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sábado, 1 de febrero de 2014

Pesadilla antes de Navidad: Sally's song


¡Hola a todos!
Aquí estoy de nuevo con un nuevo tema para CINE PARA ESCUCHAR.
Esta vez he elegido una de las piezas que más me gustan de la banda sonora de Pesadilla antes de Navidad compuesta por Danny Elfman: Sally's Song.
La canción, interpretada por Fiona Apple, siempre me ha gustado mucho; es un tema precioso con una melodía encantadora que siempre, al menos a un servidor, le ha recordado un poco a una canción de aire infantil. A esto tenemos que añadir una letra premonitoria que no hace más que presagiar lo inevitable y esto no puede ser nada bueno. Porque, por mucho Jack Skeleton que seas y lo famoso y cadavérico que resultes, si intentas cambiar toda una ciudad siniestra por un montón de lucecitas navideñas, lo mismo resulta que metes la pata.
La banda sonora es, en general, espectacular. Además de este lamento de Sally me gustaría temas como "This is Halloween", "What's this?", "Making Christmas" o "Oogie Boogie's song", auténticas joyitas que hay que escuchar y disfrutar. Si podéis, escuchadla; merece mucho la pena.
Como curiosidad, deciros que, en 2008, se lanzó una edición llamada Nightmare revisited en la que este tema fue interpretado por Amy Lee, versión que, lo que es a mí, no me gustó nada.
Os dejo el video que he hecho y la letra de la canción. Espero que os guste.
Vigilad el cielo.




I sense there's something in the wind
That feels like tragedy's at hand
And though I'd like to stand by him
Can't shake this feeling that I have
The worst is just around the bend

And does he notice my feelings for him?
And will he see how much he means to me?
I think it's not to be

What will become of my dear friend
Where will his actions lead us then?
Although I'd like to join the crowd
In their enthusiastic cloud
Try as I may, it doesn't last

And will we ever end up together?
No, I think not, it's never to become
For I am not the one

sábado, 9 de marzo de 2013

Oz, un mundo de fantasía


Oz, un mundo de Fantasía
 
Oz, un mundo de fantasía (Oz the great and Powerful)
(2013)

Director: Sam Raimi
Guión   : Mitchell Kapner, David Lindasy-Abaire


James Franco
Mila Kunis
Rachel Weisz
Michelle Williams






El mago Oz es transportado a un mundo mágico donde debe cumplir una profecía… 

Y vamos allá con una película que, de veras, tenía muchas, pero que muchas ganas de ver. Por un lado, soy un gran admirador del libro El Mago de Oz escrito por Frank Baum (petición personal a maestros y maestras: mandadlo como lectura en clase. A veces, lo mejor, lo tenemos delante de nuestras narices) Por otro, me encanta hasta límites desorbitantes la película de 1939 dirigida por Victor Fleming e interpretada, como todos tenemos en nuestra memoria colectiva, por Judy Garland. Además, había varios factores a favor de esta película que la hacían, a priori, muy interesante. Así, tras las cámaras tenemos a Sam Raimi, el individuo responsable de gamberradas varias como la trilogía de Posesión infernal o los paseos por Nueva york red arácnida en mano de la primera Trilogía de Spiderman. Además, su intérprete principal, James Franco me parece un actor más que interesante. Por último (entre otras muchas cosas), esto no es un remake (tan en boga hoy día) sino una precuela (que, vale, también abundan) Personalmente creo que una película en la que se nos narre de dónde viene cada uno de los personajes de la historia que todos conocemos me parece original y, si se hacía bien, muy acertada.

Muy bien, vamos a por ello. A favor puede decir:

Me gustan mucho los título iniciales a modo de lo que me han parecido recortables antiguos al son de una música característica, tarareable y muy pegadiza que define muy bien al hombre detrás de la partitura: Danny Elfman (curioso cuando lo he visto porque Elfman, después de la mala experiencia con Raimi en Spiderman 2, juró y perjuró que no trabajaría más con el director. Por suerte, se ve que han arreglado sus cosas) Dicha musiquita se va a repetir de manera más menos variada a lo largo de toda la película y, sobre todo, cuando aparecen ciertas cajas de música a modo de utensilio para ligar. Con todo, la banda sonora de esta peli me parece más que destacable y tiene momentos muy recomendables.

