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domingo, 18 de diciembre de 2011

El hombre indestructible

El hombre indestructible (Indestructible man)
(1956)
Director: Jack Pollexfen
Guión   : Vy Russell, Sue Dwiggins

Lon Chaney Jr.
Max Showalter
Marian Carr
Ross Elliott
Stuart Randall
Ken Terrell
Marjorie Stapp
Robert Shayne



Charles Benton, “El carnicero” va a ser ejecutado cuando sus amigos presentaron pruebas contra él. No obstante, jura venganza. Con él se va el secreto del paradero de 600.000 mil dólares. Todo se complica cuando su cuerpo es reclamado por un científico para hacer un experimento...

Peliculita de los años cincuenta cuyo título, quizás, engañe a más de uno. A pesar de la espectacularidad del mismo, estamos más ante una cinta de serie negra con tintes fantásticos que ante una cinta de ciencia-ficción propiamente dicha. Lo que pueda insinuar el cartel o el propio título ya son cosas muy diferentes.
            Veamos. ¿Qué es lo que puede atraer de una película así? Pues está claro: el actor. Y es que si se ve esta cinta es porque sale Lon Chaney Jr, y con eso, a muchos, nos basta. Y Chaney, como siempre, cumple en su justa medida, ya sea como condenado a muerte con cierta mala leche o como resucitado con peor y más agria leche aún. Si nos centramos en la historia, me ha gustado sobre todo la premisa de la que parte. El tema de la resurrección de los muertos es muy original y, desde cierto punto de vista, el planteamiento me ha recordado a ciertos personajes de cómic que, tras sufrir un accidente o al meterse la ciencia de por medio, regresan al mundo de los vivos con super-poderes. Un Lon Chaney ya mayor se las arregla para, teniendo sólo un par de líneas de diálogo al comienzo de la cinta, cargar con la parte más interesante de la misma sin soltar durante el resto ni una sílaba.
            ¿Aspectos flojos? Varios. Para mí, el principal es el papel del narrador, que no se calla a lo largo de toda la película sin dejar de decirte qué hacen los personajes o lo que piensan con un tono que pretende ser tan dramático que resulta hasta burlón. Vamos, que te dan ganas de que el resucitado de turno se lo cargue a él y nos libere de su molesta diarrea parlanchina. Además, creo que se pudo haber sacado mucho más partido al personaje de Chaney, que deja con ganas de más. Por otra parte, el metraje se va demasiado en la historia de amor entre el poli de turno y su novia, habiendo parones innecesarios en la acción, como si quisieran compensar los vacíos de Chaney en la pantalla con una historia de amor cutre y tonta que al espectador acaba importando muy poco.
            En mi opinión, una película pero que muy flojita y sosa en extremo que pudo haber dado mucho más de sí de haberse aprovechado de otra forma con otras intenciones y que queda como eso: una pequeña curiosidad cuyo mayor atractivo consiste en ver a Chaney haciendo de las suyas. No menos pero, desde luego, nada más.

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