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viernes, 20 de diciembre de 2019

Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma

La amenaza fantasma (The phantom menace)
(1999)
Director: George Lucas.
Guión: George Lucas.

Liam Neeson.
Ewan McGregor.
Natalie Portman.
Ian McDiarmid.
Anthony Daniels.
Ray Park.

La Federación de Comercio está bloqueando el pacífico planeta Naboo. El consejo Jedi manda a dos de sus caballeros a solucionar el conflicto. Muy pronto, descubrirán que hay algo más tras todo ello…

¡Dieciséis años! ¡Nada menos que dieciséis años tuvimos que esperar para, de nuevo, poder viajar a una galaxia muy, muy lejana! dieciséis años para poder ver esas letras amarillas que se funden en la inmensidad del espacio infinito. Nunca olvidaré ese sábado por la tarde en el que acudí al cine (mi novia y yo éramos los primeros en la cola), las luces se apagaron y la música de John Williams entró (otra vez) en cada rincón de mi cerebro…
 Todos los fans sabíamos que, según decía Lucas, había un total de nueve episodios galácticos en su mente. Tres de ellos, los episodios del cuatro al seis, los pudimos ver en la década de los setenta y los ochenta convertidos en los tres clásicos del cine de aventuras espaciales por excelencia: La guerra de las galaxias, El Imperio contraataca y El retorno del Jedi, tres monstruos mastodónticos que se han alzado como iconos en su género y cuyos personajes, amén de naves, criaturas e incluso diálogos, forman parte de la cultura popular de la era moderna. Ahora bien, en ellos se hablaba de ciertas cosas y personas que, en realidad, no sabíamos muy bien qué o quiénes eran: las guerras Clon, el senado, Obi-Wan Kenobi como general o la caída de Anakin Skywalker sin saber la razón concreta. Los episodios uno al tres explicarían todo eso… y más.

Ya desde el principio Lucas dejó claras dos cosas. La primera, que el tono de las nuevas entregas no tendría por qué ser el mismo de las anteriores, es decir, guerras, buenos y malos. Además, tendría tintes mucho más políticos que la trilogía anterior. La segunda que, por encima de todo, esta sería la historia de Anakin Skywalker, su carrera como Jedi y su descenso al Lado Oscuro. La amenaza fantasma (título que, por cierto, me encanta por lo ambiguo que puede llegar a ser) es el episodio de entrada a la nueva trilogía. Se centra de manera magistral en la República mostrada en todo su esplendor. Está llena de joyitas que deseaba ver durante años: el senado galáctico, el consejo Jedi, sus caballeros en toda su gloria… además de otros detallitos que me hicieron botar en la butaca del cine.


La trama de la película es mucho más complicada de lo que parece a simple vista: la federación de Comercio ha llevado a cabo un bloqueo sin sentido al planeta Naboo, gobernado por la reina Amidala. El consejo Jedi envía a dos caballeros, Qui-Gon Jinn y un joven Obi-Wan Kenobi a investigar. A partir de ahí, las cosas se ponen más complicadas cuando descubrimos que, detrás de todo, hay algo mucho más oscuro, nada menos que la orden Sith con dos siniestros personajes a la cabeza. Y este es uno de los detalles que muchos critican de esta cinta: la acusan de ser muy lenta, de enrollarse mucho en ciertas cosas en detrimento de la acción. Bueno, cada cual, por supuesto, que piense lo que quiera.


Star Wars: The Phantom Menace Senator Palpatine stands worried in chambers

Lucas se recrea mostrándonos el origen de muchas cosas. Nunca olvidaré la primera vez que vi a Anakin niño bajar las escaleras. ¡Era él, Darth Vader! Pero, ¿quién era en realidad Anakin Skywalker? ¿Quién fue su madre y, por tanto, la abuela de los dos hermanos rebeldes más famosos de la galaxia?  ¿Cómo y por qué comienza a ser un jedi? ¿Quién fue la madre de Luke y Leia? Detalles como estos, y muchos más, son explicados, al fin, aquí.

