
(War of the planet of apes)
(2017)
Director: Matt Reeves.
Guión: Matt Reeves, Mark Bomback.
Andy Serkis.
Woody Harrelson.
Karin Konoval.
Steve Zahn.
Amiah Miller.
La Tierra se ve amenazada por un virus derivado del que dotó inteligencia a los simios. César y su pueblo deben abandonar los bosques para poder sobrevivir...
¡Saludos!
Hoy le toca el turno a otro de los bombazos del verano. Con esta película se da cierre a una de las sagas, desde mi punto de vista, más interesantes que ha dado el cine de fantasía estos últimos años. Después de ver cómo los simios comenzaban a volverse inteligentes y de comprobar que se aislaban en su refugio del bosque, con todos los problemas que eso causaba, le toca el turno a la tercera y última parte de la historia. ¿Lo conseguirían rematar como en condiciones? Debo decir que las dos primeras entregas me parecieron buenísimas y esperaba con ganas este desenlace. Vale, aquí van mis impresiones.
Y, sí, lo han conseguido. Vaya esto por delante.
Cuando me enteré de que iban a retomar la historia de El planeta de los simios que todo quisque ha visto con Charlton Heston a la cabeza, creo que tuve la idea más facilona en mente: nos mostrarían cómo los simios se rebelan contra el ser humano y se hacen con todo el planeta. Esto es, los simios son los malos y el pobre ser humano el débil y el bueno de la historia. Pero, con el estreno de El origen del planeta de los simios la cosa no quedó tan clara. Se hablaba de un virus que asola al ser humano, sí, pero de rebeliones de simios no mucho. En la entrega siguiente, El amanecer del planeta de los simios, vimos que estos, relegados a un bosque, tienen una serie de problemas internos que hacen que el hombre, idiota hasta más no poder, tomarse las cosas como en realidad no son. Pues bien, en esta peli que os reseño hoy, todo cobra sentido.
Si alguno de vosotros habéis leído alguna vez los desvaríos de este que escribe al reseñar una peli, sabréis que suelo hablar de los actores. Bueno, aquí podría hablar de Andy Serkis (César) o de Karin Konoval (Maurice) pero lo cierto es que, en realidad, la cosa es muy complicada ya que, si bien los actores han servido para dotar de movimiento y expresión a los animales, también lo es que mucho tiene que ver los animadores informáticos, que han hecho un trabajo magnífico. Sí, puedo decir que Woody Harrelson cumple como el coronel y que, comentario absurdo, yo lo sigo viendo como el tontorrón de Woody el Cheers.
Y eso me lleva al tema de los efectos especiales. Brutales. Me he creído a pies juntillas que he visto simios durante todo el metraje de la cinta. La expresiones, los ojos, los movimientos, el pelo... Todo está clavado. Imposible que no hubiera sido así porque, no hay que olvidarlo, la mayor parte de la peli, salvo los momentos finales o los pocos con los humanos, son por y para los simios digitales. Y, repito: uno se cree que esos animales hablan, piensan y, sobre todo, sienten. Por cierto, ¿soy yo o César se parece en esta entrega mucho a Serkis?

Esto ha sido todo. Un final muy digno, muy bien llevado y mostrado en pantalla de manera estupenda. Me ha encantado cómo, poco a poco, la historia inicial se ha ido convirtiendo en otra muy distinta de lo que, al menos yo, creía. Esta saga merece un puesto de honor aunque siempre he creído que no se le ha dado tanto bombo, publicad o importancia como a otras como Los juegos del hambre o cualquiera de súperheroes. Yo la he disfrutado al máximo y, sin duda, os animo a verla.
Un detallito. ¿no hubiera sido genial una escena post creditos en la que se viera llegar el cohete de Heston? Lo sé; el friki que hay en mí es poderoso.
Vigilad el cielo.