Mostrando entradas con la etiqueta Marte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marte. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de mayo de 2017

Marte


Resultado de imagen de The martian 2015 poster large

Marte
(The Martian)
(2015)
Director: Ridley Scott.
Guión   : Drew Goddard.

Matt Damon.
Sean Bean.
Jeff Daniels.
Jessica Chastain.
Kate Mara.
Chiwetel Ejiofor.


Un astronauta, debido a un accidente, se queda solo en Marte. A partir de ese momento, deberá vivir de su ingenio esperando un posible rescate...


¡Muy buenas!

Hoy os traigo una peli que se aleja un poquito de las constantes grilladas que suelo traeros por aquí pero que, no por ello, deja de ser una historia con su toque fantástico de turno. Debo reconocer que, cuando salió, no me llamó demasiado y fue la típica cinta que almacené en el grupo de "las veré en casa" Muy bien, pues eso he hecho y aquí os dejo mis impresiones. 

Resultado de imagen de The martianVeamos, como siempre, voy a ir por orden y, por supuesto, de lo primero que voy a hablar es de la historia. Estupenda. Por un lado, muy sencilla. Por otro, muy bien llevada. Vamos a ver, la base me parece muy original. Que, tras un accidente, un astronauta se quede más solo que la una en Marte creo que es algo muy acertado y, a su modo, de simple, muy efectivo porque, por lo menos me ha sucedido a mí, me ha mantenido bien atento a lo que veía en la tele. Pero la clave, al menos desde mi humilde punto de vista, no solo está en inventar una trama más o menos original, sino en cómo llevarla a cabo y hacerla avanzar. Y ese es el grandísimo acierto que tiene el guión. Todas y cada una de las cosas que ocurren a partir de esa tragedia inicial van a mantener, cada una a su modo, el interés de manera magistral y, lo que es mejor, sin que uno se de cuenta. Puede decirse que esa aventura general se compone de pequeñas aventuritas, todas ellas relacionadas entre sí, que os van a mantener con los ojos pegados a la pantalla. Y aquí viene otro gran factor a favor de la peli: la tensión. ¿Aquí hay monstruos? No. ¿Combates espaciales? No. ¿Cosas en esta línea? Que no. Lo que sí hay son muchas, pero que muchas situaciones muy, pero que muy peligrosas cuyo mayor atractivo, además de la tensión que crean, entra dentro de la normalidad de cosas posibles que pudieran ocurrirle a un tipo perdido en Marte (y, repito, más solo que la una) Plantearos esto: ¿qué se puede comer en un sitio en el que no crece nada? ¿Cómo se puede mantener la cordura sin nadie con quien hablar? ¿Y si capeas los temporales como puedes y siempre falla algo que arruina todo?

Eso solo en Marte. Porque en esta trama principal hay otra subtrama que es digna de tener en cuenta, esto es, cómo, desde la Tierra, comprenden lo que está pasando y se las ingenian para tratar de traer al pobre, desgraciado y solitario astronauta de vuelta. Y aquí, de nuevo, se aplica ese realismo del que antes he hablado: no todo puede que salir bien ni, muchos menos, a la primera. Fijaos que, en cierto sentido, esta parte me ha recordado un poquito (chiquitito, chiquitito) a lo que vimos en Armagedon. Aún así, esta subtrama hace lo que la anterior y lo cumple a las mil maravillas: entretiene y capta la atención de manera soberbia. Y os preguntaréis si el prota sale vivo de ahí. Bueno, os lo vais a preguntar durante toda la peli así que un buen modo de contestar a esa pregunta es viéndola y, de paso, no hago un spoiler de los gordos.

Paso a los personajes. Para mí, al menos, muy realistas. Con Mark emapatizas a la primera y, lo mejor de todo, ni cae gordo ni resulta listillo. Sanders, el director de la NASA, resulta muy creíble, lo mismo que Kapoor, Purnell o Henderson. Todos ellos, y más, enfocados a tratar de hacernos ver que lo que vemos es real. Y lo consiguen.

