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domingo, 1 de julio de 2018

Critters: ¡Ojo! Muerden




Critters:¡Ojo! Muerden.
Critters.
1986.
Director: Stephen Herek.
Guión: Dominic Muir, Stephen Herek, Don Keith Opper.


Dee Wallace.
Scott Grimes.
Nadine Van der Velde.
Billy Green Bush.
Terrence Mann.
Don Keith Opper.
Jeremy Lawrence.


Los critters, unos seres extraterrestres, huyen de su prisión espacial y llegan a la Tierra...



Buenas.


Hoy os traigo una película ochentera con todo lo que eso implica, es decir, peinados estrambóticos, vestuario cantoso y efectos artesanales. Pero, todo hay que decirlo, esta peli es una especie de clásico menor, esa que uno alquilaba en el video club y disfrutaba en casa en familia. Yo siempre la consideré algo así como el primo lejano, barato y algo cutre de los Gremlins pero eso no deja de ser una opinión mía. Bueno, recuerdos a parte, vamos allá.



Critters (1986)Tenemos por delante ochenta y dos minutos de grilladas alienígneas varias. Es quiere decir que no hay mucho tiempo para andarse por las ramas. Por eso, en la primera escena, conocemos el asteroide prisión donde ya oímos que hay ocho critters prisioneros. A eso hay que sumar un extraterrestre muy feo pero muy bien maquillado cuya cabeza recuerda que no veas al casco de Darth Vader solo que se supone que es solo hueso o carne, a saber. El susodicho contrata a unos cazarrecompensas para que los cojan que, por cierto, no tienen cara pero cuya cabeza brilla . Hala, ya tienes la peli planteada en menos de cinco minutos. No está nada mal, ¿verdad? Por supuesto, si uno la ve hoy, ya hay dos cosas claras: ni ordenadores ni nada por el estilo: maquillaje, vestuario e imaginación. Y qué bien queda, hombre.


Por supuesto, los critters van a parar a la Tierra. Y es aquí cuando vamos a conocer a los personajes. Por un lado, está la familia típica americana, esto es, matrimonio, dos hijos y granja. Brad, el chico, es la antesala de Bart Simpson: tiene un tirachinas, construye petardos con los que vuela cosas y, e su habitación, tiene un cartel que pone "Cuidado con el niño". Vamos una joya. April es la adolescente que tontea con un nuevo novio por teléfono y se lleva fatal con Brad. El padre de ambos, Jay, es el típico granjero americano macho man que viste peto, camisa a cuadros y ve un coche y piensa en cuánto heno puede llevar. Y sudoroso. La madre, Helen, es eso: madre absoluta que cocina y limpia. También conocemos a Charly, chico para todo, borrachín perpetuo y que oye a los extraterrestres desde siempre a través de sus empastes. Sí, has leído bien y si se te ocurre cuestionar algo, mejor vete a tomar una copa bien cargada.



Los cazarrecompensas, que sabemos que van a dar juego en la peli, llegan a la Tierra. Para pasar desapercibidos, unos adopta la cara de un cantante famoso, Johnny Steel. El otro la de Jeff, el ayudante del sheriff. Aquí vemos que los efectos son artesanales pero muy notables. Y, repito, sin ordenador. 


Scott Grimes and Don Keith Opper in Critters (1986)El guión se permite tomar su tiempo y, por eso, nos presenta mejor aún a la familia prota. Así, conocemos a Steve, el novio de April que, nada más verlo, sabes dos cosas: que es el capullo de la peli Titanic y que, el pobrecito, es carne de cañón. De paso, vemos cómo Charly y Brad usan el culo de April como diana con un tirachinas (el niño se las trae) o, durante la cena, volvemos a comprobar que estamos ante la típica familia americana que como salsas, purés y mazorcas de maíz como posesos.


