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sábado, 13 de julio de 2013

House of Haunted Hill



House of haunted hill (House of haunted hill)
(1999 )

Director: William Malone

Guión    : Robb White, Dick Beebe

Geoffrey Rush
Famke Janssen
Taye Diggs
Peter Gallager
Chris Kattan
Ali Larter
Bridgette Wilson-Sampras         

          


Unas personas son invitadas por un millonario a pasar una noche en una casa encantada. Si sobreviven, recibirán un millón de dólares. SI sobreviven…


Antes de nada, aquí os dejo el tráiler:


 

Esta película es un remake de otra realizada en 1959 y que tuvo nada menos que a Vincent Price como protagonista. Si nos ponemos en plan bilingües y atacamos una traducción del título, sería algo así como “La casa de la colina encantada”, lo que hace que te hagas una idea acerca de por dónde se va a mover la peli: aquí va a haber casa (o ex –psiquiátrico) con muy mala baba, personajes que no pueden salir de ella y muchos, pero que muchos fenómenos paranormales. Y, al que salga victorioso de pasar una noche ahí, se lleva un premio en metálico. Vamos que, por lo que acabo de decir, la trama no puede ser más tópica y el argumento se ha visto hasta la saciedad (ahora mismo, recuerdo, hay un episodio de Los Picapiedra que trata de los mismo) Claro que, a juzgar por la época en la que se rodó, es fácil hacerse una ligera idea de en qué campo va diferenciarse de las demás: los efectos especiales. Pero, como siempre digo, las prisas no son buenas, así que piso el freno y empiezo.


 

Nada más empezar, la cinta deja clara una cosa, por si estás en plan despistado y no sabes dónde te metes: esta película es de terror. Y lo primero que hace es mostrar unos títulos de crédito iniciales inquietantes, llenos de imágenes de anatomías retorcidas y desagradables, clavos, cuerdas, sonidos de órganos tétricos, vientos y susurros raros. Dicho de otro modo: aquí, de terror sutil, poco, pero sí de ese desagradable que te hace sentir mal por lo que ves y lo que oyes. Y, repito, esto solo son los títulos iniciales.


Por eso, lo dicho antes se confirma en las escenas iniciales en las que vemos lo que ocurrió en el manicomio. Y aquí la cosa promete ya que, cuando se produce la rebelión de enfermos, vemos cómo a uno le abren en canal a lo vivo a golpe de bisturí y, encima, lo graban. Si a eso le añadimos que, ya en la fecha actual, un locutor, mientras recuerda lo sucedido, afirma que Vannacutt (responsable del manicomio) y otros pacientes viven ahí en plan espíritus atormentados, la trama está servida.

Los personajes son presentados de manera rápida. Por eso, conocemos a los que van a  suponer el motor de la historia: Price y esposa. Lo bueno es que se llevan tan mal que rozan lo cómico. Como ya dije antes, punto a favor de la rapidez. Y es en ese momento cuando conocemos el hilo argumental principal: pasar una noche con los invitados en el psiquiátrico de Vannacutt. Pero el misterio comienza cuando el ordenador, en lugar de hacer la lista oficial de invitados, hace una suya propia. Y lo bueno, siguiendo con el tema de inmediatez, es que, todo esto, sucede en el minuto doce. Nada, aquí a pasar miedo, que es de lo que se trata y, cuanto menos tardemos, mejor.


Price y esposa.
 

Por eso mismo, el primer susto viene en la casa cuando, una vez reunidos los invitados, una cristalera se cae. Si luego la casa cierra sus puertas sola, así, porque sí, uno ya se sabe qué va a venir luego: un festín de inquilinos forzados cayendo unos tras otro. Por eso mismo, a lo largo de todo el metraje que sigue, los sustos, en mayor o menor medida, están  servidos, bien sea en forma de periodista que pierde la cabeza (agudo juego de palabras, por si veis la peli), de amantes algo malvados o de entes espectrales que pululan por la casa como si tal cosa.  Pero lo bueno de la peli no es tanto la sangre (que la hay) sino los fantasmas que rondan por todos los rincones de ese sitio siniestro y los detallitos que añaden a esa sensación desagradable que, en todo momento, se persigue crear al espectador.


