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sábado, 28 de marzo de 2015

Sansón y Dalila



Sansón y Dalila (Samson and Delilah)

(1949)

Director: Cecil B. DeMille.
Guión   : Jesse lasky Jr., Fredric M. Frank, Harold Lamb, Vladimir Jabotinsky

Victor Mature.
Hedy Lamarr.
George Sanders.
Henry Wilcoxon.





Cuando Sansón ve cómo su boda con una mujer filistea acaba en desgracia, jura venganza contra los filisteos. Dalila tendrá cómo objetivo darle caza hasta que se enamora de él...



¡Saludos a todos!


Antes de comenzar, me gustaría aclarar una cosa. Si alguna vez me has hecho el honor de pasarte por estos lares, sabrás que tipo de películas reseño. Si eres nuevo, creo que puedes hacerte una idea más o menos clara. Quizás por eso, puede que te extrañe ver una película como esta en este blog. Vale, la primera impresión es que se trata de una peli histórica, bíblica si quieres, que poco tiene que ver con los ovnis, aliens y demás gente rara que pulula por las reseñas que hago. Y tendrás razón. NO obstante, me gustaría que lo vieras desde mi punto de vista: esta es una historia de un tipo súper poderoso, dotado de una fuerza descomunal, cuyos enemigos le acosan sin piedad y se las hacen pasar muy canutas y que. incluso, tiene un punto débil fuera de toda normalidad. Si esto no es una historia fantasiosa, que venga Dios (nunca mejor dicho, y desde el máximo de los respetos) y lo vea.



Bromas a parte, esta es una película que me ha encantado y fascinado a partes iguales desde que, siendo niño,la vi por primera vez. Muchos son las cosas que me gustan, así que ahí voy:



La película tiene una introducción perfecta: vemos el planeta Tierra y una voz en off muy metida en faena que nos recuerda que el ser humano es retorcido y le encanta eso de esclavizar y machacar a sus semejantes. Es la excusa perfecta para presentarnos a los dos pueblos que, cual galos y romanos, se van a incordiar mutuamente: danitas y filisteos. De hecho, viendo a estos últimos, comprendes esa frase de "comportarte como un filisteo"



La cinta va directa al grano, como solían hacer las producciones de la época y que ahora parece ser una costumbre perdida. Nada de andarse por las ramas. Por eso, se nos presenta a Sansón de lleno y su objetivo: casarse con una mujer filistea para desgracia de su familia, su casta y de todo el que le conoce. No obstante, la fama de mala bestia que tiene el amigo Sansón también en bien conocida. Por eso, el tipo es respetado entre los danitas y los filisteos a partes iguales. 



La película, en su comienzo, se toma las cosas con calma y presenta bien a todo el mundo. Es cuando una belleza morena de nombre Dalila se cruza en el camino de Sansón cuando la trama comienza a tomar forma. Por eso, después de la cacería de un león y de una boda que tiene de todo menos festivo, va a comenzar la historia que todos, más o menos, conocemos: Sansón se vuelve un proscrito y, con su fuerza espectacular, se encarga de hacer la vida imposible a cuanto filisteo se le pone por delante.



Pero, por encima de todo, Sansón y Dalila es una espectacular historia de amor que, al menos a mí, me parece el eje de todo. Es cierto que la trama del forzudo es muy conocida pero ese aspecto no eclipsa a lo que vas a ver aquí: la historia de una relación tormentosa, libertina y dramática entre Dalila y Sansón que va a prevalecer sobre el tema de los mamporros y las batallas. Por eso, el guión se recrea de forma sublime en la relación amor-odio entre los dos protas: primero hay un tonteo casual, luego una relación propiamente dicha donde ninguno se fía del otro y, al final, todo ello desemboca en una historia llena de amor, odio, resentimiento y pena que culmina en una espectacular escena final. Y todo muy bien llevado, hilvanado y mostrado.



