La ciudad de Gotham tiene un nuevo vecino: el Pingüino. Pero este no trae consigo buenas intenciones, sino deseos de venganza...
Después del éxito de Batman (1989) era más que evidente que habría una segunda parte (como poco) de las aventuras del hombre murciélago. Por eso esta nueva entrega no se hizo mucho de rogar. La cuestión era que la primera película, a pesar del bombazo taquillero y mediático que fue, convenció tanto como defraudó. Batman vuelve sería la prueba de fuego de Burton y su equipo y, de paso, se aseguraría de que aquel fenómeno que se conoció como batmanía, siguiera tan candente como un par de años antes.
La verdad es que, como fan del hombre murciélago, estaba deseando ver más de sus aventuras en la pantalla. Ahora que al Joker se lo habían cargado en la primera parte, tocaba el turno al Pingüino y nada menos que a Catwoman. Con eso, la expectación estaba más que servida. Además, estaba el hecho de comprobar si en esta segunda parte, Burton y compañía podrían mantener el interés que alcanzaron en la primera entrega.
Debo admitir que, por alguna razón que no entiendo (ni tampoco me interesa), el personaje del Pingüino siempre fue uno de mis favoritos. Me parece teatral y, a la vez, amenazante, con ese sombrero de copa y la pipa mientras sujeta la metralleta. Cuando me enteré que Danny DeVito lo iba a interpretar pensé que, desde luego, estaría a la altura (ahí queda el agudo juego de palabras) y el resultado sería pero que muy interesante. De Catwoman haría Michelle Pfeiffer. ¿Qué más se podía pedir? Me imaginé a los dos dando buena caña a Gotham y Batman poniéndose en medio, como debe ser.
Bueno, pues en parte, me equivoqué. Ya sé que decir esto es, como poco, motivo para que muchos me crucifiquen, pero la película no fue lo que yo esperaba, al menos en cuanto a varias cosas. Vayamos, como siempre, por partes…
Veamos, ¿tantos a favor? Muchos y eso es indudable: Gotham se hace más patente (el hecho de que sea en invierno creo que hace que, en cuestión de ambientes, la cosa gane muchos puntos), la ambientación sigue la línea de la anterior (mucho más gótica, eso sí) y nohay duda de que la caracterización de algunos personajes es tremenda. Los actores están metidos en sus papeles hasta las orejas (o aletas, depende de quién hablemos) y hay que reconocer que Batman, quizás, se luce un poquito más. Y si se niega esto, es que no se quiere admitir la realidad.
Pero también hay que aceptar una cosa: en esta entrega, después del éxito de Batman y Eduardo Manostijeras, Tim Burton no sólo era respaldado por la taquilla y la crítica, sino que estaba en posición de hacer lo que quisiera. Por eso, en esta cinta, hace precisamente eso: lo que le da la gana. O mejor dicho, lo que le gusta. ¿Y qué le encanta al amigo Burton por encima de todo? El circo. Por eso, el Pingüino es el líder de un circo. De asesinos, sí, pero de un circo. Y vuelve a pasar lo que con el Joker en la cinta anterior: payasos y caras pintadas por todas partes. Porque aquí, el Pingüino, con su cara blanca (muy propia de una peli de miedo, y esto lo digo como piropo) y su indumentaria de hace varios siglos, no es otra cosa que eso: un payaso. De aspecto asqueroso y repulsivo, pero payaso a fin de cuentas. ¿Y qué más normal que un general payaso tenga un montón de soldados payasos a su servicio? Eso sí, en lugar de tener tanques como los de toda la vida, tienen trenecitos de circo y patos gigantescos, amén de un ejército de pingüinos asesinos.Luego, como villana, tenemos a Catwoman. La Pfeiffer está muy bien pero a mí me supo a poco. Quiero decir que lo más que hace como tal es enfrentarse a un par de guardias y salvar a la chica (al menos, antes de que todos sepan quién es y caer en rayaduras mentales del tamaño de cualquier estatua de la ciudad) Una pena porque yo creo que el personaje daba para mucho más. Eso sí, el traje me gusta mucho, lleno de remaches y costuras al estilo de lo que será la prota de Pesadilla antes de Navidad.
Y, para rizar el rizo de los villanos chiflados (porque para mí que lo están), se suma al trío Max Schreck, interpretado por Christopher Walken, que es una especie de ciudadano modelo/ganster/millonario/y-no-sé-qué-más vestido como los años veinte que anda metido en todos lados y, en cierto modo, a veces, hasta cae bien (otras, como la charla que da a los periodistas para que dejen al Pingüino en paz, me resulta de lo más hortera). ¡Menudo cóctel! La cuestión es si tres villanos no pueden llegar a ser demasiados para una película y para un solo héroe. En mi humilde opinión, sí. Soy de los que creen que, con un villano bien planteado, a veces sobra.
Y esto lleva a otra cuestión que ya pasó con el Joker. Seamos sinceros, en esta nueva entrega, el que menos pinta es Batman. En la otra, al menos, contaban el origen, aunque no mucho más porque todo se centraba en el Joker. Pues bien, hay otra cosa que priva a Burton: los malos. Por eso, esta vez, con dos malos (o tres repito, que Walken como Schreck también luce) Burton se mueve como pez en el agua y centra casi todo el material en los villanos: origen del Pingüino y Catwoman, motivos de Screck, demonios internos de Selina Kyle... El protagonismo de Bruce Wayne brilla por su ausencia (escarceos amorosos y reuniones en el ayuntamiento aparte), lo mismo que en la entrega anterior. Y, en medio, Batman. ¿Dónde si no?
Por lo demás, Alfred y Gordon aquí importan aún menos que en la primera entrega ya que, con tanto villano en la palestra, no había mucho espacio para ellos. Luego están ciertas cosas que o bien te encantan y te parecen una genialidad burtoniana o te parecen una chorrada (a mí me parecen lo segundo, pero bueno...): Catwoman lavándose como un gato o la escena en que Schreck saca una trucha para atraer al Pingüino... y este acude.
Una buena trucha. Irresistible.
La hora del baño.
Y siempre que se habla de Burton se hace referencia a otro nombre: Danny Elfman. Como ya hizo en la anterior entrega, también se hace cargo de la banda sonora y debo decir que es impresionante. Escuchad el inicio en el que se nos cuenta el origen del Pingüino, con esos coros de fondo con voces infantiles; eso sólo para abrir boca. El resto es igual de bueno, como la música que oímos en los momentos finales del Pingüino cuando este se hunde en el agua.
