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sábado, 22 de septiembre de 2012

El alimento de los dioses


El alimento de los dioses (The food of the gods)
(1976)
Director: Bert I. Gordon
Guión   : Bert I. Gordon

Marjoe Gortner
Pamela Franklin
Ralph Meeker
Jon Cypher
Ida Lupino
Belinda Balaski
Tom Stovall

Un extraño líquido hace que los animales de una granja crezcan de manera monstruosa…

Esta película es una adaptación (digo yo que muy libre, ya que está ambientada en la época moderna) de una obra del maestro de la ciencia-ficción H. G. Wells: The food of the gods and How it came to Earth. Si bien en el libro se nos cuenta la historia acerca de cómo dos científicos inventan un alimento que hace crecer a los animales y hombres gigantes, la trama de la peli se va a centrar sólo en los animales y cómo estos acosan a los protagonistas, lo que hace que esta cinta se enmarque dentro de lo que podemos llamar película de “venganza de la naturaleza contra el ser humano” Además, el dichoso alimento que crea los problemas aquí surge solito de las entrañas del suelo.

Diferencias argumentales a parte, vamos allá con la película en sí. Debo reconocer que no la había visto pero las expectativas que me pusieron con respecto a ella fueron muy elevadas. En algunos sitios, incluso, la tildan de clásico del cine de ciencia-ficción setentero. Pues bien, me ha ocurrido lo que suele pasar cuando te ponen por las nubes algo y, lleno de gozo y emoción, acudes a verlo pensando que, durante un espacio breve de tiempo, estarás en el éxtasis del disfrute. Veamos…

Hay que admitir que la película tiene una base más que buena, ya que las posibilidades que ofrece el argumento del que parte la obra literaria son, como poco, originales. Va al grano sin mucha espera. Después de la voz en off del protagonista que nos recuerda las palabras proféticas de su padre acerca de la venganza que, tarde o temprano, se cobrará la naturaleza, conocemos a los protas, encabezados por Morgan (Marjoe Gortner) que montan a caballo por una especie de bosque. Buen detalle que los caballos parezcan asustados; eso es señal de que algo pasa. Y así sucede, más que nada porque son atacados por unos bichos enormes que creo se puede decir que son avispones del tamaño de un melón. Si uno de esos te pica, al hoyo, que es justo lo que le sucede al colega de Morgan. Aquí ya sabemos por dónde va a ir la peli: animales sacados de su contexto (y su tamaño) atacando al ser humano. Bien.

La peli sigue. Yo pensé que los avispones antes mencionados iban a ser el alma de todo el asunto ya que, admitámoslo, posibilidades daba ese argumento. Pues no porque Morgan y sus amigos se encuentran con una cabaña, se meten en ella y… una gallina del tamaño de cuatro hombres se lo quiere manducar. Así, como suena. Las avispas gigantes caen en el olvido de golpe. Aquí suceden dos cosas: caes en la cuenta de que van a ser muchos los animales raros que pululan por la pantalla y que, a juzgar por cómo está hecha la gallinita (es un modo de hablar) los efectos especiales van a cantar de lo lindo pero, voy a ser bueno y dejaré eso para el apartado de cosas mejorables.

Aquí, la dueña de la casa, la señora Skinner, que parece muy misteriosa, nos cuenta que el origen de todo es el dichoso producto que surge de la Tierra. Lo malo es que ella y su marido, que anda por ahí, cree que eso es un regalo del Señor. Pero eso no quita que se horrorice cuando unos gusanos enormes se pasean por su cocina y, de paso, tratan de devorarle la mano. Si a esto le añadimos que llega un magnate industrial, Bensington (Ralph Meeker), con su ayudante Lorna (Pamela Franklin) para hacerse rico con el producto y una pareja de futuros papis, Thomas (Tom Stovall) y Rita (Belinda Balaski), todos encerrados en la dichosa cabaña rodeado por ratas gigantescas, el argumento está más que servido.

La premisa, a parte del tema de los animales gigantes, me parece correcta. El hecho de que haya unos humanos encerrados en un sitio mientras son acosados  por monstruos, creo que está muy bien. Todo ello, secundado por muertes más o menos escabrosas (como la primera producida por el avispón) o una que se va a repetir mucho a lo largo de todo el metraje: muerte por rata. Y es que las ratas gigantescas van a ser el principal quebradero de cabeza de los pobres protas...

