Star Trek: Más allá. (Star Trek: Beyond) (2016) Director: Justin Lin. Guión : Simon Pegg, Doug Jung. Chris Pine. Zachary Quinto. Karl Urban. Idris Elba. Simon Pegg. Sofia Boutella. John Cho. Zoe Zaldaña. Anton Yelchin.
La Enterprise debe rescatar una nace perdida en una nebulosa. Un peligro horrible se esconde tras esta misión... Hola a todos.
El verano es la época ideal para que blockbusters varios invadan las pantallas. Hoy os traigo uno de los más sonados y esperados: la nueva entrega de Star Trek. La verdad es que tenía muchas ganas de verla, más que nada, porque tenemos nuevo director (J.J. Abrams se fue a hacer cosas raras (y, en ocasiones, estúpidas) en el Episodio VII) y Justin Lin le sustituye. Vamos, nuevo responsable, nuevo enfoque.
Muy bien, vamos allá.
En la parte a favor puedo destacar varias cosas y la primera de ellas
es la trama. Veamos, si has visto las dos pelis anteriores, te darías cuenta de que los argumentos eran un pelín enrevesados pero, por supuesto, no por ello menos divertidos. La primera entrega hablaba del origen de todo, a lo que había que sumar el tema de la Flota Estelar, rencores romulanos, viajes en el tiempo y personajes que se reencuentran con su yo del futuro. En la segunda había terroristas intergalácticos, tipos con capacidades enormes y hasta intrigas dentro de la Flota. Todo ello, repito, llevado de manera magistral en ambas pelis. Pues bien, lo que me ha gustado mucho de esta tercera entrega es lo sencillo de la trama: en principio hay una nave perdida en una nebulosa y Kirk, que es bueno que no veas, va al rescate con la Enterprise. Por supuesto, detrás de todo esto hay un personaje que podemos llamar antagonista que se dedica a fastidiar a los buenos del peor modo posible, es decir, destruyendo todo lo que puede y que, además, tiene miras de cargarse toda una ciudad en el espacio.
¿Sencillo, verdad? Y directo. No han pasado quince minutos cuando la trama queda planteada. No se ve en la peli intención ninguna de recordar lo que ya ha ocurrido, ni siquiera de enlazarlo. con pelis anteriores. Sí, se habla del padre de Kirk pero poco más. Tanto es así que parece que lo ocurrido en las otras dos entregas es cosa del pasado y no hay razón para rescatarlo. Y, en parte, esto es así porque los colegas de la Enterprise se han metido en una misión que dura cinco años de los cuales tan solo han consumido como tres y lo que hicieron años atrás no parece importar demasiado.
Y esto me lleva a un aspecto que me ha llamado mucho la atención y que esta relacionado con lo que he escrito hasta ahora: la apariencia de episodio de la serie original que destila esta tercera cinta. No lo digo como algo malo, ¡ni mucho menos! pero me ha resultado muy evidente. Ese afán de ir directo al grano, el montón de aventuras por las que pasan los personajes en pos de una buena resolución, ese espíritu de ir al grano que tiene la cinta por los cuatro costados... Todo tiene un aire de episodio televisivo muy evidente para mí y le da ese tono que la diferencia de manera tan clara de las dos entregas anteriores. Repito: es mi opinión pero, desde luego, es algo que me ha resultado muy evidente. Además, no hay que olvidar que eso de la misión de cinco años era el discurso con el que arrancaba la voz en off de Kirk en todos los episodios de la serie original.
Por eso mismo, hay una constante en la cinta: la aventura. O, mejor dicho, la acción. En esta entrega de Star Trek la verdad es que ni se habla mucho ni se dialoga tanto como en pelis predecesoras. Desde que vemos cómo la Enterprise se mete de lleno en la nebulosa no paran de pasar cosas, todas ellas peligrosas y emocionantes, que me han mantenido pegado a la butaca del cine. Por eso, el carácter aventurero de la cinta es más que destacable. Es una acción llena de peleas, saltos, puñetazos y tiros que han hecho que, además del carácter de ciencia-ficción propio de la saga, haya que añadir el de película de acción pura y dura. ¿Será porque Lin, el director, es respobsable de varias cintas de la serie Fast and Furious?
No obstante, la peli, que puede parecer lineal durante una buena
parte del metraje, esconde una gran sorpresa, más o menos por el final, que da un buen empujón al resultado final. Tranquilo, que no voy a decir nada, pero está relacionada con cierto personaje que aporta un detalle que, para mí, da vigor a la cinta. Si quieres saber de qué hablo, ve la peli y me cuentas.
Paso a los personajes. ¿Es necesario presentarlos? Si hay algo que
me gusta de esta saga de películas es el respeto que ha demostrado hacia unos personajes icónicos a los que, de manera muy sutil, han sabido aportar detalles a sus correspondientes personalidades. Sí destaco una cosa: con diferencia, me ha parecido que en esta entrega los han cuidado y trabajado mucho más. Al estar desperdigados un buen metraje de la peli, el guión profundiza más en ellos. Por ejemplo, sabemos que Kirk está harto de ser capitán y quiere dejarlo. Spock desarrolla unos sentimientos más que claros hacia Uhura y hasta le vemos reírse (moribundo, pero se ríe, lo cual es una imagen que se te queda grabada) McCoy no deja de tirarle puyas en una relación que aquí destaca mucho (de nuevo, guiño evidente a la serie) e incluso el personaje de Scotty come muchos minutos en pantalla.
Los actores cumplen muy bien y eso se nota. Chris Pine resulta tan heroico como un poco atormentado y, de paso, te digo que le he visto bastante mayor. Zachary Quinto, lo he dicho muchas veces, es un gran Spock y aquí se luce bastante. Karl Urban desarrolla muy bien al picajoso McCoy y a Simon Pegg se le ve muy agusto en el papel de Scotty. Idris Elba que, por si no lo sabías, sale en la peli, cumple muy bien como Krall. El resto, como ZoeZaldaña, John Cho o Anton Yelchin (qué pena de chaval) hacen lo propio en papeles menores pero reforzando a los principales. Sofia Boutella como Jaylah está muy bien bajo ese maquillaje blanco y los tatuajes (o lo que sean) en plan Darth Maul.
Con respecto a los efectos especiales, tienen el nivel que se espera de ellos en una peli de Star Trek: espectaculares. Los vuelos, las explosiones, todo lo referido a la Enterprise (que aquí le pasan muchas cosas) o la escena final en esa especie de ciudad cósmica... Todo está clavado, como no puede ser de otra forma.
