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sábado, 25 de mayo de 2013

Dylan Dog: los muertos de la noche

Dylan Dog: los muertos de la noche (Dylan Dog: Dead of night)

(2010)

Director: Kevin Munroe
Guión   : Thomad Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer

Brandon Routh
Anita Briem
Sam Huntington
Taye Diggs
Kurt Angle
Peter Stormare
 
 
  
Un detective de los sobrenatural es contratado para un nuevo caso…

Hace unos años, en una publicación especializada en cómics que tuvo escasa vida (creo recordar que se llamaba “Viñetas”) leí un amplio artículo acerca del personaje de Dylan Dog. Una de las cosas que decía es que Umberto Eco (el autor de El nombre de la rosa), afirmaba que podría leer La Biblia y Dylan Dog sin aburrirse.
Dicho esto, me gustaría dejar una cosa clara: no todo en el mundo de las adaptaciones de cómics al cine debe provenir de cómics americanos. Por suerte, en el resto del planeta también se hacen otros cómics y muy buenos, además. Tal es el caso de Dylan Dog, un clásico de la historieta italiana, obra de Tiziano Sclavi y que cuenta con gran cantidad de admiradores. La trama general no puede ser más atractiva: Dylan Dog es una especie de detective de lo sobrenatural y, por ello se enfrenta a toda clase de bichos raros. Con semejante bagaje, era cuestión de tiempo que los olfatos de Hollywood se fijaran en la obra de Sclavi para llevarla al cine. Ahora bien, si una peli de corte fantástico se rueda y, por razones que nadie dice, el estreno comienza a retrasarse más y más, no queda más que pensar que algo huele a podrido (expresión muy propia en esta peli, como vas a leer más abajo)
La película comienza bien y va directa al grano desde la primera escena cuando vemos a la que va a ser la chica protagonista que ve que cae sangre sobre un plato. ¿De dónde viene? La peli acaba de empezar, así que tiempo al tiempo. Si le añadimos que algo mata a su padre y ese algo tiene forma de bicho humanoide peludo y saltarín, hay que admitir que el comienzo promete.
La rapidez sigue su curso cuando el personaje principal, Dylan Dog, es presentado como un detective a la antigua usanza, léase a través de su propia voz en off. Y parece un tío de lo más normal: algo descuidado, derrotado por la vida y con un compañero, Marcus, que es una especie de socio venido a menos que tira a chico para todo. Eso son los que podríamos llamar buenos.
Pero esta es una peli de fantasía. ¿Verdad? Pues bien, una cosa que me ha llamado la atención es que aquí, al menos al principio (luego te acostumbras) se habla de vampiros y hombres lobo como si tal cosa; como si fuese lo más normal del mundo. Y ahí es donde viene el toque fantástico de la peli: el amigo Dylan, al menos en el pasado, trataba con ellos. Si a esto le añadimos que ciertos vampiros están esperando una especie de objeto raro o sagrado llamado El Corazón, la trama está servida. Y, como suele ocurrir en este tipo de películas, todo depende de la maña del personal para que la cosa quede aparente o, en el peor de los casos, todo se tuerza y se vaya al garete.
Sigo. Otra cosa que es destacable de la peli es que, en mitad de ese ambiente fantasioso y sobrenatural (por mucho que hablen de hombres lobo con tanta naturalidad, la cosa destaca por sí misma), es el tufillo a peli de serie negra que, al menos, intentan dar a todo el metraje. Y, como en toda peli de serie negra que se precie, amén de misterios, se supone que tiene que haber cierta labor detectivesca, que viene dada por cortesía de Dylan y nos descubre todo tipo de clanes, mafias vampíricas y lobunas y demás seres por el estilo. Porque, como todos sabemos, cuando se desencadena un conflicto entre bandas, la cosa puede acabar en una guerra sin cuartel. Bueno, pues a esto le sumas que el conflicto conlleva garras, pelo y colmillos. Y, claro está no pueden faltar los asesinatos. Y aquí los hay, empezando por el del socio del prota, Marcus. Lo que pasa es que, mira tú por dónde, aquí muchos se mueren pero vuelven en plan zombi. Sí, lo que has leído. ¿Es todo para la trama? No. Para completarla y, digo yo, tratar de hacerla un poquito más complicada, se añade un venato suelto. Si te preguntas qué es eso, te lo digo yo: un cazador de monstruos que mata a cuantos se les pone por delante, sin control de ningún tipo.
Y esto conecta con otro aspecto que, al menos para mí, no queda mal y que supongo han sacado del cómic: se las han apañado para dar cierta profundidad al personaje de Dylan ya que se nos explica que fue un investigador, una especie de inspector imparcial… de la actividad monstruosa y sobrenatural, claro. Lo malo para el chico es que, en el proceso, perdió a su novia, Casandra. De este modo, tenemos el puntito dramático que le da cierto toque realista al personaje.
Y, cómo no, si hay algo que te va a llamar la atención de esta peli (hay otras cosas, como voy a señalar más adelante) es la incursión de dos elementos que, depende de cómo te pillen, te pueden hacer más o menos gracia: la acción y el humor. De la primera hay a patadas, ya que las ídem y los puñetazos abundan a lo largo de todo el metraje. La segunda, al igual que la anterior, se extiende por muchos minutos de la peli. Debo decir que, ni me he emocionado con la primera ni me he partido de la risa con la segunda. No es que me molesten pero ahí quedan. Que te gusten o no ya depende de ti.
¿Aspectos mejorables de esta cinta? Yo diría que unos pocos.
Para empezar, aparte de todo lo que te he contado, va a haber una cosa que va a destacar desde prácticamente la primera escena y que notarás que, conforme avanza  la peli, se hace cada vez más evidente hasta que canta por sí misma: el bajo (o, si me apuras, escaso. Mira la foto anterior) presupuesto con la que contaron. Ojo que esto no lo digo como algo malo pero sí está claro que hace que algunas escenas cojeen un poco. ¿Un ejemplo? Cualquiera de los bichos raros que salen dejan claro que aquí se trata de maquillaje y disfraz. En este sentido, y repito, no quiero decir que sea un fallo pero está claro que en cuestión de dinero, no anduvieron muy boyantes.
Más. Como dije antes, el humor va a ser algo muy evidente en esta peli. Aquí debo hacer un pequeño alto. Y es que todos sabemos que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pues bien, aquí el supuesto humor se va a centrar en Marcus, el socio zombi de Dylan. Al principio, vaya y pase; el tipo resulta graciosito y parece aliviar un poco la tensión de la trama. Lo malo es que, desde que se convierte en muerto viviente, no hay escena en la que no haga o diga una excentricidad/tontería o que cualquiera de estas esté relacionada con él (por ejemplo, que pidan un ambientador para el coche porque, a fin de cuentas, está muerto, se descompone y apesta o que la prota lo maquille como una Barbie) Dicho de otra forma, lo han querido forzar de tal modo que, al menos a mí, me ha acabado resultando cargante, estúpido y, de veras, he deseado que se quedara muerto sin necesidad de volver como zombi.

