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lunes, 31 de octubre de 2016

Sleepy Hollow



Sleepy Hollow (Sleepy Hollow)
(1999)
Director: Tim Burton.
Guión : Kevin Yagher, Andreew Kevin Walker.

Johnny Depp.
Christina Ricci.
Miranda Richardson.
Michael Gambon.
Richard Griffiths.
Jeffrey Jones.
Ian McDiarmid.
Michael Cough.
Christopher Walken.



El policía Ichabod Crane debe ir a Sleepy Hollow ya que hay una serie de muertes en las que los cadáveres aparecen sin cabezas…



Hoy os traigo una peli del amigo Tim Burton (sí, el mismo que hizo Batman, Eduardo Manostijeras o esa cosa tan rara de Alicia en el País de las Maravillas). Esta historia está basada de manera muy, pero que muy libre, en el clásico de Washington Irving La Leyenda de Sleepy Hollow. La historia tiene todos los elementos que a Burton le encantan: un ser sobrenatural de leyenda (el jinete), y una trama de misterio y sangre. Para protagonizarla, otra vez, su actor fetiche, Johnny Depp.

Vamos a ello.

A favor puedo destacar varias cosas. En primer lugar, la peli va al grano desde la primera escena, esa en la que vemos a un personaje (Martin Landau) que huye en su carromato. Lo bueno es que suceden dos cosas. La primera, le cortan la cabeza al chófer. La segunda, se la cortan a él. Mejor comienzo, imposible.

Esta rapidez va a seguir porque, nada más enlazar con la escena siguiente, se nos va a presentar al prota y su misión. Depp es Ichabod Crane, un detective más dado a pensar y analizar que a actuar. Su misión, por bocazas, es ir al pueblo de Sleepy Hollow a saber por qué allí la gente aparece sin cabeza. Directo, sencillo y al grano. A partir de aquí vamos a asistir, de manera bastante vistosa y entretenida, al proceso de investigación que Crane lleva a cabo en el pueblecito y a las aventuras (o desventuras) a las que debe de enfrentarse.

De inmediato, los personajes secundarios, tan importantes en una trama de detectives (esta historia, a fin de cuentas, lo es, con sus elementos fantásticos, pero historia de detectives a fin de cuentas) van a ser presentados en forma de hombre rico del pueblo, doctor u hombre de leyes que van a hacer que, por una parte, la trama se enriquezca a la vez que se complica y, por otra, aumentar las dudas de Crane y del espectador acerca de quién es o no culpable de lo que está sucediendo. 

Otro de los aspectos que me gustaría destacar es el misterio que
acompaña a todo. Aquí todo el mundo parece saber algo importante y lo oculta. Por eso, a medida que avanza la trama, somos testigos de cómo las pesquisas de Crane van siendo cada vez más importantes y, sobre todo, van tomando forma, algo que nadie del pueblo (ni muchos de los espectadores) creían de alguien tan esperpéntico como el policía que interpreta Depp. A este carácter misterioso propio de una historia de crímenes, hay que sumarle el no menos importante detalle fantástico. Para mí este está muy bien llevado y mostrado y me recuerda mucho a aquel tipo de terror gótico que tanto vimos en plena época de esplendor de la Hammer. Por eso, por un lado, tenemos a los seres sobrenaturales en sí, como el jinete o la bruja del bosque y, por otro, el terror propio de ver un montón de cadáveres descabezados, las susodichas cabezas rodando por el suelo o un montón de sangre salpicando a Crane. Y digo esto porque, bien mirado, creo que nadie recibe sangre excepto él.


Aquí me gustaría hacer un pequeño alto es una cosa que me encanta de esta peli: el malo. Si has leído cualquier reseña mía te habrás dado cuenta de que tengo una cierta debilidad por los del Lado Oscuro de la vida porque, en realidad, sin ellos no habría ni héroes ni historia. Pues bien, el malo que tenemos aquí me parece muy logrado. Para empezar, no dice ni una palabra. Pero es que no le hace falta porque pega cada mandoblazo con ese espadón que hace que todos pierdan la cabeza (ja, ja, ja. Por favor, sé bueno y, después de esta agudeza, hazme el honor de seguir leyendo) El aspecto que, estando vivo, le dieron me parece estupendo: pelos de loco tiesos como escarpias que me recuerdan a Goku, ojos de pesadilla y dientes de… ¿tiburón? El caso es que destila una fiereza descomunal y, a lomos de ese caballo negro tan imponente, no digamos. Pero es que cuando el amigo está muerto y se pasea por ahí sin cabeza es aún mejor. Parece un monstruo sacado de cualquier historia de Scooby Doo pero el tío no tiene preferencias con nadie: se carga a hombres, mujeres y niños. Como tiene que ser. Y, como además es chulo como es solo, bien que hace esas virguerías con la espada cuando desenvaina o la guarda. Y es que, se puede ser malvado y diabólico pero, si hay que lucirse, se luce. Por eso, me encanta la historia del germano y cómo se convierte en el jinete sin cabeza. Tengo que decir es totalmente inventada para la peli ya que en el libro no es así ni mucho menos pero, la verdad, al menos para mí, aporta mucho y bueno a la peli. 

