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sábado, 24 de enero de 2015

Indiana Jones y la última cruzada

Indiana Jones y la última cruzada
(Indiana Jones and the last crusade)

(1989)

Director: Steven Spielberg.
Guión   : Jeffrey Boam, George Lucas, Menno Meyjes.

Harrison Ford.
Sean Connery.
Alison Doody.
Julian Glover.
Denholm Elliott.
John Rhys-Davies.




Los nazis persiguen el Santo Grial para poder dominar el mundo. Indiana Jones y su padre estarán ahí para evitar que esto ocurra...



Y no hay dos sin tres...

Después de El Templo Maldito, estaba claro que la capacidad de conexión de Indiana Jones con el público era total y, además, se había convertido en un icono cultural y cinematográfico. La tercera aventura estaba cantada y solo era cuestión de esperar. Eso sí, tuvimos que aguantar un par de años más que con respecto a las entregas anteriores pero, al fin, en mil novecientos ochenta nueve George Lucas, Steven Spielberg y Harrison Ford nos regalaron esta Última Cruzada para goce del personal y de este que escribe.


Como siempre, hay que destacar la escena inicial. Si en El Arca teníamos el momento del ídolo y en el Templo el del club Obi-Wan, aquí vamos a ver al joven Indy convertiste en Indiana Jones, con miedo a serpientes, manejo de látigo y cicatriz en la barbilla incluidos. Y, de fondo, a figura paterna del héroe que, si bien no sale del todo, ya deja huella. Sublime. Y esto es solo el principio.

La historia que nos vamos a encontrar en esta tercera entrega tiene mucho del espíritu que vimos en la primera. Por un lado está el artefacto milagroso y bíblico que Indy tiene que arrebatar a los nazis, es decir, el Santo Grial. Desde este punto de vista, la aventura y la diversión están garantizadas al más puro estilo de la saga y que es su sello de identidad. Una de las cosas que más me gusta es que, en lugar de meterse de cabeza a lo bestia en un atolladero de proporciones tremendas, la incursión de Indy en la aventura es progresiva. Primero es contratado por Donovan, así, como quien no quiere la cosa. Luego viene el tema de las pistas misteriosas en forma de escudo, tumba de caballero o mapas sin nombre. Y, por fin, en el tramo final, la carrera contra reloj para arrebatar el Grial a los alemanes, que no hacen más que fastidiar al personal. Todo ello aderezado con los momentos de tensión y aventura propios del doctor Jones, ya sea en canoa, rodeado de ratas, liándola en un dirigible o enfrentándose a pruebas que solo el puede pasar. La peli, desde esta perspectiva, es la perfecta historia de aventuras: tiene emoción, acción, su toquecito romántico, sin llegar empalagar y alejado por completo de las otras dos entregas, y cierto aire de cachondeo que viene muy bien a la trama general. 

Pero si hay algo que destaque a lo largo de todo el metraje, aventura a parte, es una cosa que vuelve loco al amigo Spielberg y que suele ser una especie de sello que impregna a casi todos sus productos en mayor o menor medida: la relación padre/hijo. En mi modesta opinión, tiene pelis que es algo tan ñoño que uno corre el riesgo de sufrir un ataque de azúcar descomunal (La terminal es, para mí, uno de los ejemplos más cantosos) No obstante, en esta tercera entrega, se las apañaron para mostrar dicha relación de manera sublime mediante la figura del doctor Jones padre. La trama principal del Grial se ve reforzada de manera tremenda por la historia de los dos Jones y, lo que es mejor, está basada en el cachondeo que se desprende de las escenas que ambos protagonizan sin caer en el pasteleo lacrimógeno. Por eso mismo, esta tercera peli suele ser conocida como "esa en la que sale el padre" y esto lo digo como un gran acierto. El guión usa la relación entre ambos personajes de manera soberbia utilizándola como excusa perfecta para hacer avanzar la trama.

Otro aspecto que me gustaría destacar es que ese que, bien mirado, esta cinta puede considerarse más en la línea de En busca de Arca Perdida y que, de algún modo, rompe con lo que vimos en El Templo Maldito. Dicho de otra forma, las aventuras son "más sanas" y menos truculentas. Aquí hay muertes, claro y, algunas, con su toque sobrenatural (léase el final de Donovan) pero todo está más comedido. ¿La razón? Muchos vieron que el segundo episodio fue demasiado oscuro para el público en general y con el que Spielberg y Lucas se dejaron llevar un poquito. Bueno, para gustos, los colores. Yo creo que el haber suavizado un poco la historia aportó originalidad y, a la vez, no fue repetitiva con respecto a lo que vimos en la segunda peli (que, repito, me parece perfecta como está) Por esto, aquí volvemos a los nazis a la conquista del mundo y a la búsqueda de un artefacto que puede organizar un lio de proporciones bíblicas.