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¿Y los critters? Porque, vale, ya conocemos a los protas y podemos hacer nuestras cábalas acerca de quién va a caer primero pero lo que uno quiere es ver a esos seres en acción. Nada, para ir entrando en materia, vemos cómo April y Steve se den el lote con casette incluido (los padres deben ser sordos)  Los critters están al llegar pero hay una cosa que me ha gustado mucho y que me parece muy efectiva: el director se las apaña para hacer que no los veamos de manera clara. Para ello, utiliza la visión subjetiva para que el espectador vea lo que ven las criaturas. Muy buen detalle.



Billy Green Bush, Scott Grimes, and Dee Wallace in Critters (1986)Y, al fin, atacan. Primero se ceban con el padre (que siempre me ha caído mal) y, durante estas escenas, de nuevo, los entrevemos pero no los llegamos a distinguir de manera muy clara. De este modo, se mantiene cierto misterio y ganas de ver más. Sí, muerden y lanzan púas, pero no los llegamos a distinguir con claridad. Para que sea así, tenemos que volver con April y Steve, que siguen pasándoselo pipa y los bichos, ya en todo su esplendor, matan al chico mientras April, en el colmo de la inutilidad, se queda gritando pero sin dejar de mirar. 


Critters (1986)


Nadine Van der Velde in Critters (1986)
Ten novia para esto.


De este modo sabemos qué quieren los critters: comer. Nada de invasiones y nada de caer bien en contrapunto a sus antecesores los Gremlins. Los critters son feos, se notan que son muñecos que no veas y tienen cara de mala leche y son unos asesinos que devoran sin pensar. Ahí está el momento en que Brad le lanza a uno un petardo, se lo come y le explota en la boca, lo cual lleva a una conclusión: son critters y estupidos. 



La peli se acelera porque, está claro, ahora empieza la diversión en la pantalla. Los cazarrecompensas intergalácticos, que son muy avanzados pero conducen hacia atras (...), entran en una iglesia preguntando por los critters lo mismo que tu o yo preguntamos por tomates en la frutería. En un momento de chifladura integral, unos de ellos cambia la cara de Jeff (se copió de él cuando era un cadáver) por la del reverendo, se lían a tiros contra el órgano y se van conduciendo hacia atrás. Y aquí paz y después gloria. Curioso el modo de actuar de los maromos porque, un par de escenas después, hacen lo mismito en la bolera solo que, esta vez, le pegan un tiro a la tele. 



Resultado de imagen de critters Johnny Steel


Tengo que admitir que los momentos de los cazarrecompensas son los que siempre se me han hecho un pelín cuesta arriba porque lo que uno quiere es ver a los critters en acción, léase matando y soltando tacos. Sí, los critters hablan. Es uno de los momentos cumbres de la peli. Pero hablan para soltar palabrotas, como está mandado.



Critters (1986)Pero, si has vivido en los años ochenta, gloriosos y horteras, sabrás que, si una película incluía seres raros, había un momento de lucimiento en plan festival de los mismos. Sucedió con los Gremlins, con los fantasmas en los Cazafantasmas o con los Ewoks en el mismísimo El retorno del Jedi. Y estos critters que, de algún modo, son los primos lejanos, cutres y estúpidos de los Gremlins, no iban a ser una excepción. Por eso, en los minutos que quedan de metraje (que no son muchos) vamos a ser testigos de las gracias y animaladas alienígenas de estos pequeños ca... balleretes. Por eso, vemos cómo tratan de comerse a la familia protagonista, cómo uno acaba en la taza del wáter o cómo los bichitos resulta que crecen porque sí hasta alcanzar el tamaño de un adulto o más. También se comen peces de la pecera, destrozan almohadas y le mastican la cabeza a un muñeco de ET en un guiño bastante gamberro y divertido. Y es en estos momentos donde uno recuerda con nostalgia el modo de enfocar los efectos especiales en las películas de la época que, como esta, no debían de contar con un presupuesto desorbitado. Aquí hay tomas marcha atrás (el cambio de cara inicial o la escena final de la casa), los bichos son manejados con la mano de alguien y, los grandes, son tipos disfrazados ¿Se nota? Que no veas. ¿Queda mal? Para nada. Eso sí, uno no puede evitar pensar que, hoy, todo sería ordenador. Aún así, destaco el efecto de las naves y las explosiones.