Si el tema cómico terminase ahí no pasaría de ser un mero apunte anecdótico pero el asunto es mucho más grave y va más allá, haciendo que las supuesta comicidad, desde mi humilde opinión, cruce el absurdo y se convierta en ridículo y allí donde debiera haber una sonrisa hay una cara de alucine total. Por eso, los médicos que trabajan en la morgue son zombis (que apestan y se descomponen), hay un taller de recambios para zombis (sí, lo has leído bien, una especie de Norauto pero con brazos, ojos, piernas, cabezas…) o el plan de belleza que, se supone, debe seguir Marcus en su vida de zombi: legía, y friegasuelos y detergente a modo de gel. ¿Y la dieta? Bichos de basurero o gusanos. Eso sí, todos sabemos lo bonito que es, como decían los Beatles, seguir adelante con la ayuda de los amigos. Aquí, si eres zombi, tienes amigos zombis y si necesitas un grupo de ayuda/terapia, lo tienes sin problema, pero es un grupo de ayuda/terapia zombi para aquellos muertos vivientes que no se adaptan a su nueva vida. Si esto te parece chistoso, estupendo; te lo vas a pasar bien. A mí, lo digo desde mi gusto particular, me ha parecido una chorrada. Zombi, pero chorrada.
Sigo, que, como decía Súper Ratón, hay más. La trama tiene alguna cosilla que podría haberse cuidado mejor. Porque, si estás amargado por el recuerdo de tu novia muerta por algún ser de la oscuridad… chico, no te lances a por la `primera que te contrate por muy rubita y mona que sea. Al menos, aguanta el tipo un poco. ¿Es todo? Creo que la escenita de Dylan en plan Schwarzenegger, entrando con pistolas en mano disparando a todo lo que pilla queda pelín sosa y, si me apuras, hasta desfasada. ¿Cómo es posible que Dylan, que recibe golpes y patadas que le hacen volar por los aires fuera de la pantalla, siga vivo después de semejantes mamporros? Vale que el chico fue Superman pero podrían haber dado algo más de realismo. Vamos, un labio o una cejita rotos, algún moratón… Ah, y Marcus será todo lo zombi que quieran y apestará más aún pero, a lo largo de toda la peli, no le vemos descomponerse un ápice. ¿Será que el tema de la corrupción es como la barba, que a unos les sale rápido y a otros no? Es solo una teoría.
Pero, si ha habido un momento donde las alarmas de lo cutre me han sonado, ha sido en la pelea final que la chica tiene contar el monstruo de turno. Fijaos que, cuando es enfocada de frente, es una chica normal y corriente pero, cuando se le enfoca de espaldas, se ven los músculos y espaldas de lo que puede que sea un especialista  muy masculino. Tranquilos; en Red Sonja ocurre lo mismo. Vale, solo era un detalle en plan tiquismiquis pero es que, me hizo gracia.

