King dinosaur (King
Dinosaur)
(1955)
Director: Bert I. Gordon.
Guión : Tom
Gries, Bert I, Gordon, Al Zimbalist
William Bryant
Wanda Curtis
Douglas Henderson
Patti Gallagher
Un Nuevo planeta aparece en nuestro sistema solar. Un cohete con cuatro tripulantes saldrá para estudiarlo…
Admitámoslo:
solo el nombre dice “Dame un vistazo”. La situación no puede ser más
sospechosa: título rimbombante y esclarecedor al máximo, película cincuentera,
protagonistas absolutamente anónimos y argumento alucinante. En otras palabras,
la cosa tenía pinta de producto cutre de la época se mirase por donde se mirase
pero, justo por eso, no me pude resistir. Y no será la última vez que pique.
A
pesar del espectáculo rocambolesco que tenemos por delante, debo admitir que la
peli tiene cosas buenas que me gustaría destacar. No muchas, claro está, pero,
puesto que siempre nombro lo que me ha gustado primero, tengo que decir que:
La
peli no pierde el tiempo (entre otras cosas porque la duración del metraje no
es para tirar cohetes ni mucho menos) y va directa al grano: un planeta se ha
colado en nuestro Sistema Solar. ¿Por qué? A nadie le importa. ¿Cómo? Esta
pregunta importa menos aún que la primera. ¿De dónde sale? Si las otras
preguntas importan poco, esta se traduce en una palabra: nada. El caso es que
está ahí y los terrestres, ávidos de conocer, no se van a quedar quietos. En
primer lugar, bautizan al nuevo elemento como planeta Nova. Luego, deciden
mandar a una tripulación, cuatro en total, para que lo investiguen. El
argumento, como dije antes, no puede ser más original y debo decir que muy
propio de la época, con ese toque encantador que exhalan estas cintas. Muy
bien. Si, además, sabemos que Nova es un planeta vegetal que, más o menos,
están en pañales (léase prehistórico), ya tenemos la trama servida. Argumento
simple, cincuentero y, sobre todo, aventurero. Y, a partir de aquí, lo que
sigue en la película te va a parecer o muy divertido o una tomadura de pelo del
tamaño del cosmos. De cómo te lo tomes, depende de ti. Yo, particularmente,
casi alucino en colores (a pesar del blanco y negro) pero he aguantado el tipo
y, con la ayuda de un sano sentido del humor y un saludable deseo de pasarlo
bien, la he visto entera.
A
fuerza de ver muchas películas de este tipo, es decir, de los años cincuenta,
de temática fantástica, poco conocidas, con actores menos conocidos aún y
argumentos cuasi-surrealistas, he aprendido una cosa. No deja de ser un hecho
curioso pero es así: si hay narrador de por medio, tenemos por delante una
ralladura mental considerable. Hay excepciones, claro, como Planeta Prohibido, donde el narrador hace
su trabajo en unos segundos, pasa desapercibido y te olvidas de él. Pues bien,
el amigo de la voz en off es de los que destacan, así que procura calmar las
neuronas para asimilar el espectáculo que te espera (me remito a productos tipo
La garra gigante, Plan 9 del espacio
exterior, Las Mujeres gato de la luna…) Digo esto porque, en esta peli, el amigo
de la voz en off se toma DOCE minutos para meternos en situación. Nos cuenta,
con un tono serio con el que no se puede bromear, el problema, las ciudades
implicadas, las pruebas de los cohetes, la maquinaria, los miembros de la
tripulación, sus profesiones y algo más que se me olvidará (ahora caigo: los
ratones en plan conejillos de indias). Como herramienta de síntesis,
alucinante. Como elemento cargante, no tiene precio. Hasta tal punto que uno se
pregunta si en la peli hablarán otros que no sea él.
Y
es precisamente en esta parrafada del narrador donde vamos a ser testigos de
una de las características más curiosas de esta cinta: la utilización de
material de archivo que usa en su metraje. Por eso, durante la mencionada
charla, todo lo que vemos (salvo la presentación de los actores, claro) son
imágenes sacadas de otras cintas, cosa que se puede ver en las tomas del planeta,
la construcción del cohete, las pruebas que se hacen con él o cómo la nave, al
fin despega. Y, ojo, que el tema de imágenes de archivo va a dar para más, pero
lo señalaré de nuevo más adelante.