En resumen, una cinta que de la que creo puedo decir lo mismo de lo que dije de la primera parte: como película tiene unos momentos de calidad indudable pero hay que saber diferenciar si esto es una buena adaptación del personaje o una excusa para un director de jugar con temas y personajes que le atraen. Yo creo que hay poco de lo primero y mucho de lo segundo, claro que es sólo mi opinión. Y aún así, debo reconocerlo: la tengo y, cada cierto tiempo, no me importa perderme entre las grilladas de Tim Burton compañía porque debo reconocer que el conjunto cumple su cometido: entretener. ¡Qué le vamos a hacer...!
Sea como fuere, taquillazo al canto, pero esta fue la última vez que Tim Burton dirigió algo de Batman. La tercera entrega, Batman Forever, fue dirigida por Joel Schumacher con Tim Burton como productor, pero ya sin Michael Keaton. Unos dicen que el actor estaba hasta el gorro de Batman y no quería encasillarse (demasiado tarde, creo yo), otros, que no siguió porque Burton no estaría tras las cámaras y muchos, porque pensó que el guión de Batman Forerver era una tontería.
En fin...
Curiosidades varias:
-Michelle Pfeiffer estaba completamente desnuda bajo el traje. Según se cuenta, la metían con vaselina.
-El primer día de rodaje, manejando el látigo, hirió a uno de los asistentes.
-Antes sonó el nombre (y con mucha fuerza) de Sharon Stone para interpretar al personaje. Annette Bening también pujó, al igual que Sean Young.
-Anton Furst, el diseñador de producción de la primera parte, se suicidó cuando Burton no contó con él en esta. Según se cuenta, el director no se termina de quitar esta idea de la cabeza.
-El traje de Batman es un poco distinto esta vez.
-La Catwoman que aparece al final no es Michelle Pfeiffer. Se la llamó terminado el rodaje para esta toma pero ella se negó alegando que, para eso, no volvía a meterse en ese traje. En unos medios he leído que lo que vemos es un robot; en otros, que es una modelo. A saber...
-Se dice hasta la saciedad pero debo ponerlo: Michelle Pfeiffer se mete al pobre pajarito en la boca.
-Las escenas de acción no gustan mucho a Burton porque (dicen) no se le dan muy bien. No busquéis muchas aquí, que no las hay. Os dejo un ejemplo. ¿Qué os parece?
-Frase para el recuerdo: «Batman es una mosca en nuestro ungüento...» (Catwoman) cada vez que la oigo, me descoloca.
-Madonna quería interpretar a Catwoman a toda costa. Tanto fue así que un día se presentó en el despacho de Burton vestida como el personaje. Eso, al director, le trajo al pairo. Menos mal...
-El personaje de Christopher Walken, Max Schreck, toma su nombre del actor que dio vida a Nosferatu allá por los años veinte.
Guión: Darren Lemke, Christopher McQuarrie, Dan
Studney, David Dobkin
Nicholas Hoult
Eleanor Tomlinson
Ewan McGregor
Stanley Tucci
Ian McShane
Bill Nighy
Jack,
un campesino, se ve envuelto en una aventura increíble cuando las judías
mágicas de la leyenda resultan ser verdad…
Bien
mirado, no hay nada más curioso que las normas que imperan en Hollywood. Si
prestamos atención, es fácil ver que, dependiendo de la época, las pelis que se
hacen se pueden mover por unos u otros derroteros, teniendo en cuenta de la
demanda de la gente y el éxito que tengan ciertos géneros o productos. Así,
durante un buen montón de años, el eje de todo fueron las adaptaciones de obras
de corte fantástico destinadas al público juvenil. Ahí tuvimos a Harry Potter, El señor de los anillos,
Stardust, La brújula dorada o las aventuras de Percy Jackson. Luego, el tema fue por vampiros u hombres lobo: Crepúsculo, Underworld o Crónicas
vampíricas (aunque sea serie de televisión) Después, los superhéroes, moda
que va a dar todavía mucho que hablar porque parece (por suerte) un filón casi
inagotable. Los zombis, en los últimos años, están muy en boga. Pues bien, hay
que añadir una nueva vertiente: la de los cuentos clásicos. Pero no tomados
como tales, sino adaptados en mayor o menor grado dándoles cierto tono de
seriedad sin llegar a olvidar la fuente de la que parten. La cosa (creo) empezó
con Caperucita roja, las dos
versiones de Blancanieves (La leyenda
del cazador y Mirror, mirror), Hansel
y Gretel y, dentro de no mucho, La cenicienta y La bella y la bestia. Pues
bien, a esta sección pertenece la peli que hoy nos toca, que no es otra que la
vieja (y famosa historia) de las habichuelas mágicas.
Vamos
a por ello.
A
favor debo destacar muchas cosas.
Para
empezar, me ha encantado cómo se nos presenta el cuento (o leyenda) que habla
de los gigantes y que mete en situación al espectador a la primera. La
historia, que de por sí hubiera podido dar para otra película, está contada de
manera soberbia utilizando la animación digital (mostrando unos personajes como
si fuesen muñecos de madera) y, a la vez, resulta muy original porque se narra
a través de dos secuencias paralelas que sirven para conocer a los dos niños
que serán los futuros protagonistas, Jack e Isabelle. Me gustaría destacar el
contenido de dicha historia porque, partiendo de la leyenda de las judía
mágicas conocida por todos, la han sabido enriquecer de manera considerable con
dos detalles que me parecen dignos de mención: por un lado, se nos dice que
dichas judías dieron creadas por monjes para llegar a Dios (de ahí que crezcan
hacia el cielo) Por otro, al crecer llegaron al país de los gigantes y estos aprovecharon
para bajar a la superficie y guerrear. Por suerte, fueron expulsados y
condenados de nuevo a su país de las alturas a modo de cárcel usando una corona
mágica que tiene como elemento base el corazón de los gigantes. Y así, la
historia se convirtió en leyenda y esta en cuento para niños. Para mí, desde
luego, sublime.
La
peli no se anda por las ramas y presenta pronto a los personajes: Jack no es
más que un pobre campesino (eso sí, muy bien peinadito) e Isabelle la princesa
rebelde que lleva a su escolta, liderada por el fiel Elmont, tras de sí por si
las moscas. ¿Es todo? No, hay un rey severo, Brahmwell y un futuro prometido
para Isabelle, Roderick. Y todos ellos muy bien mostrados y, nada más salir en
pantalla, te puedes hacer una idea muy clara de cómo van a ser. Nada de medias
tintas ni sorpresas en esto. Ni falta que hacen. Jack es soñador pero valiente,
Isabelle es, a su modo, traviesa. Tan arrojada como guapa y detesta casarse con
Roderick que, nada más abrir la boca, sabemos que no es trigo limpio. Y Elmont
daría su vida por la princesa sin dudarlo. Simple, sí. Típico, también.