Oz, un mundo de Fantasía
Nada más terminar los títulos, debo de señalar algo que me ha gustado mucho: los primeros minutos de metraje son en blanco y negro. ¿Es esto un eco de lo que vimos en la peli antigua? NI dudarlo pero creo que, aparte de un sonado homenaje, queda muy bien porque nos hace conectar de firme con la historia clásica. Además, el tono y matiz del blanco y negro queda muy natural y, al menos para mí, muy conseguido. ¿Es eso todo lo que evoca a la anterior peli? No porque, de entrada, vemos un circo y oímos el nombre de una ciudad: Kansas. Lo que viene a continuación es cuestión de dejarse llevar y pasarlo bien.

Oz, un mundo de FantasíaLa peli no se detiene mucho. De hecho, de manera inmediata conocemos al que va a ser el personaje principal, el mago Oz (James Franco) Y, desde ya, sabemos que el amigo es caradura, egocéntrico y, sobre todo, ligón. Tanto que todo lo que tiene faldas y se le pone por delante, a por ello que va. Y para ligar, qué mejor que hacer un buen truco de magia. Aderecémoslo con cajita de música (que tiene esa melodía tan pegadiza de Elfman) y con una historia de tu abuela incluida y ya está: planazo a la vista. Lo malo es que el colega Oz se intenta ligar a la que parece que es la novia del forzudo oficial del circo. Muy bien, si puedes huir, estupendo. Usa un globo que te facilite el asunto. Lo que pasa es que las cosas se pueden complicar cuando se levanta un tornado y vas directo a él. El resto, como suele decirse, es historia.

Oz, un mundo de FantasíaY de la buena. Durante la proyección que tenemos por delante el metraje va a definir a los personajes y explicarnos por qué, en el futuro, las cosas serán como serán. Pero algo que me gustaría destacar es la inmediatez. Y es que nada más poner el pie en Oz (sí, la tierra se llama como el mago), este se lleva otra sorpresa de las buenas con las formas, curvas y rostro de Theodora (Mila Kunis) que nos explica de la manera más simple posible el eje de la trama: hay una profecía que dice que un poderoso mago vendrá para luchar contra el mal. Más simple imposible, ¿verdad? Sí, pero, también, efectivo. Y es que ya lo he dicho  muchas veces: lo de siempre puede ser lo mejor y en una peli así no creo que merezca la pena andarse con zarandajas raras. Y, de nuevo, ese “ir al grano” continúa muy bien su senda cuando conocemos la Ciudad Esmeralda y a otra bruja, Evanora (Rachel Weisz) Aquí uno puede extrañarse y pensar: “¡Un momento!” ¿Tanta bruja y todas tan monas, estilizadas y guapas? Pues sí. Qué le vamos a hacer. Y si Theodora y Evanora te parecen monas, Glinda (Michelle Williams) no lo va a ser menos. Si quieres ver brujas feas y malas y, en concreto, una muy fea y muy mala (amén de muy verde), debes esperar un poquito pero, tranquilo, la habrá.
 
Oz, un mundo de Fantasía
 

La película, como puede verse, sigue el patrón clásico de la lucha del bien contra el mal, metiendo el tan usado (ojo, que no lo digo como algo malo) recurso de la profecía de que alguien poderoso debe venir a poner las cosas en orden. Y ese carácter clásico se aplica, claro está, a los personajes. Aquí, amigos vigilantes del cielo, los buenos, a pesar de chulos y arrogantes, son muy buenos y los malos, malos con ganas, avaricia y mala baba. Como debe ser. Y los buenos se rodean de amigos en forma de monos parlantes o niñitas de porcelana y los malos (léase malas) de monos voladores con idéntica mala idea que ellas. Y aquí paz y después gloria. Ah, y me gusta mucho el giro de acontecimientos que se produce en las dos hermanas brujas que hace que, sin duda, el interés del espectador se mantengan de manera bastante correcta. Tranquilo; no diré nada por si te animas a verla.