Con cabeza.

Sin cabeza.


Pero, como he dicho antes, esta es, o intenta ser, una historia fantástica con tintes de terror. Y, ¿cómo se demuestra este aquí? Pues con un montón de muertes y lo que estas suponen. Las primeras me parece muy bien hechas y, sobre todo, muy divertidas. Me encanta cómo el jinete rebana cabezas y estas dan unas cuantas vueltas en el cuerpo antes de caer. Luego tenemos el hecho de ver todos esos cadáveres en sus cajas, sin cabeza mientras se descomponen o el grupito de cabezas en el árbol maldito.

Esto me lleva a otro aspecto fundamental: los efectos especiales. A
mí, por lo menos, me gustan porque, si bien está claro que aquí hay ordenador de por medio, no todo se reduce a él. De hecho, por la fecha en la que se rodó la peli, las tomas digitales aún no habían vivido la eclosión que viven ahora. Por eso, están ahí (el ejemplo del jinete sin cabeza es el más básico o la calavera de este cobrando vida) pero, también, hay efectos muy manuales: los cadáveres descabezados, las propias cabezas o la sangre del árbol salpicando a Crane. Esto, para mí, hace que la peli, en su conjunto, tenga cierto aire no moderno muy distinto al que tendría si se hiciera hoy día.



Paso a los actores. Para mí, bien, todos ellos. Depp se recrea en un papel que le viene al pelo, a camino entre los serio, lo cómico y lo timorato. De ahí que se pase media peli poniendo caras de asco ante lo que ve o poniéndose en la cabeza artefactos extraños que le hacen los ojos grandes como platos. Cristina Ricci, con ese pelo y cejas tan rubios platino siempre me ha quedado un poquito rara, pero cumple. Por supuesto, debo de hacer una mención especial al jinete sin cabeza, cuyo rostro no vemos pero es este mismo:



Eso es. El actor es Ray Park, que puso rostro y ademanes a Darth Maul, el malvado Sith de La Amenaza Fantasma.




Pero, lo más curioso en cuestión de reparto, es el montón de secundarios de lujo y míticos que contiene esta peli. Ahí tenemos a Christopher Lee (Drácula, conde Dooku), Michael Cough (que, compartiendo cartel con Lee, hizo de Harker en Drácula), Ian McDiarmid (el malvado Palpatine de la saga de La guerra de las galaxias), Richard Griffiths (el tío Vernon de Harry Potter) o, Michael Gambon (Dumbledore), Martin Landau (Ed Wood, Con la muerte en los talones) o, cómo no, Christopher Walken haciendo de jinete. Vamos, todo un lujo.

MacDiarmid, alias El Emperador.


Lee, alias Drácula, Conde Dooku.


¿Coas que no me han gustado mucho? Bueno, solo comentaría, por
un lado, la historia de la infancia de Crane. No digo que esté mal porque, en el contexto de la peli puede pegar para explicar cierto bagaje del personaje, pero también opino que esas escenas ni pinchan ni cortan… salvo para dar un papelito la entonces mujer de Burton Lisa Marie, claro. Por otro, y esto no deja de ser una opinión mía, creo que Burton se lía la manta a la cabeza demasiado con tanto nombre y relaciones en la trama que se traen los personajes secundarios. Esto, repito, es solo mi opinión.

Esto ha sido todo por hoy. Lo digo: esta peli me gusta. La vi, en su época en el cine y salí contento. Luego, el porrón de veces que la he visto en dvd me sigue dejando el mismo sabor de boca: una peli divertida que, sin pretender ser una obra maestra del género, cumple a la perfección el sano hecho de pasar un rato por Sleepy Hollow dejándote llevar por las grilladas de Burton y su actor Depp.

