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sábado, 21 de julio de 2012

Superman y Batman: enemigos públicos





Superman y Batman: enemigos públicos (Superman/Batman: public enemies)
(2009)
Director: Sam Liu
Guión    : Stan Berkowitz
Clancy Brown
Kevin Conroy
Tim Daly
Xander Berkeley
Allison Mack



Lex Luthor  llega a la presidencia. Su primera medida es atacar con todo el poder legal a Superman, haciéndole quedar como un criminal ante todos…


El cine de superhéroes está de enhorabuena en los últimos años. Por una parte, se están haciendo una adaptaciones más que espectaculares a la pantalla. Por otro, los aficionados a los dibujos animados podemos comprobar que, a la par, muchas de las historietas se están convirtiendo en películas de animación que salen directamente al mercado del DVD o BLU-RAY pero con una calidad más que aceptable. Menos mal, ya que, quitando los casos de Batman o Superman con Bruce Timm de por medio, o Spiderman, allá por los noventa, el tema de los súper-héroes en la animación era más bien escaso y discutible (ahí quedan los Súper Amigos o las distintas adaptaciones de Batman, Superman o los personajes de la factoría Marvel)


Pues bien, esta vez les toca el turno no a uno, sino a dos de los estándares de la DC Cómics, nada menos que Superman y Batman. La película que nos toca hoy está basada en el cómic del mismo título cuyos autores son Jeph Loeb y Ed McGuinness y que goza de bastante fama dentro del mundillo.
La cinta va al grano desde el principio. No olvidemos que estamos ante una película de animación y, por tanto, la duración del metraje no puede ir muy allá. Por eso, desde el comienzo, asistimos a un argumento de lo más original: por un lado, Lex Luthor, el enemigo por excelencia de Superman, se ha convertido en presidente de los Estados Unidos. Por otro, sabemos que un meteorito (de kriptonita, claro), se aproxima a la Tierra. Pero el quid de la cuestión es que el amigo Luthor, que es un malvado de malvado de malvados, aprovecha su cargo para establecer una especie de cuerpo oficial de súper-héroes al servicio de la nación mientras que a los que no se unen a esta iniciativa, se les considera fuera de la ley. Y Superman, que no se fía del viejo Lex, entra dentro del último grupo. Currado y original desde luego sí que es y, desde este punto de vista, asistimos a otro (buen) ejemplo de algo que los autores de cómics de superhéroes tratan de mostrar en todas y cada una de las historietas en los últimos tiempos: los argumentos de las historias de los forzudos han dejado el infantilismo a un lado y pueden ser leídas y disfrutadas por adultos (de hecho, los derroteros últimamente van más por este camino que por otro) Y yo digo, como lector de estas historias, que brindo por ello las veces que haga falta.


Los sicarios de Luthor.

Destaco en esta cinta el grafismo de los personajes, que es muy de cómic, dejando de lado (un poquito, claro está) el tratamiento realista de los personajes. Es decir, aquí el personal está cachas hasta más no poder, los abdominales se marcan que da gusto y los protas tienen una mandíbula tan cuadrada y afilada que te podrías cortar la mano si les sueltas un puñetazo. Estupendo, ¿y qué? ¿No ha sido esa siempre una señal de identidad de los superhéroes? Pues eso… Además, hay que decir que la película respeta bastante el grafismo del cómic, con lo que así matamos dos pájaros de un tiro.



Pero, una de las cosas que más me gusta de la cinta, es el tratamiento de los personajes utilizándolos para contar una historia que me resulta, como dije antes, bastante original. Sí, ésta trata de Superman y Batman, dos colosos del cómic, pero, por encima de todo, hay uno que me gusta mucho y que es el motor de la misma: Lex Luthor. Gran personaje y gran malvado, uno como tiene que ser y que hace que, con el paso de los años, siga gustando a pesar de todo. ¿Por qué? Muy sencillo: está tan bien concebido (y los autores se lo curran bastante ya que el personaje lo permite) que aquí la maldad rebasa sus límites y va más allá. Llegar a presidente y decretar fuera de la ley al superhéroe por excelencia es, como poco, digno de quitarse el sombrero. Luthor aquí es malvado, refinado y, como suele ocurrir con los malos más malos de toda la historia de los villanos, cada palabra, pensamiento o cosa que hace, es para hacer el mal.

El resto de los personajes son tratados como uno se espera: Batman es misterioso y un amargado de la vida y Superman aquí resulta aventurero y, desde cierta perspectiva, hasta parlanchín (dentro de su seriedad claro) Ved que hasta hace bromas con el agorero de Bruce. Los demás forzudos (y forzudas) que pasan por la pantalla cumplen y respaldan a los principales.
Otra cosa a destacar es que, como dije antes, si crees que esta película por tratar de súper-héroes y ser una peli de animación vas a ver una cinta para niños, estás muy equivocado. De hecho, por todo lo que acabo de decir, creo que ya he dejado claro que no es así. Pero, amén de la trama y la maldad que destilan algunos, una prueba evidente de que esto no es necesariamente para niños es la violencia que impera a lo largo de toda la peli. Y aquí destaco las peleas, que están muy bien llevadas y representadas. Ya desde el encontronazo que Superman tiene contra Metalo, los enfrentamientos se suceden sin parar sin que el personal, sean buenos o malos, se corten un ápice.
¿Aspectos en contra? Bueno, yo diría que pocos. Como siempre señalo, no me gusta mucho esa mezcla de animación de toda la vida con los toques hechos con ordenador que se pueden apreciar en determinados aspectos, como por ejemplo, algún tanque, misil, o súper-robot destinado a destruir cierto meteorito. No obstante, esto no deja de ser una opinión personal ya que el ordenador es una constante hoy día. En fin… Y, si nos ponemos a ser picajosos, quizás se me ha hecho un poco corta (creo que no llega a los 70 minutos) pensad que el cómic tiene 160 páginas.  Bueno, no todo puede ser perfecto, ¿verdad?
Vedla. Merece la pena.
¡Y que viva Lex Luthor!
Vigilad el cielo.


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