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domingo, 1 de enero de 2012

El origen del planeta de los simios

El origen del planeta de los simios (Rise of the planet of the apes)

2011

Director: Rupert Wyatt
Guión   : Rick Jaffa, Amanda Silver.

James Franco
John Lithgow
Andy Serkis
Freida Pinto









En un laboratorio, un investigador busca una cura contra el Alzheimer experimentando con simios. Unos de ellos, césar, destaca muy pronto sobre el resto…

Y de nuevo vamos con otra precuela.

Debo decir que, cuando me enteré de que estaban haciendo otra peli del planeta de los simios, la noticia me dejó más bien frío. Y es que, para mí, planeta de simios sólo habrá uno: el que pateó Charlton Heston allá por 1968 y que perdura en la memoria de todos. Sí, luego hubo secuelas, precuelas y remakes, pero nada como la original. Y es que aquella cinta tocó muchas fibras y dejó el listón muy alto para cualquiera que se atreviese a hacer nada relacionado con el tema de los simios como clase dominante del planeta.
           Muy bien, pues eso fue hasta que la vi esta película, porque, la verdad, es que me ha encantado.

No estamos ante una cinta de ciencia ficción porque sí en las que nos meten el elemento fantástico con un colador. Todo lo contrario. La cinta va lenta, de manera progresiva, mostrándonos en un principio una historia con tientes dramáticos más que evidentes (la enfermedad del padre del protagonista, el cuidado del simio) mezclada con una buena dosis de sentimentalismo que, para nada resulta empalagoso. Y es que hay una cosa más importante en esta historia que CGI o golpes de efecto (que los hay y muy buenos): una historia. Poco a poco, los protagonistas, si bien son importantes, van dejando paso al protagonista por antonomasia: César. El simio va robando escenas e interés a partes iguales hasta tal punto que llega un momento en el que los humanos nos importan un comino y queremos que César (y el restpo de los colegas simiescos)  esté en la pantalla todo el rato. Y, por suerte, es así. Poco a poco, a modo de sutil crescendo, la trama se va haciendo más y más intensa y abandonamos ese dramatismo inicial para recordar la razón por la que hemos pagado por ver la película: ver a los simios hacer de las suyas y entender el comienzo de todo. Y, al final, la historia nos sigue sorprendiendo y entendemos qué demonios sucedió para que el futuro se presentase tan endiabladamente malo para la raza humana. O, al menos, el principio de todo... Lo dicho, la historia, por delante.
Por supuesto, al hablar de una película de estas características es necesario hacer mención al eterno tema de los efectos especiales. Y aquí los hay y bien buenos además. El más espectacular: César. Digno de admiración. Sorprendente que eso que estamos viendo sean gráficos generados por ordenador (teniendo, en cuenta, claro está, el apoyo de la interpretación de Andy Serkis) Si nos fijamos, o al menos eso me pasa a mí, conforme avanza la película, César va adquiriendo cada vez más tintes humanos y menos simiescos.
Los actores están bastante creíbles, tanto James Franco como John Lithgow (aunque sobre este, debo admitir, que le miro y no deja de recordarme a aquella serie de extraterrestres cuyo nombre no recuerdo ni a su papel como padre de Bernie Campbell en Cómo conocía vuestra madre. Claro que es difícil olvidarle como psicópata en una de las temporadas de Dexter. Con todo, me gusta como actor) Y, claro está, Andy Serkis actuando de referencia para los animadores informáticos, lo mismo que ya hizo con Gollum en El Señor de los Anillos o en King Kong.  Impresionante. En cambio, Freida Pinto aparece porque tiene que salir una cara bonita. Y es que la chica es mona (esto va con segundas, por si alguien no lo pilla) pero, en la historia, su personaje ni pincha ni corta.
Y si hay algo que caracterice a las precuelas son los guiños que hacen referencia a las pelis en las que están basadas y que, se supone, ocurrirán en el futuro y que nosotros ya hemos visto. Pues bien, aquí, guiños unos cuantos. Y muchos de ellos muy sutiles pero que, una vez que reparas en ellos dices “¡Ah, es verdad!”. ¿Qué son si no esa noticia en el periódico hablando de ciertos astronautas que se pierden en el espacio, el mote de “ojos claros” o el diálogo de “Es una casa de locoooooos”? Eso entre otros porque, estoy seguro, hay muchos más pero a mí se me escaparon.  Cosas de estar metido en la peli hasta las cejas…
En resumidas cuentas, amigos, una película que me ha gustado mucho, muy bien hecha y muy bien llevada. Increíble que, en el panorama de precuelas sin ton ni son (me remito a La cosa, gran decepción para mí o Pesadilla en Elm street, que no sé si es precula, remake, reinicio o, simplemente, nada) que se suelen hacer últimamente haya habido gente en Hollywood con dos dedos (o más) de frente para no sólo hacer una buena cinta, si no pensar primero en una historia en que basarla. Y es que, cuando esta es buena, lo demás suele venir rodado. 
Se rumorea que se prepara una secuela (de esta precuela. ¡Viva la nomenclatura!) No sé si será verdad o no. Todo indica que sí porque ha tenido bastante éxito de crítica y público. Incluso se dice que quieren nominar a Serkis al Óscar (claro que,  ¿a quién habría que dárselo, al actor o a los informáticos? Ahí queda la duda) ¿Estará a la altura? Cuestión de ver porque, desde luego, historia tienen para rato…
Como podéis imaginar, la recomiendo. Si queréis pasar un buen rato, vedla. Si sentís curiosidad por saber qué demonios sucedió y por qué, pero bien contado, vedla. No os decepcioanará.
Sólo una duda: viendo la versión del 68, uno cree que los simios son asquerosos, despreciables y malos. ¿Qué pensáis cuando termina este origen?
¡Ahí queda eso!

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