(1936)
Director: Frederick Stephani
Guión: Frederick Stephani, George Plympton, Basil Dickey, Ella O’Neill.
Larry “Buster” Crabbe.
Jean Rogers.
Charles Middleton.
Frank Shannon.
Priscila Lawson.
Jack 'Tiny' Lipson.
Richard Alexander.
James Pierce.
La Tierra se ve amenazada por el malvado emperador Ming. Flash Gordon no dudará en tratar de impedírselo...
Si alguien cree que eso de adaptar personajes de cómic al cine es una moda actual y muy cansina está muy, pero que muy equivocado. Echad un vistacito a la fecha del serial que hoy os traigo y comprenderéis que tengo razón. ¿Significa eso que estamos ante algo malo o, como muchos suelen pensar, cutre? Para mí la respuesta está muy clara: NO. Vale, puede que muchas cosas se hayan quedado un poquito antiguas pero, en su conjunto, lo que tenemos aquí es un producto de muchos quilates que hay que saborear como es debido.
Presentar a Flash Gordon, personaje icono de la space opera más clásica, puede resultar un poco supérfluo: todo el mundo ha oído hablar del personaje aunque no hayan leído ni una viñeta. Pues bien, el potencial que el guerrero rubio del espacio siempre ha sido (y será, de eso estoy seguro) considerable. Tanto que en Hollywood le supieron ver las posibilidades desde casi el principio.
Por eso, esta es la espectacular primera adaptación a modo de serial del cómic dibujado por Alex Raymond. Con un presupuesto muy elevado para la época (unos 350.000 dólares, toda una suma, para que veáis el potencial que le supieron ver al cómic) no se escatimaron esfuerzos para que los trece capítulos de los que consta esta entrega fueran fieles al cómic y, de paso, mostrar al público de aquel entonces (y los venideros) un espectáculo de los buenos. Por eso, estos trece capítulos tienen varias cosas que sí me gustaría señalar desde un punto de vista favorable.
Para empezar, la trama. Todos sabemos que, cuando se adapta un cómic al cine, se pueden hacer dos cosas: pasar de la obra de la que parte e inventarte todo (léase buena parte de las cosas de Los cuatro Fantásticos, Elektra o El motorista fantasma, eso por mencionar unos casos al azar) o ser fiel a ella aunque metas algún que otro cambio obligado por aquello de pasar de un medio a otro. Pues bien, la trama general, si bien se toma alguna que otra licencia (cosa obvia, ya que la historieta es muy larga) es, en su conjunto muy fiel a la de las viñetas. Por eso, aquí vemos cómo Flash Gordon conoce a Dale Arden y Zarkov y el destino les lleva a enfrentarse al despiadado Ming. Así de sencillo pero, justo por eso, tan bien llevado. A lo largo de los capítulos (que duran unos dieciocho minutos, cosa que me sigue pareciendo alucinante por lo mucho que cuentan) vamos a ver, con los medios de los que disponían en la época, mundos raros, seres más extraños aún (ahí tenemos los hombres halcón o los hombres tiburón) y, en definitiva, gran parte de la parafernalia de los cómics.
Pero lo que más destaca nada más comenzar el primer capítulo es la increíble ambientación que predomina a lo largo de todo el serial, que hace que te creas, de verdad, los mundos raros con sus personajes extraños que vamos a disfrutar. Los decorados están muy conseguidos (ya sean en plan naturales o artificiales, llenos de máquinas, botones y aparatos imposibles de definir) y, sobre todo, el vestuario y la caracterización de los personajes, que parecen calcados del cómic. Los trajes principescos con sus botas, capas o guantes, los referidos a los hombres de Arboria en plan Robín de los bosques, la ropa militar de los hombres de Ming o los uniformes que Flash luce a lo largo de todo el serial son, en una palabra, apabullantes. Los de los Hombres Halcón, cuya máximo exponente lo podemos ver en Vultan, el jefe de todos ellos, podrían decirse que son clones de lo que podemos ver en el cómic. Por eso, la sensación de verse transportado a un mundo sobrenatural, mágico y, en definitiva, extraterrestre está muy conseguida y hace que, en cuento empiezas por el primer capítulo te veas transportado de manera directa al remoto mundo de Mongo.
