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domingo, 18 de junio de 2017

La niebla


The Fog Movie Poster

La niebla.
(The fog)
Director: John Carpenter.
Guión: John Carpenter, Debra Hill.

Jamie Lee Curtis.
Adrianne Barbeau.
Tom Atkins.
Hal Holbrook.
Janet Leigh.

Una extraña niebla cargada de fantasmas asola un pueblecito costero...


¡Saludos!

Hoy le toca el turno a una peliculita de terror firmada por el maestro John Carpenter y que es uno de esos títulos que hay que mencionar de manera obligatoria cuando se habla del director. Eso sí, antes de caer en errores variados, si conviene que te advierta una cosa: esta niebla tan maligna no tiene nada que ver con el libro que escribió Stephen King algunos cuantos años antes. Te digo esto porque, si lo lees, comprobarás que lo único que tienen en común es el título y el fenómeno meteorológico de turno.

Muy bien, una vez dicho esto...


Resultado de imagen de the fog 1980Si hay algo que me gusta de esta peli es el arranque que tiene: un viejo marinero contando a unos niños que no se mueven ni a la de tres  "... Una de esas historias que sirven para quitar el frío..." No me digas que no es una manera soberbia de decirte que lo que vas a ver es un cuento, pero no uno cualquiera; uno de miedo que no veas.

Por eso, otro de los puntos a favor es la inmediatez con la que se presenta la historia: resulta que el buen marino cuenta a los asombrados niños que hace cien años unos pobres marinos se hundieron siguiendo una hoguera, justo cuando les rodeaba la niebla y,l si esa niebla vuelve, los muertos marinos muertos, que no tienen otra cosa que hacer, volverán. Y con muy mala baba. Así, de esta manera tan sencilla, se nos presenta la historia. Por supuesto, sabes desde ya que la niebla volverá y, con ella, los marinos de antes. Simple, claro y rápido.


Resultado de imagen de the fog 1980¿Qué tenemos entonces por delante? Porque la peli dura unas dos horas y ya se te ha dejado clara la trama desde los dos primeros minutos. Pues muy fácil: a través de una serie de personajes claves, vamos a conocer la vida en el tranquilo pueblecito pesquero de Antonio Bay. Así, ese empuje inicial se ralentiza un poquito para presentarnos a la locutora del pueblo, Stevie o al padre Malone, un cura que le mola más el vino de misa que a un goloso un bollo. También están Kathy Williams, una especie de anciana respetada y respetable, Elizabeth, la autoestopista casual y su amante de media noche, Nick. lo que sigue a continuación es la vida, aventuras y desventuras de estos personajes y cómo, de forma más o menos casual, el destino de todos ellos se ve entrelazado cuando, mira tú por dónde, llega una niebla muy rara al puerto y comienzan a pasar cosas muy raras. Así, asistimos a una serie de investigaciones  donde vamos atando cabos, siendo uno de los giros más destacables la historia que se extrae del diario de Patrick Malone: ahí se explica el por qué de la muerte de esos marinos hace cien años. ¿Te la digo? Ve la peli mejor, que para eso te estoy soltando la parrafada.

Resultado de imagen de the fog carpenterPor eso mismo, el guión se las apaña para ir mentalizando y preparando al espectador para el terror que vamos a ver aquí. Por un lado, es de ese tipo de horror que se insinúa a modo de calentamiento: teléfonos que suenan, alarmas de coche que saltan, teles que se encienden o pedrolos que te tiran a la luna del coche así, porque sí. Luego está el terror que uno espera: la niebla llega y trae unos tropezones en forma de marinos fantasmales con muy mala baba que, eso sí, son muy educados porque, antes de entrar, llaman a la puerta. y es que se puede ser alma en pena, rencorosa y vengativa, pero educada.

