domingo, 24 de febrero de 2013

Ahora empiezan los gritos


Ahora empiezan los gritos
Ahora empiezan los gritos (And now the screaming starts)
(1973)

Director: Roy Ward Baker
Guión    : Roger Marshall 

Stephanie Beacham
Ian Ogilvy
Geoffrey Whitehead
Peter Cushing
Herbert Lom
Patrick Magee
Guy Rolfe




Catherine y Charles acaban de casarse. Muy pronto, ella comienza a tener horribles visiones. No sabe que, sobre la casa, hay una terrible maldición…


Esta película es otro ejemplo del cine de terror gótico que nos brindó la productora Amicus allá por los sesenta y parte de los setenta. Si no te suena demasiado, da un vistazo a títulos más famosos como Doctor Terror y la casa de los Horrores o Labestia debe morir (ambas reseñadas en este blog). Si has visto cualquiera de estas, sabrás que la factura de esta productora recordaba de manera bastante evidente a la reina del género, la inglesa Hammer. Pues bien, nada más leer el título tan sugerente quise caer de cabeza en la tentación de darle un vistazo y compartirla con vosotros ya que, admitámoslo, uno lo ve y los ojos se te quedan clavados en él. Pues, preparados para gritar y allá vamos.
Ahora empiezan los gritosLa película comienza muy idílica, con unos enamorados que se quieren pero que mucho (se van a casar en plan tortolitos totales) al son de una música más bien romántica que uno no asocia a este tipo de historias. Vale, si crees que te has equivocado de peli no te culpo. Sólo un consejo: la cuestión es tener paciencia, que los gritos están por venir. Eso sí, desde ya, vas a comprobar que está ambientada en el año mil setecientos y pico y eso parece reflejarse en una ambientación más que notable que se ve en vestidos, carruajes o mansiones gigantescas que me resultan muy bien hechos.
Pero esto es una peli de terror, ¿verdad? Muy bien, pues nada de andarse con rodeos. El primer susto, y muy bueno además, viene de la mano de un cuadro tétrico (en una colección de cuadros a cual más tétrico) en forma de una mano ensangrentada que lo atraviesa de golpe. Y aquí, servidor de ustedes se frotó las suyas. Si esto es el comienzo, la cosa promete. Si a eso le añadimos que inmediatamente después una mano cortada se va a arrastrando por los pasillos como Pedro por su casa, el terror está servido. ¿Por qué? La peli está empezando; demos tiempo y disfrutemos de lo que tenemos por delante.
Ahora empiezan los gritosLa cinta tiene un aroma a peli de las de antes más que evidente y se sirve del tipo de detalles que podemos considerar de “terror de toda la vida”: aquí, pasillos hay a patadas y son de los oscuros, de esos que no sabes qué te puedes encontrar al final; las ventanas se abren solas y hay cerraduras que se cierran porque sí. ¿Es todo? Por suerte para nosotros no porque el recién estrenado maridito, como la cosa más normal del mundo, tiene el cementerio familiar en el jardín. Así, como quien no quiere la cosa. Hay quien posee un huertecito, una cuadra o un gallinero; pues él, todo un camposanto. Y, además, rodeado de bruma, como debe ser… Eso aporta un aire de cuento gótico bastante evidente y, sobre todo, efectivo. Con todo, la rapidez parece seguir estando presente cuando se produce el primer ataque de verdad: a los nueve minutos. Y sí, con la mano fastidiosa que se va arrastrando por la casa y que, de manera milagrosa, nadie ve. ¿Es todo? Hay cuadros que dan miedo por feos, las susodichas manos que pululan por ahí y puertas que se cierran. ¿Qué falta? Pues la cara de un tío sin ojos que se ríe y cuyo reflejo vemos a través de una ventana o saliendo de uno de los cuadros odiosos. ¿Quién es? Alguien tuvo que pensar que mejor guardarse los secretos y seguir adelante. El caso, digo yo, era fastidiar la luna de miel de los pobre recién casados. Y lo hacen, claro está. Y es que puedes estar muy enamorado o enamorada pero si ves cualquiera de las cosas que te acabo de escribir, se te cortaría el buen rollo de golpe.

Y es esa es una de las características más notables, amén de los gritos que suelta la pobre prota, de esta cinta: el misterio. Uno no sabe si lo que Catherine ve lo hace de verdad o se lo imagina. Por eso, la incertidumbre aumenta con la inclusión de varios personajes. Hay uno en concreto que destaca: el tal Silas. Si a eso le sumamos al abogado (Maitland) o que todo el mundo (hasta la criada) parece saber algo de lo que no suelta prenda (para desesperación de la chica y alborozo de este que escribe) el resultado es, como dije antes, un misterio bastante bien llevado (“Por amor de Dios”, dice un personaje al prota. “¡Debes decírselo!”)

¿Es todo? No. Para rizar más el rizo, para complicar más las cosas y para hacer que Catherine sufra un poquito más, la chica se queda embarazada. Ahí es nada.

Ahora empiezan los gritosPero, repito, esto es una cinta de terror. En ellas suele haber monstruos, misterios varios… Sí, todo eso está muy bien pero falta algo. ¿El qué? Pues hombre, sus buenas raciones de muertes variadas. Y aquí, tras las alucinaciones, los gritos, las manos podridas y los arrendados misteriosos, el guión nos sirve en todo su esplendor unas sucesiones de muertes que vuelven a reforzar el misterio. Más que nada porque se producen justo cuando los pobres desgraciados van a hablar: ahí tenemos al abogado, al médico, la tía de la chica o la criada. Era lo que faltaba, ¿no? Nada, a morirse y punto en boca.

Y cuando uno cree que todos son culpables o, mejor aún están chiflados, aparece un personaje que viene a dar estabilidad al conjunto y que es mi favorito. Cómo no, me refiero a Peter Cushing. Una peli de miedo de esta época sin Cushing es como un buen café sin crema. El personaje aporta cierta sobriedad y estabilidad en una casa de locos y trata de arrojar luz sobre todo lo que pasa. Y, de paso, gozamos de la presencia y el porte que este hombre destilaba por los cuatro costados. Cosa curiosa, el actor también participó en las dos películas de Amicus que he mencionado antes: El doctor terror y la casa de los horrores y La bestia debe morir (ambas, altamente recomendables por este vigilante del cielo)
Y es entonces cuando el guión ofrece una explicación a lo que sucede. Y esta viene en forma de flash-back. Ahí entendemos qué demonios sucedió. Y todo viene de la mano de un terrateniente despótico, vicioso y salido, un pobre criado que comete la tontería de casarse con una mujer guapa y un hacha que corta una mano para dar muestras de obediencias. Sí, no hay que ser catedrático para sumar dos más dos y atar cabos: hacha, mano, venganzas…

Ahora empiezan los gritos
La explicación...