Resultado de imagen de The martian movieLo mismo que lo consiguen los actores. Matt Damon nunca ha sido un actor que me vuelva loco si bien el tipo siempre me ha caído bien porque parece ir a lo suyo sin meterse en líos ni tonterías. Aquí, lo admito: lo borda. Lleva el peso de toda la peli y aporta una naturalidad tremenda. Jeff Daniels como Sanders queda muy bien (y yo le veo como el de Dos tontos muy tontos. No tiene nada que ver pero es que me es imposible) Sean Ben y Chiwetel Ejiofor lo respaldan sin problemas. En el bando de los astronautas, Jessica Chastain y Kate Mara hacen tres cuartos de lo mismo.


Resultado de imagen de The martian jeff daniels


Resultado de imagen de The martian 2015


¿Y los efectos? Hacen lo que la historia, los personajes y las interpretaciones: resultar naturales. Los pasajes de Marte, las tomas en el espacio, las naves, lo cohetes... Todo está cuidado al milímetro pero sin llegar a interponerse entre el espectador y la cinta. ¿Se puede pedir más? Yo, al menos, no lo hago.


Resultado de imagen de The martian


Hasta aquí llego. Reconozco que me ha gustado mucho y admito mi error: esta peli, en el cine, estoy seguro de que resultó mucho más espectacular que en la tele de casa (que ya es decir) Por una vez, una cinta original, trepidante y muy bien hecha en todos los aspectos que entretiene sin ningún problema y, en más de una ocasión, hará que te remuevas en el sofá por aquello del "ahora qué" Si podéis, dadle una oportunidad; lo merece.

Una pista: patatas. Ahí os dejo eso.

Vigilad el cielo.


Resultado de imagen de The martian 2015


sábado, 7 de abril de 2012

John Carter

John Carter (John Carter)
(2012)
Director: Andrew Stanton
Guión   : Andrew Stanton, Mark Andrews, Michael Chabon
Taylor Kitsch
Lynn Collins
Samantha Morton
Willem Dafoe
Thomas Haden Church
Mark Strong
Ciarán Hinds
Dominic West





El capitán John Carter se ve traslado al planeta Marte donde tendrá que pasar muchas aventuras…

John Carter es un personaje curioso. Para todo aquel que no lo conozca, hay que decir que es obra de la (prodigiosa) imaginación de Edgar Rice Burroughs (el creador de Tarzán) cuya creación se remonta allá por los años veinte. Es un héroe intergaláctico (al que muchos ven como una especie de antecedente de Flash Gordon) que viaja a Marte cuando su cuerpo entra en un extraño trance. Las historias de Burroughs son las más representativas del género pulp mostrando a unos personajes arquetípicos en un universo lleno de monstruos, extraterrestres, bellas princesas y mucha, mucha aventura. Digo lo de personaje curioso porque, con semejante bagage, resulta muy extraño no tener varias interpretaciones del mismo en el cine ¿Motivos? Variados. Para empezar, es un clásico de la space opera, muy venerado y respetado. Por otro, los medios para traducir toda la fantasía nacida de la pluma del escritor has supuesto siempre una traba más que destacable. No obstante, allá por 1930, se intentó llevar al personaje al cine en una versión animada de la mano de Bob Clampett que no llegó (por desgracia) a materializarse. ¿La razón? Las historias del amigo Carter están llenas de imaginación, sí, pero también violencia y cierto erotismo. Todo hizo que los responsables creyeran que no era una buena opción de cara a hacer una película. No obstante, fijaos en la calidad de la animación: soberbia. 

