(2015)
Director: Kenneth Branagh.
Guión : Chris Weitz.
Lily James.
Cate Blanchett.
Richard Madden.
Sophie McShera.
Holliday Grainger.
Helenda Bonham Carter.
Ella pierde a su madre y a su padre. Por desgracia para ella, deberá vivir con su su madrastra y las hijas de esta...
El ser humano se mueve por modas. Y el cine, como invento del homo sapiens, también. Solo hay que pararse a reflexionar un poco para darse cuenta. Hace unos años, la moda fue adaptar libros infantiles y juveniles porque alguien debió pensar que todo es Harry Potter o el Señor de los anillos. Luego vinieron los hombres lobo y vampiros. Después, los zombis. No hay que olvidar a los súper héroes. Pues bien, ahora hay otra tendencia o, mejor dicho, subtendencia, ya que lo hace un estudio en concreto: adaptar clásicos Disney de toda la vida con actores reales. Lo han hecho con Blancanieves (por partida doble), La bella durmiente. Ahora le toca el turno a otro peso pesado de la casa de Walt: La Cenicienta.
¿Listos?
Veamos. La película da lo que promete, es decir, fijo que sabes de que va esta historia y, casi con toda seguridad, la has visto. Pues lo que vas a ver aquí es justo eso, la historia de la Cenicienta... en todo su esplendor. Sus problemas con una madrastra arpía y sus hijas doblemente arpías, cómo se siente una desgracia con piernas y, por supuesto, la llegada al rescate de un hada madrina que hace una magia descomunal y le permite ir al baile para encandilar a un príncipe. Y, sí, aquí hay un zapato de cristal que va a ser eje de buena parte del metraje. Lo dicho; la Cenicienta en su estado más puro. No obstante, y esto lo digo como punto a favor, se las han apañado para contar una historia mega-super-chachi conocida pero han añadido una serie de cositas que, si bien cuando era niño no me pregunté, lo cierto es que, de adulto, la razón exige una explicación más o menos coherente. Así, tengo que destacar cuatro cosas que, como añadidos, me parecen muy acertados. Empiezo.
La primera, conocemos el origen de Cenicienta. Aquí la vemos como niña, con una infancia feliz, con mami y con papi. Y, si en Spiderman hay una máxima (Un gran poder conlleva una gran responsabilidad) aquí hay otra: hay que ser valiente y bondadosa. Pero no todo puede ser felicidad y, muy pronto, vemos que la madre de la prota fallece. Bueno, es la excusa ideal para que el padre se case con otra. Y no creo que haga falta que te diga quién es.
La segunda, es que, lo mismo que vemos lo que pasó con la madre, también sabemos qué le pasó al padre y las razones por las que acaba desapareciendo del mapa. De este modo, podemos entender perfectamente que la pobre Cenicienta se quede más sola que la una y, de paso, bien mirada, la pobre es justo eso: una desgracia con piernas. Mona, pero desgraciada.
Pero, sin duda, la que más me gusta es el tercero de los añadidos. Y es que aquí comprendemos un poco más al personaje de la madrastra. La tiparraca es más mala que una oposición al Estado pero, también, tiene sus planes maléficos: si Cenicienta se casa con el Príncipe, exigiría a la pobre que casara a sus dos hijas con hombres de bien y, de paso, control en la sombra del propio Príncipe. Creo que este es un detalle que viene muy bien a la historia y, si bien puede pasar un poquito desapercibido, también es cierto que, mirándolo de cerca, es un buen golpe de efecto. De este modo, el personaje no queda reducido a mandar limpiar y fregar a a pavisosa de Cencienta.
Y, para terminar, ¿no te has preguntado nunca qué hubiera pasado si Cenicienta va al baile y al Príncipe le hubiera importado una gaita? Quiero decir que allí, estaban TODAS las doncellas casaderas del reino e, incluso, de fuera. Fijarse en Cenicienta tuvo que ser para esta una lotería porque, una cosa cosa es ser guapa con ayuda de la magia y otra que al Príncipe no le hicieran tilín otras. Bueno, pues aquí solucioan la papeleta cuando Cenicienta, en un arrebato de ganas de salir pitando de su casa, se encuentra con el Príncipe y cupido hace el resto. Dicho de otra forma, al menos los chicos se conocieron y se hicieron (de nuevo lo escribo) tilín mutuamente.