Pero en una peli así, las cosas no pueden terminar bien. Y esta, terminar, termina, pero con un final algo escabroso que, al menos a mí, me gusta. Y es que la sombra de nuestros antepasados es alargada (por desgracia para muchos. Pobre chica)
Los actores me parecen correctos. Stephanie Beachman como Catherine creo que lleva muy bien la locura que le toca vivir y sus caras de susto me parecen adecuadas. Su marido, Ian Ogilvy, me resulta el más simple, ya que da la impresión de gesticular poquito (salvo cuando hace la visita el cementerio en mitad de la lluvia) Herbert Lom como Henry Fengriffen sale poco pero se luce lo suyo en plan personaje malo, despótico y, en definitiva, asqueroso. Geoffrey Whitehead cumple como Silas. Y Cushing, como siempre, aporta su naturalidad habitual, haciendo que te creas de verdad que es médico.
Ahora empiezan los gritos
Ogilvy y Beachman
Ahora empiezan los gritos
Cushing. ¡Qué grande!

 ¿Aspectos mejorables? Bueno, como ya he dicho, el misterio está bastante bien llevado pero, a lo mejor, los sustos podrían haberse hecho un poquito más impactantes. No digo que estén mal, en absoluto, pero, quizás, podrían haberse explayado un poquito más, algo más de mala baba. Y hay ciertos momentos que podríamos llamar “cantosos”, como el de la mano cortada de Silas donde se ve claramente el brazo cortado del actor o, fijaos en el ataque del perro a Catherine: cuando Silas le coge por detrás el animal están tan tranquilo y feliz sacando la lengua sin parecer muy fiero. Y una cosa: ¿por qué cierto antepasado de Silas no tiene ojos?
Por cierto, si te animas a verla (y después de la charla que acabo de soltarte, espero que, al menos, te haya picado la curiosidad), ¿qué crees que significa el final, cuando Cushing vuelve el cuerpo de Silas? Ahí queda…

Pues eso es todo. Una peliculita que entretiene en su justa medida. No la considero una obra maestra dentro del género pero sí creo que merece la pena verse, aunque sólo sea por aquello de la curiosidad (y porque sale Peter Cushing)

No dejéis de gritar ni de vigilar el cielo.
 
 Ahora empiezan los gritos
 

domingo, 17 de febrero de 2013

Willow


Willow (Willow)
(1988)
Director: Ron Howard
Guión    : George Lucas, Bob Dolman 

Warwick Davis
Val Kilmer
Joanne Whalley
Jean Marsh
Patricia Hayes
Kevin Pollak
Rick Overton
Ruth Greenfield
Kate Greenfield

Una niña, Elora, nace destinada para acabar con la malvada reina Bavmorda. El pequeño Willow deberá hacerse cargo de ella para evitar que Bavmorda de con ella…


Con esta película intenté introducir las historias de fantasía dentro de la corriente del cine actual”.

Con esta afirmación, George Lucas explicó hace algunos años la razón por la que se lió la manta a la cabeza y se lanzó con esta película. Para ello, contó con la ayuda de Ron Howard en la dirección y la de Bob Dolman en el guión. Lucas, junto con Joe Johnston, se encargó de la producción y, claro está, de la historia. Y digo eso de “claro está” porque esta película, en lo que a historia se refiere, tiene un buen montón de cosas que al amigo George le gustan y que no se corta ni un pelo en mostrar.
Por eso mismo, Willow tiene, para mí, unos cuantos puntos a favor. Y de los buenos, además.
Para empezar, y en relación con lo que acabo de decir, lo primero que llama la atención de la cinta es lo que podemos llamar “aire clásico” que se respira en ella durante todo su metraje. El esquema de la historia es el más tradicional que uno se pueda imaginar, ese donde los buenos son buenísimos, los malos malísimos y el bien, a fin de cuentas, lucha contra el mal. Y, si alguno cree que el lado de los malos debería tener alguna posibilidad de vencer, que no se equivoque ni se lleve a malentendidos: aquí eso no pasa. Por suerte, claro está. Y es que esta es, por encima de todo, una película de aventuras de las de toda la vida. No hay que devanarse mucho los sesos para entenderla; nada más empezar uno sabe por dónde van a ir los tiros y la actitud y modo de obrar de los personajes es la que uno se espera. Sí, ¿y qué? Por suerte, como dije antes, es así y esa es la razón por la que se disfruta de una manera clara y, sobre todo, entretenida. Y es que siempre lo digo: muchas veces, lo de siempre, es lo mejor.

Pero un buen tanto a favor (pero muy bueno) es que esa historia tan simple, tan clásica, rebosa ciertos detalles que uno reconoce de manera automática y que, aunque estén en un contexto de fantasía, conectan con el público de manera inmediata. Por eso, ahí tenemos una referencia bíblica clásica: nada menos que una niña que, nada más nacer es la elegida para algo (derrotar al mal, claro). La malvada de turno (bruja de toda la vida) quiere quitársela de en medio (como debe ser) y, para ello, decreta su muerte nada más nacer. Para salvarla, su pobre madre la confía a una sirvienta que, dejando al bebe en un río, espera que la corriente de este le salve. ¿Te suena todo esto? Claro que sí; en la Biblia hay un par de personajes que pasan por una situación muy parecida. ¿Es todo? No, claro. Aquí, a través de un largo camino, un personaje que, a priori, no tiene nada de héroe pero sí mucho potencial, debe llevar a cabo un viaje mediático acompañado de otros para, así, cambiar de estatus y convertirse en héroe. Sí, la cosa recuerda a El señor de los Anillos y La guerra de las galaxias. Y si hay seres diminutos que atan al
 
 
 
suelo a otro que, para ellos es gigantesco o, en cierto momento, los buenos son convertidos en cerdos, no te has equivocado: es un claro homenaje a Los viajes de Gulliver y a La Odisea. Y es que, no hay que olvidar que el padre de todo el tinglado es George Lucas y si hay algo que le define, es su pasión por los mitos antiguos y la obra de Joseph Campbell, autor de “El viaje del héroe”, que inspiró a Lucas para toda la saga de La guerra de las galaxias. Y, repito, señalo todo esto como una  gran virtud de esta cinta, ya que le da un aire clásico y encantador  que es, entre otras cosas, su marca de fábrica.

Destaco también su ambientación fantástica o, si lo queremos llamar así, medieval/fantástica. Aquí todo es fácilmente reconocible: las aldeas, los poblados, las villas, los castillos… todo tiene una base real clara y evidente pero, a la vez, se integra muy bien dentro del contexto fantástico de la cinta y de la historia en general. Y, si de fantasía hablamos, en Willow se da un compendio de elementos que todo el mundo conoce y que, de nuevo, acentúan ese carácter clásico al que hacía antes alusión, ya que en la cinta vamos a ver hay héroes, malos, brujas malísimas, hadas, ninfas de los bosques, trolls feos y que se convierten en monstruos más feos aún, pociones amorosas y brujas buenas que deben combatir con sus propias armas contra las malas. Lo dicho; elementos de los más clásicos pero, también, por ello mismo, efectivos al cien por cien. Todo ello, a veces, aderezado con cierto sentido del humor inocente donde los haya. Y aquí me refiero a las discusiones que Willow debe aguantar con Burglekutt, la susodicha poción amorosa que hace estragos en Madmartdigan o, claro está, a los diminutos Franjean y Rool, que parecen sacados de cualquier historia de Hanna- Barbera (aquí me remito a la esa escena en que uno de ellos (siempre me lío con ambos) cae en un barril de cerveza y se emborracha en cuestión de segundos. Escena machacada hasta la saciedad pero que, al menos para mí, queda bien)
 