Por delante.
 
Por detrás.
 
Paso a los actores. Todos sabemos que, en este tipo de pelis, la menos o mayor fortuna de una trama cogidita por los pelos (como esta) y un presupuesto raspadito (como este) pueden verse salvadas (al menos lo justito) por el elenco protagonista. Pues bien, este no es el caso. Siento decirlo pero no es así. Sam Huntington como Marcus acaba resultando cargante y para nada gracioso. Taye Diggs como Vargas el mafioso vampiro ni quita ni pone. Anita Briem aporta cara y cuerpo (cuando es el suyo, claro. Ok, me pasé de malo) pero nada más, resultando poco expresiva. Pero si dé poca expresión hablamos, el amigo protagonista, Brandon Routh, se lleva la palma. Routh demuestra tener, al menos en esta cinta, la personalidad de una baldosa y su mismo carisma y expresión. Le falta carácter y fuerza para interpretar a un héroe (cosa que ya demostró en esa cosa que fue Superman Returns) Hay más pero poco aportan. Creo que unos protagonistas más metidos en faena y que se crean un poquito más lo que hacen y dicen hubieran salvado un poco el cotarro. Eso, claro está, es mi opinión. Ah, como curiosidad, deciros que tanto Routh como Huntington coincidieron en la (para mí) espantosa Superman Returns como Superman y Jimmy Olsen respectivamente.
Y hasta aquí he llegado. En conjunto, una peli muy, pero que muy flojita. Tiene sus puntos originales (ver hombres lobos maquillados sin tanto ordenador, humanos adictos a la sangre de vampiros o balas con puntas de madera) pero le faltan muchas cosas y todas ellas importantes: presupuesto, una trama mejor llevada y unos protagonistas más creíbles. La impresión que me ha dado ha sido la de un quiero y no puedo, buenas intenciones pero resultados muy regulares debido a unos medios que quizás no sean los acertados para el nivel de exigencia del público de hoy día acostumbrados a estas pelis. Si la ves, seguro que te parecerá el primo lejano y cutre de productos muchos mejores como Blade, Buffy, Constantine (sobre todo esta) y, según dicen, True Blood. Con todo, creo que puedes pasar un ratito más o menos curioso viéndola pero, casi de seguro, la olvidarás nada más dar al stop.
Por cierto, en el comic, el personaje de Marcus como tal no existe (lo cual quiere decir que el resbalón es obra del estudio) ¿Quién es el compañero de Dylan? Agárrate: Groucho Marx. Sí, el de los hermanos. Lo que pasa es que, en la dimensión en la que se mueve, es uno más y, como tal, un desconocido absoluto. Chapeau por el cómic…
Y, para terminar, ¿qué habrá pensado el señor Eco si ha visto la peli? SI la ha visto…
Gracias por el ratito y vigilad el cielo.