Y ahora, por aquello de compensar, voy a decir una cosa que no es que me parezca mal; es que no me gusta y así lo señalo: la perra que tienen muchos directores, entre ellos Lin, de pegar la cámara a los actores cuando hay peleas. A ver, como efecto momentáneo me gusta porque es algo muy rápido y da mucho dinamismo al momento. Pero que todo sea así, me cansa y, al menos servidor, se pierde. ¿Qué sentido tiene esto? ¿Alguien se imagina una peli de Bruce Lee con la cámara pegada a su pecho mientras sacude mamporros? Ahí queda eso.
Está muy cerca el fin... del post. ¿Hace falta decir que la recomiendo? ¡Claro que lo hago! Porque esto, amigos, es Star Trek y yo recomiendo todo lo de esta saga. ¡Hasta la peli de la Última Frontera! Y es que Star Trek es diversión, acción, mucho entretenimeinto y, por encima de todo, pelis muy bien hechas que cumplen su función a las mil maravillas, es decir, pasar un rato olvidándote de los problemas de tu planeta.
Star Trek: en la oscuridad (Star Trek: into darkness)
(2013)
Director: J. J. Abrams.
Guión: Robert Orci, Alex
Kurtzman, Damon Lindelof.
Chris Pine.
Zachary Quinto.
Benedict Cumberbatch.
Zoë Zaldana.
Karl Urban.
Simon Pegg.
John Cho.
Peter Weller.
Anton Yelchin.
Alice Eve.
Un
extraño personaje lleva a cabo una serie de atentados contra los miembros de la
Flota Estelar. El capitán Kirk y la Enterprise deberán investigar…
¡La
tripulación de la Enterprise ha vuelto!
Tengo
que reconocer que esperaba esta peli con auténtica ansia. ¿El motivo? Considero
que la saga Star Trek ha sido protagonista de unos de los reinicios (si es que
se le puede llamar así) más espectaculares de los últimos años. La película de
2009 me encantó desde su comienzo hasta el final. Como, además, este vigilante
del cielo es un fan de la serie original y de las películas que la sucedieron,
comencé a saltar de puro gozo cuando la secuela comenzó a hacerse realidad.
Además, el tráiler de esta segunda parte pintaba muy, pero que muy bien, más
que nada porque se hacía referencia a uno de mis personajes favoritos desde las
series de la tele: Khan.
¿Motores
preparados? ¡Vamos allá!
Para
empezar, la historia, en general, me ha parecido muy sobresaliente. Por suerte,
no se han limitado a explotar el filón que comenzó (o recomenzó, según te
pille) en 2009 y a tratar de prolongar una historia donde la simpleza es la
tónica reinante. Aquí se han dejado de tramas facilonas y sencillas y se han
centrado en un argumento más complicado de lo que uno puede esperarse y que
deja atrás el cliché del bueno contra el malo. Por eso mismo, en esta nueva
entrega vamos a entrever intereses políticos y militares de la mano de Marcus,
el jefe de toda la Flota, los conflictos que afligen a ciertos personajes principales,
como Kirk, Spock o, a su modo, a Uhura. Y, por supuesto, la inclusión de un
personaje tan oscuro y malicioso como carismático: el mítico Khan. Y digo
mítico porque, como apunté antes, no sólo se estrenó en la serie de los años
sesenta (en unos episodios muy entretenidos) sino que, debido al potencial del
mismo, fue el protagonista de la segunda de las entregas de lo que podemos
llamar películas originales, aquella que se llamó La Ira de Khan.Todo esto,
más unas cuantas cositas más, han dado como resultado un argumento bien
hilvanado, muy bien llevado y, lo que es mejor, contado de manera estupenda.
Hablar
de Star Trek es hacer referencia a planetas raros, seres más extraños aún y,
sobre todo, acción, peleas, explosiones y sus derivados. ¿Hay aquí una buena
dosis de todo esto? Ni dudarlo y, además, de las buenas. Lo que ocurre es, como
he comentado un poco más arriba, han sabido aderezar el argumento con
toquecitos aquí y allá que, al menos para mí, quedan muy bien. La historia que
tenemos por delante tiene sus toquecitos de humor. No muchos, no; algún gesto,
alguna situación comprometida o algún comentario porque, ya lo sabemos, el
universo que nos corresponde hoy tampoco da mucho margen (por suerte) a las
tonterías. También hay su puntito adecuado de dosis sentimental, por supuesto.
Y es que, en esta entrega, amigos míos, hay bajas. Tranquilos, que no voy a
decir de quién ni de qué tipo (cuando veas la peli, sobre todo, en los momentos
finales, entenderás esto último) pero, haberlas, las hay. Esto, que puede
llegar a ser terreno resbaladizo de los peligrosos, no lo es tanto en esta
segunda parte ya que, a veces, el que algún personaje, sea de la naturaleza que
sea, caiga, es necesario (ahí tenemos los casos de Obi-Wan, Yoda, el papi de
Superman o lo que sucede a lo largo de toda la saga de Harry Potter) Pero, por
encima de todo, Star Trek implica emoción y aventura. Y aquí, desde luego las
hay a patadas. Ah, y que no se me olvidé: ¡salen los Klingon!. Ojo, que no son
protas pero se divisa en el horizonte una entrega con ellos ya que, en este
episodio, siempre que se hable de los amigos, vamos a oír una palabra: guerra…
¿Escenas
para el recuerdo? Bueno, varias. No te voy a decir todas porque eso sería
destriparte alguna que otra sorpresa y odio que hagan eso conmigo. No obstante,
os puedo decir que la escena inicial con la que empieza la peli me parece muy
bien llevada, un reto propio de los chicos de la Enterprise: congelar un volcán
en erupción. De este modo, nada más empezar, engancha la atención del
espectador de golpe y sin que te des cuenta, como tiene que ser. Por cierto, creo
que es la primera vez que veo a la Enterprise bajo el agua. Yo creía que esa
nave había pasado por todo tipo de trances pero creo que este es nuevo.La batalla entre dicha nave y la de Khan
también está muy bien realizada, así como ese momento en el que dos naves se
lían a tiros en plena curvatura. Yo siempre creí que eso era como el
ciberespacio pero se ve que (por suerte) me equivocaba. Y, por supuesto, las
escenas de destrucción en la ciudad al final. ¿Hay más?, No lo dudes, bien sea
de corte espectacular como a la antigua usanza, es decir, a mamporro limpio
(¡Spock, qué caña sueltas, muchacho!) Pero eso prefiero que lo veas tú en vivo
y en directo, en plena butaca del cine.