Imagen relacionadaCon todo, esta peli, a pesar de meterse de cabeza en el género de terror, tiene pocas escenas escabrosas y, si me apuráis, ninguna. De hecho, bien mirado, vamos a comprobar que no vemos absolutamente nada porque Carpenter, de manera muy hábil, no muestra nada. Los fantasmas son meras siluetas que, cuando hay un primer plano, pasan tan rápido que ni las ves. Sangre no es que haya mucha e, incluso, una de las escenas que más me gusta, la del zombi que hace la gracia a Elizabeth, solo deja ver unas piernas o una sábana bajo la que se mueve algo. Y el resultado, al menos para mí, es muy sobresaliente. 

Los personajes están bien mostrados y, de hecho, debo decir que me gustan en general salvo, quizás, el de Elizabeth. Sé que decir esto puede sonar algo raro ya que lo interpreta Jamie Lee Curtis, musa del director, pero es que me parece la más plana: no se sabe de dónde viene, a dónde va o lo que hace en la vida. Eso sí, liga que no veas.

Resultado de imagen de the fog carpenter


En mil novecientos ochenta los efectos especiales no eran no mejores ni peores; yo creo que eran distintos y se caracterizaban porque lo que veíamos en pantalla era lo que había: sabíamos que era algo real, material, que podía tocarse y que, tras el rodaje, se almacenaría en un cuarto o se tiraría. Esta peli no es una excepción y debo admitir que es un de sus grandes puntos a favor. Aquí no hay ni ordenador ni pantallas azules. Está claro que las siluetas son tíos disfrazados, que la niebla está hecha con esas máquinas de humo (o niebla) que todos conocemos e, incluso, cuando encuentran al zombi del vídeo anterior se nota la máscara que no veas. Sí, vale pero, en conjunto, queda muy bien y, por lo menos a este servidor, le gustan mucho y le dan cierto toque entrañable que se agradece. A esto hay que añadirle otro efecto especial muy de Carpenter: la música. Como suele ocurrir, sus bandas sonoras no es que sean tarareables; de hecho, son sonidos y ruidos pero encajan al a perfección con lo que cuentan.

Imagen relacionada


Resultado de imagen de the fog carpenterVoy con los actores. para mí, normalitos. Hombre, Janet Leigh destila tablas y eso se nota, lo mismo que Hal Holbrook como padre Malone, aunque se luzca poquito. Tom Atkins como Nick me queda un poco sosito; algo así como poco expresivo y Jamie Lee Curtis no es que se haga mucho; de hecho, aunque te parezca raro, aquí no deja de ser una secundaria porque Adrianne Barbeau es la que lleva mucho peso del protagonismo.

Ahora toca ponerme quisquilloso con ciertos detallitos. Veamos.

Imagen relacionadaNick es un tipo listo; solo con ver el cuerpo de la víctima del Seagrass sabe que la pobre criatura tiene agua en los pulmones. Nada, el que es listo, es listo. Stevie, ya por el final, ve que la niebla se mete por todos lados y lo retransmite como si de un partido de liga se tratase. Eso sí, dice que su deber es quedarse a narrar la moviola en lugar de ir a por su hijo. A eso le llamo yo deber. De madre no, pero sí de locutora local. Con respecto a la revelación del diario de Patrick Malone siempre he pensado que, si la hubiesen dejado para el final la cosa hubiera sido más misteriosa, haciendo que el espectador se pregunte el por qué de todo. De este modo, te lo sueltan la principio y te destripan todo. Y, puestos en plan tiquismiquis, ¿para qué narices quieren unos marinos muertos cien años el oro? En fin, cositas varias...

En resumen, la peli siempre me ha gustado; la veo muy entretenida y, desde luego, creo que cumple su función a la perfección, es decir, que estés mirando a la pantalla durante todo el metraje. Añádele una tacita de café o chocolate caliente y rematas una perfecta tarde de invierno. Por eso, no lo dudo: dale un vistazo. Yo ya le he dado varios y más que le daré.

Por cierto, a ver si ves a Carpenter; pulula por ahí haciendo sus pinitos.


Vigilad el cielo.


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sábado, 31 de octubre de 2015

La noche de Halloween


La noche de Halloween (Halloween)
(1978)
Director: John Carpenter.
Guión   : John Carpenter, Debra Hill.