¿Efectivo? Al cien por cien.
La princesa Isabelle.
Elmont. Caballero, pero no Jedi.
Una
vez que los personajes se nos han presentado, la trama no se va a hacer espera
mucho. Nada, diría yo. En cuanto aparece ese fraile con ciertas judías muy
importantes y misteriosas que acaban en las manos de Jack, ya sabemos lo que va
a pasar. Ok, la princesa debe escaparse de nuevo para encontrarse con Jack en
una noche lluviosa, componente ideal para que haya tormenta y las judías se
mojen porque, si lo hacen, cual gremlins, pasan cosas. Y ya lo creo que pasan.
En cuanto crece la primera planta que llega al cielo (en una escena
espectacular), solo es cuestión de relajarse, dejarse llevar por la trama y
tener en mente pasar un rato divertido.
Y
es que esta es, por encima de todo, una película de aventuras y, al menos
enmi humilde opinión, una buena
película llena de aventuras de las buenas. Aquí hay muchas situaciones
peligrosas y emocionantes, retos que el personaje principal debe afrontar y que
hacen que el siguiente sea aún mayor. Si hay que escalar por una planta
gigante, se escala. Si hay que saltar a docenas de kilómetros por encima del
suelo, se salta. Y, si hay seres sobrenaturales que intentan dominar la
civilización, se lucha contra ellos. Eso, entre muchas otras cosas, claro.
Esto
me lleva a otro aspecto fundamental en esta cinta y que creo que merece la pena
decirse: el aroma a aventura clásica que se respira a lo largo de todo el
metraje. Como dije en el párrafo anterior, los peligros se suceden sin cesar
pero está claro que serán superados, aunque esto no quiere decir que sean poco
interesantes. Los buenos, laro está, son muy buenos. Jack es el prototipo del
paradigma del viaje del héroe de Joseph Campbell: comienza siendo una cosa
(granjero) y termina siendo otra (ves la peli para saberlo). Por supuesto, el
bueno tiene un compañero de aventuras, que viene dado por Elmont, cuyo sentido
del deber está a prueba de bomba. La princesa es guapa, valiente y no quiere
casarse si no es por amor. Y, claro está, donde hay buenos estupendos, debe
haber malos con ganas. En este caso hay de dos tipos: el que resulta graciosito
y cae bien (Roderick) y los gigantes, que aportan el toque fantástico. Y aquí
paz, y después gloria.
Y,
ya que hablamos de gigantes, hay que hacer referencia a un aspecto fundamental
de la cinta y que me parece muy bien llevado: los efectos especiales. Para mí,
de diez. Todos sabemos que, en cuestión de efectos, hemos alcanzado unas cotas
tremendas y, cada día, los hay mejores. Pero también hay que decir que muchas
películas cometen el error de apabullar al espectador con ellos olvidando la
trama, que, a veces, viene cogida con pinzas. Pues bien, debo decir que, al
menos desde mi punto de vista, este no es el caso. Aquí los efectos especiales
son espectaculares, tremendos, ya sean en forma de planta gigantesca que se
eleva al cielo o dando forma a la raza de gigantes. Pero, lo esencial, es que
no son el motor de la historia, sino que se usan para contarla y, claro está
enriquecerla. Por supuesto, los mencionados gigantes destacan por encima de
todo. Resultan muy reales y, sobre todo, espectaculares. Pero me gustaría
destacar el modo en que los han mostrado, ya que lo que vemos tiene mucho de
raza guerrera que piensa, actúa y reacciona; son muy, pero que muy rápidos y
violentos, haciéndonos olvidar la típica imagen del gigante tonto, bobalicón y
de andares torpes a la que estamos acostumbrados. Aquí corren que se las pelan,
son peleones y hablan y razonan que da gusto. Y esto, para mí, hace que la peli
gane muchos puntos. A todo ellos, por supuesto, hay que sumarle lo bien hechos
que están. Las texturas de la piel, el pelo, la mugre que les cubre o los mocos
que se sacan están perfectos hasta tal punto que hacen que te olvides que son
seres digitales y te creas de verdad las actuaciones que ofrecen. Si bien me
gustan todos, me quedo, claro está, con el general, el de las dos cabezas, Fallon.
¿Momentos?
Yo diría muchos. Destaco unos cuantos: el crecimiento de la primera planta (una
pena que sea de noche pero, ya se sabe, que eso facilita los efectos), la
primera aparición de los gigantes, el momento de la cocina (que me recuerda a La sirenita de manera más que evidente.
Lo admito, cosas mías…), o toda la batalla final donde los gigantes se lucen (¡menudas
carreras se pegan!) a base de bien. Claro que hay más pero espero que los
descubras viendo la peli.
Sigo. Otro aspecto que me gustaría destacar
es que si uno lee el título, todo hay que decirlo, sumado al tema de las judías
mágicas, puede pensar que lo que tenemos por delante es una infantilada de
mucho cuidado. Ojo, que no es así. De hecho, han sabido arreglárselas muy, pero
que muy bien, para narrar toda la aventura dejando de lado el toque
infantiloide que podría haber sido muy tentador y resbaladizo para el resultado
final de la peli. Por eso, aquí hay héroes, princesas y gigantes pero, también,
peleas, venganzas, muertes y violencia.
Paso
a los actores. En general, me han parecido bastante bien, la verdad. Nicholas
Hoult cumple como Jack, el héroe, si bien es cierto que, al menos para este
vigilante del cielo, a veces resulta un pelín sosainas. Eleanor Tomlinson hace
lo mismo como Isabelle. Stanley Tucci me gusta mucho como Roderick, ya que hace
de malo evidente pero también con su dosis de cinismo y chiste que hace que,
aún malo, caiga bien (a mí, todos los malos me suelen caer muy bien). Ian
McShane, que últimamente parece actor secundario de moda en historias de corte
fantástico (Piratas del Caribe 4,
Blancanieves y la leyenda del cazador, An american horror story: Asylum)
queda bien como rey, si bien, se luce poco. Y, mi favorito, para el final: Ewan
McGregor como Elmont. Es el amigo del héroe perfecto: valiente, atrevido y no
se achanta ante el peligro. McGregor, como siempre, demuestra que puede ser lo
que sea, ya sea un Jedi, cantar a lo Moulan Rouge o un padre buscando a sus
hijos en mitad de un tsunami.