Otro aspecto a destacar, y que, desde luego, entra por los ojos, es la impresionante ambientación que predomina a lo largo de toda la peli. Branagh se lo pasa pipa con todo lo que sea palacios y cosas de época y aquí el tipo tiene, encima, la ventaja de no tener por qué mostrar algo real pero sin que ese toque imaginario llegue a saturar al espectador. Los vestidos, campesinos o principescos, los palacios, las mansiones... todo está cuidado al detalle y, sin duda, me ha parecido uno de los puntos más fuertes de la peli. Y, sí, el zapato de cristal está muy conseguido.
Los personajes son los que uno espera. La madrastra es una vibora en todas sus acepciones y, sus hijas, viborillas. Me ha gustado que desarrollen un poquito más al Príncipe porque, todo hay que decirlo, en la peli de dibujos, era más plano que una mesa. Y, claro está, Cenicienta. Resulta más real y, a su modo, humana. Aquí vemos que tiene sentimientos y, también, que cuando se harta, coge un caballo y sale corriendo. No es tan, digámoslo así, infantil como la del largometraje animado pero queda bien.
¿Y los actores? La verdad es que acertados. Cate Blanchett queda muy creíble como madrastra porque, con esos ojos y ese porte, puede intimidar a quien se le ponga por delante. Además, la he visto muy delgada, lo que acentúa ese aspecto de parecer que tiene un palo metido por ahí atrás. Sophie McShera y Holliday Grainger haciendo de Drisella y Anastasia cumplen. Richard Madden como el príncipe no está mal pero me queda algo soso. Y la principal para el final: Lily James en en papel de Cenicienta. La verdad, me ha gustado porque resulta creíble y deja un poco lejos ese aspecto de muñequita encantadora que tiene la de los dibujos animados. Helena Bonham Carter poniendo cara al Hada Madrina ahí queda...| Qué mona. |
| Qué principesco. |
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| ¿Qué...? |
Los efectos especiales que vamos a ver aquí están bastante conseguidos. Sin duda, la escena que más me ha gustado, y donde mejor se lucen, es, cómo no, la del Hada Madrina. La verdad es que están clavados y, respetando el original de la peli animada, han sabido aportar su granito de arena. Sin duda, un gran punto a favor. Yo, particularmente, estaba deseando llegar a esta escena y, lo admito, no me ha defraudado en absoluto.
En cuanto a las cosas que me parecen mejorables debo señalar unas poquitas. Lo primero, el gato. Vale, esto lo digo desde el más personal de los puntos de vista pero Lucifer me cae fenomenal. El minino es malo, retorcido, maligno y tiene esa mirada que te taladra. Aquí no le han dado protagonismo. Yo creo que, igual que los ratoncitos los han hecho por ordenador, podrían haber hecho lo mismo con el gato y, así, poner un puntito simpático. Repito, es mi opinión. Por otro lado, me ha dado la impresión de que el personaje de la madrastra y sus hijas están un poco desaprovechados. La primera no resulta tan siniestra como en los dibujos. Esperaba que las tres se lucieran más machacando a Cenicienta pero, en fin, ahí quedan. Por otro lado, que el rey se esté muriendo no me ha gustado; creo que es un añadido que no aporta nada y, además, es un detalle algo oscuro en una historia que no tiene por qué serlo. ¡Con lo majete que era el de los dibujos!
Esto ha sido todo por hoy. La verdad, la peli me ha gustado y creo que han hecho un buen trabajo. La Cenicienta me gusta, si bien es cierto que no es de mis personajes Disney favoritos. Aún así, la peli cumple con su prometido y hace algo que ya me parece un gran logro: no resultar ni ñoña ni infantil. Si puedes, creo que es una cinta que hay que ver, sobre todo, para pasar un ratito entretenido.
Y la moda sigue. Ya suenan por ahí versiones en carne y hueso de Pinocho, La Bella y la Bestia (otra vez) y Aladdin y, dentro de poco, Peter Pan volverá a surcar als pantallas (o, al menos, el capitán Garfio) Supongo que, como ocurre con los súper héroes, es lo que toca. ¿Se animarán con la Sirenita? A saber.
Por cierto, ¿qué manían tienen de poner actrices rubias platino y cejas oscuras? ¿Por qué no las ponen castañas clarito y listos. Ve Maléfica y comprenderás lo que digo.
Vigilad el cielo.


