sábado, 29 de junio de 2013

After Earth

After Earth (After Earth)

(2013)

Director: M. Night Shyamalan
Guión   : Gary Whitta, M. Night Shyamalan, Will Smith.
  

Jaden Smith.
Will Smith.
Sophie Okonedo.
Zöe Kravitz 
 
 


 
 Tras sufrir un accidente, un militar debe guiar a su hijo a través de un planeta lleno de peligros para poder sobrevivir…  

Vigilando el cielo
Antes de escribir nada, quiero dejarte bien clara una cosa: esta NO es una peli de Will Smith. SÍ es una de Jaden Smith, su retoño en la vida real. Quizás esto te resulte raro pero Smith padre no tiene un papel protagonista porque el eje de toda la aventura es su hijo. Y aquí paz y después gloria. Que el director de todo el asunto sea M. Night Shyamalan, el mismo tipo que nos regaló El sexto sentido (¡qué recuerdos!) es algo, sin duda, importante, claro. Todos ellos, metidos en la misma coctelera, forman los ingredientes ideales para que la peli sea el producto típico de verano destinado a romper la taquilla.
Dicho esto, a favor de esta cinta, puedo decir lo siguiente:
La trama general, es decir, la historia de supervivencia, me parece muy bien llevada. Aquí tenemos la típica peli de aventuras en las que hay un camino lleno de peligros que hay que sortear y una madurez que es necesario conseguir. Por eso, estamos ante otro ejemplo del llamado “Viaje del Héroe” que tantas y tantas veces hemos visto (y veremos en el futuro) donde un personaje comienza siendo una cosa y termina como otra. Como siempre digo, las viejas fórmulas siempre funcionan.
Vigilando el cieloY es que tengo que decir que, cuando vi el tráiler de la peli (con el cual nos han bombardeado antes de muchas películas desde hace un tiempo) me hice una idea que, ahora mismo, se me hace un poco equivocada con respecto al producto que, al menos para servidor, ha resultado ser. En esas imágenes iniciales nos vendieron que esta era una peli de ciencia ficción llena de bichos raros y animales estrambóticos. Sí pero no. ¿Hay ciencia ficción? Claro: tenemos el futuro, la Tierra convertida en una jungla salvaje, extraterrestres que no saben el significado de compartir y bichos que matan humanos. Vale, pero la impresión que la trama en general me ha causado es que acabo de ver (no hace ni una hora) una película de aventuras a la antigua usanza, son sus peligros y momentos de tensión o de emoción paterno filial incluidos más que una peli de ciencia ficción a la que, quizás, nos puede invitar el tráiler. También puede tener otra lectura: un dramón familiar de los gordos en un contexto más o menos fantástico. ¿Con qué visión te quedas? Ve la peli y me cuentas. Sea cual sea, que esto guste o no ya depende de cómo te pille. A mí la historia, en general, me ha parecido correcta y el hecho de haber visto las aventuras más o menos emocionantes que le suceden al prota me parece algo bastante notable. No te voy a destripar mucho (o no mucho) pero te recomiendo que, si vas con la idea de ver algo tipo Prometheus, Avatar, Oblivion o cosas en esta misma línea, mejor será que cambies el chip, así la disfrutarás mejor.

 
Debo destacar la premisa de la cual parte, es decir, los humanos, mira tú por dónde, se han terminado cargando la Tierra (¿dónde habré oído yo esto?) y se han visto obligados a irse a otro plantea, Nova Prime. Hasta aquí todo muy bien pero resulta que dicho lugar está habitado por alienígenas a los que eso de compartir y ser colegas no les debe ir mucho. Por eso, diseñan unas bestias pardas intergalácticas llamadas Ursas destinadas a… (venga, seguro que esta te la sabes) matar humanos. Y los terrestres, todo chulos y conquistadores, se llevan un chasco de proporciones cósmicas cuando, además, descubren que dichos bichos sólo nos ven si tenemos miedo. Pero, cosa curiosa, hay un hombre que no siente miedo: el general Raige. Pero lo bueno es que, en lugar de irse por los derroteros que uno espera, es decir, los problemas de los terrestres en colonizar un planeta que no es el suyo, la cosa se va por la nula relación que hay entre Raige y su hijo y cómo un viaje inocente se convierte en una historia de supervivencia.
Vigilando el cieloLa peli contiene una serie de momentos bastante bien llevados y que van a hacer que te metas en la trama de lleno. Y cuando digo esto no es un modo de hablar (o escribir) ya que, desde la escena inicial en la que vemos un accidente, el guión te va a meter de golpe en la catástrofe que se acaba de producir. ¿Por qué? ¿Cómo? Tranqui, tienes unas dos horas por delante así que relájate, ignora al estúpido y maleducado de al lado que, para coger una patata frita (o lo que sea) revuelve en toda la bolsa haciendo un ruido horrible (no tanto como el que produce al masticar) y déjate llevar. A lo largo del metraje, acompañando al joven Kitai, te vas a enfrentar a animales muy peculiares que tienen un eco de lo que fueron antaño pero a los que la evolución ha transformado un poquito y, de paso, les ha dado una buena dosis de mala leche. Y, sí, vas a ser testigo de cómo la relación padre/hijo se consolida y se refuerza.
Vigilando el cieloEsa inmediatez a la que me refería antes se aplica a los personajes, que están muy bien presentados y sin andarse con chiquitas. Nada más salir Will Smith en pantalla, lo estirado que va y la cara de sieso que luce (creo que se ríe en un par de ocasiones), sabes que el general Raige va a ser el tipo duro de toda la vida, ese militar algo antipático pero respetado por todos sus subordinados de tal forma que, si eres un soldado sin una pierna, te levantas para saludarle. Luego comprobamos que en su casa el tipo es más estirado aún que con los militares. Su hijo, Kitai, nos deja claro que su aspiración principal es ser un ranger y que papi esté orgulloso. Y  no hay más que ver a ambos en la cena para ver el rollo tan tenso que hay entre los dos. A fin de cuentas, si quieres que tu hijo te trate con lenguaje militar tipo “permiso para ir a mi cuarto” es obvio que has perdido un poco el rumbo en eso de educar. ¿Hay más personajes? Sí, la mujer y madre de los Raige, Faia y la difunta Senhi, otra hija del matrimonio. Pero, la verdad, aquí los que pitan e interesan son padre e hijo. El resto del elenco (que es poco; más aún, minúsculo), importa una gaita.
 
