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domingo, 3 de abril de 2016

House of Haunted Hill




House of haunted hill.
(1959)
Director: William Castle.Guión   : Robb White.

Vincent Price.Carol Ohmart.
Richard Long.
Carolyn Craig.
Julie Mitchum.
Alan Marshal.
Elisha Crook Jr.


Un millonario invita a unos desconocidos a pasar una noche en una mansión encantada. Si sobreviven, recibirán una recompensa...



Vamos allá con un clásico del cine de terror de los cincuenta (casi sesenta) que, además, cuenta con el aliciente de tener a un peso pesado en su reparto: nada menos que a Vincent Price.

House on Haunted Hill - WikipediaLa película comienza de manera muy original: con gritos y gemidos de esos que todos hemos hecho alguna vez para aterrorizar al alguien. El tono de la cinta queda marcado a partir de este momento. Acto seguido, unas cabezas parlantes nos ponen en situación: una casa donde han muerto siete personas y, en ella, se va a celebrar una fiesta. Habrá bebidas, fantasmas y... "tal vez, unos asesinatos" Más original y rápida, imposible. Pero, si de rapidez hablamos, ahí va otra perla: en la siguiente escena, la voz en off de Price nos presenta a los futuros protas que, claro, son los invitados a la fiesta y que se caracterizan porque son desconocidos y que, además, necesitan los diez mil pavos que el anfitrión, Loren, les va a dar... si sobreviven a la noche. ¿Cuántas veces has visto este planteamiento?


Lo del corcho va en serio.


La rapidez de antes sigue y sigue. Fíjate que en una sola escena a continuación, conocemos al matrimonio Loren y que se llevan fatal: celos, envenenamientos apuntarse con una botella de champan para ver si el corcho mata a alguien... Vamos, una delicia de personas. Eso sí, las puyas que se sueltan son de lo más educadas acompañadas, además, con una cálida sonrisa. Y es que se puede odiar a alguien pero eso no implica que los insultos se digan desde el cariño más sincero.

Esto es lo que me gusta de estas pelis: nada de esperar, nada de enrollarse y al grano de manera directa. Y es que, en aquella época, no sabían perder tiempo. En este punto, ya estás dentro de la cinta y solo es cuestión de dejarse llevar.

Así, lo que vamos a ver a continuación son las andanzas de los desgraciados protagonistas deambulando por una casa vieja y llena de fantasmas en pos de ganar diez mil dólares. Ya sabemos que, como se suele decir, todo el mundo tiene un precio. Aquí la ración de sustos no tiene límite, desde cabezas humanas en cajas, depósitos de ácido que vienen al pelo para hacer desaparecer cadáveres, manchas de sangre que no secan y gotean o, lo que más me gusta, una casera que no tiene desperdicio y que aparece de esta guisa en mitad de una habitación a oscuras. Yo veo eso y los diez mil dólares me importan un pimiento porque no tengo campo para correr. 




Pero, sin duda, el gran acierto que tiene esta peli es que no solo se limita a sustos, cabezas o ancianas de pesadilla. Y es que, una de las principales bazas es que, durante todo el metraje, el guión se las va a apañar para confundir y engañar al espectador acerca de lo que está ocurriendo en la dichosa casa. ¿Quién hace eso que estamos viendo? ¿Es real o no? ¿Está presente la mano sobrenatural? Te animo a que, cuando vayas por la mitad de la trama, intentes averiguar qué está pasando en realidad. La solución, porque soy un tío muy comedido, no te la pienso decir pero sí te confirmo (¡SPOILER, SPOILER!) que los minutos finales te van a tener pegadito al sofá.

Hay muchos a los personajes (siete nada menos) pero te diré que ni uno de ellos está desarrollado para que el espectador se interese por alguno. Vamos, que, a pesar de ser el eje de la trama, importan una gaita. Y esto es porque aquí, los que pitan son dos: Frederick Loren y su esposa (o lo que sea) Annabelle. Todo gira en torno a ellos y esto ha hecho que, al menos yo, simpatice con ambos de manera directa. 




Por eso mismo, el elenco de actores sucumbe ante la presencia monumental del mejor: Vincent Price. Aquí el tipo se mueve como pez en el agua y eso se nota porque hace que esta sea una película de Vincent Price. Así de simple. El resto se mueve a su alrededor como pececillos en una pecera pero todo lo que consiguen es no ahogarse. Price se muestra soberbio, bien cuando está en plan cínico insultando a su mujer, o destilando simpatía e
ironía al repartir entre sus invitados pequeños ataúdes que contienen una pistola para que se maten entre ellos por si se tercia el caso. Soy de los que creen que, sin Price, el producto, sin duda, no hubiera sido el mismo. Aún así, destaco a Carol Ohmart como Annabelle, que sabe estar a la altura de las circunstancias. Richard Long (Lance) me parece un pavisoso, Carolyn Craig (Nora) una mojigata (eso sí, grita que no veas) y Julie Mitchum (Ruth) rellena plano bebiendo una copa. Alan Marshal (David) y Elisha Crook Jr (Watson. Sí, es un hombre), al menos, tienen unos papeles más o menos destacados.