La historia contiene el elemento fantasioso adecuado pero sin apabullar al espectador. Como te dije al principio, esta cinta tiene tanto de bíblico como de peli de fantasía. Por eso, hay determinados momentos "irreales" muy bien mostrados. Ahí quedan la lucha con el león (que hoy sería ordenador puro y duro), el momento de humillar a los filisteos con la quijada de un asno o, mi favorito, Sansón entre las dos columnas luciéndose de manera espectacular. La elegancia a la hora de mostrar estos momentos es tremenda; nada de movimientos de cámara espectaculares, ni ángulos retorcidos ni trucos raros. Lo que se ve es lo que hay y lo que vemos está muy bien.



Pero una de las cosas que más me gusta de esta cinta, aún a riesgo de que me llames clásico, bohemio o desfasado, es que esa elegancia se aplica  a todo pero, aún más, a las líneas de dialogo y al modo de presentar ciertas situaciones. Escuchad las conversaciones de amor entre Sansón y Dalila, el momento en el que él le rebela el secreto de su fuerza (espectacular) o la pena tremenda, acompañada con un sentimiento de culpa brutal cuando ella le ve ciego, encadenado y débil. Tremendo todo ello. Hoy en día la relación entre ambos seguro que incluiría una escena de cama con los desnudos de rigor pero aquí, ni hace falta ni se necesita: la historia y los diálogos mandan sin problemas. Se puede pensar que era norma de la época pero yo me quito el sombrero ante semejante elegancia y buen gusto. Os dejo unos ejemplos:


"Tus brazos fueron arenas movedizas, tus besos la muerte" (Sansón)
"Yo pude haberte amado con tal fuego que cualquier otro amor te parecería hielo" (Dalila)
El propio Satanas le enseño todas las artes de la seducción. Antes se coge un rayo de luna que así una mujer semejante" (Uno de los hombres del Sarán)
"Es magnifico hasta encadenado"  (Dalila)


Otro aspecto importante a destacar es la ambientación: tan exquisita como todo lo demás. Trajes, chozas, palacios... Todo está cuidado al milímetro y aporta un aspecto realista a lo que vemos bastante considerable. Destaco, por supuesto, el vestuario, cuidado de manera espectacular. Es cierto que, en determinados momentos, el cartón piedra se nota pero eso es algo propio de una época en la que no había pantallas azules, verdes o fosforitas ni donde las cosas se hacían apretando los botones de un ordenador.



¿Y la música? Todos sabemos que en una peli así el acompañamiento musical es fundamental y lo que vamos a escuchar aquí no defrauda. Victor Young, que también firmó otra banda sonora espectacular con Johnny Guitar, nos regala una música bellímsima donde, por supuesto, debo mencionar el tema principal que hace de fonfo a la historia de amor entre Sansón y Dalila; tan romántico como precioso.




Los personajes están perfectamente presentados y desarrollados y, nada más verlos, sabes por donde van a salir. Sansón se muestra confiado, valiente y a la vez, cuando se tercia, prudente. Eso sí, el amigo nos sale enamoradizo porque las mujeres (danitas) le molan una barbridad. Además, es el prota pero sufre de lo lindo. Dalila cumple todos los requeisitos de mujer fatal: guapa, morena, mirada desafiante y es más venenosa que una seta. Ahtur, con esa cara de malo que tiene cumple como se merece y el Sarán de gaza digamos que se deja llevar (con su puntito de mala leche apropiado)





Y de los personajes paso a los actores. Bien es cierto que Victor Mature puede que no goce del carisma de otros de la época pero yo creo que fue el Sansón perfecto y, cosa curiosa, es su rostro e imagen el que se suele poner cuando se habla del personaje. Para mí lo clava; se muestra arrojado y débil a partes iguales y esa mirada extraña que tenía le viene muy bien al papel. En mi humilde opinión, Mature es a Sansón lo que Johnny Weissmuller a Tarzán: un icono, una relación inevitable. Hedy Lamarr es la perfecta Dalila: rencorosa, amorosa, retrocida y bellísima dainita de cabellos negros que hace que a Sansón, con todo lo forzudo que es, se le aplique eso de "Tiran más dos (...) que dos carretas" No me extraña; seas Sansón o no, creo que picarías como él.  George Sanders com el Sarán cumple muy bien en su papel de poderoso-apático y supuesto enemigo de Sansón. Además, esos gestos cansados, como si estuviera harto de todo, los borda. Y, sí, la primera novia de Sansón, rubita, delgadita, jovencita y todos los -itas buenos que quieras, es Jessica Fletcher... digo, Angela Lansbury.