Vigilando el cielo
Paso a los efectos. A mí me han parecido muy buenos y, sobre todo, discretos. Esto no quiere decir en ningún momento que sean malos o pobres (para nada) pero sí puedo decirte que no apabullan al espectador haciéndose notar. Aquí, la mano del ordenador es más que evidente en paisajes, naves, accidentes o animales raros pero todo me parece muy bien hecho. Cosa curiosa, desde el punto de vista de la espectacularidad, uno de los momentos estelares que más me han gustado ha sido el del vuelo de Kitai mientras una especie de águila gigantesca le persigue.
Vigilando el cielo
He aquí una pierna rota.
Los actores me parecen bien. Will Smith, lo poco que sale, y lo hace en su mayoría sentado o medio delirante, me resulta un genera Raige bastante creíble y las escenas de dolor y sufrimiento me parecen bastante bien mostradas. Pero no hay que negar la evidencia: esta es una peli por y para el lucimiento de Jaden Smith. Bueno; para mí, el chico lo hace bien y, cosa rara, no me resulta el típico adolescente engreído e idiota que cae mal nada más salir en pantalla. El muchacho parece que se desenvuelve de manera bastante óptima y lo mismo se te pone contestón, valiente o miedoso y llorón pero, a fin de cuentas, si quieres ser un héroe, tienes que pasar por todas esas cosas (y más pero no te las digo para que veas la peli) Hay quien puede pensar que el chico hace lo que hace gracias a la influencia de su padre. Hombre, algo de esto claro que habrá pero, insisto, me parece que lo ha hecho de manera bastante decente. La cuestión de este muchacho es si alguna vez (¿quitando el remake de Ultimátum a la Tierra?) va a hacer algo sin el respaldo familiar. Como todo, cuestión de verle en el futuro.
Vigilando el cielo
¿Cosas que me han dejado así, así? Algunas…
Quizás, lo que más, es algo que me ha resultado muy evidente (demasiado, diría yo): lo predecible que es. A los diez minutos sabes lo que va a pasar y, además, tienes muy claro que el objetivo del prota (que no te voy a decir cuál es) va a conseguirse porque, de otro modo, la peli no tendría mucho sentido. ¿Sabes que para ello va a tener que pasar por muchas aventuras y situaciones peligrosas? Sí. ¿Es evidente que las va a superar? Sí. ¿Está más que claro que, al final, papi se siente orgulloso de su hijo y viceversa? También. Por eso mismo, he echado en falta un poco más de emoción, quizás algún detalle, situación o personajes que hubieran dado un poco más de trasfondo a la trama principal que, repito, me ha gustado, pero me ha dado la sensación de estar muy clara desde el principio. Quizás un guión algo más complicado y no tan lineal hubiera mejorado una historia que, dentro de lo típica que es, hubiera resultado un peli más emocionante o interesante. Esto, claro está, no deja de ser mi humilde opinión.
¿Recomiendo verla? Sí, claro. ¿Hay productos mejores? Ni lo dudes. Pero, también, hay que recordar que bastante peores. En conjunto me ha gustado pero, desde una perspectiva general, creo que le hace falta un empujoncito. Puede ser que no lo hayan querido complicar a posta y hayan buscado justo este resultado. Quién sabe. La cuestión es que, por unas o por otras, todo queda en familia: Smith escribe y protagoniza, su hijo actúa y, de nuevo, Smith y esposa producen.
Estoy leyendo cosas aquí y allí en las que ya están poniendo a la peli a caer de un burro. Yo creo que tampoco es para eso, pero sí es cierto que la cosa podría haber dado para mucho más. ¿Podrán las aventuras de los Smith, digo, de los Raige, competir contra Superman o los chicos de la Enterprise? Se verá…
Y, en tanto en cuanto, he dicho.
Gracias por el ratito.
Vigilad el cielo.
Vigilando el cielo
 

miércoles, 26 de junio de 2013

Los Increíbles

Los increíbles. (The incredibles)
(2004)

Director : Brad Bird.
Guión    : Brad Bird.

Craig T. Nelson.
Holly Hunter.
Samuel L. Jackson.
Jason Lee
Sarah Vowell
Spencer Fox
Brad Bird
 
 
 
 
“Es increíble que no quieras ir a la graduación de tu hijo”(Helen)
“¡No se gradúa! ¡Es el paso de cuarto a quinto curso!” (Bob)
“¡Es una ceremonia!” (Helen)
“¡Es una chorrada! ¡Inventan formas para festejar la mediocridad!” (Bob)
 