Pues
eso ha sido todo. Reconozco que Bryan Singer era un tipo que me interesaba
bastante (sobre todo después de las dos pelis de X Men y lo que vi en Valkyria)
pero, cuando se le fue la pinza a una galaxia muy lejana y extraña con Superman returns, dicho interés se
convirtió en fría indiferencia y, a veces, rencor desmedido. No obstante, debo
admitir que, con esta cinta ha cumplido con creces. ¿Recomiendo verla? Ni
dudarlo. Me parece la excusa ideal para sentarte en la butaca del cine,
olvidarte de los problemas y dejarte llevar a través de una cinta de las de toda
la vida con muchas aventuras, emociones, y los toquecitos justos de humor y
romance. No más pero, desde luego, no menos.
An american horror story: Asylum (An american horror story: Asylum)
(2012)
Jessica Lange
Sarah Paulson
Evan Peters
Lily Rabe
Zachary Quinto
Joseph Fiennes
Evan Peters
Lizzie Brocheré
James Cromwell
Dylan
McDermott
El
sanatorio de Briarcliff es una institución muy respetada. Nadie puede imaginar
lo que hay tras sus muros…
Esta
es la segunda entrega de la serie An
american horror story cuya primera temporada (que, por cierto, puedes leer
la reseña aquí), fue una especie de soplo de aire fresco en lo que se refiere a
las series de terror en el ámbito televisivo. Si la has visto, sabes de lo que
hablo. De lo contrario, te lo resumo yo: una casa llena de fantasmas y muchos
crímenes. Típico pero efectivo. Debo reconocer que, cuando terminó, me quedé
alucinado por dos cosas. La primera, porque me encantó. La segunda porque,
después del final que tiene, lo primero que hice fue preguntarme cómo iba a
continuar el asunto en una segunda temporada.
Craso
error el mío y digo yo que el de muchos pardillos que pensaron como yo. Ingenuo
de mí, creí que la serie iba a seguir el orden natural de las cosas, es decir,
una segunda temporada donde personajes y situaciones se desarrollaran más aún
lo mismo que podemos ver en Dexter o
The Walking Dead (haz click en los
títulos si quieres dar un vistazo a alguna reseña) Pues no. Resulta que la
intención de los productores es aglutinar, bajo el mismo título genérico (An
american horror story) diferentes tramas con distintos personajes usando los mismos
(en su mayoría) actores solo que cambiando contextos. Así, si en la primera
temporada todo sucede en una casa, aquí la cosa va a ocurrir en un psiquiátrico
de pesadilla. Por eso lleva la coletilla de An american horror story: Asylum. Y ya, de paso, explica el hecho
de ver a Jessica Lange de monja rezando en la bestial campaña publicitaria que
se le dio a la serie meses antes de su estreno. (Lo reconozco, verla de
religiosa hacía que quisiera ver la serie del tirón)
Muy
bien, vamos allá.
Tengo
que reconocer que, después de la sorpresa inicial que mostraba que esto no tenía
nada que ver con la primera temporada y tras esos títulos de crédito más que
inquietantes, me gusta mucho la escena del comienzo donde vemos a una pareja
muy gamberra y muy sexual (sí, el tío es el cantante de Maroon Five, Adam
Levine) meterse en un sitio en ruinas. ¿Adivináis cual? ¡Bingo, el asilo dichoso!
Si, después de juegos y propuestas sexuales varias el colega mete el brazo en
un sitio (bajo la solemne promesa de su mujer de que si lo hace, la felación
está asegurada) y algo o alguien se lo corta de cuajo, la verdad es que el
comienzo, hay que reconocerlo, es bueno. A partir de de este momento, lo que va
a pasar es que la serie nos va a presentar a modo de un flash back que ocupa
toda la temporada (con leves destellos en el presente) las situaciones, los
personajes, tramas y subtramas, todo ello englobado por algo que podemos llamar
“todo general” y que tiene la forma del asilo de Briarcliff.
Y
es que puede decirse que el mencionado manicomio va a ser el principal protagonista
de todo, el sitio donde se aglutinan todas y cada una de las cosas extrañas (y
la palabra te aseguro que puede llegar a quedarse muy corta) que le suceden a los
personajes que pululan por él. Tengo que destacar que el modo que han tenido de
representarlo me parece muy correcta, un lugar angustioso, muy bonito por fuera
pero que, por dentro, parece sacado de cualquier pesadilla (debo reconocer que
la inclusión a todas horas de la canción Dominique hizo que llegara a odiarla).
Hay momentos en los que parece más una cárcel que una institución psiquiátrica
y eso es algo que hace que, al menos para mí, el asunto gane muchos puntos.
Destaco el hecho de que el guión no se ha dejado llevar por la fácil (y
tentadora) idea del típico lugar atormentado repleto de fantasmas o almas
infernales que se dedican a fastidiaral
personal. Aquí, los personajes son machacados y se hacen la vida imposible los
unos a los otros sin necesidad de fantasmas… aunque, a veces, sea necesaria la
ayuda de entes no precisamente humanos.
Esto
me lleva a destacar una de las características más notables de esta temporada:
en ella, aunque parezca curioso lo que voy a escribir, no se puede decir eso de
“esta serie va de…” Sí, vale, trata de un psiquiátrico y de sus supuestos
pacientes pero es verdad que decir eso es ser muy, pero que muy general. Todas
y cada una de las tramas de las que vamos a ser testigos, y te aseguro que son
un montón, me parecen muy bien llevadas, mejor desarrolladas y, sobre todo
(matricula en esto), bien hilvanadas sin dejar nada al azar. Teniendo en cuenta
la variedad de las mismas, creo que es un factor muy a tener en cuenta (aunque
luego hablaré de esto en el apartado de aspectos mejorables) y los guionistas
merecen una buena dosis de palmaditas en la espalda. La ración de temas no
puede ser más variada: doctores Frankenstein, aliens (has leído bien), monjas poseídas,
otras que son el colmo de la crueldad, asesinos psicópatas obsesionados con su
madre, los hijos de los mismos, periodistas encerradas en un lugar de
pesadilla… Como puedes ver, la cosa da para mucho. Tengo que reconocer que, de
todas las tramas, me gustan bastante las del doctor Arden y, claro está, la del
otro doctor, Thredson. Ambos como chotas pero que hacen que el argumento
resulte muy interesante.
