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miércoles, 18 de julio de 2012

Furia de titanes

Furia de titanes (Clash of the titans)
(1981)
Director: Desmond Davis
Guión   : Beverly Cross

Harry Hamlin
Judi Bowker
Neil McCarthy
Burgess Meredith
Lawrence Olivier
Maggie Smith





Perseo se ve obligado a pasar por un sin fin de aventuras para salvar a la bella Andrómeda del temible Kraken.

Y aquí tenemos una película que, con el paso de los años, se ha alzado como un pequeño clásico y una obra de obligada referencia si se habla de historias de griegos, dioses y monstruos mitológicos variados. Una cinta a la antigua usanza que lleva los ingredientes de siempre: buenos muy buenos y malos malísimos. Pero, por encima de todo, esta es una película (quizás la última durante muchos años) de monstruos, entendidos estos como seres gigantescos que aparecen en pantalla dispuestos a hacer la vida imposible (aunque sea un par de minutos) al prota en cuestión.

La película cuenta, para mí, con varios puntos a favor. Para empezar, vamos a lo que será el meollo de la cuestión desde la primera escena cuando vemos a la princesa sufrir su castigo acuático. Después vemos el Olimpo como un conjunto de miniaturas muy bien conseguidas, rodeado de montañas de aspecto brumoso. Ya somos testigos de que los efectos “artesanales” van a estar presentes cuando Poseidón pasa de ave a forma humana. Aún así, al usar sólo la silueta del actor, me parece un golpe de efecto muy bien conseguido. Y aquí pasamos a la presentación de los dioses olímpicos como Ursula Andress, Maggie Smith o Clair Bloom teniendo nada menos que a Lawrence Olivier a la cabeza como Zeus. La representación de dichos dioses no difiere mucho de la que, por ejemplo, pudimos ver en Jasón o los argonautas, es decir, la que todo el mundo tiene en mente: túnicas blancas, dioses barbudos y diosas bellas y elegantes. Que de la espalda de Zeus surjan rayitos de color azul de manera permanente ya es otro cantar…
Y, tras la presentación de los inmortales, pasamos a la de los mortales con Harry Hamlin a la cabeza dando vida a Perseo. Y ahí es donde la película sigue las trazas de la aventura clásica: un personaje cambia de estatus, pasa por un montón de aventuras y se convierte en héroe. Clásico, sí, pero de lo más efectivo.
El elenco de actores, dioses a parte, interpretados por actores más experimentados, incluye al ya mencionado Harry Hamlin como protagonista absoluto y héroe de la peli. Hamlin, desde mi punto de vista, no lo hace mal pero a veces luce tan serio (quizás le dirigieron así, claro está), que me resulta un poquito acartonado. Vamos, que salvo que se pelee contra algún escorpión gigante o luzca triunfal al cabeza de la Medusa a modo de trofeo (y ni aún así), el amigo casi no mueve un músculo del rostro. Bueno, supongo que ser héroe es lo que tiene. Luego tenemos su contrapunto femenino, Judi Bowker, cuya presencia en la cinta se limita a lucir cara angelical y mejillas bien sonrosadas, aportando el toque amoroso que es el motor de la cinta. Burguess Meredith está muy bien como mentor. Por su parte, Neil McCarthy es un Calibos malvado, atormentado y cornudo que resulta tan maligno como efectivo. Destaco aquí la labor de maquillaje que el pobre hombre tuvo que pasar para interpretarle, un ejemplo que evoca al mal más clásico y que todos tenemos en mente: un personaje de aspecto repulsivo con el cuerpo lleno de pelo, largas uñas, y, como colofón, cuernecitos de demonio y larga cola ondeante. Por cierto, McCarthy fue Calibos sólo en los primeros planos. Cuando sale de cuerpo entero es un muñeco animado con stop-motion (y muy bien animado por cierto)
Judi Bowker epserando su destino...

Meredith como Amón.
Calibos: la cara es el reflejo del alma.