Una familia de súper héroes vive anclada en la dura y rutinaria realidad…
 

Vamos allá con una película de animación de las de hoy día, es decir, hecha por completo de manera digital. Los Increíbles fue, en su momento, todo un éxito de taquilla y crítica que se ha convertido en la típica película de animación moderna que, junto con otras del género (léase Schreck, Monstruos S.A etc…) suele salir a colación siempre que se habla del tema.
A favor puedo decir que:
La cinta tiene una presentación de personajes soberbia. Así, a modo de entrevista para la tele, conocemos a Míster Increíble, a Elastigirl y a Frozono. Sí, son súper héroes y podemos comprobar que cumplen con todos los requisitos del trabajo: son famosos, tienen poderes variados, están cachas y, cómo no, todos poseen una identidad secreta. Si no has visto la peli puedes pensar que esta va a ser una típica película de personajes con poderes donde hay un malo, una misión y un objetivo que cumplir. Vale, de algún modo es así pero el argumento se irá, a veces, por otros derroteros. No obstante, desde ya, Míster Increíble da una pista de por dónde nos vamos a mover: “… A veces, me gustaría formar una familia…” (y, de paso, hizo que se encendieran mis alarmas mentales, como ya comentaré más abajo)
Me gusta cómo, aparte de conocer sus personalidades (Increíble es honesto, Frozono pasota y Elastigirl feminista) conocemos los poderes de cada uno mientras intentan acudir a una boda. Y sí, ya en esta escena tan temprana vamos a conocer al malvado de turno en forma de niño/fan asqueroso: Incrediboy.
La rapidez sigue y la trama no se hace esperar, dando un giro de acontecimientos que puede resultar bastante original: Míster Increíble rescata a un suicida y este le denuncia. Esto deriva en que los súper héroes sean perseguidos y se exige que se conozcan sus identidades secretas. De este modo, los héroes y heroínas de turno deben ser reubicados en la sociedad… de manera secreta.
Y es aquí donde la trama real comienza. El tiempo pasa y Míster Increíble y su esposa Elastigirl han envejecido y, sobre todo, engordado. Además, sus vidas son tan rutinarias como las de cualquier hijo de vecino: tienen un trabajo asqueroso y niños problemáticos (para mí, repelentes) con todo lo que ello conllevan: travesuras, amoríos adolescentes, miedos de juventud… Debo reconocer que esta parte de la trama me parece bastante original y acertada. Además, la cosa se pone más interesante aún cuando, de manera secreta, Míster Increíble es requerido de nuevo para una nueva aventura. ¿Quién le recluta? Ponte la peli y así no te estropeo la sorpresa.
Como puede verse, el argumento, aún dentro de los cánones de la aventura más clásica, tiene ciertos momentos bastante originales que hacen que la trama en general gane puntos y, desde este punto de vista, resulta muy enfocada al público adulto. No obstante, también se las apañan para dirigirse de manera directa a los más pequeños a través de determinadas escenas, como cuando Increíble hace pesas levantando trenes o cuando no entra por un agujero porque su barriga enorme se lo impide. Por eso, depende del sector al que pertenezcas, te llegaran unas cosas u otras. Pero también hay que añadir la crítica/barra parodia que se hace a las historias de los súper héroes (sí, los malos sueltan una parrafada antes de dar su golpe final) De hecho, lo que vemos aquí, dentro de la caricatura propia de la peli, es una versión lo más “real” posible de cómo serían los súper tipos y tipas en la realidad y en qué medida sus poderes podrían afectarles. Puedes ser todo lo poderoso que quieras pero tener un hijo capullo y, a veces, repelente o una hija tímida con complejo de fea que se enamora de quien no debe, léase del guaperas de turno. Y, si hay que soltar unas mentirijillas a la parienta, se le miente y en paz. Vamos, lo que le puede ocurrir a cualquier ser humano de carne y hueso.
El diseño de los personajes me parece muy conseguido y, lo que más me gusta, es que tuvieron el sentido común de, aún utilizando la tecnología más moderna, otorgar a los protas un aire caricaturesco muy curioso, apartados del todo de un estilo realista. Debo destacar el cambio que sufren los héroes con el paso de los años porque está visto que, seas súper o no, el pelo se cae, la barriga se agranda y las caderas se ensanchan (claro que hay que decir que a Frozono es el que menos le afecta todo esto porque se mantiene muy bien. Y es que da igual los poderes que tengas. Si te abandonas, te abandonas) A esto le tenemos que sumar unos fondos realmente espectaculares, ya sea en forma de ciudades, de selva o de mar. Y si de aspectos técnicos hablamos, cómo no mencionar la estupenda animación que vamos a ver aquí. Bien sea de los personajes humanos o no humanos (robóticos, más bien), expresiones de rostros, peleas, explosiones y demás, harán que te quedas con la boca abierta. Nada; si las cosas se hacen bien, salen bien y punto.
¿Escenas que me han gustado? Varias. Todo el comienzo me parece soberbio, tanto por la trama que plantea (denunciar a Mr. Increíble por evitar un suicidio. Y lo de acabar con la amenaza de los súper héroes me recuerda un poquito a ciertos detalles de los Watchmen) como por la calidad del producto que tenemos delante. El entrenamiento de Increíble es más que notable, así como las aventuras que pasa en solitario o cualquier escena de lucha. Me gusta mucho cómo Frozono congela al policía y su bala o como el prota casi se carga a su jefe. Destaco, también, el momento en que el niño corre por la selva, ya que me recuerda bastante a las tomas de las motos-jet de El retorno del Jedi. ¿Un guiño o paranoia mía? A saber pero ahí queda.
¿Cosas que  no me gustan mucho?
La primera, los niños. Me caen gordos. Entiendo que son la excusa perfecta para atraer a los más jovencitos pero, lo que es a mí, me sobran. De hecho, siempre he pensado que, a pesar de que la peli empieza muy bien y de manera muy original, cuando se mete el drama familiar en la parte final la cosa pierde un poquito y cae en el tópico de la familia feliz. Esto, claro está, solo es mi opinión pero creo que la cosa hubiera ganado muchos puntos de haber mantenido ese tono más adulto del principio (pero, lo admito, hubiera perdido butacas llenas de niños) Los momentos horteras tipo “Vosotros sois mi mayor aventura y casi me la pierdo” me huelen a disneylandada (por si  no lo habéis notado, acabo de inventarme esta palabra; ni siquiera sé cómo lo he hecho) y me resultan pelín cargantes. Y, ya puestos en plan tiquismiquis absoluto, el pelo de la prota me canta mucho; me parece de muñeca y siempre me ha parecido que Mr. Increíble, en los momentos finales, ha perdido bastante barriga. Será que también es súper quemando calorías y se echa en falta que haya gente en la pelea final.
Como dijo alguien, hasta aquí puedo leer (en mi caso, escribir) No es de mis pelis favoritas pero reconozco que, cada equis tiempo, no me importa revisarla y pasar un rato más o menos ameno. Sí alabo que la peli, como dije antes, puede tener varias lecturas, es decir, dependiendo de que seas adulto (el malo, a  fin de cuentas, muere por culpa de su capa pero lo importante es que muere) o niño (peleas entre hermanos usando poderes), te fijarás en unas cosas o en otras pero, en su conjunto, me parece que cumple con lo que promete: entretener. Yo prefiero otras pero, para gustos, los colores.
Desde hace años se habla de una secuela que no termina de llegar. Cosa rara porque la peli si gustó y. además, ganó dos Premios Óscar. ¿Qué será, será…?
Vigilad el cielo.
 

 

lunes, 24 de junio de 2013

El hombre de acero

El hombre de acero (Man of Steel)
(2013)

Director: Zack Snyder
Guión    : David S. Goyer, Christopher Nolan

Henry Cavill
Amy Adams
Michael Shannon
Kevin Costner
Diane Lane
Russel Crowe
Christopher Meloni
Antje Traue
Ayelet Zurer

 

El planeta Kripton está a punto de desaparecer. El científico Jor-El envía  a su único hijo a la Tierra, donde se convertirá en el mayor héroe de todos los tiempos… 
¡Y llegó el día!
Después de mucho tiempo de especulaciones, fotos y trailers variados, Superman ha llegado al a Tierra. Y tras veintiún minutos de trailers, he podido verlo con mis propios ojos.

