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sábado, 26 de julio de 2014

Surgió del fondo del mar


Surgió del fondo del mar (It came from beneath the sea)
(1955)

 
 
Director: Robert Gordon.
Guión   : George Worthing Yates, Harold Jacob Smith.
 
Kenneth Tobey.
Faith Domergue.
Donald Curtis.



 
 
La marina americana debe enfrentarse a una amenaza atómica: un pulpo gigantesco por efectos de la radiación...
 
 
Hola a todos.

Hoy os traigo otro clásico de la ciencia ficción de los cincuenta y que cumple con todos y cada uno de los cánones de este tipo de películas: blanco y negro, un elenco actoral no muy conocido (al menos de este género para afuera), no mucho presupuesto y unos efectos especiales antológicos que se te quedan en cerebro y retina por  mucho ordenador y tomas digitales que te pongan por delante hoy en día.

Las cosas que me gustan de esta película son muchas así que, como siempre hago, vamos a empezar por estas.

Lo primero es lo primero: la historia. Quizás decir que la gran ciudad es atacada por un pulpo gigante pueda resultar un poco infantil pero lo cierto es que el modo de llevar a cabo los pormenores del guión me parece muy acertado y, sobre todo, la forma de mostrar las cosas, dentro de su tono fantasioso, muy correcta. Puede que si ves esta peli ahora mismo te parezca muy ingenua pero lo cierto es que mantiene el interés sin problemas y, a fin de cuentas, de eso se trata.
 
Ya metidos en el guión propiamente dicho, tengo que decirte que esta es de las pelis que usa narrador. Si has leído alguna que otra de las parrafadas que suelto por aquí, sabrás que he llegado a una conclusión curiosa: narrador dramático al principio, peli cutre y alucinógena por delante. Pues sí, me mantengo en mis trece... salvo honrosas excepciones. Y esta peli, por suerte, es una de ellas. Como el metraje no es muy largo, ya, desde la primera escena, el susodicho narrador, muy serio (siempre he tenido curiosidad por ver el rostro de cualquiera de estos tipos al poner la voz en off), nos mete en situación, así, de golpe: hay un submarino de propulsión nuclear, un arma prodigiosa y "... La mente del hombre ha pensado en todo... o casi todo..." Si de primera se usa la palabra "nuclear", sabes que esta va a ser la típica peli que utiliza los efectos de la bomba H para hacer criaturas gigantescas. Sí y, precisamente, ese es uno de sus encantos.
 
Como suele suceder en las cintas de este tipo, las cosas van deprisita. Más que nada, porque todos sabemos que, al final, debe haber un encontronazo con el bicho de turno que te permita recrearte en él. Por eso, a los cuatro minutos se detecta algo en el submarino aunque no se ve nada a simple vista. ¿Cortocircuito en el sonar? ¿Ballena? ¿Otro barco? Pues no. A ver, ¿qué será, será?
El misterio aumenta cuando algo se engancha en la pala de popa. El guión sigue adelante con una pequeña investigación por dicho "algo" cuando descubren que es el fragmento de algo, un pulpo. Pero grande y cabreado. No hay ninguna sorpresa cuando sabemos que la radiación de la bomba H le ha convertido en eso. ¿Simple? Sí. ¿Candoroso? También. ¿Efectivo? Ni lo dudes.
 
A partir de este momento, como puedes suponer, toda la peli va a discurrir por el típico derrotero de la investigación científica aderezado con sus toques justitos de romance científico/militar y alguna que otra escena por aquí y por allí mostrando al pulpo en cuestión (de tamaño bestial, te lo digo yo) con vistas a que se produzca un enfrentamiento final. La cosa no puede ser de los más típica pero es cierto que, como dije antes, todo me parece bien llevado y no llega a aburrir.

 
 
A pesar de que la peli no tiene un metraje muy largo (otro detalle común en este tipo de producciones), se las apañaron para meter una serie de escenas que hacen que el interés del espectador quede intacto (a veces, aumente) y siga con los ojos en la pantalla para ver qué sucede. Os puedo decir unas cuantas. Por ejemplo, la escena de la explicación de que es un pulpo se hace sin tecnicismos raros, algo que es de agradecer y que hoy día sería impensable. Los ataques del pulpo está muy bien llevados, sobre todo los de la escena final cuando, sobre todo, vemos los tentáculos gigantescos aferrar el Golden Gate, mostrando unos momentos icónicos en el cine de ciencia ficción. Atentos a cómo, bajo el agua, coge el submarino.