Paso
a los personajes. Muy bien llevados. Y, sobre esto, tengo que nombrar otro gran
punto a favor de esta segunda entrega: por suerte para el aficionado, no se han
limitado a manejarlos en situaciones más o menos peligrosas haciendo las cosas
que ya vimos en la otra peli o en las anteriores. Aquí, está claro, los evolucionan
y están muy, pero que muy lejos de estacarse… pero sin olvidar la esencia de
cada uno. Kirk sigue siendo un bocazas y un chulo interestelar (cosa que me
sigue chocando ya que ¡en la serie es tan serio y formalito! Cosa curiosa, en
uno de los capítulos dice que él, de joven, fue algo rebelde. Otro ejemplo de
que estas pelis estánmuy bien cuidadas)
pero, a la vez, ahondamos un poquito más en él. Puedes ser un chulo redomado
pero, si te pasas, te arriesgas a perder el mando de tu nave, aparte que tu
orgullo puede salir malparado y, de vez en cuando, una lección de humildad no
viene mal. Spock me sigue encantando. El tío continúa metido en su dualidad
humano (que siente)/vulcaniano (que no siente) Pero, aunque el recuerdo de su
planeta natal destruido hace que no quiera sentir, su parte humana tiende a lo
que siente todo hijo de vecino: odio, rencor, deseos de venganza y mucha mala
leche cuando se le da rienda suelta. Y, claro está, como no hablar del SENTIMIENTO
(así, con mayúsculas) por excelencia: amor. Preguntad a Uhura y me contáis.
Scotty también se luce lo suyo y tiene un papel más relevante que el hecho de
estar confinado en la sala de motores de la nave y, además, vemos que tiene su
orgullo. Toda una sorpresa ha sido ver a Peter Weller (el mismísimo Robocop)
encarnando a un personaje muy importante en la trama, Marcus. Y, por supuesto, Khan,
que resulta mucho menos encantador que en la serie original pero sí letal y es
un buen ejemplo de cómo, si se maneja bien un personaje, una sola película es
más que de sobra para que de juego de los buenos. Bones y Chejov son, quizás,
los que se mantienen en su posición más estándar pero, claro está, respetando
la importancia que tienen.
¿Y
los efectos? Tremendos. De los buenos. No solo desde el punto de vista
espectacular, sino que cumplen la función para la que se supone están: ayudar a
contar la historia sin apabullar al espectador y lucirse porque sí. Aquí, como
puedes imaginar (y ya nos mostraron en la primera entrega) son totalmente
espectaculares. Los vueltos de las naves, soberbios. ¿La Enterprise?
Impresionante. Las escenas de tiros y explosiones, de bandera y los parajes que
rodean toda la peli, ya sean en forma de volcán en erupción, bien en forma de
seres raros o de parajes extraños (como el planeta inicial o Kronos, el hogar
de los Klingon) creíbles al cien por cien. Lo dicho, matrícula de honor para
ellos.
Los
actores están muy metidos en los personajes que interpretan y eso se nota. Chris
Pine sigue siendo el perfecto capitán Kirk en sus años mozos: bocazas,
orgulloso, engreído y chulo en general, pero con un buen corazón que le hace
enfrentarse y tomar decisiones muy duras (no sabéis cuánto) Zachary Quinto
cumple a la perfección como Spock: resulta frío, lógico y, en definitiva,
vulcaniano pero, también, cuando se tercia, humano. Zoë Zaldana hace lo propio
como Uhura, dando un pasito más allá con su relación con Spock. Simon Pegg me
queda muy bien de Scotty y es el contrapunto humorístico para aliviar tensiones
en ciertos momentos. John Cho, Karl Urban o Alice Eve interpretando a Zulu,
McCoy y Carol refuerzan a los principales. Una buena sorpresa ha sido Peter
Weller haciendo de Marcus y un buen desencadenante para lo que ha de venir. Y,
claro está, hay que hacer una mención especial a Benedict Cumberbatch como
Khan, bordando un papel que juega un poco con es espectador pero que resulta, a
fin de cuentas, mortal, implacable y destructivo. Vamos, que, para mí, todos de
sobrete.
Hasta
aquí escribo. ¿La recomiendo? SÍ. Esta peli hay que verla. No solo porque es
Star Trek, sino porque te mete mucho más en este universo (hay más mundos
aparte de vulcano, la Tierra o el puente de mando de la Enterprise) y, por
encima de todo, es una película de aventuras aderezada con el toque de fantasía
y ciencia ficción perfectos, un producto sin parones ni bajones en la trama que
cumple a la perfección la esencia de este tipo de películas: entretenerte
durante dos horas y hacer que, en este tiempo, se te olviden todos tus problemas
y pases un rato de pura emoción y diversión. Eso, al margen de darte el gustazo
de montarte de nuevo en la Enterprise y entrar en éxtasis con unos personajes y
situaciones muy bien llevados.
Y
para finalizar, una nota para usted, señor Abrams (el dire). Dudo que vaya a
leer esto algún día (o quizás sí) pero que nadie me acuse de no haberlo
intentado: por favor, mantenga este nivel con las películas de Star Wars. Mejor
aún: supérelo.
An american horror story: Asylum (An american horror story: Asylum)
(2012)
Jessica Lange
Sarah Paulson
Evan Peters
Lily Rabe
Zachary Quinto
Joseph Fiennes
Evan Peters
Lizzie Brocheré
James Cromwell
Dylan
McDermott
El
sanatorio de Briarcliff es una institución muy respetada. Nadie puede imaginar
lo que hay tras sus muros…
Esta
es la segunda entrega de la serie An
american horror story cuya primera temporada (que, por cierto, puedes leer
la reseña aquí), fue una especie de soplo de aire fresco en lo que se refiere a
las series de terror en el ámbito televisivo. Si la has visto, sabes de lo que
hablo. De lo contrario, te lo resumo yo: una casa llena de fantasmas y muchos
crímenes. Típico pero efectivo. Debo reconocer que, cuando terminó, me quedé
alucinado por dos cosas. La primera, porque me encantó. La segunda porque,
después del final que tiene, lo primero que hice fue preguntarme cómo iba a
continuar el asunto en una segunda temporada.
Craso
error el mío y digo yo que el de muchos pardillos que pensaron como yo. Ingenuo
de mí, creí que la serie iba a seguir el orden natural de las cosas, es decir,
una segunda temporada donde personajes y situaciones se desarrollaran más aún
lo mismo que podemos ver en Dexter o
The Walking Dead (haz click en los
títulos si quieres dar un vistazo a alguna reseña) Pues no. Resulta que la
intención de los productores es aglutinar, bajo el mismo título genérico (An
american horror story) diferentes tramas con distintos personajes usando los mismos
(en su mayoría) actores solo que cambiando contextos. Así, si en la primera
temporada todo sucede en una casa, aquí la cosa va a ocurrir en un psiquiátrico
de pesadilla. Por eso lleva la coletilla de An american horror story: Asylum. Y ya, de paso, explica el hecho
de ver a Jessica Lange de monja rezando en la bestial campaña publicitaria que
se le dio a la serie meses antes de su estreno. (Lo reconozco, verla de
religiosa hacía que quisiera ver la serie del tirón)
Muy
bien, vamos allá.