 Pero si por algo destaca esta cinta, es por el auténtico impacto visual que es en realidad. A lo largo de las dos horas y pico de metraje, asistimos al descubrimiento de mundos increíbles, cada uno de ellos más espectacular que el anterior. ¿Cómo definir sino Coruscant (qué maravilla de planeta-ciudad), Taatooine (vemos algo más que un cañón o una cantina llena de aliens. De hecho, el cañón en el que discurre la carrera de vainas es impresionante), Naboo (esplendorosamente bello, esas cascadas, esa hierba... uno de mis planetas favoritos de toda la saga) y, sobre todo, uno de mis preferidos que no constituye un planeta en sí pero que forma parte de él: la ciudad  hogar de los entes más extraños de todo el universo de La guerra de las galaxias, tan nobles y valientes como cómicos y curiosos (y, también, odiado por toda una legión de fans. Qué se le va a hacer): los Gungans, al que pertenece el ser más torpe de la galaxia, Jar Jar Binks, personaje que cae mal a muchos pero que a mí me cae fenomenal. Las escenas bajo las aguas de Naboo son soberbias, así como los monstruos que las habitan.
Otra cosa a tener en cuenta en este episodio es que, por fin, vemos a los caballeros Jedi en toda su gloria. Estupendo, ya que, si nos fijamos en los episodios cuatro, cinco y seis, asistimos a combates con sables de luz, sí, pero nunca vemos a Jedis propiamente dichos (un Obi-Wan anciano combate con Vader, medio hombre, medio robot y Luke, en El Impero contraataca, pelea con Darth Vader pero ni mucho menos es una batalla igualada. En el Retorno del Jedi las cosas cambian un poco.) Aquí vemos jedis y siths bien experimentados hacer lo que mejor saben: pelear usando sables de luz. Es una gozada ver a Qui-Gon pelear por primera vez en el desierto contra Darth Maul y, por supuesto, el épico enfrentamiento final al que se une Obi-Wan. Lo dicho, Jedis en toda su gloria, como debe ser. Y aquí hay que destacar el impresionante trabajo de entrenamiento que Nick Guillard y su equipo hicieron con los actores.
El reparto, para mí, está muy correcto, cada cual en su papel. Liam Neeson es un buen Qui-Gon, severo pero rebelde a la vez. Ewan McGregor se estrena como Obi-Wan, dejando entrever que en el futuro dará más complejidad al personaje ya que pasa de aprendiz a maestro. Natalie Portman, está muy bien como reina Amidala, pasando de ser tan fría como un robot a más cercana en sus secuencias como Padmé. Y. cómo no, destacar el personaje más importante de toda la trama cuyo peso cayó sobres los
hombros más jóvenes del reparto: Jake Lloyd es nada menos que Anakin Skywalker, el niño que se convertirá en Darth Vader. Lloyd me gusta bastante. Le veo muy natural y, menos mal, no acaba cayendo en el tópico del niño repelente y listillo. Todo lo contrario: emana bastante normalidad potenciando el lado bueno que el personaje tuvo en algún momento de su vida. No obstante, yo hubiera preferido ver ya ciertos destellos de maldad en él pero…


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En el lado de los malos tenemos a un estupendo Ian McDiarmid, nada menos como senador Palpatine y futuro emperador de la galaxia. Este hombre, que me encanta cómo lo hace (hay que tener aplomo para interpretar un personaje dual como este), fue un acierto por parte de Lucas puesto que es el mismo actor que ya lo interpretó en El Retorno del Jedi. McDiarmid configura un personaje traicionero y mentiroso a partes iguales de manera soberbia. De hecho, se pasa toda la peli maquinando. Ah y, si podéis, escuchadle en versión original. Perfectamente malvado…