viernes, 26 de abril de 2013

Wonder Woman

Wonder Woman
Wonder Woman (Wonder Woman)
(2009)
Director: Lauren Montgomery
Guión   : William M. Marston, Gail Simone, Michael Jelenic
Keri Russel
Nathan Fillion
Alfred Molina
Rosario Dawson
Oliver Platt
Virginia Madsen 
 
 
 
Diana, la princesa amazona, se ve obligada a ir a la tierra de los hombres cuando Ares, el dios de la Guerra, escapa de su prisión… 
 
Vamos allá con otra peli de animación basada en el universo DC. Esta vez, tenemos como protagonista nada menos que a Wonder Woman, la amazona más famosa de todos los cómics cuyas aventuras, cosa curiosa, son llevadas directamente al mercado doméstico pero, hasta el momento, imposibles de traducir en forma de película con actores reales. Muy bien…
Wonder Woman
 
Antes de nada, hay que dejar clara una cosa: puede que, por tratarse de una súper heroína basada en un cómic puedas pensar lo que muchos: que es un producto para niños. Más aún si se trata de una película de animación de una hora escasa. Ojo, que no es así. Como viene ocurriendo desde hace algunos años, las adaptaciones al formato animado de muchos súper héroes pueden ser cualquier cosa pero, desde luego, nada infantiloides.
Wonder Woman

Por eso mismo, nada más empezar, te vas a quedar alucinado con la escena inicial, donde vemos una batalla espectacular entre el ejército de amazonas liderado por Hipólita contra las huestes del malo de turno que, en este caso, va a ser el pérfido y brutal Ares. Durante estos minutos iniciales, la sangre, la violencia y las muertes salpican la pantalla que da gusto. Aquí, las flechas, las espadas y los golpes varios alcanzan y atraviesan al personal sin ningún tipo de pudor en una escena que sirve de excusa perfecta para saber cómo las amazonas, que, por cierto, todas son guerreras y están macizas que da gusto, acaban en su isla paradisíaca de Themyscira donde tienen de todo menos hombres (salvo Ares metido en una cárcel y sin poderes y que, como tal, no cuenta) De este modo, enpalabras de Hera, se les permite “…crear una utopía que permita volver a la pureza espiritual…” Y tanto. Tienen por delante milenios de entrenamiento para seguir estando todas ellas muy buenas, ocio y baños en el lago en pelotas (repito, sin hombres) Ay…

 
Wonder Woman
 

Me ha gustado mucho la escena en la que asistimos al nacimiento de Diana (futura Wonder Woman) porque, para ser sinceros, está claro que conozco al personaje aunque no haya leído mucho de ella pero, la verdad, creo que jamás me he preguntado quién demonios es el padre de la amazona (lo de la madre lo tenía más claro) Pues he aquí que Hipólita se ahorra eso de los nueve meses, los dolores y la epidural porque hace nacer a su hija de arena, su propia sangre y un rayo, para que digan que los súper personajes carecen de un trasfondo mitológico en condiciones. Es una escena cortita pero bastante bien llevada.
La trama avanza sin problemas y está claro que esa armonía bajo la que viven en la isla va a verse
Wonder Woman
rota. ¿Por quién? Claro está, por un hombre. Esta vez, tiene forma de piloto que se encuentra con la isla porque si y, literalmente, alucina en colores cuando ve tanta mujer tan jovencita, tan guapa, tan maciza y tan desnuda jugar de manera inocente en un río sin un ápice de ropa. Tanto es así, que el amigo Steve, cosa evidente, se cree en el paraíso. Si yo fuese piloto y me estrello, que sea en una isla como esa. Menos mal que pronto se da cuenta de que serán muy sexis pero no tontas y las féminas cumplen el mandamiento de “las chicas son guerreras” Por eso, cuando es capturado, esto da pie a otra característica de la cinta que hace que no tenga que ser destinada porque sí hacia los más pequeños: me refiero a las referencias sexuales que hay a lo largo de toda ella. Por ejemplo, cuando Steve es capturado, empieza a decir cosas como “no tenía este sueño desde los trece años” y está claro que su corazoncito, amén de otras cosas, hace tilín por Diana ya que, sometido a la magia del lazo que te hace decir la verdad, admite a Hipólita que “…Tu hija está buenísima…” Hay amenazas de castraciones si el colega se pasa demasiado, está claro que Steve, una vez en la ciudad, quiere llevarse a Diana al huerto del modo más sencillo, simple y milenario: emborrachándola. ¿Más? Cuando esta sale con su mini-mini traje de estrellitas, el piloto le advierte que, si la ven con él “…no quiero que me arresten por querer comprar sexo…” Vamos, que, bien mirado, da a entender que, con esas pintas tan sexis, Diana puede ser detenida por prostituta. Ah, y que no se nos olvide el factor apretura, léase el que te lo hagas encima en mayor o menor medida ante una situación de peligro (esto no es que sea muy sexual pero tenía que ponerlo)
 