Por cierto, os recomiendo leer el libro. Es muy cortito; se podría decir que una novela corta. Fijaos si han cambiado cosas que, en él, el personaje de Crane no es policía, sino maestro. Pero un maestro tontorrón, inocente y buena persona que se enamora de la más guapa del pueblo. Y no hay tal jinete; no al menos como lo vemos aquí. De hecho, todo es una broma que le quieren gastar. Si veis la peli (que espero que sí), recordad el momento en el que el personaje de Brom (el sosainas de Casper Van Dien) le gasta una broma a Crane. Ahí es donde acaba el libro. Sólo como curiosidad.



Vigilad el cielo.



domingo, 25 de septiembre de 2016

El libro de la selva







El libro de la selva.
(The jungle book)
(2016)
Director: Jon Favreau.
Guión: Justin Marks.


Neel Sethi.
Bill Murray.
Ben Kingsley.
Idris Elba.
Scarlett Johansson.
Lupita N'Yong'o.
Christopher Walken.
Giancarlo Esposito.



El tigre Shere Khan sabe que un cachorro humano habita en la selva y quiere matarle. Mowgli deberá ir al poblado humano para salvar la vida...



¡Hola!

Todos sabemos que, en cuestión de ideas, Hollywood está más seco que el Mar de las dunas de Tatooine y, por aquello de ir a lo seguro, está revisitando clásicos de toda la vida, esos que, hasta hace poco, considerábamos intocables pero que, evidentemente, han resultado no serlo.  Pues bien, ni la todopoderosa Disney se libra de ello (de manera voluntaria, claro) y, después de reinventar a imagen real títulos como Blancanieves, La cenicienta, o la Bella y la bestia, ahora le toca el turno a El libro de la Selva, esa peli que hace que te pongas a tararear varias de sus canciones de manera automática.







Bien, Jon Favreau, el tipo responsable de las dos primeras de Iron Man y Cowboys & Aliens es quien está tras las cámaras. Como siempre, empiezo por lo que me ha gustado...


Para comenzar, la historia. Todos la conocemos y esto no va a depararnos sorpresas: Mowgli, el cachorrito humano (parafraseando la peli de animación) debe huir de su hogar en la selva porque el tigre Shere Khan, que el el chulo y matón del barrio, se ha emperrado en que es un peligro para él y, por eso, debe matarle. La solución no es otra que Mowgli  vaya a la aldea del hombre para estar seguro. En su camino, conocerá a personajes de lo más variopintos como la pitón Kaa, el oso Baloo o el mono Louie, que no van  a hacer otra cosa que posponer el enfrentamiento entre el humano y el felino.

Como ves, la historia se respeta al cien por cien y eso es una cosa de agradecer porque, la verdad, me daba miedo que metieran morcillas del tipo Blancanieves (que, por cierto, me encantan... en el contexto de esa peli, claro) y aquí no hay sorpresas. De hecho, esta peli sigue cual fiel perrito faldero el patrón de la peli de 1967 porque, de otra forma, se hubieran cargado el encanto de la cinta. Fijaos si es fiel a la de animación que, cosa que me ha cogido por sorpresa, hasta cantan las mismas canciones. De hecho, una cosa que me sorprendió mucho es que, nada más empezar la cinta, la banda sonora de fondo es la misma que la de dibujos y temas como los de Kaa se mantienen intactos. Esto hace que, conforme va avanzando la película servidor haya tenido la sensación de pensar "a ver cómo muestran esto" o " a ver cómo van a mostrar lo otro"

No obstante, se las han apañado para hacer algo que sí me ha parecido un buen tanto a favor de la peli. Y es que, partiendo de ese respeto a la cinta original, han sabido añadir ciertos detallitos que no estaban en esta y que, al menos a mí, me han gustado. Ojo, que vienen spoilers: la muerte de Akela a manos de Shere Khan (gran momento este), la revelación de que el tigre mató al padre de Mowgli o que este es el McGuiver de la selva porque construye cosas que no veas. No son cosas muy cantosas pero enriquecen la historia.