Jamie Lee Curtis
Donald Pleasence
Nick Castle
Nancy Kyes
P. J. Soles
John Michael Graham








Un asesino psicópata se escapa del psiquiátrico donde estaba encerrado…

"¡Laurie, el hombre del saco está ahí!” 


Para celebrar el día de hoy, vamos allá con una película que viene que ni  pintada y que, en muy buena parte, es la responsable de que Halloween tenga la fama que tiene… además de, claro está, ser uno de los hitos del llamado cine de terror postmodernista.

La cinta, como todo el  mundo sabe, fue dirigida por todo un maestro (y artesano) del género de terror que, por desgracia, hoy parece que Hollywood tiene olvidado pero que todo buen aficionado gusta de recordar de vez en cuando: John Carpenter, el mismo tipo que nos regaló en su momento La cosa, Asalto a la comisaría del distrito 13 o 1997, Rescate en nueva York. Hay más, por supuesto, como la Niebla, El príncipe de las tinieblas o un remake que me encanta de El pueblo de los malditos. Entre sus actores, destacamos  Jamie Lee Curtis, que se estrenó en las pantallas con esta película y con el veterano Donald Pleasence, que aportó experiencia y reconocimiento en su papel de doctor.


La película, como ya apunté, es un claro referente del terror moderno. ¿Y qué es esto? Pues el tipo de horror que desfiló por las pantallas que consistía en un maníaco/monstruo/psicópata/Como-lo-queráis llamar que, armado con el arma que fuera (en este caso, un cuchillo enorme) se merendaba a quien pillaba de por medio mientras mostraba una clara predilección por el personaje protagonista que respondía a la descripción de una chica joven, atractiva y que, de manera que nadie puede explicar, es la única que tiene la suerte o inteligencia para huir de él. Y, fijaos si tuvo importancia esta peli que todo el terror y monstruos icónicos que vinieron después, se basaron en esta idea. Por eso, ahí quedan los Jason de Viernes 13, los Freddies que pululaban por Elm Street, o los de cara fantasmal de Scream. Pues bien, repito, esta Noche de Halloween fue quien abrió  las puertas a todos ellos.


Ok, factores a favor me han parecido unos pocos:


El mejor momento de toda la peli, al menos para mí, ocurre en la primerísima escena. Después de oír el nombre de Michael, asistimos a una escena inicial rodada de manera magistral en la que, desde el punto de vista de los ojos de un niño, asistimos a la primera gracieta, léase primer crimen de Michael Myers: se carga a su hermana que, claro está , está medio desnuda. Y no hay razón para ello ni explicación ninguna; el niño la mata con un buen cuchillo, como debe ser. Luego, otro buen momento: quitan la máscara al niño y este, rubito angelical, tiene la mirada perdidísima… y, también, el cuchillo en la mano, que no lo ha soltado. Lo dicho: para este vigilante del cielo, el mejor momento y más impactante de toda la peli y, si me apuráis de toda la saga.



Me gusta cómo, de manera muy rápida, lo que viene a continuación es una presentación muy efectiva de personajes. Primero el doctor, interpretado con solvencia por Donald Pleasence y que no deja lugar a dudas de lo que opina de Michael. Y este es otro tanto a favor de la peli: sabemos de Michael a través de lo que otras personas dicen de él. Por eso, los diálogos del doctor son fundamentales y muy bien escritos, por cierto: “¿Ha visto alguna vez a un ser parecido?”, le pregunta a una enfermera. Nótese que se refiere a Michael, claro, pero como si fuera un bicho o un animal, no como un ser humano. “No se fíe de ese ser…” ¿Es todo? No, porque eso se lo dice a una simple enfermera. Atentos a lo que le cuenta al sheriff: “Ese niño tiene los ojos del diablo…” “Lo que había tras los ojos de aquel niño era pura y simplemente, maldad” Más claro, agua.