Y si de malos hay que hablar, tenemos que nombrar a Ray Park, que está bajo la piel (y el maquillaje) de Darth Maul, un sith de aspecto impresionante que es el paradigma de “pocas palabras y muchos hechos” Un detalle a destacar es que, a pesar de ser el malo por excelencia de la peli y principal reclamo publicitario (digan lo que digan, la cara de Maul se ha usado mucho más que la de los buenos), dice un par de frases (cortas) a lo largo de la misma que han hecho que muchos acusen a Lucas de no aprovechar el carisma del mismo. Puede que tengan razón y, quizás, se podría haber sacado más jugo pero, cuando enciende su sable láser doble, desafía a los Jedi y mira esos ojos de serpiente, me olvido de todo y me dejo llevar por el espectacular modo de pelear que tiene. Es rápido, efectivo, mortal… y maligno donde los haya. Yo creí que Maul sería a la nueva trilogía lo mismo que Vader a la antigua, pero me equivoqué (claro, que los sith de las entregas venideras no tienen desperdicio…) También hay que admitir que el malo es Sidious por encima de cualquiera.
Red Fly quiere relanzar el juego cancelado de Darth Maul - Star Wars: Episode I - The Phantom Menace
¿Y los efectos? Sublimes. Los actores interactúan con los seres más extraños como si tal cosa, sin olvidar que la tecnología digital se aplica de manera soberbia a naves, planetas o decorados (fijaos en los palacios de Naboo o el fondo del lugar donde se produce el vuelo final) y muchas cosas más. No hubiera sido posible hacer muchas de las secuencias de esta cinta sin el CGI. No obstante, según defiende Dennis Muren, si bien hay efectos digitales que hace años hubieran sido imposibles, hay muchas más maquetas y efectos de toda la vida de lo que piensa la gente. De hecho, un ejemplo de esto, es la épica batalla final en los campos de Naboo: muchos de los tanques de los droides eran maquetas, por no hablar del público que asiste a la carrera de Boonta Eve, que no son otra cosa que… bastoncillos de algodón coloreados que se mueven. Eso sí, el resultado es espectacular. Desde la perspectiva de los efectos, sin duda, los gungans destacan de manera soberbia.
Resultado de imagen de the phantom menace duiuel desert"¿Escenas para el recuerdo? Esto, como todo, depende de cada uno según le haya llegado o no la peli. Para mí, varias. La película, en palabras del amigo George, tenía que superarse a sí misma conforme avanzase. Es decir, cada escena importante tenía que superar a la anterior. Desde este punto de vista, hay que destacar la impresionante carrera de vainas (ideal para el 3D), donde el polvo del desierto parece respirarse y masticarse de manera literal. También a destacar (aunque más comedida) la que ocurre en el senado de la República, una escena tan espectacular como elegante. Luego asistimos al ya famoso duelo Qui-Gonn/Darth Maul/Obi-Wan y, para superar este, una batalla espacial a la vez que otra se produce otra en los campos de Naboo. Todo ello aderezado con escenas en ciudades submarinas, monstruos que pululan por sus aguas, ciudades que ocupan un planeta o naves que hacen el efecto de espejo. Por cierto, yo destaco una escena que, si bien no es la apoteosis de lo espectacular, si me tocó la fibra sensible:
            ­-Anakin –dice Qui-Gonn exhausto después de pelear con Maul–, te presento a Obi-Wan Kenobi.

Pero no se puede hablar de ninguna película de La guerra de las galaxias sin hacer referencia al apartado musical. John Williams, autor de toda la música de las películas de la saga, aquí está genial. Los temas pasan de trepidantes a sensibles cruzando por aventureros y, a modo de notas “perdidas” que se deslizan por las escenas, son una antesala de lo que el futuro traerá (¡ay, esas notas que se pueden oír de La marcha imperial o el tema Jedi de toda la vida!) Pero, sobre todo, destaco uno de los que, para mí, es de los más potentes (si no el que más) de toda la saga: Duel of fates. Es dinámico, impresionante, tremendamente épico y, sin duda, cuando se escucha, es imposible olvidarlo. La guinda perfecta a un no menos perfecto duelo de sables de luz. ¿Es eso todo? En absoluto. Escuchad Anakin's Theme o la música que acompaña al comienzo del a carrera de vainas, todo un homenaje a la banda sonora de Ben-Hur, The arrival at Tatooine and the flag parade y una delicia que tiene que ser escuchada. Por no hablar de esa melodía tenebrosa que acompaña a Darth Sidious cada vez que sale (pieza que, por cierto, ya entrevimos en El retorno del Jedi). Por cierto, con respecto a la banda sonora, hay dos versiones: la simple y otra doble con música extraída directamente de le peli. Recomiendo ambas pero, sobre todo, esta última.