 Pues bien, han hecho falta el paso de los años y que la tecnología digital se desarrolle para que el capitán Carter tome forma de película con actores reales. Y ya era hora, que se ha hecho esperar de lo lindo. La noticia tomó forma cuando la Disney hizo oficial que produciría la película. ¡Un momento! ¿Disney? ¿La compañía y las películas familiares no son una sola cosa? ¿Una princesa de Marte (título del libro original en el que está basada) una película para toda la familia? Pues bien, después de noticias, dudas y expectativas variadas, ya la tenemos aquí. Veamos…
Destaco que, ante todo, estamos ante una película de aventuras. Sí, hay monstruos, seres raros, naves más raras aún y perritos alienígenas que dan ganas de sacrificar de lo feos que son, pero aventuras a fin de cuentas. Y donde hoy día se dice peli de aventuras situada en un planeta que no es el nuestro (léase Marte) hay que hacer referencia obligada a los efectos especiales. Y aquí, sin duda, están pero que muy bien hechos. Las naves, los decorados… todo da gusto verlo pero, por encima de todo ello, destaco los marcianos que ya sean verdes o en forma de simio blanco gigantesco, están tan bien creados e integrados en la cinta junto con actores de carne y hueso que uno lo ve y ya no repara en que, en realidad, son personajes creados por gráficos de ordenador. La ambientación está muy conseguida, logrando captar lo que Burroughs quiso reflejar en sus libros y, desde cierto punto de vista, se nota la influencia de las obras de los diferentes ilustradores que se han atrevido con el personaje y su entorno, una hábil y curiosa mezcla de guerreros antiguos con cierto toque de época, con esas capas, armaduras y espadas, mezclados con tecnología en forma de naves raras que surcan los cielos de Barsoom (léase, de nuevo, Marte)
Los actores se manejan como pueden porque, todo hay que decirlo, esta no es una película donde el despliegue interpretativo sea el quid de la cuestión ni el elemento clave que salve la cinta y que te la haga recordar. Taylor Kitsch es un John Carter correcto. Quizás, para mí, demasiado joven para el papel y con demasiados músculos por delante. Hay quien dice que el muchacho es algo inexpresivo. Vale, puede que tengan razón. Kitsch luce gesto de duro en casi todo el metraje salvo cuando se le van los ojos detrás de alguna princesa de Marte o cuando casi se le salen de las órbitas al ver el personal marciano que le rodea. Lynn Collins es Dejah Thoris, la princesa del planeta rojo y futura soberana de los hombres rojos de Marte y, cómo no, contrapunto femenino obligado en una historia así, aportando belleza, curvas y poderío guerrero a partes iguales. No menos, pero tampoco más. El resto de los actores, como Mark Strong, Ciarán Hinds o Dominic West hacen lo que pueden (o deben): secundar a la pareja protagonista y (algunos, como West), lucir horas de gimnasio. Por supuesto, hemos de tener en cuenta que las voces de los marcianos son las de Willen Dafoe (Tars Tarkas) o Thomas Haden Church (Tal Hajus)
En cuanto a los aspectos que, desde mi opinión, podrían haberse trabajado un poco más y mejor, tengo que destacar unos cuantos. En primer lugar está la historia. Si te has leído el libro, ya nada más empezar te saltan las alarmas cuando oyes esa historia de la guerra civil entre dos ciudades y esa
ciudad rara que parece que va conquistando todo. ¿Por qué? Porque la historia en la que está basada, 