Tengo
que reconocer que, después de la sorpresa inicial que mostraba que esto no tenía
nada que ver con la primera temporada y tras esos títulos de crédito más que
inquietantes, me gusta mucho la escena del comienzo donde vemos a una pareja
muy gamberra y muy sexual (sí, el tío es el cantante de Maroon Five, Adam
Levine) meterse en un sitio en ruinas. ¿Adivináis cual? ¡Bingo, el asilo dichoso!
Si, después de juegos y propuestas sexuales varias el colega mete el brazo en
un sitio (bajo la solemne promesa de su mujer de que si lo hace, la felación
está asegurada) y algo o alguien se lo corta de cuajo, la verdad es que el
comienzo, hay que reconocerlo, es bueno. A partir de de este momento, lo que va
a pasar es que la serie nos va a presentar a modo de un flash back que ocupa
toda la temporada (con leves destellos en el presente) las situaciones, los
personajes, tramas y subtramas, todo ello englobado por algo que podemos llamar
“todo general” y que tiene la forma del asilo de Briarcliff.
Y
es que puede decirse que el mencionado manicomio va a ser el principal protagonista
de todo, el sitio donde se aglutinan todas y cada una de las cosas extrañas (y
la palabra te aseguro que puede llegar a quedarse muy corta) que le suceden a los
personajes que pululan por él. Tengo que destacar que el modo que han tenido de
representarlo me parece muy correcta, un lugar angustioso, muy bonito por fuera
pero que, por dentro, parece sacado de cualquier pesadilla (debo reconocer que
la inclusión a todas horas de la canción Dominique hizo que llegara a odiarla).
Hay momentos en los que parece más una cárcel que una institución psiquiátrica
y eso es algo que hace que, al menos para mí, el asunto gane muchos puntos.
Destaco el hecho de que el guión no se ha dejado llevar por la fácil (y
tentadora) idea del típico lugar atormentado repleto de fantasmas o almas
infernales que se dedican a fastidiaral
personal. Aquí, los personajes son machacados y se hacen la vida imposible los
unos a los otros sin necesidad de fantasmas… aunque, a veces, sea necesaria la
ayuda de entes no precisamente humanos.
Esto
me lleva a destacar una de las características más notables de esta temporada:
en ella, aunque parezca curioso lo que voy a escribir, no se puede decir eso de
“esta serie va de…” Sí, vale, trata de un psiquiátrico y de sus supuestos
pacientes pero es verdad que decir eso es ser muy, pero que muy general. Todas
y cada una de las tramas de las que vamos a ser testigos, y te aseguro que son
un montón, me parecen muy bien llevadas, mejor desarrolladas y, sobre todo
(matricula en esto), bien hilvanadas sin dejar nada al azar. Teniendo en cuenta
la variedad de las mismas, creo que es un factor muy a tener en cuenta (aunque
luego hablaré de esto en el apartado de aspectos mejorables) y los guionistas
merecen una buena dosis de palmaditas en la espalda. La ración de temas no
puede ser más variada: doctores Frankenstein, aliens (has leído bien), monjas poseídas,
otras que son el colmo de la crueldad, asesinos psicópatas obsesionados con su
madre, los hijos de los mismos, periodistas encerradas en un lugar de
pesadilla… Como puedes ver, la cosa da para mucho. Tengo que reconocer que, de
todas las tramas, me gustan bastante las del doctor Arden y, claro está, la del
otro doctor, Thredson. Ambos como chotas pero que hacen que el argumento
resulte muy interesante.
Otra
de los puntos fuertes de esta temporada es, sin duda, el misterio. Como dije
antes, nada más saber que la cosa va a suceder entre los muros de un
psiquiátrico uno puede hacerse una idea primaria que puede llevar a error: que
la cosa va a ir de los mencionados fantasmas de turno o de las barbaridades que
van a suceder en el lugar. Y sí, es cierto, aquí se producen barbaridades con
mayúsculas (como ser azotados en el culo con una vara, violaciones varias,
experimentos sobrenaturales, crucifixiones u órdenes para castrar a los internos
que se pasen de calentorros) pero, sobre todo, se las apañan para que en cada episodio
haya un par de buenos golpes que cogen al espectador por sorpresa y hacen que
quieras ver el siguiente capítulo para saber qué pasa. Lo malo es que, cuando
lo hagas, querrás ver el siguiente, y el siguiente… así hasta que acabe. Dicho de otra forma, el interés está más que
asegurado.
Y
del misterio pasamos a otro aspecto fundamental: el terror. Aquí, al menos es
mi impresión, no hay mucho porque la cosa se decanta más hacia, lo desagradable
o, hasta si me apuráis, el gore. Ahí tenemos los experimentos del bueno de Arden
(lo de “bueno” va con recochineo, aunque el amigo resulta que tiene su
corazoncito) o alguna que otra escena bestia salpicada con mucha sangre con
algún hacha o piel de cadáveres de por medio. Repito: para mí, un terror más
encaminado a lo desagradable que al miedo propiamente dicho y que, quizás,
destacó más en la primera temporada. Con todo, sobre gustos, ya se sabe…
Una
de las cosas que creo que deben destacarse de manera especial es que los
personajes están muy, pero que muy bien trabajados. Como ya he dicho, aquí hay
de todo y para todos, pero cada protagonista es diferente, tiene una vida, un bagaje
y unos objetivos que lucha por conseguir, lo que hace que, al menos para este
vigilante del cielo, la serie gane muchos méritos. Creo que meter en un mismo
sitio a monjas poseídas o malvadas, doctores locos, criminales, eclesiásticos
corruptos, extraterrestres o acusados de crímenes no muy bien probados puede
hacer que el guión pudiera haber pisado suelo muy resbaladizo y haber patinado
unas cuantas veces. Por suerte, no lo hace, así que, de nuevo, diez para los
guionistas.