Otra
de los puntos fuertes de esta temporada es, sin duda, el misterio. Como dije
antes, nada más saber que la cosa va a suceder entre los muros de un
psiquiátrico uno puede hacerse una idea primaria que puede llevar a error: que
la cosa va a ir de los mencionados fantasmas de turno o de las barbaridades que
van a suceder en el lugar. Y sí, es cierto, aquí se producen barbaridades con
mayúsculas (como ser azotados en el culo con una vara, violaciones varias,
experimentos sobrenaturales, crucifixiones u órdenes para castrar a los internos
que se pasen de calentorros) pero, sobre todo, se las apañan para que en cada episodio
haya un par de buenos golpes que cogen al espectador por sorpresa y hacen que
quieras ver el siguiente capítulo para saber qué pasa. Lo malo es que, cuando
lo hagas, querrás ver el siguiente, y el siguiente… así hasta que acabe. Dicho de otra forma, el interés está más que
asegurado.
Y
del misterio pasamos a otro aspecto fundamental: el terror. Aquí, al menos es
mi impresión, no hay mucho porque la cosa se decanta más hacia, lo desagradable
o, hasta si me apuráis, el gore. Ahí tenemos los experimentos del bueno de Arden
(lo de “bueno” va con recochineo, aunque el amigo resulta que tiene su
corazoncito) o alguna que otra escena bestia salpicada con mucha sangre con
algún hacha o piel de cadáveres de por medio. Repito: para mí, un terror más
encaminado a lo desagradable que al miedo propiamente dicho y que, quizás,
destacó más en la primera temporada. Con todo, sobre gustos, ya se sabe…
Una
de las cosas que creo que deben destacarse de manera especial es que los
personajes están muy, pero que muy bien trabajados. Como ya he dicho, aquí hay
de todo y para todos, pero cada protagonista es diferente, tiene una vida, un bagaje
y unos objetivos que lucha por conseguir, lo que hace que, al menos para este
vigilante del cielo, la serie gane muchos méritos. Creo que meter en un mismo
sitio a monjas poseídas o malvadas, doctores locos, criminales, eclesiásticos
corruptos, extraterrestres o acusados de crímenes no muy bien probados puede
hacer que el guión pudiera haber pisado suelo muy resbaladizo y haber patinado
unas cuantas veces. Por suerte, no lo hace, así que, de nuevo, diez para los
guionistas.
Paso
a los actores. La verdad, todos ellos me parecen muy bien y creo que realizan
un gran trabajo, aunque algunos destaquen más sobre otros, claro.Sarah Paulson como Lana Winters me gusta
mucho. Creo que hace un gran trabajo desde el comienzo hasta el final,
mostrando a la perfección esa valentía inicial que se diluye en una
vulnerabilidad absoluta cuando es encerrada, maltratada y, en general,
machacada desde todos los puntos de vista posibles. Además, creo que sus
mejores momentos (y debo decir que son muchos), se dan en el capítulo final,
cuando la vemos ya mayor, de vuelta de muchas cosas y con una sangre fría
considerable. Lily Rabe como la hermana Eunice es toda una sorpresa. Con esa
carita angelical (mira tú que expresión más acertada) y de niña buena puede
engañar a más de uno, más que nada porque la monjita, cuando hace de las suyas (uppps,
no diré nada más), sigue teniendo esa carita de no haber roto un plato nunca
que viene muy bien al personaje. James Cromwell es el perfecto doctor chiflado,
nazi y salido. Además, es un tío tan alto que hace que su presencia imponga (y
pensar que es el granjero de Babe, el cerdito valiente…) Zachary Quinto se
merece un sobresaliente como el doctor Thredson, que, aparte de despellejar al
personal, viola cadáveres bordando un personaje tan chiflado y complejo que
hace que te cuestiones que este tipo sea el nuevo señor Spock de Star Trek (lo
cual quiere decir, al menos para mí, que es buen actor) Joseph Fiennes, como
Monseñor, hace méritos para que le odiemos a base de bien. Evan Peters como Kit
Walker es el que, quizás, me parezca un poco más soso pero también es cierto
que su personaje puede que dé un poquito de menos juego que los demás. Contodo, el chico cumple y eso, con el elenco
del que está rodeado, me parece más que destacable.
Y,
la mejor, para el final. Cómo no, me refiero a la tremenda Jessica Lange.
Espectacular. Como ya sucedió en la primera temporada, aquí se come a todos.
Para empezar, su personaje está muy bien escrito y definido, mostrándose de un
modo al principio para acabar siendo de otro al final (no diré nada, así la
puedes disfrutar si ves la serie) Las tablas de esta actriz son considerables y
aquí las luce y usa a la perfección haciendo que su interpretación la recuerdes
sin remedio (posiblemente, lo que más recuerdes de la temporada) y hace que la
empieces odiando para pasar a sentir lástima por ella. Lange, como la hermana Jude,
es capaz de mostrarse malvada y arpía a la vez que muy vulnerable pero sin
dejar escapar esa fortaleza propia del personaje. Ah, y como toda buena actriz,
demuestra que puede hacer de todo: poner a unos jovencitos sobre una mesa con
el culo al aire para azotarlos, mandar castrarlos, sonreír de manera que haga
envidiar a cualquier bruja de cuento o, si se tercia, marcarse un numerito
musical que es una de las marcas de fábrica de esta temporada. ¿No te lo crees?
Pues echa un vistazo a esto que, como muchas cosas de la serie, merece verse:
Impresionante,
¿verdad? Pues es solo una pequeña muestra. A lo largo de los trece episodios de
esta temporada, el festín Lange te dejará bien saciado.
¿Cosas
mejorables? Alguna.
Para
empezar, si bien la trama dentro del asilo me parece muy correcta y bien
llevada, tengo que reconocer que, desde cierto punto de vista, puede estar un
poco manoseada. Por eso, y esto lo digo como opinión pero que muy personal,
este aspecto me ha recordado mucho (sobre todo los títulos de crédito
iniciales), a lo que ya vimos en House
of Haunted Hill (ver reseña aquí), donde también hay un asilo y un doctor
chiflado solo que, en este caso, también fantasmas.
Como
dije antes, una de las características más notables de esta temporada es la
cantidad de tramas y subtramas de las que podemos disfrutar. Todas ellas están
muy bien y, depende de tus preferencias, te podrás decantar por una u otra.