Paso a los personajes. Son lo que uno espera: Mowgli es valiente y
decidido. Bagheera simboliza la voz de la razón mientras que Baloo es un poco más pasota. Shere Khan es, como dije antes, el malo y, desde cierto punto de vista, cobarde como él solo, ya que su influencia se basa en el miedo que genera. El rey Louie aquí resulta más serio y, además, por tamaño, parece el padre de King Kong. Cosa curiosa, he investigado en Internet y he descubierto que la especie a la que se refiere a sí mismo existió de verdad hace millones de años y, en efecto, era un simio gigantesco, cosa que contrasta con lo pequeñito y bailón que era el personaje en la peli de dibujos.





Pero si una cosa va a llamar la atención de esta cinta es, sin duda, el tema de los efectos especiales. Y es que toda la peli (salvo, quizás, algún trocito de decorado, pero me da que no mucho) está generada por ordenador quitando, claro está, a Mowgli. Los animales, los árboles, la jungla y me atrevería a decir que hasta el fuego, son tomas digitales. Pero, ojo, que están muy conseguidas y de verdad te crees que los animales salten, hablen, corran o se peleen. Shere Kahn o Kaa, solo por mencionar dos simples ejemplos, resultan impresionantes.







Y ahora, vamos a la cara B, es decir, las cosas que me han dejado más o menos frío. 

Lo reconozco; he visto la peli de animación miles de veces (y las que quedan por delante) y creo que esa cinta tiene algo especial. Vamos, que me encanta. En mi opinión, tiene una gracia distinta y soy de los que creen que en ella están, con diferencia, las mejores canciones que la Disney ha parido en toda su andadura. Pero, además, los personajes que la protagonizan tienen una chispa que solo ellos consiguieron y eso se sigue notando incluso hoy en día. Y ahí está una de las cosas que creo me patinan en esta nueva versión porque personajes como Baloo y Kaa me parece que se lucen muy poquito y, al menos yo, esperaba mucho más de ellos. 

Así mismo, debo reconocer que, si bien las canciones son agradables de escuchar (y, repito, toda una sorpresa que no esperaba), carecen de la gracia de las originales y parece que están puestas ahí más por nostalgia que por otra cosa. Aquí la del rey Louie es la que más destaca para mí porque, admitámoslo, la de la peli de animación supera lo sublime.

¿Más? Bueno, esto que voy a decir no deja de ser una opinión personal pero me faltan dos cosas. La primera, el coronel Hathi. Vale, aquí se supone que sale pero, cosa curiosa, los elefantes no hablan, quizás, por su condición de dioses creadores de la selva. ¿La otra? Unos personajes que me encantan de la peli original: los Beatles, digo... Los buitres. Durante toda la peli, viendo que seguía la pauta de la de animación, estuve deseando que salieran pero... mi gozo en un pozo. Una pena porque los cuatro me caen fenomenal.

Y fin. No lo voy a negar: a pesar de los detalles que no me han hecho mucha gracia, la peli me ha gustado mucho y he pasado un ratito muy agradable viéndola. Creo que es un ejercicio a modo de homenaje muy digno. Eso sí, no llega a tener la chispa, la gracia, el salero de la película de animación. Y es que ver a Baloo no poder evitar bailar al son de la canción del rey Louie, contemplar el numerito del simio a ritmo de jazz o los relamidos de boca de Kaa a golpe de tinta y color manuales siguen teniendo, y tendrán, muchos quilates. Tantos que, por mucho ordenador y botones que se pulsen, es algo muy difícil aún de conseguir. Con todo, ved esta versión, que os vais a divertir.

Por cierto, la próxima, La sirenita. ¿Cómo se las apañarán para las tomas bajo el mar?

Vigilad el cielo.






domingo, 31 de marzo de 2013

Batman vuelve

Batman vuelve (Batman returns)


(1992)
Director: Tim Burton
Guión: Daniel Waters, Sam Hamm
Michael Keaton
Michelle Pfeiffer
Danny DeVito
Christopher Walken
Pan Hingle
John Cough

La ciudad de Gotham tiene un nuevo vecino: el Pingüino. Pero este no trae consigo buenas intenciones, sino deseos de venganza...



Después del éxito de Batman (1989) era más que evidente que habría una segunda parte (como poco) de las aventuras del hombre murciélago. Por eso esta nueva entrega no se hizo mucho de rogar. La cuestión era que la primera película, a pesar del bombazo taquillero y mediático que fue, convenció tanto como defraudó. Batman vuelve sería la prueba de fuego de Burton y su equipo y, de paso, se aseguraría de que aquel fenómeno que se conoció como batmanía, siguiera tan candente como un par de años antes.
La verdad es que, como fan del hombre murciélago, estaba deseando ver más de sus aventuras en la pantalla. Ahora que al Joker se lo habían cargado en la primera parte, tocaba el turno al Pingüino y nada menos que a Catwoman. Con eso, la expectación estaba más que servida. Además, estaba el hecho de comprobar si en esta segunda parte, Burton y compañía podrían mantener el interés que alcanzaron en la primera entrega.

