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domingo, 22 de julio de 2012

Batman Begins



Batman Begins (Batman Begins)
(2005)
Director: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan, David S. Goyer 

Christian Bale
Liam Neeson
Michael Caine
Morgan Freeman
Katie Holmes
Rutger Hauer
Cillian Murphy



 Gotham está sumida por la delincuencia. A la vez, el hijo pródigo de la ciudad, bruce Wayne, hace su aparición estelar cuando todos le daban por muerto. Pero nadie sabe que está dispuesto a cambiar las cosas…

 Después de varios escarceos a lo largo de los años, bien en forma de seriales, series de televisión o una saga de películas que levantan tantas pasiones como indiferencia (o iras), el resumen que se puede hacer de Batman en las pantallas (pequeñas o grandes) sólo puede calificarse de irregular más el aliciente de que el hombre disfrazado de murciélago es de los que ha aguantado sobre sus carnes más chorradas de las que mereciera un personaje de su categoría. Sí, muchas de las pelis arrasaron en taquilla, eso está claro, pero creo que se puede decir que, a nivel general, el aficionado al personaje siempre ha esperado algo más, ese empujoncito que ni series ni películas supieron dar. Pues bien, después de la última incursión cinematográfica de Batman en forma de ese producto que se llamó Batman y Robin, sucedió que nadie apostaba por el hombre murciélago en las pantallas… hasta que Christopher Nolan se atrevió a dar el paso.
Todo empezaría de nuevo: saga, actores, personajes y, lo que era más importante, las intenciones de la historia hacia un personaje que, por unas o por otras, nunca tuvo una trama que le hiciera justicia. Veamos…
La película tiene muchos, pero que muchos tantos a favor. Pero, antes de hablar de todos ellos, o al menos, aproximarme, hay uno en particular que destaca en toda el metraje y que es una constante en las películas de Nolan para con el personaje: REALISMO. En efecto, todo lo que ocurre en la película está explicado sobre una base de realidad. No hay tonterías ni payasadas; el histrionismo quedó fuera y lo que vemos no ocurre nunca porque sí.  Cada artilugio, cada cosa, cualquier modo de actuar tiene una lógica… y lógica era lo que, aparte de otras cosas, le hacía falta al personaje en la pantalla.
Una vez aclarado esto, puedo decir…
La película, para mí, se divide en tres partes: la búsqueda interior de Bruce mientras se le cree muerto, su preparación en Gotham una vez vuelve y, finalmente, su estreno como Batman y lo que ello conlleva.
Para empezar, ya de entrada, en el primer tercio de la película acudimos al conocer el origen de un montón de cosas acerca del personaje que cualquier aficionado al personaje sabe pero nunca vimos explicado en pantalla.  Así, en la primera escena, ya conocemos lo que será la batcueva cuando Bruce niño cae en ella, hecho del cual se deriva su obsesión por los murciélagos. Aquí somos testigos de otro detalle interesante: por fin, conocemos a los padres de Bruce, quiénes son, qué hacen, a qué se dedican y por qué tienen tanto dinero. Detalles, repito, que todos sabíamos pero que nunca vimos de manera fiel y seria en la pantalla. En todas las adaptaciones anteriores, la presencia de los padres de Batman se reducía al momento del asesinato, no más. Aquí vemos la relación tan estrecha que había en la familia y, cómo no, vemos de nuevo el tema del crimen, detalle que al guión le sirve de excusa perfecta para dar a conocer a otro personaje de vital importancia en el universo de Batman y que en las cuatro pelis anteriores era poco menos que un comparsa: Gordon.

El nacimiento de Batman

Seguimos con Bruce. Al fin sabemos a dónde fue tras el asesinato de sus padres y, lo que es más importante, lo que hizo. Así, conocemos a R’as Al Ghul, y cómo le entrena en las artes de combate y camuflaje, conociendo otra cualidad de Wayne: se cree responsable de lo que le pasó a sus padres (además, vemos aliviados, con la presencia de Al Ghul, que no todo en Batman deber ser el Joker o el Pingüino) Todo ello hace que el espectador que no sabe mucho del tema comprenda, al fin, por qué el personaje se muestra siempre tan sieso, triste y amargado. No obstante, se nos deja muy claro que Bruce Wayne puede querer venganza o tener los pensamientos más negros, pero no es un asesino, así que me parece muy adecuada esa escena en laque se le pide ser verdugo y se niega, una excusa perfecta para abandonar los parajes nevados y volver a Gotham.
Pasamos a la que pare mí es la parte intermedia, que consiste en el momento en que Bruce regresa, se encuentra con Alfred y se da cuenta de que tiene toda la empresa de su padre a su disposición. Muy bien por ello porque, de esta forma, el guión justifica el hecho de que Batman utilice todos los gadgets y tecnología que usa. De nuevo, todo desde un punto de vista muy realista: le vemos camuflar de negro el uniforme, construir la máscara o los audífonos que utiliza para escuchar a distancia, explicando al espectador como puede realizar todo eso a través de distintas empresas fantasmas. Chapeau por el guión. Destaco los momentos que son una delicia para el aficionado, como ese en que habla con Alfred acerca de ser un símbolo.
Aquí comprendemos que la trama no solo avanza, sino que se amplía a través de otros personajes (el doctor Crane, el señor Fox) o ampliando los conocidos (Rachel) o lo relacionado con Empresas Wayne. A tener en cuenta la escena en la que Bruce hace suya la batcueva y se rodea de murciélagos. Ya no hay miedo; Batman está a punto de nacer. Y, si de guiños hablamos, atentos al personaje de Flass que, al igual que el cómic (me remito a Año 1) es igual de repulsivo y corrupto, un modo estupendo de mantener ese equilibrio que se mantiene a lo largo de todo el metraje entre cómic y película.
Rachel