Y es que, como dije antes, aquí de lo que se trata no es de generar el típico asco ante escenas escabrosas sino asustar del modo más inquietante posible al personal. Por eso, los fantasmas que veremos rondar por la pantalla no sólo aparecen con sus caras pálidas, sino que se mueven de una forma extraña (como una mezcla entre cámara lenta y rápida, algo que es difícil de describir), el hecho de que algunos no tengan caras pero sí dientes o que la invitada periodista que mencioné antes vea cosas a través de su cámara que no parecen poder verse de manera usual. ¿Es todo? Destaco la escena en la que Price es encerrado en una especie de cámara del delirio. Lo que Price ve o cree ver, es un tío botando una pelota pero el rostro, la expresión, el modo de mirar a la cámara del tipo me parece basado en el más básico de los terrores. Por cierto, la escena que más grima me causó la primera vez que la vi, esa que me provocó un cosquilleo de lo malos, es ese momento en que una secuencia parte de un plano en negro, vemos una camilla en un plano de detalle y luego, una enfermera de cara tétrica y fantasmal aparece en primer plano… para ser acompañada por el fantasmal Vannacutt convirtiéndose en un… lo que sea. Y, si de seres raros hablamos, mención especial me merece el monstruo final, que tiene más de fantasmal que de físico.


 
Vannacutt. Qué majo el chico...
 
 Y, por supuesto, debo mencionar que la trama, sustos y fantasmas a parte, incluye ciertos toques curiosos que podemos denominar subtramas y que, en mi opinión, no quedan mal, aliviando un poquito de tensión. Me refiero, claro está, al hecho de que muchos de los invitados sean descendientes de los sobrevivientes de lo ocurrido en el sanatorio o cierta amistad entre cierto invitado y la mujer de Price.

Los actores me parecen correctos, si bien los que más me gustan son Geoffrey Rush y Famke Janssen (si no la conoces, es Fénix en X-Men o la mala de Goldeneye), ya que son los más histriónicos y, también, irreales (él tiene un aire a dandi cutre con ese bigotito y ella parece que está colocada durante todo el metraje) Los demás, refuerzan con mayor o menor gracia a los dos principales.  
¿Aspectos mejorables? Alguno, la verdad. Para empezar, si bien la premisa está bien, no puede ser más tópica (cosa que ya he comentado antes) y, con subtramas o sin ella, no deja de ser la eterna historia de pasar un noche en una casa encantada.
Pero, debo admitir que, si bien aquí salen entes raros como ellos solos (y ciertamente desagradables), lo cierto es que, en conjunto, yo siempre he echado de menos más lucimiento fantasmal. No me interpretéis mal; lo que sale, bien está pero, quizás, con algo más de sustos y presencia paranormal el conjunto hubiera quedado un poquito mejor (aquí me remito a una peli de la época, Doce fantasmas, donde el despliegue de almas en pena es espectacular) Y, ya puestos, hay un “número fantasmal” que es el que me parece más flojo, el de Eddie y su alter ego fantasma. De todos, es el que más soso me resulta porque no me dice mucho pero, claro está, esto es sólo mi opinión.
Con todo, creo que la peli merece verse. El buen rato está asegurado y, al menos, entretiene. ¿No es de eso de lo que se trata? Y, por lo menos, sin intención de desvelar nada, tengo que decir que me parece estupendo que, después de todo el metraje tratando sobrevivir, al menos, tiene un final simple y claro.
Y, hablando de finales, os recomiendo que aguantéis todos los títulos de crédito. Manda narices que, después de años, y de haberla visto varias veces, resulte que al final hay un sorpresita. Vamos, que la moda no la inventaron los de Marvel. En fin…

Pues hasta aquí he llegado. La próxima vez, más.

Vigilad el cielo.