Otro aspecto que me gustaría destacar de la peli es que, aparte de ser bastante respetuosa con la peli clásica, se esmera bastante por hacernos creer que el tiempo no ha pasado (para el espectador claro; recordad que esto es una precuela) Por eso, el camino de baldosas amarillas sigue estando ahí, la Ciudad Esmeralda luce majestuosa y, además, hay ciertos guiños evidentes a la primera cinta. Ahí están las burbujas de Glinda, el campo de amapolas mortal, referencias a Espantapájaros o cierto momento en el que Oz se enfrenta, con un truco de los suyos, a un león al que, por huir, califica de cobarde. Los monos voladores de la bruja mala, aún algo cambiados, siguen recordando a los anteriores y han sabido añadirles un lado más salvaje. Y, claro está, cierta bruja, al volar, deja estela. Servidor, que ha visto la peli de 1939  un buen montón de veces (y las que me quedan por delante), he agradecido estos detallitos; espero que tú sientas lo mismo.
 
Oz, un mundo de Fantasía
 
Pero esta es una peli de fantasía (gracias, Señor) y eso, en el siglo XXI, con los adelantos que tenemos en el cine, debe notarse. ¿Hay efectos potentes en esta peli? Sí, eso ni lo dudes. Ahora bien, al menos para mí, debo reconocer que sirven para contar la historia y no para apabullar al espectador. Por supuesto, los hay sutiles (los seres que pululan por el país de Oz, la ciudad esmeralda, la escena final o los monos voladores) y luego bastante significativos, como el que muestra a Franco ya como Oz luciéndose antes las brujas malas. Debo decir que este último me ha gustado mucho no por cómo lo han mostrado (que está genial) sino porque es clavadito a lo que el viejo mago Oz hace en la anterior película, es decir, mucho ruido, mucho humo y una cara enorme con voz teatral al frente. Y, claro está, luego están las virguerías que evidencian un presupuesto elevado y que aquí toman forma de niña de porcelana o de mono parlanchín y volador vestido de botones. Con todo, me parecen unos efectos muy bien llevados. Ah, y muy buenos esos “toques made in Raimi” que son la primera aparición de la bruja malvada del Oeste como tal (esa mano en primer plano y luego arañando la mesa) o la bruja en la que se convierte Weisz a modo de demonio colgando y poniendo caras. Raimi (por suerte), no puedes evitarlo.
Oz, un mundo de Fantasía
 


Oz, un mundo de FantasíaPaso a los actores. Para mí, muy bien todos ellos. Me gusta cómo Rachel Weisz se columpia en un personaje que empieza siendo una cosa y acaba siendo otra. No obstante, se la ve venir. Michelle Williams queda muy acertada como Glinda en un papel muy de personaje clásico de hada rubia y encantadora. Con Mila Kunis me ocurre lo que con Weisz: empieza muy bien siendo una cosa y se mueve con bastante desparpajo a lo largo de toda la peli. Pero, para mí, el mejor de todos es, sin duda, James Franco. Como opinión personal, creo que el esfuerzo del actor por quitarse de encima el estigma de “amigo de Spiderman” le está dando unos frutos más que buenos y se está labrando una carrera muy a tener en cuenta. Aquí, Franco se mueve como pez en el agua bordando un personaje que, como ya es dicho, es chulo, engreído, mujeriego y hasta bocazas pero noble y valiente a fin de cuentas, otro ejemplo del viejo cliché de “El viaje del héroe”: un personaje empieza siendo una cosa y termina siendo otra. Creo, desde mi humilde opinión, que escoger a este actor ha sido, sin duda, un gran acierto.
¿Aspectos mejorables?
Bueno, yo sólo diría un par. El principal, sin duda, es la propia bruja malvada del oeste. Vamos a ver, no estoy diciendo en absoluto que la actriz lo haga mal (no te pienso decir quién es) pero el aspecto que le han dado no me ha terminado de convencer; me ha parecido que la cara es demasiado redonda y que se han limitado a ponerle una nariz y barbillas enormes. No es que me moleste pero no me ha terminado de gustar. En mi mente tengo la imagen de la bruja de la peli de Fleming, de andares jorobados y rostro cadavérico de pómulos marcados y expresión malvada. Y es que, con todos los respetos a la señorita, la sombra y recuerdo de Margaret Hamilton, la actriz que interpretó a la bruja en 1939 son y serán (al menos para mí) muy, pero que muy alargados. Además, en esta peli, la intervención de la verdosa bruja del Oeste me ha sabido a poco. Cuestión de gustos (y a mí me encantan que los  malos se luzcan, que por eso son malos)
 