Seguimos. Si hay algo que caracterice a Willow, aparte de lo que llevo dicho hasta ahora, es el carácter de inmediatez que tiene la película. Y es que, por suerte, no se anda por las ramas ni se lía con otras zarandajas, qué va. Aquí todo el cotarro empieza desde el principio y ya, desde la primera escena en la que Elora nace, la película va directa al grano. Bien porque, como siempre digo, cuantos menos rodeos se den, mejor. Por eso, la aventura, desde los primeros minutos de metraje, está servida y lista para degustar.
En una historia tan clara y directa, los personajes, claro está, están muy bien definidos y son identificables en cuando aparecen en pantalla y abren la boca. Willow se presenta muy bien, como un padre de familia honrado y trabajador pero, también, le gustan las emociones, ya que quiere ser mago. En cuanto Madmartigan aparecen en escena encerrado en esa cárcel extraña, sabemos que no va a ser un héroe a lo Skywalker o lo Flash Gordon, sino que corresponde al tipo de personaje alocado, caradura pero aventurero y valiente de toda la vida. No hace falta mucho para ver que la reina Bavmorda es de las malas porque en cuanto sale en escena eso de que la cara es el espejo del alma está más que demostrado. Lo mismo ocurre con su hija, Sorsha. Y, si todo esto se aplica a los personajes principales, la misma regla de tres se aplica a los secundarios y el resultado es el mismo. Por eso, Burglekutt es el típico bocazas que cae bien, el mago Aldwin aporta experiencia y cierto humor saludable o Franjean y Rool está claro por dónde se van a mover.
Siguiendo con lo anterior, los actores me parecen bastante correctos, bien metidos en los personajes. Debemos empezar, cómo no, con Warwick Davis, sobre cuyos hombros y poca experiencia entonces (su anterior papel fue en El retorno del Jedi como Wicket, el Ewok) recayó el papel protagonista. A pesar de su juventud (diecisiete años) debo reconocer que, para mí, se desenvuelve más que bien. La interpretación de Davis me parece muy expresiva, emotiva y acertada, todo un punto a favor para la cinta. Val Kilmer como Madmartigan resulta bastante creíble, aportando ese tono cínico y aventurero a la vez, amén de cierto toque humorístico (sin pasarse, claro) Jean Marsh me parece una malvada reina Bavmorda perfecta. Su expresión, ademanes y mirada enfurecida (¡y enloquecida!) me encantan. Como dije antes, nada más aparecer en pantalla, la identificas como la mala malísima. Joanne Whalley es, de todo el elenco, quizás la que más estática me resulta pero bueno, ahí queda… Patricia Hayes, aunque sale poco (al menos en su forma humana), me gusta mucho como Fin Raziel y, debo decir que siempre me pareció fenomenal que, al volver a ser persona, fuera una anciana ya que, de haber sido una bella hechicera, hubiera resultado bastante tópico y, además, chocaría en cuanto a rol con el personaje de Sorsha. Y, ya puestos, genial ese duelo entre las dos experimentadas y viejas hechiceras (de nuevo, ecos de El señor de los anillos (Gandalf/Saruman) y, si me apuráis, de La guerra de las galaxias (Darth Vader/Obi-Wan)) Kevin Pollak y Rick Overton como los diminutos Rool y Franjean se desenvuelven bastante bien aportando el toque más humorístico (¿e infantil?) al conjunto.


Pero Willow es una película de fantasía. Y, si esto se nombra, hay que referirse a un apartado en concreto: los efectos especiales. Desde el punto de vista de estos, la película es un caso muy, pero que muy importante ya que, por una parte supuso en comienzo del fin de una era (la referida a efectos de toda la vida, como la animación stop-motion) y el comienzo de otra que, años después experimentaría un auge y eclosión espectaculares (la digital) Y es que en Willow hay efectos muy artesanales, pero para nada malos, quede eso por delante, como el monstruo de dos cabezas (que me encanta) animado mediante el stop-motion (o fotograma a fotograma), miniaturas, muñecos (fijaos cuando Willow se desliza por la montaña nevada) o simples disfraces (las ratas del tamaño de un perro) pero también se comienza a utilizar el ordenador. ¿La revelación, la escena que dio que hablar y abrió los ojos de toda la industria e hizo comprender que, lo que estaba por venir, iba a ser impresionante? El momento que todo el mundo recuerda de esta peli: Willow trata de convertir a la hechizada Fin Raziel en una persona. Para ello, pasa por tigre, avestruz o tortuga. Pero, todo ello, que apenas dura unos segundos, se hizo fundiendo imágenes mediante el uso del ordenador, sin fundidos ni nada parecido. Para este fin, Los magos de la Industrial Light and Magic (con Dennis Muren a la cabeza) crearon un programa que denominaron Morphing, que permitía distorsionar dos imágenes para fundirlas en una sola. ¿El resultado? Espectacular. De hecho, esta pequeña secuencia fue la que abrió camino a los Terminators 2 o los dinosaurios de cierto parque jurásico (y, si queréis, a cierto video de Michael Jackson llamado Black and White) Pero, por suerte, por encima de todo, está la historia que se desarrolla a lo largo de todo el metraje y tuvieron el buen sentido de no permitir que, por el hecho de utilizar una tecnología revolucionaria, esta abrumase toda la peli. Y es que, como se debe hacer, los efectos sirven para contar la historia, y no al revés. No obstante, al margen de dicha secuencia, debo destacar el ya nombrado monstro de dos cabezas (Phil Tippet, ¡qué grande!), el efecto de las hadas, esa ninfa que informa Willow en el bosque o, uno de mis momentos favoritos, la pelea entre las dos brujas mientras usan magia, varitas o bofetadas… mientras Willow se las ve con un caldero andante. Sublime.

