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sábado, 29 de noviembre de 2014

El increíble Hulk



El increíble Hulk (The incredible Hulk)

(2008)

Director: Louis Leterrier.
Guión   : Zak Penn.

Edward Norton.
Liv Tyler.
Tim Roth.
William Hurt.






El doctor Bruce Banner, afectado de radiación gamma, busca una cura para dejar de convertirse en su brutal alter ego, Hulk.



¡Muy buenas a todos!

Creo que no exagero mucho si digo que Hulk, la peli de Ang Lee, dejo fríos a la mayoría de los fans del personaje (por no decir a todos) entre los cuales yo me incluyo. Para mí, entre otras cosas, hubo dos razones principales: mucho viaje interior y pocas bofetadas. Por eso, cuando me enteré de que iban a reiniciar al personaje de cero, respiré aliviado porque estaba seguro de que los de Marvel y Hollywood suelen aprender de sus errores.

Muy bien, actor nuevo, nuevo director y la promesa de un Hulk como los rayos gamma mandan. ¡Vamos allá!

Lo primero que destaca de la peli y que, en mi opinión es un gran punto favor de  ella, es que tuvieron en cuenta la famosa serie protagonizada por Bill Bixby y Lou Ferrigno. Y es que la susodicha serie es a Hulk como los garbanzos al cocido: es imposible pensar en uno sin hacerlo en el otro. Esto, que la anterior cinta se saltó a la torera, lo vemos desde la escena de los títulos de crédito que, por cierto, me parece muy bien llevada. En estas imágenes iuniciales vemos a Bruce Banner haciendo el experimento consigo mismo y lo hace en una máquina igualita que a la de la serie. Nada de explosiones gamma ni cosas por el estilo. A lo largo de los títulos vemos que la cosa se va de las manos, que algo monstruoso surge y que Bruce se convierte en un fugitivo. Y todo esto, repito, en los títulos iniciales.

La historia me parece muy sencilla y, por eso, muy bien trabajada. Nada de introspecciones varias ni problemas del tamaño del Empire State con la figura paterna (de nuevo, me remito a la peli anterior) Pero, sobre todo, la cinta, al menos a mí, me dio lo que esperaba como fan: la historia de Bruce Banner que debe huir porque, cuando se cabrea, se convierte en un monstruo verde de tres o cuatro metros mientras el ejército americano, que no da pie con bola con él, le pisa los talones. Sencillo, sí. Eficaz, no veas. Además, el guión se las apañó para no caer en repeticiones cansinas de Bruce huye/el ejército llega/Hulk las reparte como panes incluyendo a un personaje fundamental en el universo del gigante verde: la abominación. Y, ¿quién es este? Pues un bicho tipo Hulk pero mucho más feo y con mucha más mala leche con el que se suele marcar unos duelos de puñetazos de muy señor mío. Así, el personaje de Emil Blonski viene que ni pintado para ser el contrapunto perfecto a Hulk.




Si has leído algo del personaje o has visto algún capítulo de la serie original, sabrás que en Hulk, además de puñetazos y gruñidos, hay mucho de conflicto personal mezclado con ciertos toques amorosos. Aquí la mezcla está muy bien llevada y no cansa en absoluto (de nuevo, me remito a la otra peli) Vale, Bruce Banner es un prigadillo hecho polvo que no tiene donde caerse muerto y que, además, está hecho una piltrafa porque no puede resolver el pequeño problemita del mal genio. Esto se combina con la historia de amor con Betty que, como ya he apuntado, no llega a resultar pastelona en absoluto.

Los personajes están perfectamente definidos y sabemos en todo momento lo que podemos esperar de ellos. Bruce, como dije antes, está muy bien reflejado como tío inteligente pero que no tiene más remedio que huir y vivir como un pordiosero pero, a la vez, es valiente, galante y no duda en meterse de lleno en problemas. El general Ross que vemos aquí difiere muy poco del que vimos en la peli de Ang Lee y, debo reconocer que, en ambos casos, el personaje está conseguido y, a su modo, resulta bastante capullín. Emil Blonski me gusta mucho. No es que el tipo sea el villano, al menos, mientras es un militar que lo mismo vale para un roto que para un descosido, pero, poco a poco, se va a atragantando hasta que se convierte en lo que se convierte. Betty, a su modo, cumple con su función: aportar el toquecito amoroso y dramático a la peli.




Aunque parezca mentira, no se puede decir que haya más personajes importantes. Con los que acabo de mencionar la cosa va que chuta pero, aún así, me gustaría mencionar al señor Azul que, como podrás comprobar si ves la peli, tiene su importancia porque ayuda a, al menos, intentar ayudar a solucionar a Bruce el problema de la transformación. Por cierto, si te preguntas qué le pasa al final, cosa completamente natural, te lo digo en las curiosidades de luego.

