domingo, 19 de abril de 2026

Weapons




El género de terror es curioso. No termina de morir nunca aunque tiene periodos bastante secos en cartelera pero, de vez en cuando, parece redefinirse a sí mismo.

Weapons es un soplo (suave) de aire fresco por varias razones. Veamos.

Para empezar, otorga protagonismo a un personaje que, en las últimas décadas parece un tanto olvidado pero que, bien llevado, puede dar mucho juego: la bruja. Y eso es justo lo que vamos a tener aquí. Eso sí, olvidaros de la bruja sofisticada, atractica y sexual. Aquí se recupera a la bruja clásica: desagradable, asquerosa y repulsiva. Punto muy importante a favor.

Pero lo que me ha llamado la atención es el modo en el que se cuenta la historia. Si se hubiera hecho de manera convencional, es decir, un planteamiento, nudo y desenlace centrados en un personaje principal, creo que el impacto no hubiera sido el mismo. De hecho, cuando empiezas a verla, crees que todo se va a centrar en la profesora del pueblo. Pues no. Y eso es un gran acierto porque, a través de varias historias cortas, pero enlazadas, la película gana mucho y eso se nota en pantalla. Es decir, vamos a ver determinados hechos desde el punto de vista de personajes distintos. Segundo (y muy buen) punto a favor.

Pero, no lo olvidemos, esto es una historia de terror y el que vemos aquí es muy bueno. Para empezar, a lo largo de los dos primeros tercios de la cinta, no tenemos ni idea de qué está pasando o cuál es el motivo de todo. La premisa no puede ser más atractiva: una profesora ve el sueño cumplido de cualquier desgraciado que se dedica a la docencia: ver su clase casi vacía. Y digo «casi» porque faltan diecisiete niños y solo acude uno. Esos diecisiete, desaparecieron a las dos y diecisiete minutos de la madrugada. ¿A dónde fueron? ¿Por qué se largaron? Las cámaras de seguridad han captado a algunos y el misterio se acentúa.

Además, el terror está potenciado de dos formas. Por un lado, esas escenas en las que no vemos mucho pero distinguimos a algún personaje moverse de manera MUY mosqueante en la oscuridad (a la escena del corte del mechón de pelo de la profe me remito) Por otro, el recurso del que las películas de terror se han valido toda la vida que, si está bien hecho, triunfa: el maquillaje. No voy a decir más por el tema de los spoilers pero aquí me refiero a todas las escenas de la repugnante tía Gladys. Sí, da asco pero no puedes apartar los ojos de ella.

Y, por si fuera poco, destaco otro aspecto que, desde luego yo, lo califico de muy bueno: el por qué de todo. Una vez que termina la peli te das cuenta de que, en realidad, no se explica nada. ¿Cómo es que la madre de Alex tiene esa familiar tan asquerosa? ¿Qué pretendía en realidad Gladys con los niños? ¿Qué pasa con estos después de la escena final? ¿Qué narices era Gladys en realidad? 

Si veis la peli, descubriréis que, en realidad, no se explica nada pero el gran lo gro de la cinta es que ni falta que hace. Eso le da un aire extraño y terrorífico que viene muy bien al conjunto.

Pues dicho queda. Por supuesto, recomiendo verla. Te lo vas a pasar bien (o mal, según te pille) pero, al menos, es una prueba de que, todavía, cuando los guionistas se exprimen el cerebro, pueden pensar en cosas originales. Y, claro, es una prueba de que el cine de terror, aún, tiene esperanza.

ACTUALIZACIÓN: ya he oido en varios sitios que, creyendo haber encontrado una gallina de huevos de oro, van a hacer lo de siempre: exprimirla. Por eso, ya hay planes de una secuela centrada en Gladis. Vamos, que se marcarán algo así como las pelis de Anabelle o la monja y se cargarán el espíritu de todo.


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