Wonder Woman
 
Peros si hay algo que te va a sorprender en esta peli (además de comprobar el hecho de que ser amazona implica estar buena sí o sí) es un aspecto fundamental en la trama: la violencia. Aquí hay a patadas, las espadas rebanan cabezas, se clavan o atraviesan al personal que da gusto verlo. Ahí están la muerte del hijo de Ares e Hipólita (le mata esta, ahí queda eso), la de Alexa, combates aéreos donde pocos salen vivos o las peleas propias entre la protagonista y los monstruos de turno. Comprobad la escena del atraco con ser raro incluido, cuando Diana y Steve llegan a la secta de Ares o, una de las más espectaculares, el ataque de las amazonas muertas (una hasta se convierte y vemos a Alexa que regresa en plan mala baba)  Os dejo un de ejemplo, para que abráis boca:
 
 

Y esto me lleva a otro punto a favor: la animación. Me parece muy conseguida y, sobre todo, realista. Los personajes se mueven con una soltura y agilidad más que notables, cosa que se puede apreciar mucho más en las peleas con puñetazos o estocadas, según guste al personal.
¿Más cosas? Un par: me gusta ese sentido del humor adulto que impera a lo largo de todo el metraje y que, sin duda, termina de alejar a esta peli de la etiqueta de “para niños” como la escena del tequila, la del atraco antes nombrada o los problemas que las amazonas tienen para entender a Steve porque, serán todo lo guapas que queramos y estarán de muy buen ver pero no entienden el significado de la palabra “mierda”. Nadie es perfecto o, como dijo Lex Luthor, casi nadie…
 
Wonder Woman
 ¿Aspectos, desde mi humilde opinión, mejorables? Alguno que otro, pero no muchos.
 
Wonder WomanPara empezar, el diseño de algunos personajes no termina de convencerme. A ver, no digo que esté mal, (ni mucho menos) pero, por ejemplo, no me gusta el rostro que han puesto a Diana, con esa nariz larga y torcida. Diría que el de su madre, Hipólita, pega más para el personaje pero, claro, es mi opinión. Lo mismo que la cara que le han puesto a Steve que, a veces, me resulta que la tiene un poco caricaturesca.
 
 
Otra cosa. La escena de la pelea que sigue al atraco está muy bien coreografiada pero no deja de parecer curioso que no haya ni un alma por la calle. Vale, es de noche pero, hombre, por lo menos, algún coche. Por otra parte, la escena final me parece un poquito precipitada. Nadie nos dice cómo se entera el gobierno o las gestiones del ejército: aparecen de golpe y no parecen sorprenderse mucho de que esos seres pululen por ahí. Eso sí, el amor patrio sale de lo más hondo. “¡Nadie se mete con Lincoln!”
Y, por último, en plan detalle, solo decir que, si bien la trama me parece más que correcta y bien llevada, en conjunto, me resulta que la peli se queda un poquito cortita para lo que pudo ser ya que, la historia, repito, es bastante notable y, quizás, con un poco más de metraje, hubiera quedado un pelín mejor.
Pues eso es todo. Lo admito, la primera vez que la vi me dejó con la sensación de ni fu ni fa. Tengo que reconocer que esta segunda ocasión me ha gustado más y, por lo menos, merece una oportunidad justa de disfrutarse.