Cuando se estrenó Hulk (que es la peli anterior a esta, la protagonizada por Eric Banna) se la vendió, entre otras cosas, diciendo que el personaje verdoso era la gloria y orgullo de la Industrial Light hand Magic, la responsable de los efectos especiales. Particularmente creo que tuvieron razón porque el monstruito en cuestión estuvo muy bien hecho. Pues bueno, en esta cinta que os traigo hoy, los efectos están pero que muy bien y el Hulk que vemos, al menos en mi humilde opinión, se caracteriza por dos cosas. Primero, es mucho más parecido al de los cómics. Su verde es más oscuro, los músculos están increíble y bestialmente marcados y tiene ese pelo negro sobre los ojos sin forma alguna que caracterizó al personaje durante una etapa muy larga (a los números de Sal Buscema, entre otros, me remito) Segundo, es rápido y muy creíble. Y lo mismo puedo decir de la abominación: un digno rival informático de Hulk. 






Pero la peli, en cuestión de efectos especiales, está plagada de escenas impresionantes que, desde luego, a mí me gustan mucho. La primera pseudo aparición de Hulk (porque casi no se le ve, pero se le nota) en la fábrica de Brasil me encanta. Toda la escena en el campus de la universidad, cuando vemos a Hulk en toda su gloria me parece sublime. Atentos al momento de los tanques que disparan rayos de sonido. Cuando el señor Azul hace que remita la transformación, con Betty encima, es un momento tremendo y para qué os voy a contar la escena final (genial cuando Bruce se lanza desde el avión); para mí, compensa todo lo que no vimos en la anterior peli y la lluvia de puñetazos y bofetones en mitad de gruñidos varios es tremenda. No obstante, me gustaría destacar una que me gusta mucho y que no es necesariamente de acción: el momento en que Hulk y Betty están en la cueva. Fijaos cómo la piel de Hulk brilla bajo la lluvia y, lo mejor, qué inocente es la mala bestia: se cabrea con la tormenta y lanza un peñasco al cielo. Y es que esa es la esencia de Hulk: es un monstruo con el cerebro de un niño. Bestial.




Los actores me parecen muy acertados. La verdad es que Eric Banna me gustó mucho en la otra versión y, cuando me enteré de que Edward Norton iba a ser el nuevo prota me pareció algo extraño; siempre le he visto un poco pavisoso. Una vez vista la peli varias veces debo decir que hace un gran trabajo y el tipo se muestra tan atormentado como cabreado e inteligente. Una pena que en el rodaje fuera un grano en el culo y pasaran de él para Los Vengadores (que Ruffalo hace un gran trabajo, ojo) William Hurt despliega unas tablas considerables y queda muy bien de militar asqueroso y padre ruin. Tim Roth me encanta como Blonski. El tipo lo clava con esa cara de malas pulgas su metro y medio de estatura (y, de paso, no deja de recordarme al mono que interpreta en El planeta de los simios) Liv Tyler, muy mona y guapetona pero me parece la más sosa. Aún así, creo que cumple.





Pues esto ha sido todo. La verdad es que esta peli me parece muy, pero que muy acertada y, por fin, pude decir que Hulk tuvo la peli que siempre se ha merecido. Me parece entretenida, muy divertida y con un equilibrio perfecto entre aventuras, fantasía y peli de súper héroes. Una pena que, hasta la fecha, no ha habido otra peli de Hulk, aunque llevan años diciendo que la habrá con Mark Ruffalo poniéndose verde del enfado (agudo, ¿eh?)

Os dejo algunas curiosidades:

-Sí, aquí hay cameos: Stan Lee es el tipo que bebe el refresco y Lou Ferrigno el segurata de la facultad.

-Hulk habla un poco más que en la anterior (donde, si mal no recuerdo, dice una frase)

-Ferrigno es la voz de Hulk.

-De nuevo, se nos explica por qué Hulk rasga todas sus ropas... menos los pantalones a la altura de las partes nobles: son elásticos. Y punto en boca.

-Dicen que si te fijas en la escena de la tormenta cuando está con Betty, ves caer el martillo de Thor. Yo debo estar muy cegato porque no veo nada.

-En la serie, el prota se convertía en Hulk cuando sus ojos se ponían verdes, cosa que no salía en los cómics. En esta peli se recupera eso. Y yo digo que chapeau.

-En su primer fin de semana, recaudó un poco menos que la peli de Ang Lee. Supongo que una explicación a esto es que el personal andaba con la mosca detrás de la oreja.

