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domingo, 24 de mayo de 2015

Hércules



Hércules (Hercules)
(2014)

Director: Brett Ratner.
Guión   : Ryan J. Condal, Evan Spiliotopoulos.

Dwayne Johnson.
Rufus Sewell.
Ian McShane. 
Aksel Hennie. 
Ingrid Bolso Berdal.
John Hurt.






El rey Cotys quiere alquilar los servicios de Hércules y los suyos para que peleen contra Rhesus, un viejo rival...




¡Muy buenas, vigilantes del cielo!


Hoy os traigo una peli que no tiene mucho de cielos ni de galaxias pero si de semidioses... más o menos.



Por supuesto, todo el mundo conoce la historia de Hércules a rasgos generales, Ya sabéis, el resultado de una canita al aire del sinvergüenza de Zeus al liarse con una mortal. De ahí salió un hijo que ni era dios ni mortal. Eso sí, con una fuerza descomunal que se hizo famosete por hacer doce trabajos que un mortal del montón no haría ni pensaría en hacer.



Bueno, pues la peli que hoy os presento va a mostrar a ese Hércules... y a la vez no, es decir, han tratado de presentarnos al personaje bajo ese halo de realismo que tratan de meternos (a veces con calzador) a muchos personajes fantasiosos. Por eso, lo que os puedo decir es lo que sigue...



La cinta comienza con la voz en off del bocazas del sobrino de Hércules narrándonos de manera exagerada la fama de su tito a costa de los famosos doce trabajos. De inmediato, con la excusa de pelear contra unos piratas, sabemos dos cosas: que la fama del susodicho Hércules está muy exagerada y que el tipo es, en realidad, un mercenario que, como el equipo A, se alquila para hacer trabajitos que le aseguren el futuro. ¿Qué te parece?



La peli, que dura hora y media escasa, va directa al grano en la siguiente escena, cuando sabemos que el rey Cotys quiere alquilar al prota y sus colegas para un trabajito: defenderle de un tal Rhesus. Como va a pagarle su peso en oro, Hércules se harta a comer y acepta el trabajo.



Desde este momento, la peli va a tener lo que a mí me han parecido dos partes. La primera es la que lleva a cabo Hércules con los hombres de Cotys, es decir, prepararles para la batalla contra Rhesus de cara a un enfrentamiento final. La segunda, lo que ocurre tras el giro argumental al que asistimos cuando sabemos que Cotys, a pesar de su pinta de rey mago bonachón, no es en absoluto lo que parece. Como puedes ver, el argumento no puede ser de lo más sencillo y la cinta se engloba sin problemas en lo que se puede llamar peliculita de aventuras. Eso sí, si con la excusa de ver a un personaje de la cultura griega vas a esperar un repertorio de criaturas raras tipo Furia de titanes vas listo porque aquí no hay nada de eso; es más una película de aventuras en su sentido pleno que una de fantasía como las que se destilan hoy día. ¿Que te gusta la idea? Bien. ¿Que no? Pues advertido quedas. 



Conectando con lo que acabo de decir, y esto puede que sea una impresión mía, creo que han querido suplir esa falta de bichos raros y mitológicos con batallas más o menos espectaculares. Por eso, debo destacar dos enfrentamientos que me han gustado y que, creo, quedan muy bien en pantalla. Por un lado, la pelea contra esa tribu que tiene el cuerpo pintado de verde cual reptil. Los tipos parecen orcos sin maquillaje y el momento resulta muy curioso. Eso sí, son malos con ganas peleando  porque, con todos los que son, ni siquiera hieren a los buenos, que son unos pocos. Otro momento en esta línea que también me ha gustado es la pelea de Hércules con Rhesus; ved lo poco delicado que es el primero con el caballo del segundo. O eso, o es una mala bestia. A esto debo añadir el momento de los tres lobos que, si bien se lucen poco, hacen su papel.





Los personajes están bien definidos, cumplen su función y son presentados desde la segunda escena. Hércules es el jefe del grupo cuya fama es bestial pero está un poco amargado por cierto problema con su familia. Cotys es el reyezuelo que parece sacado de cualquier relato de Robert E. Howard. Autolycus (como veis, escribo sus nombres en inglés por no encontrar referencia en español) es el compi del héroe que, además, a servidor le recuerda a Han Solo en griego. Mirad la escena en la que cobra su recompensa, se va y luego vuelve en plan triunfal. ¿Casualidad? Lo dudo. El resto de amigos, como Atalanta o Tydeus refuerzan al prota de manera secundaria y el rey Euristeo es el personaje comodín usado para la sorpresa de turno.