Y
es nada más despegar y surcar el espacio cuando comenzamos a asistir al
despliegue cutrecillo que nos espera y que se va a dar en detalles cantosos y
evidentes pero, también en otros más sutiles que hacen que, en conjunto, la
peli tenga ese tono extraño que, al menos a mí, me ha dado. Para empezar, las alarmas saltan con las tomas
del cohete en sí: está claro que son imágenes de archivo pero, también que
dichas tomas está superpuestas de manera más que evidente sobre árboles y bosques
muy terrestres, aparte de que el tema de la perspectiva y proporciones entre
cohete y paisaje está un poco descuidada porque el primero parece enorme. Y,
sí, cuando aterriza, en un claro muy, pero que muy terrestre, es evidente que
es una secuencia proyectada en sentido inverso, es decir, hacia atrás. Conste
que esto no es que lo cuente como fallo, pero sí como aperitivo para lo que nos
vamos a encontrar si no pulsamos el botón de stop.
Y es aquí donde empieza el despiporre cósmico.
Para
empezar, los trajes de astronautas que luce el personal son absolutamente
cantosos, con esas escafandras de tamaño desproporcionado. Pero atentos a los
guantes de uno de ellos. No me digáis que no recuerda más a los que se lucieron
por los seriales de Flash Gordon que al de un astronauta propiamente dicho.
Esto, digo yo, será producto de un presupuesto bastante ajustadito y, casi con
toda seguridad, lo que hicieron fue tirar de restos de otros rodajes. Muy bien,
ahí queda.
Y
fin.
¿Es
todo? Atentos al coscorrón que se da en
esta escena. ¿Se lo da por sí misma o porque su compañero la empuja? Fijaos
bien:
Y es aquí donde empieza el despiporre cósmico.
Es
cuando empiezan a investigar y a ponerse en plan científico cuando la cosa,
cuyo fin es ponerse seria, lo que hace es ponerse rallante. Así, comienzan a
coger muestras y determinan que en Nova hay un montón de cosas desconocidas: un
cuarenta por ciento de las bacterias, radioactividad un diez por ciento
superior a lo normal y un estudio biótico de los líquidos indica menos del
porcentaje tolerable. Con semejantes resultados, lo normal hubiera sido
regresar al cohete y volver de camino a la Tierra. Pues no, decretan que hay
que quitarse los trajes ya que no pasa nada y es la atmósfera lo que cuenta
(¡….!) Y aquí viene otro alucine de los gordos: cuando se quitan los trajes
espaciales van vestidos de… ¿¿¿exploradores??? Pues sí. Y, como tales, llevan
rifles, pistolas y balas. Ahí queda eso. Y, cosa curiosa, lo animales que ven
nada más tomar contacto en Nova no pueden ser de lo más terrestres: ciervos, oseznos,
búhos, serpientes… Todos ellos sacaditos de más imágenes de archivo. ¿Se
sorprende alguno de los científicos por semejantes parecidos? Ni se inmutan. De
hecho, hay una escena en la que suena
algo y uno dice “Sólo es un búho” Vamos, que ni se plantean la razón por la que
allí haya animales terráqueos.
Las
incongruencias van en aumento. Si no has visto la peli, lo que puedes deducir
(y creo que así se dice) es que los cuatro amiguetes van a estudiar el planeta.
Entonces, el diálogo de uno de los doctores no tiene ni pies ni cabeza: “En Washington solo quieren pruebas y muestras
de donde aterrizamos. No dijeron nada de explorar” Entonces, ¿a qué van?
¿Solo a extraer muestras del claro donde el cohete se ha posado?
Como
uno se imagina, optan por explorar. Atentos, que lo que viene no tiene precio. ¿Qué
ven? Un lago. ¿Lo estudian? ¿Lo analizan? ¿Lo fotografían? Se bañan. Patricia,
la química, cuando lo ve, dice que no piensa dejarlo pasar sin bañarse. Como
suena. “Las damas primero”, dice
Nora.
Los absurdos dan para mucho en esta peli. Después de reconocer el
planeta, toca dormir y eso implica hacer guardias. Pues bien, supongo que por
aquello de dar profundidad a los personajes y agregar el romance que toda
historia debe tener, vemos que se desata, cual huracán, de golpe y porrazo, una
pasión desenfrenada entre Raplh, el médico y Pat (la rubia clon de Marilyn
Monroe) Así, de sopetón. ¿Resultado? La guardia que tenía que hacer el buen
doctor se va al garete y se van de paseo. Si se cae por una pendiente y acaba
peleando con un cocodrilo (muy terráqueo) se lo merece, por idiota. Por cierto,
la pelea con el cocodrilo es muy cantosa por muchos aspavientos que el actor
(si es que es él) haga. El cocodrilo, el pobre, poco se mueve. Los demás recogen a Ralph hecho polvo pero, siguiendo
con el tema de lo absurdo, al día siguiente, sus heridas de han desaparecido.