Paso
a los actores. La verdad, todos ellos me parecen muy bien y creo que realizan
un gran trabajo, aunque algunos destaquen más sobre otros, claro.Sarah Paulson como Lana Winters me gusta
mucho. Creo que hace un gran trabajo desde el comienzo hasta el final,
mostrando a la perfección esa valentía inicial que se diluye en una
vulnerabilidad absoluta cuando es encerrada, maltratada y, en general,
machacada desde todos los puntos de vista posibles. Además, creo que sus
mejores momentos (y debo decir que son muchos), se dan en el capítulo final,
cuando la vemos ya mayor, de vuelta de muchas cosas y con una sangre fría
considerable. Lily Rabe como la hermana Eunice es toda una sorpresa. Con esa
carita angelical (mira tú que expresión más acertada) y de niña buena puede
engañar a más de uno, más que nada porque la monjita, cuando hace de las suyas (uppps,
no diré nada más), sigue teniendo esa carita de no haber roto un plato nunca
que viene muy bien al personaje. James Cromwell es el perfecto doctor chiflado,
nazi y salido. Además, es un tío tan alto que hace que su presencia imponga (y
pensar que es el granjero de Babe, el cerdito valiente…) Zachary Quinto se
merece un sobresaliente como el doctor Thredson, que, aparte de despellejar al
personal, viola cadáveres bordando un personaje tan chiflado y complejo que
hace que te cuestiones que este tipo sea el nuevo señor Spock de Star Trek (lo
cual quiere decir, al menos para mí, que es buen actor) Joseph Fiennes, como
Monseñor, hace méritos para que le odiemos a base de bien. Evan Peters como Kit
Walker es el que, quizás, me parezca un poco más soso pero también es cierto
que su personaje puede que dé un poquito de menos juego que los demás. Contodo, el chico cumple y eso, con el elenco
del que está rodeado, me parece más que destacable.
Y,
la mejor, para el final. Cómo no, me refiero a la tremenda Jessica Lange.
Espectacular. Como ya sucedió en la primera temporada, aquí se come a todos.
Para empezar, su personaje está muy bien escrito y definido, mostrándose de un
modo al principio para acabar siendo de otro al final (no diré nada, así la
puedes disfrutar si ves la serie) Las tablas de esta actriz son considerables y
aquí las luce y usa a la perfección haciendo que su interpretación la recuerdes
sin remedio (posiblemente, lo que más recuerdes de la temporada) y hace que la
empieces odiando para pasar a sentir lástima por ella. Lange, como la hermana Jude,
es capaz de mostrarse malvada y arpía a la vez que muy vulnerable pero sin
dejar escapar esa fortaleza propia del personaje. Ah, y como toda buena actriz,
demuestra que puede hacer de todo: poner a unos jovencitos sobre una mesa con
el culo al aire para azotarlos, mandar castrarlos, sonreír de manera que haga
envidiar a cualquier bruja de cuento o, si se tercia, marcarse un numerito
musical que es una de las marcas de fábrica de esta temporada. ¿No te lo crees?
Pues echa un vistazo a esto que, como muchas cosas de la serie, merece verse:
Impresionante,
¿verdad? Pues es solo una pequeña muestra. A lo largo de los trece episodios de
esta temporada, el festín Lange te dejará bien saciado.
¿Cosas
mejorables? Alguna.
Para
empezar, si bien la trama dentro del asilo me parece muy correcta y bien
llevada, tengo que reconocer que, desde cierto punto de vista, puede estar un
poco manoseada. Por eso, y esto lo digo como opinión pero que muy personal,
este aspecto me ha recordado mucho (sobre todo los títulos de crédito
iniciales), a lo que ya vimos en House
of Haunted Hill (ver reseña aquí), donde también hay un asilo y un doctor
chiflado solo que, en este caso, también fantasmas.
Como
dije antes, una de las características más notables de esta temporada es la
cantidad de tramas y subtramas de las que podemos disfrutar. Todas ellas están
muy bien y, depende de tus preferencias, te podrás decantar por una u otra.
Pero, justo por ello, creo que el conjunto peca un poquito de ser un
batiburrillo de cosas que hace que te puedas perder y que te líes un poco a la
hora de saber a qué tienes queprestar
atención de verdad. Las comparaciones son odiosas pero, si bien en la primera
temporada sucedían muchas cosas, todas ellas afectaban a la famililla
protagonista. Aquí hay tal cantidad de argumentos y saltos adelante y atrás en
el tiempo que creo que han querido abarcar demasiado. Y, si como muestra vale
un botón, destaco ese capítulo en el que conocemos al personaje de Lee (Ian McShane)
y sus devaneos criminales para con Monseñor. Está claro que su contribución es
crucial para que Jude quede afectada pero toda su historia y crímenes no dejan
de ser una anécdota que, aunque están
bien, no es que aporten mucho a la historia; son, tan solo, hechos para inflar
el capítulo y la trama.
Por
otro lado, me da que determinados aspectos del argumento se me quedan algo
descolgados, de nuevo ese “quien mucho abarca poco aprieta” Ahí quedan los
experimentos de Arden o la razón por la que los extraterrestres hacen de las
suyas y se ceban con Kit en el último capítulo. No se nos dice nada y,
explicarnos, menos aún. En fin, cuestión de gustos.
Pues
eso ha sido todo. En general, la verdad es que sí me ha gustado y me ha enganchado
(aunque ha tardado unos cuantos capítulos más con respecto a la anterior hasta
tal punto que, después de los primeros, el tiempo comenzó a espaciarse más y
más hasta que veía el siguiente capítulo. Menos mal que luego todo cambió…)
Desde luego, la calidad de la serie es más que evidente y, desde luego,
entretiene pero, al menos para mí, tiene muy poco “horror” y sí mucha carga
dramática, sobre todo en el último capítulo que, dicho sea de paso, me resulta
un poquito ñoño y lacrimógeno (salvo por cierto detalle de Carasangrienta y la
madre que le parió)
¿Habrá
tercera temporada? Quién sabe. A mí me gustaría que sí. Y también que metan más
horror que en esta. Como dato, comentaros que allí donde la primera temporada
se metió en el bolsillo tres millones de espectadores, esta nueva ha hecho casi
un millón menos. ¿Casualidad o, de veras, el publico prefiere el horror por
encima de todo? Ahí queda….
Vigilad
el cielo.
Os
dejo un pequeño resumen de los capítulos. Si no has visto la serie, no los
leas; sobre todo, el último.
AN AMERICAN HORROR STORY: ASYLUM
CAPÍTULOS
1-Una
pareja se mete en un sanatorio para delincuentes perturbados que, se dice, está
embrujado. En el pasado, un matrimonio, Kit y Alma Walker, son abducidos por
extraterrestres. Lana Winters, periodista, visita el asilo donde van a ingresar a un
asesino llamado Carasangrienta, que decapita mujeres. Walker es detenido por
sus crímenes. En el asilo, hay un médico, Arden, muy sospechoso, que parece que
experimenta con enfermos. Lana investiga en el orfanato y es hecha paciente a
la fuerza: la hermana Jude, responsable de Briarcliff, la chantajea con el
hecho de que es lesbiana.