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Ese carácter de mundos extraños está asegurado a través de ciertos detallitos que, aunque hayan quedado algo anticuados (cosa obvia), quedan muy bien en el contexto del serial y demuestran que fueron valientes y no se dejaron amilanar por las limitaciones que el medio el género tenían en la época. Si hay que poner monstruos en plan dinosaurios, se ponen, aunque haya que maquillar lagartos muy terráqueos para ello. ¿Qué se necesitan naves espaciales de diversas formas y hay que hacer que vuelen? Pues nada, ahí se construyeron unas maquetas muy chulas bien colgadas de hilos transparentes. Eso sí, tuvieron que pasarlas muy canutas para intentar darles el movimiento dinámico que se merecían y está claro que, a veces, en el caso de las naves de Thun, la cosa se cogió por los pelos pero ahí quedan.
Otra cosa muy importante si ves estos capítulos: no estamos hablando de una peli ni de una serie, sino de un serial. Y uno de la época. Esto quiere decir que en todos y cada uno de los episodios pasan muchas cosas, todas ellas muy rápidas y, cuando más metido estás en la acción, un efecto de transición en forma de estrella te avisa que estás convocado para la próxima entrega, dejándote con la miel en lo labios y deseando dar al play para ver el siguiente episodio. Ello le da un aire clásico considerable que, desde luego, a mí me parece más que curioso.
Paso a los actores. Larry “Buster” Crabbe, que se dedicaba a la natación profesional, fue el elegido para interpretar a Flash Gordon, una opción muy acertada desde mi punto de vista, ya que, si bien se defiende como puede al actuar (a veces creo que esto se nota mucho) es clavadito en cuanto al rostro al personaje. Lo único que se le puede reprochar al pobre es que, evidentemente, era más bajo que lo que el personaje se merecía y, aunque muchas ocasiones le pusieron botas con alzas, la cosa no bastó para tapar lo bajito que era. Cosa curiosa, para disimular un poquito más, en uno de los episodios se refieren a él como "el gigante rubio" Obviamente, esto es un mero apunte ya que nada ni nadie podía cambiar eso. Con todo, creo que cumplió con creces las expectativas del papel y, para mí, ha sido, sin duda, el mejor Flash Gordon que han visto las pantallas hasta la fecha.
Le secundan Jean Rogers como Dale Arden, Charles Middleton como el despiadado Ming (también excelente su caracterización) Frank Shannon hace de doctor Zarkov y Priscila Lawson es la bella princesa Aura. También destacan Jack 'Tiny' Lipson como Vultan, Richard Alexander interpreta al príncipe Barin y James Pierce como Thun. Todos los actores están muy bien caracterizados y metidos en sus papeles. Los hombres halcón están muy conseguidos (nada que envidiar a los que vimos en la versión de 1980), sobre todo el príncipe Vultan, muy semejante al personaje del cómic.
Paso a un aspecto fundamental en una historia de fantasía como la que tenemos entre manos: los efectos especiales. Aquí los hay, por supuesto. Y, claro está son los efectos propios de la época. Hoy día pueden resultar desfasados, anticuados o, si te pilla de malas, incluso cutres. No digo que no a ninguna de las opciones pero hay que tener en cuenta que en los años treinta, los efectos como tal eran lo que eran, es decir, casi nada, y el único modo de tirar para delante era recurrir a maquetas, maquillajes y sonidos raros. Pues bien, esto es lo que te vas a encontrar en este serial. Sí, las naves se notan un montón (sobre todo, las de los hombres león), los efectos de sonido no son muy allá y los dinosaurios estelares-gigantescos son lagartos muy terráqueos maquillados de bichos raros. Negarlo sería negar la evidencia pero yo me quedo con el hecho de que fueron los suficientemente valientes y osados como para no amedrantarse por ello y hacer que la historia y drama de los personajes quedara por encima de los detalles espectaculares. La gracia de este serial no tiene por qué ser la espectacularidad en efectos, sino que hay que verlo todo en su conjunto y, la verdad, estos trece capítulos son más que dignos y todo un espectáculo que los aficionados al cómic agradecerán. Aún así, destaco el efecto de la ciudad flotante, sencillo a simple vista pero muy eficaz, los combates aéreos o el efecto de Flash cuando se vuelve invisible. ¿Rústico? Puede. ¿Efectivo? Ni dudarlo.