Me ha gustado bastante un momento muy fugaz que es el paso previo a la escapada de Michael. Me refiero a cuando el doctor y la enfermera llegan al psiquiátrico y los enfermos están sueltos. La escena está muy bien diseñada: es de noche, llueve a cántaros y los enfermos, con sus camisones blancos, destacan sobre todo el paisaje a modo de zombis sueltos. Muy bueno. Luego ocurre lo que tiene que ocurrir y, claro está, la paga la pobre enfermera.


Otro de los aspectos a favor es que, de nuevo en forma de diálogos de personajes ajenos a Michael, se introduce al espectador en esa especie de sentimiento de horror opresivo. Por eso, Tommy, el niño, se refiere a la casa de los Myers como “Una casa encantada” Si a eso le añadimos la respiración del colega Michael viendo y escuchando todo desde el interior a oscuras, el plan está servido.


Aunque haya muchos que crean que esta peli es el colmo de la sangre y las cuchilladas, puede que al alguno le ocurra lo que a mí (en mi caso, hacía mucho que no la veía) Y es que todo eso es más fama que otra cosa. A ver, cuchilladas hay, no lo vamos a negar, claro. Pero también es cierto que la cinta ocupa una parte del metraje muy, pero que muy larga en recrearse en el misterio y plantearlo. Por eso, al son de esa musiquita inquietante de piano, aquí acudimos a muchas escenas de coches que siguen a jovencitas, figuras que espía desde el jardín, llamadas de teléfono, víctimas en potencia viendo pelis de terror en la tele o robos en una tienda de una máscara de Halloween, cuerdas y cuchillos. Esto, desde cierto punto de vista, lo señalo como un buen logro pero, lo admito, en el siguiente apartado, en el de las cosas que me han perecido mejorables, lo destaco desde otra perspectiva.


Pero esta es una peli de miedo, un clásico dentro del género. Y eso y hablar de muertes es lo mismo. Pues bien, las que hay aquí me parecen bien mostradas. Quizás la que más llame la atención sea la de Bob, ya que eso de ensartar al amigo en la pared con un cuchillo no deja de tener mérito.


Los actores me parecen correctos. Claro que aquí hay que hacer referencia a dos principales. En primer lugar, como ya he mencionado, tenemos a Donald Pleasence que, bien mirado, no es que salga mucho pero su personaje ayuda mucho a definir a Michael. A veces parece algo listillo y mandón (maneja al sheriff como le da la gana. yo creo que es la perilla, que resulta un poco hipnótica) pero ahí queda. Por otro lado, claro está, a Jamie Lee Curtis. Su papel como adolescente inteligente y empollona me parece correcto. Gritando y huyendo, también. Por eso, adquirió el título de “Reina del grito”
¿Cosas que no me han llamado tanto?


Bueno, tengo que decir que esperaba más tensión, más terror y más agobio. Como ya dije, hacía un tiempo que no veía esta peli y la leyenda en la que se ha convertido puede haber hecho el resto. La cinta, al menos para mí, tiene una fama de cinta de culto o clásico tal que esperaba que la sangre salpicara a montones. Pues bien, no es así y, como ya comenté se centra mucho en crear el ambiente y el misterio. Lo que ocurre es que esto, por lo menos a mí, se me ha hecho algo largo. Tened en cuenta que, quitando el asesinato de la enfermera, no vuelve a haber una muerte propiamente dicha (la de Annie) hasta el minuto cincuenta y uno. Durante todo ese tiempo, mucha charla de adolescentes, mucho “me gusta este o aquel” y algún que otro momento cama. Esto, según te pille, te puede gustar o no. A mí, lo digo de nuevo, no me molesta mucho pero sí se me ha hecho un pelín largo.