2-Un
demonio acaba con un chico. Carasangrienta mata a la novia de Lana. La monja
Jude tiene un pasado turbulento: mató a una niña con el coche.
3-El
chico y la chica del inicio son asesinados por unos tíos con máscaras de
Carasangrienta… pero hay uno que es de verdad y se carga a los otros dos.
En el pasado: la monja joven Mary Eunice,
que parece el diablo, mata a una paciente para alimentar a unos monstruos que
ronda por allí. El médico lo sabe. Eunice trata de seducirle.
Jude, borracha, confiesa ante los
pacientes. Durante una tormenta, vemos unos ser raros rondando el lugar
mientras unos pacientes intentan escapar. El doctor Arden amputa las piernas a
una paciente, Shelley. Kit tenía una cosa en el cuello, un rastreador
alienígena.
4-Una
nueva interna que dice ser Anna Frank acusa al doctor de nazi. Spock trata de
curar la homosexualidad de Ana. Arden y Monseñor están compinchados.
5-Jude
cree que Arden es nazi y le investiga. Frank resulta estar loca y se la lleva
su marido. Mary Eunice esta aliada con Arden. Grace es secuestrada por unos
aliens. Thredson hace que Lana escape. Arden hace una lobotomía a Ana Frank.
Thredson se las arregla para mentir a
Kit y hacer que confiese un crimen no cometido. Además, es Carasangrienta. Jude
deja de ser monja. Arden aparece junto a Hitler en una foto.
6-Thredson
está obsesionado con el recuerdo de su madre muerta. Jude tiene una paciente
infantil, Jenny. Monseñor mata a Shelley, la chica a la que Arden corto las
piernas. Monseñor hizo un trato con Arden para que hiciera lo que hace (instalaciones
y pacientes) Jude es despedida. Eunice mata a Goodman, un alemán que ayudaba a
Jude en la investigación del pasado nazi de Arden.
7-La
monja Eunice tiene poderes cuando Arden trata de pegarla ya que está poseída. Un
ángel de la muerte se lleva internos. Reconoce en Eunice a un ángel caído. ¿Quién
esterilizó a Grace? ¿Alienígenas? Lana se libera de Thredson pero se monta con
un loco que se suicida. Vuelve al hospital. Jude descubre que la niña que
atropelló no está muerta. Kit escapa, Grace cae abatida por un poli cuando
trata de defenderle y él se enfrenta a uno de los monstruos de Arden.
8-Un
santa Claus (Lee) mata a un matrimonio en 1962. Acaba en el sanatorio. Jude
trata de acabar con el demonio que posee a Eunice. Jude y Arden deciden ayudar
a Eunice. Lana confiesa a Kit que Spock está loco. Eunice mata a uno de los
guardias delante de Lee. Le encierra a solas con Jude. La maltrata pero ella
casi acaba con él. Thredson trata de acabar con Lana pero kit la salva.
9-Actualidad:
el hijo de Carasangrienta va a terapia. Lana está embarazada de Thredson. Jude es
acusada de matar a Lee pero este sobrevive. Jude es condenada al psiquiátrico
el resto de su vida. Lana y Kit arrancan una confesión a Thredson. Arden admite
a Kit que ha visto a los hombrecillos verdes. Lee crucifica a Monseñor. El
presente: el hijo de Carasangrienta se carga a la psicóloga. Arden planea
simular la muerte de Kit para hacer venir a los aliens. Grace aparece
embarazada.
10-Eunice
hace la vida imposible a Jude. Monseñor sabe que Eunice es mala (se lo dijo, crucificado,
la aparición del angel de la muerte) Le viola. Numerito musical de Judy. Arden se carga a
todos sus experimentos. Monseñor mata a Eunice arrojándola al vacio. Arden se
incinera con Eunice.
11-Grace
tiene un niño. La hermana Claudia, por mediación de Jude, libera a Lana.
Entrega la grabación a la poli. Lana mata a Thredson. El escándalo se sabe y
sale en todos los medios. Kit es puesto en libertad. Se lleva a Grace con él.
También al niño. Aparece sumujer
verdadera (la cual creía muerta) con su hijo. Lana quiere abortar pero es
incapaz.Monseñor dice que Jude muere
ahorcada pero es mentira: la tienen retenida.
12-Kit vive con su mujer, Alma y Grace. Cada una
con sus niños. Grace quiere que los aliens vuelvan. Alma mata a Grace con un
hacha y acaba en el manicomio. La iglesia dona el manicomio al estado. Monseñor
promete a Jude que la sacará (tiene otra identidad) Pasan dos años y medio y
Jude no recuerda nada. Lana es escritora de éxito. Alma muere. Jude se vuelve
loca. El hijo de Lana va a por el libro y quiere matarla.
13-Enlaza
con el matrimonio del primer capítulo. El criminal fue el hijo de cara
sangrienta. Lana se ha convertido en escritora de mega éxito y periodista. Hizo
un reportaje sobre el manicomio, que está en estado salvaje donde ve a Jude,
pero todo fue mentira. Fue un montaje. Ahora lo confiesa. Jude ya no estaba
allí. Jude salió bajo la tutela de Kit como Betty Drake. Muere en su casa. Monseñor
se suicida. Kit muere a los cuarenta. Desapareció. Abducido. Lana mata a su
hijo. Buen final.
Director: J. J. Abrams Guión:
Roberto Orci, Alex Kurtzman
Chris Pine
Zachary Quinto
Eric Bana
Karl Urban
Zoe Saldana
Simon Pegg
John Cho
Anton Yelchin
El
planeta Vulcano es atacado por una extraña nave. La joven tripulación de la
nave Enterprise acudirá al rescate…
Y,
después de muchos, pero que muchos años, varias películas, series de televisión
y un largo etcétera, por fin asistimos al reinicio definitivo de la serie
clásica de ciencia-ficción por excelencia: nada menos que la celebérrima Star
Trek.
Era
cuestión de tiempo, claro. En los últimos años estamos asistiendo a un montón
de remakes y reinicios de lo más variado, revisitando personajes y películas
que, hace tan sólo unos años, hubiera sido imposible de revisar y actualizar.
Que les tocase a los miembros más famosos de la Flota Estelar era cuestión de
saber esperar y, sobre todo, ponerle muchas ganas.