¿Cosas mejorables?
Quizás se pueda señalar que, por ejemplo, el papel de Dale Arden es un poco simple: enamorada de Flash, siempre en peligro o desmayándose. Bueno, puede ser, pero también hay que admitir que en los primeras historietas del cómic dicho personaje tampoco hacía nada más (eso sí, para un servidor, una de las heroínas más guapas de la historia, pero eso es otro cantar) También es cierto que Ming me parece algo menos temible que en el cómic, donde es un tirano despiadado y temido al que nadie osa contradecir o tocar (salvo Flash, claro) Aquí, incluso, hasta le zarandean. Y, sí, las peleas no parecen muy bien coreografiadas (o, quizás, las hicieron así a posta) y resultan un poco locas. Bueno, gajes de adaptar un cómic a la pantalla.
Pues esto ha sido todo. Como opinión personal recomiendo verlo y, sobre todo, disfrutarlo. Y si te gustan, recuerda que hubo dos tandas de seriales más: Flash Gordon's trip to Mars y Flash Gordon conquers the universe, todos ellos con el mismo espíritu en intenciones de divertir al espectador. Creo que estos seriales son, junto con la versión animada del estudio Filmation en de 1979, las más fieles y mejores adaptaciones respecto que se han hecho del personaje y, por encima de todo, simple, pura y sana diversión de la buena.
¡Que empiece la aventura!
Quizás se pueda señalar que, por ejemplo, el papel de Dale Arden es un poco simple: enamorada de Flash, siempre en peligro o desmayándose. Bueno, puede ser, pero también hay que admitir que en los primeras historietas del cómic dicho personaje tampoco hacía nada más (eso sí, para un servidor, una de las heroínas más guapas de la historia, pero eso es otro cantar) También es cierto que Ming me parece algo menos temible que en el cómic, donde es un tirano despiadado y temido al que nadie osa contradecir o tocar (salvo Flash, claro) Aquí, incluso, hasta le zarandean. Y, sí, las peleas no parecen muy bien coreografiadas (o, quizás, las hicieron así a posta) y resultan un poco locas. Bueno, gajes de adaptar un cómic a la pantalla.
Pues esto ha sido todo. Como opinión personal recomiendo verlo y, sobre todo, disfrutarlo. Y si te gustan, recuerda que hubo dos tandas de seriales más: Flash Gordon's trip to Mars y Flash Gordon conquers the universe, todos ellos con el mismo espíritu en intenciones de divertir al espectador. Creo que estos seriales son, junto con la versión animada del estudio Filmation en de 1979, las más fieles y mejores adaptaciones respecto que se han hecho del personaje y, por encima de todo, simple, pura y sana diversión de la buena.
¡Que empiece la aventura!
¿Curiosidades? Algunas:
-Crabbe no era rubio, sino moreno. Esto hacía que se tuviese que teñir, cosa que no le hacía demasiada gracia. De hecho, hay fotos posteriores donde aparece como Flash de moreno, como la que se puede ver en la portada del DVD del tercer serial “Flash Gordon conquista el universo”
-Este serial fue todo un éxito y generó dos más. Por eso, son una referencia obligada en cuanto adaptaciones del personaje se refiere y se le venera del mismo modo que al Tarzán de Johnny Weissmuller: todo un clásico.
-Crabbe era buen nadador y su rostro clavado al de Flash, pero no todo eran tantos a favor: era muy bajito y muchas veces las alzas en las botas se notan.
-Dale Arden aquí es rubia. En el cómic era morena. Hay que esperar al segundo serial para que se de oscurezca el pelo.
-La música de fondo es reciclada de otras películas y se repite en los seriales posteriores.
-Ciertos laboratorios fueron extraídos de “La novia de Frankenstein”
-También se le conoce como “La invasión de Mongo”
-Crabbe fue posteriormente otro héroe intergaláctico: Buck Rogers.