 
 
Y si hablamos de Willow, a parte de la historia, actores o efectos especiales, dad una buena escucha a la banda sonora. James Horner hizo diana con una música tan espectacular como preciosa. Escuchad el tema principal (entre otros, claro) y comprobaréis lo que digo y, de paso, os daréis cuenta de que sí, ese tema tan famoso pertenece a esta peli.
Pues eso es todo. Decir que recomiendo esta cinta puede sonar de lo más obvio pero, aun a riesgo de ser repetitivo: sí, hay que verla, aunque sea sólo una vez. Para mí, Willow pertenece a ese tipo de cine que, por desgracia, ya no suele hacerse, el de la aventura por excelencia donde la historia va por delante de todo y el resto sirve para contarla. Claro está que, también hay que decir que los responsables tras ella, son de lo mejorcito en el campo. Para mí, quizás haya una palabra que la define: deliciosa.
Animaos. Si la habéis visto ya, darle un repasito de vez en cuando no viene nada mal. Si no lo habéis hecho aún, ya es hora.
Gracias y… vigilad el cielo.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Batman: el regreso del caballero oscuro. Parte 1


Batman: el regreso del caballero oscuro. Parte 1 (Batman: the dark knight returns. Part 1)
(2012)
Director: Jay Oliva

Guión   : Bob Goodman

Peter Weller
Ariel Winter
David Selby
Wade Williams
Gary Anthony Williams 


Después de años de jubilación, Bruce Wayne decide volver como Batman…
 

Vamos allá con una película muy esperada. Se trata nada menos que de la adaptación (directa al DVD/BluRay) del mega famoso cómic firmado por Frank Miller Batman, el regreso del caballero oscuro. Si no eres aficionado al mundo de los súper héroes, el título te dará igual. Yo, que sí lo soy y he leído la obra cientos de veces, te puedo resumir la importancia de este cómic de manera sencilla: supuso la renovación de Batman convirtiéndole en alguien amargado y tenebroso e hizo que  los cómics de súper héroes fueran tomados en serio como algo para adultos (con la ayuda, dicho sea de paso, de los Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons)
Pues bien, ya que el género de los tipos en mallas está en boga (como nunca antes lo estuvo) y, aprovechando la moda de adaptar sus aventuras de manera directa al mercado doméstico, era cuestión de tiempo que le tocase a este título. Lo que pasa es que es tan venerado, respetado y admirado que el adaptarlo era algo así como el típico proyecto que se posponía una y otra vez. Pero, por suerte, han sido muchos los cómics que se han adaptado al formato animado y, de algún modo, han servido de calentamiento de motores para este. Muy bien, vamos allá.
Me gustaría destacar, a favor del producto, una cosa por encima de todas: la película, si bien se toma sus licencias en ciertas cosas (que luego comentaré), es fiel al cómic original pero no es un calco fotograma a fotograma de las viñetas del mismo. Esto, que puede resultar el colmo de la obviedad, no lo es tanto si has visto otra adaptación de Batman, Año uno. Y lo comento porque esta última lo que hizo fue calcar el comic a la pantalla sin aportar casi nada nuevo dando la impresión de ver un cómic animado más que una peli como tal. Pues bien, este regreso del oscuro caballero, como digo, es muy fiel pero cambiando ciertas cositas aquí y allí. Por ejemplo, la charla inicial de bruce con Gordon está ligeramente alterada o ciertas secuencias cambiadas en cuanto al orden se refiere: en la peli, Bruce recuerda el sueño, se afeita el bigote sin darse cuenta (para ser Batman) y luego asistimos a la presentación de Dent. En el cómic, el orden es Dent, sueño, afeitada. Tampoco el modo de mostrar al Joker (al que le dan de comer) es como en el cómic (se ve a través de su celda) ni la primera aparición del nuevo Robin, que es totalmente inventada. ¿Molesta? No, al menos, a mí. Son, simple y llanamente, gajes de adaptar un medio a otro. Que te guste o no ya va en cuestión de gustos.
 
Sigo. Si hay algo que caracterice al cómic (portadas, historia, tratamiento de personajes a parte…) es el grafismo que impera a lo largo de todas y cada una de las páginas. Si lo has leído, sabes a qué  me refiero: aquí no hay dibujos del tipo súper heroico que, además, quedan bonitos (en la línea de un John Romita o John Buscema). Todo lo contrario, es un grafismo deformado, caricaturesco en algunos casos (léase el alcalde) que, desde luego, no te dejará indiferente. Pues bien, ese grafismo se ha traducido bastante bien a la peli… salvando ciertas diferencias, claro. Aquí, si bien los personajes son muy leales al cómic, también es cierto que se toman sus licencias: Bruce Wayne parece mayor y el joker, lo poco que sale, tira más a lo que vemos en la tele a través de series de televisión que al de la historieta que nos ocupa (donde es un tío con la cara blanca y el pelo verde, sin más ni más) El alcalde se muestra más “normal” y el líder mutante deforme, pero menos. Bueno, ahí queda.
Harvey Dent
 
El acalde.

El comic

Y, enlazando con el grafismo de los personajes, debo destacar la animación. Me parece muy conseguida, ágil y rápida. Todo lo que vemos se mueve de manera muy natural, incluyendo aquí las escenas más tranquilas y, por supuesto, las peleas. Destaco en este sentido las que Batman tiene con el Líder Mutante, donde los puñetazos, patadas y golpes varios están muy bien orquestados y, encima, la cámara parce vibrar cuando se dan caña. Por supuesto, todas las escenas de acción, como la que ocurre en las Torres de Gotham, me resultan igual de atractivas (muy atentos a esa escena en la que Batman, tapado por una columna de humo, masacra a los hombres de Dos Caras mientras vemos retazos de su silueta) Os dejo los ejemplos:



¿Aspectos mejorables?
Para mí, unos cuantos.

Empecemos con el uso del ordenador. Vale, hoy en día es imposible deshacerse de él pero siempre me ha parecido que la aportación del mismo, en las películas de animación, da un toque artificial demasiado cantoso porque, aún hoy, la diferencia entre las líneas hechas a mano y las que se realizan en un monitor aún son evidentes. Esta película no es una excepción. Por eso, los coches de carreras, supongo que ciertas partes del Batmóvil o los helicópteros destacan por ello. También la primera aparición del líder mutante. ¿Queda mal? No pero a mí, al menos, no me gusta.
Metiéndonos ya en el cómic, siempre tuve curiosidad por saber cómo se las apañarían para traducir un detalle que, en las viñetas de esta historia es crucial y, además, es un aporte tremendo de dramatismo. Me refiero, cómo no, a los pensamientos de los personajes. En la historieta, los protagonistas hablan, claro, pero, también, piensan. Y mucho. Miller, todo un maestro en este aspecto, tradujo dichos pensamientos en forma de cartelas que, además, hacían la labor de textos narrativos  propiamente dichos. Pues bien, en la película, dichos pensamientos se han eliminado de un plumazo. Pienso, siempre desde mi más humilde opinión, que, quizás, podrían haberlos integrado en forma de narraciones en off. Quizás no todos, claro, pero sí algunos cruciales. Sobre todo, los referidos a Bruce. Creo que, desde este punto de vista, han quitado mucha de la carga emocional y dramática que hicieron del cómic (entre muchísimas cosas) la obra maestra que es. Por eso, ciertas escenas, como el paseo inicial de Bruce o cuando Batman reaparece por  primera vez (y destroza la cadera a uno de los malos) se me quedan cojas.