Debo admitir que, por alguna razón que no entiendo (ni tampoco me interesa), el personaje del Pingüino siempre fue uno de mis favoritos. Me parece teatral y, a la vez, amenazante, con ese sombrero de copa y la pipa mientras sujeta la metralleta. Cuando me enteré que Danny DeVito lo iba a interpretar pensé que, desde luego, estaría a la altura (ahí queda el agudo juego de palabras) y el resultado sería pero que muy interesante. De Catwoman haría Michelle Pfeiffer. ¿Qué más se podía pedir? Me imaginé a los dos dando buena caña a Gotham y Batman poniéndose en medio, como debe ser.
Bueno, pues en parte, me equivoqué. Ya sé que decir esto es, como poco, motivo para que muchos me crucifiquen, pero la película no fue lo que yo esperaba, al menos en cuanto a varias cosas. Vayamos, como siempre, por partes…

Veamos, ¿tantos a favor? Muchos y eso es indudable: Gotham se hace más patente (el hecho de que sea en invierno creo que hace que, en cuestión de ambientes, la cosa gane muchos puntos), la ambientación sigue la línea de la anterior (mucho más gótica, eso sí) y no  hay duda de que la caracterización de algunos personajes es tremenda. Los actores están metidos en sus papeles hasta las orejas (o aletas, depende de quién hablemos) y hay que reconocer que Batman, quizás, se luce un poquito más. Y si se niega esto, es que no se quiere admitir la realidad.

Pero también hay que aceptar una cosa: en esta entrega, después del éxito de Batman y Eduardo Manostijeras, Tim Burton no sólo era respaldado por la taquilla y la crítica, sino que estaba en posición de hacer lo que quisiera. Por eso, en esta cinta, hace precisamente eso: lo que le da la gana. O mejor dicho, lo que le gusta. ¿Y qué le encanta al amigo Burton por encima de todo? El circo. Por eso, el Pingüino es el líder de un circo. De asesinos, sí, pero de un circo. Y vuelve a pasar lo que con el Joker en la cinta anterior: payasos y caras pintadas por todas partes. Porque aquí, el Pingüino, con su cara blanca (muy propia de una peli de miedo, y esto lo digo como piropo) y su indumentaria de hace varios siglos, no es otra cosa que eso: un payaso. De aspecto asqueroso y repulsivo, pero payaso a fin de cuentas. ¿Y qué más normal que un general payaso tenga un montón de soldados payasos a su servicio? Eso sí, en lugar de tener tanques como los de toda la vida, tienen trenecitos de circo y patos gigantescos, amén de un ejército de pingüinos asesinos.  Luego, como villana, tenemos a Catwoman. La Pfeiffer está muy bien pero a mí me supo a poco. Quiero decir que lo más que hace como tal es enfrentarse a un par de guardias y salvar a la chica (al menos, antes de que todos sepan quién es y caer en rayaduras mentales del tamaño de cualquier estatua de la ciudad) Una pena porque yo creo que el personaje daba para mucho más. Eso sí, el traje me gusta mucho, lleno de remaches y costuras al estilo de lo que será la prota de Pesadilla antes de Navidad.
 
 
 
Y, para rizar el rizo de los villanos chiflados (porque para mí que lo están), se suma al trío Max Schreck, interpretado por Christopher Walken, que es una especie de ciudadano modelo/ganster/millonario/y-no-sé-qué-más vestido como los años veinte que anda metido en todos lados y, en cierto modo, a veces, hasta cae bien (otras, como la charla que da a los periodistas para que dejen al Pingüino en paz, me resulta de lo más hortera). ¡Menudo cóctel! La cuestión es si tres villanos no pueden llegar a ser demasiados para una película y para un solo héroe. En  mi humilde opinión, sí. Soy de los que creen que, con un villano bien planteado, a veces sobra.