Pero, justo por ello, creo que el conjunto peca un poquito de ser un
batiburrillo de cosas que hace que te puedas perder y que te líes un poco a la
hora de saber a qué tienes queprestar
atención de verdad. Las comparaciones son odiosas pero, si bien en la primera
temporada sucedían muchas cosas, todas ellas afectaban a la famililla
protagonista. Aquí hay tal cantidad de argumentos y saltos adelante y atrás en
el tiempo que creo que han querido abarcar demasiado. Y, si como muestra vale
un botón, destaco ese capítulo en el que conocemos al personaje de Lee (Ian McShane)
y sus devaneos criminales para con Monseñor. Está claro que su contribución es
crucial para que Jude quede afectada pero toda su historia y crímenes no dejan
de ser una anécdota que, aunque están
bien, no es que aporten mucho a la historia; son, tan solo, hechos para inflar
el capítulo y la trama.
Por
otro lado, me da que determinados aspectos del argumento se me quedan algo
descolgados, de nuevo ese “quien mucho abarca poco aprieta” Ahí quedan los
experimentos de Arden o la razón por la que los extraterrestres hacen de las
suyas y se ceban con Kit en el último capítulo. No se nos dice nada y,
explicarnos, menos aún. En fin, cuestión de gustos.
Pues
eso ha sido todo. En general, la verdad es que sí me ha gustado y me ha enganchado
(aunque ha tardado unos cuantos capítulos más con respecto a la anterior hasta
tal punto que, después de los primeros, el tiempo comenzó a espaciarse más y
más hasta que veía el siguiente capítulo. Menos mal que luego todo cambió…)
Desde luego, la calidad de la serie es más que evidente y, desde luego,
entretiene pero, al menos para mí, tiene muy poco “horror” y sí mucha carga
dramática, sobre todo en el último capítulo que, dicho sea de paso, me resulta
un poquito ñoño y lacrimógeno (salvo por cierto detalle de Carasangrienta y la
madre que le parió)
¿Habrá
tercera temporada? Quién sabe. A mí me gustaría que sí. Y también que metan más
horror que en esta. Como dato, comentaros que allí donde la primera temporada
se metió en el bolsillo tres millones de espectadores, esta nueva ha hecho casi
un millón menos. ¿Casualidad o, de veras, el publico prefiere el horror por
encima de todo? Ahí queda….
Vigilad
el cielo.
Os
dejo un pequeño resumen de los capítulos. Si no has visto la serie, no los
leas; sobre todo, el último.
AN AMERICAN HORROR STORY: ASYLUM
CAPÍTULOS
1-Una
pareja se mete en un sanatorio para delincuentes perturbados que, se dice, está
embrujado. En el pasado, un matrimonio, Kit y Alma Walker, son abducidos por
extraterrestres. Lana Winters, periodista, visita el asilo donde van a ingresar a un
asesino llamado Carasangrienta, que decapita mujeres. Walker es detenido por
sus crímenes. En el asilo, hay un médico, Arden, muy sospechoso, que parece que
experimenta con enfermos. Lana investiga en el orfanato y es hecha paciente a
la fuerza: la hermana Jude, responsable de Briarcliff, la chantajea con el
hecho de que es lesbiana.
2-Un
demonio acaba con un chico. Carasangrienta mata a la novia de Lana. La monja
Jude tiene un pasado turbulento: mató a una niña con el coche.
3-El
chico y la chica del inicio son asesinados por unos tíos con máscaras de
Carasangrienta… pero hay uno que es de verdad y se carga a los otros dos.
En el pasado: la monja joven Mary Eunice,
que parece el diablo, mata a una paciente para alimentar a unos monstruos que
ronda por allí. El médico lo sabe. Eunice trata de seducirle.
Jude, borracha, confiesa ante los
pacientes. Durante una tormenta, vemos unos ser raros rondando el lugar
mientras unos pacientes intentan escapar. El doctor Arden amputa las piernas a
una paciente, Shelley. Kit tenía una cosa en el cuello, un rastreador
alienígena.
4-Una
nueva interna que dice ser Anna Frank acusa al doctor de nazi. Spock trata de
curar la homosexualidad de Ana. Arden y Monseñor están compinchados.
5-Jude
cree que Arden es nazi y le investiga. Frank resulta estar loca y se la lleva
su marido. Mary Eunice esta aliada con Arden. Grace es secuestrada por unos
aliens. Thredson hace que Lana escape. Arden hace una lobotomía a Ana Frank.
Thredson se las arregla para mentir a
Kit y hacer que confiese un crimen no cometido. Además, es Carasangrienta. Jude
deja de ser monja. Arden aparece junto a Hitler en una foto.
6-Thredson
está obsesionado con el recuerdo de su madre muerta. Jude tiene una paciente
infantil, Jenny. Monseñor mata a Shelley, la chica a la que Arden corto las
piernas. Monseñor hizo un trato con Arden para que hiciera lo que hace (instalaciones
y pacientes) Jude es despedida. Eunice mata a Goodman, un alemán que ayudaba a
Jude en la investigación del pasado nazi de Arden.
7-La
monja Eunice tiene poderes cuando Arden trata de pegarla ya que está poseída. Un
ángel de la muerte se lleva internos. Reconoce en Eunice a un ángel caído. ¿Quién
esterilizó a Grace? ¿Alienígenas? Lana se libera de Thredson pero se monta con
un loco que se suicida. Vuelve al hospital. Jude descubre que la niña que
atropelló no está muerta. Kit escapa, Grace cae abatida por un poli cuando
trata de defenderle y él se enfrenta a uno de los monstruos de Arden.
8-Un
santa Claus (Lee) mata a un matrimonio en 1962. Acaba en el sanatorio. Jude
trata de acabar con el demonio que posee a Eunice. Jude y Arden deciden ayudar
a Eunice. Lana confiesa a Kit que Spock está loco. Eunice mata a uno de los
guardias delante de Lee. Le encierra a solas con Jude. La maltrata pero ella
casi acaba con él. Thredson trata de acabar con Lana pero kit la salva.
9-Actualidad:
el hijo de Carasangrienta va a terapia. Lana está embarazada de Thredson. Jude es
acusada de matar a Lee pero este sobrevive. Jude es condenada al psiquiátrico
el resto de su vida. Lana y Kit arrancan una confesión a Thredson. Arden admite
a Kit que ha visto a los hombrecillos verdes. Lee crucifica a Monseñor. El
presente: el hijo de Carasangrienta se carga a la psicóloga. Arden planea
simular la muerte de Kit para hacer venir a los aliens. Grace aparece
embarazada.