Wonder Woman
Como curiosidad, Wonder Woman lleva años tratando de convertirse en película con actores de carne y hueso pero, nada, que no cuaja. Como la cuestión de hacer la peli nunca salía (guiones ridículos, directores que llegan y se van…) se intentó una serie para la televisión en 2011 con Adrianne Palicki en el papel de la amazona de la cual solo se filmó el piloto y, según parece, es tan malo que la cadena se negó a filmar más. Hasta entonces, tendremos que conformarnos con esta Wonder Woman animada o con la de los Súper Amigos. Ah, y con Linda Carter.

Vigilad el cielo.

sábado, 9 de junio de 2012

Ghost rider 2: espíritu de venganza

Ghost Rider 2. Espíritu de venganza (Ghost Rider: spirit of vengance)(2011)
Director: Mark Neveldine, Brian Taylor.
Guión   :Scott M. Gimple, Seth Hoffman, David S. Goyer.
Nicholas Cage
Ciarán Hinds
Idris Elba
Violante Placido
Johnny Whitworth
Christopher Lambert



El motorista se ve en mitad de una extraña misión: localizar a un niño que es la encarnación del mal…

Cualquier aficionado a los súper héroes sabe que, como todo en la vida, suele haber tres niveles: los que están en los más alto (léase Superman, Capitán América, Thor…), los de en medio, que cumplen muy bien su cometido (Linterna verde, Flecha verde, Flash) y luego los que, sin desmerecer en nada, están abajo, en el montón (Power man, Iron Fist, Hawkman…) Pues bien, el Motorista fantasma es un personaje que, sin dejar de ser curioso, bien puede formar parte del último grupo. Como personaje de cómic es más que interesante, nada menos que un hombre atormentado por una maldición que le convierte en una especie de demonio vengador. Ahora bien, sus aventuras impresas pueden ser muy buenas (y servidor puede dar fe de ello) pero las cosas pueden complicarse cuando se traducen a la gran pantalla. Y esto lleva a la siguiente cuestión: ¿todos los súper héroes deben adaptarse al cine?
La respuesta a esta pregunta es más complicada de lo que parece. Bien es cierto que el género ha dado obras maestras, como Superman (la de Christopher Reeve, claro), otras muy buenas, como Los vengadores, Capitán América, la nueva saga de Batman… y otras, por completo, olvidables. ¿Ejemplo de estas? Ahí están Daredevil, Electra, Superman returns o, para mí, las dos entregas de este Motorista fantasma, ejemplos de super-héroes que se vuelven de carne y hueso e intentan seguir la estela de algún que otro colega pero que, por muy variadas razones, no acaban de cuajar en la pantalla.
Veamos, la  primera, Ghost Rider, ya me pareció bastante decepcionante (por no decir mala) Ni me gustó el modo de tratar al personaje, ni el argumento, ni la dirección y mucho menos el modo de actuación Nicholas Cage, que me resultó totalmente fuera de órbita. Cuando me enteré de que harían una segunda entrega creí que la cosa era de broma pero, vistos los problemas que tiene el pobre Cage con Hacienda, se ve que necesita dinero urgente para saldar su deuda. Pobre hombre. En fin, por unas o por otras, la segunda entrega ya está aquí, para bien, o para mal. Veamos…
Vaya esto por delante: no me ha gustado. Pero para nada. No obstante, sí puedo decir que tiene alguna que otra cosita que me ha llamado la atención. Sí, la moto está bien, es verdad, con ese efecto infernal y tétrico, derrochando fuego y azufre. El arranque es bastante trepidante con monjes, niño y sicarios incluidos. Vale. Luego, a modo de recordatorio, la voz de Cage nos refresca la memoria y nos dice qué pasó en la primera entrega. Ok, así te ahorras verla. Esta vez, el motorista hace menos eso de chupar el alma del desdichado que cae en sus manos (cosa que en la primera peli se repetía demasiado) pero lo sustituye por unas cadenas (infernales, claro) con las que masacra a todo el que se pone por delante. El efecto, creo yo, está conseguido y no deja de resultar curioso. Lo mismo ocurre con el del rostro del motorista que, sin ser para tirar cohetes (yo creo que se podría hacer mucho mejor, me sigue pareciendo que  la calavera baila en encima del cuerpo), ahí queda.