Siguiendo con las muertes, debo decir que  no son muy sangrientas o, para enfocarlo de otro modo, espectaculares. La de Bob está bien pero el resto, aún sin estar mal, me han parecido algo flojas (la de Annie ocurre medio estrangulada en el coche y la de Linda igual, pero con el cable de un teléfono) Bueno, ahí quedan… Por cierto, ¿cómo es posible que el amigo Michael tenga tanto tino con todos y, en su primer ataque a Laurie, falla con su cuchillada? Lo que dije, la chica de turno siempre se escapa…
Y, lo que menos me ha gustado, que  no tiene nada que ver con la peli o la historia, las medias de Lee Curtis al principio de la peli. ¿Cosas de la época o afán de hacerla parece una chiquilla? En fin, detallito para reflexionar…


Pues eso es todo. ¿Recomiendo verla? Sí, claro. Es un clásico a fin de cuentas y la responsable de la oleada de películas de terror con psicópatas de turno haciendo la vida imposible a alguien y, además, resulta muy curioso ver de dónde partió un modelo de terror que se ha convertido en un icono dentro del género Eso sí, debo reconocer que me quedo con otras obras de Carpenter pero, para gustos, los colores.


Aquí os dejo algunas curiosidades: 


-Para el papel de Pleasence, el doctor Loomis, fueron tentados Peter Cushing y Christopher Lee. Ambos rechazaron porque el sueldo era escaso.
-Y es que, dicho sea de paso, esta película es de presupuesto bajo, bajísimo: unos 325.000 dólares.
-Por eso, no hubo dinero para ciertas cosas: el vestuario, por ejemplo.
-Por esta razón Jamie Lee Curtis se compró su propia ropa para la peli en una tienda normal y corriente.
-Pero a las estrellas siempre se las distingue como tal. Por eso, Donald Pleasence cobró 20.000 dólares. Lee Curtis 8.000. Carpenter, como director, 10.000.
-Sigo con la pasta. El niño del comienzo cobró 25 dólares. Nick Castle, Michael con máscara, 25 al día.
-Revancha en taquilla: la cinta recaudó 47 millones de dólares sólo en EE.UU. En el resto del mundo, unos ochenta. Ahí es nada.
-Se escogió a Lee Curtis por ser hija de Janet Leight, la actriz que interpretó al personaje que muere en la ducha de Psicosis. Alguien pensó que aquello daría morbo y publicidad.
-En la escena inicial, cuando vemos a través de los ojos de Michael, observamos que su mano coge el cuchillo. Si hay algo que os resulta extraño tenéis razón, a mí me ocurrió. Y es que las manos y brazos que vemos son los de una mujer: Debra Hill, productora de la película.
-La música, como es habitual, fue obra del propio Carpenter. Se basó, en parte, en la melodía de El exorcista.
-Las películas que los niños ven en la tele son Planeta prohibido y El enigma de otro mundo.
-De esta última, Carpenter rodó un remake en 1982: La cosa.
-Judith Myers, Sandy Johnson, es la chica a la que se carga Michael al principio, fue Playmate en junio de 1974. ¿Por eso está medio desnuda? Tampoco es que esto moleste, que conste...
-Hubo un total de ocho Michaels. Incluso Carpenter se puso la máscara.
-Detalle curioso: la máscara de Michael era en realidad una que representaba al capitán Kirk de Star Trek. Increíble, pero cierto. Su precio no llegó  a los dos dólares. Si uno se fija, tiene un aire al capitán de la Enterprise.
-Once secuelas después de esta.




Vigilad el cielo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El príncipe de las tinieblas


El príncipe de las tinieblas (Prince of darkness)
(1987)

Director: John Carpenter
Guión   : John Carpenter   

Donald Pleasence
Lisa Blount
Jameson Parker
Dennis Dun
Susan Blanchard
Anne Marie Howard
 
 
 

Unos investigadores han encontrado un cilindro en  una iglesia. El artefacto puede ser la clave para descifrar un horrible secreto…

Dad un vistazo a esto:

 