¿Alguna cosa mejorable? Hombre, alguna pero, para ser sincero, creo que lo que te voy a enumerar son detalles propios de la época en la que fue rodada. El primero y más cantoso es que Victor Mature, es decir, Sansón, luce físico ancho pero, a la vez, ciertamente blandito y eso, en ciertas escenas, se nota. Esto no lo digo como fallo; simplemente, en aquella época, no destilaba la moda que predomina ahora, esto es, que actores y actrices pasan por el gimnasio lo necesite el papel o no. Por eso, se puede decir que Mature luce un físico poderoso pero no trabajado o esculpido a golpe de pesa. ¿Esto queda mal? Repito: NO. ¿Más? Sí, ya que, en alguna escenas, el doble se nota y mucho; presta atención a la pelea con el león o cuando Sansón convierte su (en principio) boda en una masacre. El especialista se nota que da gusto pero, al menos yo, lo veo con cierta sonrisa en los labios y lo entiendo como un truco de la época. Vale, cuando tira a un danita por los aires se nota que el desgraciado está colgado pero ahí queda.



Esto ha sido todo por hoy. Lo dije al principio y lo digo ahora: me encanta esta película. No me canso de verla y, cuando lo hago, disfruto como la primera vez. Me parece maravillosamente rodada, narrada e interpretada. Es, a fin de cuentas, un cine que ya, por desgracia para este vuestro servidor, no se hace. No te dejes llevar por el sentido religioso que, obviamente, pulula por la cinta. Muchos dicen que es la obra maestra de Cecil B. DeMille. Yo creo que, más bien, ese título se los llevarían Los Diez Mandamientos pero, desde luego, esta no está muy alejada.

Una curiosidad: en el estreno, DeMille preguntó a Groucho Marx, qué le pareció la peli. La respuesta fue esta: "Ninguna película en la que el protagonista masculino tenga más tetas que la protagonista femenina puede mantener mi interés" Ahí queda eso...


Vigilad el cielo.


sábado, 8 de febrero de 2014

El pueblo de los malditos




El pueblo de los malditos (Village of the Damned)
(1960)
Director: Wolf Rilla
Guión   : Stirling Silliphant, Wolf Rilla, Ronald Kinnoch 

George Sanders
Barbara Shelley
Martin Stephens
Michael Gwynn
Laurence Naismith






En un pueblecito, todo el mundo parece desmayarse. Al despertar, todas las mujeres están embarazadas… 

“Cariño, estaba durmiendo en el suelo. Qué cosa más extraña” (Gordon)
¿Nos hemos desmayado?(Anthea)
“Sí, eso parece” (Gordon)
“No solo os ha pasado a vosotros. Todo el pueblo se ha dormido” (Alan)