Tengo que reconocer que, en su momento, la sola mención de otra peli de Superman, después de la (para mí, por supuesto), horrorosa Superman returns, hacía que la sangre me hirviera. Y es que servidor de ustedes, fan del personaje y de las llamadas películas originales, casi sufre un síncope al verle en bata de hospital. Por suerte, el tiempo pasó, el proyecto cambió de manos y, como siempre se ha dicho acerca de esta peli, el reinicio sería absoluto bajo la batuta de Zack Snyder con la supervisión de Christopher Nolan, el responsable de las nuevas pelis de Batman. Muy bien, pues, a favor, puedo decir…
… Muchas cosas. Todo, si, me apuráis. Y es que la peli me ha encantado (el primer sorprendido al escribir esto soy yo; jamás creí que lo haría) Es todo un espectáculo muy digno desde que empieza hasta que acaba que hace que te quedes clavado en la butaca y el tiempo se te pase a súper velocidad (agudo juego de palabras, ¿eh?) Pero, como no hay que precipitarse, vamos por partes.
En primer lugar, la trama. Antes de nada, me gustaría decir que, si bien hay una general, esta es una película de tramas, todas ellas enlazadas, claro.
Vamos con la primera. Todo el mundo conoce la historia de Superman aunque no haya leído ni una sola de sus viñetas ni visto ni una peli/serie de televisión. Pues bien, podemos decir que esa historia es la misma sin llegar a serlo. Sí, aquí Kripton está en las últimas y cierto científico, el único inteligente del planeta, sabe lo que va a pasar y manda a su hijo hacia las estrellas para que se salve. Muy bien, pero se las han apañado para, sin cambiar esas raíces tan clásicas, añadir ciertos toquecitos que las enriquecen y que, en el conjunto del metraje, me parece que quedan muy bien. Así, por un lado, el núcleo de Kripton está hecho un asquito. Por otro, la situación político/militar del planeta está en el filo de la navaja e incluimos un golpe de estado por cortesía del general Zod.
Y aquí debo hacer referencia a Kripton en sí. Nada que ver con lo que conocíamos hasta ahora. No hay hielo ni todo es blanco. El planeta se muestra real, lleno de flora y fauna, mostrando unos animales estrambóticos y alucinantes de ver. Los kriptonianos visten de manera no menos extraña y están llenos de tecnología. Y. además, sabemos que el modo de reproducirse, completamente artificial, está organizado en castas: cada uno nace para ser una cosa determinada. Muy buen tanto a favor, desde luego.
Siguiente trama: la de Kal-El, que no la de Superman o Clark Kent. Y es esta una de las cosas que más me han gustado. Kal se muestra hecho un lío, sin terminar de encajar en un mundo al que sabe de sobra que no pertenece. Por eso, se pasa la vida tratando de ayudar a la gente pero, también, huyendo, como un fantasma o una sombra que nadie ve o en la que nadie repara. Y todo esto, de manera magistral, se muestra de dos formas. Por un lado, el Kal-El del tiempo presente, buscando sus orígenes para saber quién o qué es. Por otro, conocemos su bagaje a través de una serie de flash backs (algo increíble en una peli de súper héroes) que definen muy bien al personaje y nos hace entender que puedes tener los poderes y habilidades más increíbles pero, por dentro, estás hecho un lío. Aquí sabemos cómo el joven Clark comienza a descubrir sus poderes (lo cual le hace un bicho raro) y, además, comprobamos cómo le afecta eso. Todo esto, y mucho más, hace que el personaje sea muy real (y respondón, como cuando echa en cara a su padre que no lo es, solo lo encontró en mitad del campo) y comiences a olvidarte de la visión tan optimista que teníamos del personaje hasta ahora. Por cierto, incluso se hace mención de distintas formas a la intervención divina con respecto a él, bien porque lo piense la madre de un niño al que salva, bien porque el propio Clark de pequeño se cuestione por qué Dios le hace eso, o cuando Kal pide opinión no a su madre (persona más cercana), sino a un sacerdote al que le confiesa quién es. Por cierto, con respecto a identidades secretas, hay que señalar que aquí tampoco es que se corte en demostrar lo que puede hacer o quien es, como podemos ver en la escena en la que cura a Lois su herida.
Otra trama: la de Lois Lane. Y esta sí que me ha gustado. Desde un principio, Lois se entera de quién es Superman. Nada de ser una mera periodista que, más o menos, se mete en líos. Por eso, tienes todo el metraje por delante para que la relación entre ambos se consolide pero no por ello tiene que caer en el tópico de héroe/chica del héroe que se enamoran hasta las cachas porque sí.
 
Y, para finalizar en cuestión de tramas, claro está, tenemos la del propio Superman. Una vez que el personaje comienza a asumir quién es y lo que puede hacer, tiene que demostrarlo. Y, para ello, necesita un malo a su altura. En este caso, el centro de esta trama es el vengativo y dictatorial general Zod que, por un lado, quiere echar el guante al último kriptoniano y, por otro, volver a restaurar el esplendor de Kripton en la Tierra.
Sigo. La película no pierde el tiempo en absoluto y presenta a los personajes de manera inmediata. A quien primero conocemos es a Jor-El y su mujer Lara. Ambos, aunque no salen mucho, muy bien definidos y marcando el antagonismo que dará pie al meollo de todo con respecto al general Zod. Aquí no hay medias tintas, nada más salir este en pantalla sabes que va a ser el malo. Y uno a la antigua usanza: mandón, tiránico y de mirada loca.
Ya en la Tierra, Clark nos es presentado del mejor modo posible: salvando a los miembros de algo parecido a una plataforma petrolífera en alta mar. Eso sí, no tiene por qué ser perfecto. Por eso, las consecuencias de este salvamento son la excusa ideal para que empiecen los flash backs y el personaje sea definido tan bien. En cuanto a su rol como Superman, debo decir que me ha encantado porque han sabido ir más allá con él, pero respetando su esencia. El carácter heroico no se lo quita nadie porque eso acabaría con el personaje pero, además, han sabido otorgarle un arrojo al que, quizás, no estábamos acostumbrados. Superman aquí es resolutivo y no tiene por qué resultar un corderito sometido a normas. Ahí está la escena en la que se harta de estar encadenado y deja claro que, las reglas, con él, no valen o esa otra en la que derriba drones que tratan de determinar quién es en realidad. Dicho de otra forma, no resulta ese perfecto boy-scout repleto de nobleza que, cual nene buenecito, se adapta a todo. Y, por encima, una cosa fundamental que enriquece al personaje: está plagado de dudas, ya sea de pequeño (cuestionando a Dios pro hacerle eso) o de mayor, cuando duda de todos los habitantes de la Tierra. Genial.
 
Y no se puede hablar de Superman sin hacer referencia a Lois Lane. Como dije antes, me ha gustado mucho en el enfoque que le han dado. Sigue siendo la periodista que se mete en líos pero han ido más allá y la han mostrado como alguien real y, sobre todo, del siglo XXI. Ver (y oír) a Lois Lane decir a un militar en plan desafiante “quién la tiene más grande” ha sido todo un acontecimiento para mí.
Los efectos especiales, como uno se puede imaginar, son espectaculares. Ya dieron muestras de ello en los primeros trailers pero, vistos en el contexto de la peli, te dejan, literalmente, clavado en la butaca. Lo primero y fundamental: las escenas de vuelo. Perfectas. No solo en los planos alejados sino, también en los más cercanos donde se ve a Superman expresar emociones con sus gestos. Los planetas (Kripton, maravilloso), los monstruos, las naves, las explosiones, las peleas (tremendas) o las escenas de destrucción masiva en Metrópolis están clavadas. Y es que, Superman, no podía conformarse con menos. Destacar aquí los detallitos tecnológicos de Kripton, donde cualquier cosita es una máquina que hace cosas alucinantes. La zona fantasma, estupenda (aún así, el elemento del espejo gigantesco me parece muy difícil de superar) Ah, y muy bueno el detalle de la visión calorífica de Superman, donde vemos como, antes de salir los susodichos rayos, podemos apreciar que la zona de alrededor de los ojos se funde cual lava.
 