En fin, todo un espectáculo que merece verse y revisitarse las veces que haga falta, la space opera más clara de las seis películas. Para mí, una combinación perfecta de mitología, fantasía, aventuras y acción. No pocos son los que han atacado a esta película basándose, sobre todo, en el hecho de compararla con las de la segunda trilogía y, de nuevo, atacando a los pobres gungans. Cada cual, por supuesto, es muy libre de hacer, pensar y decir lo que quiera, de eso no cabe duda porque todas las opiniones son respetables. Yo alabo ese afán que se respira en toda la trilogía de no tener por qué ser igual que la anterior. Aluciné (literalmente hablando) cuando la vi por primera vez y sigo alucinando y disfrutando como un niño ahora. Y es que siempre lo digo: para gustos, los colores. Yo me quedo con los rojos de Darth Maul. A mí, por si no lo habéis notado, me encanta desde que empieza hasta que (por desgracia para mí) termina.
Y ya paro, que me emociono. Os animo a verla. Y, si podéis, ved los tres nuevos episodios seguidos. Una gozada.
Por cierto, en 3D, sentiréis que ir en una vaina de carreras o que estáis en mitad del Senado Galáctico.
            
Curiosidades:
Hablar de las curiosidades de cualquier película de La Guerra de las Galaxias puede dar sólo para un blog dedicado a ello. Esta en concreto, por el hecho de ser la primera de una nueva trilogía, contiene un montón. Como no puedo poner todas las que conozco por aquello de la extensión, destaco algunas:

-Hubo tres mil Anakins. La búsqueda se redujo a tres. Una de las cosas que encantó al equipo fue el lenguaje corporal de Jake Lloyd.
-Para los actores jóvenes, se buscaba cierto parecido con Mark Hamill y Carrie Fisher.
-Ray Park no era actor, si no doble. Cuando Lucas le vio luchar, no dudó en ofrecerle el papel.
-John Williams añadió un coro a ciertas piezas para darle a todo un aire religioso. Ya, desde esta primera entrega, el genio de Lucas supo que algo de eso emplearía en cierta escena de cierta muerte… en el tercer episodio.
-Nick Guillard trabajó a los actores con varias disciplinas para sus duelos: desde tala de árboles pasando por esgrima, tenis o taekwondo.



-Algo típico en cualquier peli de La guerra de las galaxias: cuando Neeson cogió un sable de luz por primera vez, hizo el sonido propio del arma. Luego se dijo “Ok, hay que parar”
-Las cascadas de agua en Naboo son en realidad sal.
-El el episodio 4, en Túnez (Taatooine) cayó una tormenta que destrozó todo. En este, igual.
-El tío de Ewan McGregor fue Wedge Antilles en los antiguos episodios.
-Liam Neeson aceptó el papel sin leer el guión. Natalie Portman fue más allá: firmó por tres películas sin leer una sola línea de ningún guión.
-Curiosidad rara: hubo un rumor diciendo que, en una escena, había un desnudo de Portman. La explicación de Lucas fue más que contundente: demasiado tardaban en meterla en los trajes como para encima, luego quitárselo.
-La reina Amidala saca siempre un vestido distinto en cada escena.
-Samuel L. Jackson, literalmente, invadió a Lucas a peticiones para ser un jedi.
Resultado de imagen de the phantom menace mace   windu stunt"-Hablando de Jackson, todas sus escenas, menos la del funeral, está sentado. El que se ve de pie al final es un doble.
-Hay una escena eliminada más que curiosa. Anakin se lía a tortas con Greedo a causa de la carrera. Un destello de lo que vendría años después.
-Dicen que hay una escena en la que Lucas utilizó una cámara digital y retocó los ojos de Jake Lloyd. Ni idea de cuál puede ser.
-El tema final de los gungans era distinto tal y como Williams lo concibió. De hecho, era mucho más en la línea de la música final del episodio cuatro. Cuando Lucas lo oyó admitió que estaba muy bien, pero que los gungans no podrían ser tan musicalmente serios, así que solicitó a Williams una música más alegre acorde al pueblo de Binks.
-La solución para la cuestión anterior fue práctica pero efectiva: Williams tomó las notas del tema del emperador y las alteró. Comparad los temas y lo entenderéis.
-Lucas ha admitido que, con la segunda trilogía, no se complicó mucho la vida con el vestuario. Y es verdad: las ropas fueron blancas, negras, grises… Aquí tira eso por la borda y no sólo sus diseños rebuscados, sino que mete colorido a tope. A destacar el trabajo de Trisha Biggar en este apartado.
Resultado de imagen de Anaking shadow phantome menace"-Darth Maul fue doblado en la voz por otro actor. Dicho de otra forma, dice poco y, encima, no es él.
-En la mencionada escena de Anakin bajando las escaleras, DICEN (porque yo no lo veo. Soy incapaz de ver estas pelis y ponerme a buscar detalles raros) que la sombra del chico en el suelo es la silueta de Darth Vader.