Los personajes, clavados. Indy sigue siendo Indy; igual de valiente,
aventurero y cínico. Características a las que, ahora, se les suma una nueva: es hijo. De nuevo, un personaje que es un caramelo avanza, evoluciona y se convierte en toda una tienda de chuches (toma metáfora azucarada) Donovan es el perfecto villano refinado, culto y avaricioso. Me gusta mucho que la chica de turno, Elsa, coincida en que, al igual que Marion o Willie es la chica de Indy pero, a la vez, tiene su lado malvado (muy adecuado su final) Y, cómo no, Henry Jones, padre. Es el contrapunto perfecto a Indy: académico hasta la médula, poco amigo del trabajo de campo, serio a prueba de bomba y, a su modo, borde, chistoso y aventurero. Un gran acierto y, como dije antes, un elemento que, en otras manos que no hubiesen sido las de Lucas y Spielberg, hubiera estado muy cerca del toque lagrimógeno que puede llegar a ser tan peligroso. Y, de remate, Marcus Brody, el secundario de El Arca Perdida, alcanza un protagonismo bien merecido mezclado, de manera muy hábil, con cierto tono humorístico. Lo dicho, geniales todos ellos.


Y si buenos son los personajes, para qué hablar de los actores. Lo he dicho hasta la saciedad en las otras entradas y lo seguiré haciendo: estaba escrito en algún sitio que Harrison Ford fuese Indy. Es y será el actor perfecto para el papel. Aquí, Ford amplía registros mostrando no solo ese aire aventurero, cínico y borde; a ellos añade humor y cierto tono tierno sin llegar a cansar. Sean Connery, descomunal como el doctor Jones, padre. El tipo se metió en el bolsillo al personaje con una naturalidad aplastante y el contraste entre seriedad y cachondeo lo borda de tal modo que el duelo interpretativo entre él y Ford vale muchos quilates. Julian Glover (al que podéis ver comandando un AT-AT en El imperio Contraataca) queda muy elegante y altivo como Donovan; el malo ideal a la altura de los Jones. Alison Doody maravillosa como Elsa y, además, preciosa. Me parece que el equilibrio entre doctora aventurera y mala con ganas lo borda con  esa mirada y esos ojos. Denholm Elliott lo clava como Brody; empieza muy serio, muy calmado y acaba mostrando a un personaje que cae fenomenal y con el que me río mucho.

Papi e hijo.







Como ya he señalado en las otras entregas, hablar de una peli de Indiana Jones es hacer mención obligada a la banda sonora. Aquí, de nuevo, John Williams en estado de gracia y elegancia. A la famosa marcha hay que sumarle pizas de toda clase, rápidas o lentas, que merecen la pena escucharse con un café calentito en la mano con calma y tranquilidad. Indy's very first adventure, Ah, rats!!! A Hannah, No Ticket, Finale  End Credits o, una de mis favoritas, Scherzo for Motorcycle Orchestra son, simple y llanamente, obras maestras cuya escucha es una gozada.

¿Escenas para el recuerdo? A patadas. Como dije antes, la incial es antológica y, su modo de conectarla con la siguiente (recibiendo un puñetazo en la cara) me parece una genialidad. Las del escudo con las ratas, la persecución en lancha, todo lo del desierto o la escena final en busca del Grial, para quitarse el sombrero. Pero, sin duda, me quedo con todos y cada uno de los momentos en los que Indy y su padre comparten toma. Sublimes. El de la persecución en moto, con esas caras que pone Connery en contraposición a Ford es divetidísimo, el intento de charla en el dirigible ("Entonces, ¿de qué te quejas?"), genial y el del mechero y su momento previo en el que padre e hijo descubren que compartieron chica, magistral. Y, sí, a Indiana Jones, Hitler le firma un autógrafo. Hay más, claro, pero es algo que hay que ver en pantalla.



Como podéis ver, una tercera entrega que me encanta y que me parece, por supuesto, digna de la saga a la que pertenece, una maravillosa mezcla de acción, aventuras y humor que, por los menos a mí, consigue atraparme desde el principio hasta el final siempre que la veo. Durante muchos años fue el colofón de la serie pero, tiempo después, Indy volvería con otra aventura con calaveras de cristal por medio manteniendo intacto el espíritu de la saga.

Vigilad el cielo.


4 comentarios:

  1. Esta peli siempre la vi como la mezcla de dos grandes del cine y tambien como el crossover de Indiana y el mejor 007

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    1. Pues sí, Dark. Como Spielberg dijo, ¡el padre de Indy no podía ser otro que 007!

      Saludos.

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  2. ¡Hola!

    Me encanta esta parte!! Me lo paso genial cada vez que la veo. Sean Connery es mi sengundo actor favorito, porque el primero es y será siempre Mel Gibson. Tanto Sean como Harry, hacen un tándem perfecto para que este film funcionara a la perfección.

    ¡Saludos!

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    1. ¡Hola!

      Sin duda, maravillosa trama a parte, Ford y Connery consiguen la perfección absoluta en todas y cada una de las tomas.

      ¡Vivan los Jones!

      Saludos...

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