Pues sí. Hoy le toca el turno al maestro John Carpenter con un título que suele levantar pasiones e indiferencias por igual. Y es que sabido es por todos que el amigo Carpenter es un ejemplo muy claro del típico tipo que va a lo suyo y hace lo que le gusta, cosa que no tiene que coincidir con el sentir general de la industria. Esto hace que en su  filmografía se puedan encontrar títulos considerados como obras maestras (1999, rescate en Nueva York, El pueblo de los malditos, La cosa) y también otros que no lo son tanto (Christine, que a Stephen King no le hace ninguna gracia o 2013, rescate en Los Ángeles) Lo malo es que todo esto, junto y en el mismo paquete, ha hecho que la carrera del realizador sea considerada por muchos como bastante irregular y, si me apuráis, munchos califican algunas de sus películas de desastres absolutos. Con todo, creo que si hay algo que no se le puede negar a Carpenter es la originalidad que impera en sus trabajos. En este, el argumento no es una excepción; una extraña mezcla de terror y ciencia ficción que, para mí, está más que conseguida. Veamos…

Después de una inquietante escena inicial en la que no se nos revela nada, la trama comienza a presentar una serie de personajes que serán los protas de la cinta. Como suele ocurrir, Carpenter no se para mucho en temas ajenos a la misma, como la relación sentimental entre dos de los alumnos (cosa que ni pincha ni corta, todo hay que decirlo) o la preocupación del sacerdote, interpretado con la solvencia habitual de Donald Pleasance. El hecho de que al comienzo no se nos diga mucho (o nada) hace que quieras saber más y, desde ese punto de vista, la cinta se merece un sobresaliente. Es obvio que se fragua algo importante y, claro está, malo, pero no sabemos el qué. La cosa va en crescendo cuando vemos a esos inquietantes vagabundos que es obvio que no traen  nada bueno (por suerte, esto luego se confirma) La película mantiene bien el misterio hasta que se nos revela el cotarro de todo el asunto y es ahí cuando acudimos a la inclusión del elemento de ciencia ficción: la posibilidad de que Jesús y el Demonio hubiesen sido seres inteligentes de otro planeta. Como premisa, al menos para mí, sublime.

Pero, no olvidemos que, a fin de cuentas, esta es una cinta de John Carpenter y eso equivale a misterios y argumentos originales, sí, pero también a muertes más o menos espectaculares. Desde que ese pobre alumno con pinta de empollón tiene un desafortunado encuentro con los vagabundos y una bicicleta que viene que ni pintada para matar a alguien de manera que te quedes bien fijo al sofá, la sangre está servida. Y, poco a poco, aquí no se libra nadie… salvo unos pocos, claro.
De nuevo, en este Príncipe de las tinieblas (una pena que el título rebele algo de por dónde van a ir los tiros), hay una constante típica del cine del director: unos personajes anclados en un sitio (esta vez una vieja iglesia que sirve de laboratorio) asediados por el enemigo, ya sea en forma de alien cambiante con una buena dosis de mala leche (La cosa) o de enviados del mal, como sucede aquí. Pero, claro, si no puedes atacar desde fuera a través de vagabundos inmundos, lo haces desde dentro poseyendo al personal. Atentos a la escena en la que ese alumno, rodeado de bichos, muerto y resucitado, augura a los pobres estudiantes la que les espera… para después caerse a pedacitos. El efecto en sí puede notarse más o menos (ok, más más que menos) pero el golpe de efecto como tal es lo que importa. Y, en cuestión de golpes de efecto, nada como el cine de terror de los ochenta…

Y, como no puede ser de otra forma, el bueno de JC se agarra a lo que sea para no dejar indiferente al espectador, ya sea haciendo que la sangre salpique, bien con primeros planos del personal poseído (aquí me remito, de nuevo, a los vagabundos o a estudiantes poseídas y ensangrentadas) o con una banda sonora igual de inquietante. Como siempre hace, él mismo firma la música. Pero, ojo, no busquemos aquí una banda sonora tipo John Williams o Basil Poledouris por poner dos ejemplos, es decir, temas tarareables. La música de Carpenter tira más a ruido que a otra cosa. Y no lo digo como algo despectivo (¡ni mucho menos!) Simplemente sirve para acompañar a imágenes y crear o potenciar más el golpe de efecto y, desde luego, lo consigue al cien por cien. En una cinta de esta naturaleza encontrarse con bellas melodías sería lo que menos le hiciese falta.
 