-La batalla final recuerda, al empezar, a Espartaco.
-Hay otro homenaje a Harold Lloyd cuando a Jar Jar Binks le persiguen los tronadores.
-Lloyd fue aspirante a ser Harry Potter.       

Y punto final. Que la Fuerza os acompañe...

          
"Nublado el futuro de este niño está"



Vigilad el cielo.

jueves, 15 de octubre de 2015

Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma: Duel of fates


¡Muy buenas!

Hoy os traigo un nuevo tema para el apartado "Cine para escuchar". En esta ocasión, "Duel of fates", obra del maestro John Williams para Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma. Unos coros espectaculares y una música trepidante para un TEMAZO que se te graba a fuego en la memoria.

¡Espero que os guste!
.








Vigilad el cielo.

sábado, 10 de enero de 2015

En busca del Arca Perdida


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En busca del Arca perdida
(Raiders of the Lost Ark)
(1981)

Director: Steven Spielberg.
Guión  : George Lucas, Lawrence Kasdan, Philip Kaufman.

Harrison Ford.
Karen Allen.
Paul Freeman.
John Rhys-Davies.


El doctor Indiana Jones es requerido por el gobierno para que encuentre El Arca de a Alianza antes de que lo hagan los nazis...



¡Hola a todos!


Hoy os traigo una película que no necesita presentación alguna. Es un icono, una leyenda del cine, en cuanto a historia y personajes, repleta de escenas famosas que han hecho de ella una cinta que, me atrevo a decir, todo el mundo ha visto alguna vez en su vida.


En busca del Arca Perdida, cosa curiosa, empezó más como una peliculita de aventuras sin muchas ambiciones que, poco a poco, mientras avanzaba el rodaje, fue creciendo cada vez más y más hasta que todos se dieron cuenta de que tenían algo muy grande entre manos. Muy bien, Steven Spielberg dirigiendo, George Lucas pensando en la historia, Lawrence Kasdan dando forma en el guión a las grilladas de los dos genios y Harrison Ford poniendo rostro, gestos, sonrisa torcida y la barba de tres días más famosa de la historia del cine. 


Lo primero que hay que destacar de esta peli es la historia. Desde un primer momento, Lucas tenía en mente no solo hacer que un personaje viviera aventuras más o menos exóticas a lo largo de dos horas, sino que dichas aventuras estuvieran relacionadas, en mayor o menor medida, con un hecho o artefacto real. Por eso, tras mucho investigar, tuvo la genial idea de tomar el Arca de la Alianza (esa cajita donde Moisés, después de cabrearse un montón, guardó una copia de los Diez Mandamientos) como eje de toda la historia y situarla en un momento de la Historia de la Humanidad real, es decir, allá por los años treinta cuando Hitler, loco como él solo, se dedicó a buscar por todo el planeta artefactos sobrenaturales que le ayudasen en su intento por adueñarse del mundo. La idea en sí es genial y da para mucho. Lucas se las apañó para diseñar una trama en la que ficción y realidad se dieron la mano de forma sorprendente y que encajó de manera estupenda en el guión que todo el mundo conoce. 