10-Eunice
hace la vida imposible a Jude. Monseñor sabe que Eunice es mala (se lo dijo, crucificado,
la aparición del angel de la muerte) Le viola. Numerito musical de Judy. Arden se carga a
todos sus experimentos. Monseñor mata a Eunice arrojándola al vacio. Arden se
incinera con Eunice.
11-Grace
tiene un niño. La hermana Claudia, por mediación de Jude, libera a Lana.
Entrega la grabación a la poli. Lana mata a Thredson. El escándalo se sabe y
sale en todos los medios. Kit es puesto en libertad. Se lleva a Grace con él.
También al niño. Aparece sumujer
verdadera (la cual creía muerta) con su hijo. Lana quiere abortar pero es
incapaz.Monseñor dice que Jude muere
ahorcada pero es mentira: la tienen retenida.
12-Kit vive con su mujer, Alma y Grace. Cada una
con sus niños. Grace quiere que los aliens vuelvan. Alma mata a Grace con un
hacha y acaba en el manicomio. La iglesia dona el manicomio al estado. Monseñor
promete a Jude que la sacará (tiene otra identidad) Pasan dos años y medio y
Jude no recuerda nada. Lana es escritora de éxito. Alma muere. Jude se vuelve
loca. El hijo de Lana va a por el libro y quiere matarla.
13-Enlaza
con el matrimonio del primer capítulo. El criminal fue el hijo de cara
sangrienta. Lana se ha convertido en escritora de mega éxito y periodista. Hizo
un reportaje sobre el manicomio, que está en estado salvaje donde ve a Jude,
pero todo fue mentira. Fue un montaje. Ahora lo confiesa. Jude ya no estaba
allí. Jude salió bajo la tutela de Kit como Betty Drake. Muere en su casa. Monseñor
se suicida. Kit muere a los cuarenta. Desapareció. Abducido. Lana mata a su
hijo. Buen final.
Oz, un mundo de fantasía (Oz the great and Powerful)
(2013)
Director: Sam Raimi
Guión: Mitchell
Kapner, David Lindasy-Abaire
James Franco
Mila Kunis
Rachel Weisz
Michelle Williams
El
mago Oz es transportado a un mundo mágico donde debe cumplir una profecía…
Y
vamos allá con una película que, de veras, tenía muchas, pero que muchas ganas
de ver. Por un lado, soy un gran admirador del libro El Mago de Oz escrito por Frank Baum (petición personal a maestros
y maestras: mandadlo como lectura en clase. A veces, lo mejor, lo tenemos
delante de nuestras narices) Por otro, me encanta hasta límites desorbitantes
la película de 1939 dirigida por Victor Fleming e interpretada, como todos tenemos
en nuestra memoria colectiva, por Judy Garland. Además, había varios factores a
favor de esta película que la hacían, a priori, muy interesante. Así, tras las
cámaras tenemos a Sam Raimi, el individuo responsable de gamberradas varias como
la trilogía de Posesión infernal o
los paseos por Nueva york red arácnida en mano de la primera Trilogía de Spiderman. Además, su intérprete
principal, James Franco me parece un actor más que interesante. Por último
(entre otras muchas cosas), esto no es un remake (tan en boga hoy día) sino una
precuela (que, vale, también abundan) Personalmente creo que una película en la
que se nos narre de dónde viene cada uno de los personajes de la historia que
todos conocemos me parece original y, si se hacía bien, muy acertada.
Muy
bien, vamos a por ello. A favor puede decir:
Me
gustan mucho los título iniciales a modo de lo que me han parecido recortables
antiguos al son de una música característica, tarareable y muy pegadiza que
define muy bien al hombre detrás de la partitura: Danny Elfman (curioso cuando
lo he visto porque Elfman, después de la mala experiencia con Raimi en
Spiderman 2, juró y perjuró que no trabajaría más con el director. Por suerte,
se ve que han arreglado sus cosas) Dicha musiquita se va a repetir de manera
más menos variada a lo largo de toda la película y, sobre todo, cuando aparecen
ciertas cajas de música a modo de utensilio para ligar. Con todo, la banda sonora
de esta peli me parece más que destacable y tiene momentos muy recomendables.
Nada
más terminar los títulos, debo de señalar algo que me ha gustado mucho: los
primeros minutos de metraje son en blanco y negro. ¿Es esto un eco de lo que
vimos en la peli antigua? NI dudarlo pero creo que, aparte de un sonado
homenaje, queda muy bien porque nos hace conectar de firme con la historia
clásica. Además, el tono y matiz del blanco y negro queda muy natural y, al
menos para mí, muy conseguido. ¿Es eso todo lo que evoca a la anterior peli? No
porque, de entrada, vemos un circo y oímos el nombre de una ciudad: Kansas. Lo
que viene a continuación es cuestión de dejarse llevar y pasarlo bien.
La
peli no se detiene mucho. De hecho, de manera inmediata conocemos al que va a
ser el personaje principal, el mago Oz (James Franco) Y, desde ya, sabemos que
el amigo es caradura, egocéntrico y, sobre todo, ligón. Tanto que todo lo que
tiene faldas y se le pone por delante, a por ello que va. Y para ligar, qué
mejor que hacer un buen truco de magia. Aderecémoslo con cajita de música (que
tiene esa melodía tan pegadiza de Elfman) y con una historia de tu abuela
incluida y ya está: planazo a la vista. Lo malo es que el colega Oz se intenta
ligar a la que parece que es la novia del forzudo oficial del circo. Muy bien,
si puedes huir, estupendo. Usa un globo que te facilite el asunto. Lo que pasa
es que las cosas se pueden complicar cuando se levanta un tornado y vas directo
a él. El resto, como suele decirse, es historia.
Y
de la buena. Durante la proyección que tenemos por delante el metraje va a
definir a los personajes y explicarnos por qué, en el futuro, las cosas serán
como serán. Pero algo que me gustaría destacar es la inmediatez. Y es que nada
más poner el pie en Oz (sí, la tierra se llama como el mago), este se lleva
otra sorpresa de las buenas con las formas, curvas y rostro de Theodora (Mila
Kunis) que nos explica de la manera más simple posible el eje de la trama: hay
una profecía que dice que un poderoso mago vendrá para luchar contra el mal. Más
simple imposible, ¿verdad? Sí, pero, también, efectivo. Y es que ya lo he
dichomuchas veces: lo de siempre puede
ser lo mejor y en una peli así no creo que merezca la pena andarse con
zarandajas raras. Y, de nuevo, ese “ir al grano” continúa muy bien su senda
cuando conocemos la Ciudad Esmeralda y a otra bruja, Evanora (Rachel Weisz)
Aquí uno puede extrañarse y pensar: “¡Un momento!” ¿Tanta bruja y todas tan
monas, estilizadas y guapas? Pues sí. Qué le vamos a hacer. Y si Theodora y
Evanora te parecen monas, Glinda (Michelle Williams) no lo va a ser menos. Si
quieres ver brujas feas y malas y, en concreto, una muy fea y muy mala (amén de
muy verde), debes esperar un poquito pero, tranquilo, la habrá.