Oz, un mundo de Fantasía
 

Y por último, una mera reflexión personal más propia del fan que otra cosa pero ahí queda: ¿qué hay de los famosos chapines de rubíes que son el eje principal de lo que ocurrirá años después? Ahí queda eso…
Con todo, recomiendo verla. Me ha parecido la excusa perfecta para ir al cine, comprar una buena bolsa de chuches y pasar un rato divertido de ese que hace que, por un espacio de dos horas largas, te olvides de tus problemas y viajes a un lugar mágico. Si te animas, compra un billete y déjate llevar.
Muchas gracias y recordad: vigilad el cielo.
 
Oz, un mundo de Fantasía
 

sábado, 14 de julio de 2012

Batman

Batman (Batman)

(1989)

Director: Tim Burton

Guión   : Sam Hamm, Warren Skaaren

Michael Keaton

Jack Nicholson

Kim Basinger

Robert Wuhl

Jack Palance

Michael Cough

Pat Hingle

Billy Dee Williams



La ciudad de Gotham tiene dos problemas: por un lado, el crimen está descontrolado. Por otro, hay un murciélago gigante que impone su ley…


 
Batman fue la cinta responsable de que, a lo largo del verano y navidades de 1989, el mundo se viera en mitad de un torbellino alucinante plagado de merchadasing que se conoció como la batmanía. Efectivamente, no hubo en aquellos días estuches, cuadernos, video-juegos (yo tenía el del Commodore-64 y me parecía una pasada), camisetas, gorras… que no luciesen el símbolo del murciélago.
Debo admitir que, cuando me enteré de que estaban preparando una película en condiciones del hombre murciélago, yo era un tierno infante y casi entro en éxtasis. Y es que ver a Batman en carne y hueso repartir leña era un sueño largamente acariciado por un ávido lector de cómics como este que escribe.

La expectación era muy grande, más que nada porque en torno al proyecto había un secretismo más que cerrado. No hay que olvidar que, por aquellos tiempos, la única información que se podía tener de una peli era la que daban productores o directores  a modo de foto o entrevista. Dicho de otra forma: no había Internet que te destripara la peli en forma de copia del guión, fotos del rodaje o sus derivados. No obstante, la cosa se ponía bien. Kim Basinger, en plenitud de fama y gloria, iba a ser Vicky Vale y nada menos que Jack Nicholson como Joker. Vamos, que ni pintado. Para el papel de Batman se escogió a un actor que, al menos yo, no había oído en mi vida pero, aún así, estaba deseando verle para ver cómo le quedaría el traje de murciélago. Y aquí vino mi primer “¡¡¡OoOOooopps!!!” Recuerdo muy bien la primera vez que, estando en el pueblo de mis abuelos de vacaciones, vi a Michael Keaton en una foto publicitaria de la película. Estaba posando, vestido de traje, junto a Kim Basinger, en la escena en la que ambos se conocen al principio de la peli. Y ahí fue donde pensé: «¿¿Este es Batman??» No se le veía muy atlético pero, lo que más me llamó la atención, fue que era prácticamente de la misma altura de la Basinger... Ok, ok. No era el momento de ponerse a pensar en esas cosas y, al menos a mí, me importaban un ejército de bledos.


No puedo creer que haya encontardo aquella misma
foto...
Y llegó el momento. Después de una campaña publicitaria más que considerable, Batman aterrizó, vio y arrasó... Otra cosa muy distinta fue que convenciese. Aún así, estaba deseando ver cómo sería un Batman en la vida real.  Con todo, la película, una vez que se estrenó, despertó pasiones, fiebres, iras y críticas a partes iguales. Veamos...