Pero, como puede suponerse, estos aspectos no dejan  de ser, a fin de cuentas, meros detalles que no pueden sostener una película. Puedes poner las escenas de acción que quieras, las muertes más espectaculares o las caras infernales del personal en las tomas que te dé la gana pero, si te falla el argumento, todo se desploma. Y es esa la principal (entre muchas) cosas que no me han gustado de esta cinta. La trama hace aguas por todos lados y, al menos eso me ha parecido a mí, se deja cosas y muchas de las que muestra no lo hace como debiera. Seamos sinceros: eso de que un niño nace y está condenado a ser el hijo del mal está más visto que el tebeo solo que aquí la cosa, encima, se lleva adelante a trancas y barrancas. ¿Cómo sabe el personaje de Moreau que Cage es el motorista? Según el guión, cuando se lía a tiros en la primera escena, se cae por un precipicio y aterriza en un árbol, es por “intervención divina” (por cierto, el sonido tipo “pio-pio” de los pajaritos a modo de dibujo animado sobra se mire por donde se mire) ¿Dónde andan los protas cuando el niño va a ser sacrificado? Porque, cuando la cosa acaba, salen como Pedro por su casa del monasterio. Ah, y si uno de los malos, que parece medio idiota, se convierte porque sí en una especie de sucedáneo de un morlock, no hay que buscarle tres pies al gato. Eso sí, como el amigo tiene el don de descomponer lo que toca y, por eso, no puede comer, se zampa los bollos con plástico incluido (sí, habéis leído bien)
Pero lo que no tiene precio son las caras del personal. Las de Nicholas Cage darían para un blog ellas solas y, más que tratar de retener al monstruo, parece que tiene el mono. Pues, para que Cage no se quede solo, a ellas se les une las de Ciarán Heinds cuyo rostro refleja el mal que lleva dentro sólo en una mitad del mismo.
Otro aspecto que no me ha gustado nada es la manía que tienen los directores de insertar escenas de acción con el fondo completamente negro. Esto no sé si es por dar espectacularidad al tema, porque no hubo  mucho presupuesto (me da que, desde luego, boyante no ha sido) para generar fondos o porque les ha dado la gana hacerlo así ya que, al menos eso es lo que me ha parecido, en lugar de aportar el toque espectacular, lo que le da es un aspecto cutre y a medio terminar bastante considerable, algo así como una escena de transición propia de un video juego. Eso por no hablar de las tomas del motorista de espaldas al espectador rociando quién sabe qué con fuego que me da la imagen de que está orinando (fuego, pero orinando) En fin…


Los actores me han parecido de lo más normalitos. Cage no me gusta en el papel, ni en la anterior, ni en esta. Le veo que está mayor para el personaje o, lo que es peor, muy estropeado. Violante Placido, hace lo que puede como sufrida madre del niñ. Ciarán Hinds cumple en su justita medida pero, desde luego, no es de sus mejores papeles. Idris Elba como Moreau pasa sin más por la peli y Christopher Lambert tiene un papel de difícil categorización. Y, sin ánimo de ser picajoso, no entiendo cómo, con los adelantos en el cine de hoy día, no pueden solventar de mejor forma el asunto del pelo de Cage o ponerle de una vez una peluca en condiciones.

En resumen, amigos, no sé que tiene el personaje que no dan con el punto del mismo. Para mí, la cosa está clara: le hace falta un guión mucho mejor, una dirección más competente y unos actores que se crean lo que hacen. O, quizás, sea cierto eso de que no todos los personajes de cómic son adaptables a la pantalla. Como siempre digo, cuestión de gustos. Y, por favor, si hay una tercera (cosa que me da que no), que se la trabajen un poquito más o, en el mejor de los casos, que hagan un reinicio de la saga, que esta moda está muy de moda en Hollywood.
Vigilad el cielo… y a los motoristas infernales.
Aquí les dejo el tráiler por si se animan a abrir boca:




sábado, 3 de diciembre de 2011

Thor

Thor (Thor)
(2011)
Director: Kenneth Branagh
Guión  : Ashley Edward Miller, Zack Stentz, Don Payne
Chris Hemsworth
Tom Hiddleston
Anthony Hopkins
Stellan Skarsgård
Natalie Portman