Hasta aquí todo bien. Como ya he dicho, el argumento es muy original y, debo admitir, que es lo mejor de todo. El problema que veo a esta película es que, a pesar de contar con una base más que buena, me falla el modo de llevarla a cabo.


Para empezar, esta es una película de monstruos. Sí, puedes interpretarlo como un aviso en plan metáfora de que la Tierra está harta del ser humano y toma venganza. Muy bien pero, el reclamo del argumento es, por encima de todo, los monstruos que esperas ver en pantalla. Por hay que hablar de una cosa fundamental: los efectos especiales. Y es en este apartado donde hay uno de los muchos peros de la peli. Escueto y al grano:  cantan y mucho. ¿El principal? Sin duda, el de las ratas. La intención era buena, claro está pero la cuestión es que, supongo que porque el presupuesto no daba para mucho, decidieron filmar ratas normales y corrientes sobre maquetas y miniaturas. Eso quiere decir que se nota muchísimo el efecto ya que es obvio que los animalitos se movían como lo que eran: ratas y las miniaturas se notaban bastante. Si a ello le añadimos que, cuando hay ataques de las mismas, enfocan solo el perfil de las cabezas de los animalitos o parte de las mismas, claramente manejadas por técnicos desde un ángulo que no se ve, el conjunto queda pelín tosco o, si estás a las malas, cutre.



Pero este detalle no sólo se aplica a las ratas (que son, repito, las que más destacan) las avispas gigantes se notan superpuestas y, a veces, hasta ligeramente transparentes. Por no hablar del efecto del agua y la inundación del final: se nota muchísimo. Bueno, supongo que, en la época, no se podía pedir mucho más.

Seguimos. Otra cosa que me ha llamado la atención es la actitud de los protagonistas, que parecen no inmutarse demasiado ante el problemón que tienen encima. Destaco aquí a Morgan que, a pesar de que se enfrenta a avispas gigantes o gallinas más gigantes aún, parece inmutable, como si se enfrentase a esto todos los días. Menos mal que la pobre embarazada es la que, al final, parce reaccionar un poquito ante la perspectiva de ser comida por una rata enorme.

Los actores me han parecido muy normalitos, cumpliendo lo justo y necesario. El principal, cómo no, es Morgan. Pues bien, debo decir que, a pesar de que es el protagonista y, por esa misma razón, el héroe, no me ha gustado mucho. El personaje me ha resultado, al menos a mí, algo antipático: resulta demasiado sabiondo, tiene una respuesta para todo y manda y ordena a los demás. Resulta extraño que, sea para lo que sea, parece tener un plan en mente. Y, por si fuera poco, cuando se trata de ratas, va a verlas o estudiarlas pero, cosa curiosa, a él no le atacan pero a su amigo, Jon Cypher, sí. ¿Por qué razón tiene un generador eléctrico para retener a las ratas? ¿De dónde lo ha sacado? Eso, por no hablar, de las caras que pone  Gortner cuando pelea contra lo que sea. Me resulta demasiado artificial y, en el peor de los casos, forzado. El resto, como ya he dicho, cumplen, sin más ni más.

¿Y el final? Una película así no puede acabar muy bien salvo que los guionistas se estrujen el cerebro en busca de soluciones originales. Y, debo admitir, que este no ha sido el caso. Planteaos esto: vuestra granja da un líquido que hace crecer a los animales hasta convertirlos en monstruos. Muy bien. Lo tenéis almacenados en botellas. Vale. Después de pasarlas pero que muy canutas y destruir CASI todo el dichoso líquido, ¿qué se puede hacer? Pues lo metes en una botella de cristal y lo tiras al agua. La botella flota y flota hasta que llega a unas vacas que, felices e ignorantes, beben agua en el borde de un río. Como poco, mal terminado.

Pues esto es todo por hoy. En conjunto, una película de que cual esperaba mucho más. El argumento daba posibilidades sobradas pero supongo que esto es lo que ocurre cuando las ideas no se tienen muy claras, dispones de efectos muy rudimentarios y, encima, la resolución para terminarla no es muy allá. En mi modesta opinión, Se pudo haber hecho mejor pero, como siempre digo, para gustos, los colores. Sorprendente que, a fecha de hoy, a nadie se le haya ocurrido eso de hacer un remake. Creo que, con la tecnología digital de hoy día y una historia mucho mejor llevada, se podría conseguir un buen producto.

Vigilad el cielo…

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