Y si de dramatismos hablamos, debo señalar ciertas cositas que, supongo que por aquello de adaptar el cómic a otro formato, se han tenido que variar. Por ejemplo, la secuencia en la que Bruce ve la tele y escucha todo tipo de desgracias que le hacen volver a ponerse las mallas, en el cómic, es del todo agobiante: un montón de viñetas y todo primeros o primerísimos planos. En la peli, lo han hecho más sencillo. También debo comentar que ciertos momentos los han aligerado demasiado o los muestran muy rápido, como ese en el que la prostituta y su chulo están dentro de un coche en el  momento del regreso de Batman. Repito: no queda mal pero sí resta, al menos para mí, la emoción y el drama que se desprendían de las viñetas. Y si de golpes de efecto hablamos, hay otro cuya leve ausencia (porque salir, sale) cabe destacar: los “momentos televisión” que, en el cómic, son cruciales para representar la problemática del regreso de Batman.
Otra cosa que me gustaría destacar es que, a pesar de que, como ya he dicho, la peli que tenemos por delante es muy fiel y supone una adaptación más que notable del cómic a la pantalla, lo cierto es que, en general,  se respira cierto aire de satisfacer a un público cuanto más amplio mejor. Y aquí meto a los más jóvenes. Aclaremos una cosa: Batman, el regreso del caballero oscuro es un cómic de súper héroes, vale, pero no lo es para niños. Es dramático y muy violento. Y esa violencia (al menos parte) se ha suavizado un montón en la peli. Por ejemplo, la secuestradora del niño, en la historieta, es eliminada por Batman con una metralleta. Aquí, la noquea con la culata de la misma. La secuencia de la madre del metro que, después de comprar acuarelas para su hijo, es asesinada por los mutantes, también es eliminada. La muerte del general que vendía armas a los mutantes, que en el cómic da pie a una viñeta a toda página espectacular, aquí se reduce a Batman andando por un pasillo mientras se oye un disparo a lo lejos. Lo digo de nuevo: ¿queda mal? No. ¿Resta mucho del efecto del cómic? Sin dudarlo. Por eso, la fuerza del mismo se queda aquí algo sin fuelle. Cuestión de gustos…

Pero, lo que me ha dejado algo así, así, y conste que no lo digo como fallo, es que me moría de ganas por ver cómo habían representado a Superman. Pues no le vemos. Una pena, ya que tenía pero que muchas ganas de ver uno de los momentos, al menos para mí, más sublimes del este cómic y de los de la última parte del siglo veinte: nos aproximamos a la bandera americana hasta tenerla encima para luego alejarnos mientras las barras y estrellas se convierten en la S de Superman… mientras se deja claro que este es un pelele del gobierno. Lo dicho: sublime. Será cuestión de esperar la segunda parte. Y es que, sí, amigos, esta peli sólo recoge el cincuenta por ciento de la historia del cómic. Lo que resta, estará al caer.
En resumidas cuentas, como película de animación, debo decir que me ha gustado. Sí es cierto que, lo mismo que me ha parecido muy notable en ciertas cosas, también me ha parecido bastante floja en otras. Soy de los que creen que, ciertos cómics, como Los Watchmen o este regreso de Batman, son, sobre todo, para ser leídos. Claro que esa es mi opinión.

Robin. Sí, aquí es una chica.
 Os dejo dos anécdotas acerca de esta historia. La primera es que el cómic, lo mismo que encantó, sorprendió y entusiasmó, también fastidió a algunos. Frank Miller, su autor, recibió llamadas de famosos dibujantes de cómics que habían trabajado con el personaje, diciéndole que se lo había cargado. La segunda: el cómic estuvo en el punto de mira de Hollywood nada más salir. ¿Quién estuvo más interesado en dirigirlo e interpretarlo? Nada menso que Clint Eastwood. Verle de Batman maduro hubiera sido un auténtico apoteosis. En fin…

Vigilad el cielo.


domingo, 10 de febrero de 2013

30 días de oscuridad


30 días de oscuridad (30 days of night)
(2007)
Director: David Slade
Guión    : Steve Niles, Stuart Beattie, Brian Nelson

Josh Hartnett
Melissa George
Danny Huston
Mark Rendall
Ben Foster
Mark Boone Junior
 
 
 

“¿Qué son?”
“No lo sabemos”


En un pueblo de Alaska, no sale el sol durante treinta días. Será la excusa perfecta para que unos vampiros lo visiten…
Esta película está basada en un cómic del mismo nombre que, escrito por Steve Niles e ilustrado por Ben Templesmith no hace muchos años, fue todo un hito dentro las historietas de terror. La idea de la que parte no puede ser más original: en un pueblo de Alaska, durante un mes, no sale el sol. Eso hace que unos vampiros se den un buen festín sin nada que temer. Por supuesto, semejante caramelo no podría pasar desapercibido para los estudios de Hollywood que vieron en el asunto muchas posibilidades. Y con razón porque, desde luego, buena idea, sí que es.

La película, como ya he dicho antes, está integrada dentro del género de terror pero comienza siendo una historia de misterio con esa escena inicial en la que un personaje está en mitad del hielo mirando embobado un barco. Quién es, lo que quiere o por qué está ahí es algo que uno se pregunta pero se mantiene la intriga no diciéndonos nada. Hay peli por delante, ¿para qué destriparla desde ya? Por eso, se nos presenta a los personajes en forma de sheriff Eben (Josh Hartnett), su ex, Stella (Melissa George) o el hermano del mismo, Jake (Mark Rendall) amén de otros más o menos secundarios. Bien porque no se pierde mucho tiempo en esto, de hecho, un par de escenas. Más que nada, porque hay que investigar perros que aparecen muertos, trituradoras que trituran cosas que no deberían o algún que otro cadáver calcinado. Todo eso en un ambiente en el que será de noche treinta largos (y jugosos, depende de para quién, claro) días.

No hay que esperar mucho. La primera muerte se produce a los diecisiete minutos. Es rápida, casi no se ve, pero uno se frota las manos con una cosa: está claro que los vampiros van a ser de los de armas tomar, léase que no van a ser guapos, cachas ni de mirada lujuriosa y pilla. Y esta es, para mí, trama a parte, una de las cosas más destacables de la cinta: el modo en que están reflejados los monstruos. Son rápidos, ágiles, sanguinarios, feo como ellos solos y no saben limpiarse la boca (gran detalle este que los caracteriza y diferencia, creo, de cualquier otra representación que hayan tenido en pantalla. Y es que, después de los chupasangres tan sexis que pululan por el cine en los últimos años, da gusto ver un vampiro así de asqueroso). Me encanta cómo les han deformado los ojos para darle ese aspecto inhumano, fiero y, a fin de cuentas, animal. Porque eso es lo que son después de todo: animales sedientos de sangre que quieren saciarse. Aquí los amigos no van necesariamente al cuello y más que beber sangre, parece que se comen al personal. Y otro buen detalle: el hecho de que hablen esa lengua gutural y extraña y que se llamen mediante gritos. Los dicho, animales. Y aquí debo hacer mención especial a una vampira que, de asquerosa y repulsiva, es la que más me gusta. Me refiero a esa morena que creo que no habla, sólo grita, gruñe y mata (Megan Franich). Si veis la peli, sabréis a cuál me refiero.
Gracias, Señor, por dejarnos ver un vampiro,
sanguinario y asqueroso.