Con respecto al terror que vamos a ver en esta peli sí me gustaría destacar un par de cositas. Por un lado, nada de casquería... salvo por las cabezas cortadas que quedan un poco cutres, todo sea dicho de paso. Aquí la cosa va más bien orientada hacia lo fantasmagórico y lo irreal, como esa escena en la que determinado personaje ahorcado hace una visita con cuerda incluida a Nora. Eso sí, por lo que vas a recordar esta peli, además de por Price, es por el sustito de la anciana diabólica que, aún hoy, tiene su aquel. Y, digo yo, se ¿nadie se pregunta por qué esa mujer tiene esa cara, esa pose y camina de esa forma? Mira este vídeo y me cuentas.




El final de la entrada está cerca. Sí, la recomiendo porque, además de ser un clásico del género, es una película de lo más divertida desde que empieza hasta que acaba. Y eso, hoy día, es algo muy, pero que muy importante. Por cierto, tuvo un remake allá por 1999 que, por lo menos a este que escribe, le pareció muy digno y con su toque apropiado de terror del bueno. Si te animas, este es el enlace.

Vigilad el cielo.




sábado, 13 de julio de 2013

House of Haunted Hill



House of haunted hill (House of haunted hill)
(1999 )

Director: William Malone

Guión    : Robb White, Dick Beebe

Geoffrey Rush
Famke Janssen
Taye Diggs
Peter Gallager
Chris Kattan
Ali Larter
Bridgette Wilson-Sampras         

          


Unas personas son invitadas por un millonario a pasar una noche en una casa encantada. Si sobreviven, recibirán un millón de dólares. SI sobreviven…


Antes de nada, aquí os dejo el tráiler:


 

Esta película es un remake de otra realizada en 1959 y que tuvo nada menos que a Vincent Price como protagonista. Si nos ponemos en plan bilingües y atacamos una traducción del título, sería algo así como “La casa de la colina encantada”, lo que hace que te hagas una idea acerca de por dónde se va a mover la peli: aquí va a haber casa (o ex –psiquiátrico) con muy mala baba, personajes que no pueden salir de ella y muchos, pero que muchos fenómenos paranormales. Y, al que salga victorioso de pasar una noche ahí, se lleva un premio en metálico. Vamos que, por lo que acabo de decir, la trama no puede ser más tópica y el argumento se ha visto hasta la saciedad (ahora mismo, recuerdo, hay un episodio de Los Picapiedra que trata de los mismo) Claro que, a juzgar por la época en la que se rodó, es fácil hacerse una ligera idea de en qué campo va diferenciarse de las demás: los efectos especiales. Pero, como siempre digo, las prisas no son buenas, así que piso el freno y empiezo.


 

Nada más empezar, la cinta deja clara una cosa, por si estás en plan despistado y no sabes dónde te metes: esta película es de terror. Y lo primero que hace es mostrar unos títulos de crédito iniciales inquietantes, llenos de imágenes de anatomías retorcidas y desagradables, clavos, cuerdas, sonidos de órganos tétricos, vientos y susurros raros. Dicho de otro modo: aquí, de terror sutil, poco, pero sí de ese desagradable que te hace sentir mal por lo que ves y lo que oyes. Y, repito, esto solo son los títulos iniciales.


Por eso, lo dicho antes se confirma en las escenas iniciales en las que vemos lo que ocurrió en el manicomio. Y aquí la cosa promete ya que, cuando se produce la rebelión de enfermos, vemos cómo a uno le abren en canal a lo vivo a golpe de bisturí y, encima, lo graban. Si a eso le añadimos que, ya en la fecha actual, un locutor, mientras recuerda lo sucedido, afirma que Vannacutt (responsable del manicomio) y otros pacientes viven ahí en plan espíritus atormentados, la trama está servida.

Los personajes son presentados de manera rápida. Por eso, conocemos a los que van a  suponer el motor de la historia: Price y esposa. Lo bueno es que se llevan tan mal que rozan lo cómico. Como ya dije antes, punto a favor de la rapidez. Y es en ese momento cuando conocemos el hilo argumental principal: pasar una noche con los invitados en el psiquiátrico de Vannacutt. Pero el misterio comienza cuando el ordenador, en lugar de hacer la lista oficial de invitados, hace una suya propia. Y lo bueno, siguiendo con el tema de inmediatez, es que, todo esto, sucede en el minuto doce. Nada, aquí a pasar miedo, que es de lo que se trata y, cuanto menos tardemos, mejor.