La
cosa no pintaba fácil. Y es que, no me paso en absoluto si digo que la sombra
de la Enterprise es alargada. Para empezar, la serie Star Trek (que, pese a lo que muchos consideran, tan sólo duró tres
temporadas. ¡Pero qué tres temporadas!) es un clásico televisivo y de la
ciencia-ficción donde los haya que arrastra seguidores acérrimos y que ha traspasado
el estatus de “serie clásica” o “de culto” para convertirse en una auténtica
leyenda. Luego, además, está el hecho de que la serie original ha generado
cuatro películas consideradas clásicas (Star
Trek, la película; Star Trek, la ira de Khan; Star Trek, en busca de Spock y
Star Trek, misión: salvar la Tierra) más otras tantas (seis más, si las
cuentas no me fallan) Si a ello le añadimos que el fenómeno Star Trek ha
sobrepasado las ondas televisivas o el celuloide para convertirse en un
auténtico fenómenos social de masas, la cosa esta clara: afrontar una nueva
película de Star Trek suponía todo un reto.
Pero,
para más inri, esta nueva entrega suponía un desafío aún mayor. Y es que no se
ibaa tratar de una continuación de la
última de las entregas, sino que se haría todo un reinicio de la saga. Gran
responsabilidad porque ello no sólo implicaría empezar de cero; también
supondría que personajes que han quedado anclados de manera irreversible a los
actores que los interpretaron (y aquí hablo de William Shatner como Kirk o,
cómo no, Leonard Nimoy interpretando a Spock) tuviesen nuevos rostros. ¿Cómo
reaccionaría el público ante esto?
Pues…
¡a toda máquina y empecemos!
La
película comienza con una escena trepidante en la que vemos una nave de la
Flota Estelar que recuerda pero que mucho a la Enterprise. Yo aquí medio boto
en la butaca ante la perspectiva de ver
Chris Hemsworth es el papá de J. T. Kirk... antes de convertirse
en Thor
la futura nave de Kirk realizada con
tomas digitales en todo su esplendor. No hay tiempo para pensar mucho: el USS. Kelvin
esa tacacado por una nave extraña y gigantesca. En mitad de todo ese lío, y
tras ver el interior de la nave y a los miembros de la misma uniformados con un
aire de serie tremendo, ya oímos un apellido familiar: Kirk. Hay que contener
la emoción; más que nada, porque luego oímos otro que también nos suena: Spock.
Y aquí somos testigos de un ataque estelar en toda regla y vemos la destrucción
de la nave. Muy bien hecho todo, con unas tomas fantásticas de ambas naves
retorcerse en el espacio mientras los phasers iluminan la pantalla. Y el ciclo
de la vida se cumple: la nave de la Flota se hace añicos pero, a la vez, nace
un niño: James T. Kirk. ¿Os suena?
Cambiamos
de tercio. Esta vez dejamos el espacio y nos vamos a uno de los planetas más
emblemáticos de la serie que, al menos para este humilde aficionado, han
clavado en esta entrega: Vulcano. Me ha encantado cómo lo han representado,
tanto desde fuera, con esos perfiles rocosos, como por dentro (¡Al fin!)
penetrando en sus construcciones y espectaculares templos. Y ahí conocemos al
joven Spock que ya, desde niño, va a vivir algo que le va a perseguir el resto
de su vida o, en su defecto, el resto del metraje de la peli: las emociones. A
fin y al cabo, su padre es vulcaniano y su madre (Winona Rider), humana.
Tras
saber que el pequeño James Kirk es cualquier cosa menos un niño tranquilo y
bueno, damos un salto de tres años. Y es aquí donde la trama que nos impactó en
la primera escena sufre una parada momentánea para presentarnos de manera
magistral a todos los personajes principales de la que será la futura
tripulación de la Enterprise. Primero, Kirk, que aquí sorprende porque, si
estas acostumbrado al de la serie o el de las películas te va a chocar un poco.
Y es que, el amigo es borracho, pendenciero, indisciplinado, chulo y ligón.
Dicho de otra forma, lo opuesto al personaje de la serie original. Curioso esto
porque, si veis la serie, hay un capítulo (no sé cual) en el que Kirk, creo que
habla con Spock, y le dice que, de joven, era bastante impulsivo. ¡Y tanto! Así
que muy bien el haber cuidado ese detalle. Ya de paso, conocemos a Uhura en el
mismo bar que Kirk, que ya apunta maneras con su capacidad para las telecomunicaciones.
Y, mostrando que han cuidado los detalles al máximo, conocemos a otro personaje
que el aficionado a la serie recordará: el capitán Christopher Pike. Si no has
visto la serie y no sabes quién es te lo digo yo: es un miembro de la Flota
Estelar muy respetado que, en la serie original, interpretado por Jeffrey
Hunter, participó en dos de los capítulos que más me gustaron por calidad y
originalidad, The cage. Si podéis,
vedlos; buenísimos.
Continuamos.
Los detalles siguen a apareciendo cuando acudimos a la construcción de la Enterprise;
es sólo un esqueleto pero ya tiene la forma que todos conocemos y te hace
desear de verla completa surcando la pantalla. Conocemos a más personajes:
McCoy (Karl Urban) y un Spock crecidito pero igual de impasible.
Urban (McCoy
Después
de esta presentación de personajes y ambientes, muy bien hecha por cierto, se
nos sigue confirmando que Kirk sigue igual de chulo y, a través de una prueba
con simulación incluida, acudimos al primer enfrentamiento con Spock que va a
ser una constante en la peli. No obstante, es aquí cuando, al fin, salta la
trama en forma de ataque sorpresa a Vulcano y lo que ello conlleva. Esto lleva
a otros buenos detalles como ver a la Flota Estelar en todo su esplendor o, lo
que es mejor, el primer vuelo del Enterprise donde ya, de paso, conocemos a
Chejov y el señor Sulu. La tripulación ya está al completo.
Sulu (John Cho)
Chejov (Anton Yelchin)
A
partir de aquí, la película se deja llevar por los derroteros típicos de la fantasía
y la ciencia ficción más evidentes, reinando, por encima de todo ello, el
espíritu de aventura característico de la serie. Por eso, acudimos a la
impresionante destrucción de Vulcano, conocemos ese extraño mundo de hielo en
el que Kirk acaba siendo expulsado por la fuerza o las aventuras por las que
tienen que pasar los personajes para enfrentarse a Nero. Y aquí, con respecto a
ese mundo helado, hay que hacer referencia al toque nostálgico más fuerte hacia
la serie que sorprendió a más de uno y desde luego, a mí me encantó: ver a
Leonard Nimoy como el Spock original. Otra vez, mayor, con arrugas y con canas,
pero Spock a fin de cuentas. El motivo por el que aparece en la peli lo dejo
para que la veas.