Desde mi punto de vista, es obvio que esta cinta tiene muchos tantos a favor. Lo que más me gustó fue, sin duda, el diseño de producción. Anton Furst hizo pleno a la hora de dar vida a la ciudad de Gotham y todo lo que ella conlleva. Se la ve oscura, gótica, con una especie de atmósfera agobiante muy, pero que muy alejada de la simple ciudad que pudimos ver en la serie de Adam West de los años sesenta. Los gadgets que utiliza Batman, como el traje (que, debo admitirlo, me chocó porque no era el traje de los cómics. Muy espectacular, eso sí, a modo de armadura moderna, pero para nada el que yo esperaba ver. Curioso cómo la serie de Adam West ha sido la única que lo ha respetado…), el batmóvil o el bat-plano (no sé si este se llama así, pero ya sabéis a qué me refiero), están muy conseguidos, lo mismo que todo lo referido al Joker.  Hay que destacar que el maquillaje de Jack Nicholson (kilos de más a parte) está muy logrado y no hay más que mirarle a la cara para saber que es el Joker.



Creo que el trabajo de los actores es bastante correcto. Cada cual a lo suyo. Michael Keaton no es que rebose simpatía pero esa cara de sieso va que ni pintada para el personaje tal y como está planteado a lo largo de toda la película. ¿Jack Nicholson? Pues como siempre: estupendo. Su elección para el Joker estaba más que justificada y, desde luego, fue un tanto que, kilos a parte, aportó mucho al resultado final. Kim Basinger está bien y, por supuesto, aporta la típica cara bonita que suele haber en este tipo de producciones. Y, rodeando al elenco protagonista, actores de la talla de Lee Wallace como alcalde, Michael Cough haciendo de Alfred o Jack Palance en el papel de Carl Grissom. Destaco también a Billy Dee Williams como Harvey Dent que, por desgracia para él, no pudo disfrutar de las delicias que este personaje pudo haberle dado en el futuro como Dos Caras. Misterios y reveses de Hollywood, supongo. Por su parte, Robert Wuhl es Alexander Knox, un personaje tan soso como poco importante cuya labor, a priori, se supone que era aportar los toques graciosillos de turno pero que a mí siempre me ha sobrado un poco.

Elfman
Sigamos. Decir Batman implica meter el nombre de Tim Burton en medio, pero también otro. Y es que muy recomendable es la banda sonora de la película a cargo de Danny Elfman.  En ella podemos escuchar desde temas trepidantes (como el del propio Batman), pasando por otros más románticos o nostálgicos. Pero sobre todo, uno que me gusta mucho, es el denominado Waltz to the Dead, que en la película sirve de fondo a una escena muy curiosa entre Nicholson y Basinger en la torre Gotham. A parte de esta música, la cinta contó con la de otro artista: nada menos que Prince, que aportó sus temas eléctricos a muchas escenas. Con él, se inauguró esa moda que hoy es tan habitual: una película tiene la banda sonora normal, la de toda la vida y, luego, la aportación del cantante o grupo de turno. Con todo, hay a quien le encanta el granito de arena de Prince y quien lo detesta. Yo me quedo en medio pero admito que el tema Bat-Dance me pareció muy curioso y se te mete en la cabeza sin que te des cuenta.

Pero no todo puede ser bueno, ¿verdad? ¿Tiene esta cinta detalles que fueron más que mejorables? Para mí, unos cuantos…