El pueblo de los malditos es un ejemplo claro de película de ciencia-ficción de la época. Y, además, es de los buenos. En ella se dan una serie de elementos, con el toque justo de fantasía correspondiente, que han hecho de esta cinta todo un clásico y que es un placer ver de vez en cuando. Por supuesto, hay que mencionar que está basada en el libro The Midwich Cockoos y que fue escrito por John Wyndham. Debo admitir que no lo he leído (cosa que me gustaría remediar), así que lo que voy a comentar en las líneas que siguen es la película como tal, sin tener en cuenta si es o no fiel a la obra original.
A favor deben destacarse muchas cosas. Par empezar, y como ya he dicho en alguna que otra ocasión, esta cinta cumple el canon de las películas del mismo género de la época, es decir, no pararse en detalles que sobran e ir directa al grano. En la primera escena ya se habla de que algo raro (que no malo, al menos, aún), sucede en el pueblo donde va a transcurrir la trama. Por eso, el militar, Allan, está preocupado porque no hay comunicaciones. Estupendo. Si a eso le añadimos un autocar tirado en mitad de la carretera y un poli que se desmaya de golpe, así, porque sí, la cosa comienza a ponerse más que interesante. La escena que sigue me parece muy bien llevada, cuando los militares se ponen a investigar y descubren que, pasando cierto punto, la gente se desmaya. ¿Qué le añadimos que un avión se estrella porque el pobre piloto se duerme? Mejor. Eso provoca, al menos para mí, dos reacciones en el espectador: que la curiosidad aumente y que uno quiera seguir viendo la peli justo para acabar con esa curiosidad y ver qué pasa. A fin de cuentas, ¿no son esas dos cosas lo que debería tener toda buena historia y toda buena película?
La cinta, una vez presentada la trama, tiene una introducción de personajes muy correcta, cada uno de ellos reaccionando, a su modo, a lo que acaba de pasar, esto es, todos se acaban de despertar sin ton ni son. Por eso, conocemos al médico, el profesor Scott, su mujer, Anthea, profundizamos más en el personaje de Allan, el militar del comienzo… y, claro está, ciertos ciudadanos del pueblo que, si bien no van a ser más que meros comparsas en el reparto, cada uno, a su modo, va a tener su trocito de protagonismo en ciertas escenas.  Todo ello a un ritmo pausado que, sin llegar a cansar o a ser muy lento, me resulta muy adecuado para que el espectador se meta bien en una historia de la que, en realidad, no sabemos mucho.
La película continúa y es cuando se produce el gran momento: Gordon y su mujer esperan un hijo. Esto suena como algo de lo más normal… si no fuera porque todas las mujeres del pueblo en edad de concebir están embarazadas. Este segmento de la peli tiene momentos muy buenos, como ese en que el cura se ve asediado hasta romper el secreto de confesión, que los fetos se desarrollan de manera muy rápida o que todos los hombres/maridos del pueblo se sienten muy cornudos y en perfecta conjunción y todos ellos acuden a la taberna (todos en silencio, bebiendo) para ahogar penas. Y el drama ya se huele: “Ojalá ninguno sobreviva”, suelta uno.      
La película tiene dos partes muy bien diferenciadas y que, sin duda, tienen objetivos muy distintos pero, en ambas, igual de conseguidos. En la primera la cosa está clara: enganchar al espectador, dejar pistas y hacer que todo resulte misterioso y fantástico sin que esto último sea muy evidente o destacable para no caer en el ridículo. La segunda, una vez nacidos los niños, se va a centrar en estos y en el espectáculo infantil/maligno que van a desplegar.
Por eso, como ya dije antes, la cinta va a ir poco a poco dejando detalles muy importantes: el perro, Bruno, que ladra cuando David nace y se va gruñendo; la cara de Gordon viendo a su hijo en la cuna (feliz, al hombre, no se le ve mucho) o que, cuando David se quema con la leche, su madre, de manera inexplicable, mete la mano en el cazo hirviendo. Una palabra se abre camino en la mente del espectador: maldad. Si le añadimos al cóctel que los nenes tiene uñas raras, pelo más raro aún (y rubito) y una inteligencia fuera de lo común que hace que todos estén conectados, no hay duda posible: habría que llamar a Herodes para que acabara con todos ellos. 