-Si te fijas, la Abominación no muere. Eso sí, queda hecha un asco (más aún)

-Lo digo de nuevo: Edward Norton es un buen actor (gran actor, en realidad) pero el colega es intratable en el plató. Según parece, firma contrato y luego cambia el guión cuando le viene en gana sin contar con nadie. Aquí acabaron tan hartos de él que ni se plantearon volver a llamarle.

-Tuvieron el buen juicio de incluir esa musiquilla que indica la soledad de Bruce y que procede de la serie. Si la recuerdas, es la que sonaba de fondo cuando Bill Bixby se alejaba o contemplaba su propia tumba.

-¿Qué pasa con Samuel Sterns (alias señor Azul, interpretado por Tim Blake Nelson) Porque no muere pero le crece al cabeza y es feliz. Pues que se convierte en este cabezón que os dejo aquí abajo, el Líder:




-Esta peli tiene el honor de ser la primera vez que se hace alusión a los Vengadores; la escena final con Tony Stark.

- Cuando seguimos a través de la red los mensajes entre Bruce y Sterns, vemos el escudo de SHIELD.

-Momentazo sacado de los cómics: Hulk apaga el fuego de una palmada.

-La pizzería del amigo de Bruce se llama Stanley's (Stan Lee)

-Aquí se habla del suero del súper soldado, léase referencia a El Capitán América.

-Cosas de la vida, Louis Leterrier, el director, quería a Mark Ruffalo para el papel protagonista pero Marvel quería a Norton. Años después, Ruffalo conseguiría el papel en Los Vengadores. El destino...

-Leterrier iba a dirigir Iron Man pero pasó a manos de Jon Favreau.

-Rick Jones, un joven que en los cómics es amigo de Hulk, estaba incluido en los primeros borradores. Cuando Norton reescribió lo que le dio la gana, eliminó al personaje.

-William Hurt y Tim Roth se sintieron como niños con zapatos nuevos: son admiradores del personaje.


-Según parece, hay un escena eliminada en la que Banner trata de suicidarse pero Hulk escupe la bala. Dos cosas: una, se habla de ello en Los Vengadores; dos, al final de la misma, dicen, se ve al Capitán América en plan Rodolfo Langostino.







-Si veas a a Abominación en el cómic, comprobarás que tiene unas orejas enormes. Leterrier pensó que, en la pelea con Hulk, este se las arrancaría de un mordisco a lo Mike Tyson.








-¿Qué opinas de la escena final, esa en la que Banner se convierte y sonríe? Según el director, quería dar a entender dos cosas: que el buen doctor controla cuándo convertirse y que ya le da igual. Todo ello, de cara a Los Vengadores.

Vigilad el cielo.







miércoles, 4 de abril de 2012

Hércules

Hércules (Hercules)
(1983)
Director: Lewis Cohates

Guión   : Lewis Cohates


 
Lou Ferrigno
Sybil Danning
Brad Harris
Ingrid Anderson
William Berger








 
Hércules debe pasar por muchas aventuras para rescatar a su amada Casiopea de las garras de un tiránico rey...

Vamos allá con una de esas películas que me recuerdan los tiernos días de infancia, vídeos VHS , un montón de amiguitos vecinos viéndola un viernes por la tarde y, lo que es más, un sano sentimiento de claro y simple alucine en colores ante la “espectacularidad” de las imágenes que desfilaban ante nosotros. ¡Ay, qué tiempos…!
Tratamos esta vez con nada menos que el héroe griego más forzudo de todos. A ver, ¿qué se puede necesitar para interpretar a Hércules? Los productores de Hollywood lo tuvieron que tener pero que muy claro: músculos, muchos músculos. Y allá por los años ochenta, si de músculos se hablaba, había dos opciones: el amigo Schwarzenegger o su paralelo Stallone. Pero aquí la cruda realidad se hacía patente cual bofetada propinada por cualquier dios del Olimpo: los dos eran actores de prestigio mundial, lo cual, en la meca del cine, es lo mismo que decir muy caros y acostumbrados sólo a superproducciones. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué otro actor plagado de músculos, no tan conocido, pero sí lo suficientemente familiar, podría ponerse bajo en taparrabos del hijo de Zeus? La respuesta vino en forma de gruñidos y camisas desgarradas:




Sí, amigos, sí. Es él. La Masa (eso de Hulk ha venido luego. Siempre me ha gustado mucho más el primer nombre) más famosa de todos los tiempos; el individuo que, junto con Bill Bixby, allá a principios de los ochenta, hizo que muchos se plantaran ante el televisor los domingos por la tarde y vieran las aventuras del gigante verde mientras daba caña a quien se le ponía por delante: Lou Ferrigno, el forzudo tercero en discordia y que, por físico (lo de las dotes interpretativas lo dejamos a un lado) era perfecto para ser un Hércules como los dioses mandan.
Lo que digo abajo de las caras no es broma...
Ahora bien, la productora detrás de la cinta no fue otra que Golan-Globus. ¿Te suena? Si no es así, muchos te recordarían las pelis de Chuck Norris para hacerte una idea del tipo de cine al que se dedicaban. Yo, por aquello de variar y no ser tan picajoso, te diré dos de las perlas más famosas que parieron: Superman 4 o Masters del universo.  Dicho de otra forma: la escasez de presupuesto era una constante en sus producciones y, como en el caso de los dos últimos ejemplos, allí donde el presupuesto era más o menos holgado, a mitad del rodaje lo cortaban de golpe y terminaban el proyecto deprisa y mal. Por supuesto, Hércules ni es Superman ni He-Man; ni tan siquiera cualquier personaje que Chuck Norris pudiera interpretar asestando una patada voladora. Por eso, la falta de recursos se hace más que evidente. Lo malo es que, en producciones de corte fantástico eso canta aún más, sobre todo en las escenas donde hay efectos especiales de por medio.Ferrigno otorga  rostro, bíceps y sus derivados al héroe griego mientras se acompaña de toda clase de reyes malvados y mujeres hermosas o brujas que acaban siéndolo pero eso no es suficiente para sacar adelante una cinta que, en general, está cogida por los pelos.
La película no es ninguna maravilla y, en mi opinión, no ha envejecido muy bien que digamos. La escasez de medios no sólo afecta a los efectos especiales, sino también a la creación de escenarios (el cartón piedra canta, y mucho) o el vestuario de los actores que, a veces, recuerdan más a un rey mago de cabalgata que a uno griego. La historia, normalita, muy predecible, es una mezcla de otras tan famosas como la de Moisés (niño encontrado en río) o incluso Conan (los padres del prota son asesinados) Todo esto podría resultar pasable si, al menos, estuviéramos ante actores que pudieran sacar el proyecto adelante, pero no es así. De todos, evidentemente, destaca el musculoso pero también muy acartonado Ferrigno cuyo físico viene muy bien al personaje pero las caras que pone (atento a los planos en los que lucha), pasan de cero a Hulk en cuestión de segundos. El resto, dentro de sus posibilidades, hacen lo que pueden (que no es mucho) Por suerte, hay mucho músculo, pero también curvas. Sybil Dannin o Ingrid Anderson se ocupan de eso porque no sólo de bicps viven  ni los hombres ni las historias de aventuras.
A ver, ¿esto qué es?
Mención a parte tienen los efectos especiales, muy artesanales y que, como dije antes, más acusan la falta de medios. Y es que, ¿qué monstruos se pueden mandar para acabar con Hércules? ¿Dinosaurios, dragones, cualquier bestia mitológica que hubiera venido muy bien a la peli? No. ¿Qué se puede hacer entonces? Pues utilizaron unos mecánicos, que parecen sacados de un juego de mecano de andar por casa. Un poquito de animación stop-motion por aquí, otro de efectos a cámara lenta por allá y ya tenemos el producto apañado.
En resumen, una peliculita que había quedado perdida en algún rincón de la memoria y que se ve con cierta nostalgia; esa que te hace sonreír sin que te des cuenta cuando te paras a verla, aunque sólo sea un ratito. Por lo demás, cumple lo que promete y es lo que es: un producto de lucimiento para Lou Ferrigno lleno de lucecitas, sonidos de espadas al luchar y mucho, mucho músculo (y caras de furia también) Eso sí, yo me he divertido al recordarla y con eso me vale.
Como anécdota, señalar que, desapercibida, no pasó. Por eso, estuvo nominada a varios premios: peor actor, peor guión, peor actriz de reparto, peor nueva estrella y peor película. Ahí es nada. Se llevó el de peor actriz de reparto (Sybil Danning) y peor nueva estrella (pobre Lou...) Aún así, tan mal no pintó la cosa y algo tuvieron que ver en ella porque tuvo una secuela en 1985, Las aventuras de Hércules. Una prueba más de que, las críticas importan un comino y, si hay filón que explotar, se explota y punto, como debe ser.
Pues hala... ¡Sacad las pesas y a pasar el rato!
Y, lo repito… ¡Ay, qué tiempos!

Hércules se gana su puesto en el firmamento. Y sin camiseta,
como tiene que ser.