 
 
 
 
¿Más? Sí, pero no momentos necesariamente espectaculares aunque sí curiosos. Por ejemplo, puedes ser todo lo militar que quieras pero, también, incapaz de sacarle a un marinero la verdad acerca de lo que ha visto. Eso sí, si eres mujer, enseñas parte de tu pierna y el otro larga lo que ha visto y lo que no. la escena en la que los marineros dicen haber visto un pulpo pero luego callarse ante los militares me parece muy curiosa. Y, ya puestos, Carter, el científico, abronca a Mathews, el militar, porque "...Las mujeres son valerosas, no como las que la marina trata..." Ahí queda eso.

 
 
De aquí debo ir a un aspecto fundamental en esta peli y que tiene nombre y apellido: Ray Harryhausen, el mago creador de los efectos especiales y responsable de muchos momentos míticos en gran cantidad de pelis de ciencia ficción y fantasía que han llegado a ser clásicos gracias, precisamente a él. Aquí el amigo Harryhausen se luce a base de bien mostrando un pulpo tan creíble que, a veces, uno se cuestiona si en alguna que otra toma no sería uno real articulado a tal fin. La textura de los tentáculos al aferrar el puente, sumado a ese toque húmedo y viscoso, es algo espectacular y una de las cosas que te hará recordar esta peli. y, como siempre digo, sin ordenador, stop-motion pura, dura y soberbia.

 
 
Los personajes están bien presentados, mostrados y definidos. Mathews es el perfecto militar: severo, valiente, decidido y ligón a partes iguales. también aparece desde la primera escena. Carter y Joyce no tardan en aparecer a pesar de hacerlo bajo unas escafandras de lo más cutres y cantosas. Eso sí, cuando ella se la quita, el pulpo, la radiación y la bomba H se van a tomar  viento y empieza en ligoteo. "Me gustaría conocerla mejor", dice Mathews. "¿Me está proponiendo un romance?", le contesta Joyce. Más atrevido, imposible. Con todo, me gusta que ella sea lista y no una mosquita muerta y el triángulo amoroso que se forma creo que queda muy bien a la peli.
 
Los actores, como puedes imaginar, cumplen bien y listos. Estas pelis no son de Óscar ni incitan a leer a Shakespeare y, por eso, las actuaciones que vemos aquí son de lo más normalitas, que no malas, ojo. Kenneth Tobey es un tipo que, desde que le vi en El enigma de otro mundo, me cae fenomenal y me parece el actor ideal para estas pelis. Faith Domergue está muy bien como Joyce, lo mismo que Donald Curtis haciendo de Carter. No más, pero no menos. Y  viceversa.



 
En cuanto a cositas mejorables, también tengo que señalar unas cuantas, claro.
 
Para empezar, el narrador me sobra porque te dice cosas que estás viendo y te sientes idiota. Vale, ya vemos que hay reunidas tres personas para estudiar el objeto atascado en el submarino y que hay otras investigando al pulpo. ¿Para qué narrarnos lo que vemos?
 
Sigo. Esto es imaginación mía pero me da que el presupuesto no fue para tirar cohetes y, por eso, en determinados momentos, se nota la falta de personal. De hecho, en el laboratorio solo lo hacen dos personas. Mejor, así no hay discusiones. Y, por último, al menos a mí, creo que el pulpo se hace esperar un poquito pero, repito, el interés se mantiene.
 
Finish, que dicen los ingleses. No es un peliculón ni, mucho menos, una obra maestra dentro del género pero sí una peli que entretiene de principio a fin, divertida y con unos efectos especiales muy conseguidos que no te dejarán indiferente. Las hay mucho mejores, eso te lo garantizo pero, también, mucho peores. Yo te aconsejo que la veas. Es ideal para pasar el ratito y recordar una ciencia ficción que, por desgracia, hoy día ya no se hace.
 
Vigilad el cielo.


 

1 comentario:

  1. estas películas me recuerda la época en blanco y negro de la serie "La Dimensión desconocida", saludos

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