 
 
Y es que, dentro de lo espectacular del argumento y personajes, han sabido aportar algo fundamental a todo el metraje y sus elementos que ya pudimos ver en las pelis de Batman (como es obvio, la mano de Nolan, aquí, se ve, se palpa y se mastica, si me apuráis): realismo. Decir esto de un tipo que no es de este planeta, que vuela, que hace de todo y que está buenísimo (cuando la veas, entenderás este comentario) puede resultar algo ridículo. En las manos inapropiadas, sin duda. Pero este, desde luego, no es el caso. Todo tiene una explicación y a veces se centra en cosas tan obvias que llaman la atención justo por eso. Si te preguntabas por qué Superman viste ese traje, aquí te lo dicen. Si no entendías muy bien la razón de sus poderes, aquí se explica. Y, por raro que te parezca, la “S” en su pecho lobo kriptoniano no es de “Superman”, sino de “esperanza” en kriptoniano, el emblema de la casa de El. Sublime. Ah, y si de realismo hablamos, debo repetirlo: también se aplica al mismísimo Superman. Mientras en las otras pelis (me refiero las cuatro de Christopher Reeve) el personaje es el colmo de la perfección (bien peinado, rizo supremo, noble, todo lo tiene claro y un largo etcétera. Ojo, que a mí, todo esto en esas pelis, me encanta) aquí el amigo es kriptoniano pero tiene las imperfecciones propias de los hombres, que pueden ir desde tener un montón de dudas acerca de todo, odiar, ser rencoroso (la escena del camionero) y desear cargarse a alguien o tener pelo en el pecho o en la cara. Y, sí: Superman bebe cerveza mientras ve un partido en la tele o sangra por la boca. Ah, y nadie nace sabiendo ni volando, incluso Superman tuvo que recurrir a eso del ensayo-error.
 
¿Momentos memorables? Muchos. Todos y cada uno de los flash-backs son muy destacables, sobre todo, el de la muerte de Jonathan Kent, momento que considero sublime y en el que, desde luego, la inspiración estuvo subida (relax, no diré nada). La aparición de Superman está muy bien, lo mismo que la escena de la entrevista. Toda la batalla final está clavada. Pero, sin duda, hay un momento clave que no se me olvidará: el resultado del enfrentamiento con Zod y el final de este. Y es que, repito: aquí, Superman, aunque sea por deber, hace lo que hace, aunque te choque viniendo de alguien como él. Tranqui, no te digo más; ve a ver la peli. Hay muchos más pero eso los dejo para que vayas al cine.
Paso a los actores. Muy bien, todos ellos. Henry Cavill ha demostrado ser un Superman/Clark Kent muy digno. Debo reconocer que, por las fotos (o la imagen que han querido dar) siempre pensé que le muchacho era un pelín soso e inexpresivo. Craso error por mi parte. Como Clark resulta muy real. Como Superman, tremendamente natural y cercano. Todo un descubrimiento y, además, de los buenos. Ni me puedo imaginar la presión que este hombre ha tenido que sufrir por el hecho de asumir la responsabilidad de interpretar a un icono como Superman, más aún teniendo en cuenta el legado de Christopher Reeve. Para mí, ha superado la prueba con sobresaliente. Y el amigo está cuadrado, perfecto para meterse bajo ese uniforme. Michael Shannon me ha gustado mucho como Zod, ofreciendo una cara y miradas de demente muy a tener en cuenta. Al contrario de la interpretación que nos regaló Terence
Stamp allá por 1980 (calmado en general, salvo ciertos momentos), aquí se muestra muy visceral, colérico y capullo a partes iguales, un tirano despótico que cree que los fines justifican cualquier medio. Amy Adams como Lois Lane queda bien, si bien es cierto que, del conjunto, es la que más así, así me ha resultado. La chica lo hace bien pero, desde el principio, esperaba otra cosa (la sombra de Erica Durance, es alargada) Russel Crowe me ha gustado mucho como Jor-El, bastante creíble y con un papel mucho más destacado que lo que hemos visto del personaje hasta ahora (¡al fin!) Kevin Costner Y Diane Lane cumplen como los papis adoptivos de Superman y, al fin, nos alejamos de la imagen de vejetes adorables que teníamos de ellos. Antje Traue es una buena Faora. Decir, dice poco, pero las suelta como panes. Christopher Meloni (como el general), Lawrence Fishburne (Perry White) o Ayelet Zurer (Lara) complementan muy bien al elenco principal.
Paso a un factor que ha dado mucho que hablar y que, desde la primera foto, ha despertado polémica: el vestuario. Por supuesto, me refiero al de Superman y a los kriptonianos. Debo decir que, cuando vi los primeros diseños, no me gustaron nada. Todos ellos parecían hechos como de cotas de malla y tenían un aspecto de coraza muy raro. Ver a Superman sin el calzoncillo rojo no me gustó un pelo; me parecía tonto, feo y artificial. Bueno, hay que rendirse a la evidencia y, sobre todo, dar una oportunidad a las novedades. Después de toda una infancia viendo a los de Kripton con pelucas y túnicas, todos tan blanquitos y brillantes, es normal que estos nuevos diseños me chocaran. Tengo que reconocer que, en el contexto de la peli, después de verla con tranquilidad, sí me pegan. A los de Kripton los definen como lo que son en parte: una raza guerrera. Y siempre echaré de menso los calzoncillos por fuera de Superman pero admito que el uniforme me ha convencido, agradeciendo que hayan respetado las botas altas del personaje cuya ausencia tanto fastidiaron la imagen de Brandon Routh en Superman returns. Y, por fin, ha sabido aprovechar todo el juego que puede dar la capa. Esto, como todo, va en cuestión de gustos y no deja de ser mi opinión.
¿Detallitos? Yo te puedo decir varios que no dejan de ser meras cositas: Emil Hamilton, personaje que vimos en Smallville, aparece aquí y el actor que le dio vida en la serie también (pero haciendo otro papel) Si te fijas, uno de los camiones de la batalla final es de Lex Corp. Y, ya puestos en plan friki-que-no-veas, hay una escena en la que Zod está DE RODILLAS ante Superman. Esto puede ser que sea casualidad pero mi mente calenturienta lo ha interpretado por otros derroteros. ¿Más? Si prestas atención, en una pelea, Zod coge de la capa a Superman y le hace girar para lanzarle, cosa que Christopher Reeve hizo a Terence Stamp en Superman 2. Y, desde luego a mí, la “S” tiene mucho de la que lución George Reeves en la serie de los cincuenta. ¿Se me habrán escapado más guiños? Ni lo dudes pero es algo que no me preocupa: yo me dejo llevar por la peli sin más.
¿Y qué hay de la banda sonora? Decir Superman y hacer referencia a la musiquita que todo el mundo conoce, obra de la batuta de John Williams, es todo uno. No obstante, el reinicio ha sido tal que la partitura ha sido nueva de principio a fin, firmada por hans Zimmer. ¿El resultado? Para la peli y la imagen que tiene, sí es adecuada. ¿Echo en falta esa marcha que todo el mundo conoce? Sí pero reconozco que en esta peli no pegaría mucho. Aún así, ahí queda.
Pues esto ha sido todo. Sí, recomiendo que la veas. Para mí ha sido toda una revelación, una sorpresa de las buenas y un ejemplo claro de que eso de prejuzgar no es bueno. Y es que Superman se merecía un regreso como este. Ya estoy leyendo cosas tipo “le hace falta humor” o “Un Superman excesivo” Bueno, sobre gustos no hay nada escrito. Creo que los toquecitos de humor tan propios de las pelis originales (y que tanto criticaron) aquí no tienen cabida. Sí te puedo decir que, para mí, es un espectáculo tremendo desde que empieza hasta que acaba. Y, además, de los buenos, de esas pelis que te hacen olvidar tus problemas durante dos horas y te tienen entretenido todos y cada uno de los minutos de metraje. Si le añadimos una historia (¡o historias!) de las buenas, bien planteada y mejor contada, unos actores muy convincentes y unos efectos especiales de bandera, el resultado es, justo ese: un buen espectáculo.
Atención, pregunta inevitable si se habla del personaje: ¿es mejor o peor este Superman que otros? A mí, desde luego, es algo que no me importa ni creo que me corresponda juzgarlo.
Eso sí, me he creído a pies juntillas que un hombre puede volar.
Y escupir rayos por los ojos.
Y tener una fuerza enorme.
Y soportar unos golpes tremendos.
Y repartir leña.
Vigilad el cielo.
 