Y esto lleva a otra cuestión que ya pasó con el Joker. Seamos sinceros, en esta nueva entrega, el que menos pinta es Batman. En la otra, al menos, contaban el origen, aunque no mucho más porque todo se centraba en el Joker. Pues bien, hay otra cosa que priva a Burton: los malos. Por eso, esta vez, con dos malos (o tres repito, que Walken como Schreck también luce) Burton se mueve como pez en el agua y centra casi todo el material en los villanos: origen del Pingüino y Catwoman, motivos de Screck, demonios internos de Selina Kyle... El protagonismo de Bruce Wayne brilla por su ausencia (escarceos amorosos y reuniones en el ayuntamiento aparte), lo mismo que en la entrega anterior. Y, en medio, Batman. ¿Dónde si no?
 
 

Por lo demás, Alfred y Gordon aquí importan aún menos que en la primera entrega ya que, con tanto villano en la palestra, no había mucho espacio para ellos. Luego están ciertas cosas que o bien te encantan y te parecen una genialidad burtoniana o te parecen una chorrada (a mí me parecen lo segundo, pero bueno...): Catwoman lavándose como un gato o la escena en que Schreck saca una trucha para atraer al Pingüino... y este acude.

Una buena trucha. Irresistible.
 
La hora del baño.
 Y siempre que se habla de Burton se hace referencia a otro nombre: Danny Elfman. Como ya hizo en la anterior entrega, también se hace cargo de la banda sonora y debo decir que es impresionante. Escuchad el inicio en el que se nos cuenta el origen del Pingüino, con esos coros de fondo con voces infantiles; eso sólo para abrir boca. El resto es igual de bueno, como la música que oímos en los momentos finales del Pingüino cuando este se hunde en el agua.
 
 
En resumen, una cinta que de la que creo puedo decir lo mismo de lo que dije de la primera parte: como película tiene unos momentos de calidad indudable pero hay que saber diferenciar si esto es una buena adaptación del personaje o una excusa para un director de jugar con temas y personajes que le atraen. Yo creo que hay poco de lo primero y mucho de lo segundo, claro que es sólo mi opinión. Y aún así, debo reconocerlo: la tengo y, cada cierto tiempo, no me importa perderme entre las grilladas de Tim Burton compañía porque debo reconocer que el conjunto cumple su cometido: entretener. ¡Qué le vamos a hacer...!

Sea como fuere, taquillazo al canto, pero esta fue la última vez que Tim Burton dirigió algo de Batman. La tercera entrega, Batman Forever, fue dirigida por Joel Schumacher con Tim Burton como productor, pero ya sin Michael Keaton. Unos dicen que el actor estaba hasta el gorro de Batman y no quería encasillarse (demasiado tarde, creo yo), otros, que no siguió porque Burton no estaría tras las cámaras y muchos, porque pensó que el guión de Batman Forerver era una tontería.
En fin...
Curiosidades varias:
-Michelle Pfeiffer estaba completamente desnuda bajo el traje. Según se cuenta, la metían con vaselina.
-El primer día de rodaje, manejando el látigo, hirió a uno de los asistentes.
-Antes sonó el nombre (y con mucha fuerza) de Sharon Stone para interpretar al personaje. Annette Bening también pujó, al igual que Sean Young.
-Anton Furst, el diseñador de producción de la primera parte, se suicidó cuando Burton no contó con él en esta. Según se cuenta, el director no se termina de quitar esta idea de la cabeza.
-El traje de Batman es un poco distinto esta vez.
-La Catwoman que aparece al final no es Michelle Pfeiffer. Se la llamó terminado el rodaje para esta toma pero ella se negó alegando que, para eso, no volvía a meterse en ese traje. En unos medios he leído que lo que vemos es un robot; en otros, que es una modelo. A saber...

 
-Se dice hasta la saciedad pero debo ponerlo: Michelle Pfeiffer se mete al pobre pajarito en la boca. 
-Las escenas de acción no gustan mucho a Burton porque (dicen) no se le dan muy bien. No busquéis muchas aquí, que no las hay. Os dejo un ejemplo. ¿Qué os parece?
 
 
-Frase para el recuerdo: «Batman es una mosca en nuestro ungüento...» (Catwoman) cada vez que la oigo, me descoloca.
-Madonna quería interpretar a Catwoman a toda costa. Tanto fue así que un día se presentó en el despacho de Burton vestida como el personaje. Eso, al director, le trajo al pairo. Menos mal...
-El personaje de Christopher Walken, Max Schreck, toma su nombre del actor que dio vida a Nosferatu allá por los años veinte.

Vigilad el cielo.