¿Y los actores? Sinceramente, y desde mi humilde opinión, pasan sin más porque, como supongo sabes, el despliegue interpretativo que puede exigir la historia de un forzudo no da para mucho. Dwayne Johnson sigue a lo suyo, es decir, rostro pétreo al que añade, todo hay que decirlo, cierto toque de desesperación por la tragedia de su familia. Rufus Sewell cumple como el cínico de turno (de nuevo, Han Solo) Ian McShane hace lo que puede con cierto toque humorístico. Aksel Hennie, es una especie de Chewbacca bestial. Ingrid Bolso Berdal es la que más floja me parece; demasiado tipa dura. Menos mal que John Hurt, al menos, despliega tablas sin mucho esfuerzo.






En cuanto a cosas que considero mejorables te diré unas cuantas. Para empezar, la trama, a pesar de su contexto griego, me ha recordado a dos: los siete magníficos (para entrenar a un pueblo contra un malvado) y a Conan, el bárbaro, en cuanto a que un rey alquila los servicios de los protas. Quizás haya sido casualidad... Quizás. La peli, es su conjunto, me ha resultado muy predecible y está claro por dónde va a salir, así que no creo que pille por sorpresa a nadie. Pero, lo que menos me ha gustado, ¿Hércules soltando un taco? (de nuevo, la escena del caballo de Rhesus) Por favor...


Pues no te puedo decir más. La verdad, no creo que sea una cinta que pase a la historia y, de hecho, no la considero a la altura de muchas pelis fantasiosas de hoy en día. Creo que ese afán por quitarle el tono heróico y fantástico al personaje también le han quitado cierta gracia. No es que la considere una mala película pero sí creo que se la podían haber curado mucho más y darle un pelín de más chispa. ¿La recomiendo? Bueno, para pasar un ratito, no te digo que no. Yo me sigo quedando con las de Steve Reeves o las grilladas de Lou Ferrigno. 



Vigilad el cielo.



miércoles, 4 de abril de 2012

Hércules

Hércules (Hercules)
(1983)
Director: Lewis Cohates

Guión   : Lewis Cohates


 
Lou Ferrigno
Sybil Danning
Brad Harris
Ingrid Anderson
William Berger








 
Hércules debe pasar por muchas aventuras para rescatar a su amada Casiopea de las garras de un tiránico rey...

Vamos allá con una de esas películas que me recuerdan los tiernos días de infancia, vídeos VHS , un montón de amiguitos vecinos viéndola un viernes por la tarde y, lo que es más, un sano sentimiento de claro y simple alucine en colores ante la “espectacularidad” de las imágenes que desfilaban ante nosotros. ¡Ay, qué tiempos…!
Tratamos esta vez con nada menos que el héroe griego más forzudo de todos. A ver, ¿qué se puede necesitar para interpretar a Hércules? Los productores de Hollywood lo tuvieron que tener pero que muy claro: músculos, muchos músculos. Y allá por los años ochenta, si de músculos se hablaba, había dos opciones: el amigo Schwarzenegger o su paralelo Stallone. Pero aquí la cruda realidad se hacía patente cual bofetada propinada por cualquier dios del Olimpo: los dos eran actores de prestigio mundial, lo cual, en la meca del cine, es lo mismo que decir muy caros y acostumbrados sólo a superproducciones. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué otro actor plagado de músculos, no tan conocido, pero sí lo suficientemente familiar, podría ponerse bajo en taparrabos del hijo de Zeus? La respuesta vino en forma de gruñidos y camisas desgarradas:




Sí, amigos, sí. Es él. La Masa (eso de Hulk ha venido luego. Siempre me ha gustado mucho más el primer nombre) más famosa de todos los tiempos; el individuo que, junto con Bill Bixby, allá a principios de los ochenta, hizo que muchos se plantaran ante el televisor los domingos por la tarde y vieran las aventuras del gigante verde mientras daba caña a quien se le ponía por delante: Lou Ferrigno, el forzudo tercero en discordia y que, por físico (lo de las dotes interpretativas lo dejamos a un lado) era perfecto para ser un Hércules como los dioses mandan.
Lo que digo abajo de las caras no es broma...
Ahora bien, la productora detrás de la cinta no fue otra que Golan-Globus. ¿Te suena? Si no es así, muchos te recordarían las pelis de Chuck Norris para hacerte una idea del tipo de cine al que se dedicaban. Yo, por aquello de variar y no ser tan picajoso, te diré dos de las perlas más famosas que parieron: Superman 4 o Masters del universo.  Dicho de otra forma: la escasez de presupuesto era una constante en sus producciones y, como en el caso de los dos últimos ejemplos, allí donde el presupuesto era más o menos holgado, a mitad del rodaje lo cortaban de golpe y terminaban el proyecto deprisa y mal. Por supuesto, Hércules ni es Superman ni He-Man; ni tan siquiera cualquier personaje que Chuck Norris pudiera interpretar asestando una patada voladora. Por eso, la falta de recursos se hace más que evidente. Lo malo es que, en producciones de corte fantástico eso canta aún más, sobre todo en las escenas donde hay efectos especiales de por medio.Ferrigno otorga  rostro, bíceps y sus derivados al héroe griego mientras se acompaña de toda clase de reyes malvados y mujeres hermosas o brujas que acaban siéndolo pero eso no es suficiente para sacar adelante una cinta que, en general, está cogida por los pelos.
La película no es ninguna maravilla y, en mi opinión, no ha envejecido muy bien que digamos. La escasez de medios no sólo afecta a los efectos especiales, sino también a la creación de escenarios (el cartón piedra canta, y mucho) o el vestuario de los actores que, a veces, recuerdan más a un rey mago de cabalgata que a uno griego. La historia, normalita, muy predecible, es una mezcla de otras tan famosas como la de Moisés (niño encontrado en río) o incluso Conan (los padres del prota son asesinados) Todo esto podría resultar pasable si, al menos, estuviéramos ante actores que pudieran sacar el proyecto adelante, pero no es así. De todos, evidentemente, destaca el musculoso pero también muy acartonado Ferrigno cuyo físico viene muy bien al personaje pero las caras que pone (atento a los planos en los que lucha), pasan de cero a Hulk en cuestión de segundos. El resto, dentro de sus posibilidades, hacen lo que pueden (que no es mucho) Por suerte, hay mucho músculo, pero también curvas. Sybil Dannin o Ingrid Anderson se ocupan de eso porque no sólo de bicps viven  ni los hombres ni las historias de aventuras.
A ver, ¿esto qué es?
Mención a parte tienen los efectos especiales, muy artesanales y que, como dije antes, más acusan la falta de medios. Y es que, ¿qué monstruos se pueden mandar para acabar con Hércules? ¿Dinosaurios, dragones, cualquier bestia mitológica que hubiera venido muy bien a la peli? No. ¿Qué se puede hacer entonces? Pues utilizaron unos mecánicos, que parecen sacados de un juego de mecano de andar por casa. Un poquito de animación stop-motion por aquí, otro de efectos a cámara lenta por allá y ya tenemos el producto apañado.
En resumen, una peliculita que había quedado perdida en algún rincón de la memoria y que se ve con cierta nostalgia; esa que te hace sonreír sin que te des cuenta cuando te paras a verla, aunque sólo sea un ratito. Por lo demás, cumple lo que promete y es lo que es: un producto de lucimiento para Lou Ferrigno lleno de lucecitas, sonidos de espadas al luchar y mucho, mucho músculo (y caras de furia también) Eso sí, yo me he divertido al recordarla y con eso me vale.
Como anécdota, señalar que, desapercibida, no pasó. Por eso, estuvo nominada a varios premios: peor actor, peor guión, peor actriz de reparto, peor nueva estrella y peor película. Ahí es nada. Se llevó el de peor actriz de reparto (Sybil Danning) y peor nueva estrella (pobre Lou...) Aún así, tan mal no pintó la cosa y algo tuvieron que ver en ella porque tuvo una secuela en 1985, Las aventuras de Hércules. Una prueba más de que, las críticas importan un comino y, si hay filón que explotar, se explota y punto, como debe ser.
Pues hala... ¡Sacad las pesas y a pasar el rato!
Y, lo repito… ¡Ay, qué tiempos!

Hércules se gana su puesto en el firmamento. Y sin camiseta,
como tiene que ser.