Fox

La tercera parte de la película consiste en el despliegue de Batman en todo su esplendor. Muy buena esa escena en la que se muestra por primera vez haciéndose cargo, sin que se le vea, de todos y cada uno de los delincuentes hasta que al fin le vemos (“¡Soy Batman!”, referencia a la peli del ochenta y nueve) Poco, pero le vemos, eso aumenta la sensación de misterio.

Y aquí debo hacer referencia a un detalle que me resultó un alivio y, por supuesto, me encantó cuando vi esta película por primera vez: al fin vemos Gotham. Se nos muestra como una ciudad enorme, oscura y llena de vida. Y digo que es un alivio porque si hubo algo que no me gustó nada de las cuatro películas anteriores, fue el hecho de que Gotham me parecía muy artificial, claramente construida para la ocasión, con muchas estatuas retorcidas y todo eso pero, a fin de cuentas, muy artificial. Aquí la ciudad sigue las mismas trazas que el resto de la peli: realismo en sus calles, edificios o los vagabundos que la habitan.
¿Momentos para el recuerdo? A patadas: el origen de la batseñal con Falcone en medio de un foco enorme, el doctor Crane como el Espantapájaros, el momento genial del Batmóvil surcando los edificios o haciéndose invisible (de manera realista, ojo), el caos en Gotham o el enfrentamiento final con R’as. Destacar en la escena final el momento en que Batman, montado a caballo, trata de hacer su trabajo, una referencia más que evidente de El regreso del señor de la noche, de Frank Miller. Lo mismo ocurre con el batmovil, claro.

 

Los actores me parecen muy bien, todo ellos muy metidos en su papel, todo hay que decirlo. Christian Bale me parece un Batman muy apropiado, si bien debo admitir que, quizás, si fuera más alto (detalle que es una nota habitual en los actores que interpretan al personaje) hubiera quedado mejor pero, con todo, un buen Bruce Wayne y un buen Batman, de eso no hay duda, aportando seriedad, amargura y misterio. Y menos mal que alguien dio con la solución para que el actor pudiera hacer algo tan simple como mover la cabeza (en todas las pelis anteriores, la capucha es enteriza, con lo cual, ni Keaton, ni Kilmer ni Clooney podían girar el cuello. De ahí las poses que, a veces, tenían que lucir) El elenco que le respalda está muy bien; vamos, de lujo. Liam Neeson como R’as A Ghul es, desde cierto punto de vista, el némesis ideal de Batman: reflexivo y muy poderoso. Y digo lo de “cierto punto de vista” porque, bien mirada, la concepción de la Liga de las Sombras puede llegar a ser medianamente aceptable… en un infierno como se supone que es Gotham. Y me ha parecido muy bien que enlacen dicha organización con la caída de Roma o Constantinopla, aportando cierto toque histórico al tema.  Michael Cane me ha resultado muy buen Alfred. ¡Al fin vemos a un Alfred que se luce en la pantalla! Le vemos actuar con Wayne, implicarse, ser parte, en fin, de la trama de Batman. Y me refiero a esto porque, al igual que Gordon, en las otras pelis, el mayordomo más famoso de los cómics (con el permiso de Jarvis o Lothar, entre otros) se lució muy poco. Gary Oldman, como siempre, muy bien, ofreciendo un muy buen Gordon, muy creíble. Katie Holmes es la que más sosita me parece de todos pero debo admitir que esta actriz tampoco es que sea de mis favoritas. Con todo, me parece bien que su personaje no se reduzca a la eterna novia enamorada del héroe para, al final, descubrir su personalidad secreta (Nota: en todas las pelis de Batman, la chica de turno descubre quién es. Aquí, al menos, se lo dice el propio Batman) Morgan Freeman cumple muy bien como el señor Fox, resultando el vínculo fundamental para que el espectador comprenda de dónde saca Wayne todos los trucos que usa. Rutger Hauer, a pesar de que sale poco, se ve a la legua por donde irá en la trama y, sin duda, es un gran apoyo dentro del reparto. Por su parte, Cillian Murphy no sale mucho pero lo poco que hace sí merece la pena para el personaje que interpreta: el Espantapájaros.