Price y esposa.
 

Por eso mismo, el primer susto viene en la casa cuando, una vez reunidos los invitados, una cristalera se cae. Si luego la casa cierra sus puertas sola, así, porque sí, uno ya se sabe qué va a venir luego: un festín de inquilinos forzados cayendo unos tras otro. Por eso mismo, a lo largo de todo el metraje que sigue, los sustos, en mayor o menor medida, están  servidos, bien sea en forma de periodista que pierde la cabeza (agudo juego de palabras, por si veis la peli), de amantes algo malvados o de entes espectrales que pululan por la casa como si tal cosa.  Pero lo bueno de la peli no es tanto la sangre (que la hay) sino los fantasmas que rondan por todos los rincones de ese sitio siniestro y los detallitos que añaden a esa sensación desagradable que, en todo momento, se persigue crear al espectador.


Y es que, como dije antes, aquí de lo que se trata no es de generar el típico asco ante escenas escabrosas sino asustar del modo más inquietante posible al personal. Por eso, los fantasmas que veremos rondar por la pantalla no sólo aparecen con sus caras pálidas, sino que se mueven de una forma extraña (como una mezcla entre cámara lenta y rápida, algo que es difícil de describir), el hecho de que algunos no tengan caras pero sí dientes o que la invitada periodista que mencioné antes vea cosas a través de su cámara que no parecen poder verse de manera usual. ¿Es todo? Destaco la escena en la que Price es encerrado en una especie de cámara del delirio. Lo que Price ve o cree ver, es un tío botando una pelota pero el rostro, la expresión, el modo de mirar a la cámara del tipo me parece basado en el más básico de los terrores. Por cierto, la escena que más grima me causó la primera vez que la vi, esa que me provocó un cosquilleo de lo malos, es ese momento en que una secuencia parte de un plano en negro, vemos una camilla en un plano de detalle y luego, una enfermera de cara tétrica y fantasmal aparece en primer plano… para ser acompañada por el fantasmal Vannacutt convirtiéndose en un… lo que sea. Y, si de seres raros hablamos, mención especial me merece el monstruo final, que tiene más de fantasmal que de físico.


 
Vannacutt. Qué majo el chico...
 
 Y, por supuesto, debo mencionar que la trama, sustos y fantasmas a parte, incluye ciertos toques curiosos que podemos denominar subtramas y que, en mi opinión, no quedan mal, aliviando un poquito de tensión. Me refiero, claro está, al hecho de que muchos de los invitados sean descendientes de los sobrevivientes de lo ocurrido en el sanatorio o cierta amistad entre cierto invitado y la mujer de Price.

Los actores me parecen correctos, si bien los que más me gustan son Geoffrey Rush y Famke Janssen (si no la conoces, es Fénix en X-Men o la mala de Goldeneye), ya que son los más histriónicos y, también, irreales (él tiene un aire a dandi cutre con ese bigotito y ella parece que está colocada durante todo el metraje) Los demás, refuerzan con mayor o menor gracia a los dos principales.  
¿Aspectos mejorables? Alguno, la verdad. Para empezar, si bien la premisa está bien, no puede ser más tópica (cosa que ya he comentado antes) y, con subtramas o sin ella, no deja de ser la eterna historia de pasar un noche en una casa encantada.
Pero, debo admitir que, si bien aquí salen entes raros como ellos solos (y ciertamente desagradables), lo cierto es que, en conjunto, yo siempre he echado de menos más lucimiento fantasmal. No me interpretéis mal; lo que sale, bien está pero, quizás, con algo más de sustos y presencia paranormal el conjunto hubiera quedado un poquito mejor (aquí me remito a una peli de la época, Doce fantasmas, donde el despliegue de almas en pena es espectacular) Y, ya puestos, hay un “número fantasmal” que es el que me parece más flojo, el de Eddie y su alter ego fantasma. De todos, es el que más soso me resulta porque no me dice mucho pero, claro está, esto es sólo mi opinión.
Con todo, creo que la peli merece verse. El buen rato está asegurado y, al menos, entretiene. ¿No es de eso de lo que se trata? Y, por lo menos, sin intención de desvelar nada, tengo que decir que me parece estupendo que, después de todo el metraje tratando sobrevivir, al menos, tiene un final simple y claro.
Y, hablando de finales, os recomiendo que aguantéis todos los títulos de crédito. Manda narices que, después de años, y de haberla visto varias veces, resulte que al final hay un sorpresita. Vamos, que la moda no la inventaron los de Marvel. En fin…

Pues hasta aquí he llegado. La próxima vez, más.

Vigilad el cielo.