Star
Trek es una película de ciencia-ficción. Y eso, hoy día, supone hablar de
efectos especiales. Tengo que decir que, en mi opinión, están más que bien. Una
de las principales características que me ha llamado la atención a este
respecto es que no saturan al espectador, no están ahí porque sí, para lucimiento
de la empresa encargada de llevarlas a cabo. Por supuesto, la tecnología del
futuro sigue ahí, lo mismo que alienígenas variados, naves espaciales y algún
que otro monstruo alienígena que surge de los hielos. Muy bien pero, todo ello,
ayuda a contar la historia, no a detenerla para hacerse destacar. Y eso, para
este vigilante del cielo, supone muchos puntos a favor. Destaco, entre otras
cosas, los vuelos de las naves o las batallas de las mismas en mitad del
espacio.
Los
actores me han gustado mucho. Todos ellos me resultan muy convincentes y
metidos en sus papeles. A pesar de las dos horas más o menos que dura la cinta,
se las han apañado no sólo para presentarlos de cero (cosa más que loable, más
que nada, porque ya los conocíamos), sino para otorgarles el protagonismo y
características propias de ellos. Así, Chris Pine me ha parecido un buen Kirk,
si bien es cierto que lo primero que pensé es que se pasaron un poquito mostrándolo
tan chulo y juerguista. Zachary Pinto, para mí, es el mejor de todos; está
metido en el papel de joven Spock hasta
Pegg
las orejas y es capaz de mostrarse tan
frío como el hielo como absorbido por las emociones contra las que todo
Vulcaniano debe luchar. Un gran acierto, sin duda. Urban como McCoy me ha
parecido correcto, si bien está claro que en las próximas entregas se lucirá un
poco más. Lo mismo ocurre con Zoe Saldana (Uhura), John Cho (Sulu), Anton
Yelchin (Chejov) o Simon Pegg (Scotty) Este, a pesar de su carácter más bien
secundario, me ha parecido que tiene unja buena presentación aunque en la serie
me parecía menos chistoso. Y, como malo, tenemos a Eric Bana como Nero. Quede
claro que, pese a lo que muchos puedan pensar, no es un klingon, sino romulano
(que no es lo mismo) Me ha parecido que su caracterización está bien pero, debo
admitir, poniéndome picajoso, que el personaje, con esas orejas, tatuajes y
barba de tres días, me ha parecido más bien alguien sacado de cualquier cantina
galáctica que un malo como debe ser. Con todo, cuestión de gustos.
Kirk y Spock: el comienzo de una gran amistad.
Pues es
eso es todo, amigos. Una película que me ha gustado mucho y que, al menos para
mí, cumple sus propósitos de sobra: diversión de la buena durante un rato y, de
paso, hacer que el gusanillo de la nostalgia aparezca en más de uno. La cinta
recupera el espíritu de las buenas películas de aventuras: emoción, amistad, un
toquecito sentimental, su dosis adecuada de humor y, sobre todo, la esencia de
la serie original. En mitad de un panorama donde los remakes muchas veces son
tan distintos a las películas originales que lo único que hacen es ensalzar la
calidad de las raíces de las que parten más aún, ver una peli así da gusto.
Leonard Nimoy: él es Spock
¿Cosas
que no me han gustado demasiado? Lo único que puedo decir es que, en un par de
ocasiones, algún que otro personaje suelta un taco. No es que lo considere un
fallo pero, como tengo en mente lo educados, formales y bienhablados que eran
en la serie original, me choca oír alguna que otra palabra malsonante por aquí.
Una mera anécdota, como podéis ver…
Y,
para terminar, un apunte del todo personal que me apetece señalar. Siempre he
creído que una de las características del ser humano es su capacidad de crear
problemas o rivalidades allí donde no las hay o no tendría que haberlas. Si te
gustan los Beatles, se supone que debes ser enemigo de los Rolling. Si te tira
Batman, entonces Superman no tiene que hacerte tanta gracia y si eres fan de La
guerra de las Galaxias parece que debes ser una especie de némesis con respecto
a Star Trek o viceversa. Pues bien, amigos, y centrándome en el último ejemplo,
servidor de ustedes será fan, seguidor, admirador y un largo e infinito
etcétera de todo lo referido al universo de George Lucas hasta el final y mucho
más allá, pero también debo decir que disfruto de Star Trek como el que más.
Por aquello de edades, no pude ver la serie original en su momento pero sí he
tenido la oportunidad de hacerlo ya de adulto y debo decir que disfruté de cada
capítulo (vale, de algunos más que de otros) y me lo paso bomba cada vez que
los revisito o veo alguna de las pelis que se han hecho después. Y es que, si
las cosas se hacen bien, se puede disfrutar del viaje ya sea a bordo del halcón
Milenario o de la Enterprise.
Pues…
¡…Preparados
para despegar, Señor Sulu!
Seguid
vigilando el cielo…
Curiosidades
-Abrams
admite que una de las cosas más difíciles fue encontrar el reparto adecuado que
diera carácter propio pero conservando la esencia del original.
-Zachary
Quinto y Leonard Nimoy se conocieron en una convención de Cómic-Con en San
Diego.
-Pine
admite que interpretar a Kirk fue abrumador.
-Al
hacer la prueba de cámara con Pine, Quinto lo tuvo claro: tenía que ser
Kirk.
-Según
Pine: es increíble que les paguen por hacer algo tan divertido.
-En
la última escena, el director anunció que Leonard Nimoy estaba mirando. Los
extras saltaron de sus asientos y le dedicaron una buena ovación. No me
extraña. Yo hubiera hecho lo mismo.
-Ben
Burtt es el creador de los efectos de sonido. También fue responsable en el
mismo campo de las seis películas de La
guerra de las galaxias. En otras palabras, eso es un tío con talento y
suerte.
-Siguiendo
con él, hizo sus deberes: estudió concienzudamente los archivos de sonido de la
serie original. Para el amigo Burtt, la gracia de dichos sonidos estribaba en que se usaban de manera musical.
-La
curiosidad por excelencia: Abrams es un fan declarado de La guerra de las galaxias. Por eso, es un momento rápido de la
peli, podemos ver a R2-D2. Yo, cuando veo la peli, no me fijo en estas cosas
porque estoy metido en ella hasta mis no puntiagudas orejas. No obstante, si
internet sirve para algo (entre otras muchas cosas) es para esto:
-Uno
de los romulanos malos del final es el hermano de Quinto.
-Colocar
el tema principal de la serie original estuvo siempre presente. La cuestión era
cuándo usarlo. Después de muchos intentos, se decidió por el golpe de efecto:
al final. A fin de cuentas, es cuando la tripulación está al completo y es un
equipo.
-Todos
los utensilios, armas… están basados en los de la serie original.
-Michael
Kaplan, responsable de vestuario, debutó en Blade Runner.