 

domingo, 16 de junio de 2013

Ultimátum a la Tierra

Ultimátum a la Tierra (The day the Earth stood still)(1951)
Director: Robert Wise
Guión    : Edmund H. North, Harry Bates
 
Michael Rennie
Patricia Neal
Hugh Marlowe
Sam Jaffe 


 
 La Tierra recibe la visita de un platillo volante. Su piloto, Klaatu, trae un mensaje de advertencia para nosotros…

 Esta película es un caso extraño dentro del cine de ciencia-ficción de los años cincuenta. Cualquier aficionado al género de la época sabe que, durante esa década (y parte de la posterior) y, salvo excepciones, las películas de extraterrestres se caracterizaban por una cosa fundamental: el absurdo. Esto no quiere decir que las películas lo fueran pero sí es cierto que, muchas veces, contenían elementos que rallaban lo estrambótico y que, como consecuencia, daban al resultado final cierto aire extraño. ¿Ejemplos? A patadas. Ahí podemos ver Viaje al séptimo planeta, El planetade los vampiros, Vuelo a Marte, La Garra gigante y muchas otras. Pues bien. Este Ultimátum a la Tierra se caracteriza, sobre todo, porque va a dar al traste con esa filosofía extraña que imperaba en las películas de extraterrestres de la época y va a aportar un sano y buen chorro de aire fresco al tema.
Para empezar, el argumento es de lo más original. Los humanos no son los avanzados ni adelantados. No han conquistado nada ni han hecho cosas de provecho. Nada de eso; aquí somos las ovejas descarriadas y, por jugar con fuego, estamos al borde del precipicio. Por eso, necesitamos ayuda, que alguien nos lleve de la mano con responsabilidad y nos guíe por el camino recto pero, eso sí, que también nos haga ver que, si seguimos haciendo las cosas mal, tocará castigo.
Ya de entrada, durante los títulos de crédito, y sin que nos demos cuenta, se nos empieza a decir algo: si nos fijamos, mientras el elenco de actores, director etc… pasan ante nuestros ojos, podemos comprobar que, a modo de visión subjetiva, algo se va acercando a la Tierra. No hay momento de respiro ya que, cuando los mencionados títulos de crédito desaparecen, somos testigos a través de diferentes escenas en distintos sitios de que, en efecto, distintos técnicos confirman que algo se acerca a gran velocidad.  Por si esto fuera poco, los espectadores son preparados para lo que ha de venir en forma de distintos locutores que informan de la noticia.
Como puede verse, la inmediatez es una de las características del esta cinta, si bien es cierto que, sobre todo, se da al comienzo. De hecho, el ovni aparece a los cuatro minutos de metraje. Aquí, si no has visto la película y te guías por el título y que en la trama hay extraterrestres de por medio, estás dispuesto a dejarte llevar y contemplar cómo, de nuevo, los aliens, nos masacran.
Pues no.
Después de unas tomas muy acertadas en la que un platillo volante al más puro estilo de los cincuenta se acerca y aterriza, podemos comprobar que estábamos equivocados. La máquina llega sin mucha espectacularidad, aterriza y nada más. Y es aquí donde acudimos a la gran constante de la película: hacernos ver el modo tan irracional a través del cual se comporta el ser humano cuando se enfrenta a los desconocido, es decir, nos ponemos a la defensiva, sacamos las armas y, si vemos un extraterrestre enfundado en un traje algo cantoso que oculta su rostro bajo una escafandra que parece algo agobiante para el pobre que va debajo, da igual; le pegamos un tiro y en paz. La cuestión es disparar primero y preguntar después. Si, tras la primera víctima, aparece otro extraterrestre más robusto, alto y amenazador, ahí ya no hay vuelta atrás: nos disponemos para lo peor. Por suerte,  el que tiene más sentido común es el extraterrestre del disparo que le dice a su compañero en un idioma raro que se esté quieto.
 
 
 
En este punto el espectador puede estar un poquito a cuadros. ¿El extraterrestre no nos ha machacado con algún rayo destructor? ¿Le han pegado un tiro? ¿¿Le llevan a un hospital?? Pues sí, amigos, sí. Y es ahí donde, después de unos planos en los que vemos al alien de espaldas, vemos, al fin, al señor Klaatu. Gran punto a favor de la cinta ya que no tiene no varios ojos, ni orejas puntiagudas ni cara de bicho raro. Es de lo más normal, con el rostro de Michael Rennie. Nada espectacular ni rimbombante; sólo un personaje hablando racional y tranquilo acerca de su propósito. Muy acertada esta escena, ya que nos deja claro que esta va a ser una película de mucho diálogo y poca acción, otra de las características por las que se va a diferenciar del resto de sus coetáneas.


 Aquí es cuando la película va a frenar el carácter fantástico en sí y, por medio de un ritmo muy medido y reposado, se va a centrar en los esfuerzos (no pocos, claro) por parte de Carpenter (Klaatu) por sumergirse en los entresijos de los terráqueos, tratar de comprenderlos y, cómo no, encontrar un modo de cumplir su misión. Y, cosa curiosa, de todos los habitantes del planeta, con quien mejor hace migas es con un niño. Y, en este momento, se establece otra subtrama que refuerza muy bien a la principal: la historia de Elena y el idiota de su novio Tom. Todo al servicio de una buena historia, original, sin tiros, explosiones ni monstruos amenazantes, aderezada por bueno diálogos y, como dije antes, un ritmo muy bien marcado. No obstante, este carácter de “freno” se acelera cuando Klaatu es declarado una amenaza y, como tal, perseguido. La cadena de acontecimientos que vienen a continuación me parece muy bien llevada, hechos que culminan con la amenaza final de Klaatu. Y esta es otra de las cosas buenas de la peli: pudieron dar rienda suelta a los efectos (buenos o no, caros o baratos) y caer en el tópico que muchos esperarían pero, no es así: la amenaza de Klaatu es detener el mundo, ya que todo lo que funciona con electricidad ha quedado neutralizado… salvo aviones y hospitales. Porque, ese es el ultimátum: nos estamos pasando con tanta prueba atómica. Si la utilizamos para fastidiar a los demás en el espacio, nos aniquilarán. Y con razón.

