si bien es cierto que todo, o casi todo, cae sobre los músculos de Marc Singer (sí, Mike Donovan, el de V, el que grababa en plan voyeur a Diana mientras esta se tomaba la merienda) El tipo siempre me ha caído bien y creo que aquí cumple. Destaco que, si bien es obvio que estaba en una forma física brutal, tiraba más a fibrado, no tan mala bestia como Arnold. Tanya Roberts ahí queda, aportando cara y cuerpo y no sé si en este orden. John Amos siempre me ha parecido un pelín inexpresivo y Rip Torn lo hace muy bien como el malvado Maax. Por cierto, quítale la nariz y, sí, es el de los Men in Black.
La película, en su conjunto, da lo que promete: diversión, aventuras, y unas dos horas de estar pegado a la tele. Sí, es un subproducto a la sombra de Conan pero, repito, tiene fama de ser el más digno de todos los intentos que hubo tipo Ator, Deathstalker o, a su modo, algún que otro Arquero de fuego que surgió por ahí. La peli está cuidada y eso se nota. Por desgracia, no quisieron o no pudieron currárselo más y tuvo unas secuelas bastante menos interesantes. Una pena porque siempre he pensado que, de haber puesto un poco más de cuidado, ahora estaríamos hablando de una saga de culto, y no de una sola peli como tal. Lo cierto es que este Señor de las bestias, pese a que en ciertas cosas ha envejecido así, así (obvio, a ver quién se libra) sigue siendo un espectáculo muy digno, divertido y muy a tener en cuenta.
Vigilad el cielo.
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