Una princesa de Marte, se centra sobre todo en las aventuras y desventuras por las que tiene que pasar Carter para adaptarse (por las buenas o por las malas) en un planeta nuevo del todo para él. El hecho de meter esta historia de las dos ciudades enemigas hace que el empuje de esa historia original básica (pero muy efectiva) se pierda y parece que se le vaya el fuelle por otros derroteros. En el libro 
Mark Strong, añadido total de la peli...
hay disputas entre las ciudades de Helium y Zodanga, pero eso queda como una especie de argumento secundario que, sobre todo al final del libro, acaba afectando a los personajes. ¿Es esto todo lo que cambian? No. De hecho, si de cambios hablamos, no paramos. En la historia impresa, Carter y Powell son amigos que buscan oro; aquí Powell es un miembro del ejército que amarga al prota los primeros minutos del metraje. Los simios blancos se lucen poco y muy rápido, siendo algo que yo, desde luego, deseaba ver con muchas ganas en la pantalla sólo por comprobar cómo se las habían arreglado. Y si nos metemos en los personajes, podemos hablar largo y tendido. Para empezar, los de Sola y Sarkoja me han parecido un pelín desaprovechados, sobre todo el último, que es una especie de arpía marciana con muy mala leche verde y que, en el libro, no para de hacer la vida imposible a Carter. La historia de Sola, que en la novela tiene una importancia destacable, aquí la descubre el amigo John en un plis-plas. Debe ser que, cuando viajas con tu mente a otro planeta, amén de dar saltos como un poseso, se te agudiza el ingenio y la percepción porque, determinar la relación de su amiga con Tars Tarkas así porque sí, es digna de hacerle la ola. Y si de saltos hablamos, vale, en el libro, Carter salta al principio por aquello de la gravedad pero, poco a poco, se va adaptando. Aquí utiliza el recurso tanto que hasta me recuerda a Superman en sus inicios. Otro personaje a tener en cuenta es la guapa Dejah Thoris que, en el libro, hace gala a su nombre y rasgo por los cuatro costados: es una princesa de Marte que derrocha sensualidad y sexualidad (ya sea como esclava, princesa, cautiva o fugada) por los cuatro costados. Aquí me recuerda a Xena, la princesa guerrera. Ah y, encima, profesora e intelectual. Lo admito, esto me descolocó que dio gusto. Y eso de que Carter aprenda el idioma de Barsoom bebiendo un brebaje raro, o la presencia de Mark Satrong (Matai Shang) y sus amigos calvos acosando al protagonista y engañando a otros, vamos a dejarlo estar...

Esta SÍ es Dejah Thoris
¿Eso es todo? No. Tengo que señalar que, por encima de todo, la película ha pasado por alto algo fundamental en las historias de John Carter: ese carácter pulp que se asocia con ellas hasta tal punto que nombrar a una es referirse al otro. La violencia (¿dónde han quedado los constantes desafíos que, en el libro, Carter tiene que afrontar para hacerse con las armas y armaduras de los desafiados (a veces, desafiantes) marcianos y así ganar prestigio?), el erotismo y la sensualidad aquí han sido sustituidos por un espíritu de “peli para toda la familia” más que evidente. ¿Es una falta? Eso depende de los gustos. Yo no me hubiera decantado ni por uno ni por otro pero, quizás por aquello de una adaptación comercial, hubiera estado bien un término intermedio. No obstante, debo admitir que, a pesar de tanto cambio, sí han respetado detalles importantes, como la narración en forma de diario o la historia del ataúd de Carter. Menos mal…
En resumidas y marcianas cuentas, una película que, desde luego, me ha entretenido. Yo la esperaba como agua de mayo porque, debo admitir, siempre he sentido una inclinación especial hacia el personaje y sus aventuras, que, desde luego, recomiendo leer y disfrutar. Quizás no sean el colmo de la narrativa pero os aseguro que, entretener, entretienen lo suyo y lo que haga falta. Con respecto a la cinta, me ha gustado. ¿Ha podido ser mejor? Sí, sin duda. No en vano se comenta hasta la saciedad que ha sido uno de los batacazos más espectaculares de los últimos tiempos. Posiblemente, si la productora detrás de ella no hubiera sido la Disney, ahora estaríamos hablando de una película muy diferente. ¿Ha podido ser peor? Sí, mucho peor. Así que, sólo por aquello de mirar al lado bueno de la vida, la recomiendo. Sea como fuere, para gustos, los colores… ya sean los verdes o rojos del planeta Marte.
Como curiosidades, deciros que, en 2009, se estrenó una versión de Una princesa de Marte… directamente al mercado del vídeo. No la he visto pero, por Barsoom, que lo haré. Fue dirigida por Mark Atkins.
Muchos han sido los artistas que han visto en el mundo de Barsoom una fuente de inspiración. De entre ellos, hay que destacar al genio de Fran Frazetta, un monstruo con los pinceles que nos dejó maravillas como estas:


Lo admito: esta ilustración siempre ha sido
de mis favoritas.