Otro aspecto que me gusta bastante en esta cinta es la ambientación que, desde mi punto de vista está muy bien conseguida. Destaco, además del ya nombrado Olimpo, los decorados que configuran los palacios, los templos derruidos (como por ejemplo el de la Gorgona) o, el que es mi favorito, la ciénaga donde vive Calibos: tétrica, brumosa, fantasmal. Así mismo, otra cosa a tener en cuenta es el atrezo y vestuario, bastante bien hecho a nivel general ya sea con los buenos o los malos (bueno, aquí me sobra un poquito la pinta de cavernícolas que tienen los siervos de Calibos, pero…)
Si hay que destacar algo de esta película, amén de todo lo dicho anteriormente, es el aspecto fantástico en sí y que viene representado por los maravillosos efectos especiales que se lucen en ella. Y hablar aquí de efectos es hablar de Ray Harryhausen, el gran Harryhausen, el hombre que nos regaló criaturas como las de Sinbad y la princesa, El monstruo de tiempos remotos, Surgió del fondo del mar o la espectacular Jasón y los argonautas. Todas ellas joyas del cine de fantasía y ejemplos magistrales de la stop-motion más clásica. Y esta Furia de titanes no es una excepción. Aquí asistimos a todo un despliegue final (luego explicaré esto) del mago Harryhausen que  nos deleita con buitres gigantes, escorpiones enormes, caballos voladores (qué maravilla de Pegaso) o el gigantesco Kraken. Y dejo para el final mi monstro favorito de cuantos ha hecho: la Medusa. La escena de este personaje ya es clásica, con ese monstruo de rostro malvado y horrible, arrastrándose mientras hace sonar su cola en forma de cascabel de serpiente (increíble que todo eso se hiciera fotograma a fotograma) mientras escuchamos una especie de jadeo agónico y entrevés la silueta del monstruo en la pared. De verdad que sientes el alivio del actor cuando, al fin, le rebana el cuello… Por cierto, si os fijáis en la primera toma de la sombra del monstruo, se aprecia un rostro de lo más femenino, nada que ver con lo que vemos luego. Y otro golpe de efecto a destacar es el barquero. ¿Se nota que es una figura? Sí, pero el impacto global de la escena me encanta.
Medusa... ¡y sin ordenador!

Harryhausen: El padre y sus criaturas

¿Todo es maravilloso? No, claro.
Para mí, el tema principal de la música está demasiado hecho para que “quede bonito” o tarareable en la misma línea de películas que ya se habían estrenado y que marcaron todo un hito en la utilización de la música como tema de entrada (véase La guerra de las galaxias, Superman o Indiana Jones) pero, debo admitir, que luego, a lo largo de la cinta, los otros temas acompañan bastante bien, como por ejemplo el del barquero, un tema muy tétrico y misterioso.
Otra cosa a destacar, y esto es opinión mía personalísima, es que la relación Amón/Perseo, tiene un aire a Obi-Wan/Luke muy evidente. Por no hablar de lo que menos me gusta de la peli y que creo que no pinta nada, dándole un toque un poquito infantil: el búho Bubo. Que una diosa tenga un búho metálico como mascota me queda algo raro pero… Y, sí, para mí, tiene un tufillo a R2-D2 con sus beeps y boops muy claro. En fin…


Detalles curiosos: el amigo Perseo recibe regalos de los dioses en forma de armas espectaculares tales como espadas que lo cortan todo o cascos que te hacen invisibles. Pues bien, se ve que el colega es difícil de impresionar porque la espada se la olvida en la misma escena en la que se la regalan y el casco no tarda mucho en perderlo. Bueno, papi Zeus ordena que le den un escudo (menos mal que no lo pierde) y a seguir con la aventura. Y, con respecto a Zeus, el dios de dioses, es severo como él solo y se hace respetar pero, cuando se da la vuelta, le torean a base de bien: la diosa Tetis coge a Perseo y le manda bien lejos en un arrebato de venganza y Atenea se niega así, porque sí, a dar su búho a Perseo. No contenta con eso, le larga el dichoso búho mecánico…
En fin. Con todo, una deliciosa película de aventuras que, por unas razones u otras, tiene el encanto de las películas “de antes” porque, en cierto modo, es la última de su especie. Como dije antes, todo un despliegue final de Harryhausen porque fue la última película en la que intervino. Según comentó varios años después, cuando  los dvd’s permitieron ese lujito de los extras y los comentarios, los efectos especiales clásicos no podían competir con lo que sucedió en el mundo del cine a raíz del éxito de La guerra de las galaxias. Y, dicho sea de paso, muchos de los genios de la espectacularidad de hoy día, como Dennis Muren (de la Industrial Light And Magic), han admitido que están donde están por la influencia del maestro.
La película ha contado no hace mucho tiempo con un remake espectacular donde la stop-motion se ha sustituido por tomas digitales con monstruos generados por ordenador. ¿El resultado? Espectacular. No obstante, aún así, puede que tire más hacia esta Furia de titanes de 1981. Y es que cuando ves una peli en video siendo un niño, rodeado de amiguitos en el salón de tu casa un viernes a la salida del odioso colegio, te toca la fibra sensible de tal modo que te llega muy dentro.
¡Disfrutad con estos titanes enfurecidos y vigilad el cielo!


2 comentarios:

  1. esta pelicula a pesar de los años me parece que es mejor que la nueva

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  2. AMI TAMBIEN ES SUPER UN CLASICO

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