 

domingo, 3 de marzo de 2013

Hansel y Gretel: cazadores de brujas


Hansel y Gretel: cazadores de brujas (Hansel and Gretel: witch hunters)
(2013)

Director: Tommy Wirkola
Guión   : Tommy Wirkola 

Jeremy Renner
Gemma Arterton
Famke Janssen
Pihla Viitala
Derek Mears
Peter Stormare
Thomas Mann
Ingrid Bolso Berdal
Joanna Kulig

Hansel y Gretel, los famosos cazadores y eliminadores de brujas, son contratados para rescatar a unos niños secuestrados por una bruja… 
Tengo que reconocer una cosa: cuando vi por primera vez hace unos meses el cartel de esta película, lo primero que pensé fue que sería la chorrada de turno, un producto sin pies ni cabeza que aprovecharía esa moda que impera hoy día de coger personajes clásicos (Blancanieves, Caperucita) y adaptarlos a tiempos modernos con la tecnología que hoy se luce por las pantallas. Por eso, lo observé unos segundos y me olvidé de él… hasta ahora. Y es que admito que, poco a poco, el gusanillo de dar una oportunidad al tema surgió hasta que, al final, no pude evitarlo.
Pues bien, vamos a ello.
A favor puedo decir:
La casita de chuches
Me gusta mucho la escena introductoria donde vemos a los dos niños, Hansel y Gretel, durmiendo tan tranquilos en su cama. No obstante, algo pasa porque su padre los levanta, los lleva al bosque y los abandona. Estupendo, porque es la historia que todos conocemos. Y continúa cuando vemos que los niños se encuentran con nada menos que una cabaña hecha de chuches. Como para resistirse. Por supuesto, entran. Lo malo es que dentro les espera una bruja muy fea, muy mala y  muy bien hecha que intenta cebarlos para comérselos. Lo bueno es que los niños acaban con ella de manera bastante heroica. Muy bien; ante mi sorpresa, vemos que la historia tan famosa de la que se parte ha sido respetada.
 
A continuación, somos testigos de unos títulos de crédito que me parecen muy acertados: a través de dibujos de la época, a modo de carteles, comprobamos que Hansel y Gretel hacen dos cosas. La primera, crecer. La segunda, ganar fama como cazadores de brujas. No hay ni una que escape de los dos hermanos.
Y esto nos lleva al centro de lo que será el cotarro principal de la película. Porque esa es otra de las características que, al menos a mí, me gustan de la cinta: no tenemos mucho metraje por delante (aproximadamente una hora y media) y no hay que detenerse ni andarse por las ramas. Por eso, nada más terminar los títulos iniciales, sabemos que los dos hermanos, ya creciditos (el cachas y ella bastante estupenda) son contratados por el acalde de un pueblo para que rescaten a los niños del pueblo porque, al parecer, una bruja se los está llevando. Más simple, imposible. Por cierto, Hansel tiene el rostro de Jeremy Renner (Ojo de halcón en Los Vengadores) y Gemma Arterton (Furia de Titanes, Príncipe de Persia) como Gretel. Y esa inmediatez hace que los personajes sean presentados de manera rápida, directa y eficaz. Así, los dos hermanos son duros, van a los suyo y no se andan con chiquitas, haya que encañonar a quien haya que encañonar. También conocemos al alcalde y al idiota del sheriff (Peter Stormare), que lo que quiere es quemar todo aquello que tenga pechos y sea guapa. Por eso, por ahí ronda Mina (Pihla Viitala), que está a un tris de ser carne de hoguera.
¡A quemaaaaaaar...!
 Hala, todos presentados. ¿Todos? No, falta uno. O, mejor dicho, una. Porque si Hansel y Gretel son muy, muy buenos, tiene que haber alguien que sea muy, muy malo. O mala. Y esto viene dado por la bruja malísima con cara de Famke Janssen (Fénix en los X-Men) que es malvada ya sea con su aspecto humano o con el otro, ese que me ha gustado pero que mucho a los largo de la peli, quizás lo que más: la cara demoníaca que tiene. Cuando vi la bruja de la escena inicial ya me gustó mucho y me llevé una buena sorpresa pero con el aspecto de Muriel (que es como se llama la amiga), se han lucido. Y para bien.
Cara buena
 
Cara mala.