Os dejo un breve resumen de cada episodio:
El planeta del peligro
La Tierra se ve
amenazada por un extraño planeta. El profesor Zarkov, con Flash Gordon y dale
Arden parten en un cohete para intentar detenerlo. Allí, caerán preas de Ming,
el emperador, que resulta ser muy despiadado. Flash deberá luchar en la arena
con unos hombres-bestia. Aura, la hija de Ming, trata de salvarle pero ambos
caen en una trampa.
El túnel del terror
Ming quiere casarse con
Dale. Para ello, la hipnotiza. Los hombres león atacan a Ming pero Flash
interfiere con una nave. Así conoce a Thun, príncipe de los hombres león, de
quien se hace amigo. Para ello, deben entrar por un pasadizo secreto donde Flash
debe de enfrentarse a una bestia. Por suerte, el curso de Mongo ha cambiado y
la Tierra se ha salvado.
Capturado por los
hombres tiburón
Thun salva a Flash del
Dragón y rescatan a Dale. Caen presas de los hombres tiburón, que lo llevan
ante el rey Kala. Flash le vence en combate y el rencoroso rey trata de matarle
en un tanque de agua con una bestia marina.
Combate a la bestia del
mar
Flash es rescatado por
Thun y Aura. Durante una pelea, la máquina de aire es dañada y el palacio de
Kala se desmorona.
El rayo destructor
La ciudad de Kala es
salvada por Ming y un rayo poderoso. Zarkov conoce a Barin, verdadero heredero
de Mongo destronado por Ming. Flash viaja con Thun, Aura y Barin y se encuentra
con los hombres halcón de Vultan. Con su rayo destructor, derriba a los héroes.
Son hechos prisioneros
mientras Vultan quiere que Dale sea su reina. Flash, Thun y Barin son
condenados a los hornos que sostienen la ciudad. Aura amenaza a Dale: si no se
olvida de Flash, este lo pagará. Flash se amotina y es castigado duramente.
Trágico final
Flash es curado y
escapa pero es de nuevo capturado y condenado a los hornos atómicos. Zarkov
idea un plan para liberar a Flash.
Torneo de la muerte
Flash intenta liberarse
con el truco de Zarkov de destruir los hornos atómicos. La ciudad de Vultan se
tambalea. Zarkov puede salvarla pero pide a cambio la libertad de sus amigos. Ming somete a Flash a un torneo de muerte,
donde debe combatir con un poderoso guerrero de Mongo, que resulta ser
Barin. Sabemos que este quiere a Aura.
Después, Flash debe enfrentarse a una horrible bestia, el orangopodo.
Flash acaba con la bestia. Min promete que los
dejará libres pero todo es un truco. Aura, celosa de Dale, quiere hacerse con
Flash y le envenena para llevarle a su palacio de Theo, donde reside el dragón
de fuego.
El peligro invisible
Zarkov acaba con dragón
pero Flash sigue inconsciente. Al despertar, no recuerda nada. Aura hace que se
enamore de ella y Vultan es encarcelado. Zarkov se pone en contacto con la
Tierra. Ming decreta la ejecución de Flash que, en ese momento, se vuelve
invisible gracias a una máquina de Zarkov.
Las garras del Tigrón
Invisible, Flash decide
atacar a Ming. Zarkov se pone en contacto con la Tierra. Deciden volver a la
Tierra. Aura decide usar al Tigrón para seguir a Dale. Pero este es muy
agresivo y la ataca.
Atrapados en la torre
Flash acaba con el
Tigrón. Aura decide ayudarles. Ming destruye la máquina de invisibilidad y
promete liberar a los terrícolas. Ming ordena vigilarles. Cuando acuden al
punto de reunión, la supuesta nave de Barin les ataca.
Volando hacia le Tierra
Ming es el responsable
del ataque. Barin es hecho prisionero. Flash y sus amigos son acorralados en un
laboratorio. Las naves de Thun atacan en ese momento. Los hombres león atacan e
irrumpen en el palacio. Ming muere entrando en el palacio sagrado del dios Tao
por su propia voluntad. Flash, Dale y Zarkov regresan a la Tierra pero el sumo sacerdote de Ming ha
colocado una bomba en la nave pero consiguen localizarla.
Llegan sanos y sanos a
la Tierra.
Vigilad el cielo.
Guión: Frederick Stephani,

