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sábado, 21 de abril de 2012

Immortals

Immortals (Immortals)
(2011)
Director: Tarsem Singh
Guión    : Charley Parlapanides, Vlas Parlapanides 

Henry Cavill
Mickey Rourke
John Hurt
Stephen Dorff
Freida Pinto
Luke Evans 

Hiperión está decidido a liberar a los titanes para que masacren a los dioses. En su camino, se interpondrá Teseo…


Y vamos allá con otra película de un género que, por unas o por otras, parece estar de nuevo en auge y que parece que gusta al personal: el de los griegos.
Sólo con verle, sabemos que es el malo
La película empieza bien, directa al grano. Y es que, desde la primera escena, sabemos qué es lo que va  a pasar: el amigo Hiperión, interpretado por Mickey Rourke, con su flamante arco en la mano, libera a los titanes. No obstante, podemos oír una voz de fondo que parece que no está de acuerdo con eso. A partir de ahí, asistimos a un flash-back que ocupa la mayor parte del metraje  donde vamos a conocer a los protagonistas y el meollo en cuestión de la historia.
Immortals es, por encima de todo, una película de aventuras. Y, como todas las de este género, cumple con todos y cada uno de los cánones: tenemos un malo malísimo y bestia (Rourke) y un bueno buenísimo y noble (Cavill, interpretando a Teseo) Luego, por supuesto, hay un mentor del héroe que resultar ser algo más (el anciano interpretado por John Hurt), los compañeros del héroe (Stephen Dorff, que pinta poco, pero ahí va) y los secundarios que respaldan todo lo dicho y que, en este caso, tienen forma de dioses cachas y muy guapos. Y es que no hay que darle vueltas, amigos, si eres dios o diosa, eres guapo y vas al gimnasio. Por supuesto, hay cara bonita incluida en forma de oráculo con rostro de Freida Pinto.
Como no podría ser de otro modo en una película actual como esta, destaco la ambientación, vestuario y atrezzo, muy bien cuidado, dando un aire sucio y realista que es marca de toda la peli. Buen punto a favor ya que la mezcla entre fantasía y toques de realidad está muy bien cuidada.
 
Cavill (Teseo) en pleno desenfreno


Los actores, para mí, cumplen sin más ni más. Seamos sinceros, esta no es una película para un lucimiento interpretativo aplastante (hay otras cosas que lucir, como los bíceps o un abdomen bien marcado, una constante en esta cinta y que canta más que un vinilo rayado) Cuando uno va a ver una peli como esta sabe a lo que va y, si te pueden sorprender un poco con algo que no esperas, pues mejor. Para empezar, Henry Cavill (futuro Superman, por cierto) me parece que, si bien hace el papel de héroe, me ha resultado pelín inexpresivo. Sí, hay veces que se ríe (poco, al principio de la peli) y que incluso pone cara de pena, pero me ha dado la impresión de que pasa por la cinta sin más ni más, faltándole un poquito de carisma y emoción en lo que hace. Rourke cumple en lo suyo, es decir, malo bestia donde los haya que si tiene que sacar los ojos a uno o quemar vivo a otro lo hace y en paz
Zeus luciendo capa y horas de pesas
. Cómo no, cachas hasta la médula. Stephen Dorff sigue la línea de los anteriores: ladrón, algo borde y forzudo. Pelín ligón al principio pero, donde esté Teseo, que se quiten todos, que para algo es el prota. Y no puede haber peli de aventuras sin un rostro femenino que alegre la vista al personal entre tanto músculo marcado. Por eso, tenemos a Freida Pinto como el oráculo que luce palmito, curvas y ojos grandes como platos. Mención especial tienen los dioses como Zeus (Luke Evans), Atenea (Isabel Lucas) o Poseidón (Kellan Lutz) que, aparte de lucir gimnasio (me repito, pero es cierto. ¿Por qué en las películas de hoy de esta clase los actores parece que han salido de la sala de pesas? ¿No se puede ser héroe sin necesidad de estar cachas?), tienen un tono dorado muy curioso. Por cierto, destaco el modo en que los han representado ya que lo han hecho de manera muy tradicional y típica (vestidos raros, orlas en la cabeza o armas pesadas) en un Olimpo tan usual como idílico.
Pero, ¿quién es el protagonista en la sombra por encima de todos y todas? Sin duda, el toque digital en forma de efectos especiales. Aquí hay ordenador a todas horas y en casi todas las cosas. A tener en cuenta la escena en la que el dios impacta sobre el mar y provoca una especie de maremoto, el del arco de Epiro (que me recuerda al de Dragones y mazmorras, nota nostálgica) o las peleas. Y por supuesto, si hay algo que contenga esta peli es pantalla azul (o verde, siempre me he liado con ellas) porque, si os fijáis, raro es el paisaje o lugar que no está generado por ordenador. Algo, supongo inevitable en una producción como esta y que, sin duda, le da ese toque espectacular que tiene.
Y seguimos. Si hay una cosa que destaque en esta película es lo híper violenta que es. Aquí la violencia y la saña se manifiestan de múltiples y diferentes modos: bien en forma de peleas muy bien coordinadas y sincronizadas (y que recuerdan a 300 que tumban), bien cuando el amigo Hiperión manda castrar a un pobre desgraciado de un martillazo bestial en los mismísimos o cuando saca a uno de sus generales los ojos porque sí. Ah, y si un monje no puede hablar o las sacerdotisas no sueltan prenda, nada más fácil: el primero se corta la lengua y a las segundas se les mete en un toro metálico y se las pone a cocer a fuego lento.  Y, si de violencia se habla, observad la escena final en la que los titanes, muy originales por cierto, alejados de la idea de gigantes con poco cerebro y ganas de destruir cosas, son liberados y tienen una pelea (espectacular por otra parte) con los dioses. Las cabezas se parten (literalmente hablando) que da gusto, y el personal es atravesado por lanzas o cortado con espadas cual si fueran mantequilla. Ah, y aquí de dar mamporros no se libra nadie, ni el mismo Zeus ya que, si sus hijos le desobedecen, un buen latigazo inhumano y se estampa al pobre dios contra la pared (de nuevo, literal) Y es que todos sabemos que un azote a tiempo (expresión que viene que ni pintada) soluciona muchos futuros problemas.
 Una inmortal                       Una mortal