Parece que sacarle cosas negativas a este Batman es, como poco, sacrílego. Por un lado, porque se ha convertido en una especie de clásico moderno. Por otro, su director, Tim Burton, se ha alzado como un sucedáneo de director genial y chiflado que todo lo que hace o toca debe ser calificado de maravilloso y, encima, dicha fama, quizás, comenzase con esta cinta. Bueno, quien crea así, estupendo. Yo no soy de esos. Si hay algo que caracterice a este director es su afán de pasar por una especie de filtro todos (o casi todos, considero que El Plantea de los simios es una excepción a esta regla ya que le tuvieron pero que muy vigilado) los proyectos que coge y adaptarlos a lo que le gusta. Ok, a fin de cuentas es el director y eso debe notarse. Es obvio que todo el asunto oscuro y gótico le gustan mucho y así lo ha manifestado. Claro está, Batman le dio la oportunidad de manejar estos elementos con un personaje que, desde hacía unos cuantos años, con la aparición de Batman, el regreso del señor de la noche (Frank Miller), muchos se habían empeñado en reinventar desde un punto de vista oscuro y trágico. Burton se recreó en esta imagen y nos dio un Batman que, en primer lugar, no usa el traje (al menos los colores) del original. Aquí es todo negro y se podría decir (como antes apunté) que lleva una especie de armadura y no el traje del super-héroe de toda la vida. El personaje, como aparece en la película, es una especie de monstruo de Frankenstein: está casi siempre rígido, impasible y casi nunca (¡o nunca!) gesticula. Pelear, pelea poco (dicen los expertos, y no sin cierta razón, que las escenas de acción no son el fuerte de Burton) para luego volver a su estado de rigidez. Burton alegó que lo hizo así porque “...es mi estilo...” Eso tiene cierta lógica, pero también hay que tener en cuenta que hablamos de Batman, y este salta, pega, recibe, hace piruetas y un largo etcétera porque, no hay que olvidarlo, la gracia de este personaje en los cómics se basa en que es un tipo sin poderes pero sumamente fuerte y ágil. Claro que también es estilo del director pintar al personal la cara de blanco y poner ojeras...

Y de Batman pasamos a Michael Keaton. La gran controversia. ¿Fue un buen Batman? Yo diría que cumplió. ¿Fue el actor idóneo para Batman? Ummm... Está claro que sería un tema para debatir. Particularmente creo que Keaton es un buen actor y su interpretación Batman/Bruce Wayne es correcta pero, como se puede ver, está lejos de dar la talla desde el punto de vista de la apariencia del personaje: es un actor muy bajito y su físico no se lo curraron mucho. Recuerdo que en un programa de radio de la época oí un debate acerca de este tema (para que veáis si hubo controversia) en el que el ejemplo a seguir era Superman/Christopher Reeve en comparación con Batman/Keaton. Era obvio que este siempre perdía. En un documental de 1989, Burton salió en su defensa diciendo lo siguiente:

             ... Escogí a Michael porque es un hombre normal y, a parte, muy buen actor. Batman es un hombre normal que se pone un traje. Si fuera como Arnold Schwarzenegger no necesitaría ponerse el traje de Batman...”

 Esta explicación puede pasar aunque, todo hay que admitirlo, está un poquito cogida por los pelos. Desde ese punto de vista, puedes tener un actor excelente con unas dotes interpretativas apabullantes. Pero si es calvo, bajito y regordete es posible que no sea la mejor elección para Batman. (Nota: Keaton tampoco destacaba por su melena al viento, pero eso es otro cantar...) En fin, cuestión de gustos, como siempre digo…

Por lo demás, señalar que algunos personajes me parece que están algo desaprovechados: Alfred se luce poco y Gordon (en las cuatro películas iniciales de Batman) es un mero comparsa. Quizás Vicky Vale y su amigo Knox pudieron haber dado un poquito más de intriga a la trama investigando acerca de Wayne con más intensidad, pero esto es una opinión mía.

Y llegamos a otro tema que siempre llama la atención en las películas de Burton. A parte de caras pálidas, ojeras y pelos alborotados, hay una cosa por la que el director siempre se ha destacado: le gustan los malos. Y con Batman no hay excepción. Si os fijáis, la película tiene por protagonista al súper-héroe (¡faltaba más!) pero se detiene mucho más y presta mucha atención y cuidado a todo lo que se refiere al Joker. De hecho, puestos a ser algo tiquismiquis, si la película se hubiese llamado “Joker”, no hubiera pasado nada. Fijaros bien: sabemos que Bruce es rico pero no se nos dice la razón. Tampoco se nos explica a qué se dedica o qué hace empresas Wayne (el diálogo, cuando Vicky le pregunta al principio de la película, se corta) No sabemos si Bruce tiene o no vida social, amigos, pareja... En cambio, el Joker tiene pero que muchos minutos de metraje a su disposición. Y claro, palicedes y malos a parte, otra cosa que le encanta al amigo Tim son los payasos y el mundo circense. El malo de esta peli le ofrece ambas cosas: maldad y circo. ¿Cómo se presenta el Joker en Gotham? Precedido de payasos y mimos. Vamos, ni hecho a posta.