 

La película contiene una buena ración de escenas truculentas. Y, es que, compañeros vigilantes del cielo, aquí se muerden cuellos y sus derivados pero, también, se cortan cabezas a hachazos y no precisamente de un golpe (¡qué bueno!), se usan humanos como cebos para luego recrearse en matarlos o la luz de sol hace estragos. Pero, con todo (y todo eso me encanta) una de las escenas que más me gustan es una toma aérea del primer ataque en masa de los vampiros: los vemos como hormigas masacrando humanos. Rápidos, implacables, mientras la blancura de la nieve se ve rota por la sangre. Genial. Ah, y gran detalle el hecho de que todo, claro está, suceda de noche. Eso le da un aire agobiante y opresivo (fijaos en los momentos en que están encerrados en esa casa mientras oyen gritos y no pueden hacer nada) que le viene a la cinta pero que muy bien.

Pero no todo puede ser un espectáculo donde la sangre salpique así porque sí. Así, tenemos unos cuantos momentos que, a su modo, “rebajan la tensión”. Y uso las comillas porque esto es muy relativo. Son pequeños toquecitos dramáticos que, a su modo, tratan de compensar los litros de sangre perdidos. Me refiero al momento en que uno de los personajes es mordido y pide ser sacrificado, la escena de la niña vampiro o el anciano con mala memoria que mete en líos al personal que trata de ocultarse pro aquello de no ser devorado.

La película sigue pero es cierto que, en su tramo final, el toque de terror queda algo apagado por uno más heroico que lleva al desenlace en forma de pelea final entre Eben y el vampiro malo, Marlow. Me sigue gustando el hecho de que, para ello, Eben tenga que ponerse al mismo nivel que el otro de manera biológica y, de seste modo, haya  una lucha entre iguales de las buenas.
Los actores me parecen bastante correctos, si bien es cierto que, por encima de todos, hay que destacar a Josh Hartnett que es quien, en realidad, lleva el peso de todo el asunto. Melissa George, Ben Foster (el extraño de la primera escena del barco), Mark Boone Junior o Mark Rendall le secundan en mayor o menor medida. Y, por supuesto, nombrar a Danny Huston como Marlow (¿referencia al personaje de Misterio en Salem’s Lot?) como jefe vampírico.
¿Y el final? Siempre me resultó muy curioso porque, generalmente, o gusta o no. Yo creo que no está mal (la eterna historia del auto sacrificio) y me parece que su puesta en escena está muy lograda (esperando mientras sale el sol) La cuestión es si a la peli le viene bien o no. Ignoro si es así en los cómics pero el caso es que no deja de resultarme llamativo que, después de que los personajes pasan lo que pasan la cosa acabe de manera tan amarga. Esto, claro está, es una opinión personal pero ahí queda, que ya sabemos que, para gustos, los colores.
Vampiro o no, eso duele.


Con todo, recomiendo verla. Asegura de manera perfecta casi dos horas de puro entretenimiento bien aderezado con algún que otro momento de tensión y mucha, mucha sangre salpicando, una excusa perfecta para ver vampiros en su estado más puro, sanguinario y maligno que nos recuerda que, a fin de cuentas, tratamos con monstruos. Los de la clase guapa, adolescente y atormentada llegarían al año siguiente.

Sólo dejo una pregunta en el aire: ¿por qué Marlow no tiene el rostro deformado como los demás?

Vigilad el cielo…

sábado, 9 de febrero de 2013

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 Vigilando Elcielo.
 
 

domingo, 3 de febrero de 2013

Dexter - Temporada 7

Dexter 7 (Dexter Season 7)
(2012)

Michael C. Hall
Jennifer Carpenter
Lauren Vélez
David Zayas
Desmond Harrington
C. S. Lee
Yvonne Strahovski
Ray Stevenson 


 

La sexta temporada  de Dexter fue una de mis favoritas hasta la fecha (quizás la que más) En ella, Dexter se tuvo que enfrentar a un asesino llamado Juicio Final y que llevaba a cabo crímenes basados en determinados pasajes de la Biblia. A mi juicio, como ya indiqué en la reseña correspondiente, fue una de las entregas más impactantes y bestiales de toda la serie. Pero, al margen de eso, hubo un momento que la caracterizó de las cinco restantes y que, claro está sucedió en el último capítulo y dejó al espectador con la boca abierta y, lo que es mejor, con ganas de saber más. Me refiero, claro, a la escena final. Y es que, después de cinco temporadas y media en las que el amigo Dexter daba rienda suelta sin ningún tipo de pudor a su “oscuro pasajero” impartiendo su propia justicia desde el anonimato más cerrado, la cosa cambió de golpe: su hermana Debra le descubre justo en el momento en que se carga a Travis Marshall alias Juicio Final. Vamos, todo un finalazo que hace que cualquiera que haya visto esta temporada se le quede cara de pasmo total y, lo que es mejor, unas ganas horribles de saber más. ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Por dónde iba a ir la serie ahora que Dexter ya no está solo en este mundo? Y, lo más difícil e importante: ¿podrían, en la nueva etapa, estar a la atura del listón que habían dejado en la escena final de la anterior?
Pues aquí tenemos la respuesta.
Y, para que quede bien claro: para mí, SÍ.
Si has visto cualquiera de las temporadas anteriores de la serie, sabrás que, al menos durante las seis primeras entregas, el patrón ha sido siempre más o menos el mismo y el típico de cualquier serie de esta índole hoy día: hay una trama principal en forma de asesino que con el que Dexter se obsesiona y luego, en mayor o menor medida, pequeñas subtramas que refuerzan as la principal y definen como pueden ciertos personajes, ya sean principales o secundarios.
Pues bien, en esta séptima temporada las cosas cambian y van más allá. Para empezar y más importante es necesario que entiendas esto: aquí va haber unas cuantas tramas principales y otras secundarias por llamarlas de algún modo porque, visto en global, son muy importantes y se deben tener muy en cuenta para entender la temporada como un todo completo. Y, lo que es mejor, todas y cada una de ellas enganchan de lo lindo. Vamos por partes: 
Por un lado, tenemos al gran villano, ese que trae a Dexter de cabeza y viceversa, claro. Me refiero, cómo no, al personaje de Sirko. Este no es un asesino del tres al cuarto, ni el psicópata de turno ni el alucinado con delirios religiosos del montón, qué va. Aquí, el amigo Sirko, es un mafioso peligroso, asesino, psicópata, rencoroso, vengativo… y enamorado (y no digo más para que lo veas pero este aspecto es un gran punto a favor de un personaje muy bien construido) ÉEs Es el némesis de Dexter y este el suyo. Entre los dos, a lo largo de la temporada, destila el odio y el rencor a parte iguales, sí, pero también respeto y comprensión  de asesino a asesino. Cada cual tiene su código y este es sagrado. Lo bueno es que no es la típica relación que Dexter ha tenido para con sus enemigos de temporadas anteriores, es decir, tú-matas-y-yo-te-mato; aquí la cosa va mucho más allá. Y no digo nada para que te animes y lo compruebes por ti mismo.
Otra de las tramas importantes (quizás la segunda más importante) es la referida a un nuevo personaje que vamos a conocer en esta entrega y que da mucho, pero que
mucho juego. Me refiero, claro está, a Hannah, que va a ser la encargada de jugar con el corazoncito del amigo Dexter y que va a hacer que este, desde cierto punto de vista, esté hecho un lío y, si me apuráis, hasta feliz (al menos en algunos momentos) Hannah me resulta un personaje muy, pero que muy importante en esta temporada y, al menos para este servidor, uno de los más atractivos por el juego da. De hecho, gracias a ella, es la primera vez que Dexter, después de todo el plástico bien colocado y el cuchillo bien afilado, no hace lo que se supone debe hacer y se entrega a otras actividades mucho más placenteras que matar al personal. La verdad, entiendo al muchacho.
¿Más tramas? Sí, porque LaGuerta se va a pasar toda esta temporada dando por el saco. Literalmente. ¿Por qué? Porque tiene claro que El Carnicero de la bahía no es quien todos creen y no para de acosar a Dexter. Al respecto no digo nada pero, como se suele decir, si buscas mucho, al final encuentras. Y LaGuerta lo hace. ¡Vaya si lo hace!