Y llega el final. Por supuesto, los buenos ganan pero, aquí, me permito una reflexión: ¿Para qué se lleva el critter gigante a April a su nave. Se me ocurren tres cosas. Una, para comérsela. Dos, para pasárselo bien con ella del modo que todos sabemos. Tres, porque a los guionistas se les fue la olla y era la excusa idea para que Brad y Charly tirasen un petardo tipo bomba atómica dentro de la nave y todo explotase. Por cierto, ¿de dónde saca el niñito material para hacer esas bombas?


Pero si bien este final puede resultar curioso y predecible, ya que, desde que vemos a Brad con explosivos cual terrorista psicópata en miniatura sabemos que los petardos son la solución, más alucinante me parece lo de la casa. Para que os hagáis una idea: los critters, antes de explotar, destrozan la casa de la familia. Gracias a un aparato, la se reconstruye. ¿Alguien se sorprende? Fijaos en el sheriff, que hace un gesto tipo "Bah" Nada. A lo  mejor yo veo que mi casa se reconstruye desde cero y, oye, me quedo igual. A fin de cuentas, no deja de ser una casa.



Resultado de imagen de critters scott grimes¿Y los actores? Bueno, yo creo que cumplen si bien es cierto que esto no es para lucir una interpretación asombrosa. El más destacable es Scott Grimes haciendo de Brad, que fue un niño actor que se paseó bastante por el cine y la tele de la época. También reluce Dee Wallace porque, en los cchenta, salía en muchas pelis. Sí, es la mamá de ET y la prota de Aullidos. Y, también, coincidió con Grimes en una serie cuyo nombre no recuerdo. Nadine Van der Velde como April luce palmito (no mucho) y Billy Green Bush como el padre, Jay, siempre me ha resultado muy artificial. Don Keith Opper queda bastante bien como Charly y Terrence Mann trata de ser una especie de Terminator inexpresivo con peinado fashion interpretando a Johnny Steele y al cazarrecompensas.


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Poco más puedo decir. Esta cinta es una película de los ochenta y con eso digo muchas cosas. Es, sobre todo, diversión, pura y sana, un tipo de cine que, por desgracia, se ha ido perdiendo con el tiempo. Puede que no haya envejecido muy bien pero ese espíritu de pasarlo bien impregna cada minuto y es lo que queda y se nota, así que no dudo en recomendarla y recordarla. Ay, qué nostalgia más brutal.

Una cosita en plan detallito: el gato se llama Chewi en honor al grandioso Chewbacca de La guerra de las galaxias pero el actor de doblaje lo dice de tal modo que es imposible (o casi) notarlo. Ahí queda eso...


Vigilad el cielo.


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sábado, 25 de febrero de 2012

Aullidos

Aullidos (The howling)
(1981)
Director: Joe Dante
Guión   : John Sayles

Dee Wallace
Patrick MacNee
Dennis Dugan
Christopher Stone
Belinda Balaski
Slim Pickens
Robert Picardo
John Carradine




Una locutora de televisión investiga a un asesino que resultar ser mucho más de lo que parece...