La cinta siempre se ha englobado dentro del género de aventuras y creo que, desde luego, es una buena elección pero, no hay que olvidarlo, el toque fantasioso está asegurado y eso es algo innegable. Lo que sucede es que el equilibrio entre los dos géneros está tan conseguido que hace que la historia se columpie entre ambos sin que el espectador se de cuenta. Por eso, el guión se nutre mucho del género aventurero echando mano, cuando es necesario del toque de fantasía. De hecho, si nos damos cuenta, este último se da en los últimos minutos de la peli en una escena muy concreta, esa en la que abren el Arca y todo se va a tomar viento. Hasta entonces, se nos invita a gozar con las aventuras y desventuras del doctor Jones mientras le vemos hacer todo: pelearse, liarse a tiros, ser arrastrado, recibir golpes que da gusto, enfrentarse a trampas y serpientes, enrolarse en el ejército nazi y un monteó de cosas más que, al menos a este servidor, le parecen perfectamente mostradas y rodadas y hacen que, siempre que la veo, la peli se me pase volando.


Pero, por encima de todo, esta primera peli de las aventuras del colega Indy marcó una pauta a seguir en las tres (y digo TRES, porque la aventura de la Calavera de Cristal me encanta) y que es uno de los sellos de marca de la saga: el espíritu de peli clásica que tiene. Aquí se dan todos y cada uno de los detalles y tópicos de las antiguas cintas de aventuras y, cosa curiosa, siguen funcionando a la perfección. Por un lado, está el héroe que tiene una misión que, a priori, se sale de lo normal. Luego está el compañero del mismo, es decir, el comodín que le ayuda siempre que es necesario. En este caso, hablo de Sallah, que lo mismo está para un roto que para un descosido. Luego está la novia que todo héroe debe tener, léase Marion (luego hablaré de ella) En la parte opuesta, el malo de toda la vida que, en este caso, trabaja para otros más malos aún: Belloq. Luego está el objetivo a conseguir que, sobra decirlo, es el Arca. Como se puede ver, el esquema Héroe/compañero/novia/malo de toda la vida que siempre ha funcionado y que siempre lo hará... cada vez que caiga en manos de gente competente que sepa manejarlo y los responsables de esta cinta (todos) fueron, y son, gente número uno en lo suyo. 


Vamos con los personajes. Tan icónicos como la peli en sí. Si dices "Indiana" la gente responde "Jones" y si sueltas "Jones" el otro te dice "Indiana" El doctor Jones es lo que yo llamo un personaje perfecto; el tipo es ligón, duro, sarcástico, aventurero, con un sentido del deber a prueba de bomba pero, también, cínico, un poquito rastrero (a las peleas con el tipo del espadón o el del avión me remito) y, a su modo, marrullero ya que, si hay que huir, se huye cuando los malos no miran (escena inicial y que ya define al personaje) Lucas lo clavó, Spielberg lo bordó y Kasdan y Kaufman dieron en el clavo. ¿El resultado? Un personaje para la historia Si haces un cóctel de Robin de los bosques (Errol Flynn), Quatermain (Stewart Granger) Dobbs y Curtin (Bogart y Holt), Harry Steele o Leiningen (ambos con cara de Charlton Heston) y muchos más de la época clásica, se puede decir que el hijo de todos ellos es Indy, solo que el amigo Jones se ha alzado com personaje aventurero por excelencia y encabeza todas las listas que se hacen de los mismos. Pero si hay algo que siempre me ha gustado, y esto lo digo de manera totalmente personal, es lo humano que es. Y es que Indy da, pero también recibe lo suyo, se despeina, le hieren, se emborracha o hace cualquier cosa para salir de los atolladeros donde se mete (léase tirar arena a la cara del malo o ser rescatado, detalle sublime este, por unos niños en un bar) 