La
película, como puede verse, sigue el patrón clásico de la lucha del bien contra
el mal, metiendo el tan usado (ojo, que no lo digo como algo malo) recurso de
la profecía de que alguien poderoso debe venir a poner las cosas en orden. Y
ese carácter clásico se aplica, claro está, a los personajes. Aquí, amigos
vigilantes del cielo, los buenos, a pesar de chulos y arrogantes, son muy
buenos y los malos, malos con ganas, avaricia y mala baba. Como debe ser. Y los
buenos se rodean de amigos en forma de monos parlantes o niñitas de porcelana y
los malos (léase malas) de monos voladores con idéntica mala idea que ellas. Y
aquí paz y después gloria. Ah, y me gusta mucho el giro de acontecimientos que
se produce en las dos hermanas brujas que hace que, sin duda, el interés del
espectador se mantengan de manera bastante correcta. Tranquilo; no diré nada
por si te animas a verla.
Otro
aspecto que me gustaría destacar de la peli es que, aparte de ser bastante
respetuosa con la peli clásica, se esmera bastante por hacernos creer que el
tiempo no ha pasado (para el espectador claro; recordad que esto es una
precuela) Por eso, el camino de baldosas amarillas sigue estando ahí, la Ciudad
Esmeralda luce majestuosa y, además, hay ciertos guiños evidentes a la primera
cinta. Ahí están las burbujas de Glinda, el campo de amapolas mortal,
referencias a Espantapájaros o cierto momento en el que Oz se enfrenta, con un
truco de los suyos, a un león al que, por huir, califica de cobarde. Los monos
voladores de la bruja mala, aún algo cambiados, siguen recordando a los
anteriores y han sabido añadirles un lado más salvaje. Y, claro está, cierta
bruja, al volar, deja estela. Servidor, que ha visto la peli de 1939un buen montón de veces (y las que me quedan
por delante), he agradecido estos detallitos; espero que tú sientas lo mismo.
Pero
esta es una peli de fantasía (gracias, Señor) y eso, en el siglo XXI, con los
adelantos que tenemos en el cine, debe notarse. ¿Hay efectos potentes en esta
peli? Sí, eso ni lo dudes. Ahora bien, al menos para mí, debo reconocer que
sirven para contar la historia y no para apabullar al espectador. Por supuesto,
los hay sutiles (los seres que pululan por el país de Oz, la ciudad esmeralda,
la escena final o los monos voladores) y luego bastante significativos, como el
que muestra a Franco ya como Oz luciéndose antes las brujas malas. Debo decir
que este último me ha gustado mucho no por cómo lo han mostrado (que está
genial) sino porque es clavadito a lo que el viejo mago Oz hace en la anterior
película, es decir, mucho ruido, mucho humo y una cara enorme con voz teatral
al frente. Y, claro está, luego están las virguerías que evidencian un
presupuesto elevado y que aquí toman forma de niña de porcelana o de mono
parlanchín y volador vestido de botones. Con todo, me parecen unos efectos muy
bien llevados. Ah, y muy buenos esos “toques made in Raimi” que son la primera
aparición de la bruja malvada del Oeste como tal (esa mano en primer plano y
luego arañando la mesa) o la bruja en la que se convierte Weisz a modo de
demonio colgando y poniendo caras. Raimi (por suerte), no puedes evitarlo.
Paso
a los actores. Para mí, muy bien todos ellos. Me gusta cómo Rachel Weisz se
columpia en un personaje que empieza siendo una cosa y acaba siendo otra. No
obstante, se la ve venir. Michelle Williams queda muy acertada como Glinda en
un papel muy de personaje clásico de hada rubia y encantadora. Con Mila Kunis
me ocurre lo que con Weisz: empieza muy bien siendo una cosa y se mueve con
bastante desparpajo a lo largo de toda la peli. Pero, para mí, el mejor de
todos es, sin duda, James Franco. Como opinión personal, creo que el esfuerzo
del actor por quitarse de encima el estigma de “amigo de Spiderman” le está
dando unos frutos más que buenos y se está labrando una carrera muy a tener en
cuenta. Aquí, Franco se mueve como pez en el agua bordando un personaje que,
como ya es dicho, es chulo, engreído, mujeriego y hasta bocazas pero noble y
valiente a fin de cuentas, otro ejemplo del viejo cliché de “El viaje del
héroe”: un personaje empieza siendo una cosa y termina siendo otra. Creo, desde
mi humilde opinión, que escoger a este actor ha sido, sin duda, un gran
acierto.
¿Aspectos
mejorables?
Bueno,
yo sólo diría un par. El principal, sin duda, es la propia bruja malvada del
oeste.Vamos a ver, no estoy diciendo en
absoluto que la actriz lo haga mal (no te pienso decir quién es) pero el
aspecto que le han dado no me ha terminado de convencer; me ha parecido que la
cara es demasiado redonda y que se han limitado a ponerle una nariz y barbillas
enormes. No es que me moleste pero no me ha terminado de gustar. En mi mente
tengo la imagen de la bruja de la peli de Fleming, de andares jorobados y
rostro cadavérico de pómulos marcados y expresión malvada. Y es que, con todos los
respetos a la señorita, la sombra y recuerdo de Margaret Hamilton, la actriz
que interpretó a la bruja en 1939 son y serán (al menos para mí) muy, pero que
muy alargados. Además, en esta peli, la intervención de la verdosa bruja del
Oeste me ha sabido a poco. Cuestión de gustos (y a mí me encantan que losmalos se luzcan, que por eso son malos)
Y
por último, una mera reflexión personal más propia del fan que otra cosa pero
ahí queda: ¿qué hay de los famosos chapines de rubíes que son el eje principal
de lo que ocurrirá años después? Ahí queda eso…
Con
todo, recomiendo verla. Me ha parecido la excusa perfecta para ir al cine,
comprar una buena bolsa de chuches y pasar un rato divertido de ese que hace
que, por un espacio de dos horas largas, te olvides de tus problemas y viajes a
un lugar mágico. Si te animas, compra un billete y déjate llevar.