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sábado, 13 de octubre de 2012

El orígen del mal


El origen del mal (The possesion)
(2012)
Director: Ole Bornedal
Guión    : Juliet Snowden, Stiles White. 

Jeffrey Dean Morgan
Kyra Sedqwick
Natasha Calis
Madison Davenport
Grant Show








Una niña compra una caja. Ignora que, dentro de ella, hay un demonio que lucha por poseer un cuerpo… 

Vamos allá con una película nueva de la cual están vendiendo una imagen tipo “terrorífica” De hecho, antes de verla, he leído varios artículos donde se dejaba claro que verla iba a suponer estar durante unas dos horas con el corazón compungido a golpe de susto. Muy bien, pues vamos a ello.
Antes de nada, dejar clara una cosa: no es para tanto, ni mucho menos. Lo que ocurre es que la cinta está contando con una buena propaganda a la que hay que añadir que, si ves el cartel (como podéis hacer aquí arriba), la cosa puede impactarte y se despierte en ti las gansas de verla. Muy bien, de eso se trata después de todo. Lo que sucede es que, si te das cuenta y dejas al margen la ridícula traducción del título y te centras el original, The possesion, ya te puedes ir haciendo a la idea de por dónde van a ir los tiros. Con todo, vayamos por partes.
A favor destaco que la película va directa al grano desde la primera escena en la que vemos a una señora que, martillo en mano, quiere cargarse algo muy sencillo: una caja. Si de la misma sale una voz susurrante que habla en un idioma raro y ciertamente mosqueante y añadimos el hecho de que a la pobre mujer se le cae media cara (amén de suceder otras cosas que no quiero nombrar aquí para no fastidiar mucho la posibilidad de que la veas), el terror está servido. Y sí, muy buena escena inicial.
A partir de aquí, la cinta se dedica a presentar de manera bastante efectiva al elenco de personajes principales que nos van a acompañar. No van a ser muchos pero también es verdad que no son necesarios más. Conocemos a Clyde (Jeffrey Dean Morgan), su ex mujer Stephanie (Kyra Sedqwick) y las hijas de ambos, preadolescentes en potencia y acto, Em (Natasha Calis) y Hannah (Madison Davenport) Luego tenemos a algún secundario que pintar, pinta poco, como Brett (Grant Show), nuevo novio de Stephanie, pero que ahí queda. La cuestión es que, en un mercadillo, una de las hijas, Em, compra la dichosa cajita y la trama está servida.
Lo que sucede desde este momento es lo que uno se puede esperar en una película de estas características: las vocecitas van a aparecer de nuevo y las hijas, que son carne de posesión infernal, van a picar . Al menos una, claro. Por eso, con el personaje de Em, vamos a asistir a una serie de toquecitos bastante curiosos que, bien en forma de golpecitos en el plato al comer, algún que otro tenedor clavado en la mano del padre, cierta pelea en el cole o bofetadas indirectas a la susodicha (que, desde luego, ganas dan de dárselas) me parecen muy bien llevados.
Fijaos bien. ¿Veis algo?
¿Es todo? No, claro. Esta, a fin de cuentas, es una película de terror. Hoy día, hablar de este tipo de cintas implica hacer una referencia especial a los efectos especiales, ya que son (por desgracia, al menos para este que escribe) un requisito fundamental para mostrar escenas truculentas o desagradables. Pues bien, debo decir que aquí no es que haya muchas (las hay, cómo no) pero sí me ha parecido que no han buscado mucho la espectacularidad y se han decantado un poquito más por provocar que el espectador tuerza el gesto o se encoja un poco en la butaca.  Me remito al efecto de los ojos que dan la vuelta hasta ponerse blancos (muy bien hecho), las, de nuevo, vocecitas susurrantes, que a alguien se le caigan los dientes a plomo o cierta cosita que Em tiene rondando su garganta (además de otras que se ven en cierta resonancia) Momentos, como digo, muy bien llevados y que, algunos, pasan de manera más o menos rápida para hacer que el espectador quiera ver más. En su conjunto, salvo la escena final en la que el demonio hace acto de presencia, cumplen su con su labor. Cosa curiosa es que mucha de la tensión se produce con un recurso a la antigua: una música en plan Psicosis y momentos que, a golpe de banda sonora, retumban en la pantalla.

Los actores cumplen, si bien me han parecido muy normalitos. Jeffrey Dean Morgan está bien aunque a veces me resulta un tanto ñoño, como si al amigo le hiciera falta algo más de sangre en las venas (sobre todo con las hijas) Kyra Sedqwick no es que se luzca mucho pero sí debo admitir que su personaje me resulta algo cargante y, si me apuráis, estúpido (claro que entiendo que esa es la intención) Pero, si de personajes cargantes hablamos, debo hacer mención especial a las chicas, Natasha Calis y Hannah Madison Davenport. Y es que soy de la opinión de que en Hollywood son muy buenos haciendo que muchos personajes infantiles/juveniles resulten pedantes y algo antipáticos. Para mí, las dos mocitas no son una excepción y, de veras, me han dado ganas de que el demonio de turno las posea de una vez ya acabe con ellas. Demasiado diálogo cursi en plan “soy mayor” pero, repito, es mi opinión.
¿Aspectos mejorables? Alguno. Ahí van unos cuantos:
Niña poseída en camisón.
¿Os suena?
La película, si bien es cierto que empieza de manera bastante potente, se me ha hecho un poquito lenta; creo que describe demasiado a la familia protagonista y se recrea mucho hasta que las cosas empiezan a ocurrir. Quizás, como dije antes, por cómo la están vendiendo y por la publicidad que la ha rodeado, yo esperaba algo más fuerte. Y ese es el principal talón de Aquiles para este vigilante del cielo: la cinta, a fin de cuentas, es más de lo mismo y no varía casi nada (o nada) la receta a la que estamos acostumbrados y que, por lo menos a mí, ya me cansa un poquito. Y es que esta es la historia de una niña poseída cuyo progenitor/a pide la ayuda de un especialista en exorcismos (léase rabino en este caso) para salir del bache y hay un momento final culminante. Vamos, lo de siempre. Efectos más refinados, golpes más o menos rebuscados pero la misma historia que ya vimos en 1973 con Linda Blair escupiendo crema de guisiantes.  Y digo yo, ¿por qué no varían un poco la fórmula? No sé; quizás un niño poseído y no una niña (comentario irónico) En fin...
Esto es todo. ¿Recomiendo verla?  Bueno, para pasar el rato sí. Es cierto que las hay mucho mejores pero, también, mucho peores. Para mí cumple unas expectativas muy normalitas de forma que la ves, te das un par de sustitos y a casa. No menos, pero tampoco más. Y digo yo, ¿de verdad el género de terror está tan en las últimas que todo lo que queda de él son remakes, secuelas infinitas o re-invenciones de éxitos de hace casi cuarenta años? Yo, al menos, no quiero creerlo.
Por cierto, ¿qué pasa con el dentista al cual se le caen los dientes?
Otra cosa: lo más curioso y mosqueante de todo es que la peli parece estar basada en un artículo que narraba una historia real. Ahí queda…
Vigilad el cielo y las cajas artesanales.
 

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