Muy mal rollo...
 
¿Detalles que hacen que esta cinta merezca la pena? Todos los que he mencionado anteriormente amén de los efectos especiales propios de la época. Aquí no se trata de quedar bien o de que el asunto quede bonito o espectacular porque sí; lo que cuenta es ser desagradable, como dictan los cánones de las películas de terror. Y, a pesar de que han pasado unos buenos años y los efectos se notan, para mí cumplen lo que tienen que cumplir. Y mucho ojo a la escena final de la estudiante y el espejo. Me encantó ese plano cortísimo en que se ve a la chica al otro lado… y no digo nada más, así la veis.
Y ahora pasamos a los aspectos que no me llamaron mucho, esos pequeños detallitos que están y me gusta comentar para que no todo sea alabanzas (que, las que están mencionadas, figuran para mí con toda la justica del mundo) Para empezar, no me queda muy claro qué tipo de estudiantes son estos. Más que estudiantes parecen los padres de los estudiantes (al menos muchos) por la edad, los bigotes y las barbas. El caso es que uno de los profesores se refiere a ellos diciendo “…Sois físicos competentes aunque no tenéis título que lo demuestre…” Vamos, a mí eso me suena a alumnos… 
El sacerdote y los alumnos
 Otra cosa a tener en cuenta es que, como dije antes, se toma su tiempo en mantener el misterio… aunque quizás a más de uno le parezca demasiado. Servidor detuvo la peli y en el minuto veintiséis la trama aún no estaba presentada de manera clara. Claro que esto se puede ver como algo que pudo mejorarse o, como dije antes, una virtud. Cuestión de gustos…
¿Y qué pasa con los efectos? Pues ochenteros o, dicho de otra forma, artesanales. Los que implican sangre y miembros cortados me siguen gustando (bichos incluidos) Ahora bien, reconozco que lo del chorrito (no diré nada más) queda pelín cutre pero…
En fin, una muestra del cine de antes y que, en su momento, estuvo a la vanguardia. Terror del clásico con elementos de ciencia ficción. Como ya dije al principio, según la fuente que consultes, la calificarán de buena película o de desastre absoluto. De hecho, recaudó lo invertido en ella y lo superó pero la industria fue tajante: desastre. Y de los malos, ya que siguió a un mega desastre llamado Golpe en la pequeña China. En lo que a mí respecta, no es de mis películas preferidas de John Carpenter pero, debo decir que la veo con agrado y me entretiene en su justa medida, por lo que no tengo reparo en recomendarla.
Si os animáis, vedla. Estoy seguro de que, indiferentes, no os dejará.
Por cierto, la película se suele incluir en la denominada Trilogía del apocalipsis de John Carpenter, compuesta por La cosa, esta película y En la boca del miedo.
Vigilad el cielo.

             

domingo, 6 de noviembre de 2011

La cosa (2011)

La cosa (The thing)

(2011)

Director: Matthijs van Heijningen Jr.

Guión   : Eric Heisserer, Ronald D. Moore
Mary Elizabeth Winstead
Eric Christian Olsen
Joel Edgerton
Ulrich Thomsen
Jonathan Walker
Dennis Storhøi
Kim Bubbs
Stig Henrik Hoff
Trond Espen Seim
Paul Braunstein
Jørgen LanghelleJan


Si hay algo que caracterice a la cartelera a fecha de hoy, es la falta de imaginación (o ganas, vaya usted a saber) de los estudios de Hollywood. Dad un vistazo a lo que hay en las salas y lo comprenderéis: adaptaciones de libros, de comics, reinicios de sagas, remakes y precuelas varias. Pues bien, de estas últimas va hoy el tema. Y es que vamos a acalarar las cosas antes de empezar. Hay muchos que creen que la cinta que nos ocupa es un remake. Pues no: es una precuela de un remake. Dicho remake data de 1982 y lo firmó John Carpenter como La cosa. El original es de 1951 y su director fue Christian Nyby y aquí se tradujo como El enigma de otro mundo (¡ahí queda eso!)