Los fans de los súper-héroes estamos de enhorabuena. Después de muchos años de oscuridad, (quitando alguna que otra luz en forma de Superman con el rostro de Christopher Reeve), por fin podemos ver a nuestros forzudos favoritos lucirse en la gran pantalla. Gracias a los avances tecnológicos, ya es posible creerse que un hombre vuela, se transforma en algo o se enfunda un traje (o armadura) y se lía a mamporros con quien se ponga por delante.
            Hay que reconocerlo: hasta hace relativamente pocos años, la factoría Marvel  sí vendía cómics pero, en lo que a adaptaciones a la gran pantalla se refiere, estaba algo gafada. Vale, tuvimos al Increíble Hulk en forma de serie de televisión pero se diluyó en capítulos sin ton ni son. La serie de películas de Spiderman a finales de los setenta y principios de los ochenta con Nicholas Hammond a la cabeza no fueron para tirar cohetes. Ya en 1990, a raíz del bombazo de Batman, vimos al Capitán América en una versión tan mala que el propio Stan Lee se negó a estrenarla. Los 4 fantásticos de Roger Corman en 1994 fue directamente al video de lo cutre que era. Tuvieron que pasar unos cuantos años y que cierto caza vampiros llamado Blade abriera la puerta para que los personajes de Marvel entraran en los cines como realmente se merecen.
            Thor era un proyecto largamente acariciado pero ya el personaje en sí  planteaba problemas en el caso de verlo en el cine. ¿Quedaría bien ver a un tío cachas con un casco con alas a ambos lados y un martillo en la mano derecha? Ya lo intentaron en la película para televisión El regreso del increíble Hulk  allá por 1988 y el resultado no convenció a nadie. Tuvo que venir Iron Man y su correspondiente secuela para comprender que, adaptando aquí, cambiando allá, pero siempre respetando la esencia del héroe de las viñetas, podría salir un buen producto.
            Debo admitir que, cuando me enteré de que Kenneth Branagh iba a dirigirla pensaba que era una broma. Este hombre es buen actor y director pero… ¿un shakesperiano confeso al timón de una película de súper-héroes?  La cosa estaba bien nebulosa hasta que se comenzaron a filtrar las primeras fotos de actores y decorados. Y ahí es donde se pudo ver que Branagh  aportó su toque al producto. Estamos ante una historia con tintes Shakesperianos más que evidentes con reyes, traiciones, paisajes espectaculares y príncipes destronados. Asgard, sus castillos, los vestuarios, incluso el lenguaje y ademanes de los personajes tienen aroma a Shakespeare por los cuatro costados. Y creo que el experimento funciona a la perfección precisamente porque eso hace que la película no caiga en los tópicos de siempre.
            Los actores están muy bien. Chris Hemsworth es un buen Thor, por físico (evidente) y por actitud, no exenta de cierto toque de humor que no le va nada mal. Lo mismo le ocurre a Tom Hiddleston o Anthony Hopkins como Loki y Odín respectivamente. Stellan Skarsgård aporta su toque y da a entender que, quizás, le veamos en otras producciones de la compañía. Y luego, por supuesto, en el papel femenino, Natalie Portman como Jane Foster. Y este es uno de los pocos peros que le podría poner a esta cinta. Portman me encanta y lo que hace aquí, para mí, está muy bien hecho. Lo único es que su personaje se luce poquito. Bueno, he leído por ahí que estará en la secuela. Espero que ahí salga más…
            Por supuesto, en una película de súper-héroes debe haber forzudos y caras guapas por todos lados, pero también efectos especiales. Y Thor no es una excepción. Aquí  los hay y buenos, con el aliciente de que no saturan al espectador durante las dos horas de película: sirven para contar la historia y están cuando deben estar ya sea en forma de martillo volador (qué ilusión verlo en vivo), de villano helado (buen maquillaje por cierto) o de ciudad asgardiana con paisajes increíbles.
            En resumen, una película que yo calificaría más de aventuras que de súper-héroes tal y como solemos entender estas últimas. Todo un espectáculo que cumple a base de bien el viejo (pero delicioso) principio que nos hace ir al cine: estar bien entretenidos durante dos horas de metraje, pasar un buen rato y, de paso, abrir boca para lo que viene en año que viene, ya que, como se despide la cinta:
Thor volverá con Los Vengadores.
            ¡Eso sí que será tremendo!
            ¡A disfrutar... por Asgard!