Lon Chaney Jr.
Veamos; hagámonos esta pregunta: “¿cuántas películas de hombres lobo (y aquí incluyo las series de tv) se han hecho a lo largo de los años?” La respuesta puede ser más o menos variable pero se resume utilizando una palabra: muchas. Ahora bien, si empezamos a pensar cuántas de ellas se nos han quedado en la memoria hasta tal punto de usarlas como modelos para juzgar los nuevos productos, descubriremos que nos quedamos con muy poquitos títulos. Vamos, que los dedos de una mano (o garra) nos sirven y de sobra: está, claro, El hombre lobo, con Lon Chaney masacrando al personal, Un hombre lobo americano en Londres, usando el cachondeo y el terror a partes iguales, alguna que otra versión con Oliver Reed a la cabeza y curiosidades más que recomendables como El lobo humano. Se me escapará alguna (léase las de Paul Naschy) pero no mucho más. Y, cómo no, la película que nos ocupa, que ha llegado a obtener por sus propios medios (y zarpas) el título de película de culto.
El tiempo pasa y nada ni nadie se libra de eso. Y esto afecta a personas y, por supuesto, a películas. Lo que sucede es que, a veces, el paso de los años se lleva mal y otras bien. Pues bien, puedo decir sin ninguna duda que estamos ante una cinta que está dentro del segundo grupo y hace que se vea con el mismo agrado que años atrás… e incluso un poco más. ¿La razón? De lo más sencilla: cuando una película se hace bien desde todos los frentes, sale un producto atemporal. Y es que Aullidos es una cinta del año 1981, lo cual quiere decir que ha llovido y mucho además. Estupendo, pero cuando las cosas se bordan, da igual el paso del tiempo, los avances que se produzcan en el campo del que hablemos o las novedades que vengan. Lo que es bueno siempre prevalece y creo, desde mi opinión, que Aullidos no es sólo un buen producto, sino que rebasa esa frontera y va incluso más allá.
Caer en el topicazo del monstruo de turno rebanando cuellos puede llegar a ser fácil y peligroso a la vez. Y es precisamente ahí donde radica la originalidad de esta cinta. No estamos ante la historia del hombre atormentado que se convierte en monstruo y, hala, que salpique la sangre alritmo de rugidos variados y gritos descontrolados tan típicos (y divertidos) de las pelis de terror. De hecho, la presencia física del licántropo no hace su aparición hasta bien entrada la película e incluso se puede decir que hasta el desenlace no le vemos como tal y, dicho sea de paso, aquí, el que es licántropo no es que esté muy atormentado que se diga. Es más, si no fuese porque el título la delata, pensaríamos que estamos ante una historia de intriga y misterio más que ante una de terror. Luego, por supuesto, salta la sorpresa y surge lo evidente.
Y es que, como ya he apuntado, la originalidad en esta historia (que, no olvidemos, viene de un libro obra de Gary Brandner) radica en que huye del tópico al que estamos acostumbrados siempre que hay hombres lobo de por medio. La trama transcurre lenta, de manera progresiva, yendo de la mano de la protagonista y sus (supuestas) ralladuras mentales hasta que la acompañamos hasta cierto lugar de descanso llamado La colonia donde todo el mundo es deliciosamente (esto, por si no se nota, va con segundas) encantador… hasta que empezamos a ver que, entre doctores que lucen sonrisas, vejetes que dicen cosas raras (véase el señor Carradine) o morenazas fatales y sexuales en extremo, algo raro huele a podrido (y poco hecho) en el lugar.
Dante, responsable de
todo el cotarro.
 Joe Dante, el tipo que un par de años atrás nos demostró lo terrorífico (y divertido) que puede ser que unos bañistas retocen en aguas repletas de pirañas, nos regala una cinta de la cual lleva las riendas de manera firme, acertada y sin dejarse cosas al azar. No cae en la tentación del tópico y, repito, apoyándose en una historia que brinda originalidad al tema, nos hace pasar un rato de los buenos captando nuestra atención desde que empieza (con esa escena inicial de la cabina y la cinta porno que te hace pensar que te has equivocado de peli) hasta que acaba (pedazo de escena en mitad de un telediario y que, por si alguien no la ha visto, no voy a decir nada) Pero, como debe ser, si bien la trama se sale de la norma, aún así, se las apaña para introducir los pequeños guiños a los detallitos que todo el mundo conoce (como ciertas balas de plata que se compran en cierta tienda rara cuyo dependiente, Dick Miller, se paseó por La pequeña tienda de los horrores o, más tarde, también de la mano de Dante, sufrió a Los Gremlins) Lo dicho, genio y figura…