Impresionante...

viernes, 23 de diciembre de 2011

La furia del planeta rojo

La furia del planeta rojo (The angry red planet)
(1960)
Director  : Ib Melchior
Guionista: Sidney W. Pink, Ib Melchior

Gerald Mohr
Nora Hayden
Les Tremayne
Jack Kruschen




Un cohete que fue enviado a Marte es localizado y traído de nuevo a la Tierra. Una de los tripulantes narra la estremecedora historia del viaje...

Estamos ante una peliculita típica de la época. Como era de esperar, tenemos de nuevo el tan famoso viaje a Marte y lo que los pobres astronautas se encuentran allí. En este caso, cuatro de ellos deben enfrentarse a monstruos de todo tipo con el aliciente de que nada ni nadie les puede ayudar.
            Si hay algo que destaca en esta cinta es, desde luego, el planeta Marte en sí, auténtico protagonista de la historia. Ahora bien, ¿cómo representarlo con los medios de la época? Pues encontraron una solución cuanto menos, original: alternaron decorados normales y corrientes con dibujos de paisajes marcianos. Sí, como suena, ni maquetas ni paisajes de cartón piedra: dibujos de toda la vida. Y como se ve que esto les gustó un rato, pues también usaron el lápiz para crear alguno de los seres que vivían por allí. Y es que, donde estén las soluciones sencillas, que se quite lo demás. O eso, o no contaban con un duro para aquello de los efectos especiales, claro. La cuestión, supongo, era ser práctico y tirar para adelante con los medios que se disponían. Pero, por encima de todo, guste o  no la película, hay una cosa que se recuerda de ella: Marte es el planeta rojo. Sí, amigos. Punto y final. Y, para hacer honor al título, usaron en todas las imágenes exteriores en Marte filtros de color rojo que son la marca de fábrica de la cinta. Y, para evitar aquello de las pistolas de rayos, otra solución simple pero efectiva: fusiles de sonido, que el sonido no se ve. Eso sí, hace daño como él sólo. y, si no, que se lo pregunten a los (muy variados) bichos que pueblan el lugar.
            La película puede recordar un poco a El experimento del doctor Quatermass en lo que se refiere al regreso de la nave espacial y cómo uno de los tripulantes está infectado por algo extraño. Por otro lado, cae en los tópicos de estas producciones que hacen que se vea con cierta gracia, amén del argumento en sí: en este cohete hay gravedad a todas horas, lo mismo que ocurre en Marte; los instrumentos de la nave están llenos de lucecitas parpadeantes; hay comida en los armarios; uniformes algo cantosos... Vamos, producto de su época cien por cien y que cumple como tal.
            Quizás lo que menos me ha gustado ha sido los diálogos entre la chica de turno y el ligón espacial, pero por todos es sabido que, en la Tierra o en Marte, si hay que ligar, se liga. Otra cosa es que el asunto entre con calzador en el argumento de la peli, pero, como dijo alguien: "Qué bonito es el amor, más que nunca en primavera..." Y añado yo: "...Ya sea en la Tierra, en Marte o donde sea" Menos mal que otra cosa no habrá en el planeta rojo, pero plantas y murciélagos-arañas gigantescos, a patadas. Ah, y si alguien dudaba de la existencia de agua... Pues se terminó la duda.
            Pero... ¿por qué los marcianos tienen esa mala leche alienígena? La respuesta la encontraréis al final de los 79 minutos que dura esta excursión al planeta rojo...
            A ver si el ser humano aprende de una vez…
            ¡Despegad rumbo a Marte y que tengáis un buen viaje!