Los actores están muy bien pero, como es obvio, hay que destacar a Michael Rennie como Carpenter/Klaatu. Aporta seriedad, serenidad y ese puntito misterioso adecuado para el personaje (muy buenas esas tomas en las que se mantiene en la sombra). Sam Jaffe como el profesor me parece muy convincente, si bien es cierto que se luce poco. Lo mismo sucede con Patricia Neal (Elena) y Hugh Marlowe (Tom) que refuerzan muy bien al principal e incluso Marlowe, lo poco que sale, llega a caer bastante mal. El niño, Billy Gray (Bobby) está bastante natural. En conjunto, me parece un elenco que cumple muy bien con su cometido.
¿Alguna cosa mejorable? Bueno, claro. Una de ellas viene dada por las limitaciones en efectos de la época. Así, Gort se nota que, en determinadas tomas (cuando está quieto, por ejemplo), recuerda mucho a una figura o un muñeco. Y, cuando camina, el traje puede cantar mucho (fijaos en las dobleces de las piernas) Bueno, supongo que se puede decir que no dejan de ser cosas inevitables propias del momento en que se filmó. De todos modos, lo repito: esta no es una película de efectos especiales que sirve de excusa a que estos se luzcan y, lo digo de nuevo, es una de sus muchas cualidades.
¿Más? Bueno, si nos ponemos en plan detallista, creo que las tomas a cámara rápida del público huyendo despavorido cuando aparece Gort se notan demasiado; son muy cortitas pero lo cierto es que ahí están. También en lo que respecta al guión (en la parte final), me parece un poco simple que los militares, que ya van a por Klaatu para cargárselo, se fíen a pies juntillas de las indicaciones que les da un niño para seguir al taxi en la que van los protagonistas. Ah, y sí, el locutor encajado bajo ese sombrero tan bien colocado que nos narra el tema de la nave, tiene el bigote mal cortado. Como dije antes, detallista que se pone uno…
Pues eso es todo. Para mí, una película que debe verse y revisitarse las veces que haga falta, un buen ejemplo de ciencia-ficción cincuentera de la buena, esa que se ha quedado intemporal y que, de algún modo, sirve de modelo para hablar de los buenos casos dentro del género. Es cierto que hay quien dice (no sin cierta razón) que la película, en conjunto, no ha envejecido muy bien y que se ha quedado muy anclada en la época en la que se hizo. Bueno, opiniones debe de haber de todo los tipos y para todos. Para mí, una joyita que demuestra que, en el género en el que se mueve, no tiene necesariamente que haber explosiones, monstruos malvados y comidas de cerebro que rocen lo surrealista.
Tuvo, cómo no, un remake en 2008 con el rostro de Keanu Reeves haciendo de extraterrestre y un Gort gigantesco a modo de Mazinger Z digital, por supuesto. No estuvo mal pero me quedo con esta clásica.
Y, como remate: esta película ha inspirado a muchos y muchas cintas, haciéndose notar de un modo u otro. Por ejemplo, en El retorno del Jedi, hay varios personajes secundarios en el palacio de Jabba el Hutt que se llaman Klaatu, Barada y Nikto respectivamente. Y, sí, está claro que dichas palabras inspiraron a Sam Raimi para que Ash las soltase en el momento más delirante de El ejército de las tinieblas, esa secuencia que todo el que ve la película (guste o no), hace que la recuerdes.
Es todo por hoy. Muchas gracias por el ratito y… ¡vigilad el cielo!
 
 

sábado, 8 de junio de 2013

La mano.

La mano (The hand)

(1981)
 

Director: Oliver Stone.
Guión   : Oliver Stone.

Michael Caine
Andrea Marcovicci
Annie McEnroe
Brian Ferguson
Mara Hobel







Un dibujante de cómics pierde su mano en un accidente de coche… o eso cree él.


Vamos allá con una peliculita que, a pesar de los nombres que la respaldan (nada menos que Michael Caine delante de la cámara y el mismísimo Oliver Stone tras ella) suele pasar como un producto más o menos desapercibido dentro de los cánones del género, algo así como una especie de plato de segunda categoría. Se ve que después de dirigir su primer largometraje, Tango Macabro (1974), al señor Stone le gustó eso del miedo y el suspense y se decidió por el tema de la mano sobrenatural y asesina (nada nuevo, Las manos de Orlac pueden atestiguarlo) Además, hay que decir que, después de firmar el guión de Conan el bárbaro (sí, la peli que dio fama a Arnold, dato que suele acabar eclipsado por la presencia del actor), el director adquirió fama y prestigio. Yo la he visto ya varias veces, así que aquí os traigo mis impresiones:

A favor puedo destacar que, desde luego, la peli no pierde el tiempo, ni en los personajes ni en la trama. Por eso, desde la primera escena, conocemos a los protas que van a  ser el eje de todo: Jonathan Lansdale (Caine), su esposa Ann (Andrea Marcovicci) y la pequeña de ambos, Lizzie (Mara Hobel) Si, desde ya, vemos que él se dedica a los cómics, no hace falta ser un adivino para saber qué va a pasar. No obstante, el guión se las apaña para dejarnos clara la situación familiar, ya que el matrimonio no está muy bien que digamos y la posibilidad de comprar un apartamento en Nueva York puede ser motivo para que todo se vaya al traste. A lo largo de toda la peli, los personajes se van a desarrollar, cada uno a su modo, claro. Unos por el derrotero loco/psicótico/criminal y otras por el de mujer independiente que quiere empezar de nuevo. A lo largo de la cinta, los personajes se las apañan para mostrarse todo lo humanos que pueden y debo decir que se alejan de los tópicos del héroe/heroína de turno. Sí debo decir que el de Ann, la esposa de John, no termina de caerme bien del todo ya que me da que no parece saber muy bien qué quiere pero debo admitir que es una buena excusa para que muchas de las cosas que vemos en la peli puedan suceder.

Los secundarios, por su parte, léase Brian (Bruce McGill) y Stella (Annie McEnroe), complementan, a su modo, el argumento que los principales ponen en bandeja. No más, pero tampoco menos. Y es que hay que decir que esta no es una peli en la que, precisamente, haya un elenco de personajes muy extenso (y, bien mirado, algunos, hasta me sobran)

La trama, como uno puede imaginarse, no puede ser más simple: el prota tiene un accidente, se queda sin mano y esta, como por arte de magia (muy puñetera) se dedica a masacrar al personal. Supongo que algunos te dirían que esto es un spoiler o, dicho de otro modo, datos que te pueden amargar la fiesta de la peli pero no creo que este sea el caso ya que, como dije antes, si lees el título y ves la portada, no es necesario que seas un genio para saber de qué va el asunto. Lo mismo que ya dije en el apartado de los personajes, el meollo de la cuestión no se hace esperar mucho y, si mal no he calculado, el accidente fatal (y sangriento) sucede a eso de los diez minutos, lo cual quiere decir que tienes lo que resta de metraje para deleitarte con las gracias de la mano del dibujante. No obstante, el argumento no solo va a centrarse en eso (menos mal) y es enriquecida con varias subtramas que mantienen en mayor o menos medida el interés de la cinta. Así, por un lado, está el tema de la mujer de Jonathan, Ann, que lo único que hace es amargar todavía más a su (ya amargado por circunstancias evidentes) marido. Por otro, está la historia que este tiene con una alumna (bien crecidita, por cierto) a modo de canita al aire. Y es que si tu mujer se liga a un profesor de yoga, tú haces lo propio con una alumna de psicología. Y, si no lo haces, es que eres manco y, además, tonto. De este modo, no todo en la peli son crímenes y muertes variadas: hay cierto toque de drama y, sobre todo, de misterio. Que esto guste o no, ya es cuestión de cada uno.