Dee Wala
Los actores cumplen muy bien. Por encima de todos ellos hay que hacer referencia especial a Dee Wallace (Sí, la mamá de ET. ¿Qué habrá sido de esta mujer?), que  lo borda como Karen. Está estupendamente respaldada por Dennis Dugan (Chris), Chistopher Stone (Bill, el marido de Karen) o Patrick Macnee (el doctor Waggner), entre otros. Por supuesto, no hay que olvidar a Elisabeth Brooks como Marsha, que destila sensualidad y sexualidad lobunas a partes iguales, amén de una mala leche licántropa más que destacable. Y, hablando del reparto, sabido es por todos que el amigo Dante es un fan de las películas de ciencia-ficción y terror clásicas. Pues bien, no os perdáis el desfile de estrellas del cine de terror de los cincuenta y sesenta que desfilan por la pantalla los primeros diez minutos de película. Sí, por ahí pululan Roger Corman (el responsable de las adaptaciones de Poe allá por los sesenta y también culpable de ciertas pelis hechas con dos céntimos y muy rápido), Kenneth Tobey (El enigma de otro mundo) o Kevin McCarthy (La invasión de los ladrones de cuerpos) Eso amén de John Carradine como el abuelete que anda por La Colonia soltando extrañezas. En resumen, buen guiño del amigo Dante.
Momento cumbre:
La transformación.
¿Y los efectos especiales? ¿Cómo no hablar de ellos en una película de hombres (y mujeres) lobo? Pues están pero que muy bien. Como puede esperarse, efectos de la época porque, sí, amigos, había vida antes del ordenador y las tomas CGI. Y los profesionales del medio (y en esta película los hay y buenos, como Rob Bottin entre otros, responsable de las películas de la saga de La guerra de las galaxias, ahí es nada) utilizaron todo lo que tenían a mano para sorprender al espectador: maquillaje, muñecos, animación stop-motion, dibujos animados... De todo, vamos. Pero todos ellos al servicio de la historia porque, repito, aquí hay una historia que contar y se utilizan actores, efectos especiales, golpes de efecto y lo que haga falta para hacerlo. Y, cómo no, prestad atención a la escena de la transformación, que se hace esperar pero, de veras, que merece la pena (burbujitas incluidas. Vedla y entenderéis a lo que me refiero) Mira que muchos, aún defendiendo la peli, han atacado opinando que si ves a un tío convertirse en lobo, lo último que harías sería quedarte a mirar. Ok, es razonable pensar así. Lo malo es que, si la prota sale corriendo, no veríamos nada y no habría peli…
¿El resultado, a fin de cuentas? Un producto de los que ahora se echan en falta y que, como los buenos vinos, gana un poquito más cada año que pasa y se impone de manera contundente a muchos de los actuales. Y es que lo que vale, vale.
Disfrutad de esta película. En mi opinión, ella y Un hombre lobo americano en Londres, son las dos mejores películas de hombres lobo de la era moderna junto con sus respectivas transformaciones (burbujas aparte)
            Pues hala, marchando una hamburguesa... pero poco hecha.
Como curiosidades (lobunas) deciros que:
-Joe Dante no iba a dirigirla. Pensaron en John Landis pero la insistencia del autor del libro y la protagonista a favor de Dante vencieron al final.
-No hubo problema para Landis, que luego dirigió Un hombre lobo americano en Londres. Y todos contentos.           
-La peli porno que se ve al principio no es tal: la rodó Dante a posta para esta cinta.
-Dante sale de manera fugaz como técnico de televisión.
-Dicen que la peli se rodó en un mes escaso.
-Curiosidades de Hollywood: el Óscar a los efectos de maquillaje no existía. Al año siguiente, con la peli de Landis, tuvieron que inaugurar esa categoría.
-Dee Wallace y Christopher Stone estuvieron casados en la vida real.
-La peli tuvo varias secuelas. Dante se negó a trabajar ene ellas argumentando que nunca podrían igualar o superar a la original. Tipo listo…