LaGuerta haciendo su trabajo. Y lo hace muy bien.
  
Como podéis ver tres tramas principales para doce capítulos. Con todo, los guionistas han estado inspirados (o les han exprimido a base de bien) porque, además, riegan todo el fregado con otras secundarias que no tiene desperdicio. Así, tenemos la de Louis, el becario que está como una chota y que comprueba en sus carnes (por idiota) lo que pasa si se juega con fuego. Es una historia muy al margen de las principales pero tiene la gracia de que, cual afluente, desemboca en ellas y da su juego. Quinn, claro está, también tiene lo suyo porque el amigo se nos enamora de una bailarina de streap-tease y, como debe ser, complica las cosas. También tenemos una subtrama que se deriva de una principal, en concreto, del personaje de Hannah y su novio Wayne Marshall y como afecta a ella y a Dexter. Y, para terminar, hay hueco para la historia de Speltzer, un asesino de chicas con máscara incluida, otro que quema a todo lo que pilla, o el tema de Sal Price, el escritor de investigación que no para de incordiar para acusar a Hannah.

Louis: friki, putero e imbécil
 Y, por encima de todo esto, el cacao mental mayúsculo que Debra, la hermana de Dexter, tiene gracias a este, donde se mezcla el hecho de que ahora sabe que su hermano está como una cabra con el otro no menos importante de los sentimientos que tiene hacia él (y van más allá del amor fraternal…)
Impresionante, ¿verdad? Pues, todo esto, en tan solo doce capítulos. Por eso, me ha parecido una temporada muy, pero que muy potente. Siempre pensé que igualar a la anterior iba a ser difícil pero lo guionistas se han lucido, así que bien por ellos.
Paso a los actores. Para mí, muy bien. Todos ellos, desde el menos importante hasta el que más. Michael C. Halls sigue siendo el Dexter perfecto pero, debo admitir que, en esta temporada, ofrece un registro todavía más amplio del que hemos visto hasta ahora. A ver, el amigo está como un cencerro, de eso no  hay duda (y es el gran atractivo de la serie, claro está) pero aquí, además de psicótico, le vemos preocupado, acorralado, mentiroso y enamorado. Lo mismo digo de Jennifer Carpenter como Debra. La pobre, está hecha un lío. Y con razón ya que eso de que tu hermano sea un asesino en serie debe afectar lo suyo. Yvonne Strahovski  me gusta mucho como Hannah ya que, en determinados momentos, uno no sabe qué pensar de ella y ofrece un personaje vulnerable (¿débil?) y letal al mismo tiempo. Ray Stevenson es el Sirko perfecto: duro, asesino y con su corazoncito. Ah, y chulo, como él solo.
Hermanos de SANGRE (lo de las mayúsculas va a posta)
 El resto del elenco ofrece lo que han ofrecido hasta ahora y, al menos para este que escribe, cumplen muy bien. Desmond Harrington me sigue pareciendo muy buen Quinn y es otro que está hecho un lío considerable pero que no deja de meter en problemas a todo el mundo, claro. C. S. Lee sigue resultando chistosillo y cae bien (la que lía con la mano dichosa) y Lauren Vélez haciendo de LaGuerta resulta muy convincente y, a su modo, odiosa cual mosca cojonera. Lo curioso de este personaje es que, quizás de todos, es la única que hace su trabajo como Dios manda.
La verdad, esta temporada me ha gustado mucho. Se las han apañado para, con tanta trama y subtrama, amén de un montón de personajes, construir un hilo argumental lleno de giros y sorpresas que cumplen a la perfección con el objetivo que creo que toda buena serie de televisión debe tener: enganchar el interés del espectador y hacer que, cuando acabe cada capítulo, uno desee con ganas que venga el siguiente para ver qué pasa. ¿Qué más se puede pedir? Eso sí, para la octava (y creo que última) se lo van a tener que currar pero que mucho para igualar y, en el mejor de los casos, superar esta séptima entrega. Yo, al menos, estoy deseando que llegue.

Vedla, que merece la pena.

Vigilad el cielo.

A continuación, os dejo un breve resumen de cada capítulo. Tened cuidado; puede que haya datos que, si estás siguiendo la serie, no quieras leer. Es más, si estás en esta situación, no leas lo que pongo en el último capítulo y así, de paso, hago que no te acuerdes de nadie de mi familia. Con todo, ahí quedan: 

DEXTER TEMPORADA 7

CAPÍTULOS

1-      ¿Eres…?

Debra descubre a Dexter en plena faena pero él la convence de locura transitoria. Tenemos un asesino nuevo, Viktor, que mata a Mike Anderson. Deb empieza a investigar…
El capítulo termina bien después del decepcionante comienzo porque, ¿Debra se iba a tragar lo de locura transitoria y ya está? Menos mal que no… 

2-      Sol y helados


Después de siete años Dexter, se confiesa con su hermana y le cuenta todo. TODO. La trama de la mano enviada por el becario Louis se acentúa. Debra trata de ofrecer a Dexter terapia. La trama del asesino del policía aumenta. Louis resulta estar tan pirado como Dexter ya que su obsesión es crear un video juego basado en la figura de un asesino en serie, cosa que a Dexter no le hace ninguna gracia. Este trata de matarle pero no puede.
Un capítulo muy curioso ya que Debra cree que lo que tiene su hermano es una enfermedad y, como tal, puede curarse con terapia. Pobrecilla… 

3-      Rebelarse contra el sistema

Dexter hace que despidan a Louis y que su relación con Jamie acabe. El becario quiere tomar venganza pero se encuentra con Sirko y sus hombres que le confunden con Dexter y le matan. Dexter, mientras, se obsesiona con un asesino de chicas, Speltzer. Salva a Deb de sus garras. Esta comprende a su hermano… al fin. “Puede ser un mal necesario” pero también “Todo ha cambiado” Y tanto.
Lo más curioso de este capítulo es que, sobre todo al principio, entendemos que Dexter es lo que es: un asesino que necesita matar y que, incluso, tiene mono por hacerlo. Y es que el amigo  lo lleva en la sangre y no puede evitarlo.