¿Es mejorable esta sesión de Inmortales? Desde mi humilde opinión, sí, sin duda. Me ha dado la impresión que, en general, es un producto demasiado artificial que, de un modo u otro, recoge la cosecha restante de otros como 300 o Furia de titanes. La historia en sí no está mal pero el modo de llevarla a escena me ha dejado pelín frío. Sí, mucha cabeza estallando, alguna que otra escenita de cama puesta con calzador y cierta filosofía de creer en la nobleza de uno mismo. Vale, intenciones no le falta pero, en general, se me ha quedado algo coja, muy centrada en sorprender al personal con escenas espectaculares y no en contar la historia de manera más efectiva.  En mi opinión, se ve, pasas un rato más o menos agradable y adiós muy buenas.
Por cierto, la escena final con niño incluido, ¿sugiere una segunda parte?
A saber.
Vigilad el cielo por si los dioses o titanes siguen tan cabreados.
Como curiosidades:

Stephen Dorff afirma ser el Han Solo de la peli. No te queda nada aún, chaval…
De nuevo, el actor señaló en una entrevista que Cavill era muy soso y no sabía de qué hablar con él. ¿Será que la cara de sieso del amigo Teseo le viene de pura cepa?
Henry Cavill ha tenido una trayectoria curiosa de rechazos: fue demasiado joven para ser James Bond, pero demasiado viejo para interpretar al Edward Cullen de Crepúsculo. Sonó para Batman, pero no cuajó. Al final, el chico no puede quejarse: será el nuevo Superman.
Luke Evans (Zeus) ya interpretó a otro dios, Apolo, en Furia de Titanes. Por cierto, casi todas las escenas que rodó en esta última fueron eliminadas. Cosas del montaje.
Los responsables de la película son los productores de 300. Ahora te explicas tanto parecido.
Rourke aparece con un brazo tapado porque se acababa de operar de un tendón.

domingo, 1 de enero de 2012

El origen del planeta de los simios

El origen del planeta de los simios (Rise of the planet of the apes)

2011

Director: Rupert Wyatt
Guión   : Rick Jaffa, Amanda Silver.

James Franco
John Lithgow
Andy Serkis
Freida Pinto









En un laboratorio, un investigador busca una cura contra el Alzheimer experimentando con simios. Unos de ellos, césar, destaca muy pronto sobre el resto…

Y de nuevo vamos con otra precuela.

Debo decir que, cuando me enteré de que estaban haciendo otra peli del planeta de los simios, la noticia me dejó más bien frío. Y es que, para mí, planeta de simios sólo habrá uno: el que pateó Charlton Heston allá por 1968 y que perdura en la memoria de todos. Sí, luego hubo secuelas, precuelas y remakes, pero nada como la original. Y es que aquella cinta tocó muchas fibras y dejó el listón muy alto para cualquiera que se atreviese a hacer nada relacionado con el tema de los simios como clase dominante del planeta.
           Muy bien, pues eso fue hasta que la vi esta película, porque, la verdad, es que me ha encantado.