A partir de este momento, la trama se desarrolla por los derroteros más simples y tópicos de una historia de aventuras. Por eso, aquí hay peleas, muertes, tiros, explosiones, trampas y armas raras. Y palos, muchos palos. También hay hueco para el toquecito amoroso (Hansel y Mina en cierta escena donde, si hay que despelotarse para meterse en el agua, uno se despelota) Pero lo mejor es que, dentro de ese aire tópico, el guión se las apaña para hacer dos cosas muy bien: lo primero, entretener al personal y hacer que no quites ojos de la pantalla. Lo segundo, aportar cierta sorpresa con respecto a los personajes principales y su madre (tranquilos, que no diré nada) que me parece que queda muy bien. No es que sea una sorpresa tipo “o soy tu padre” y hasta puede que la veas venir pero no deja de resultarme original y, repito, en mi humilde opinión, viene muy bien a la historia y da cierta profundidad a unos personajes que podrían haber quedado planos cual piedras.
Otra cosa que me gustaría destacar es la ambientación. Tengo que reconocer que, cuando vi esa primera vez el cartel y observé a los personajes con esas especies de gabardinas negras y algo parecido a escopetas en la mano, creí que la historia estaría ambientada hoy día. No sé por qué pero así fue (y fue uno de los pensamientos que me hizo pensar que sería una chorrada) Pues bien, me ha alegrado ver que no ha sido así y han situado la película en una especie de época medieval/fantástica donde hay cabida para todo: aldeanos, brujas, trolls y armas automáticas que se cargan con balas muy modernas. ¿Hay que buscarle explicación a esto o tres pies al gato? Yo creo que no. Si lo haces, corres el peligro de encontrar muchos peros a la cinta. Yo, al menos de manera personal, te recomiendo que olvides la lógica y te dejes llevar para pasar un rato entretenido. Eso sí, cuando todas esas armas se ponen a repartir leña, lo hacen pero muy bien.

Y pasamos a algo fundamental en el cine de hoy día y en una película así: los efectos especiales. A mí, desde luego, me han parecido muy correctos. Tengo que destacar, entre más, claro, tres cosas. La primera, el rostro y la apariencia de las brujas. Son las de toda la vida: asquerosas, podridas, feas y parecen sacadas de cualquier escena de posesión infernal. Para mí, la mejor, Muriel. Además, con ella (porque es la más poderosa) hacen el efecto de que se transforma en fea cuando le da la gana. La segunda, todo lo referido a lo que hacen las susodichas brujas, ya sea utilizar sus varitas mágicas (un gusto ver que son distintas a las de Harry Potter), utilizar sus trucos para moverse o huir o, mi efecto favorito, el del vuelo de las escobas. Y es que, como ya he dicho, estas brujas son las de toda la vida y me parece muy bien que hayan respetado esa imagen. Y la tercera, la inclusión de Edward, el troll. Está creado por ordenador pero muy bien creado. ¿Hay más cosas? Sí, pero os dejo que las descubráis vosotros solos.
 

Vamos con los actores. Para mí, normalitos. Seamos sinceros; si vas a ver una peli que se llama Hansel y Gretel: cazadores de brujas, puedes esperar muchas cosas pero no un despliegue interpretativo propio de Hamlet u Otelo. Por eso, creo que cumplen en su justa medida. Jeremy Renner no es que gesticule mucho pero ahí queda. Gemma Arterton, al menos, parece que se luce un poquito más y, para servidor, es más guapa que Renner. Debo admitir también que sus papeles, tal como están escritos, no dan para mucho más (por cierto, muy buen detalle que Hansel, por comer tanto dulce en la famosa casa de gominolas, sea diabético) Y, claro está, debo destacar a Famke Janssen como Muriel. Desde luego, esta mujer, aparte de conservarse muy bien, es una mala perfecta (a los ejemplos de Goldeneye o House of Haunted Hill me remito) Es la que me más me ha gustado (tengo debilidad por los malos y por las malas) ya que su interpretación y papel muestran, como ya he dicho en varias ocasiones, a la bruja de siempre: repulsiva y mala porque sí, como debe ser. Ah, y odia a los niños.
¿Aspectos en contra? La verdad, como se puede deducir, la peli me ha gustado bastante. Si tuviera que decir algo, sería que los tacos (que son abundantes y variados) no me pegan mucho en una historia como esta pero en fin…
Pues eso ha sido todo. ¿Recomiendo verla? Sí, sin duda. No es, ni mucho menos, una gran película ni pasará a la posteridad. Eso sí, asegura sin duda algo que, a veces, viene pero que muy bien cuando pagas una entrada y te sientas en la butaca de un cine: hora y media de puro entretenimiento y diversión de la sana. Te lo repito: si vas a verla, hazlo con la mente muy abierta y no quieras buscar lógica en ninguna parte porque, ya te lo digo yo, no la vas a encontrar. Esa es, al menos, mi opinión.
Muchas gracias y vigilad el cielo.