Con respecto a los personajes, me gustaría destacar una cosa muy a favor de esta cinta: tiene el valor de utilizar no sólo a Batman, sino al Espantapájaros, Falcone, Ra’s Al Ghul, Falcone y muchos más en una trama en la que las subtramas de todos ellos se unen para seguir la principal y, aún así, se las han apañado para hacerlo de manera coherente, mantener el interés del público y, o que es mejor, hacerlo de manera seria y realista. Y digo esto, repito, como gran punto a favor ya que la anterior saga de Batman no puede decirse que fuera muy hábil a la hora de mezclar personajes de manera convincente (y aquí me remito a Batman vuelve, Batman forever y, sobre todo, Batman y Robin, donde entre Alfred, su sobrina, Batman, Robin, Hiedra Venenosa y Bane hicieron una tortilla de lo más extraña)

A pesar de que esta es una película de superhéroes, debo admitir que, en cuestión de efectos especiales, es muy comedida. Claro que hay pero debo admitir que, al menos para mí, no se imponen en la pantalla para dejar sin aliento al espectador. Destaco, por supuesto, lo momentos del batmovil o esos en los que el veneno del doctor Crane hace de las suyas: no es que apabullen al espectador pero, como debe ser, ayudan a contar una historia que, además, está muy bien.
Lo único que puedo decir a modo de “pero” es que, cuando me enteré de que Ra’s Al Ghul iba a ser el enemigo de Batman en la nueva entrega, mi mente de lector de cómics se disparó directa a una idea: Tanlia, la hija de R’as que en los cómics es el motivo de muchos quebraderos de cabeza de Batman, más que nada porque ambos se enamoran e, incluso, tienen un hijo cuya existencia Batman desconoce (y aquí me remito a la novela gráfica Batman, el hijo del demonio, obra de Mike W. Barr y Jerry Bingham que, por cierto, tiene una portada alucinante pintada al óleo) Con todo, no es más que un apunte de fan del personaje.
Pues esto es todo. ¿La recomiendo? Sí. Si no la habéis visto, dadle una oportunidad y, sobre todo, hacedlo olvidando todo lo que conozcáis sobre la mayoría de las pelis de superhéroes y, sobre todo, de la anterior saga del personaje. Si ya lo habéis hecho, no os extrañará que os anime a verla de nuevo, al menos, de vez en cuando. Toda una lección de cómo adaptar un personaje a la pantalla tomándolo muy en serio y dejando de lado las cosas que, por la naturaleza del mismo, no le pegan ni con cola. Sí es cierto que hay muchos que consideran que, después de todo, es demasiado realista, que da explicación de todo y eso quita un poquito de magia al asunto. Bueno, puede ser. Como siempre digo, para gustos, los colores. Yo insisto: dale una oportunidad. Y, de paso, también a su secuela, El caballero Oscuro.

Por cierto, el final de la película está sacado de manera literal del final del cómic Batman, año 1 de Frank Miller.
Buen visionado y vigilad el cielo.
 Curiosidades:
-Christian Bale fue la opción para ser Robin en Batman Forever.
-Ewan McGregor fue una opción para interpretar al Espantapájaros. También en Marilyn Manson (¡Alucinante!)
-La carta del Joker que se ve al final de la peli es al que usó Jack Nicholson en 1989.
-Nolan decretó que nada de segundas unidades (que ruedan a la vez que la principal) Por eso, supervisó todas y cada una de las tomas.
-Cillian Murphy se rompió el brazo en la escena en la que envenena a Batman.
-Nolan fue quien decidió que nada de quintas partes: se empezaría de cero.
-Nombres de directores que se barajaron: Joel Schumacher (cosa rara después de la cuarta entrega), David Fincher, Clint Eastwood, los hermanos Wachowski, Darren Aronofsky y Wolfgang Petersen.
-Daniel Day-Lewis fue considerado para el papel de Ra’s Al Ghul.
-Para el papel de Rachel sonaron Natalie Portman y Sarah Michelle Gellar.
-Seguimos con actores: se pensó en Anthony Hopkins para ser Alfred…
-… O Dennis Quaid para Gordon.
-El Batmovil está sacado del que dibujó Frank Miller en El regreso del señor de la noche.
-Por primera vez, desde la serie de los sesenta con Adam West soltando frases raras, vemos que Batman tiene más cortas las orejas de la máscara.


1 comentario:

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