En fin, como puede verse, para mí esta película tiene tantos a favor y en contra. ¿Es una buena película? Yo diría que sí porque creo que está bien hecha y cumple su objetivo, que es entretener. Ahora bien, ¿me parece una buena adaptación del personaje? Bueno… Opino que se pudo haber hecho mucho mejor. Con todo, opino que es una película que hay que ver. 

Y. de remate, unas cuantas bat-curiosidades: 

-En un principio, Jon Peters y Peter Guber, productores de la película, pensaron en Bill Murray como Batman. ¿Alguien se imagina al cazafantasmas como el hombre murciélago? Yo no.

-Sean Young era Vicky Vale pero un accidente la obligó a pasarle en relevo a Basinger.

-Cuando vi la película me pareció que Batman tiene una cara algo extraña. Según se supo después, Keaton no sólo utilizó prótesis en el cuerpo (amén de alzas en los pies) sino también en el rostro. Comparad algunas tomas cuando está como Batman con otras de Bruce Wayme. Parece que este tiene la cara más delgada.

-Kim Basinger quería lucir cuerpo en algún momento de la película. Por eso, intentó convencer a Burton de salir con poca ropa en alguna escena. Michael Keaton se negó ya que consideraba que era una película sobre todo para niños. Jack Nicholson apoyó entusiasmado a la actriz.

-Se dice que, durante el rodaje, Michael Keaton sufrió un resfriado de los que dejan huella. Por ello, gesto fruncido a parte, lucía aspecto de haber sido bat-aplastado.

-Burton se negó en redondo a incluir a Robin ya que un tipo con traje de colores no pegaba junto al Batman que tenía preparado. Y tenía razón.

-Jack Nicholson se enteró del proyecto cuando John Peters se lo dijo en el rodaje de Las brujas de Eastwick.

-Nicholson demostró ser el más listo y tuvo que oler el negocio por alguna parte. Por eso, firmó el contrato con una cláusula que incluía un porcentaje de los beneficios. Vamos, que se hizo de oro.

-Michael Keaton no oía la mayor parte de los diálogos: se los tapaba la caperuza.

-Mientras se preparaba la película, se recibieron montones de cartas de admiradores pidiendo que Adam West (Batman en la serie de los sesenta) fuese Batman. Las escribió el propio Adam West.

-Un actor hace de Bob Kane, creador de Batman, en el periódico de Knox. El dibujo que se ve lo hizo el propio Kane.

-Si hay algo que me descoloca es la época en la que se supone sucede esta peli. Si uno se fija en Kim Basinger y los modelos que lleva, parece moderna. No obstante, los hombres llevan traje y sombrero como en los años treinta. Por no hablar de los uniformes de la policía.

- En el video “Bat-dance” de Prince hay tipos vestidos de murciélagos a patadas. Uno de ellos es Michael Keaton.

-El maquillaje de Jack Nicholson fue un secreto. Como ya apunté antes, hay que contar que, en aquella época, no se contaba con eso de filtrar fotos por Internet.

-El propio Bob Kane alucinó en bat-colores cuando vio a Michael Keaton por primera vez. «¿Dónde está el tipo de mandíbula cuadrada que yo imagine?», pensó.

-Prácticamente todas las escenas de acción de Batman las hizo un doble.

-Hay una escena un tanto extraña: Joker manda a su número uno a investigar a Knox. Este obedece y, un par de escenas después, viene con unas fotos. Joker coge la de Knox y pregunta “¿Quién es este lelo?” “Un tal Knox”, responde su ayudante. Ahora bien, ¿manda investigarle y luego pregunta por él como si no le conociese?

-Al principio, Michael Keaton estaba abrumado por el peso de interpretar a un personaje de esta magnitud. Nicholson le dio un buen consejo: deja que actúe el traje.

-Batman no mueve el cuello. Para volverse, gira todo el cuerpo. Esto es porque la caperuza era enteriza y no permitía ningún movimiento. ¿Cómo no pensaron en eso? Lo curioso es que esto se dio en las tres películas siguientes…

-Con todo ello, guste o no, un auténtico taquillazo.

Vigilad el cielo...