Ahora bien, esta es una historia que se suele englobar en el cine de terror (cosa que comentaré más abajo) Por eso, tiene una serie de escenas que me gustaría destacar. Así, me gusta esa del principio en el que la niñita juega con el rabo cortado de un lagarto mientras a este se lo manduca un gato, un modo muy curioso de mostrarnos, en forma de aperitivo, lo que ha de venir. El momento del corte de mano (que no de manga. Lo admito, chiste malo que no vienen a cuento) me parece muy bien llevado: es rápido pero se ve lo que tiene que ver y salpica lo que tiene que salpicar (que es mucho)

Sigo. Me gustan las escena del susodicho miembro arrastrándose por el campo, podrido y lleno de bichos, así como la “activación del mismo” cuando le proponen al dibujante uno que le sustituya mientras el centollo, langosta o lo que sea que tiene en el plato se mueve (cosa que, por cierto, a nadie importa un pimiento porque no dicen nada) Y es que eso de que usen un sustituto no es, a veces, buena idea. Si a esto le añadimos sueños extraños (en blanco y negro) o que los dibujos que ha hecho tu sustituto han sido tachados de manera muy poco artística, tenemos un complemento bastante bien llevado entre lo escatológico y terrorífico con lo misterioso. Eso, por supuesto, con el toquecito de drama al que he hecho mención antes.

Los actores me parecen normalitos, si bien es cierto que todo el peso de esta peli recae sobre Michael Caine y creo que, de no estar él, la cinta estaría en un olvido más oscuro aún del que está habitualmente.  Andrea Marcovicci, como Ann, me queda un poquito simple y sosa y debo reconocer que el personaje me cae mal porque no sé muy bien qué quiere: al principio dice que quiere hablar y quince minutos después quiere poner tierra de por medio largándose a la ciudad. Bruce McGill como Brian es un mero apoyo y una excusa perfecta para ser cadáver. Annie McEnroe haciendo de Stella aporta un pelín de drama y tensión y es el personaje ideal para que haya desnudo y sexo de por medio (eso sí, me gusta los ojos que pone cuando la vemos en el maletero del coche) Y la chica es arrojada ya que se queja a su profesor (un desconocido) que el chico que le mola no la mira el culo y, segundos después, se queda en pelotas ante el primero. Misterios de la docencia…

En cuanto a Michael Caine, debo decir que sí me gusta y, repito, sin él, ya veríamos dónde hubiera acabado la peli. Bien cierto es que, si buscas en Internet, las opiniones acerca de su actuación en esta peli están divididas: unos creen que lo hace muy bien y otros, si bien no es que digan que lo hace mal, sí opinan que se pasa de histriónico y que, en definitiva, sobreactúa un pelín. Yo creo que me pongo con los del primer grupo. Me gusta cómo lo hace y tengo que mencionar de manera especial sus momentos de lunático entre los que incluyo ese en el que se entera de que Stella se va (vaya cara de Lado Oscuro) y la escena final con la doctora (que no sé de dónde sale) Eso sí, reconozco que en las dos escenas en las que hace el amor, el amigo Caine peca un poquito de impasible y cara de cartón (entiendo que tu mano sea artificial pero SOLO tu mano)

Como aspectos que no me han gustado mucho debo destacar unos cuantos. Para empezar, la total ausencia de sorpresa que supone la totalidad de la peli. Si la ves sabes a lo que te vas a enfrentar y, digo yo, debió de ser muy difícil dar originalidad al tema pero lo que se dice sorprenderte, no te vas a sorprender. Como dije antes, suele hablarse de esta cinta dentro del tópico de cine de terror pero yo la enmarcararía más bien en el de misterio o, si lo queréis, un drama considerable (un tío al que le amputan su mano, instrumento de trabajo, cambio de profesión (de dibujante de éxito a profe rutinario, oscuro y desmotivado), situación familiar desastrosa, cuernos por ambas partes, amnesia peligrosa…) con puntos de misterio basados en un aspecto demasiado sobrenatural. Para mí, le hace falta emoción, terror y sustos. Siempre me ha parecido que la acción se enrolla mucho con las grilladas del dibujante y deja de lado el tema terrorífico propiamente dicho pero, por supuesto, es mi opinión.  Y, sí, para mí, el final tiene mucho de Psicosis. Con sus variaciones, pero ahí queda.

¿La recomiendo? Para pasar un ratito curioso, sí. No es el colmo del terror (¡ni mucho menos!) pero estoy seguro de que pasarás ciento y poco minutos más o menos distraído. Eso sí, puede que la olvides rápido y, como mucho, se te quede alguna escenita de con mano incluida, pero poco más.

Como curiosidades os digo que:

-El tema de la mano que hace de las suyas es cualquier cosa menos novedoso. Ahí tenemos Las manos de Orlac, Ahora empiezan los gritos (puedes leer la reseña aquí) o una de las historias de El doctor Terror y la casa de los horrores, en concreto, el episodio del crítico de arte con Christopher Lee y Michael Cough (reseña disponible aquí)

-Michael Caine no fue la primera opción. Primero se pensó en Jon Voight, Christopher Walken o Dustin Hoffman. Todos ellos rechazaron el papel.

-Caine es un tipo sincero: aceptó hacer la peli para pagarse las obras de su nuevo garaje, cosa que demuestra que el glamour de Hollywood, a veces, no lo es tal. Y al amigo ha confesado que ha hecho algunas pelis para pagarse caprichos. Si yo pudiera, haría lo mismo.

-Una cosa que no me queda clara: cuando Stella va a ver a Jonathan, le entrega un bloc de dibujo conde vemos el dibujo de una chica montada (sexualmente hablando) en una mano. Luego se dice que el dibujo lo hizo él. A ver, ¿quién de los dos hizo el dibujo?

-Al final, ¿él está en un psiquiátrico? A mí me parece cualquier sala de interrogatorios de Expediente X.

-Hablando de esta escena, vaya seguridad cutre: un lunático a solas con una doctora.

-Bien mirado, el amigo dibujante escondía un lado oscuro y asesino considerable, ¿no?

-Como nota personal: ojalá se hubiera cargado a Ann y al profe de Yoga. Cuestión de gustos.

-El borracho de la calle es Oliver Stone.
Vigilad el cielo.