4-      Correr

Speltzer es apresado. La trama de los mafiosos de Sirko se complica cada vez más y da a la policía un falso culpable de la muerte de Mike Anderson: un camarero que trabaja en uno de sus clubs y que sirve de concejillo de indias. Speltzer es liberado por un tecnicismo pero, al final, cae. Lo curioso es que Debra, cuando sabe que su hermano se lo ha cargado, se siente “…contenta” A la vez, se atisba algo, una relación entre Sirko con Viktor.
La  impresión que da es que Dexter está desatado, libre de cualquier necesidad de ocultarse, ya que su hermana sabe quién es. A fin de cuentas, ya no tiene nada que perder. Justo por eso este capítulo está tan bien, ya que Dexter sigue yendo a lo suyo sin cortarse un pelo.

5-      Nadar profundo

LaGuerta investiga el porta sangres encontrado junto al cadáver de Travis Marshall y se plantea que puede haber alguien más detrás de todo. Dexter, por su parte, descubre sangre en su barco: la de Louis. La trama de Wayne Randall va en aumento. La novia, Hannah, ayuda a encontrar los demás cadáveres… pero ella también hizo lo propio con su marido. Sirko es detenido pero da a entender que la cosa aún no ha terminado: el rencor le puede. Parece que la relación entre Deb y Dexter va a mejor, aunque ella debe mentir a todo el mundo.
Muy buena la escena final en la que Sirko y Dexter hablan a través del cristal de la prisión y el mafioso deja clara una cosa: a rencoroso, vengativo y mala persona no hay quien le gane. ¿Se asusta Dexter? Más quisiera…

6-      Haz lo que debas

Dexter está obsesionado con llevarse por medio a la novia de Wayne Marshall, Hannah, que, según él, mató a su marido pero, en el camino, comienzan a tontear más de lo debido, algo que le ha cogido por sorpresa. LaGuerta sigue investigando.
Aparece un nuevo personaje, el escritor Sal Price que tontea con Deb y tiene claro que Hannah es una asesina.
Sirko compra a Quinn para que pierda pruebas a cambio de dejar en paz a Nadia, la bailarina del local que le trae loco.
Dexter obtiene sus pruebas contra Hannah y lo prepara todo según su ritual para cargársela. Conclusión: el tío lo necesitaba… pero no puede hacerlo. En su lugar, encima de la mesa de ejecuciones, hacen algo más divertido y placentero.
Gran capítulo porque creo que es la primera vez que Dexter no cumple con su deber. No me extraña ya que, a fin de cuentas, es humano (a veces…)

7-      Química

Sal Price descubre que Dexter ha mentido sobre Hannah. LaGuerta piensa que algo falta en los asesinatos. Deb la trata de convencer de que no, cosa que le cuesta bastante.
Como la prueba de Sirko  (hermandad Koshka) ha desaparecido gracias a Quinn (con sobornos de por medio), será libre.
Hannah se confiesa ante Price. Dexter se inventa una historia para inculpar a Price con el ADN del cepillo de dientes. A Price le da un infarto. Al caer, se golpea la cabeza. Debra tiene claro que Hannah le envenenó pero no hay pruebas. Y tiene razón: le envenenó por chupar un boli.
Deb escucha la grabación de Price donde Hannah confiesa que apuñaló a la chica. Pide a Dexter que la mate.
De nuevo, sorpresas en este capítulo. Y, además, son de las buenas. Particularmente, me alegro que Price salga del juego porque creo que no podía dar para mucho., Eso sí, me confirma que Hannah es digna compañera de Dexter, tan hábil y psicópata como él.

8-      Argentina

Sirko trata de matar a tiros a Dexter. Pero la cosa se complica más: alguien más trata de matar a Sirko debido a líos entre mafiosos.
REVELACIÓN: Debra confiesa que, cuando le vio matar a Travis Marshall, iba  a decirle a Dexter que estaba enamorada de él.
Conocemos el secreto de  Sirko: es gay. Viktor era su novio.
Muy buen capítulo por el giro de acontecimientos y las dos buenas sorpresas que contiene.

9-      Confusión.

Dos sicarios van a matar a Sirko. Este pide ayuda a Dexter. Por si acaso, secuestra a Hannah para forzarle. Dexter no tiene más remedio que ceder. Cargarse a los sicarios que va a por Viktor es pan comido.
Tenemos un nuevo caso: gente quemada por alguien llamado El Fantasma. Sólo aparece una cosa en los lugares de los crímenes: la palabra Bobby.
A Sirko se lo carga su hombre de confianza. Al final, momento de emoción de asesino a asesino: Sirko Y Dexter hasta comprenden y respetan.
Llegados a este capítulo, uno se plantea que, si quedan unos cuantos más, ¿qué va a pasar ahora? ¡Si Sirko ya está fuera de combate! Pues, como decía Superatón, aún hay más.

10-  El lo que sea… oscuro

El Fantasma sigue quemando gente.
El padre de Hannah es un borracho asqueroso y, de este modo, uno comprende que Hannah esté tan hecha un lío porque, si no le da dinero, tiene información para mandarla a la cárcel. Dexter se lo carga y entiende que su Oscuro pasajero no es más que una excusa para matar. Ya era hora porque al amigo le ha costado siete años admitirlo. Pero, antes, el padre de la chica la ha denunciado. Quinn se carga al jefe de Nadia. LaGuerta ata cabos en torno a Dexter: es el carnicero de la bahía. Dexter averigua quien es el fantasma y lo denuncia a la poli.
Lo mejor de este capítulo es que LaGuerta está empezando a resultar pesada y se masca la tragedia.

11-  ¿Ves lo mismo que yo?

Una de las imágenes más curiosas de toda la temporada (y me atrevo a decir hasta la fecha, de la serie): Dexter y Hannah en el futuro son felices y matan que da gusto.
Dexter, acorralado por LaGuerta, se las apaña para poner pruebas falsas y culpar a Doakes mientras también  se centra en Héctor Estrada, el asesino de su madre.
Hannah pide a Debra que la deje en paz. Esta tiene un accidente. Sospecha que Hannah  le ha puesto veneno. Dexter también pero están tan enamoradito que no sabe qué hacer o pensar. Al final era cierto: Hannah trató de matar a Debra. Por eso, Dexter no la mata, pero hace que entre en prisión.
Cuando Estrada sale libre, es un truco de LaGuerta para que Dexter vaya a por él y así detenerle pero le sale el tiro por la culata.
Uno, al ver el capítulo, tiene la sensación de que todo se va quedando atado pero desea saber más, ya que aún queda un capítulo. ¿Qué más puede pasar?

12- ¡Sorpresa, hijoputa!

Dexter va a ver a Hannah. Sigue prendado de ella.
 Consigue evadir las acusaciones de LaGuerta porque amaña una de las pruebas pero se recibe  un video de la viuda de Mike Anderson donde se ve a Debra comprar gasolina cuando quemaron a Travis Marshall.

Hannah se escapa.
Dexter se carga a Estrada. LaGuerta le ha descubierto pero, en ese momento, Debra llega y... ¡FINALAZO!

No digo nada más para que lo veas.