Y no hay prota que no esté bien arropado por unos buenos compis. Marion da el toque romántico adecuado pero, y esto es un detalle que siempre me ha encantado, está muy lejos de ser la típica mujer en peligro que necesita ser rescatada. A ver, aquí hay que rescatarla, ya que es uno de los detalles importantes ella trama pero, también, se las apaña muy bien solita, bien echando una partida a base de chupitos o a sartenazo limpio. Siempre he pesando que la mano de Lucas se nota y mucho ya que veo cierto eco de la princesa Leia, es decir, prota femenino pero no por ello tontita. Además, es un personaje muy ponente al que, por suerte, se recurre en la cuarta parte. Sallah es el perfecto amigo del héroe cuya ayuda es imprescindible en ciertos momentos. Y, por supuesto, un héroe de altura necesita un malo como Dios manda. Por eso, Belloq es el perfecto antagonista: vendido, refinado y señorito pero, también, tan listo como Indy. En conjunto, personajes arquetípicos que, por eso, funcionan a la perfección.


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Paso a los actores. ¿Qué se puede decir? Harrison Ford es el perfecto Indiana Jones. El actor, que es uno de mis favoritos, supo dar al personaje ese heroísmo mezclado con el toque justo de cinismo y humor que parieron un personaje ideal, el aventurero con mayúsculas. Además, el amigo se mueve como pez en el agua en las escenas de acción y supo aportar una imagen alejada del estereotipo  que se lleva tanto hoy día del tipo guapito y cachas que, hasta cuando se arrastra por el suelo, luce perfecto. Nadie ha lucido sombrero y barba de varios días como él. Ford es y será el perfecto Indiana Jones, absolutamente inigualable. Karen Allen está muy bien como Marion y, desde luego, es ideal en su papel de novia aventurera. Paul Freeman está magnífico como Belloq, refinado y malvado a partes iguales y que, además, tiene su corazoncito. John Rhys-Davies cumple muy bien como Sallah. Tanto, que se recurrió a ambos, actor y personaje para recuperarlo en la tercera entrega.




Pero no se puede hablar de Indiana Jones sin hacer referencia a un aspecto fundamental en todo lo que Lucas y Spielberg tocan: la música. Cómo no, la batuta de John Williams se nota en todas y cada una de las notas que adornan la banda sonora. La más famosa es la celebérrima Raiders March, esa pieza que todos hemos tarareado alguna vez. Marion's theme es la pieza romántica que necesita toda peli de aventuras y una gozada de escuchar (con cierto toque de Han Solo and the princess) No obstante, hay otras piezas sublimes como The map room, que, además, acompaña a una de las escenas clave de la peli. Si podeís, dad una buena escucha a toda la banda sonora; no tiene desperdicio; John Williams en estado de gracia.

¿Escenas destacables? Esta cinta está repleta de ellas y es muy difícil escoger. ¿Cómo elegir entre la de la piedra enorme que rueda tras Indy, la de la pelea en el avión, el tiro que le pega al tipo del espadón o toda la escena final? Por no mencionar el momento final cuando el encargado guarda el Arca como un objeto más en el almacén. Yo soy más sencillo: me quedo con toda la peli y listos.




¿Entendéis lo que quería decir con "rastrero"?



Era mil novecientos ochenta y uno y los efectos especiales, si bien estaban en plena eclosión después de La guerra de las galaxias, se caracterizaban por una cosa: eran artesanales o, dicho de otra forma, pre-tomas digitales. Eso no quiere decir que, en esta cinta, fuesen malos; ¡en absoluto! Las explosiones, los soldados que vuelan, los submarinos  o la sangre que salpica es real, se ve que está ahí y eso le da un toque que muchas de las producciones de hoy día no tienen. Uno de los momentos más destacables es la espectacular escena final. ¿Se notan los muñecos cuando se deshacen? Sí pero, repito, eso no quiere decir que sean malos efectos; solo lo que se tenía entonces. Eso sí, me encantan esas hadas malignas que salen del arca y que, claro está, son actrices fotografiadas de manera especial; hoy serían generadas por ordenador. 