      Durante un tiempo se habló de hacer una nueva versión de La cosa. Era tarea difícil ya que  Carpenter ha alcacanzado hace años el estatus de director de culto y la mayoría de sus películas también. Vale, unas más (2013, rescate en Nueva York, El príncipe de las tinieblas, Vampiros...) y otras menos (Christine, Están vivos, Golpe en la pequeña China...). El caso que que La cosa pertenece al primer grupo y por varias razones: es una buena peli, no se limita a copiar a la de 1951 sin más y aporta algún toque de originalidad: allí donde la de Christian Nyby insinuaba, la de Carpetenr mostraba y, además, iba más allá (glosriosa la escena en la que al tío aquel se le deprende la cabeza, le salen patas y sale corriendo...) Pues bien, todo esto puede ser un inconveniente si se decide hacer algo relacionado con la misma historia. Al final, los productores han decidido decantarse por la excusa de la precuela, supongo que por aquello de aportar algo nuevo. Y creo desde mi punto de vista, que es eso lo que falla en esta película: falta de originalidad. Pero vayamos por partes...

      Veamos: cualquiera que haya visto la película del 82 siempre se quedada con las ganas de saber qué demonios había pasado en el campamento del cual viene el dichoso perro de la escena inicial. Pues bien, aquí al fin lo sabemos y, desde esta perspectiva, la película cumple bien. Nos vamos metiendo en situación sin dar muchos rodeos hasta que las cosas comienzan a torcerse para los científicos y el alien, que tiene muy mala leche intergaláctica, empieza a hacer de las suyas.

      Los efectos están bien, pero tampoco son para tirar cohetes (¡o lanzallamas!). Allí donde hace tres décadas había maquillaje y muñecos de tamaño natural (o más), aquí hay ordenador. Es decir, han traducido el monstruo del espacio a CGI. Y poco más a este respecto. ¿Queda bien? Sí, claro, pero no más. Destaco el golpe de efecto del pobre hombre en esl estómago del bicho. Y es que, cuando algo es repulsivo, lo es y punto...

      Los actores cumplen lo justito porque, seamos sinceros, lo que menos se busca en una película así es una interpretación Shakesperiana. Esta vez, supongo que por aquello de variar un poquito, al menos tenemos dos mujeres en el grupo y una de prota (en la cinta de Carpenter no había ni una, pero tampoco era problema. Uno quería ver casquería y punto.)

      ¿Es mejorable esta cinta? Ni dudarlo. Lo que parece mentira que que hoy día, con los medios que se tienen a todos los niveles, se haga una película que no aporte nada o casi nada. Y es que, como dije antes, la falta de originalidad es lo que más destaca en esta versión hasta tal punto que parece un clon de la de Carpenter, como si hubieran puesto encima un papel de calco y sólo hayan seguido las líneas de la original con alguna pequeña variación ¿Que en la original una hay pruebas con la sangre del personal? Ok, pues en esta miramos los empastes. Bueno, puede pasar pero el golpe de efecto no es ni por asomo el mismo. Y esa es otra de las cosas que quizás necesita la película: las esceneas de tensión que tenía la otra. ¿Y el monstruo? Porque aquí se viene a ver el bicho del espacio. Como ya dije, cumple. ¿Muñecos a la antigua usanza u ordenador? La polémica está servida. Yo debo admitir que, aunque este está bien y tiene momentos espectaculares, el otro me tira un poquito más.

      En resumen, una película que cumple en la justa medida, que es entretener y poco más. Probablemente, si eres un fan de las otras dos, te quede cierta sensación de "esperaba algo más".  Eso, al menos es lo que me ha pasado a mí, pero, como dijo alguien, para gusto, los colores... y los aliens.

      Vigilad de cielo...
      ... Y aseguraos los empastes.