Con respecto a los niños, hay un aspecto de la peli que es necesario destacar y que suele ser la marca de fábrica, algo relacionado con los efectos especiales. Veamos, efectos como tales no busquéis mucho en esta cinta porque no los vais a encontrar; no es una cinta de explosiones, naves gigantescas o criaturas estrambóticas (los niños, a su modo, lo son claro) Aquí todo está muy comedido y de espectacularidad, poca. ¿Eso queda mal? Ni pensarlo. Es más, es algo que beneficia mucho al conjunto. Por eso, lo que más llama la atención es el efecto de los ojos de los nenes cuando hacen cualquiera de sus travesuras: aparece en ellos un extraño brillo que les otorga un aire maligno considerable. Además, si prestamos atención, cuando esto se produce, la imagen del niño en cuestión se queda totalmente congelada (no es que los niños no se muevan: se congela el fotograma) lo que le da un aire de irrealidad muy apropiado. Un efecto de sonido más misterioso aún de fondo y el paquete está servido. Aquí os dejo un ejemplo. Hay más pero, si os gusta, es la excusa perfecta para que veáis la peli.
Y esto es solo el comienzo. El despliegue de mala baba infantil que sigue en la peli no tiene precio, ya sea con el pobre desgraciado que casi atropella a una niña, con el hermano del mismo cuando intenta matarlos o, qué demonios, con el pueblo entero cuando, antorchas en mano, sale a la calle en plan masa popular asesina para acabar con los niños. Que estos lo permitan ya es otra cosa.
Otro momento clave: la reunión que intelectuales y militares tienen para decidir el futuro de los rubios (que no tiernos) infantes. Aquí sabemos que suceden dos cosas que encaminan la peli a su final. Primero, que hay más colonias de niños asesinos. Segundo, que en ciertos lugares (como cierta comunidad esquimal), los han eliminado. ¿Qué harán los protas? Pues lo que hacen es orientar la peli hacia su final. En una historia como esta, ¿las cosas pueden acabar bien? Yo lo tengo muy claro y el guión también. El final me parece el más adecuado porque, a fin de cuentas, la película puede ser de ciencia ficción con la fantasía incorporada que esta trae consigo pero, por encima de todo, esta es una historia dramática y ya sabemos todo como acaban los dramas. Yo me voy a estar calladito para que os entre la curiosidad y os animéis a verla. 

¿Y los actores? Para mí, correctos. No menos, no más (o viceversa) Creo que todos están creíbles en sus papeles. George Sanders resulta bastante convincente como profesor pero, también es cierto que queda un poco estirado. Cosa curiosa, en toda la peli no sabemos dónde trabaja o da clase y de qué es profesor aunque, queda claro que las ciencias andan de por medio porque, además, es muy respetado por los militares. Barbara Shelley, haciendo de la amante y modosa Anthea pasa por el metraje sin destacar demasiado. Lo mismo le pasa a Michael Gwynn como Alan, el hermano militar de Anthea. Debo destacar al niño Martin Stephens haciendo del pequeño y maligno David, cuyos ojos, expresión y gesto, sin dejar entrever una sola emoción, hace del personaje alguien bastante memorable. 

¿No os recuerda un poco a Sheldon Cooper?
 ¿Cosas mejorables? La verdad, esta película me gusta mucho y lo único que puedo decir es que no se deja muy claro de dónde saca Gordon la bomba final con la que se soluciona todo. Supongo, digo yo, que se la prestaron sus amigos militares pero, en ese caso, quizás Alan debería saber algo. No es más que una mera teoría mía.
Hasta aquí he llegado. Toda una joyita del género y un clásico se mire por donde se mire. Para mí, una película muy bien llevada, con un ritmo muy bien marcado y, sobre todo, cazando el interés del espectador en todos y cada uno de sus minutos, cosa que hace que, lo que tenemos por delante, sea de muchos quilates. Recomiendo verla, claro. Ciencia ficción de la clásica y, además, de la buena.
Como curiosidad, debo decir que en mil novecientos noventa y cinco fue objeto de un remake y, cosa rara, fue un producto más que digno y destacable. Su director fue John Carpenter y tuvo a Christopher Reeve y Kristie Alley como protagonistas. Fue una versión muy fiel salvo en una cosa: en la versión moderna se deja claro la procedencia extraterrestre de los niños malditos. En esta versión de mil novecientos sesenta, si bien uno lo puede suponer, la verdad es que no se nos explica por las claras el origen de David y compañía. Es otro de sus logros.

Vigilad el cielo.