Pues esto ha sido todo. Deciros que os recomiendo esta peli sería repetirme porque lo llevo haciendo desde la primera línea de la entrada. Me parece la perfecta película de aventuras: muy bien pensada, mejor escrita, dirigida de forma maestra y con unos actores metidos hasta el sombrero en sus papeles mientras una banda sonora de bandera la adorna. ¿Se puede pedir más? Sí, otras tres pelis para completar (de momento) la saga.

Vedla. Si no lo habéis hecho, cosa que dudo, nunca es tarde si la dicha es buena. Yo la he visto millones de veces y las que quedan por delante. Y, lo bueno, es que me lo paso pipa todas ellas. Por algo será.


Vigilad el cielo.





domingo, 17 de agosto de 2014

Hook: You are the Pan


¡Muy buenas a todos!

Hoy os traigo un nuevo tema para la sección "Cine para escuchar" Esta vez se trata de la pieza "You are the Pan" que el maestro John Williams compuso para la banda sonora de la película Hook y que dirigió Steven Spielberg allá por 1991.

La verdad, siempre he creído que la cinta es de lo peores productos de Spielberg; considero que ese afán que tiene por la idea de "qué bonito es ser papá" que impregna a casi todos sus trabajos aquí sobra del todo y, además, ese toque netamente americano en algunos aspectos (el partido de béisbol, por ejemplo) se lo podía haber ahorrado . Pero lo que más me gusta de la peli es la espectacular banda sonora que contiene. "You are the Pan" es mi tema favorito, una mezcla de esa espectacularidad que Williams sabe aportar usando esos coros y, a la vez, el evidente toque triste, tierno y emocionante que se puede escuchar en mitad de la composición. Sin duda, para este que escribe, una banda sonora que hay que oír y, sobre todo, disfrutar.






Y, cómo no, desde Vigilando el cielo, quiero rendir con esta entrada mi pequeño homenaje a Robin Williams. El tipo siempre me cayó muy bien; un ejemplo de que en Hollywood, por suerte, no todo tiene que reducirse a tener un cuerpo de gimnasio y ser guapo. Una pena que, por unas o por otras, con el dinero que este señor generó en su época de gloria, Hollywood se olvidase de él al final. Eso sí, ahora que se ha ido, todo son comentarios bonitos recordándonos qué bueno era en lo suyo. Una pena...

Pues va por usted, señor Williams. Por las risas y, en general, por los buenos momentos que me hizo (y me hará) pasar.

Vigilad el cielo.





sábado, 7 de diciembre de 2013

Superman: The march of the villains


¡Hola a todos!

Hoy os traigo un nuevo tema para el apartado de CINE PARA ESCUCHAR. 

Esta vez, le toca el turno, de nuevo, al maestro John Williams y el trabajo tan espectacular que hizo para la película Superman (1978), dirigida por Richard Donner. 

Hablar de Superman y su banda sonora es hacer referencia obligada al tema con el que abre la cinta y que, estoy seguro, todo el mundo conoce. Pues bien, respetando esa pieza inicial (que, tarde o temprano, traeré a este espacio) y por aquello de ser un poquito más original, hoy os presento otro tema de esta banda sonora y que, como suele ocurrir con Williams, ofrece una melodía pegadiza, tarareable y que se te queda en la memoria sin problemas. "The march of the villains" es una pieza tremenda que podemos escuchar en la película para recalcar los momentos de Lex Luthor y sus secuaces, Otis y la escultural señorita Teschmacher. Se trata de una melodía pegadiza, saltarina, con su punto cómico (como muchos de la peli) pero que, después de la marcha inicial, es una de mis favoritas. 

Como siempre, os dejo un pequeño montaje. Espero que os guste y, la próxima vez que veáis la peli, fijaos cómo, desde el momento en que sale Otis y los polis le persiguen por el metro de Metrópolis, esta musiquita hace maravillas con las imágenes y los personajes.

¡Vigilad el cielo!