Los
efectos especiales continúan en su línea cuando vemos una especie de avispón de
proporciones gigantescas que se nota que está ampliado a lo bestia. Es más,
está hasta opaco. Y atentos al sonidito que emite. Tranquilos, esto sigue
siendo un mero piscolabis del despliegue que vendrá después. Eso sí, tras del
ataque del insecto bestial, pasan de él y Richard, el zoólogo intelectual,
deduce: ·”Este lugar podría mantener a
mucha gente. Si tuviésemos que quedarnos podríamos vivir
de la tierra. Aun no hemos visto nada que no podamos manejar” ¿Qué no? ¿Y
los resultados de las pruebas? ¿Y el cocodrilo? ¿Y el avispón?
Hasta
aquí, uno puede verse absorbido por semejante concatenación de circunstancias
absurdas pero, las cosas claras, con un título así, uno espera ver una cosa:
dinosaurios. Nada, que ya llegan. En forma de iguana normal y corriente, muy
terrestre y de igual modo que el avispón de antes: ampliada a lo bestia. Lo mismo que el cocodrilo que sale luego y demás
lagartos o armadillo. Lo más alucinante: identifican a la iguana con un
Tiranosaurio Rex ¡El rey de los dinosaurios! ¡Ya tenemos la justificación para
título! ¿Se plantea alguno que un Rex (o lo que sea) esté en un planeta que no
es el nuestro? La respuesta está clara: NO. Y una cosa que me ha parecido de lo
más curiosa: aquí los pobres animales se pelean entre ellos de manera
sospechosamente real, algo que hoy día sería impensable por aquello de si los
pobres fueron maltratados durante el rodaje. No quiero decir que fuera así (¡ni
mucho menos!) pero parecen morderse de manera muy realista y, además, cuando
caen por precipicios, parecen muy vivos.
Y,
para el final, el colmo del esperpento o, si me apuráis de la solución cutre. Y
es que, por si las moscas (algo tuvieron que temer para llevarla en el cohete),
los astronautas/científicos/exploradores/ve-tú-a-saber-el-qué partieron con una
bomba atómica de mano que se puede llevar tipo maletín (lo habéis leído bien
pero, por si las moscas, recomiendo volver a leer el párrafo.) Vale, pues
Ralph, después de ver una bengala de socorro mientras los monstruos se
meriendan entre sí, coge la bomba y la activa. ¿Se dan un buen margen de
tiempo? Sí: media hora. Nada más activarla, salen corriendo y, no se sabe por
qué razón, surgen animales de la nada entre los que cuento elefantes y búfalos,
corriendo también, en plan estampida (y claro está, son imágenes de archivo) La
bomba estalla (de nuevo, imágenes de archivo) y SOLO arrasa la isla. Los
protas, que estaban separados de la misma tan solo por el famoso lago, ni se
despeinan. Es más, mientras la bomba estalla, se dan la vuelta y deciden volver
a casa.
Alucinante,
¿no? Pues, por todo lo que te he dicho, si quieres ver una rareza curiosamente
cutre, un producto que no hay por donde cogerlo, interpretado por actores
absolutamente impasibles y acartonados y que te va a dejar alucinado, te
recomiendo que le des un vistazo. No esperes coherencia, ni sentido ni lógica
alguna. Si estás en plan valiente dale al play y, eso sí, primero despeja la
cabeza de ideas y procura verla con la
mente fría y una taza de chocolate caliente en la mano, por aquello de
recuperar el contacto con la realidad de vez en cuando. Todo un producto en la
misma línea cutre de Robot monster, Las mujeres
gato de la Luna o Plan 9, solo que, al menos para mí, carece de algo de la
gracia que tenían aquellas.
Por
cierto, investigando, he leído por ahí que las tomas de los lagartos gigantes fueron
recicladas de Hace un millón de años,
la peli rodada en 1940, claro, con Victor Mature. Además, me he enterado de que
la rodaron en siete días…
Como
curiosidades (por nombrar alguna), debo destacar la banda sonora, una especie
de abuela de la música de Benny Hill y que no pega ni con cola en una película
así. Mirad esta secuencia que, para más inri, ocurre después de un momento
dramático, cuando Pat ve una serpiente amenazadora. Escuchad:
Hasta
aquí hemos llegado.