No estamos ante una cinta de ciencia ficción porque sí en las que nos meten el elemento fantástico con un colador. Todo lo contrario. La cinta va lenta, de manera progresiva, mostrándonos en un principio una historia con tientes dramáticos más que evidentes (la enfermedad del padre del protagonista, el cuidado del simio) mezclada con una buena dosis de sentimentalismo que, para nada resulta empalagoso. Y es que hay una cosa más importante en esta historia que CGI o golpes de efecto (que los hay y muy buenos): una historia. Poco a poco, los protagonistas, si bien son importantes, van dejando paso al protagonista por antonomasia: César. El simio va robando escenas e interés a partes iguales hasta tal punto que llega un momento en el que los humanos nos importan un comino y queremos que César (y el restpo de los colegas simiescos)  esté en la pantalla todo el rato. Y, por suerte, es así. Poco a poco, a modo de sutil crescendo, la trama se va haciendo más y más intensa y abandonamos ese dramatismo inicial para recordar la razón por la que hemos pagado por ver la película: ver a los simios hacer de las suyas y entender el comienzo de todo. Y, al final, la historia nos sigue sorprendiendo y entendemos qué demonios sucedió para que el futuro se presentase tan endiabladamente malo para la raza humana. O, al menos, el principio de todo... Lo dicho, la historia, por delante.
Por supuesto, al hablar de una película de estas características es necesario hacer mención al eterno tema de los efectos especiales. Y aquí los hay y bien buenos además. El más espectacular: César. Digno de admiración. Sorprendente que eso que estamos viendo sean gráficos generados por ordenador (teniendo, en cuenta, claro está, el apoyo de la interpretación de Andy Serkis) Si nos fijamos, o al menos eso me pasa a mí, conforme avanza la película, César va adquiriendo cada vez más tintes humanos y menos simiescos.
Los actores están bastante creíbles, tanto James Franco como John Lithgow (aunque sobre este, debo admitir, que le miro y no deja de recordarme a aquella serie de extraterrestres cuyo nombre no recuerdo ni a su papel como padre de Bernie Campbell en Cómo conocía vuestra madre. Claro que es difícil olvidarle como psicópata en una de las temporadas de Dexter. Con todo, me gusta como actor) Y, claro está, Andy Serkis actuando de referencia para los animadores informáticos, lo mismo que ya hizo con Gollum en El Señor de los Anillos o en King Kong.  Impresionante. En cambio, Freida Pinto aparece porque tiene que salir una cara bonita. Y es que la chica es mona (esto va con segundas, por si alguien no lo pilla) pero, en la historia, su personaje ni pincha ni corta.
Y si hay algo que caracterice a las precuelas son los guiños que hacen referencia a las pelis en las que están basadas y que, se supone, ocurrirán en el futuro y que nosotros ya hemos visto. Pues bien, aquí, guiños unos cuantos. Y muchos de ellos muy sutiles pero que, una vez que reparas en ellos dices “¡Ah, es verdad!”. ¿Qué son si no esa noticia en el periódico hablando de ciertos astronautas que se pierden en el espacio, el mote de “ojos claros” o el diálogo de “Es una casa de locoooooos”? Eso entre otros porque, estoy seguro, hay muchos más pero a mí se me escaparon.  Cosas de estar metido en la peli hasta las cejas…
En resumidas cuentas, amigos, una película que me ha gustado mucho, muy bien hecha y muy bien llevada. Increíble que, en el panorama de precuelas sin ton ni son (me remito a La cosa, gran decepción para mí o Pesadilla en Elm street, que no sé si es precula, remake, reinicio o, simplemente, nada) que se suelen hacer últimamente haya habido gente en Hollywood con dos dedos (o más) de frente para no sólo hacer una buena cinta, si no pensar primero en una historia en que basarla. Y es que, cuando esta es buena, lo demás suele venir rodado. 
Se rumorea que se prepara una secuela (de esta precuela. ¡Viva la nomenclatura!) No sé si será verdad o no. Todo indica que sí porque ha tenido bastante éxito de crítica y público. Incluso se dice que quieren nominar a Serkis al Óscar (claro que,  ¿a quién habría que dárselo, al actor o a los informáticos? Ahí queda la duda) ¿Estará a la altura? Cuestión de ver porque, desde luego, historia tienen para rato…
Como podéis imaginar, la recomiendo. Si queréis pasar un buen rato, vedla. Si sentís curiosidad por saber qué demonios sucedió y por qué, pero bien contado, vedla. No os decepcioanará.
Sólo una duda: viendo la versión del 68, uno cree que los simios son asquerosos, despreciables y malos. ¿Qué pensáis cuando termina este origen?
¡Ahí queda eso!